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Fe de vida


Prólogo A la manera del ingenioso Miguel de Cervantes en El Quijote

esocupado lector, quisiera que este libro fuera el más hermoso y más discreto que pudiera imaginarse. En la vida de nuestros personajes se entrecruzan el sosiego, la amenidad de la conversación, la serenidad de los cielos y la quietud del espíritu. Acontece tener unos padres que a nuestros ojos, en el día de hoy, el amor que les tenemos nos ayuda a mostrar sus discreciones, agudezas y donaires, que los tienen. Nos asomaremos a unos instantes de sus vidas sin temor a que nos premien por el bien que dijéramos dellas, mezclando lo humano con lo divino. Unas almas honestas que hicieron frente a circunstancias adversas. En nuestro socorro acudiremos a las palabras de consagrados genios de la poesía. Disfrutad de las escenas que veredes, que es menester aprovecharse de la imitación de las cosas mejores. Para que, en así hacerlo, la vida rebrote en nosotros que los queremos.


Dando fe de vida En un lugar de Teruel de cuyo nombre quiero

hace ya siete veces siete años —ahí es nada.

acordarme, no ha mucho tiempo que se

La fortuna, con sus vientos caprichosos, los

entrelazaron dos caminos en pos de una vida en

acompañó lejos de su tierra. Salieron una mañana

común. Concha de las tierras del Jiloca y Ángel

hacia levante, antes del día, por un camino real

de la villa de Puertomingalvo. Ángel y Concha.

debajo unas altas peñas, entrecruzando los

Tanto monta, monta tanto.

antiguos campos de Onda hacia las olas del mar. En su luenga vida, luchadores natos, se

Todo árbol echa raíces y a fe nuestra nos han

identificaron con la plana de Castellón. Allí

dado rendida sabia nuestros mayores: Miguel y

acontecieron curiosos lances: desde la bodega del

Asunción, Ramón y Leónida. Y muchos otros de

Puerto a los molinos de viento de Playetas; desde

los que no tenemos imágenes, pero sí memorias.

la posada de la carretera de Alcora al comercio de

Y así nos enraizamos en Aragón, que como lo

artilugios sin número y alguna que otra ínsula en

definía el poeta: “Polvo, niebla, viento y sol […];

la calle Aragón. Las más, estuvieron en la

al norte, los Pirineos, al sur la sierra callada”. Y

memoria de la gente de su aldea y de las a ella

del Moncayo y Peñagolosa, pues tuvimos

circunvecinas.

parientes oriundos de otras tierras (Aguar, Prats)

Concha recomienda como Sancho “volvernos a

que juntos hicieron camino al andar.

nuestro lugar, ahora que es tiempo de siega”,

Esta pareja que nos ocupa, Concha (una miaja

Ángel nos recuerda que la mies era delgada

más de esforzada Sancho Panza) y Ángel (con

cuando pasaba la lluvia. Pasemos por tanto a

aires más de honrado Quijote), forjaron una

compartir estas preciosas estampas.

alianza en una gélida mañana de febrero de esto

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La escuela fue un buen lugar para aprender, que los libros escond铆an sabios secretos con sue帽os por cumplir. A fuer de querer, Concha bien los aprovech贸 y siempre nos lo record贸. 4


Conchita, en texto machadiano, nos cuenta que su infancia son recuerdos de un patio de escuela en Tornos, [y una huerta clara donde no habĂ­a limonero;] su tierna juventud, cinco aĂąos en tierras de Teruel, y su historia, algunos hechos que recordar no quiere. Retrato, 1906

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Ángel nos enseña una tímida sonrisa, en compañía de amigos y familia. Pero se le sabía serio y responsable, presto a echar una mano donde fuere menester. Tuvo que ser mayor muy temprano y, para resumir los diez años que reflejan las fotos, retomamos el Retrato de Machado: Converso con el hombre que siempre va conmigo [...] A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho donde yago…

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Con estas fotos de no exenta belleza que anuncian una tierna juventud y un sentir de época, hemos de recordar que lo que importa es la belleza interior. La otra es otra cosa. El amor todo lo transforma y Ángel parece de verdad enamorado. Quién mejor que Quevedo para definirlo. Amor constante más allá de la muerte... Es hielo abrasador, es fuego helado, es un soñado bien, un mal presente, es un breve descanso muy cansado. Es un descuido que nos da cuidado, un andar solitario entre la gente, un amar solamente ser amado.

