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NI PLENITUD NI VACÍO


Estéril y vacío. Estéril y vacío. Y tinieblas sobre. la faz de lo profundo. T. S. Eliot


1. PRIMERA PARTE


Asisten impertĂŠrritos los maniquĂ­es del presente miran mudos no comprenden buscan razones no sienten.


I He aprendido que volver de donde fuiste no sirve de mucho, madurar al sol esperar la caída levantarse por las mañanas no sé… Palpo las sienes y siguen ahí.


II Claqueta escena nueva, fingir aturdimiento actuar convencido recitar letanĂ­as perennes en los pasillos vacĂ­os. A veces, mirar los dibujos animados.


III Demasiado anciano para alzar las manos, temblando, las separa y la gabardina vieja muestra el cuerpo que fue ante un pĂşblico joven que, cansado de esperar ya se ha ido.


IV Fluye el rotulador por el folio vacĂ­o destapa lo mĂĄs escondido, enciende el loco que hay en mi interior, escribo. Luego escondo todo, tengo la casa llena la sonrisa helada.


V SUICIDA COMPULSIVO Persigue las caĂ­das las transfusiones las pastillas, tiembla pensando en el Metro se sienta en los garajes a respirar y con los aĂąos va envejeciendo.


VI Grabo en vídeo mi quehacer diario, cambio luego el trípode de sitio. Por la noche veo lo vivido y rebobino. Cada día borro el anterior, destruyo lo vivido olvido el pasado lo olvido.


VII Dios era uno y uno en todos. Volvíamos a vivir con Él y en Él y con la Guerra Dios volvieron a ser muchos algunos lo olvidaron pocos rieron.


VIII A la memoria de los olvidados artistas y titiriteros, ciudadanos haciendo genuflexiones niĂąos mujeres tendiendo ropa mĂşsicos de charangas poetas lampistas, silbadores de tarde funambulistas, por ellos brindo.


IX Sentadas en una terraza -- la lluvia repiquetea contra las sombrillas -cruzan las piernas miran con lascivia tras tupidas pesta単as segregan jugos ausentes, ajenas al mundo que pasa al Tiempo ocupadas de lleno con los hombres.


X Abnegación, tributo bajo control, intención de provecho interesado mediante la mentira. Meanwhile, ir tirando día a día trabajando jodiendo comprando el pan…


XI Farsas ajenas a los vecinos, rabias desbocadas, emolumentos perdidos por los bancos, facturas sin pagar, visitas a hospitales y a los padres. FrenesĂ­ vibrante en el devenir diario del fin de siglo del progreso.


XII Tiempo de antes y tiempo de después: un suspiro de Burnt Norton tiempo irredimible. Frío y caliente, invierno tras el verano búsqueda tras la afectación, Dios Verdadero con el Dios Verdadero y a las tres modorra lapidaria, da igual que sigan las golondrinas chillando, no importa que los hombres cercenen.


XIII Asesinos en serie en la cola del paro miran cabizbajos el suelo ya gastado quieren rehabilitarse y esperan, pacientes, un curso de mĂşsica una cura en un balneario una sonrisa.


XIV Edmond vive bajo una manta oscura para no oĂ­r los ruidos los colores. Asoma el hocico de vez en cuando gime y es seĂąal de que hay que lavarlo que ya ha soltado lastre y vuelve a tener hambre.


XV Lo que podía haber sido y lo que he sido en el umbral de una puerta como ondas aéreas se desvanecen devienen inexorablemente silencio ruido en un canal hertziano vacío, éter.


XVI A mi alrededor resuenan chinchines tĂ­midamente golpeados y nubes blanquitas no avecinan sino tenues protestas balidos lastimeros catalanismos de pacotilla pamplinas.


XVII Ausencias de valores en los bajos, punzada de dolor en el cerebro deshecho en migajas y sensaciĂłn de carencia de vacuidad de todo lo referente a uno mismo. Chaparrones de problemas cotidianos salpican aquĂ­ y allĂĄ nuestros charcos hediondos nuestras conciencias.


XVIII Signos cĂĄscaras vacĂ­as poemarios ingentes en las librerĂ­as, cataratas de versos de amor mentes obsesivas por contar lo que sienten lo inexplicable. Limitaciones verbales, cotos mentales, tragicomedia perenne de las letras.


XIX El arco del pĂŠndulo en su curva eternamente suspendido se detiene un momento, mira alrededor abajo otea un instante nuestro mundo y - como el sol cada maĂąana sigue su curva. Nosotros apenas hemos intuido la parada en el trajĂ­n de nuestros sinsentidos.


XX Dicen que soy un pendenciero buscando camorra y embrollos en los bares, pero yo sigo igual bebiendo sin pensar gritando golpeando en mi botella hueca silenciosa para mĂ­.


XXI Sigo sin inter茅s lo que no entiendo liado en mi traje cosido malgastando como si nada fuera conmigo en una nube pasajera que no sabe d贸nde descargar.


XXII Libre arbitrio ped铆a el condenado en sus pr贸rrogas en el pasillo de la muerte. Y trajeron paellas, caviar y congelados. Cuando por fin se cans贸 de los antojos, se puso los zapatos lo sentaron en la silla y con el casco le abrasaron ilusiones, deseos y caprichos. A lo lejos sonaba una sardana.


XXIII A Withnail El hombre ya no me complace ni su quintaesencia ni el alcohol s贸lo tu h谩lito de existencia, sentir que alguien siente como siento, el suave saxo de la blanca palidez.


