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Investigación: Tamara Sánchez Alvarez y Pablo Mendéz-Quirós Aranda Fotografía: Pablo Méndez-Quirós Aranda Diseño portada: María Angela González Arcos Diagramación: Paulina Henríquez Adrián y Carlos Aracena Aguirre Derechos Reservados®.


ÍNDICE

PRESENTACIÓN

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I MEDIO GEOGRÁFICO

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II LA OCUPACIÓN DE LA COSTA TARAPAQUEÑA Y LOS ASENTAMIENTOS GUANEROS Asentamientos y explotación guanera en Tarapaca

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III ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL CICLO DEL GUANO (1750 – 1875) Introducción Consolidación del capitalismo europeo Reformas políticas Reformas económicas administrativas Estructuras del mercado interno colonial Declive del imperio español El Ciclo del Guano 1850 - 1875

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IV USOS DEL GUANO EN LOS ANDES Asentamiento de poblaciones costera en el interfluvio y la emergencia del uso de fertilizantes Importancia del Guano en época prehispánica Uso y control en el acceso del guano durante laColonia 1879: La guerra del guano y del salitre Pabellón de Pica y Huanillos, el fertilizante del conflicto

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V REPRODUCCIÓN DE LAS RELACIONES SOCIALES EN LAS GUANERAS.

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VI LOS CENTROSPRODUCTIVOSGUANEROS ENTARAPACÁ Introducción Pabellón de Pica Huanillos Materiales constructivos en Pabellón de Pica y Huanillos

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VII BIBLIOGRAFÍA

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PRESENTACIÓN La investigación desde que inspira este libro ha sido posible gracias al financiamiento del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, región de Tarapacá, a través de la realización de dos proyectos Fondart de investigación y la participación en un congreso internacional sobre patrimonio cultural. Todo comenzó con la visita a las guaneras tarapaqueñas el año 2008, momento en que decidimos embarcarnos en su estudio con la finalidad de protegerlas a través de la declaración como Monumento Histórico. Comprendíamos que todo lugar donde alguna vez funcionó un puerto, será susceptible de ser intervenido en algún momento por nuevos puertos, borrándose para siempre episodios de nuestra historia, como ocurre de manera dramática con los terminales portuarios de Patillos y Patache en la región. El primer proyecto se denominó “El Ciclo del Guano en el Pacífico Sur, una epopeya olvidada” donde nos propusimos elaborar un expediente técnico para la postulación de los centros productivos de guano de Pabellón de Pica y Huanillos ante el Consejo de Monumentos Nacionales, para su declaración como monumentos históricos. Una vez finalizada esta primera etapa, continuamos la investigación profundizando la información y conocimiento logrados, lo que fue posible a través del segundo proyecto Fondart denominado “El Ciclo del Guano en el litoral de Tarapacá, Memoria y Patrimonio”. Si bien inicialmente nos concentraríamos en las etapas republicanas relacionadas a la extracción del guano, la investigación se expandió incluyendo los antecedentes sobre el guano durante tiempos prehispánicos y coloniales, lo que significó un aporte sustantivo para la comprensión del proceso histórico en su conjunto. A pesar de la importancia histórica que tiene la extracción del guano para la historia de Tarapacá, existía un desarrollo discreto en cuanto a publicaciones científicas del tema, destacando el trabajo de Marcelo Segall (1967), Olaf Olmos (1988), Mario Zolezzi (1993), Julio Pinto (1993) y Segundo Chamaca (1996), a quienes manifestamos nuestros más sinceros agradecimientos por marcar una senda investigativa con enorme potencial. Pese a estas contribuciones centradas en la “cuestión social” del guano y la esclavitud de los chinos culíes, en la actualidad el Ciclo del Guano sigue siendo objeto de un olvido historiográfico, asomando los efectos de la política de chilenización (González et al. 1993), dispositivo nacionalista de persecución contra el legado andino de la región, desplegado a partir de la post guerra para favorecer la anexión simbólica de las regiones de Tarapacá y Antofagasta borrando su pasado peruano y boliviano. Ciento treinta años después, esta mutilación de parte de la historia regional ha sido escasamente subsanadas (Sánchez et al. 2009).

