Issuu on Google+

LA ATMOSFERA DEL SER.

DE LA ONTOLOGÍA ESTÉTICA COMO ECOLOGÍA DEL HABITAR ROJAS ROSALES CARLOS ARTURO FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO ÉTICA II

§1 Aproximación Inicial.

En este ensayo se pretende hacer una breve incursión en el pensamiento del filosofo Martín Heidegger para hablar de aspectos generales de algunos de los textos de su obra para de esa forma entender algunas de sus propuestas como una atmósfera (campo) del ser que en la situación especifica de un posible decurso ético del pensamiento ontológico de este autor, pueda pensarse como una ecología del habitar el mundo que está ya delineada en sus ideas sobre el arte.

Inicio este breve ensayo con la presentación de algunas de sus ideas fundamentales que abrirán el camino hacia este pensar.

El campo del conocimiento abre este pensar de Heidegger se ubica al respecto de la pregunta acerca de cómo sale el sujeto de sí mismo para alcanzar el objeto de un posible conocimiento, un problema que en la filosofía moderna se identifica con el cogito, entendido desde Descartes, en cuyo pensamiento la subjetividad se encierra alrededor de sí misma y se obliga a buscar en sí misma aquello que la conforma con el Ser, el cuál llega paulatinamente a ser fundado por el propio sujeto.

De esta forma de entender el sujeto queda claro que es lo que es y por ello siempre está vinculado al tiempo. Empero se trata de un conocimiento intemporal de un objeto que al producirse en un momento, en ese mismo instante el tiempo no puede ser dejado a un lado, pues es para el sujeto el hecho de ser sí mismo como subjetividad.

El acceso al estudio de la ontología en sentido general comienza por una descripción de la vida tal cual se vive de hecho, como facticidad. Heidegger tratará de salir de un lenguaje convencional en

1


filosofía a fin de ir más allá de lo que había sido en 25 siglos, para ello encuentra caracteres formales co-originarios, los así llamados existenciales o existenciarios; obedeciendo estos a la distinción entre el plano ontológico existencial y el óntico existencial, que se ponen en juego en las particularidades de cada existente concreto humano.

El paso inicial de la investigación filosófica de Heidegger es la distinción entre ser, plano ontológico, y ente, plano óntico, y puede ver que durante 25 siglos la filosofía se ha avocado al estudio del ente. Dentro de esa historia se ha establecido la diferencia entre existencia y esencia, a la existencia se ha señalado repetidamente que no se puede decir que significa puesto que se la ha supuesto como con un dejo de imposible.

Para Heidegger el problema del Ser es la cuestión ontológica fundamental1, al no ser un ente el ser no ha de ser comprendido del mismo modo, aunque siempre esta siendo comprendido por el hombre, por lo tanto es comprensible y este hecho es la característica fundamental de la existencia humana.

La comprensión significa en Heidegger, a diferencia de la intuición en Husserl el retomar lo cambiante, los hechos, lo dado, y por ello el acceso no es sino fenomenológico, pues para él el ser se muestra ocultándose. Es el inicio del estudio del ser esta comprensión que no siempre es explícita, ni tampoco situada como autenticidad, sino situada como juicio previo.2

La tarea del pensar es explicitar esa comprensión que el hombre tiene del ser, no es un ir a la claridad por oposición excluyente, el comprender no es un acto teórico sino que es algo esta influyendo ya al ser humano entero en cada caso.

1

Heidegger, Martín (2000) Ser y Tiempo. México: FCE. Cap 1 §1 Necesidad de Reiterar expresamente la pregunta que interroga por el Ser. Ver también Heidegger, martín (2005) Ser y Tiempo. Barcelona: Trotta. Cap 1. § 1. Necesidad de una repetición explícita de la pregunta por el ser 2

Heidegger, M. (2000) Op. cit. §1. Estructura formal de la pregunta que interroga por el ser. Heidegger, M. (2005) Op. cit.. § 2. La estructura formal de la pregunta por el ser

2


El hombre es un ser que comprender el Ser. La esencia del hombre es su existencia, es decir lo que el hombre es en su manera de temporalizarse o proyectar su finitud, es decir, la existencia es ya su esencia. Este modo de ser es el Ser-ahí, la cuestión es que no es una referencia directa al hombre 3, sino que es una estructura ontológica fundamental en la analítica existenciaria de Heidegger.

Es la forma que adopta la comprensión del ser es estructura de ser en el mundo, que pone de relieve la temporalidad y la finitud del Dasein y este es el núcleo medular de la analítica del Ser-ahí. El mundo es ya la condición de todo objeto particular, una estructura ontológica donde los objetos se presentan como objetos de cuidado y solicitud. El ser del útil se presenta en su originalidad en su uso, es decir en su aprehensión como realidad no representacional, sino como un ente con el cual el Dasein realiza el cuidado de sí mismo. 4

Es un a-la-mano que es develado en el manejo, es una relación no teórica con el mundo, -hace resonancia la idea de Phronesis de Aristóteles-, una intencionalidad no representativa o circunspección. Se pone de manifiesto con ello que el útil es en su manera de ser, es un “ser-en-vista-de" o “por-mor-de” que siempre está en conexión con otros utensilios. 5

Esta conexión siempre plantea algo que está en vista de sí mismo y no en vista de algo más, ello se lo entiende ontológicamente como diferencia en su status con respecto del Ser-ahí. En esta constelación de la analítica existencial encuentra Heidegger que el modo de ser del útil a la mano revela al ser del ser-ahí es ser en vista de sí mismo, dado que le es propio comprender su existencia y que es siempre ya en el mundo.

