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Tonalidad afectiva y cambio. Esbozos sobre la idea de cambio en la metafísica Carlos Arturo Rojas Rosales Facultad de Filosofía y Letras

Heidegger piensa la metafísica "en el orden de una meditación sobre la esencia de lo ente... como una decisión sobre la esencia de la verdad... fundamento de una era por causa esta interpretación de lo ente y su concepción de la verdad, dicho fundamento lo es en la forma de su esencia... este fundamento domina todos los fenómenos que caracterizan a esa era... puede reconocer vía la meditación en estos fenómenos el fundamento metafísico..."

Podemos considerar a la metafísica en este sentido como historia de lo que de común se ha tenido como ser. Su entificación desde luego. Esto bajo dos coordenadas: una que va en tres secciones (i) premetafísico, (ii) metafísica como verdad y (iii) metafísica como proposición. Y la otra, en cuatro estadios: (1) desocultación, (2) emergencia, (3) fundamento y (4) principio.

En la coordenada (i,1) tenemos a la aletheia como desocultamiento del ser. En (i,2) la emergencia como physis donde la esencia se entiende como presencia (koinon), como manera de la presencia (eidos), y de la existencia (ousia). En (i,3) fundamento como hypokeimenon. En (i,4) como principio o arché.

En la parte de la metafísica como verdad, tenemos a su vez momentos: En (ii,1) tenemos a la verdad como adecuación y como homoiosis. En (ii,2) tenemos a la verdad como presencia y permanencia en el sentido de quididad, esencia, también como el que de la cuestión o la esencia del preguntar (ti estin, essentia) también ampliando más como idea en el sentido de pensamiento representacional, parecido o apariencia externa (eidolon). También presencia o permanencia como naturaleza esencial (kyriotatai ousai, oti estin, existentia), en presencia (en-ergeia), entelequia o permanencia (ousia tode ti). En (ii,3) tenemos a la verdad como lo que liga a lo presente (kataphasis), lo que es mostrado y establecido-predicado (logomenon kath'autou) y las categorías como caracterizaciones de lo que es. En (ii,4) tenemos a la verdad que es la adición de idea mas arché, causa.

En la parte de la metafísica como proposición tenemos los momentos: (iii,1) proposición como certeza. En (iii,2) el nexo entre actualidad y realidad: verdaderamente real, bondad, efectuar como representando, monada, apetito, fuerza, inclinación a realizar, esfuerzo

1


entorno a la posibilidad, evolución, hecho, acción, potencialidad como esencia, realidad como existencia. En (iii,3) tenemos al sujeto como voluntad y mente humana, el ego como hypokeimenon y logos, razón, predicación, pensamiento como cogito, sustancia. En (iii,4) tenemos la verdad como causalidad.

Es la historia de este contacto fundamental con el ser lo que Heidegger va a llevar a la meditación y por consiguiente a plantearse la destrucción de la historia de esta forma de argumentar un fundamento. Heidegger en "La época de la imagen del mundo" expone cómo es que estos argumentos han conducido a crear una imagen que se vuelve la esencia de la época moderna 1.

Se trata de una imagen que Heidegger ve configurarse en torno a las coordenadas ya expuestas y que de poco a poco señalan al sujeto-yo-hombre como el fundamento; una imagen que se basta a sí misma, donde ese sujeto es la condición de existencia tanto como aquello que dota de existencia a esa imagen. En este sentido es la medida de todas las cosas, y anexo a ello el modo de mostrarse como el centro y fundamento de toda realidad, semejante a un dios 2.

En este contexto Heidegger va a pensar el desarrollo de esta imagen ligada a la ciencia y sus pretensiones de objetivación de la realidad, la técnica, el arte como estética y vivencia, el humanismo, política cultural o que el obrar humano se interprete y realice como cultura y la perdida de los dioses que se efectúa como una relación con ellos que se vuelva una vivencia religiosa3.

