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LETRAS DE CINE

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LETRAS DE CINE

Proyecto personal que nace como consecuencia de observar las contingencias de este tiempo, cuya desazón nada dista de la que pudiera causarse en tiempos pasados. Letras de Cine es un blog donde ficción y realidad forman un todo, si bien su discernimiento no es tarea única de su autor.

Redacción, diseño y maquetación Carlos J. Vera Tordera. Impresión Desarrollo de Productos Editoriales Multimedia IDELSA Depósito legal A-221118-2018 ISBN 254-8-67-923178-0

El autor no aceptará ninguna responsabilidad por los daños causados a cualquier individuo u organización por la acción u omisión del contenido de las obras. | Letras de Cine is a blog site and makes no profit of the usage of any images, links, or related indicia that have been copyrighted by their legal owners.

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FOTOGRAFÍAS

Cubierta © Marlene Dietrich © 1961 ¿Vencedores o vencidos? © 1959 Saul Bass Portada ©1959 Anatomía de un Asesinato Mi primera enmienda

Richard Nixon

El posperiodismo (I)

© 1951 El Gran Carnaval

Dignidad © 1948 Alemania, año cero Sueños Un país en vilo El sueño de un androide Los límites del humor Última voluntad Honradez

© 1935 Sombrero de Copa Batalla de Dunkerque, 1940 © 1982 Blade Runner © Groucho Marx © Charles Chaplin © 1955 Muerte de un ciclista

Perdonar © Jack Nicholson © 1974 Chinatown El mundo gira

©1931 Frankenstein

Crónica de un viaje

©2017 Filmish ©Reservoir Books

Conversaciones (I)

©2003 Jim Jarmusch Coffee & Cigarettes

Conversaciones (II)

Ernest Hemingway

Artificio (I)

© 1927 Metrópolis

Investigar

© Sam Spade Humphrey Bogart

Ambición

©1957 Testigo de Cargo

Moléculas

©1957 El increíble Hombre Menguante

Rutas

Nueva York, años 50

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ÍNDICE Mi primera enmienda

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C I N E

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El posperiodismo (I) 11 Dignidad 13 Sueños 15 Un país en vilo 17 El sueño de un androide 21

O P I N I Ó N

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F I C C I Ó N

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Los límites del humor 25 Última voluntad 29 Honradez 31 Perdonar 35 El mundo gira 39 Crónica de un viaje 43

Conversaciones (I) Conversaciones (II) Artificio (I)

E N S A Y O

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Investigar 55 Ambición 57 Moléculas 59 Rutas 61

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MI PRIMERA ENMIENDA Bienvenidos todos aquellos que disfrutan descubriendo nuevos espacios de lectura y debate tan fresh como éste. Apostar hoy por la narración escrita es un acto de rebeldía cuando el formato audiovisual es ya la vía principal de comunicación. Os agradezco que visitéis mi blog con la intención de sumaros al debate. Publicaré semanalmente sobre un tema de actualidad combinándolo con fragmentos de la historia del cine, momentos que quedan para la posteridad. Anécdotas, opiniones, crítica, situaciones imaginadas, referencias e influencias. Ernest Hemingway es uno de mis referentes tanto en el ocio como en el oficio, por eso decidí homenajearle con  el primer nombre de este blog,  la justicia era una fiesta, aunque, pensándolo mejor, lo cambié finalmente para evitar problemas en el futuro. Era un juego de palabras, que tanto me gusta a mí, inspirado en dichos y refranes como “la justicia lenta no es justicia” y “pagan justos por pecadores” pero usando el título de aquella novela suya en la que relataba sus experiencias vividas en el París de los años 20. Como jurista que soy, Montesquieu es un personaje imprescindible para entender la idea de Justicia, ya que formuló la base del Estado de Derecho actual, o al menos quien difundió la idea de separar en tres el poder público: Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Todo estudiante de Derecho lo conoce nada más entrar en primer curso. Sin embargo, esta teoría no siempre se cumple del todo al quedar difuminados por orden de quienes ocupan sus órganos. Por otra parte, el cine me ha permitido observar el mundo desde una óptica crítica y sentir empatía por el incomprendido, el débil, el necesitado. Intentaré no sermonear ni aburrir al usuario, teniendo en cuenta que nuestro tiempo es limitado y hay mucha competencia en el ciberespacio. Al igual que evitaré inducir a quienes me lean, limitándome a describir hechos, eso sí, con la punta del lápiz bien afilada. Considero que mi forma de ser no depende solamente del lugar donde he nacido y vivo, sino también con lo he crecido. Y eso me lleva a reconocer que la cultura USA me ha influenciado en grandes dosis. De este modo, por lo que simboliza, la First Amendment a la Constitución de los Estados Unidos de América será norma de aplicación en este blog. Y seré lo más transparente que pueda, no como Nixon cuando ocupó la Casa Blanca. Y al contrario que él, si cometo alguna infracción, cumpliré sanción sin esperar indulto de nadie.

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“El cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel� Alfred Hitchcock


CINE

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EL POSPERIODISMO (II) A vueltas con el periodismo en decadencia, el vigoroso Kirk Douglas ya nos enseñó a través del cine el camino que la profesión podía tomar. Un hombre que ha superado todo tipo de avatares durante su larga y extensa vida, bien merece que su centenario sea celebrado rememorando una de sus pletóricas actuaciones en la gran pantalla. Ace in the hole supuso su alternativa como intérprete protagonista valiéndole una nominación en los Oscars. Dirigida y co-escrita por el todopoderoso Billy Wilder, Kirk encarna a Chuck Tatum, un periodista sagaz pero frágil de autoestima que busca desesperadamente cubrir la exclusiva de un suceso heroico y morboso que le vuelva a encumbrar en lo más alto del periodismo de investigación. Sin embargo, el artefacto acaba explotando en sus manos tras actuar deliberadamente contra el curso natural de los hechos, creando así una situación disparatada alrededor de la tragedia humana. Por un lado, el posperiodismo y, por otro, el humor negro forman un tándem perfecto donde lo importante no son los hechos sino las formas, con el prestigio y el dinero como fines. Este gran clásico del celuloide demuestra que los artilugios en el mundo de las rotativas no son cosa de ayer, sino de anteayer. En fin, que Dios nos pille con faldas y a lo loco.

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DIGNIDAD No es muy oportuno ver el día de Navidad la magnífica El hijo de Saúl, el debut cinematográfico del director húngaro László Nemes, película aclamada por la crítica y revelación en la temporada de premios internacionales del pasado año. Ambientada en la II Guerra Mundial, relata de manera directa el horror al que fueron sometidos los prisioneros de campos de concentración nazi, donde eran dirigidos a los hornos de gas y arrojados a fosas comunes. Algunos de ellos, por suerte o por desgracia, sobrevivían haciéndose cargo de las labores de limpieza de las cámaras y hoguera de los cadáveres. Eran los llamados "Sonderkommando". Uno de ellos es el protagonista, el húngaro-judío Saúl, capaz de mantener toda entereza en ese infierno hasta que el cuerpo de un niño sacrificado se cruza en su camino. A partir de entonces, su único destino es encontrar el modo de darle sepultura según el rito hebreo como si se tratara de su propio hijo. Al ver que ya no tiene nada que perder más que la poca dignidad que le queda, decide poner en marcha su propio plan, desobedeciendo incluso órdenes de los opresores arios, en busca de paz interior que le libre del tormento. Para transmitir esa angustia, el director acierta al darle un ritmo acelerado a la acción provocando en el espectador escalofríos y náuseas. La decisión de filmar sin apenas cortes, primeros planos y planos medios-secuencia, no solo añade mayor intriga al asunto sino que nos hace sentir realmente como si viviésemos contra reloj el momento de nuestra muerte. Pero, a diferencia de otros títulos, evita juzgar los hechos para exponer una realidad no tan lejana en el corazón de Europa. La conmoción que produce esta historia obliga a reflexionar sobre las consecuencias de la intransigencia que alientan aquellas personas que solo quieren sacar provecho del caos. La libertad es un bien público universal difícil de proteger pero muy fácil de destruir cuando los valores democráticos son atacados de forma autoritaria. Esta obra sobrecogedora nos enseña los terribles efectos del abuso de poder dentro del orden geopolítico, por eso es de visión obligada. Pero no debería reducirse al recuerdo de injusticias pasadas obviando las del presente, pues no olvidemos que este sangriento exterminio sigue repitiéndose en la actualidad en otras partes del planeta. Así que hoy más que nunca debemos levantarnos del letargo y demostrarnos que la Historia puede cambiar, porque futuras generaciones podrán respetarnos poniendo en valor nuestro coraje de enfrentarnos a la inmundicia humana, pero empecemos desde ya.