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El presente estudio se sitúa en el campo de la interdisciplinariedad entre la antropología histórica y la arqueología, proponiendo documentar el “Ciclo del Guano” desde una perspectiva diacrónica, con la finalidad de conocer la estructura social sobre la cual se organizaron los centros productivos de guano de Pabellón de Pica y Huanillos. La posibilidad de conversar con antiguos habitantes de los puertos guaneros Pabellón de Pica y Huanillos enriqueció el presente estudio. Agradecemos especialmente a Juan Herrera por su interés en trabajar como parte del equipo, compartiendo sus vivencias y recopilando fotografías antiguas de Pabellón de Pica, así como a su familia Uberlinda Reyes, Carlos y Familia. Merece una mención especial la memoria de doña Agustina Guacante, oriunda de Parca pero que se trasladó desde joven a Huanillos, Pabellón de Pica y Chanabaya, falleciendo durante el desarrollo de esta investigación con cerca de 90 años de edad. Agradecemos a Esmeralda Francke, profesora de Pabellón de Pica junto a su esposo Daniel Silva chofer de la SOCHIF, a Aurelio Madrid, antiguo guanero de Pabellón de Pica, y finalmente a Inés Fernández quien vivió su infancia en Huanillos y actualmente habita en Río Seco. Aprovechamos esta instancia para manifestar nuestra gratitud a todos quienes hicieron posible la realización de estos proyectos. Al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y a sus funcionarios, en especial a Patricia Henríquez y su trabajo en post de la cultura y el patrimonio en Tarapacá. A Paulina Henríquez y Alexander San Francisco, coejecutores que participaron en ambos proyectos. A quienes se involucraron en el trabajo de registro en terreno y búsqueda en archivos, Andrea Cañas, Mauricio Góngora, Cecilia Maldonado, Robert Ponce y Antonio Tobom; así como a Jimena Valenzuela y Magdalena García quienes enriquecieron el trabajo mediante el análisis de materiales arqueológicos de forma comprometida y desinteresada. Merecen nuestro reconocimiento las instituciones que apoyaron la presentación de este segundo proyecto: el Departamento de Antropología de la Universidad de Chile, el Museo Regional de Iquique, el Consejo de Monumentos Nacionales y la revista Estudios Atacameños, a través de su editora Carolina Agüero. Al director del Archivo Departamental de Arequipa, Helard Fuentes quien nos abrió las puertas de dicha institución y brindando su ayuda para sortear la férrea burocracia de nuestro vecino y hermano país. También agradecemos al Cónsul del Perú en Iquique por su excelente disposición para nuestro equipo de investigación. A todos ustedes, muchas gracias.

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I MEDIO GEOGRテ:ICO

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GEOGRAFÍA DEL LITORAL TARAPAQUEÑO

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ran parte de la costa pacífico sudamericana se caracteriza por climas desérticos a consecuencia de la acción del Anticiclón del Pacífico y la Corriente de Humboldt, los que en su conjunto restringen el régimen de lluvias en gran parte del territorio. La excepción a esta regla se produce de manera cíclica por acción del fenómeno de El Niño, momento en que se producen fuertes precipitaciones, especialmente en la costa central del Perú. Estas condiciones de aridez permiten que en los lugares de nidificación de aves marinas se acumulen ingentes cantidades de guano formando importantes depósitos a lo largo de miles de años. En pocos lugares del mundo se conjugan estas condiciones, lo que convierte a la costa de Perú y el norte de Chile en lugares privilegiados para la extracción de este producto. En este territorio se configuran dos áreas con alta concentración de covaderas. Por un lado las Islas de la costa peruana, entre las que destacan Lobos de Afuera, Lobos de Adentro, Guañape, las Chinchas, San Lorenzo (Paz Soldán 1862); y más al sur las guaneras del norte de Chile, concentrándose entre Pisagua y la península de Mejillones. Los principales centros productivos de guano tarapaqueño se emplazan en el litoral arreico de la región deTarapacá, espacio geográfico de clima desértico costero carente de flujos de agua permanente entre los ríos Tana y Loa. Se concentran al sur de Patache, a partir de la cual se inicia el estrechamiento de la terraza litoral luego de alcanzar su mayor amplitud 09


entre punta Gruesa y Patache. Al sur de este sector la terraza marítima se expresa de forma variable llegando a desaparecer por la elevación del cerro Pabellón de Pica, el que cae abruptamente al mar desde una altura de 320 m. La textura de la terraza también es variable, presentándose sectores particularmente despejados como playa El Águila y Boca del Diablo, y otros donde predominan los afloramientos rocosos como Río Seco, Huanillos y Punta Blanca. Según Brüggen, la formación de morros como el de Patache, Pabellón de Pica, Punta de Lobos y Huanillos corresponde a sillas tectónicas transversales que se sitúan entre dos fallas paralelas producidas en los cerros de la Cordillera de la Costa. Gracias a estos accidentes geográficos se forman promontorios escarpados propicios para la nidificación de pájaros y la consecuente acumulación de guano (Brüggen

1950: 176). La existencia de aguadas a lo largo de este litoral ha sido una temática tratada tanto por arqueólogos como geólogos, tanto por el interés de los primeros en dimensionar la importancia que tuvieron para la ocupación humana, al constituir el único sustento de agua dulce para los grupos costero; así como para responder a la interrogante sobre del origen de los escurrimientos, esgrimiéndose como posibles causas la condensación de la camanchaca y el escurrimiento de aguas fósiles infiltradas desde depósitos subterráneos de la Pampa del Tamarugal (Brüggen 1950; Núñez y Varela 1968; Craig 1982). No olvidemos que la condicionante hídrica es un factor clave para el asentamiento humano en tiempos históricos, el que se establece de forma continua bajo la dependencia de un abastecimiento externo de agua potable traído por barco desde Arica, Camarones o