Para desarrollar estos aspectos acudirá Heidegger al preguntar por la esencia de la Época Moderna, como un momento que permite meditar sobre la esfera de acción de las fuerzas que constituyen la época misma en términos de cómo se entiende la verdad del ser que rige en ella4.

Este yo-sujeto que se vuelve fundamento que va incluido en la idea de imagen es lo que se representa y con ello en la modernidad no hay presencia sino que hay un acudir a la 1

Heidegger, M. (1996). La época de la imagen del mundo. Publicada en Heidegger, M. (1996) Caminos del Bosque. Madrid: Alianza. Recuperado de http://www.heideggeriana.com.ar/textos/epoca_de_la_imagen.htm 2

Heidegger, M. (1996). Op. cit

3

ibid

4

Ibid 2


realidad, entonces lo ente se adecua al sujeto y es posible constatar qué es la verdad, se impone su razón a las cosas.

Frente a esto Heidegger señala que hay que decir lo que la cosa es y no sólo la representación, que implicaría que si todo tiene razón de ser se puede dominar la totalidad de lo ente y con ello el resultado es el progreso. Pero precisamente esta planificación, dominación y progreso conducen al olvido del ser.

El asunto de plantear la pregunta que interroga por el sentido del ser, va en la medida en que se ha confundido al ser con el ente, se lo ha determinado y en esa medida se dice de un ente que crea a los demás entes. El ser entonces es ocultación y no es presencia pero está no estando, se retrae y se dona al otro que se muestra ente y está, en tanto, a través de la precomprensión. El ser se retrae, el hombre no decide nada.

Entonces por la verdad del ser, se experimenta así la transformación del hombre como una necesidad surgida del propio ser. Meditar sobre el ser implica la pre-comprensión del seren-el-mundo como momento crucial de formular la pregunta que interroga por el sentido del ser y en ello va el desocultar lo que reposa en la pre-comprensión que es el mostrar ocultándose del ser.

Pero ¿qué es esta transformación?, quizá hay que buscarla en esta frase de los “Conceptos fundamentales de la metafísica": “... El concepto (begriff) filosófico es una agresión (angriff) sobre el hombre, y sobre todo sobre el hombre todo -purgado de su vida cotidiana y reenviado hacia el fundamento de las cosas. Pero eso que ataca no es el hombre mismo, no es el sujeto dudoso que uno encuentra todos los días en la dicha de conocer. Es el Dasein en el hombre que, en el filosofo, dirige la agresión sobre el hombre. Y, el hombre es, en el fondo de su ser, un ser atacado y tocado; atacado por aquello que el es y que le hace ser, incluido ya siempre en toda interrogación que plantea” 5.

Analizar la significación de la partición en Ser y Tiempo nos conduce a considerar una linea de partida diferente, secretamente diseñada en el trazo de la primera que puede separar dos comprensiones del cambio (cambiamiento). Esta separación se va a marcar en la obra de Heidegger por el abandono del léxico de la modificación (Modifikation) en beneficio de la del cambio (Wandel, Wandlung, Verwandlung) sobre todo en los textos inmediatos a la obra de 1927.

5

Heidegger, M. (2007). Los conceptos fundamentales de la metafísica. Madrid: Alianza. pp. 44 [31]. 3


Pero los léxicos se cruzan y se intercambian entre ellos, como se puede ver en los textos: ¿Que es la Metafísica? Y en “Los conceptos fundamentales de la metafísica. Mundo-finitudsolitud”. Pero después de 1930 el vocabulario de la modificación desaparece de la obra.

Ciertamente, se puede explicar la desaparición invocando a la necesidad que se impone de no recurrir a otro lenguaje y a otros recursos que no sean los propios de la fenomenología heideggeriana y a la necesidad de ésta de no construir con el mismo sentido de crear conceptos según la tradición y, por tanto, de marcar lo que está en juego por este cambio de léxico y de gramática.