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SUEÑOS El arte de contar historias es una de las facultades innatas del ser humano. Aun así, no todos consiguen cautivar al narrar sus historias. Para ello, es necesario ser elocuente y pasional. No obstante, la invención del cinematógrafo supuso una revolución en los estilos. De la misma forma, la trama de una obra debe seguir unos patrones para seducir al espectador por un tiempo determinado ayudándolo a olvidarse de las miserias del mundo real. La La Land, favorita en esta temporada de premios, respeta esta fórmula. Acostumbrados últimamente a estrenos de franquicias multimillonarias sin mucha consistencia, esta humilde obra ha conquistado los corazones de crítica y público, pero igualmente ha despertado el rechazo de algunos corazones de piedra sin siquiera haberla visto. Que no se engañen. Es una película sin conservantes ni colorantes, se respira frescura y credibilidad. Por momentos onírica, en ningún caso se ve empañada por la cursilería típica en los musicales juveniles. Y sin embargo relata la historia de dos jóvenes que buscan su propio destino en la ciudad de las estrellas. La música y el baile no son el fin, sino una manera de sobrellevar una vida llena de fracasos y desilusiones. Muestra la cara amarga de los sueños imposibles, pero también da esperanzas a aquellos que se sacrifican y esfuerzan con tesón por aquello que les mueve. Damien Chazelle lo sabe bien. No sólo dirige, sino que además  escribe el guión. Quien conozca su trayectoria no necesitará comprobarlo en los créditos, pues Mia y Sebastian son su alter ego en la pantalla, y el argumento rezuma pasajes de su vida. La frustración, la obstinación, la constancia, el jazz... Todo esto reúne el joven realizador, por eso su éxito no debería sorprenderle a nadie. Tiene mucho mérito haber convencido a tiburones de Hollywood para que financien un proyecto personal como éste, pero más superar el desafío de coordinar el trabajo de un extenso equipo técnico y artístico y, sobre todo, manejar el talento de sus estrellas protagonistas, Emma Stone y Ryan Gosling, que están de dulce con unas interpretaciones verosímiles. Con su ejemplo, se confirma que el cine de autor puede ser sinónimo de éxito comercial. Las majors de Hollywood deberían arriesgar más a menudo. Aunque sea para rendir tributo a su época dorada, cuando las estrellas del firmamento tenían un halo de misterio y mitología. Al igual que The Artist devolvió el esplendor al cine mudo, ahora La La Land, con un marcado estilo hopperiano, da el do de pecho honrando aquellos musicales en tecnicolor. Pese a que se haya convertido en un hype no significa que el producto sea de mala calidad, así que no podemos obviar la capacidad de su autor para expresar su amor por aquello en lo que siempre creyó sin perder autenticidad. De acuerdo, no hará historia mas  su empeño en desarrollar melodramas contemporáneos al ritmo de bebop y free jazz es de apreciar. Pura nostalgia mirando al futuro.

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UN PAÍS EN VILO Dunkerque, mayo de 1940. El frente aliado -Francia e Inglaterra- se encuentra acorralado en la costa francesa debido a una mala gestión de los medios y el avance incesante del rodillo nacionalsocialista alemán en los primeros meses de la segunda gran guerra. Las autoridades británicas ordenan la retirada de sus tropas, alrededor de trescientos mil efectivos, en buques de guerra con la finalidad de evitar una masacre que determine el curso de la situación geopolítica en Europa en los próximos meses. Saben que el Tercer Reich no va a dejar escapar esta oportunidad para demostrar que la victoria caerá de su lado. Y en ese ambiente de caos y desesperación, soldados y superiores se encuentran encallados en el espigón y listos para embarcarse a tierras británicas siempre que los bombarderos nazis lo permitan. Mientras tanto, el Gobierno y la población civil tienen el corazón en un puño al considerar que una hipotética tragedia sobre las playas de Dunkerque supondría de inmediato la invasión de los nazis en suelo británico. Con ese argumento, Christopher Nolan firma una de sus obras más intimistas, entregándose de lleno en su trabajo, pues no solo dirige y produce sino que escribe también el guión en solitario, esta vez sin la ayuda de su hermano Jonathan. Y la verdad, apenas se ha notado su ausencia. Como en sus inicios, recupera la narración fragmentada en tiempo y espacio, representada por los diferentes actores de la trama y tomando como punto de referencia el desenlace de la historia. Sin desmerecer ninguno de sus anteriores trabajos, aquí demuestra su madurez como realizador. Tampoco esconde su vena patriótica. Sus paisanos deben de estar orgullosos de él, capaz de dar lustre a la imagen de un imperio que no ha jugado precisamente limpio a lo largo de su historia. Digamos que, a la hora de valorar esta película, aquellos que sean reacios a los nacionalismos le achacarán esta exaltación al sentimiento de pertenencia a un lugar que algunos de los personajes principales desprenden durante el relato, pero que invita a la épica -el pueblo británico queda en una posición privilegiada en la historia al acudir al rescate de sus milicias en barcos pesqueros-, si bien en esta ocasión abandona el discurso pretencioso del que abusaba en ciertos títulos consiguiendo un resultado más realista y sincero. Además, habría que señalar de forma significativa la labor del maestro Hans Zimmer, colaborador habitual en la carrera de Nolan, porque su música marca la pauta en cada secuencia hasta el punto de plantearse si 19


habría transmitido la misma angustia de morir lentamente en el punto de no retorno. En el apartado interpretativo, decir que unos actúan mejor que otros sería injusto -es más, Nolan siempre acierta con el reparto, y en esta ocasión no ha sido menos-; aunque si tuviese que destacar a alguien ese sería Tom Hardy, un actor de raza que siempre se supera en cada prueba que se somete. Y como no podía defraudar, sin bajarse del avión y sin desabrocharse la máscara, ha bordado su papel como piloto de un Supermarine Spitfire encargado de aniquilar los bombarderos nazis que sobrevolaban Dunkerque para aterrorizar a las filas de soldados e impedir que la evacuación militar tuviera éxito. En los últimos años hemos visto estrenarse títulos en cartelera que dignifican el papel trascendental de Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial, como El discurso del Rey (2010), Descifrando Enigma (2014) y ahora Dunkerque (2017), cada uno de ellos con un enfoque diferente: la parte institucional, la científica y ahora la estratégica-militar. Sería lógico que la próxima producción basada en este periodo y país como contexto narrase los hechos desde la perspectiva político-económica e intelectual, y qué mejor personaje para inspirarse que el teórico economista John Maynard Keynes, quien desempeñó un rol decisivo en la solución a los dos conflictos armados internacionales más importantes del siglo veinte y que, sin embargo, la mayoría de personas desconoce por diversos motivos, entre ellos tal vez la falta de interés en su divulgación por parte de los académicos o personas de gobierno. Amén de su atormentada vida, reprimido por los cánones de entonces -al igual que Alan Turing- y la envidia que generaba en los círculos de poder, no le han reconocido suficientemente su contribución al orden político internacional y su lealtad al país para salvar el mundo en dos ocasiones de la catástrofe económica tras la contienda. Pero ese capítulo lo dejaremos para otro momento. Disfruten del cine este verano.

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¿Es dura la experiencia de vivir con miedo, verdad? En eso consiste ser esclavo.� (Blade Runner, 1982)


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EL SUEÑO DE UN ANDROIDE Parece que estamos destinados a vivir en conflicto social eternamente a pesar del esfuerzo que unos pocos hacen por demostrar lo contrario. El ser humano es contradictorio por naturaleza. O eso constato. Me cuesta discernir cuándo un acto es espontáneo o intencionado. Los medios de comunicación han conseguido hacer de la noticia un producto de entretenimiento en el que cualquiera puede ser partícipe de la verdad o la mentira. Y no es casualidad que las personas decidan posicionarse de un lado o de otro. Porque así nos han enseñado. O así se intuye. Y hay quienes, rechazando el discurso principal, deciden tomar su propio camino creando un criterio único y personal. Nadie ha sido capaz hasta ahora de viajar en el tiempo y conocer aquello que nos deparará a todos en este todavía nuestro hogar, el planeta Tierra. Pero grandes autores de novelas del género de la ciencia ficción, usando su ingenio y sabiduría, sí que han desarrollado teorías hipotéticas basándose en el comportamiento y acción humana sobre el entorno y vida. Y, por desgracia, la mayoría de las veces se ha repetido un desenlace trágico y aterrador para el planeta. Como en la obra ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick, y que después, como todo el mundo sabe, fue adaptada al cine por Ridley Scott en la obra maestra Blade Runner en 1982. Esta película no tuvo el respaldo de la crítica ni obtuvo grandes cifras en taquilla cuando se estrenó, pero el tiempo ha confirmado que es una pieza de culto y una gran influencia para el género. De ahí que los grandes estudios hayan decidido recuperar la historia y los personajes para darle una continuación y se estrene de nuevo en salas de cine. Ante el miedo a decepcionar al público y echar a perder el crédito que goza la original, el proyecto se ha dejado en manos de un renovador del género, Denis Villeneuve; contando, eso sí, con el beneplácito del maestro Ridley y del guionista original Hampton Fancher. Y hay que decir que, una vez vista, la sensación es positiva... con moderación. Blade Runner 2049 cumple su función como obra de entretenimiento. Pero ha pasado demasiado tiempo desde la original como para considerarla trascendental, o al menos de momento. Porque en aquel momento el género de ciencia ficción como lo conocemos actualmente no tenía muchas referencias en las que fijarse. Sin embargo, hoy cada año se estrenan películas referentes del género, por lo que es más difícil diferenciarse del resto. Ahora bien, si analizamos con detalle los elementos técnico-artísticos -fotografía, música, efectos especiales y visuales, vestuario- debemos mostrar respeto y alivio. Visualmente increíble, hay quien piensa que uno puede sufrir el síndrome de Stendhal. Estoy de acuerdo.

