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ENTUR V A S A

LA E LA BEBIDA S D TERI OSA S I M

LA GRAN CIUDAD Carlos Farias, Alejandra Herrera, Daniela Osorio, Federico Parra Bogotรก, Colombia. 2016


Alberto solía vivir en el campo, en Socorro, Santander. Su papá, Don Chucho, era el jefe de los campos de cebada y su mamá, Doña Anita, trabajaba con él. Vivían en una casa pequeña rodeados de naturaleza.

Una noche llegó a su casa un señor muy extraño, tenía los cabellos dorados, era muy alto, flaco y hablaba muy raro. Se fue a hablar con Don Chucho lejos donde alberto no podía escuchar.


La capital, Santa fe de Bogotá, era muy fría y las personas usaban ruana y sombrero. Ellos no tenían nada de eso y la mamá de Alberto, Doña Anita se había enfermado por el frío. Así no podría ir a trabajar en la fábrica, por lo que le dijo a Don Chucho que tenía que irse solo con Alberto. Don Chucho cogió a Alberto de la mano y le dijo -, nos vamos para la fábrica de Bavaria, allá habrán más niños para que jueges.

Dos días después sus papás empezaron a empacar todo y le dijeron a Alberto - ¡nos vamos para la capital! En ese momento Alberto no entendía cómo era la capital. Había oído hablar de ella pero como algo lejano que nunca conocería.


Alberto estaba muy feliz por conocer la fábrica. En el camino Alberto recordó que su papá había dicho que habrían más niños, pensó un poco y se dio cuenta de que él no iba a estar recorriendo la fábrica con su padre, que estaría en algún otro lugar con niños que no conocía ni quería conocer. Él quería conocer la fábrica.

Cuando llegaron fueron a un lugar en el que Alberto vio más familias. Él era muy inteligente y se dio cuenta de que al igual que su familia todos eran nuevos. El señor extraño que había visto en su casa hace dos días entró al lugar. Lo llamaban señor Kopp y al parecer era el jefe. ¿Pero de qué?

1890

KOPP´S BAVARVREZIA A AM FABRICA de CE ALEMANA


Al llegar a la fábrica los recibió el extraño señor Kopp, Alberto quería conocer la fábrica por lo que se escondío detrás de su papá con ayuda de su ruana, ya que los niños no debían estar en la fábrica sino en un lugar especial para ellos. Empezó a escuchar al señor Kopp que decía - estos son los tanques donde va la cebada, aquí están por 3 días con agua fría- Alberto recordó que la cebada era lo que cultivaban en su pueblo, pero ¿para qué la usaban?

Después el señor Kopp mostró unas máquinas y dijo - en esta quemamos la cebada y en esa la aplastamos- al escuchar eso Alberto hizo un salto de la rabia, se había olvidado de lo quieto que debía estar y no podía creer que estuvieran quemando, aplastando y dañando la comida. El señor Kopp se volteó y miró a Don Chucho. Alberto se quedó quieto como una piedra, si se movía otra vez lo descubrirían.


Mientras el señor Kopp hablaba Alberto sólo pensaba en por qué hacían todo eso, no entendía nada y se sentía muy triste por la destrucción de la cebada que vio crecer en su pueblo. Finalmente, entraron al último cuarto donde Alberto escuchó que después de haber hervido, enfriado y limpiado la cebada la ponían en botellas.

En ese momento el señor Kopp cogió dos botellas, se acercó a Don de cerveza- luego levantó la ruana y le dijo a Alberto - esta es para ti- entregandole una botella vacía. Alberto supo que lo que estaban haciendo era algún tipo de bebida y que el señor Kopp siempre había sabido que él estaba ahí.


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