Pero el abandono de la modificación en beneficio de la triada del cambio corresponde a una convulsión, un cambio nuevamente, de la comprensión de eso que cambia. En 1929 y 1930 con ¿Qué es metafísica? y “Los conceptos fundamentales de la metafísica”, Heiddegger lleva a cabo una sustitución discreta pero a la vez definitiva: la sustitución de la pareja Daseinhombre por la de lo propio-impropio.

Cuando se confronta el proceso de la modificación del Dasein con la de su metamofosis o la de su transformación, se puede notar, en efecto, que ya no es para él, el hacer pruebas de desniveles o diferencias de nivel sobre una misma base o fundamento existencial, sino que se trata de ampliar la brecha entre él y aquello que no es él, con aquel que no marcha más, totalmente, sobre su propio suelo, que es su otro, el más intimo: el hombre.

Aquello que ahora se impone, dirá Heidegger es: completar la metamorfosis del hombre en su Dasein.6 O aquello que separa al hombre del Dasein no es más bien una pared delgada pero si la historia de la filosofía en su conjunto.

Todo Dasein porta al hombre en él. Y el espesor histórico y metafísico de ese concepto, el hombre comprendido como animal racional, cava en cada Dasein, en cada uno de nosotros, esa distancia, distancia del nosotros relacionado a sí mismo que lleva a toda existencia, aun la más modesta, la menos involucrada en la filosofía, a hacer secretamente prueba de la finalización de la filosofía y de aquello más allá de esta finalización, promesa.

6

Heidegger, M. (2000). ¿Qué es metafísica? En Heidegger, M. (2000). Hitos. Madrid Alianza. pp 93-108. Recuperado de http://www.heideggeriana.com.ar/textos/que_es_metafisica.htm 4


Podemos recordar ese propósito en Ser y Tiempo, según lo cual la analítica existencial, “en primer lugar se esta convirtiendo (tuvo de inmediato a aparecer/dislocar) en la dirección que imprime a la definición tradicional de hombre” 7. Con esta evidencia, la necesidad de pensar más profundamente esa dislocación y constituirla en prueba metabólica constante para el Dasein, se le impone muy rápido como tarea a Heidegger, quien muestra ahora que no es, o no es solamente, pasar de un modo de ser a otro, sino pasar de una tradición de ser a otra, hacer prueba cotidiana de la imposible posibilidad de superar la metafísica. Lo que significa, para cada Dasein, comprendido el menos filosofo de ellos, hacer la prueba de la imposible posibilidad de metamorfosear la filosofía.

La distancia que se abre entre el hombre y el Dasein, ya no es marcada sólo por la forma de la partición, sino por una tonalidad, la Stimmung. La Stimmung es la posibilidad originaria de la migración y de la metamorfosis del hombre en su Dasein: "Sin orientarnos sobre una cuestión metafísica precisa, pero si portando una tonalidad fundamental de nuestro Dasein, estamos tentados de transformar (metamorfosear/verwandenl) la humanidad del hombre en su propio Dasein."8

El desplazamiento del análisis de la Stimmung de “Ser y Tiempo” a la de “Los Conceptos Fundamentales de la Metafísica”, pasando por ¿Qué es la Metafísica? acompaña la metamorfosis y la migración de la modificación, desarrollando así una nueva unión entre lo existencial y lo historial.

Es casi como una invitación a remontar sobre las fuentes afectivas y musicales de la posibilidad de una época nueva para la filosofía: die Möglichkeit eine vollkommen neuen Epoche der Philosophie.9

El léxico de la modificación y el de la triada del cambio coexisten por algún tiempo como se puede ver en los cursos de 1930 que se reúnen en “Los Conceptos Fundamentales de la Metafísica”. El aburrimiento, tonalidad afectiva fundamental analizada en ese libro aparece bien como una instancia modificable y modificante, así como una potencia de metamorfosis o de transformación.

7

Heidegger, M. (2000a) Ser y Tiempo. México. FCE. §42.

