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Cuento : Jessica Kloner Ilustraciones: Cari Carito


En una plaza aparece sentada en un banco una chica con ropa informal, penetra su mirada en un punto fijo. Inmovilizada por la quietud se siente atrapada por ella, queda suspendida con sus zapatos delicados.


Unos muchachos fuertes y vestidos de negro, pasan a su lado sin saber que está allí, hablando de cerveza y pescado frito. Ella no se mueve tratando de no llamar la atención. Al poco tiempo ya no se ven, están a unas cuadras…


‌ ella saca del bolsillo de su saco un pedazo de tierra con raíces, lo examina lentamente y sonríe.


Aparece un hombre desalineado rascándose el cuerpo y quejándose de las picaduras, sus ojos están achinados como de recién levantado.


La chica lo mira y esconde su pedazo entre medio de las piernas, ĂŠl se queda al lado contemplando los autos que pasan, ella levanta la vista y lo observa, espera una reacciĂłn, el hombre se despereza y marcha buscando algĂşn rumbo.


La chica sigue sentada, se asusta cuando siente que un hombre pasa por detrás corriendo, sus zapatos hacen temblar las baldosas, a ella se le cae el pedazo y se hace pis encima, mojando la tierra, refrescando las raíces, un olor húmedo invade el lugar, se extiende cada vez más, se escabulle por las alcantarillas. Se queda quieta, junta sus rodillas, sus zapatos están salpicados y con los puños del saco los refriega, hasta que un brillo intenso florece de la punta del zapato izquierdo, el derecho comienza a moverse por sí mismo y pisa a su compañero, que desaparece bajo tierra.


La chica se levanta, con un pie sumergido y el otro que marcha hacia la calle, intenta frenar al izquierdo agarrĂĄndose la pierna, el zapato logra despegarse, haciĂŠndose cada vez mĂĄs grande, cruza la calle y se mete dentro de una casa donde se apagan las luces.


Las raíces del pedazo de tierra empiezan a retorcerse formando figuras extrañas, se extienden hacia todas direcciones, rompiendo los bancos, levantando árboles, inquietando a la gente, partiendo autos, enredándose en semáforos, no se detienen, abarcan toda la ciudad. En ese entonces, el zapato izquierdo sale a la superficie por una de las baldosas rotas, soltándose del pie de la chica se va caminado tiñendo de un color rojizo la ciudad.


Un señor desde el balcón de un departamento contempla la situación, están por un lado, los zapatos derechos invadiendo casas dónde se apagan las luces, los zapatos izquierdos cambiando las tonalidades en una sola, las raíces del pedazo de tierra por todos lados, y la chica mirando en una foto de su nacimiento sus zapatitos puestos y un pedazo de tierra en la mano Un gran viento arrebata la foto y se va alejando hacia el cielo, como una pluma, ella sentada mira hacia arriba.


La imagen sigue embelesada, recorriendo el espacio, alejĂĄndose de a poco, suspendida sola, las raĂ­ces del pedazo de tierra por todos lados, y la chica mirando en una foto de su nacimiento sus zapatitos puestos y un pedazo de tierra en la mano.

FIN



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