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Pisagua y a partir del siglo XIX mediante la instalación de plantas resecadoras para la desalinización de agua de mar. Este espacio desértico está próximo a una cubierta vegetacional restringida como son los oasis de niebla, los que se alzan en las cumbres de la Cordillera de la Costa sustentando ecosistemas xerófitos a base de la humedad aportada por nieblas de tipo orográfico y advectivo (camanchaca) así como precipitaciones eventuales (Núñez y Varela 1968; Cereceda et al. 1999). Destaca la presencia de cactáceas columnares (Eulychnia iquiquensis), arbustos (Ephedra breana), Bromeliáceas (Thilandsia sp.) y rizomas (Zephira elegans), junto a un particular repertorio de roedores, reptiles e insectos endémicos (Larraín et al. MS; Pinto 2007; Cereceda et al. MS.)

junto a mamíferos marinos que, en conjunto, entregan un rico panorama cinegético. La capacidad del Océano Pacífico para mantener una alta biodiversidad se debe a la presencia de gran cantidad de nutrientes y plancton derivados de la excelente oxigenación que entrega la Corriente de Humboldt. Esto permite sustentar una cadena trófica particularmente diversa que ha sido aprovechada por grupos humanos costeros desde los años calibrados 5.212 y 4.592 a.C. procedentes del sitio de pescadores – recolectores del basural conchífero Caramucho 3 (Sanhueza 1982).

La importancia alimenticia del borde costero es imprescindible para la subsistencia de los grupos humanos por la disponibilidad de un amplio espectro de especies de peces, algas, moluscos y crustáceos,

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Como consecuencia lógica de esta enorme riqueza ictiológica, el litoral es habitado por innumerables colonias de aves como los guanayes (Phalaecrocoray bouganvilli), piqueros (Sula varieta), pelícanos (Pelecanus thagua), cormoranes (Phalacrocórax) (Rostworowski 2005), gaviotas y gaviotines (laridae). Estas aves, son los predadores de la exuberancia ictiológica propia de estas costas, siendo las generadoras de depósitos tremendamente ricos en azoe, fósforo, potasio y amoniaco conocidos como covaderas. Éstas, son reservas naturales de guano que se comienzan a depositar desde el período geológico Terciario Tardío y continúa durante el Cuaternario, formándose potentes depósitos en promontorios y puntas con condiciones propicias para la nidificación (Brüggen 1950).

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Aves Guaneras L

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as principales aves de la costa peruana y del norte de Chile viven entre acantilados, islas, islotes y puntas. La corriente de Humboldt genera un ambiente óptimo para ellas debido a la opípara cadena alimenticia que desarrolla gracias a las altas concentraciones de plancton que sustenta grandes cardúmenes de anchoveta, especie que es la base alimenticia de estas aves. Lamentablemente, a causa de la incidencia de diversos factores como la pesca industrial para elaboración de harina de pescado, la intervención antrópica en los lugares de nidificación, la contaminación industrial de las aguas o la extracción excesiva de guano blanco; se ha generado una merma considerable de estas aves generando un complejo escenario para los ecosistemas marinos. Ante esto, los gobiernos tanto de Chile como del Perú han tenido que proteger estas colonias junto a sus lugares de anidación, limitando la extracción de guano blanco. 1 No significa que sea imposible ver a estas aves más al sur, pero fundamentalmente el norte de Chile y el sur de Perú es el principal hábitat para estas aves

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Algunas de las especies más numerosas de aves guaníferas son: Guanay o Cormorán (Phalacrocorax Bougainvillii) Su hábitat se extiende por toda la costa del Perú y hasta la altura de Corral en el sur de Chile, localizándose preferentemente en islas y promontorios. En Perú se le llama “el ave del billón de dólares” asociándolo a las grandes riquezas que se generan por la comercialización del guano. Anida preferentemente en el litoral peruano y emigra al fin de la estación de crianza hacia el sur y en menor escala hacia el norte. Normalmente se mantiene dentro de los límites de la corriente de Humboldt, sin embargo cuando ésta se desvía millones de aves mueren en pocos días y de forma dramática por inanición. Cuando esto sucede, las colonias de nidificación bajan en proporción a la magnitud de la mortandad, lo que genera una baja en la acumulación de guano. Se ha calculado que estos increíbles pájaros depositan casi 50 grs. de excremento en un día. Durante mucho tiempo se pensó que estas aves no anidaban en Chile pero se han observado colonias de Guanayes anidando en la Isla Mocha, provincia de Arauco (Mardones 1956). Piquero (Sula Variegata) Su nombre se deriva de la forma en que captura su alimento tirándose en picada hacia el mar. Esta ave es más grande que el Guanay, y presenta cabeza y cuello de color blanquizcos. Se encuentra a lo largo de la costa del Perú, anidando mayoritariamente en los riscos altos de islas guaneras. A veces arman su nido con huiros sueltos y ambos sexos incuban los huevos emigrando hacia el sur al fin de la crianza. En Chile se ha detectado a pequeños grupos que anidan en las costas entre Zapallar y Concepción. El guano generado por estos es de muy buena calidad pero de difícil extracción por los altos promontorios donde se encuentra (Mardones 1956). Pelicano, Alcatraz o Huajache (Pelecanus Thagua) Anida en islas planas como Lobos de Afuera y Lobos de Tierra en el litoral peruano, siendo la única de estas especies que nidifica en las costa de Tarapacá, en los islotes cercanos a Pabellón de Pica. Se encuentra desde Arica hasta Corral y en el Perú a lo largo de toda su costa. Su vuelo es lento y su pico posee una forma alargada muy particular, con una especie de bolsa angular que utiliza de red. Consigue su comida siguiendo los peces a través de la corriente de Humboldt. 14