8

Heidegger, M. (2007) Op. cit. p. 503 [509]

9

ibid. p. 226 [225]. 5


Heidegger escribe por un lado que el aburrimiento es una modificación temporal: en el aburrimiento somos enfrentados a nuestro haber sido y con nuestro avenir, este enfrentamiento no significa que nosotros mismos seamos de hecho elevados. Solo designa ante todo una singular disolución del avenir y del haber sido en el simple presente. Designa una modificación de haber sido y de avenir. 10

Pero afirma, por otra parte que: "esta tonalidad a la que le donamos expresión diciendo esto aburre, ha transformado (gewandelt) al Dasein" 11. Los dos léxicos se reencuentran y se cruzan. Pero es verdad que el análisis del aburrimiento en “Los Conceptos Fundamentales de la Metafísica” se parece a primera vista a la de la angustia en “Ser y Tiempo”.

En “Ser y Tiempo” la angustia es caracterizada como una modificación. De entrada como toda tonalidad afectiva es un modo de la disponibilidad (Befindlichkeit). Pero aparece enseguida como una modificación del ser-en-el-mundo en su conjunto (Modifikation des vollen In-der-Welt-seins) 12.

Aparentemente la mezcla de los conceptos del cambiamiento (Modifikation, Wandel, Wandlung, Verwandlung) no tiene en sí misma nada de remarcable. Una lectura atenta permite identificar no una equivalencia, sino un deslizamiento de un vocabulario al otro, porque como podremos ver, el léxico de la modificación no es empleado más que para caracterizar los modos de ser de una misma tonalidad, tales como las diferentes formas del aburrimiento por ejemplo.

Mientras que la triada del cambio interviene cada vez que se enuncia la pregunta por el ámbito de explicación historial de esas modificaciones. En el texto ¿Qué es la Metafísica? se muestra esto claramente: “la angustia realiza la metamorfosis del hombre en su Dasein y prefigura al mismo tiempo el rebasamiento de la metafísica. Los cursos de 1930 lo confirman: “Comprender la tonalidad exige finalmente de nosotros una metamorfosis (un cambiamiento) de la concepción fundamental del hombre” 13.

10

ibid. p.191 [187-188].

11

ibid p. 207 [204].

12

Heidegger (2000a) Op. cit. §41.

13

Heidegger, M. (2000). Op cit. Heidegger, M. (2007) Op. cit. p.130 [123] 6


La cuestión que es necesario plantear, en primer termino, es la de la relación de la Stimmung con la modificación. La tonalidad afectiva aparece como un modo, una manera, de un tipo particular. En “Los Conceptos Fundamentales de la Metafísica” Heidegger dice: “Las tonalidades son modalidades del Dasein (...) una tonalidad es una modalidad (eine Stimmung ist eine Weise) y no simplemente una forma (Form) o un modo (Modus) exterior, pero si es un modo en el sentido musical de la melodía. Y no flota sobre la manera en la cual el hombre se encuentra, suspuestamente en sentido propio, ser-ahí. La tonalidad dona al contrario el tono para este ser (den Ton angibt), es decir, dispone y determina tonalmente (stimmt und bestimmt) el modo y el cómo de este ser (...) La tonalidad es un género fundamental (Grundart), es la modalidad fundamental (die Grundweise) según la cual el Dasein es en tanto que Dasein” 14.

Estas afirmaciones nos llevan a una pregunta: ¿cuál es el estatuto preciso de la tonalidad afectiva en relación a otros modos? ¿Hay que considerarla un género fundamental o una modalidad fundamental que, como quiera que se diga, será destinada a flotar por debajo de las otras?

En “Los Conceptos Fundamentales de la Metafísica” permite dar respuesta a estas preguntas. Heidegger escribe que: “la tonalidad afectiva es una manera de ligarnos a nuestro Dasein.” 15 La Stimmung aparece como aquello que liga al Dasein a sí mismo, característica que le confiere un estatuto privilegiado.