Al profundizar sobre el sentido del ser-en-el-mundo, Heidegger ve como es un modo de existir que es señalado como con posibilidades, toda vez que el ser-ahí es un ser arrojado en medio de

3

Dasein no es una referencia directa a un concepto o idea de hombre, Heidegger cuida de no caer en un antropologismo al señalar Dasein como estructura ontológica, un existenciario como estructura formal ontológica 4

Heidegger, M. (2000). Op. cit.. §13 Esbozo del “ser en” tomando como ejemplo de él un modo fundado. El conocimiento del mundo. § 14 la idea de mundanidad del mundo en general y §15 El ser de los entes que hacen frente en el mundo circundante 5

Ibidem. Ver también Heidegger, M. (2000c) Caminos del Bosque. Madrid: Alianza Editorial. pp.11-65

3


sus posibilidades y en ese sentido es siempre en la posibilidad de volver sobre de sí como un seren-el-mundo, que tiene por esencia a la existencia, es decir solo se tiene a si mismo, es su propio ser tiempo, sin fundamento. 6

El ser-ahí no tiene sino sus posibilidades y ser en sus posibilidades significa una comprensión que no es una mera toma de conciencia que diferencia entre sujeto y objeto, ni es una teoría, es en todo caso un el poder de empuñarse a sí mismo. Comprender este poder propio del ser-ahí es en Heidegger una disposición afectiva donde el ser-ahí está conducido a sus posibilidades, arrojado a ellas, es siempre la existencia en ello un hecho, ya siempre es un haber sido arrojada y entregada a sí misma. 7

Las posibilidades no están ante el ser-ahí sino que ha de tomarse en ellas en su posibilidad, como proyección de sí. El ser-ahí se comprende comprendiendo sus posibilidades, y bien puede, tanto volverse sobre de sí mismo y tener en aprehensión su finitud o puede huir de su existencia en la autenticidad, caído en la vida cotidiana. En esta inautencidad, el ser-ahí es lo que hace, función social y funcionalidad mecánica desde ahí se entiende al resto como co-existencia. 8

Es importante señalar que esta posibilidad de perderse a sí mismo del Ser-ahí no es parte de un accidente o es algo que pueda ubicarse por fuera de la estructura del análisis, es una posibilidad interna de la existencia autentica también y por tanto prominente en la analítica existencial.9

Por ello la filosofía equivale a su vez a un modo fundamental de la existencia del ser-ahí, está en cierta manera en la posibilidad de la situación concreta de la existencia filosofante, por ello la au-

6

Heidegger, M. (2000). Op. cit.. §22 La especialidad de lo “a la mano” dentro del mundo. §23 la especialidad del “ser en el mundo” § 24 La especialidad del “ser-ahí” y el espacio. 7

Heidegger, M. (2000). Op. cit.. § 25 Formulación de la cuestión existenciaria acerca del “quien” del Ser-ahí § 26 El “ser-ahí con” de los otros y el cotidiano “ser con”. § 27 El cotidiano “ser sí mismo” y el “uno”. §28 La tarea de un análisis temático del “ser en”. 8

Heidegger, M. (2000). Op. cit., § 27, 28 y 29 El ser-ahí como encontrarse §30 El temor como modo del “encontrarse” § 31 El ser-ahí como comprensión 9 Heidegger, M. (2000). Op. cit..

Ver también § 38 La “caída” y el “estado de yecto”.

4


sencia de la pregunta que interroga por el sentido del ser es consecuencia de la situación ya de caída en el mundo en la que se ha desarrollado la actividad filosofante.

Heidegger trata de remontar esta condición de caída y mostrar ontológicamente el iluminar la caída a manera de enfatizar la diferencia ontológica cuyo acceso deja mostrarse en el modo de existencia auténtico. La historia de la filosofía es objeto de una destrucción que permita remontar la caída.

En todo caso el remontar la caída en Heidegger se logra a partir de las estructuras de la existencia, los existenciarios como superación de la filosofía tradicional que implica un no pensar el ser del hombre desde las cosas. En todos los existenciarios hay tiempo, en constancia con la idea de existencia, es temporalidad existencial, unificados como una misma estructura en la angustia. 10

La angustia posibilita, en tanto que disposición, manifestar lo insignificante de la implicación en la que nos pensamos como cosas, y por tanto, de los objetos intramundanos. La angustia no adviene ante un objeto amenazante, sino en la conducción del ser-ahí al mundo en tanto que mundo.

En la angustia se presenta de manera radical el ser-en-el-mundo en su estar desfondado y arrojado en el mundo y por ello es el mostrarse en la correspondiente autocomprensión desde sí, dejado a sus posibilidades tiene que empuñarse y hacerse fundamento desde su condición desfondada, desde el abismo.11

§2 Silencio y sombra: Modificación y atmósfera del Ser

Es el concepto límite del Ser, del que Heidegger hace una lectura en la que lo patentiza como realidad, como aquello escurridizo que se presenta como lo intocable, como aquello que se oculta cuando comparece el ente –las cosas, los seres, en genérico-, eso que es junción de la realidad a la

10

Ibid §40 El fundamental encontrarse de la angustia, señalado “estado de abierto del ser-ahí.

11

Ibidem

5


vez que disyunción, fundación desfundadora. Quizá al tratar de mostrarlo tan sólo se hará traslucir “eso” “esse 12” que puede tocar al lector, a través de esta forma de escribir que es una mera improvisación y por ello bien podría no ser mas que una equi-vocación.