II LA OCUPACIÓN DE LA COSTA TARAPAQUEÑA Y LOS ASENTAMIENTOS GUANEROS

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pesar de la condición de aridez inherente como factor limitante del asentamiento humano, la costa desértica de Tarapacá durante miles de años ha sido un polo de atracción para grupos humanos que encuentran aquí un lugar propicio para establecerse aprovechando la fuente estable y abundante de recursos. Gracias al estudio sistemático de la franja costera entre Iquique y el río Loa (Ajata y Méndez-Quirós 2009), se han reportado más de mil sitios arqueológicos que abarcan una extensa secuencia cultural desde el período Arcaico hasta el Republicano, documentando una historia ocupacional que supera los 7.000 años de antigüedad. Las puntas y bahías ofrecen condiciones excepcionales para el asentamiento humano por la accesibilidad a los recursos pelágicos, destacando Pichalo, Punta Gruesa, Sarmenia, Patillos, Patache, Lobos, Chomache, Blanca y Chipana; y bahías como Bajo Molle y Cáñamo por su reiterada ocupación generadora de interesantes secuencias y superposiciones de asentamientos. Independientemente de su filiación cultural, diversos grupos coinciden en la selección de estos espacios favorables en términos ambientales y productivos. La interrelación que se establece entre los asentamientos de una región, es la expresión de cómo una sociedad se relaciona con el medioambiente, asumiendo que las decisiones sobre la ubicación y el modo de establecer sus asentamientos genera un patrón identificable que perdura en el tiempo. Al estudiar estos asentamientos, podemos comprender el trasfondo económico, social, cultural y político que subyace a dicha disposición en el espacio, lo que se 17


denomina sistema de asentamientos (Méndez-Quirós 2007). En términos sintéticos, la ocupación prehispánica de la costa tarapaqueña se estableció a través de un conjunto de asentamientos con baja densidad poblacional a modo de caletas, repartidas a lo largo del litoral en lugares donde la topografía permite una extracción segura y abundante de recursos. Entre la quebrada de Tana y el Loa, salvo casos excepcionales (Adán et al. 2007), no se establecieron contingentes numerosos de población, primando una articulación a nivel de familias nucleares y extendidas que dominaban espacios amplios de litoral y que explotaban la costa con grados de movilidad significativos, tanto en un sentido longitudinal (recorriendo la costa de norte a sur) como transversal (accediendo a espacios en la Cordillera de la Costa, Pampa y Quebradas). En tiempos históricos, la costa se transformó completamente a raíz de los tempranos procesos de colonización y mestizaje que produjeron un rápido y profundo cambio cultural. Durante la colonia se establecieron algunos centros poblados como Arica, Pisagua Viejo, Iquique, Punta Blanca y Puerto el Loa; mientras los orilleros, conocedores a fondo de los ritmos de la costa nunca desaparecieron, manteniendo un modo de vida tradicional de caza y recolección (Latcham 1910; Bird 1946; Sanhueza 1985). Estas tierras encerradas entre los cerros y el mar se mantuvieron por siglos bajo un ritmo de ocupación pausado, funcionando bajo un clima estable y con recursos abundantes entregados por el mar. Durante los siglos de dominación colonial, la explotación de minerales comenzó a marcar los ritmos y procesos económicos que marcarán el devenir histórico de la 18


región (Castro 2002). Junto a la extracción de minerales se fortalece el flujo de navíos mercantes regulados por las naciones más poderosas de Europa gracias al insuficiente control que acompañó al monopolio hispano del comercio colonial (Mazzeo 2010). Este impulso minero no está ausente en Pabellón de Pica ya que hay evidencias de explotación de metales correspondiente a derivados de cobre desde piques mineros en el lado norte del morro. La presencia de minerales se origina con seguridad por la presencia de una falla que provoca el solevantamiento del morro (Brüggen 1950). Más allá de este pique minero, no hemos encontrado en el poblado evidencias concluyentes que permitan asignar una temporalidad específica a esta explotación, salvo la presencia de algunos pocos maray usados a escala doméstica.

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Como resultado de la prospección arqueológica en la localidad de Chanabaya (Ajata y Méndez-Quirós 2009), detectamos cerca de treinta sitios de cronología prehispánica e histórica. Entre estos se cuentan hallazgos de antiguos senderos, cementerios, basurales, estructuras y asentamientos de carácter habitacional. Si bien éstos no se ubican al interior del poblado Pabellón de Pica, son relevantes para comprender la historia de la localidad ya que se emplazan a corta distancia del centro productivo republicano, conformando un antecedente fundamental de ocupación en el sector. Estos hallazgos son retazos que ayudan a reconstruir los patrones de asentamiento que se conformaron en la larga historia de interrelación entre los grupos humanos y este particular medioambiente.