Pero en realidad la Stimmung no goza de ninguna preeminencia trascendental. La tonalidad afectiva no se ajusta a otros modos, ella no es ningún modo, pero es el modo de ser de la partición en si misma. En efecto, eso que encuentra dispuesto gracias a una tonalidad afectiva o a un humor particular, angustia, aburrimiento, pero también a la alegría.

Dice Heidegger en ¿Qué es la metafísica? que: “esta es la comunidad de los modos de ser del Dasein, su medio, su entre, eso que el llama su tejido16.” Pero esto no quiere decir que la Stimmung tenga ninguna posición trascendental. En cambio, es claro que la Sitimmung es siempre cambiante. Si la delgada partición se encuentra siempre dispuesta de una tal o cual manera, y si la Stimmung es aquello que dona el tono a sus disposiciones, es que ella misma cambia constantemente de aire.

14

Ibid, p. 108 [101]

15

ibid, p.123 [116]

16

Heidegger, M. (2000). Op cit. Heidegger, M. (2000a) Op. cit. §41. 7


Y así el pasaje de un modo de ser a otro tiene siempre lugar en sí misma según un modo particular, una modalidad particular del humor, y el humor es eminentemente cambiante.

La articulación ontica-ontológica, es siempre dispuesta de una determinada manera y por un cierto tiempo. Porque la Stimmung es inestable por su caracter ontológicamente híbrido, parece ser ni óntica, ni ontológica. Dice Heidegger en “Los Conceptos Fundamentales de la Metafísica”: “El aburrimiento y finalmente toda tonalidad es un ser híbrido.17” La tonalidad no es un ente, sino que un cómo.

Ser dispuesto es siempre ser y estar dispuesto a cambiar de disposición. Heidegger ha dicho de la Stimmung menos que como humor, que como la posibilidad del salto de humor. Así lo declara en “Ser y Tiempo”: “Hacer prueba en la preocupación cotidiana de una moral imperturbable, como se deja entrever por el mal moral, pasar imperceptiblemente de uno a otro, o a la inversa, tener saltos de humor, ontológicamente , no es nada (...) la disposición revela como uno se siente o como le va (...) La disposición conoce siempre los giros 18”.

Cuando habla sobre la determinación de la Physis, Heidegger explica que va a traducir metabolé por Umschlag, y explica que es lo metabólico en relación a los cambios de humor, a los cambios de tiempo, de estación o en el transito de los bienes o las mercancias, dice: “Nosotros también, decimos que el tiempo cambia y también nuestro humor y pensamos ahí a un devenir otro; decimos también de lugares de transborde y de transferencia donde es el cambio de bienes en una circulación”. 19

La tonalidad afectiva aparece como una inscripción de la metabolé en la misma existencia: “(...) El Dasein es siempre, en tanto que Dasein, a fondo, de acuerdo a un tono. Aquello que tiene lugar, es un cambiamiento incesante de tonalidades” 20.

Los cambios de humor, en la filosofía tradicional, nunca se les ha tomado verdadera atención, pero juegan un rol fundamental en el seno de la constitución del ser del Dasein. Lo podemos ver de esta forma: la tonalidad afectiva permite ligar el Dasein a sí mismo. Y

17

Heidegger, M. (2007) Op. cit. p. 138 [132]

18

Heidegger, M. (2000a) §29.

19

Heidegger, M. (2007) Op. cit. p.109 [102]

20

Ibid. p. 187 [182] 8


contrario a lo que se piensa, la tonalidad no es lo inestable, lo fugitivo o lo simplemente subjetivo. Sino que, porque es el “cómo original” en el cual cada Dasein es como es, la tonalidad no es eso que es lo más inestable, sino más bien eso que, a la base, dona al Dasein, consistencia y posibilidad21. En la disponibilidad el Dasein siempre es ya de cara a sí mismo” 22. La Stimmung revela al Dasein que lo esencial es cambiante. Esto permite comprender por qué la Stimmung en ¿Qué es Metafísica? y en “Los Conceptos Fundamentales de la Metafísica” es la condición fundamental del cuestionarse filosófico. Los cambios de humor que ligan al Dasein a su mundo, dejan ver el sentido de la mutabilidad de la existencia y en ese sentido son llamados para la filosofía.