El trabajo que Heidegger nos permite ver es el paso de una Fenomenología Trascendental a una Fenomenología Hermenéutica de la Facticidad, que implica una vuelta de tornillo sobre el “Ser” no sobre las Cosas, pero más aún, implica el dejar de lado la subjetividad del sujeto, la yoidad del yo, un yo originario que es base de la validez óntica y la autoconciencia por un estado de cosas fundamental-ontológico, que habría de ser la base ontológica de un planteo fenomenológico: el serahí (Dasein) que significaría una dimensión más rica y originaría que el sujeto o la conciencia y distinto de un ego-cogito y que es este en donde se fundamenta el cogito y la autoconciencia.13

Ante el profundo equívoco de la tradición ontológica occidental, la que hemos heredado de la filosofía griega y romana, Heidegger propone una experiencia más originaria, desvanecedora y trágica de los seres pensándolos desde su propio Ser con lo cual coloca a la Fenomenología como “αποφαινεσται τα φαινομενα”, 14 como un permitirnos ver lo que aparece en nuestra experiencia más inmediata cuando nos salen-al-encuentro los entes, NO SE MUESTRA, aquello –esse- que se oculta, que queda velado por lo que se nos muestra inmediatamente como cotidianidad general. Es este dejar ver (αλητεια) precisamente lo que es confuso y borroso, porque el Ser se muestra siempre, pero siempre queda en suspenso, queda velado por lo que aparece, en lugar de él –el ente-, lo que aparenta ser ante la vista, cuando los entes nos salen-al-encuentro. 15

Así, la empresa que Heidegger manifiestamente persigue es muy cercana a la del oficio del poeta, hilar metáforas, empero, no es un hilar cualquiera, Heidegger decididamente vuelto sobre la musa,

12

Esse del latín que nos indica Ser.

13

Ibid § 4 , 5 y 6

14 Ibid § 7 y 8 15

Ibidem. Ver también § 15 y Heidegger, M. La doctrina de Platón Acerca de la Verdad. Cuadernos de Filosofía, Fascículo VII, Buenos Aires, Año V-VI, Marzo 1952-Sep. 1952 – Marzo 1953 – Octubre 1953, Números: 10-11-12, 1953. (Documento html) http://www.heideggeriana.com.ar/textos/platon.htm

6


se dirige a verla a los ojos y con ello abre el ser de lo ente, que es el claroscuro en el que trasluce como Dasein (ser-ahí) como el ser que sólo es posible cuando de él sabemos mientras está siendo, cuando de él decimos que su esencia es estar siendo en su EXISTENCIA. La existencia es la forma de mostrarse del Dasein. Pero es por el Dasein que nos muestra el/su Ser, las más de las veces en la manera cotidiana de ser del Dasein, pero este Dasein en tanto existencia es ya un estar en el mundo, es un ser-en-el-mundo. 16

Pero este ser-en-el-mundo, tiene sus posibilidades de ser, todas ellas consideradas por Heidegger como estado-de-yecto17 del ser-ahí, que implican por un lado, que el ser-ahí es en su modo de ser cotidiano es un estado caído o perdido dentro de una conceptualización del ser-ahí como “ego cogítare” cartesiano, que implica el olvido del Ser ante lo cual se propone el estado-de-abierto como el desandarse hacia la interrogación por el sentido del “Sum” cartesiano 18 y a la puesta en suspenso del desolvido del Ser -αλητεια- que muestra ‘el ser’ que en cada caso soy-yo-mismo.

Pero es en el pro-yecto en el que se da el estado-de-abierto en donde se da la apertura del estado de ánimo, que es un estado del ser-ahí que quiere, como arrojado que fue al mundo, desarrojarse, que es una afirmación de lo humano que escucha lo que es, pero su forma de ser es su ahí, su en el mundo, que le trasciende, y por lo tanto solo puede decidir este pro-yecto (proyectarse), que es la evocación, la llamada del mundo mismo que por la angustia, la que nos pone de frente ante la imposibilidad de ser una cosa, ni de ser las criaturas de Dios, sino del vació; a saber que no somos lo que somos, de manera que al ser los seres humanos una temporalidad arrojada –estado-de-yectosomos, de esta manera, responsables por nuestra propia posibilidad; es su ahí, su ser-ahí su posibilidad, su libertad y su individuo. El tiempo un espacio del hombre.

19

16 Ibidem . Ver también § 23 17 Ibidem. Ver también § 38 18 Ibidem. Ver también § 19 y 20 19

Heidegger, M. La doctrina de Platón Acerca de la Verdad. Cuadernos de Filosofía, Fascículo VII, Buenos Aires, Año V-VI, Marzo 1952Sep. 1952 – Marzo 1953 – Octubre 1953, Números: 10-11-12, 1953. (Documento htm) http://www.heideggeriana.com.ar/textos/platon.htm y Heidegger (2000) Ibid. §38 y 44

7


El mundo en devenir en Heidegger es develado, lo encontramos con la familiaridad de lo más querido, como aquello con lo que podemos tener un pensamiento experiencial, αποφαινεσται τα φαινομενα , que quiere decir literalmente “ver lo que luce”, “escuchar la evocación del mundo”, es decir, “dejar a las cosas ser y mostrarse cual son”20, sin que ello este mediado por la coerción de medidas extrínsecas o representaciones referidas a los objetos fijas, eternas e inmutables, es esta la experiencia del Ser como Ab-grund, sin fundamento, dejando libre la experiencia originaria del Ser, liberando a los fenómenos, dejándolos ser.21

Y al dejar ser lo que es, es ya ahí –sein da/ser-ahí- como aquello que piensa la libertad como el propio origen del fundamento, el fundamento desfondado. El Ser que es juego libre y metáfora como ya Nietzsche lo anunciaba, en Heidegger sufre de un cambio. Un juego que no tiene un por qué o una causa; nada de explicaciones o de dar razones, nada de fundamentos, libre y origen de la razón, indiscutiblemente implica la apertura hacia dejar ser lo que es, pero que su modo de ser es el de una libertad que es Abismo del ser-ahí/sein da/Dasein: por ello es el Ser, -ahora antes que nada, en Heidegger- abismo.