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ASENTAMIENTOS Y EXPLOTACIÓN GUANERA EN TARAPACÁ

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l analizar el asentamiento humano costero relacionado a la explotación guanera a lo largo del tiempo, definimos cuatro etapas de la producción durante los cuales se reconocen cambios en torno al tipo de administración, orientación económica, escala extractiva, lógica económica y mano de obra (Méndez-Quirós y Sánchez 2009). Ahora, intentaremos correlacionar estos momentos con los cambios en la forma de ocupar el litoral desértico y considerando la relación entre los yacimientos extractivos y los centros productivos. Explotación guanera Prehispánica: ca. 1.000-1.530 d. C.

La explotación guanera prehispánica es una actividad difícil de identificar a través de sus evidencias materiales, sin embargo está documentada de manera elocuente por los cronistas tempranos como Pedro Cieza de León, Polo de Ondegardo y Bartolomé Cobo (Julien 1985). Señalan un espacio de extracción guanera en tiempos del Tawantinsuyu que se extiende desde la costa sur peruana (Arequipa y Moquegua) hasta el litoral tarapaqueño, sin que se pueda descartar una extensión mayor abarcando incluso la costa central del Perú y el litoral de Atacama, dadas las condiciones favorables para la explotación de

guano blanco en toda esta región. Según Julien (1985), el uso del guano fue un avance tecnológico que permitió revertir los efectos del clima árido en la agricultura de los Valles Occidentales, contribuyendo a subsanar la deficiencia de nitrógeno y fósforo de los suelos agrícolas para el cultivo de maíz y papa. Para ello fue necesaria la convergencia de tecnológica de grupos costeros combinándose el desarrollo de embarcaciones para acceder a las islas e islotes guaneros junto al manejo de recuas de llamas para el traslado del fertilizante hacia los enclaves agrícolas del interior. De esta forma se logra el abastecimiento hacia los cursos medios y altos de los Valles Occidentales, ubicados sobre los 1.600 metros. Por ende, la autora sostiene que se requirió de una articulación concertada entre poblaciones diferenciadas para completar el proceso de extracción-traslado-uso de guano antes de la invasión hispana. A la luz de la información etnohistórica disponible para Tarapacá, los grupos costeros y las poblaciones del interior integraban un sistema social (Barriga 1939), el que arqueológicamente se conocen como Complejo Pica Tarapacá (Núñez 1979; Uribe 2006). En este sentido, para el caso tarapaqueño nos parece inadecuada la segregación de las poblaciones de costa e interior como si fueran grupos carentes de un nexo cultural e identitario. Desde el período Formativo tarapaqueño –entre los años 1.300 a.C. y 900 d.C.), se configura un espacio de interacción sumamente activo e integrado entre costa, pampa y valles bajos, lo que se sustenta en el estudio de los conjuntos artefactuales procedentes de sitios habitacionales (Caserones, Picas, Guatacondo y Ramaditas) y fune21


rarios (Tarapacá 40) del interior y la costa (True 1980; Méndez-Quirós y Uribe 2010; Uribe 2010), identificándose una conexión cultural entre ambos ambientes. Ésta se reconoce a través de una tipología cerámica compartida, la presencia de productos agrícolas en la costa y la presencia de pescado y conchas en las aldeas agrícolas de los valles bajos (Núñez 1974; True 1980). Asimismo, recientes estudios de isotopos estables en cuerpos procedentes de cementerios de población agrícola asentada a 60 km. de la línea de costa, demuestran un énfasis alimenticio de productos marítimos (Santana 2011). Considerando la ausencia de indicadores arqueológicos que permitan datar de manera directa los inicios de la extracción guanera en Tarapacá, sólo estamos en condiciones de proponer rangos temporales a manera de hipótesis. Partiendo de la base que la dominación incaica en Tarapacá se focaliza en las tierras altas estableciendo vínculos con las poblaciones preexistentes, prestando especial atención a su orientación económica y conocimientos del territorio, podemos sugerir que la práctica de fertilización con guano de aves marinas es una tradición que antecede a la presencia del Tawantinsuyu. Asimismo, las fuentes etnohistóricas revelan un control en la explotación de la costa sur peruana a manos de poblaciones preincaicas como Lupacas, Puquinas, Pacajes y Carangas (Julien 1985; Gundermann 2003). En este sentido, la explotación guanera en Tarapacá se inicia al menos a partir del período Intermedio Tardío, entre los años 900 y 1.450 d.C. Sin embargo, ésta podría iniciarse durante el Formativo considerando los antecedentes de la costa norte del Perú donde se ha documentado la explotación y uso del guano 22