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Por tanto, es evidente que el uso del nombre de la original condiciona (y mucho) su calificación final. Pero si no se tomara en cuenta que se trata de la continuación de una obra cumbre, los responsables se habrían ahorrado las expectativas que una franquicia genera (y más si tiene un prestigio), y por tanto su valoración sería cuando menos distinta. Con un salto temporal de treinta años desde la original, la historia comienza con el descubrimiento por K (Ryan Gosling), un blade runner replicante, de un secreto oculto que podría acabar con el caos que impera en la sociedad. Este descubrimiento supone para K un temor que le lleva a iniciar la búsqueda del famoso blade runner Rick Deckard (Harrison Ford). El equipo creativo de este proyecto ha conservado el estilo narrativo de la original, aunque la duración-163 minutos aprox.- se acusa en algunos tramos, pero parece ser la única manera de dar respuesta al espectador respecto al conflicto planteado en la historia. Esta vez el puzle del relato está mucho más cohesionado -con más diálogo también- y permite que llegue a un público más general, de esta manera el producto es mucho más rentable pero menos experimental. Y ese es un dilema que seguro se llegaron a plantear desde que surgió la idea de hacer una secuela. La película muestra las terribles consecuencias de no comprometerse con el medio ambiente y explotar los recursos naturales limitados. Nosotros por suerte aún podemos cambiar el rumbo de nuestro futuro aunque, teniendo líderes mundiales de la talla de Trump, el margen de error se reduce drásticamente hasta el establecimiento de un nuevo orden. A cuenta de su estreno en España, es evidente que tenemos un problema con el doblaje en castellano. Si se fomentara la exhibición de la versión original subtitulada en salas, es muy probable que muchos de nuestros problemas sociales del primer mundo (como por ejemplo los conflictos lingüístico-políticosociales) tendrían solución y desarrollaríamos habilidades como la empatía y la solidaridad. Pero esto es más utópico que un replicante recorriendo las calles de una Cataluña independiente.  

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ANÁLISIS Y OPINIÓN

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LOS LÍMITES DEL HUMOR

El sentido del humor ha sido siempre una herramienta purificadora de nuestros males y una medicina para nuestra salud. Actúa como remedio para superar situaciones trágicas, recuperando emociones positivas en el ser humano. El humor tiene tantas variantes de estilo como de público. En ningún caso se trata de una realidad objetiva, sino de ficción. Hay uno especialmente controvertido, el humor negro, denostado cuando la broma choca con temas tabúes o extremadamente sensibles. Normalmente en estos casos, el objetivo del chiste es reivindicativo, muchas veces molesto para el Poder. No se acepta siquiera la sutilidad en las formas a través de la ironía. Pero ya no es el insulto, sino el efecto social que pueda provocar contagiándose a otros medios de expresión y protesta. A veces no hay respuesta a nuestras preguntas, pero no todo el mundo es capaz de aceptar nuestra irrelevancia en la inmensidad del universo. En cambio, descubrir el sentido de lo absurdo que nos enseñó Albert Camus nos ayuda a relativizar el sentido de nuestras vidas. En la actualidad española, el caso Zapata se convirtió en una forma de frenar la euforia que el movimiento de la indignación había traído con el fin de desbancar a los partidos hegemónicos del Poder. Casi nunca tenemos constancia del efecto que puedan tener nuestros actos o palabras en el momento que los realizamos o las decimos. Y, pasado un tiempo, podemos llegar a arrepentirnos, y cualquiera de nuestros detractores intentará hallar sombras en nuestro pasado para desprestigiarnos. A nadie le importa lo que pensamos o decimos hasta que nos convertimos en objetivo público. En este sentido, Internet es un arma de doble filo que puede volverse en nuestra contra al conservar las huellas que dejamos a nuestro paso. En el caso del concejal madrileño, la propia persona ofendida por su imprudencia pretérita llegó a perdonarle públicamente. Y, sin embargo, la actuación judicial siguió su curso en tribunal especial hasta que finalmente el señalado fue absuelto, pero el daño ya estaba hecho. Como era de esperar, este suceso dejó de ser noticia y, con el tiempo, nadie se acordará de esto. Es la 27


farfolla de cada día para rellenar el espacio informativo. Por eso, nadie debería ser condenado si no es por aprovecharse vilmente de los demás. Otro asunto es el gusto de cada uno, pero nadie es quién para imponer su propio criterio. Poner límites a la ficción del humor denota una falta de tolerancia y comprensión de su verdadero sentido, porque funciona como un arma eficaz que remueve conciencias contra el abuso de poder. Y puesto que su interpretación es muy subjetiva, como quien contempla un cuadro de pintura, una foto o su propio entorno; la intervención judicial no se justifica a menos que sea para salvaguardar la honorabilidad del ofendido, pero debería quedar únicamente en manos de éste denunciarlo o no. Otra situación lamentable de nuestro país fue la campaña en redes sociales para boicotear el nuevo estreno de Fernando Trueba por unas declaraciones hechas tiempo atrás. Intencionado o no, ese fuego no debió encenderse. Reconozco no haberla visto, pero respeto mucho el trabajo y esfuerzo por hacer cine en este país. Si actuáramos igual cada vez que un realizador americano opinara sobre nuestro país, el suyo o cualquier otro, Hollywood no sería rentable. Es inaceptable la actitud que toman aquellas personas que desprecian la cultura en general, porque ésta no entiende de naciones. Y todo por unos comentarios, una vez más, sacados de contexto que el famoso estrábico, madrileño también, expresó cuando le entregaron el Premio Nacional de Cinematografía que se recuperaron para la causa sin conocer realmente su forma de ser y entender la vida. En ningún caso el premio, y su dotación económica, fue concedido por cuestiones patrióticas. La nacionalidad solo sirve para reconocer nuestro lugar de origen y mantener un orden social, pero respetar la opinión de los demás es indispensable para convivir en comunidad. Así que, por favor, no perdamos los estribos.

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“No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer” Goethe


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ÚLTIMA VOLUNTAD Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral. Así lo reconoce nuestra Constitución (1978) en su artículo 15, dentro de la primera sección del capítulo segundo Derechos y Libertades. Aunque eso no siempre es así. Por muchos motivos. Pero sobre todo por la ambigüedad y la falta de claridad del texto. La amplitud de esa definición choca en muchas ocasiones con la realidad más cercana. ¿Quién no ha conocido a alguien que sufriera una enfermedad terminal o un accidente que le apagara lentamente hasta que perdiera toda autonomía sobre su ser? ¿Y por qué recae finalmente en sus herederos la difícil decisión cuando su vida depende únicamente de estar conectado a una máquina de respiración asistida? La vida humana merece el máximo respeto y garantía, pero la dignidad de ser consciente de lo que dices o haces y decidir antes de perderla también es importante. Mejor sería matizarlo como derecho a la vida digna. O regular este supuesto mediante ley orgánica. A renglón seguido, el artículo 16 garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos, teniendo como límite el mantenimiento del orden público protegido por la ley. De este modo, el orden de los mencionados derechos fundamentales es el que es: primero la vida, después la libertad religiosa y política. En la mayoría de los casos, estos principios son papel mojado puesto que se interpretan restrictivamente como consecuencia de la presión social que ejerce todavía la curia diocesana cuando se trata de legislar o juzgar acerca de lo que más concierne a uno mismo. Una sociedad que no mira de frente a la muerte como hacen otras culturas y, sin embargo, celebra la muerte del toro en las plazas. Por suerte, cada vez más personas toman conciencia sobre las circunstancias que afectan al individuo, y entienden que lo correcto es respetar su voluntad de marcharse antes de tiempo si es así, y evitar así futuros conflictos morales. Actualmente, el Código Penal persigue a aquellos que inducen o cooperan necesaria o activamente en el suicidio de otras, pero deja la puerta abierta a que uno mismo se lo practique. Hay que tener mucho valor para quitarse la vida por mucho dolor que sufra. Tampoco vamos a negar que cada día mueren millones de vidas por otros tantos motivos, algunos perversamente injustos, que nadie denuncia. Un buen ejemplo de lo que podría ser la elección de muerte digna es el caso de Julián, personaje principal en la magnífica película Truman, ganadora del Goya 2016 a mejor película y cuidadosamente dirigida por Cesc Gay. El protagonista, interpretado por un soberbio Ricardo Darín, es un actor de teatro argentino afincado en España diagnosticado de cáncer que renuncia a la quimioterapia y decide disfrutar de los buenos momentos que le concede la vida hasta que empiece a notar los efectos, instante en que se suicidaría. La mala noticia se extiende, y sus amigos llegan para arroparle en el final de este viaje. Como Tomás, enorme Javier Cámara, quien le visita desde Canadá con la intención de convencerle de que es una idea macabra, sin embargo, su comprensión y amistad son más fuertes y decide apoyar la decisión. Es admirable el aplomo de Julián, dejando atrás las envidias y reproches, para despedirse de sus conocidos y, sobre todo, de buscar una familia para su perro Truman cuando él ya no esté, convirtiéndose finalmente en el asunto principal. Esta peculiar obra posee las cualidades necesarias para conmover y hacernos reflexionar sobre nuestras libertades, derechos, poderes y obligaciones antes de abandonar este mundo. Como he dicho arriba, queda pendiente una regulación de la eutanasia en el ordenamiento jurídico español con el fin de dar seguridad jurídica a estas tremendas situaciones. Otros países lo han hecho ya, como son los casos de Holanda, que incluso permite esta decisión personal sin justificar la enfermedad, y México, que ha aprobado recientemente una reforma legislativa.