22

“A la sede donde antaño los Dioses hacían su aparición le es retenida la palabra; la palabra tal como ya fue una vez palabra. ¿Cómo fue entonces? En el decir mismo tenía lugar la aproximación del Dios. El decir era en sí un dejar aparecer de aquello que entreveían los dicientes, pues ellos mismos habían sido contemplados con anterioridad por la mirada de eso entrevisto”. 23

20 Heidegger, M.

DE LA ESENCIA DE LA VERDAD en Hitos, Alianza, Madrid, 2000a, pp. 151-171. Heidegger , M. (2000) Ibidem

21 Heidegger (2000) Ser y Tiempo. México: FCE

Ediciones del Serbal, Barcelona, 1994.

§7y8. Ver también Heidegger, M. SERENIDAD

22

Ver Heidegger, M Logos en Conferencias y artículos, Serbal, Barcelona, 1994, pp. 179-199. Heidegger, M. (2000b) El ser como vacío y como riqueza. En Nietzsche II, Ediciones Destino, Barcelona. 23

Heidegger, M. (1994) Conferencias y Artículos. Barcelona : Ediciones Serbal. [WWW document] Url: http://www.heideggeriana.com.ar/textos/zaratustra_nietzsche.htm

8


La búsqueda de dominio, queda excluida de este dejar ser lo que es, esa búsqueda implicaría la misma cosificación del Ser, por el contrario el dejar que las cosas se manifiesten por sí mismas es una actitud del hombre dentro del estado-de-yecto, que es un modo de estar-en-el-mundo, que un

9


habitar el mundo, como aquel construir desde el dejar libre, y desde la propia posibilidad asumida, como puesta en juego del pro-yecto, en el que el propio dejar libre implica el cuidar–liberar.

24

24

Heidegger, M. (2000) Ibíd §38. Heidegger, M.(1994) Construir, habitar, pensar. En Conferencias y Artículos . Barcelona: Serbal. [WWW. Document] URL: http://www.heideggeriana.com.ar/textos/construir_habitar_pensar.htm 24 “Al habitar llegamos, así parece, solamente por medio del construir... Ésta va más allá de esas construcciones; por otro lado, sin embargo, no se limita a la vivienda... Estas construcciones albergan al hombre. Él mora en ellas, y sin embargo no habita en ellas, si habitar significa únicamente tener alojamiento...; pero: ¿albergan ya en sí la garantía de que acontezca un habitar? Por otra parte, sin embargo, aquellas construcciones que no son viviendas no dejan de estar determinadas a partir del habitar en la medida en que sirven al habitar de los hombres. Así pues, el habitar sería en cada caso el fin que preside todo construir. Habitar y construir están el uno con respecto al otro en la relación de fin a medio. Ahora bien, mientras únicamente pensemos esto estamos tomando el habitar y el construir como dos actividades separadas, y en esto estamos representando algo que es correcto. Sin embargo, al mismo tiempo, con el esquema medio-fin estamos desfigurando las relaciones esenciales. Porque construir no es sólo medio y camino para el habitar, el construir es en sí mismo ya el habitar. ¿Quién nos dice esto? ¿Quién es que puede darnos una medida con la cual podamos medir de un cabo al otro la esencia de habitar y construir? La exhortación sobre la esencia de una cosa nos viene del lenguaje, en el supuesto de que prestemos atención a la esencia de éste. Sin embargo, mientras tanto, por el orbe de la tierra corre una carrera desenfrenada de escritos y de emisiones de lo hablado. El hombre se comporta como si fuera él el forjador y el dueño del lenguaje, cuando en realidad es éste el que es y ha sido siempre el señor del hombre. Tal vez, más que cualquier otra cosa, la inversión, llevada a cabo por el hombre, de esta relación de dominio es lo que empuja a la esencia de aquél a lo no hogareño. El hecho de que nos preocupemos por la corrección en el hablar está bien, sin embargo no sirve para nada mientras el lenguaje siga sirviendo únicamente como un medio para expresarnos. De entre todas las exhortaciones que nosotros, los humanos, podemos traer, desde nosotros, al hablar, el lenguaje es la suprema y la que, en todas partes, es la primera. ¿Qué significa entonces construir? La palabra del alto alemán antiguo correspondiente a construir, baun, significa habitar. Esto quiere decir: permanecer, residir. El significado propio del verbo bauen (construir), es decir, habitar, lo hemos perdido. Una huella escondida ha quedado en la palabra Nachbar (vecino). El Nachbar es el Nachgebur, el Nachgebauer, aquel que habita en la proximidad. Los verbos buri, büren, beuren, beuron significan todos el habitar, el habitat. Ahora bien, la antigua palabra baun, ciertamente, no dice sólo que construir sea propiamente habitar, sino que a la vez nos hace una seña sobre cómo debemos pensar el habitar que ella nombra. Cuando hablamos de morar, nos representamos generalmente una forma de conducta que el hombre lleva a calo junto con otras muchas. Trabajamos aquí y habitamos allí. No sólo habitamos, esto sería casi la inactividad; tenemos una profesión, hacemos negocios, viajamos y estando de camino habitamos, ahora aquí, ahora allí. Construir (bauen) significa originariamente habitar. Allí donde la palabra construir habla todavía de un modo originario dice al mismo tiempo hasta dónde llega la esencia del habitar. Bauen, buan, bhu, beo es nuestra palabra «bin» («soy») en las formas ich bin, du bist (yo soy, tú eres), la forma de imperativo bis, sei, (sé). Entonces ¿qué significa ich bin (yo soy)? La antigua palabra bauen, con la cual tiene que ver bin, contesta: «ich bin», «du bist» quiere decir: yo habito tú habitas. El modo como tú eres, yo soy, la manera según la cual los hombres somos en la tierra es el Baun, el habitar. Ser hombre significa: estar en la tierra como mortal, significa: habitar. La antigua palabra bauen significa que el hombre es en la medida en que habita; la palabra bauen significa al mismo tiempo abrigar y cuidar; así, cultivar (construir) un campo de labor (einen Acker bauen), cultivar (construir) una viña. Este construir sólo cobija el crecimiento que, desde sí, hace madurar sus frutos. Construir, en el sentido de abrigar y cuidar, no es ningún producir. La construcción de buques y de templos, en cambio, produce en cierto modo ella misma su obra. El construir (Bauen) aquí, a diferencia del cuidar, es un erigir. Los dos modos del construir -construir como cuidar, en latín collere, cultura; y construir como levantar edificios, aedificare- están incluidos en el propio construir. habitar. El construir como el habitar, es decir, estar en la tierra, para la experiencia cotidiana del ser humano es desde siempre, como lo dice tan bellamente la lengua, lo «habitual». De ahí que se retire detrás de las múltiples maneras en las que se cumplimenta el habitar, detrás de las actividades del cuidar y edificar. Luego estas actividades reivindican el nombre de construir y con él la cosa que este nombre designa. El sentido propio del construir, a saber, el habitar, cae en el olvido. Este acontecimiento parece al principio como si fuera un simple proceso dentro del cambio semántico que tiene lugar únicamente en las palabras. Sin embargo, en realidad se oculta ahí algo decisivo, a saber: el habitar no es experienciado como el ser del hombre; el habitar no se piensa nunca plenamente como rasgo fundamental del ser del hombre”. (Heidegger, M. (1994) Conferencias Y Artículos. Barcelona: Serbal. Del Articulo Construir, Habitar, Pensar. [WWW. Document] URL: :http://www.heideggeriana.com.ar/textos/construir_habitar_pensar.htm)