desde el período Mochica (Rostworoski 1982). Esta situación podría determinarse mediante un estudio dirigido a las islas guaneras de Iquique y Alacrán (Chacón e Hidalgo 1983), las que lamentablemente están sumamente intervenidas por las instalaciones portuarias modernas sobre ambos asentamientos. La explotación guanera prehispánica se concentró en islas e islotes como Alacrán, Ique Ique y Patillos, agregándose algunas puntas privilegiadas por su fácil acceso como Pichalo, Pabellón de Pica y Paquica. En este sentido el guano fósil no fue un foco de interés en tiempos prehispánicos por la existencia de grandes cantidades de guano blanco y por la alta concentración de nitrógeno y fósforo de ésta última, así como lo sencillo de su extracción. En el litoral arreico de Tarapacá se conocen diversos sitios arqueológicos con ocupación doméstica emplazados a corta distancia de islas guaneras y

covaderas continentales como Pisagua N (Moragas 2005), Bajo Molle (Schaedel 1957; Bird 1943; Moragas 1995), Patillos (Schaedel 1957), Patache-Cáñamo 2 (Núñez y Moragas 1977), Pabellón de Pica 1 (Méndez-Quirós 2009; Uribe 2010), Chomache (Méndez-Quirós 2009; Uribe 2010) y Punta Blanca. Estos pudieron funcionar como campamentos de tareas donde se organizó la extracción, funcionando además como puntos de conexión con caravanas que trasladaron el guano hacia las quebradas precordilleranas a través de huellas troperas como las que pasan por Alto Patache, Salar de Soronal y Pintados (Núñez 1976; Briones et al. 2005). Sin embargo, los estudios arqueológicos no han buscado comprender la relación entre su ocupación y la extracción guanera, lo que radica en la ausencia de interpretaciones y discusiones sobre los indicadores materiales de esta actividad. Llegar a establecer una relación cierta entre

2 De este asentamiento se extrajo una fechado radiocarbónico calibrado con dos sigmas entre los años 1.280 y 1.430 d.C.

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estos asentamientos y la explotación guanera es sumamente complejo ya que el estudio de estos se orientó hacia otras problemáticas por parte de los investigadores.

En consecuencia, la extracción se produce a lo largo de la costa de manera dispersa, mientras la escala productiva alcanzó niveles acotados acorde a los requerimientos de una sociedad que despliega uneconomía sustantiva, ajena a una lógica comercial occidental. A escala local, la articulación de sitios para la explotación se configura a partir de asentamientos domésticos estables emplazados en las proximidades a la línea de costa y relativamente cercanos a aguadas. Desde éstos se articula la explotación, vinculándose a basurales tipo conchal y yacimientos de guano blanco ubicados en las islas y puntas escarpadas. A escala regional, el sistema se completa con la inclusión de los asentamientos agrícolas aldeanos ubicados en la precordillera, estableciéndose la articulación a través de una red de huellas troperas y geoglifos que conecta ambos ambientes.

Como señalamos anteriormente, a través de la prospección intensiva de la costa tarapaqueña hemos identificado más de mil sitios arqueológicos y su estudio a cabalidad está en proceso (Ajata y Méndez-Quirós 2009), a través del cual esperamos identificar con mayor precisión el tipo y escala de asentamientos involucrados en la extracción. En este sentido, proponemos que en tiempos prehispánicos no existen asentamientos costeros que se relacionen de forma exclusiva con la extracción de guano, ya que ésta se incorpora a las actividades tradicionales de extracción de productos marinos. 24


Explotación en el Virreinato del Perú: ca. 1.530 – 1.824 d.C. Al momento de la invasión hispana al mundo andino, el uso del guano estaba plenamente vigente por los innegables beneficios que éste significaba para la producción de papa y maíz, dos alimentos andinos fundamentales para el Tawantinsuyu. Los cronistas encargados de documentar la conquista del nuevo mundo ponen atención sobre esta práctica, la que rápidamente empieza a ser controlada por el régimen colonial adoptando su uso y organizando su extracción y comercialización (Villalobos 1979). A partir del siglo XVII – si no antes- las autoridades coloniales comienzan a arrendar las guaneras indígenas, iniciando el cobro de la alcabala y el almojarifazgo a partir de 1612 (Dagnino 1909). Según Cuneo Vidal los corregidores de Arica, autorizados por la Real Audiencia, entregan en arriendo “el puerto de Iquique y su isla, las caletas de Camarones, Pisagua, Pabellón de Pica y Huancala (a la desembocadura del río Loa), sus islas, islotes, pesquerías y guaneras”. Estos se asignaban por período de cinco años, conociéndose los nombres de algunos postores en Iquique y el Loa entre los años 1663 y 1780, como Don Manuel de Santa Ana, Baltazar de Cáceres, Juan Ramírez de los Ríos, Martín Cabezas, José González Cabezas, Antonio de Cuadros y Bernardo Dávila Salgado (Cuneo Vidal 1977: 212-213; Villalobos 1979:48), actividad comercial que abastecía la demanda de los encomenderos de Tarapacá, Pica, Matilla, Huatacondo y el Loa, así como a otros partidos de la intendencia de Arequipa. Hemos realizado un interesante hallazgo documental 3 A.D.A.Sección Corregimiento, Administrativo. Volumen 98, 1639-1696.