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HONRADEZ La formación académica suele ser un parámetro de la honradez de una persona, pues se presupone que quien ha tenido acceso a mayor educación tiende a desarrollar el sentido crítico y respetar los códigos de buena conducta. Sin embargo, a lo largo de la Historia siempre han existido personajes de talla intelectual que han tumbado esta ecuación al descubrirse en ellos la falta de integridad moral. Como es el caso del rector de la Universidad Rey Juan Carlos en la actualidad. Parece mentira que venga de una estirpe de intelectuales ligados al ámbito universitario, pero todavía más que sea de la especialidad jurídica, donde los principios y valores son mucho más severos con la ética. Por eso es lógico que haya desatado tanta ira entre los medios de comunicación, justo ahora que el sistema educativo está en el punto de mira. Sorprende que no haya provocado el mismo revuelo en el entorno afectado. Ni siquiera han lanzado un mensaje de condena generalizada, confesando algunos la tolerancia del sistema. Empezó con que ese señor había plagiado fragmentos de textos de algún que otro colega para elaborar artículos de investigación, pero es que ha terminado por revelarse que ha copiado hasta a su propio padre, e incluso se ha apropiado del trabajo ajeno para firmar su tesis doctoral. Lo que demuestra que, con esta estrategia y buenos amigos, cualquiera puede ser alguien en la universidad española sin hacer mucho esfuerzo. ¿Qué ejemplo pretende dar la universidad a sus estudiantes cuando consiente estas prácticas arteras de sus profesores? Por no decir el desprestigio que supone, pues el gremio queda contaminado perdiendo credibilidad y fuerza de cara a una negociación colectiva respecto de leyes educativas. Luego vienen los lamentos cuando se publica la lista de universidades más influyentes del planeta al ver que, con cincuenta universidades, España no aparece ni en los primeros doscientos puestos. Y claro, qué mejor idea que crear una lista nacional, como si un extranjero fuera a enterarse de su publicación. Y si este suceso cruza las fronteras, ¿qué van a pensar de nosotros en general cuando representemos al país en reuniones internacionales para hablar sobre cuestiones creativas e intelectuales? La Ley, en estos casos, es clara y contundente. Considera lícito, conforme al primer párrafo del apartado 1 artículo 32 de la Ley de Propiedad Intelectual, que se incluyan en una obra propia, con fines docentes o de investigación, fragmentos de otras ajenas ya divulgadas a modo de cita o análisis con la condición de indicarse la fuente y el nombre del autor de la obra utilizada. 33


Fuera de estos casos, el artículo 270 del Código Penal castiga con la pena de prisión (...) y multa (...) el que, con ánimo de obtener un beneficio económico directo o indirecto y en perjuicio de tercero (...) plagie (...), en todo o en parte, una obra (...) sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos (...).  Sería conveniente no esconder nuestras miserias, como si el tiempo se encargara de hacerlas olvidar. Porque siempre pueden brotar de nuevo, resucitando viejos fantasmas. La solución pasa por crear mecanismos eficaces de control, pero entiendo que toda esa maraña de escritos solo sirva para promocionar, archivándose en carpetas sin que nadie más lo lea. Así que también debería reconsiderarse la finalidad de estos trabajos. Hay quien tiene la suerte de plagiar a William Faulkner sin haberlo leído, pero esto es una anomalía. Por contra, el docente universitario dedica muchas horas a investigar sobre un determinado asunto, por lo que es lógico que conozca cualquier obra relacionada que se haya publicado previamente. No podemos afirmar que esto sea un caso aislado, si bien abre la puerta a un debate que profundiza en nuestra tradicional picaresca. Es cierto que el mérito no siempre se premia en esta sociedad, y menos en España, pero filtraciones como ésta servirán para acabar con la mediocridad intelectual y no cesar en la búsqueda de la verdad.

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“Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres.� Francisco de Quevedo


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PERDONAR "Forget it, Jake... It's Chinatown"

Así terminaba uno de los mejores dramas policíacos de la historia de Hollywood. La frase es pronunciada por Lawrence Walsh, el compañero profesional del detective privado Jake Gittes, tras el trágico desenlace de Evelyn, clienta y amante del segundo. Estrenada en 1974, no hay nada que no se haya dicho ya sobre esta obra maestra del cine negro. La citada frase hace referencia a un turbio suceso ocurrido en el peligroso barrio angelino cuando el personaje que interpreta un inconmensurable Jack Nicholson trabajaba como oficial en el departamento de policía. Esta especie de síndrome postraumático del protagonista podría ser premonitorio en la vida real del propio director, pues una vez más Roman Polanski ha sido señalado por su pasado. En esta ocasión,  el francés había sido invitado  a presidir de manera honorífica  la nueva edición de los Premios César, los Goya franceses. Sin embargo, desde su nombramiento varias asociaciones feministas autóctonas habían iniciado una campaña para que fuera cesado, aunque finalmente ha sido él mismo quien ha tomado la decisión de no participar en la gala. Eso le honra. A estas alturas de la película, nunca mejor dicho, no tiene ningún valor ni sentido seguir juzgando a una persona por un acto reprochable, eso sí, que sucedió hace ya cuarenta años sólo por ser quien es. Huir de EEUU tras declararse culpable y ser puesto en libertad bajo fianza cuando era acusado de un delito de abuso sexual a una menor fue un acto de cobardía, si bien, más tarde, la propia menor, ya adulta, acabó perdonándole además de llegar a un acuerdo extrajudicial. Por lo tanto, el propósito de impedir que presidiera, aunque fuera por un día, la Academia del cine francés es, si me permiten, exagerada y trasnochada. Me tacharán de conspiranoico, pero no es descabellado que se trate de un movimiento orquestado desde dentro para que el evento tenga mayor repercusión. De lo que estamos seguro es que ha sido el desliz moral más mediático de la historia del cine. La Academia le designó en reconocimiento a su trayectoria como profesional de la industria cinematográfica y no por sus asuntos privados. Iba a participar en la elección de las mejores producciones francesas del año pasado. Por supuesto que iba a dar lecciones, pero de cine, no morales.

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Juzgado ya públicamente en el pasado sin celebrarse proceso ni ser declarado culpable, se disculpó públicamente, e incluso estuvo bajo  arresto domiciliario y nunca más ha vuelto a pisar suelo americano. No se le conoce otra acusación de este tipo, así que es lógico que  haya  escarmentado y aprendido la lección. De haber sido condenado en su momento, no habría podido retratar el horror sufrido en el infierno nazi que el mismo vivió. Nadie es infalible, y en su profesión siempre ocurren cosas en extrañas circunstancias. El ser humano tiene sus contradicciones, pero reconocerlo es valeroso. A veces, como buenos cristianos (como latinos, esa es nuestra cultura), es bueno perdonar. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar a alguien del que no conocemos su vida privada, pero que todo el mundo conoce por su trabajo? Las autoridades públicas son las encargadas de dirimir estos asuntos. Y la acusación particular ya desistió en su momento de continuar su propio juicio. Por su parte, la mujer va a tener un papel crucial en el progreso de la sociedad en las próximas décadas, pero depende sobre todo de ellas cambiar estas situaciones muchas veces normalizadas. Como han hecho las profesoras de la Universidad de Sevilla que sufrieron abusos por parte del ahora condenado judicialmente catedrático del departamento, o las alumnas que han denunciado a su profesor de la Universidad Complutense de Madrid. No son casos aislados, ocurren a diario en cualquier ámbito, y la mujer no debe consentirlo más. Reeducar y reivindicar las mismas oportunidades para el  sexo femenino son premisas necesarias, yo mismo defenderé la causa del feminismo allá donde esté, pero no a costa de menospreciar el talento de unos pocos. No debemos condenar a alguien por su nombre o fama, sino por sus actos. Y en el caso de Roman, arrepentido seguro de lo que hizo tras aguantar décadas de presión mediática, es hora de que viva en paz y siga aportando luz y color al séptimo arte.