10


Significa cuidar lo que se construye y lo que nos-sale-al-encuentro como origina –“el ser”-, sólo cuando lo que se construye es habitado, se experimenta como ser del hombre, lo libre que cuida de llevar la cosa a su escencia, es el habitar, en el que subyace el ser del hombre, y que es la implicación en esto del “λογος ” de la Fenomenología del Ser-ahí como “λογος ποιετικος ” que tiene la forma de ser del “ερμενευειν ” –raíz griega de hermenéutica- el carácter de aquello que se “desenrolla a lo largo” del habitar del ser-ahí, del ser-en-el-mundo, por ello es que se deja hablar al texto, se recibe el mundo como mundo, se deja a la lluvia caer, se deja al hijo ser, se deja que la risa salga, se deja que los divinos/dioses sean.25:

Heidegger nos habla pues de una ruptura de este respecto a Husserl y la filosofía que le precede, pues, se deja de lado toda fundamentación de la realidad en la subjetividad del sujeto, y en su lugar queda un estado ontológico más originario, que en términos heideggerianos es el Ser-ahí, que implica una diferenciación respecto del ego cogito cartesiano y que es una parte del ser que es mucho más completa en sus consecuencias, que el sujeto o la mera consciencia, en consecuencia estos dos se fundamentan en el ser-ahí.

Siendo el ser-ahí es postulada así como una estructura más originaria dentro de la cual subyace la subjetividad y en lo que atañe al ser-del-hombre y con su conexión con el ser mismo, es decir, es por que el sentido del ser se halla en relación con el ser-ahí de una manera esencial, en el entendido de que por un lado el ser-ahí remite al ser-del-hombre –su existencia- y luego inmediatamente al desocultamiento general de la relación del ser-ahí con el ser, como su premanifestidad26, esto significa que es una vista despejada desde el propio –ahí, en la premanifestidad, del ser-del-hombre y en su relación de este con el ser, entonces más allá de ver en el ser-ahí la pura existencia, muestra el desocultamiento del Ser en la relación ser-del-hombre\ser e integrada esta como la forma de ser-del-hombre, respecto a su propio ser, así en el Ser-ahí mismo se premanifiesta a sí mismo el Ser, porque la misma premanifestidad es la sombra en que se alcanza a mirar el ser, es

25 Heidegger, M. (2000) Ibid. §40 y 41. Entiéndase al par del pre-ser-se. 26 Heidegger, M.

(2006) Prolegómenos para una historia del concepto del tiempo. Madrid: Alianza. §35 y 36.

11


por esto que el ser-ahí no puede comprenderse desde sí mismo, el ego cogito o el yo se deja a un lado para pensar al ser-ahí en su relación con el Ser.