sobre la tasa de los indios Camanchacas del puerto de Chule en el Corregimiento de Vitor, en 1639. En ella se establece en detalle el tributo que debían entregar al encomendero Diego de Cáceres, el que sería cobrado a través de cierta cantidad de plata ensayada, pescado seco y el arriendo de las islas de guano que estos indios poseían en el mar3. En este documento reconocemos el creciente control que ejercieron las autoridades coloniales desde el siglo XVII sobre los yacimientos de guano, pese a que las comunidades mantenían derechos de explotación ancestrales, lo que se entiende por el carácter estratégico de este recurso para la producción agrícola. Pedro Avendaño da cuenta de los derechos que tenían los comuneros de Ilabaya sobre las islas de guano en la costa de Arequipa (Jiménez de la Espada 1880-97, citado por Julien 1985). Bajo el régimen colonial se continúan explotando los mismos enclaves de extracción conocidos por los indígenas, es decir, con énfasis en el guano blanco procedente de islas y algunos peñones rocosos en el continente. Existen menciones sobre la explotación en la isla Alacrán, Culabe, isla de Ique Ique, Molle, Pabellón de Pica, punta Paquica y posiblemente punta de Lobos, al sur de Caleta Vitor, destacando claramente la isla de Ique Ique por lo recurrente de su mención y la continuidad extractiva desde tiempos prehispánicos (Vázquez de Espinoza 1948 [1619]; Frezier 1902 [1716]; Haenke 1799). Lo anterior se refleja en el testimonio de Vázquez de Espinoza quien recorrió los valles y precordillera ariqueña el año 1619, reconociendo en la explotación del guano una de las formas de enriquecimiento de la región gracias a lo extendido de su uso. 25


Ay en esta tierra una rica mina, que es el remedio de todos; y muchos an enriquecido con ella, y su trato; es que en esta tierra todo el trigo, mais, y demás cosas que se siembran, para que produsgan con fertilidad, y ventaja las guanean, que es lo mismo que estercolar, antes de sembrar, y después de sembrado; es que 40 leguas de esta ciudad, cerca de Tarapacá a vista de tierra está un islote pequeño, adonde van muchas fragatas a cargar de la tierra del dicho islote, que es amarilla, algo blanquisca, y el olor de marisco, y no muy pezada, a la qual llaman guano, y la cargan en fragatas a la dicha ciudad [Iquique], y a todos los puertos, y valles; y la venden por hanegas, que ordinariamente vale la hanega a 12 reales y a 14, y todos los labradores la compran para sus sembrados, y los indios la llevan en sus carneros, de suerte, que primero dexaran de comer, que de comprar el guano, porque guaneando una hanega de sembrado ordinario da 300, 400, y 500 hanegas (Vázquez de Espinoza 1948 [1619]). Gracias a la proximidad de centros poblados como

Arica e Iquique respecto a las islas guaneras, durante el siglo XVII se logra el control productivo por parte de la Corona, prohibiendo el acceso directo a la población aborigen bajo pena de muerte (Gundermann 2003). En este proceso se incorporan esclavos africanos laborando junto a changos o camanchacas en las labores extractivas (Sanhueza 1991), quienes ingresan rápidamente a un proceso de mestizaje cultural, no obstante conserven un estrecho vínculo con las formas de explotación tradicional de recursos del litoral. Larraín y Bugueño (2010) rescatan una valiosa descripción de la isla de Ique Ique hecha por Basil Ringrose, médico y bucanero inglés quien recaló en Iquique en 1681 acompañando al corsario B. Sharp. En dicho momento la extracción de guano en la isla estaba en pleno funcionamiento, a mano de unos cincuenta indígenas que habitaban un caserío 26


construido en la isla contándose unas veinte o treinta casas edificadas con huesos de ballena y cueros, junto a una capilla edificada en piedra y techada completamente con pieles de focas. A nuestro parecer, el establecimiento de un área residencial isleña no responde a la lógica de un asentamiento indígena, por lo que se trataría de un campamento estimulado por el control y coerción ejercido por los españoles sobre las poblaciones locales.

A la luz de esta información, reconocemos el mismo caserío a través del relato del viajero y estudioso francés Amadeo Frezier, quien menciona la aparición de nuevos actores en las covaderas: los esclavos africanos.

La isla de Ique Ique está habitada también por indios i negros que se ocupan en sacar guano […] difícil es comprender cómo se ha podido juntar tan gran cantidad, ya que desde más de cien años atrás, se cargan diez o doce buques para abonar las tierras, […] además de lo que se lleva por mar, se cargan muchas mulas para las viñas i las tierras de labranza de Tarapacá, Pica i otros lugares vecinos… (Frezier 1716, énfasis nuestro) Más allá de la innegable importancia de la isla de Ique Ique, recurrimos a la cartografía histórica de los siglos XVII al XIX como una provechosa fuente de información donde se identifican los enclaves productivos guaneros que ingresan a los itinerarios de las flotas mercantes, especialmente de países como Francia, Inglaterra y Holanda. Mediante su estudio se vislumbra el conocimiento progresivo de las costas del Pacífico Sur, lo que contribuye a la comprensión de la forma de ocupación del espacio durante tiempos coloniales. La mención más temprana que hemos detectado es un mapa de Sudamérica editado 4 por Montanus (1671) , donde se señala la presencia de una “Isla de Guano” frente a las costas de Atacama al sur de Cobija, otrora audiencia de Charcas. Otras guaneras conocidas y explotadas durante la colonia corresponden a la isla de Ique Ique, isla Alacrán, Culabe y Pabellón de Pica, los que poco a poco comienzan a ser señalados como sitios de interés en el litoral tarapaqueño (Montanus 1671; L’Isle 1703, 1720, 1743; Coreal 1722; Bowen 1747; Kitchin 1787; Anville 1794; Arrowsmith 1814; Malaspina 1821; Lartigue y Flury 1824; Vandermaelen 1827; Paz Soldán 1865). Los cambios más significativos que sufre la explota