Heidegger parece decir con esto, que la filosofía tiene un sentido en tanto que es un quehacer humano. Su verdad es esencialmente aquella del Dasein. La verdad de la filosofía toma su raíz en el camino del Dasein. Lo posible, el curso de la vida, las circunstancias de la vida, son siempre cosas oscuras. El Dasein siempre esta frente a las posibilidades que no puede preveer. El está sometido a una mutación que el no conoce, se mueve constantemente en una situación que el no puede controlar 23.

Por tanto, si es verdad que el cuestionamiento metafísico se caracteriza por la inclusión de aquello que cuestiona en la pregunta misma, un choque mutuo del cuestionante y de la cuestión es lo necesario. La Stimmung hace posible esa conmoción. El Dasein no puede pensar más que a partir del cambio, que piensa en él.24

La Stimmung es susceptible de lograr la metamofosis del hombre en su Dasein, es de entrada, porque ella revela, por su propia potencia de choque que la raiz de la filosofía es el choque o la conmoción afectiva. Se puede igualmente decir que el originar la filosofía es la conmoción, el shock emocional del cambio, dado por el carácter esencialmente cambiante de la conmoción afectiva. La raíz de la filosofía, entonces, es el afecto de lo metamórfico como tal.

La Stimmung no anuncia sólo, por lo cambiante, el advenimiento de otro modo de ser, pero si el del hombre. Proyecta la sombra de toda otra cosa sobre el hombre que llamamos el

21

Ibid. p.108 [101]

22

Heidegger, M. (2000a) Op. cit. §29.

23

Heidegger, M. (2007) Op. cit. p.41 [28]

24

ibid, p. 23 [9] 9


Dasein. En la introducción a ¿Qué es metafísica? escrito en 1949, Heidegger dice que: “el análisis de la angustía desarrollado en 1929 para Ser y Tiempo, permitió sustraer a la subjetividad incluyendo la del animal racional, la determinación esencial del hombre y con ello poner el camino a la metamorfosis del hombre en su Dasein” 25.

Esta metamorfosis, no es separable de una metamorfosis de la filosofía. Heidegger lo afirma claramente: “Si se trata de un cambiar (modificar o retornar a la originalidad) al fundamento de la metafísica, el pensamiento podría entrañar también un cambiamiento en la esencia del hombre, un cambiamiento de donde se sigue poco a poco una transformación de la metafísica26 . ¿Por qué? La angustia, escribe Heidegger, dona prueba del ser cómo lo otro de todo ente. Por lo tanto, la Stimmung es muy seguramente una lección filosófica que permite al Dasein hacer la experiencia de la diferencia ontológica.

Bibliografía

• Heidegger, M. (1996). La época de la imagen del mundo. Publicada en Heidegger, M. (1996) Caminos del Bosque. Madrid: Alianza. Recuperado de http:// www.heideggeriana.com.ar/textos/epoca_de_la_imagen.htm • Heidegger, M. (2000). ¿Qué es metafísica? En Heidegger, M. (2000). Hitos. Madrid Alianza. pp 93-108. Recuperado de http://www.heideggeriana.com.ar/textos/ que_es_metafisica.htm • Heidegger, M. (2000a) Ser y Tiempo. México. FCE. §42. • Heidegger, M. (2007). Los conceptos fundamentales de la metafísica. Madrid: Alianza.

25

Heidegger, M. (2000) Op. cit.

26

Heidegger, M. (2000) Op. cit. 10


Tonalidad afectiva y cambio