El sentido del Ser implica esta relación y la comprensión misma del ser desde el propio tiempo, lo que tiene como consecuencia que las consideraciones respecto al preguntarse por el ser-de-losentes, dentro de las respuestas posibles a la pregunta impliquen siempre la comprensión del ser mismo como algo que es una presencia absoluta, eterna, permanente y universal, a la vez que el tiempo era el presente que se ha ido y el que esta por venir.

El ser-del-hombre, es la pregunta primera, pues es el hombre como humanidad desde donde surge el interés por el Ser, pero dicho interés no es el interés por el del ser-del-ente en cuanto ente presente o estar-a-la-vista, sino que sería de manera correcta, el ser-del-hombre que es la premanifestidad del Ser mismo y del sentido del Ser.

Así pues, el sentido del Ser y el ser-del-hombre (su existencia) en su relación esencial implica que el Ser se vincula a la comprensión que de él tiene el hombre, una comprensión no suscitada en el plano de la reflexión por categorías conceptuales, sino en el mero efectuarse de la existencia, es decir estando-en-el-mundo, la premanifestidad es entonces dada al hombre en su existencia y la existencia misma es desde la premanifestidad del SER, al ser donación esta en la existencia es lo que da su cualidad del estado-de-yecto, la cualidad de eyectado-proyectante al ser-ahí. La manifestación del Ser se da en la efectuación eyectada-proyectante de la existencia por el análisis del serahí, que no es sobre la existencia sino sobre el ser-del-hombre en el que se revela el Ser desde la conexión originaria de aquel con este: el habitar la atmósfera del Ser. .

§3 La luz y la voz: La ontología estética y la ecología del habitar

Desde el griego aisthesis cuyo sentido se implicó en adelante como sentido o sensibilidad, la filosofía ha sido una teoría de la sensibilidad, la vivencia, el juicio estético, la percepción, la belleza, tal cual se tratara de un mero artilugio de la subjetividad evaluante, que en su rigor más preclaro nos

12


podría decir objetivamente como ha acontecido su vivencia subjetiva, y en todo caso siempre sera una disputa de sensibilidades subjetivas.

De todos conocido que las artes desde los griegos se encargaban de manifestar lo bello, como una manifestación del eidos que al paso se transfiguraba en morfe, la boda entre idea y materia, donde, la belleza radicaría en la forma que daba lugar a la presencia de la cosa, en eso que manifestaba el ser de los entes, se trataba de imitar en materia la idea primordial que le daba ser.

La idea (eidos) al paso por la modernidad se subjetiviza por principio como idea clara y distinta, luego juicio estético y más tarde como vivencia psicológica, y aún más en nuestro tiempo contemporáneo como valor estético. Todo en pro de la belleza como expresión en una forma sensible. Lo que no queda claro es que sería el arte prosaico, el arte de lo horrible, las expresiones del arte efimero, todo el arte in-formal.

Lo que está oculto tras esta incapacidad es un señalado estado de apertura que nos indica que el arte no sería solo la mera expresión de una subjetividad cerrada sobre sí misma huérfana de una esencia cuya potestad la deba encontrar en quien mira la obra, es decir, en el mero comunicarse de las conciencias estéticas de los especialistas que se sustentan en su comunidad de comunicación.

Yo preguntaré desde Heidegger por el artista como aquel que abre en la premanifestidad su relación con el ser, al situarse ante los entes reactualiza la actitud fundamental que constituye al Dasein como hombre. Y ello radica en que de la oscura sombra de los entes puede hallar una pequeña chispa o encontrar el rayo que es capaz de instaurar un mundo.

Mientras que las cosas bien pueden coexistir sin presencia humana son seres apagados, reposando en su esencia y se mueven con un dejo de eternidad atemporal, y por ello incapaces de abarcar su propio ser, mientras que el hombre siempre está ya dispuesto a tener una comprensión de su

13


propio ser, es la pre-comprensión fundamental de esta diferencia la que siempre lo instala ya en un mundo.

La comprensión del ser de los entes reporta un sentido radicalmente nuevo, luz sobre la sombra, el ya en el mundo nos da coopertenencia a este hecho fundamental y por ello mundo es cuando la totalidad de las cosas caen bajo la luz y dentro del horizonte proyectante-efectuante del Ser.

Al hombre le está dado el pre-comprender el Ser y por ello se situa más allá de ser una mera cosa. Al artista desde su inspiración instaura como siempre nueva este instaurar el mundo, esta comprensión del ser del ente al interior de un mundo. Es el artista quien es capaz de leer y cantar desde el interior de los entes una canción no aprendida, un misterio que se ha olvidado, deja ver ocultando.

Comprender el ser de lo que habita el mundo, es ya una intuición ecológica, pues exige que cada uno de nosotros asuma el papel de un artista y que nuestro propio habitar el mundo sea un construir ello nos exige otro modo que ser, un otro pensar. Si nuestro mundo es ya histórico y cultural, lo es por que nuestro estar habitando el mundo en nuestra funcionalidad más inmediata opaca, la luz se mezcla con la sombra, se opaca la claridad, se deteriora, se desluce, pierde el sentido, la trivialidad y la banalidad abundan. El mundo del Uno a decir de Heidegger es el de la inautenticidad, donde el olvido del ser es parte de las operaciones que instrumentan nuestra funcionalidad.

Artista es aquel Dasein que muestra el ser olvidado de los entes del mundo en medio de nuestra funcionalidad más inmediata y cotidiana. Aquellos que hacen descender la oscuridad. Al tocar el ser de los entes se habita por él acaricia lo radicalmente otro de este mundo, el afuera del mundo en el limite mismo del mundo, salidos del hartazgo de la vida habitual y conformada. Al tomar la distancia del silencio donde solo se posa lo inefable, desde el sesgo de la historia y sus tendencias, el mundo se realza encantado y se deja ver bajo una luz nueva, bajo un nuevo ímpetu y en su cara real, en su ser.

