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Teorías contemporaneas de la sociología de la educación Para estudiar las teorías contemporáneas de la sociología de la educación, es imprescindible conocer las influencias que ejercieron autores como Durkheim, Marx o Weber. De esta manera, llegaremos a comprender el inicio del funcionalismo, que consideraba que cada individuo desempeñaba un papel determinado dentro del mercado laboral. Así pues, con el transcurso de los años fue desapareciendo dicha idea (aunque aún sigue vigente en algunos autores), dando paso a otras dos grandes teorías: “teoría de la reproducción” y la “teoría de la resistencia”.

Teoría de la reproducción Las teorías de la reproducción se basan en el papel que desempeñan las instituciones educativas como reproductoras de las desigualdades sociales, es decir, intentan centrarse en las dominaciones y mantenimiento de dichas desigualdades llevadas a cabo en los centros de enseñanza. De esta manera, pese a que la cultura se encuentra al alcance de todo el mundo, estas instituciones se equivocan a la hora de distribuir equitativamente estos bienes, apareciendo así una distinción de clases. Althusser, uno de los grandes representantes de esta teoría, plantea dos grandes aparatos, frutos del capitalismo, utilizados por el Estado: “aparatos represivos” y “aparatos ideológicos”. En su obra Ideología y aparatos ideológicos del Estado (1975), realiza una clara distinción entre estos. Mientras que los primeros hacen referencia a la dominación a través de la fuerza mediante los cuerpos de seguridad, los segundos, se encargan de la divulgación de ideologías que legitimen al Estado en las escuelas, familias, medios de comunicación, de tal forma que el individuo acabe normalizando la situación por todas las influencias recibidas, aunque no podemos olvidar, que siempre existirá un margen de libertad para reaccionar ante una cierta presión. Siguiendo estas líneas nos encontramos con otros autores como el sociólogo norteamericano R. Collins, que defenderá una “sociedad credencialista” o B. Bernstein que tratará de relacionar los códigos lingüísticos con la distribución y las desigualdades sociales. Así pues, si cabe destacar alguno, ese es M. Foucault. Este filósofo francés realizará una comparación entre instituciones de distintos ámbitos (prisiones, hospitales, fábricas,…) con la educativa, surgiendo así la idea del “Panóptico” como la forma que han desarrollado dichas instituciones para controlar y dominar las acciones individuales a través del engaño colectivo.

Teorías de la resistencia Las teorías de la resistencia, a diferencia de las de reproducción, indagan en la capacidad del individuo para resistir las presiones sociales y actuar de una forma autónoma y creativa. De esta forma, no niegan las influencias recibidas por las instituciones, pero sin embargo, defienden que el individuo se encuentra debidamente preparado para hacerles frente, ya que posee una amplia maniobra para actuar con su propia libertad. Teorías Contemporáneas de la Educación

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Esta teoría, previamente defendida por Weber, nos la encontramos en pensadores como el italiano A. Gramsci, que rechazará la idea de dominación y planteará la de una construcción hegemónica donde las clases minoritarias se verán obligadas a realizar distintas concesiones en el proceso de negociación entre las élites y la sociedad civil. Es por ello por lo que A. Gramsci no considera que el control de los medios de producción sea la clave sino más bien el dominio de la cultura y la presentación de proyectos hegemónicos. Respecto a la educación, esta teoría es consciente tanto de las normas y reglas establecidas, como de los factores sociales que la rodean. Por esta razón, el modelo de la resistencia, intenta analizar las situaciones cotidianas que se producen en el aula, llegando así a comprender las interacciones espontaneas que surgen entre el profesor y el alumno.

Aportaciones de Bourdieu Bourdieu, quien estaba fuertemente influenciado por los clásicos, a diferencia de muchos de ellos, centró sus teorías en estudios empíricos, reconociendo un margen de maniobra personal, ante las fuertes presiones ejercidas por la sociedad. Así pues, reprocha a la escuela la distribución de estatus y privilegios, provocando una distinción y jerarquización de la sociedad. De igual forma, no concibe una educación que no se encuentre íntimamente relacionado con más “campos sociales específicos”. Este concepto de “campo” trae consigo una serie de connotaciones: • La idea de una estructura donde los individuos se relacionan entre ellos, ocupando cada uno un lugar atendiendo a lo que poseen. • Una estructura jerarquizada, organizada por los recursos que poseen los diferentes integrantes. • Cumplimiento y aceptación de una serie de normas que los diferencia del resto de campos.

Con todo ello, podemos deducir que el “campo de la educación” se encuentra íntimamente relacionado con otra serie de campos como el político y el económico, que influirán muy notablemente sobre este. Esta pequeña síntesis que enuncia Bourdieu, sigue vigente en la actualidad, legitimándose de esta manera. Sólo debemos percatarnos de los diferentes cambios que han existido en los proyectos de ley a lo largo de la democracia, atendiendo generalmente al cambio de gobierno, o la actual crisis financiera por la cual se deben tomar medidas de reducción de gasto. Por último, Bourdieu introduce el concepto de “hábitus”, y realiza una pequeña reflexión atendiendo a los orígenes sociales de los alumnos. Mientras que los alumnos de clases altas relacionan el éxito con cualidades innatas, reflejo de su habitus familiar, los alumnos de clases bajas lo conciben como el resultado del esfuerzo y el trabajo.

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Así pues, son los primeros, los que hacen uso de la creatividad y la originalidad, los que predominarán sobre los segundos, existiendo una correspondencia entre el hábitus familiar y el escolar. Con esto podemos contemplar, no sólo las ventajas de los que nacen en clases altas, sino el futuro que les depara a cada uno.

Aportaciones de Willis P. Willis, sociólogo que se encuentra dentro de las teorías de la resistencia, centra gran parte de sus estudios en lo que denomina los “colegas”. Estos individuos que muestran actitudes de “pasotismo”, “escaqueo”, y un tanto violentas, poseen un trasfondo en todas sus acciones. Es lo que denomina la “resistencia ante la cultura escolar”. Ante esto, P. Willis realiza un estudio exhaustivo al sistema educativo y encuentra tres grandes contradicciones: • Por un lado, los miembros no se encuentran estimulados por sus recompensas, rechazando el valor de títulos que reconozcan un esfuerzo. • Además, la incertidumbre de poseer un trabajo en el futuro, ocasiona dudas sobre la necesidad de cualificación del estudiante, ante un mundo donde la obtención de un título no te garantiza un trabajo fijo. • Por último, debemos distinguir entre la “lógica individual y grupal”. No piensa de igual manera un individuo que un grupo. Por muy grande que sea la motivación de uno, no obtendrá resultados si no tiene en cuenta al grupo. Sólo una vez que veamos la totalidad, podremos actuar consecuentemente la individualidad.

Estas tres matizaciones que aportó Willis hace más de 35 años, aún siguen vigentes. Sólo debemos acercarnos a la calle, para escuchar a una población defraudada e impotente ante la imposibilidad de encontrar trabajo pese a su cualificación profesional. Y es que, continuando en la línea del autor, no podremos salir de dicha situación si no actuamos como un grupo unido, y no atendiendo a nuestros intereses particulares, donde prima el “sálvese quien pueda”. Bibliografía: PECOURT GRACIA, J. (2011). Teorías clásicasy contemporáneas de sociología de la educación. En BELTRÁN, J. y HERNANDEZ, F.J. (coords.), Sociología de la Educación. Madrid: McGraw-Hill, pp.31-43.

Carlos Herraiz Ayllón Primero de primaria - Grupo A

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