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“Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las bases debajo de ellos.� George Bernard Shaw


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EL MUNDO GIRA Una vez más, se puede demostrar que el mundo gira. Y no porque se haya desmentido con hechos rotundos aquella afirmación que hizo en su momento el científico renacentista Nicolás Copérnico sobre los movimientos de rotación y traslación de la Tierra. Más bien me refería a un objeto trivial que se ha viralizado entre los niños del planeta: el ahora archifamoso Fidget Spinner. Aunque, expresándolo mejor, tampoco aludía al juguete en sí, sino al dilema moral que plantea la historia que existe detrás de este invento superventas. De acuerdo, no estamos ante la invención del siglo, ni siquiera de la década; si bien resultan un tanto curiosos los orígenes de este girador y su posterior comercialización. Porque  en ningún caso se ha confirmado su nacimiento en el seno del departamento de investigación y desarrollo de los grandes fabricantes de sueños infantiles. En efecto, hay quienes afirman que quien inventó el artilugio es Catherine Hettinger, una ingeniera química estadounidense que hace dos décadas tuvo una idea en un momento de lucidez cuando, precisamente, le fallaban las fuerzas (musculares): sufría miastenia gravis mientras cuidaba por entonces de su pequeña hija. Otros medios desconfían de que la paternidad del spinner recaiga en ella. En cualquier caso, el prototipo suyo era mucho más rudimentario que el que puedas encontrar en una juguetería o en manos de un niño. Sin embargo, la base ya estaba ahí. Ella misma confiaba en sus posibilidades de éxito: justificaba su causa en las soluciones medicinales y antiestrés que su peonza podía aportar a la ciencia, así que decidió emprender camino para que le concedieran la patente. El diseño quedó finalmente registrado, por lo que ya podía negociar con futuros proveedores las licencias de explotación. Pero no encontró el apoyo necesario y el proyecto acabó incorporándose al dominio público por falta de pago de la anualidad. Éste es un tema candente, ya que el sistema de patentes sigue siendo opaco y no siempre se cumple uno de sus fines, esto es, respetar y reconocer la titularidad del inventor. Digamos que existe una norma tácita que beneficia a la parte más fuerte, la empresa -cuanto más grande, más fuerte- frente al individuo, puesto que tiene más medios económicos para afrontar el mantenimiento y protección de la patente. Esto supone una diatriba para quien no trabaja por cuenta ajena, y menos si no actúa en el mercado ad hoc. Como es el caso de la protagonista, que por no disponer de la cantidad necesaria para renovar la patente ahora ya no puede reclamar nada a los fabricantes. Por el contrario, quienes desarrollan sus ideas dentro de un equipo de I+D+i saben desde que firman un contrato profesional con la empresa a quién pertenece la titularidad de los resultados de su trabajo. Son las denominadas invenciones laborales, que en el ordenamiento interno español se recogen en el título IV de la Ley de Patentes. En estos casos, no hay motivos de disputa: se aplica la ley y todo queda aclarado. Pero en situaciones como la de Catherine, la solución está lejos de resolverse. Y si no, que se lo digan a Thomas Edison, cuya sagacidad en el mundo de los negocios le ha permitido entrar en la historia de los grandes inventos sin haber ideado aquello por lo que el imaginario colectivo le conoce. 41


La mayoría de objetos que usamos a diario fueron ideados por personas en muchas ocasiones desconocidas con la intención de resolver problemas técnicos para satisfacer necesidades humanas. El sistema de patentes consigue que la comunidad se aproveche de estos avances a cambio de conceder a sus autores unos derechos exclusivos sobre sus creaciones por un tiempo determinado, eso sí, sujeto a periodos de uso previo pago de tasas. Esto beneficia a todos, pues obliga a los competidores en el mercado a mejorar lo conocido generando de esta manera una suerte de carrera de fondo hacia la excelencia en la calidad de nuestras vidas. Sin embargo, la codicia de los grandes inversores a veces les lleva a entrar en el juego de la especulación al aprovecharse de la debilidad de los pequeños e indefensos creadores cuando renuncian a creer en sus concepciones. Y, aunque es cierto que el consejo y asesoramiento de abogados especializados o agentes de propiedad industrial siempre es de gran ayuda, la ley del más fuerte sigue vigente. Así que lo mejor será explorar todas las vías de amparo antes de lanzarte a por todas y arriesgarte a que tus creaciones te las levante cualquier multinacional de turno. O bien puedes ofrecerte  a ellas como empleado demostrando que tus dotes naturales pueden serles de gran utilidad antes de desvelar el gran truco que puede cambiar el curso de la historia. En cuanto a ella, actualmente da consejos a aquellos inventores que viven en su Estado, Florida, además de buscar financiación a través de micromecenazgo para seguir apostando por su diseño original. En fin, tampoco hay que desmoralizarse, si algo hemos aprendido es que de las dificultades se sale adelante con ingenio.

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“La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser” José Ortega y Gasset


CRÓNICA DE UN VIAJE


CRÓNICA DE UN VIAJE

Vivimos tiempos en los que solo aquello que nos entretiene es capaz de hacernos reflexionar sobre las diversas cuestiones existenciales: la forma en que nos relacionamos con las personas y el entorno, el modo en que afrontamos los desafíos de nuestro tiempo y la perspectiva que tenemos del pasado y del futuro. El cine, en cualquiera de sus plataformas actuales, es un medio que cumple estas premisas. Pero no todos conocen los códigos y reglas que cualquier producción audiovisual esconde entre líneas. Con motivo de mi cumpleaños, y como de costumbre, recibí un regalo especial. Por su cubierta, podía imaginarme que disfrutaría de  un  cómic plagado  de míticos recuerdos que el séptimo arte nos ha dejado desde su invención. Aunque, leídas unas pocas páginas, llegué a la conclusión de que no se trataba de un cómic cualquiera; ni siquiera podría catalogarse como novela gráfica. Dentro del mundo literario, hay quien se atreve a desmenuzar el contenido y razón de aquellos detalles que muestra una película en forma de análisis ensayístico, muchas veces tedioso. Pero, en este caso, Filmish  es un ensayo gráfico que no aburre ni mucho menos. Tomando como referencia una ingente bibliografía sobre el género y una filmografía selecta, la obra se compone de siete capítulos en los que disecciona distintos aspectos que son tratados a la hora de crear esas imágenes grabadas ya en la retina de cualquier cinéfilo: el ojo, el cuerpo, los decorados y la arquitectura, el tiempo, la voz y el lenguaje, el poder y la ideología y la tecnología y la tecnofobia. Si bien es un inconveniente  el hecho de hacer spoilers para aquellos que no han gozado todavía del conocimiento, las ganas o el tiempo de ver los títulos que el autor usa para este experimento. Edward Ross es un apasionado del cine que además dispone de un exquisito talento para dibujar, narrar y protagonizar un viaje por los infinitos escenarios de la historia del cine. De los Lumière a Nolan, de La llegada del tren (1895) a Los Vengadores (2012). Parece sencillo realizar un trabajo como éste, pero no lo es. Se ha tomado la molestia de acudir a  la hemeroteca y rescatar comentarios y opiniones de grandes realizadores o teóricos del cine para armar el cuerpo del ensayo y reforzar así su particular visión sobre el asunto sin que suene fanfarrón ni dogmático. Y para demostrarlo, en el anexo de esta meta-película encontramos la fuente de investigación en que se ha basado para elaborar el guión. En cuanto al formato visual, presenta su tesis como si de un cuidadísimo storyboard del género documental se tratara, donde  el propio autor actúa como  personaje conductor  (as himself) de esta estupenda exposición de motivos en la que, cada vez que aparece en viñeta, rompe la famosa cuarta pared que separa la fina línea entre la magia de la ficción y la realidad del espectador, en este caso lector, para descifrar los signos ocultos, algunos reprobables, de la industria en cada fotograma que usa como ejemplo.

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Cuando desaparece del plano, se sustituye por una intuitiva voz en off mientras escenas representativas de películas o recreaciones de anécdotas relacionadas con sus protagonistas se suceden para que la imagen tenga siempre una fuerza notoria. Hasta ahora había visto adaptaciones de cómic y novela gráfica a la gran pantalla, pero no un producto que llevara el camino inverso: un cómic que, en términos generales, rindiera tributo al cine como medio de expresión. Podría decirse que el cómic es cine en papel, literatura en movimiento y riqueza cultural. Por esta razón, se convierte en un documento de obligada visión no solo para estudiosos del cine sino también para toda aquella persona que busque simplemente entretenerse, ya que es un ejercicio de amor al celuloide que recorre de manera resumida la evolución en sus formas y contenido. En su versión española, el encargado de traducir los textos es el experimentado traductor literario y periodista Carlos Mayor. No sabemos con certeza el lugar que ocupará este curioso documento en la sección del noveno arte -aunque, de hecho, se ha convertido ya en la revelación de esta temporada en ventas y crítica-. De lo que sí estamos seguros es que resuelve cuestiones que antes uno solo podía encontrar en libros especializados. Ahora, a golpe de imagen y cita célebre, el cine es más fácil de ver como una herramienta sociológica. Ya nadie tendrá excusa para decir que no entiende tal o cual mensaje, enfoque o característica de una película o personaje. Muy recomendable.