14


El mundo develado en un destello efímero, en la brevedad de un instante eterno, el tiempo y la eternidad que se instaura. Recupera el sentido del ser de una época y de ahí que cada cosa y cada situación puedan como en una atmósfera mostrarse en su belleza ontológica que no atiende solo a la belleza habitual, a la belleza de los medios de comunicación. La radical belleza ontológica es compatible con la fealdad sensible. La belleza de su ser oculto se revela en su manifestación por la obra, el construir, el habitar.

El arte, decía Heidegger, deja emerger la verdad. Al develar el ser oculto del ente se instaura el momento de la expresión del ser comprendido: la obra, es el lugar donde se vuelca de inmediato la comprensión alcanzada antes de llegar a la idea, el artista pone en términos de aperturidad temporal el ser develado, que es el permanente estar abierto del horizonte en el que el ser se ha dejado desvelar, empero es un mostrar ocultando.

Es este un horizonte, es el tomar un sentido, es el “seguir una estrella y solo eso” y en tanto ello, la radical incapacidad de ser trivializado, pues por más masificada que sea una obra siempre posse una inalienable potencia de impacto, es la línea de fuga que saca del mundo cotidiano al ente que ha sido acariciado en su ser.

Es una ruptura con las finalidades pragmáticas, y nos deja ver el plexo completo, un mundo que se aparece en la contemplación de la obra, construir quiere decir entonces apostar por instaurar un mundo como una brizna de realidad presentada en su autenticidad, en su ser limitación que presenta la totalidad del ser. Por ello es un revelar, un mostrar profÉTICO, pues al mostrar el fundamento sin fondo, nos deja ya decir que se existe temporalmente como re-planteamiento, siempre en nuestra posibilidad, bajo el cariz de lo radicalmente otro de este tiempo presente, como un manifestarse radical recortado por sobre la nada, como una historia autentica de los sentidos del ser como conmoción del ser del hombre ante el ser que se descubre en la tematización de la coopertenencia en el mundo.

15


En ello la ecología se plantea en tanto plexo de la relación construir-habitar-pensar la pregunta acerca de qué significa un nuevo pensar, que es la pregunta por la ecología del pensamiento en tanto que la figura del artista, la cuál puede ser desvinculada de su nexo a la estricta definición de arte, por ello podemos decir que cuando el Dasein de suyo es artista es antes que eso un ser humano; la pregunta ya ha sido abierta por el mostrar profético que se menciona un párrafo arriba, la consecuencia radical de ello es que al Dasein le toca expresar ante la historia, ante los otros daseins, el sentido radical de todo aquello que habita el mundo y en ello ya se implica escucha del ser, el dejar ser la vida como mundo en su totalidad.

En esa totalidad no hay relaciones unilaterales y, en el caso de los objetos y cosas “inanimadas” o vivas como animales o plantas, podemos decir que no hay una indiferencia de ellas hacia nosotros, hay algunas de ellas que nos hablan y otras más que nos repelen, la planta se empieza a secar o una rosa puede que nos espine cada vez que la tocamos, el perro no me conoce y ya parece contento de que esté; cuando algo o alguien nos gusta es porque tenemos la certidumbre de que también le gustamos, a veces lo que falla son las maneras de cómo expresarlo o la carencia de un lenguaje, quiero mucho a mi libro, ¿me entenderá? ¿O cómo decirle a una chica que la amo?

La Vida no puede verse mermada a que lo que pueda considerarse “Mundo Vivo” sea esto cualquier cosa que se refiera más o menos a lo que pueda ser medido o, por el contrario, la subjetividad de las “proyecciones” acerca de lo que eso pueda significar, eso es ya una pobreza de perspectiva. Hay que entender que el mundo, es ya la vida misma, la situación y/o la circunstancia son ya ontológicamente constitutivos del cada ser humano. El medio ambiente en sentido estricto es ya parte integrante de cada ser humano y a la vez que se sostiene una relación de mutua influencia. Esto no sólo en coordenadas abstractas, sino en la concreción temporal y espacial de las cosas que sujetan, moldean, forman la vida y el ser de cada cual y que son ya uno mismo: todo, la gente, mis amigos, las cosas, y lo que rodea a cada uno es ya un ”yo también”. Uno posee una dimensión activa y una pasiva y no sólo una individualidad.

16


Es un trabajo, este, de una percepción dispuesta a dejarse decir algo por las cosas y los seres, que se pueda ser sensibles a la faceta personal de las cosas y de los seres (entes), es a eso a lo que se le suele llamar mansedumbre y ascetismo, si una sola sonrisa no vale por toda la alegría, es probable que todo un día sea gris o toda una vida, porque es, o también puede ser, para el que presencia esa sonrisa la fuente real de alegría y con ello se contagian las ganas de sentirse bien; si uno no siente que un alimento es tan voraz como el hambre, nunca se disfruta y no es placer comerlo. Tratar a las cosas o a las personas como si ante el exceso de ellas ninguna se mereciera ser especial, implica la negación de conocerlas en su ser singular, en su unicidad y eso implica el enjuiciamiento que se hace con ideas preconcebidas o con violencia sobre ellas, se trata de ver ese rostro personal, único. Ese que hace ser a un anillo la prenda de un compromiso o de toda una vida en común; es eso que hace ser a un campesino dichoso porque su Tierra ha podido beber el agua que le permite ser fecunda. Sea lo que sea, todo eso es más que lo que parece, no son fenómenos naturales o cosas que ocurren, cada uno posee un nombre y tienen un vínculo muy claro con el mundo y el universo. Esto es una forma de magia que nos habla de vínculos metacósmicos entre la naturaleza, la conducta y la situación del mundo socio-cultural y el universo, como marca, huella o recuerdo de que todo cuanto existe estaba ya en el origen del universo, de ahí que seres y cosas sean importantes en la armonía de todo cuanto existe: es una relación íntima personal con el universo y esa relación aquí en en nuestro ahí como arrojados, es la del Dasein que cuida de si mismo ‘ahí’ en un mundo.