XXIV En un estertor susurro en lánguida noche, así te imagino, así sueño tus trenzas doradas caídas sobre tu cuerpo frío y rígido antes de echarte paletadas de tierra a la luz de los faros del coche.


XXV Esterilidad en falsa plenitud, plenilunio tirando a luna nueva, falsedades aparentes con un gris plomizo de horizonte sobre las cabezas en los monitores.


2. SEGUNDA PARTE


Aparecen frágiles cáscaras de huevos vacías y con un rumor tenue se volatilizan fragmentadas en mil trozos en el vacío.


I Tejo ilusiones caĂ­das bloques de hormigĂłn mojados por las lluvias busco trepo por ruinas vacĂ­as en mi jungla espesa sin primates.


II Exhausto como un tubo de escape corroído, oxidado rozado por mil suelos. Libre como un sapo en una charca minúscula con un sol abrasador y una sequía galopante.


III Te giras me miras abres tu boca gritas: ยกZuriburri! Te giras te alejas te llevas tu desprecio muy lejos.


IV Nunca reviso lo escrito ni releo, botarate de mis propias ideas, tozudo cabezĂłn que se emperra en no errar a la primera y asĂ­ en tres dĂŠcadas irla cagando cautelosa y meticulosamente.


V Chorreo de ti flujo por mis piernas goteo por la barbilla, ese deseo lĂ­quido que al poco tiempo se va secando.


VI En un país corrupto de aromas apestosos de vecinos chivatos televisión martilleante y pesetero, en ese país también podías encontrar un pin-ball para jugar y reír eso sí, siempre solo.


VII Podríais achacarme mil defectos, deficiencias varias, excrecencias sociales, huecos, vicios. Os conviene callar, seguir cobrando y notar el frío de la mañana y las legañas. ¡Café!


VIII El legado: Parte de uno mismo que se pospone por lo venidero sin saber siquiera los merecimientos. El premio: el embeleso y el ĂŠxtasis.


IX Quiero ansiar placeres mundanos y coqueterías ligeras, saciar los suspiros que me huyen cuando los pies descalzos se alzan‌


X Pisadas hundidas en la arena recientemente removida, hoyos reciĂŠn hechos, enormes senos que cuelgan con desidia palmas y cĂĄnticos y un grupo enorme de ilusiones con dos piernas.


XI Estoy hasta altas horas de la madrugada, el tabique nasal medio deshecho energĂ­a sobrante hora de poner en orden las cosas del piso, los papeles, las personas que hace tiempo que no veo. MaĂąana no recordaba ya nada.


XII Bajo mi ombligo barbilampi単o vive un enorme falo con su sombra, crece y envejece y los vecinos lo siguen mirando tras sus balcones con sus hijos.


XIII Desaparece un millón y los otros compramos periódicos para enterarnos de los detalles estar al día, no sea que mañana sea aquí el pánico nuestra sala de estar la plaza del parking.


XIV Alguien hace ruido, un golpeteo. Concentro la atenci贸n, es el cojito que con su insomnio arriba y abajo de su piso pasea intranquilo, sin nadie a quien contarle su pel铆cula.


XV Las mujeres rusas van viniendo en portadas de colores en p贸sters desplegables, bien abiertas de todo su espinazo con tacones altos y grandes sonrisas de offset.


XVI En mi tiempo era más importante Bill Clinton que el tiempo. ¿Qué fue de aquella gente? Vamos dejando atrás caras famosas con el frío viento de los televisores más modernos.


XVII Todo esto no son más que estúpidos signos icónicos que ningún Champollion logrará descifrar y entre otras culturas, desenterrando escombros se pudrirán al sol ardiente.


XVIII Conozco a un tipo muy curioso que ilumina el mundo, da golpecitos en la espalda, compra regalos a sus hijos y siempre parece alegrarse de verte. Rey en su feudo, nadie dirĂ­a parece feliz.


XIX Soy el timonel de mi barco, el capitรกn de mi alma, jinete desbocado en una manada de dudas, charco que salpica al que no quiere y acceso de tos hiriente en el academicismo de algunos, en su ortodoxa cantinela.


XX Odiar sin querer, faltar a uno mismo, hacer campana y escaquearse de vivir sin remordimiento ni punzada de color en un celo propio para铆so de dunas inm贸viles.


XXI Canto afónico con un micrófono desenchufado frente a una pared desnuda perplejo de mi ritmo agitándome espasmódicamente en el baile incruento, rodeando el sentido común como aquellos monjes que destilan licores amargos.


XXII Voy dando saltitos a los Juegos Florales, aplaudo escucho poesĂ­as bebo champĂĄn barato en mi cultura cotidiana que deviene rutina, cuando salimos en fila todos como uno y tan panchos.


XXIII Mi cerebro electrónico parpadea obtuso ante la extrañeza de un Creador ausente que se hace adorar hace ver que aún me quedan pilas aliento.


XXIV Los hijos de mis amigos son hermosos, van debajo del brazo de sus padres, balbucean verdades honestas y me echan en cara mi esterilidad ante mi desesperaci贸n.


XXV El chisporroteo sobre las caras de los hombres y trozos de papel, desecaci贸n, vaciamiento, ineficacia, plagio que hallar en l铆neas ajenas, juego que nadie acierta homenaje encubierto.


Ni plenitud ni distracción ni vacío 1996

“… Digamos que el fin precede al comienzo, y el fin y el comienzo siempre estuvieron ahí antes del comienzo y antes del fin.”


HORROR VACUI  

Poemario 1999

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