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FICCIÓN

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CONVERSACIONES (I) Mientras esperan su turno para pedir en la cola de un restaurante de comida rápida, una pareja de jóvenes mantienen una acalorada discusión moral. - ... Un país de inmigrantes expulsando a los nativos, el poder político en manos de los más poderosos económicamente, la esperanza del progreso y la paz social disfrutando de unas vacaciones propias de la élite; sectores industriales incumpliendo medidas medioambientales sin recibir sanciones ejemplarizantes; pantallas de humo contra las desigualdades; adanistas desvergonzados banalizando la política; estructuras supraestatales desestabilizadas sin proyecto de futuro; equipos de gobierno democrático sin nada que ofrecer más que la rendición; auge de los nacionalismos como excusa para no solucionar los problemas de convivencia; mercados especulativos sin responsabilidad social; actuaciones policiales contra los cárteles sin que desaparezca el tráfico y consumo de drogas ilegales; planes de amnistía fiscal para no erradicar la evasión y el fraude fiscal; la ética como entretenimiento; creadores intelectuales inhabilitados para usar sus propias obras; desincentivos a la creación de empleo digno; la eterna promesa del pleno empleo; el repudio a cualquier conflicto bélico mientras la industria armamentística sostiene la economía real; exterminio de las minorías étnicas justificándolo en la amenaza que supondrían para la civilización...   - ¿Qué rollo me estás contando? ¿Cómo puedes creerte toda esa basura que sale de Internet? Además, nosotros no tenemos ninguna culpa, ya tenemos bastante con nuestro futuro.  - ¿Ves? Han conseguido que se hable con naturalidad de las injusticias que se producen a diario en el mundo sin peligro de que haya una revuelta social masiva que cambie el orden establecido. - ¿Me estás llamando simple y egoísta? ¡Pues tú eres un escéptico de mierda! Interrumpe la dependienta al llegarles su turno. - ¡Siguiente! Hola, ¿qué van a tomar?  - Hola. Yo quiero un menú maxi-calorías con refresco excesivamente azucarado.  -Pues yo quiero un menú infantil de esos que llevan regalo. Se sientan con sus bandejas  en una mesa libre. Cuando terminan de comer, recogen sus bandejas y salen del restaurante para dirigirse al coche de ella, aunque su impetuosa conversación no había terminado del todo. - ... Leer tanto te está afectando, tío. Me gusta que te preocupes por los dolores del mundo, pero no podemos hacer nada. Y, sinceramente, no puedo imaginarme que haya tanta maldad, simplemente el mundo es así. Si no, sería todo muy aburrido. - Ése es el mundo que quieren hacernos creer. Yo no miento, si no me crees lee a Orwell, Huxley y Bradbury. Ellos ya se dieron cuenta hace mucho tiempo de lo que nos esperaba.  - De acuerdo, pero no pienses que eres el único que quiere la paz en el mundo, y no vayas de salvador ahora. Y si ellos tenían tanta razón y sus libros se leen tanto, ¿por qué nadie ha hecho nada en todo este tiempo para evitar ese caos que tú dices? ¿Eh? ¡Dime! A veces eres un poco paranoico.  - Que no hayan cambiado las cosas desde entonces no significa que algunas personas lo hayan intentado sin éxito. Pero eso no vende, claro. Y al final lo más trivial acaba importándonos más, cuando no hay cosa más cotidiana en una sociedad libre que reivindicar tus derechos para que no sean pisoteados.  - Sabes, ahora que lo dices yo misma quiero reivindicar en este momento mi derecho a que estés siempre a mi lado. Sonríen. Las miradas sustituyen las palabras. Se funden en un abrazo apasionado entre la multitud de transeúntes que pasan alrededor, aislándose del mundanal ruido hasta llegar a las estrellas.     49


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CONVERSACIONES (II) Si la sinceridad fuera una virtud en política, podría darse la siguiente conversación imaginaria entre un inconformista paradójico y un demagogo profesional.  - Yo no soy como usted. Su único fin es agradar a todo el mundo con palabras vacías. A mí, en cambio, no me importa decir lo que pienso, y eso implica ser menospreciado. - Eso lo dirás tú. Yo también digo lo que pienso. Por ponerte un ejemplo, me declaro antitaurino, no soporto ver cómo matan al toro delante del público. ¡Es una salvajada! ¿Cómo es que hay gente que disfruta con eso? Haremos por que prohíban las corridas de toros. - Se cree moralmente superior al torero o al aficionado a la tauromaquia cuando se posiciona en contra, como si de verdad le preocupara el sufrimiento de cualquier ser vivo en la Tierra. Pero, en realidad, lo hace porque son un colectivo minoritario fácil de agredir. - ¿Acaso crees justo que todavía siga habiendo corridas de toros en pueblos y ciudades? - No lo creo, pero tampoco vería justo que prohibiesen algo solo porque unos determinan que es abominable. Hay infinidad de comportamientos humanos que son igual o más deleznables que la fiesta y, por el contrario, no son vetados. La lidia es una tradición de siglos, una costumbre arraigada en nuestra cultura que solo desaparecerá cuando los propios aficionados dejen de acudir a la plaza. Y, aunque haya motivos de rechazo, la provocación o el insulto solo les fortalece. Los ganaderos tienen todo el derecho a hacer su trabajo, y la ley les respalda. Pero el hecho de que se prohibieran no cambiaría nada. El carácter latino les mueve a defender lo suyo con uñas y dientes. Seguramente, se muestra en contra solo porque ya no le hacen falta para mantener su cargo. Si sus votantes fueran en su mayoría partidarios, no sostendría el mismo discurso. Y, por mi parte, no consideraría legítimo usar la coacción para superar este vestigio. - Vaya santurrón estás hecho. Ahora resulta que eres tú el que quiere complacer a los demás. - Está muy equivocado. Solo digo que cada uno de nosotros fijamos límites diferentes según nos convenga. Vivir en comunidad implica ceder muchas veces frente a otros, al igual que ellos también lo hacen. He ahí la cuestión. Las reglas del juego deben ser las mismas para todos. Lo que determina nuestra naturaleza es la razón, así que solo con sentido común y argumentos claros seremos capaces de avanzar y prosperar. Y el respeto debe estar siempre presente, incluso ante quienes detestamos. - Mira, todo lo que dices es muy bonito pero en política las cosas funcionan de otra manera. Por mucho que defendamos valores como la igualdad o la justicia, no podemos garantizar que se cumplan. Si actuamos de esta manera será porque la gente lo pide, y el candidato dice lo que quiere escuchar el votante. Por otra parte, te confieso que si resolviésemos los problemas cotidianos, nuestro trabajo ya no tendría sentido. Y eso sí que sería una faena. Así que deberías ser más comprensivo con quien trajo la democracia. - Eso es una falacia tan grande como su insolencia. ¡Y qué argumento más pobre, tú que vives de la palabra! Vuestro deber es resolver en el menor tiempo y de la mejor manera posible los conflictos que surjan a diario, no prolongarlos hasta solaparse con los que vengan más tarde. Esa esa la verdadera razón por la que vuestro trabajo comienza a perder sentido. Que yo sepa, hay dos clases de votantes: el que está enajenado por vuestras mentiras, y el escéptico que nada a contracorriente. Pero este último, por desgracia, es minoritario, así que respire, no va a perder su trabajo. Aunque, eso sí, no puedo consentir que diga eso de la democracia, sabe muy bien que nadie ha traído nada, la soberanía pertenece al pueblo mientras no se deje traicionar por el poder. - Es absurdo todo esto que me dices. La política es algo más que eso, pero tú nunca lo entenderás, para eso hay que sentirlo en el corazón. Luchamos en el pasado para que tú hoy puedas ser libre, y así nos lo pagas. Me rindo. - Me decepciona, ¿sabe? Pensaba que el político era una persona obstinada y mezquina, capaz de hacer suya la razón sin importar los medios. Me sorprende su abatimiento. Desde luego, será el único que decide abandonar la política por falta de ideas y proyecto. - ¿Quién ha dicho que vaya a dejar el cargo? Me refería a esta conversación, no quiero seguir perdiendo el tiempo. Esto no lleva a nada. Además, ¿quién eres tú? A mí me respaldan mis votantes, y me debo a ellos. No voy a darte esa satisfacción. Tendrás que presentarte a las próximas elecciones para derrocarme. - Es un lenguaraz. Algún día, cuando me haya construido una coraza para soportar a gente como usted, lo haré. Mientras tanto, aguardaré vigilando de cerca.