La Voz, el párrafo final de Serenidad 27: ¿Qué gran peligro se avecinaría entonces? Entonces, junto a la más alta y eficiente sagacidad del cálculo que planifica e inventa, coincidiría la indiferencia hacia el pensar reflexivo, una total ausencia de pensamiento. ¿Y entonces? Entonces el hombre habría negado y arrojado de sí lo que tiene de más propio, a saber: que es un ser que reflexiona. Por ello hay que salvaguardar esta esencia del hombre. Por ello hay que mantener despierto el pensar reflexivo. Sólo que la Serenidad para con las cosas y la apertura al misterio no nos caen nunca del cielo. No a-caecen (Zu-fälliges) fortuitamente. Ambas sólo crecen desde un pensar incesante y vigoroso.

27

Heidegger, M (1994) Serenidad. Barcelona: Ed. del Serbal. (HTML Document) http://www.heideggeriana.com.ar/textos/serenidad.htm

17


Cuando se despierte en nosotros la Serenidad para con las cosas y la apertura al misterio, entonces podremos esperar llegar a un camino que conduzca a un nuevo suelo y fundamento. En este fundamento la creación de obras duraderas podría echar nuevas raíces. Así, de una manera cambiada y en una época modificada, podría nuevamente ser verdad lo que dice Johann Peter Hebel: «Somos plantas - nos guste o no admitirlo - que deben salir con las raíces de la tierra para poder florecer en el éter y dar fruto. La Luz, la Ecología del Habitar... Luz28 Luz: tierno relámpago. Relámpago de inquietud Te alejas, desapareces, Alcanzas con tu sombra El lenguaje roto, la quietud. Mi memoria solo va a la oscuridad Y se le filtra la noche que esparce, Ya no es más, ya no… El signo, la belleza, el vértigo, humildad. Entre brazos que olvidan, Mundos de ecos que eres brisa. Entre brazos de destinos de prisa, Mundos de luz precipitan. Versos de labios entreabiertos Que rompen contra rosas, Y olas en el terciopelo de vacío, Me atacas con tu silencio. Recorro todos tus nombres, Manos que sin tocar miran… Nunca me quedo solo, estas tú… Desnudo mundo en que juegan Vivas lagrimas, brazos que recuerdan Años aquellos de invierno único Que golpean el asombro, Final y principio recuerdan…

28

©®Rojas Rosales, Carlos Arturo (2007) Luz. En Compilación poética (1996-2013). Inédito.

18


Sonido de palabra, caoba otoño Todo es en ella, ya todo por ella Escribir un no ser, no ser sin ella La vida y la luz Estalla en la noche; Fulgor de instante, Sombra que se enciende azul.

Sombra que no entiende, El relámpago en la noche. El vino de una sonrisa, Los labios que enciende. Versos apetecidos Transnochan el sentir, La luz inunda los ojos aparecidos. Deseos de silencio y distancia La mirada siente nostalgia, Como campana en pleno tañido Incrementa el fervor del alma. Esta noche, la mañana del mundo Obtiene su figura que refleja segura Línea inmortal entre lirio y rosa, altura Embriagada y temerosa música, y en su luz Me hundo…

19


Bibliografía

Heidegger, M. La doctrina de Platón Acerca de la Verdad. Cuadernos de Filosofía, Fascículo VII, Buenos Aires, Año V-VI, Marzo 1952-Sep. 1952 – Marzo 1953 – Octubre 1953, Números: 10-11-12, 1953. (Documento htm) http://www.heideggeriana.com.ar/textos/platon.htm

Heidegger, M. (1994) Conferencias y Artículos. Barcelona: Serbal. Del Articulo Construir, Habitar, Pensar. [WWW. Document] URL: :http://www.heideggeriana.com.ar/textos/construir_habitar_pensar.htm) Heidegger, M. Logos en Conferencias y Artículos, Serbal, Barcelona, 1994 Heidegger, M. (2000d) El ser como vacío y como riqueza. En Nietzsche II, Ediciones Destino, Barcelona. Heidegger, Martín (2000a) Ser y Tiempo. México: FCE. Heidegger, M. (2000b) De la Esencia de la Verdad en Hitos, Alianza, Madrid, Heidegger, M. (2000c) Caminos del Bosque. Madrid: Alianza Editorial. Heidegger, Martín (2005) Ser y Tiempo. Barcelona: Trotta. Heidegger, M (1994) Serenidad. Barcelona: Ed. del Serbal. (HTML Document) http://www.heideggeriana.com.ar/textos/serenidad.htm Heidegger, M. (2006) Prolegómenos para una historia del concepto del tiempo. Madrid: Alianza. ©®Rojas Rosales, Carlos Arturo (2007) Luz. en Alma (2007). Inédito.

20


Atmósfera del ser