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Canción de velador Lope de Vega Velador que el castillo velas, vélale bien y mira por ti, que velando en él me perdí. Mira las campañas llenas de tanto enemigo armado. Ya estoy, amor,! desvelado de velar en las almenas. Ya que las campanas suenas toma ejemplo y mira en mí que velando en él me perdí.

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La vida a dĂşo. Una pareja. Uno y uno hacen mucho mĂĄs de dos. Donde dos no es la simple suma de uno mĂĄs uno. Hacen muy buena pareja.

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¡Si cuando alguien es muy chiquero…! Detrás de los ojos de un niño se enciende una luz que anuncia un mundo. Ya lo dijo Jesús: “Dejad que los niños se acerquen a mí” —porque ellos sí creían (Lc, 18, 16). Siempre supimos que en el fondo los papás tenían buena mano con los muchichos. 12


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Retrato de familia en fases de luna creciente. Los cambios son la esencia de la vida y como dice el refrán: “los hijos vienen con un pan bajo el brazo”. Y tuvimos pan… con jamón. ¡Qué afortunados! 14


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Enamorado de su trabajo “Más enseña la necesidad que la universidad” nos dijo un día papá. Y qué feliz se le ve a Ángel, atento a la gente. - ¿Le sirvo un buen café, señor Juan? - ¿Necesita un escarpe grande? - ¿Mejor si subimos el planché más arriba, Joaquín?

Señor, dáme trabajo hasta que la vida se acabe, y vida hasta que la faena se haga. 17


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La vida en familia: celebraciones Calor de hogar a donde se vuelve tras una larga jornada de hacienda. No tenemos con nosotros esas instantáneas cotidianas: la casa acogedora, los niños escondidos, el cuento en la cocina... atesorando momentos, buscando las candelas los días de lluvia, pegando y mirando fotos en otro álbum gigante. Y los días especiales —los de las fotos, los bautizos, cumpleaños, comuniones— sobre los que se tejen unas complicidades. Otra hoja de calendario. Y ya han pasado siete años, que son un día. 19


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El pan nuestro de cada día dánosle hoy, y ganemos el pan del espíritu. Somos peregrinos haciendo un largo v iaje, comensales del pan y la sal. Por qué no un poco de humildad para decir: “No me des pobreza ni riqueza, déjame sólo gustar mi pedazo de pan” (Pr 30,8).

Manos orando (1508) Albrecht Durero

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Aquellos días de asueto, de saber disfrutar con unos churros, un paseo por la ciudad, un saber llevar la ropa de domingo. Y llegarnos a todas pa rtes con nuestro —pequeño, grande, querido— 2 CV. El tiempo se había detenido. Atentos con lo que nos identificamos. Poder jugar, querer estar y creer en sueños.


Las cosas que deseamos [‌] Las cosas que deseamos tarde o nunca las habemos, y las que menos queremos mås presto las alcanzamos. Juan de la Encina


Gente corriente, gente encantadora

Gente corriente, gente encantadora

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Gente corriente

Con los unos y con los otros. QuÊ bueno es vivir en buena compaùía, sonrisas por compartir.

Gente encantadora 25


Cu茅ntame como fue el bar La vida de pareja en el bar nos aporta mil contrastes. Acci贸n constante, ajetreo sonante. Una cocina vivida, el comedor compartido; los juegos en el patio, las horas en la terraza; la juventud de Antonio, la familia de visita.

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Años en el bar, 1962 - 1980

La pareja que mira en la misma dirección,

Porque no nos ven hablar

adelante y… a veces sin palabras, que también se

dicen que no nos queremos,

dice mucho.

porque no nos ven hablar...!!!!

Ya lo dice la jota:

A tu corazón y el mío se lo pueden preguntar, se lo pueden preguntar, Dicen que no nos queremos. J.A. Labordeta 27


Alegría. Días de romería, horas de jolgorio, años de juventud. Alegría.

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Alegría. La música de fondo, el murmullo de la gente. Alegría.

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Descanso en familia

¡Si observo atentamente

Las patas de la cigüeña

Este mismo paisaje

veo la margarita en flor

se han hecho más cortas

escucha el canto

en la tapia!

con las lluvias de abril.

y ve la muerte de la cigarra. Tres haikus de Basho

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Descanso sé que nada me alegra ni me duele y que sin embargo todo me enternece; Dulce burbuja de oxígeno… en familia

sé que eso es el amor, o que quizá solamente es un dulce cansancio; sé que soy feliz porque no siento la necesidad de pensar algo preciso. G. Celaya

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fe de vida  

album familia, aniversario, fotos

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