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ARTIFICIO (I) Es primera hora de la mañana. Lugar, la oficina de trabajo. Se reproduce un mensaje de audio en la pantalla virtual de la sala, interrumpiendo así la reunión que los miembros del equipo estabais llevando a cabo. Es el responsable de dirección del departamento. Te reclama de inmediato para que hables con él en privado. Te levantas de tu asiento mientras tus compañeros te miran con recelo. Pospones tu intervención en el coloquio para atender su petición. Entras en una cabina diáfana y oscura, como si fuera una especie de confesionario, que se encuentra al fondo del pasillo. Una voz grave y metálica brota de las paredes haciendo retumbar la habitación. Resulta que, fruto de los avances en la inteligencia artificial, un androide etéreo es tu superior jerárquico. El legislador universal, ante la oleada de suicidios de directivos humanos de las multinacionales que hubo en aquella difícil crisis económica veinte años atrás, decidió aprobar una ley que determinaba que solo los seres autómatas  ocuparían los cargos de dirección ejecutiva  social para evitar que el trato afectivo condicionara la puesta en marcha de los despidos laborales masivos y, por otra parte, acabar con las posibles irregularidades en el funcionamiento de las empresas. El motivo de tu convocatoria no era otro que tu designación como el abogado defensor del cliente más importante de la compañía. Tras realizar un exhaustivo análisis del perfil de cada uno de los candidatos, se ha determinado tu idoneidad para la escenificación de este juicio. Por fin comienzas a ver los resultados tras haberte formado en la especialidad de oratoria e interpretación, ya que te ha permitido controlar las emociones hasta tal punto que se ha convertido en una herramienta fundamental para tu trabajo, pues el árbitro-juez digital emite su dictamen basándose en una evaluación combinada de los datos aportados por los letrados y la energía química que desprende su ánimo en cada turno de palabra. Esto implica que la verdad que creas en tu mente es tan fuerte que nadie puede rebatirla con los medios de ponderación vigentes cuando actúas ante un tribunal, por lo que el fallo judicial suele estimar siempre la petición de la parte que representas. No hay quien te pare, tan solo llevas un año de ejercicio profesional y levantas ampollas entre tus colegas. Es cierto que no vas a poder conseguir ese ansiado ascenso de categoría que en épocas pasadas se hacía realidad. Solo las máquinas se interponen en tu camino, pues has sabido conjugar tus virtudes de tal modo que acaparas prácticamente todos los casos que llegan al despacho y, por lo tanto, eres el más reputado de los socios y de la abogacía en general. Sin embargo, tú mismo eres consciente del daño que esta innoble forma de hacer justicia supone para el individuo, pues tiene los mimbres para que este sistema social estalle por los aires de un momento a otro. Pero no serás tú quien se atreva a ponerlo en duda públicamente, no deseas el ostracismo al que otros fueron condenados. La vida sigue, las sociedades evolucionan, pero también se estancan. Y ahora estamos en esta fase. Ya llegarán tiempos mejores. O eso dicen. En fin, abandonas la cabina para reincorporarte a la reunión con tus compañeros.

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“No hay nada permanente en este malvado mundo. Ni siquiera nuestros problemas� Charles Chaplin


ENSAYO

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INVESTIGAR - Pruebe usted a decir la verdad. - ¿La verdad? ¿Y quién me asegura de que creerán la verdad? (El Halcón Maltés, D.H.) Para escribir mis ensayos, antes he tenido que investigar a fondo. Eso significa que he dedicado una parte de mi tiempo solo a indagar sobre el tema que me interesara. Y otro tanto para contrastar esa información. No hago periodismo, pero me tomo en serio mi trabajo. Como el detective privado Sam Spade, un tipo duro al que no le tiembla el pulso. Por desgracia, hay una tendencia actual a manipular la información o incluso a inventársela, como si hubiese intereses particulares en hacer creer la versión más favorable para una parte. O para desacreditar la reputación de una tercera parte con un propósito miserable. Las grandes novelas de ficción de hoy se escriben en formato periodístico. No quisiera generalizar, pero el rigor informativo vive sus últimos días. Y es más lamentable ver que los propios actores políticos sean quienes alimenten esos chismes a su medida para mantenerse en el poder. Y las redes sociales e Internet se han convertido en el aliado perfecto para la metástasis del engaño, el cáncer de la verdad. Pero no el único. Para crear más confusión y suavizar el ánimo airado del ciudadano común, el pecador se sirve también de un lenguaje ambiguo, artero y taimado, pues cambiándole el nombre a las cosas, pensará, conseguirá evitar tomar la decisión más justa o, en su caso, solucionar el conflicto. Yo lo llamaría ingeniería lingüística, aunque es comúnmente conocido como eufemismo. No he descubierto nada nuevo, pero estarán de acuerdo conmigo. Sin duda, tiene que ser una de las razones por las que no se fomenta la lectura, ya que enriquecer el vocabulario y el pensamiento del individuo puede dificultarle la vida al político de turno. Hay infinidad de ejemplos en los que la clase política, ayudándose de la impagable función de la retórica, ha puesto en práctica esta tecnología ancestral. Cuántas veces habremos oído palabras que caen en el olvido, id est, regeneración, transparencia, lealtad, confianza, unidad, ilusión. No será la última vez que lo hagan. Como si se tratara de una novela negra, la omertá  es un hecho dentro de los organismos públicos,  y el miedo a represalias frena la lucha contra la corrupción. Así que todo se ha reducido a poco más que acabar con la pena de telediario certificando la muerte de la figura del imputado, aunque el arreglo ha sido en vano. Con la modificación de la ley del proceso penal, lo correcto ahora es calificar al sospechoso como investigado en fase de instrucción y como encausado en fase procesal. ¡Magnífico! Resulta que ser investigado por las autoridades en cualquiera de sus ministerios no implica connotaciones peyorativas. Entiendo que el léxico jurídico se adapte a los nuevos tiempos, pero con eso no basta. Para que la justicia funcione con normalidad, los órganos de poder deben ser independientes. Por contra, la investigación judicial sobre actos punibles  se ha limitado en tiempo y medios. Porque, pasado un año desde la reforma, siguen aflorando nuevos casos sin llegar a la verdad, archivándose causas, relegando a los jueces severos, presionando al caballero blanco para que renuncie a sus principios y obstruyendo en definitiva a la justicia, dejando así un sabor amargo en la bocacalle. Por eso pido desde aquí que se investigue y se deje investigar. Investiguen si no me creen. Que se haga conocer toda la verdad. En todos los ámbitos. En todos los sentidos. Financiemos la investigación científica, doctrinal, artística y literaria. Que sea un país de investigadores para investigadores. O terminaremos pareciendo un país al estilo del inspector Clouseau, donde todo queda en manos de la improvisación y las burlas. 57


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AMBICIÓN El Juez entra en su despacho como cada mañana para revisar los montones de pliegos que se apilan a lo largo y ancho de la habitación. Mientras circula dentro de ella, tiene que culebrear para no pisarlos. Deja su maletín encima de su mesa, cuelga su abrigo en el perchero, enciende el ordenador. Se acerca a la máquina de café para hacerse el primero del día. Vuelve a la mesa con la taza y recoge el maletín para dejarlo en el suelo. Se sienta por fin. Sabe que tiene por delante una dura jornada de trabajo. Pero esta vez es distinto. Tiene pendiente terminar la instrucción de un sumario contra una red de parásitos putrefactos que pertenecen al partido gobernante antes de que sea demasiado tarde. Precisamente, ha recibido la llamada del Gobierno. Le han comentado que no tiene nada que ver con la investigación, y le han asegurado que el proceso continuará su curso sin dilaciones indebidas. Sin embargo, él no lo tiene tan claro. Lleva tiempo pidiendo un compañero de apoyo que le permita preparar las distintas causas abiertas sin demora y que la justicia no claudique. Todavía no ha recibido respuesta. Y el papel va en aumento. El motivo de la llamada no es otro que el ofrecimiento de un cargo de carácter diplomático mucho menos molesto para el poder y mucho más atractivo para él. Supondría un salto de prestigio que además estaría muy bien reconocido. Incluso se ha retrasado el inicio del proyecto internacional porque insisten en contar con él como representante español. Sus superiores jerárquicos no están de acuerdo, prefieren a otro más afín a la doctrina reinante. Y, al igual que ellos, los dirigentes  de otros países miembros de dicho proyecto tampoco quieren que él asuma el cargo por cuestiones económicas que discriminan al resto de socios. No es justo, piensa él. Considera que su servicio ha sido modélico por no ceder ante nadie, ni siquiera ante quienes se consideran amigos suyos. Se refiere a su labor como árbitro de la sinvergonzonería nacional. Aunque reconoce que durante el tiempo que fue llamado a filas para dirigir una institución de ámbito autonómico mucho más politizada le ha perjudicado, pues sabe que le colocaba en un perfil menos imparcial. Ahora bien, admite que no puede quejarse, ya que otros han perdido más por significar sus ideales mientras actuaban con severidad contra la descarada indecencia.  De pronto, comienza a recordar aquel verano cuando luchaba por sacar la plaza de juez seguido del momento en que abandonó su ciudad natal para instalarse en el levante peninsular sin conocer a nadie. Constata que supo salir adelante y hacer nuevas amistades. Su sueño siempre fue pertenecer a la élite del país, codearse con los mejores y entrar en los anales de la Historia. Una leve sonrisa se dibuja en su rostro al ver que ha podido cumplir en cierto modo esas aspiraciones. El camino continúa, si bien los principios que forjó en la Facultad no siempre son como parecen. Tiene decidido aceptar la suculenta oferta, ya que no tiene nada que reprocharse a sí mismo. Pero no sabe todavía el precio que va a tener que pagar. Él mismo o el contribuyente. No conoce quién le sustituirá, por eso teme que se eche a perder todo el trabajo hecho hasta ahora. Dicen que para ser honesto con tu trabajo has de tomártelo como algo personal, porque solo así lo harás como mejor sabes. Pero eso no significa que te pertenezca ni que dejes de rendir cuentas a nadie. 59


