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N U EST R O S F A R MA CÉ U T ICO S:

Mig u el Martínez de Leache (16 15- 16 7 3) C arlos A d an ero O slé , Boticario amemusprofesionem@gmail.com

De entre la larga lista de farmacéuticos navarros que he podido ir estudiando y revisando durante estos últimos años, ninguno despierta tanta admiración como este tudelano. Como en tantas ocasiones, su familia estaba ocupada en temas farmacéuticos desde el siglo XVI, en concreto desde 1593 si hemos de confiar en el trabajo de Carlos Mallaina sobre nuestro autor, escrito en el siglo XIX. Probablemente, nos encontramos ante el más grande de los farmacéuticos navarros y ,desde luego, ante uno de los más importantes de toda España en su época y en toda nuestra historia. Se trata de un hombre de una gran cultura, propietario de una bien dotada biblioteca y autor ,como veremos, de un nutrido conjunto de libros de los cuales algunos no se han conservado. Para algunos expertos como el académico y catedrático Javier Puerto, estamos hablando de “el más inteligente exponente de lo que pudo dar de sí la educación mediante maestros en el modelo de ejercicio profesional gremial”.

Vida de Martínez de Leache N ació el 2 8 de septiembre de 16 15 circunstancialmente en S á d ab a (Z aragoz a) porque en esas fechas, su padre, también Miguel de nombre, tenía la botica del pueblo. Pronto se trasladó a T udela. T uvo dos hermanos: Jeró n im o, que fue canónigo de la ciudad de T udela y Á g ued a. Con precaución escribo que la madre de Miguel era hermana de Juan H uarte d e S an Juan (152 9- 158 8 ), famoso médico de San Juan de Pié de Puerto, autor de libros de medicina que trascienden su época como el Examen de ingenios para las ciencias… (B aez a, 157 5) y médico de la ciudad de B aeza. A mbos hermanos (no era costumbre que estudiasen las mujeres) estudiaron en los Jesuitas de Tudela y, posteriormente, ampliaron conocimientos con los dominicos en su escuela de artes. Mientras Jerónimo estudió tres años de T eología, en Z aragoz a, Miguel quedó en casa como practicante o aprendiz de boticario hasta que fue enviado a R oma hacia el año 16 35, en contra de las costumbres de la época, que habían prohibido los estudios en el extranjero desde tiempos del rey F elip e II. En R oma, sabemos que trabajó y aprendió durante cinco años en la oficina de farmacia del célebre A n ton elli, que tenía su botica en la Plaz a de T rajano. En 16 4 0 volvió a T udela e ingresó en el Colegio de San Cosme y San Damián de dicha ciudad, institución de la que llegó a ser mayordomo. En 16 4 0 se casó en primeras nupcias con A g ustin a N avarro y S alin as, que moriría sin tener descendencia.

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En 16 4 7 comenz ó a trabajar en la botica de su tío F rancisco. En 16 6 6 contrajo nuevas nupcias con T eresa V itas y M on tesin os, con la que tampoco tuvo familia. F alleció a los cincuenta y ocho años el día 2 de junio de 16 7 3.

O b ra de Martínez de Leache Durante años se creyó que la obra de L eache constaba de tres libros. C h iarlon e ya advierte que el libro que se consideraba como el primero de título C ont rov ersias ph armacopales, impreso en Pamplona en 16 50 , dice en su prólogo que se trata del “segundo fruto que había arrojado en la primavera de sus años la tierra de fértil de su corto ingenio”. Este libro sería reimpreso en Madrid en 16 8 8 junto con una obrita de un autor de tono menor llamado F lores. En su “B iografía de Miguel Martínez L eache”, publicada en Madrid en 18 51, C arlos M allain a afirma que el primer libro de nuestro autor es un tratado sobre la cebada en dos tomos. Indica que desconoce fecha y lugar de publicación y que no ha encontrado sino referencias de dicho libro.

mismo que la profesión ancestral fue reinventada (valga la expresión) en esta época, hoy día deberíamos seguir sus pasos y hacerlo de nuevo. Es importante decir que en su testamento, en una cláusula dedicada a su sobrino Juan F ran c isc o M artín ez d e L eac h e se habla de una f armacopea que no estaba impresa pero que le había costado muchos años de estudio. De ser esto cierto se trataría de la primera y única farmacopea navarra de la que tenemos noticia. Carlos Mallaina nos habla incluso de otra obra más, la llamada C onclu siones, que debió ser impresa en 16 7 2 , pero que no ha sido encontrada. Sólo consta que estaba dividida en siete libros, desconocemos su contenido. Es posible que tuviera alguna obra más pero esta no sería de índole profesional sino religiosa. Cerramos de momento aquí este bosquejo en homenaje a este boticario tudelano de proyección magnífica entre nuestros colegas de su época.

El doctor G il- Sotres, desde estas mismas páginas afirmó que el primer libro de L eache es D e V era et legit ima A loes elect ione ju xt a M esu e t ext u m in du as secciones div isa dispu t at io. Publicado en Pamplona en 16 4 4 . El segundo libro, el que tuvo más difusión, es el que se llama C ont rov ersias ph armacopales, publicado en Pamplona en 16 50 . Este libro sería utiliz ado un siglo después para el examen de boticarios, como se puede ver en los abundantes expedientes conservados en el A rchivo R eal y G eneral de N avarra. El siguiente libro que escribió es el D iscu rso f armacé u t ico sob re los cá nones de M esu é , publicado en Pamplona en 16 52 . R eimpreso en 16 6 2 . El último libro que publicó es probablemente el que más interés ha suscitado entre los estudiosos de la historia de la F armacia y de la historia de la Ciencia en general; se trata de un librito de 16 4 páginas que lleva por título: T rat ado de las condiciones q u e h a de t ener u n b ot icario para ser doct o en su art e, impreso en 16 6 2 en Z aragoz a. En este tratado de pequeñas dimensiones, aboga entre otras cosas por el nombre de ph armacopeo para el boticario, por ser el más ajustado a la labor que ejerce. A lo largo de sus doce capítulos, esta obra trata en detalle aspectos como la necesidad de conocer el latín por parte del boticario (en aquellos días, cada vez era más frecuente el hecho de que los boticarios en ejercicio, desconocieran este idioma), el hecho de solo dispensar las medicinas recetadas por los médicos aprobados, no sustituir unos medicamentos por otros. T odos estos puntos, junto con el resto del contenido del libro habían sido tratados por A ntonio de A guilera en el siglo XVI en su reputada obra Exposiciones sob re las preparaciones de M esu é (156 9), pero es L eache el que consigue una mayor precisión y profundidad en el abordaje de los temas. L a dimensión histórica de este libro merece un capítulo aparte (intentaremos hacerlo desde estas páginas) y desde luego una reimpresión comentada, pues muchos aspectos de este tratado trasciende su época y constituyen elementos para la reflexión sobre nuestra profesión en todos los tiempos. L o

Para sab er m á s Se puede obtener más información sobre el tema en el b log h istoriafarmacia.b logspot.com. El autor aprovecha la ocasión para informar que se encuentra estudiando la figura del farmacéutico R uiz Casaviella, que ejerció en Caparroso durante el siglo XIX. Si algún lector tuviera alguna información que pudiera ser de interés sobre este personaje puede ponerse en contacto por medio del correo. Muchas gracias.

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Miguel Martínez de Leache