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MOLÉCULAS Hay ocasiones en las que vuelves a confiar en la inteligencia humana. Acostumbrado a ver el efecto perverso del hombre sobre el hombre y la naturaleza, una pequeña acción científica alumbra de nuevo el camino del progreso. En esta ocasión, la culpa la tiene una pareja de investigadores de la Universidad de Columbia, EEUU. A pesar de no ser los primeros en explorar esta vía en el desarrollo de la nanotecnología, el resultado de su trabajo es mucho mejor que el de sus predecesores. Porque han conseguido almacenar varios archivos digitales, incluyendo una copia de la película de los hermanos Lumière  L'arrivée d'un train à La Ciotat (1895), en tan solo una molécula de ADN pesando cien veces más que en los ensayos anteriores. Todo empezó con Tales cuando dijo aquello de que todas las cosas son agua. Con el tiempo, se supo que esto no era cierto, sin embargo, fue el artífice de lo que hoy llamamos Ciencia. Más tarde llegó Demócrito, discípulo de Leucipo, y su obsesión por dar con la partícula mínima de una sustancia. De hecho, el término científico átomo, que significa indivisible, se debe al filósofo griego. Y la combinación química de al menos dos átomos forman la molécula, cuyo tipo más complejo es el ADN, el cual contiene información genética de los seres vivos. De este modo, Yaniv Erlich y Dina Zielinski se han basado en el juego de secuencias con que funciona la proteína para traducir el código binario de los ordenadores y así almacenar la información en la molécula, lo que supone una mayor garantía, conservación y compresión  de los datos digitales. Nadie sabe qué relevancia tendrá esta técnica en el futuro, pero nadie duda ya de que los avances sociales comienzan con la tecnología, la punta de lanza que los demás campos intentan alcanzar muchas veces sin pena ni gloria ya que, por ejemplo, la función del legislador de anticiparse a las nuevas situaciones sociales, por desgracia, no se cumple. Esta noticia me ha demostrado que una vez más la realidad supera a la ficción del cine y la literatura. El cine es un homenaje a unos hechos determinados, como la fotografía lo es respecto a un instante de nuestras vidas. Aunque podría decirse también que el cine, además de tener un sentido etimológico propio de la física, es producto de los experimentos químicos y la espontaneidad. Quién sabe si en un futuro próximo los agentes químicos a los que estamos expuestos podrán causarnos los mismos efectos que sufre el increíble hombre menguante. Y por qué no, a lo mejor  la solución a  la teletransportación humana está en los códigos que forman nuestro propio organismo, pues así han conseguido reproducir con total exactitud de un lugar a otro la película de los Lumière. En momentos como éste, los sueños están al alcance de cualquiera mientras crea en sus posibilidades. La mente humana es capaz tanto de inventar artilugios que mejoren la calidad de vida como  de crear mundos imaginarios donde todo cabe: el orden o el caos. Por tanto, la incertidumbre puede ser aprovechada de varias maneras: infundiendo el miedo en los individuos para impulsar o prolongar tu carrera hacia el poder; o convenciendo a otros de que tu sana y loca idea podrá realizarse con éxito. Dependerá de qué clase de persona seas. A las pruebas me remito. 61


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RUTAS Cuando uno piensa en las musas que inspiran al poeta para componer dulces estrofas en verso no se imagina que puedan provenir del detalle más nimio, como por ejemplo una caja de cerillas. Ni tampoco asocia la figura del intelectual al de una persona de clase trabajadora, que cada día lucha contra la rutina más soporífera e insulsa de la realidad. Sin embargo, es ahí donde reside la belleza de la venerada Paterson, del realizador indie por antonomasia Jim Jarmusch. Si algo podemos aprender de  esta película es que la lírica  no está  reservada únicamente a la élite aristocrática. De hecho, el arte de observar el medio actúa como insulina para quien tiene serio riesgo de quedarse atrapado en una vida sin alicientes, y es evidente que quienes tienen un oficio automatizado son más propensos a desarrollarlo. Paterson, interpretado por Adam Driver, es un conductor de autobús de línea en Paterson, New Jersey. Pero, antes de comenzar cada jornada laboral, anota en su libreta personal aquellas rimas al alba que su mente ha construido de camino al lugar de trabajo. Aunque él mismo se considera simplemente un aficionado a la poesía. Y nada más. Su novia, una estupenda Golshifteh Farahani, le anima a que publique su cuaderno secreto porque piensa que está a la altura de la obra de William Carlos Williams, escritor americano el cual uno de sus libros se titula "Paterson". ¿Casualidad? Digamos que el autor acostumbra ya a que el azar sucumba a las líneas pétreas del guión: historias que suenan reales pero que esconden su singular modo de ver el mundo, donde sus ídolos e influencias culturales aparecen en un plano o un fragmento de diálogo: por algo lo llaman cine de autor. De esta manera, la simbiosis entre objetos, sujetos, tiempos y espacios en esta fábula de estilo hiperrealista se ha convertido en su seña de identidad, una forma de hacernos ver que las personas, sin importar el origen, tenemos más en común de lo que parece. Y, en esta ocasión, se basta de unos personajes cotidianos muy bien construidos para sostener la acción del film. Al hilo de la película, en los últimos meses  Europa se ha visto envuelta en una serie de situaciones lamentables, y algunas trágicas, que han puesto en jaque la supuesta  libertad de circulación de las personas. Y todas ellas se han perpetrado con vehículos de transporte público en carretera, signo del progreso tecnológico e industrial del siglo pasado y lazo de unión entre municipios de todo el planeta. Cuando ocurren tragedias de este tipo, todo protocolo de seguridad y demostración de fuerza coercitiva pierde su total sentido a posteriori. Y la voluntad de cometer tales atropellos morales y explosiones sin deportividad va en sentido contrario al fin ideal de sus ejecutores o inductores. 63


En Occidente, los viandantes y viajeros no merecen más desgracia que la de ser engañados por sus representantes políticos y autoridades públicas cuando estos no son vigilados de cerca; pero aquellas invasiones y violaciones del pasado y presente en territorios lejanos no son sino cuestiones que deben reivindicarse en  altas esferas, no ante la menguante soberanía popular. Recuerdo que, cada vez que había  una riña en el patio del colegio entre alumnos de distinta edad, algún profesor salía a separar diciendo aquello de "métete con los de tu tamaño" al mayor de ellos. Pero, ojo, esto no  quiere decir que la responsabilidad de semejantes atentados sean atribuibles, por mucho que se apropien de su autoría, al poder supremo del Mal ya que la mayoría de las veces se trata de delincuentes comunes, y muchos de ellos con trastornos mentales, que solo buscan su minuto de gloria en los medios. De lo contrario, podríamos entrar en una deliberada situación de pánico absoluto que anularía por completo nuestra capacidad de discernir entre la razón y la emoción. Por eso hay colectivos que piden no distorsionar sobre los hechos ocurridos, para que el debate social no acabe sumido en un banal coloquio. En cuestiones como ésta, será necesario tomar la línea correcta, como si de un bus urbano se tratara, que nos lleve lo antes posible a nuestro destino. Convendría "deshumanizarse" un poco tomando como ejemplo estas máquinas motorizadas que fueron símbolo de una época industrial dorada, donde la interculturalidad siempre jugó un papel transcendental en Occidente. La transversalidad racial fue clave tanto en cadena de montaje para su fabricación como en su uso como bien de servicio -pues permitió que personas random compartiesen asientos sin importar su origen o conocimiento- para que la visión del mundo se transformara. A partir de ahora deberíamos compartir también el deseo de llegar a un mismo destino. Y siendo justos, habría que agradecer la impertérrita labor diaria que hacen sus conductores; son portadores de un instrumento de paz. Merecen respeto y cuidado para que continúen allende su hoja de ruta.

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Letras de cine  
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