4 Hemos detectado en un plano de 1584 de Hurtado de Mendoza, la ilustración de una isla frente a las costas de Tarapacá que podría corresponder a la de IqueIque. Si bien no se señala un nombre ni su relación con el guano, su tamaño está notoriamente exagerado de la misma forma que ocurre en la cartografía revisada a partir de 1670

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ción guanera en comparación a la etapa prehispánica, se observan en la administración de la explotación al pasar a manos de españoles siendo regulada por la Caja Real de Arica (Dagnino 1909; Cuneo Vidal 1977) en detrimento de los indígenas que son percibidos como sujetos de tributo y mano de obra. Paralelamente se produce un aumento en la escala productiva al generalizarse su uso en la producción hacendal en los Valles Occidentales (Gundermann 2003), introduciéndose el cabotaje mediante fragatas para la comercialización hacia los valles de Azapa, Lluta, Caplina, Sama, Locumba e Ilo (Ibáñez 1975). Durante el siglo XVIII se observa un incremento en el reconocimiento de los enclaves guaneros presentes

en la cartografía, lo que posiblemente se relaciona con la ampliación progresiva de los circuitos comerciales donde se inserta el guano blanco. Para el año 1799, él comercio del guano era un rentable negocio que permitía la mantención de pequeñas flotas especializadas en la explotación y transporte del guano en el sur peruano, detectado hasta ahora en Iquique (Frezier 1716) y Mollendo5 . No disponemos de evidencias que indiquen una exportación de larga de distancia para tiempos coloniales, pero la proliferación de localidades costeras tarapaqueñas con yacimientos de guano como referentes espaciales significativos para la cartografía de las últimas décadas del régimen colonial será el preludio del Ciclo del Guano que se iniciará en Tarapacá durante la década de 1870. En este sentido, será necesario el advenimiento de la República para que se fomenten las prospecciones en busca de yacimientos guaneros que contaran con grandes reservas a la altura de los requerimientos del creciente mercado internacional de fertilizantes durante la primera mitad del siglo XIX. En síntesis, el patrón de asentamiento guanero en este período se caracteriza por la explotación de pocos yacimientos que contienen recursos de buena ley. No se aprecia una relación entre el funcionamiento de las covaderas, siendo explotadas de manera independiente en ausencia de una industria que centralice las operaciones, regule la producción y sostenga una infraestructura diseñada para optimizar la producción. Durante estos siglos el principal cambio se produce por la toma de posesión de las guaneras a manos de

5 A.D.A.Sección Intendencia, Administrativo. Legajo 79, 1798-1799

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peninsulares y criollos, quienes identifican en ella una interesante fuente de riqueza y asumen su arrendamiento como un negocio rentable. Este cambio produce un ingreso de mano de obra esclava y una ampliación en las rutas comerciales observándose la primera intensificación productiva. Los centros poblados desde donde se controla la producción coinciden con los asentamientos costeros como Arica e Iquique, siendo la explotación guanera el motor de la economía durante ciertos momentos (Dagnino 1909). La construcción de un poblado sobre la isla de Ique Ique es reflejo de un impulso optimizador que busca intensificar la escala productiva, sacando un máximo provecho a la extracción al mantener a los trabajadores viviendo junto al yacimiento. Si bien son muy pocos los datos que disponemos sobre esta aldea, a través de los testimonios de Ringrose y Frezier, queda en claro una ocupación de la menos 35 años, a través de los cuales se incorporan esclavos africanos para fortalecer una alicaída mano de obra indígena. En síntesis, la dinámica de los asentamientos a escala local establece una relación entre poblado y guanera, reduciéndose la escala local en comparación con la etapa prehispánica. Por el contrario, la escala regional crece significativamente al incorporarse el cabotaje con fragatas y bergantines que permitieron trasladar el guano a gran parte de la intendencia de Arequipa, especialmente al sur de Mollendo, ampliándose los circuitos comerciales de manera significativa.

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El Ciclo del Guano en Tarapacá: 1.870 – 1.890 d. C. En cuanto proceso histórico, el Ciclo del Guano se inicia el año 1841 y culmina en 1890, mientras su máxima expresión se concentró entre los años 1845 y 1975 (Bonilla 1984; Vizcarra 2009). Corresponde al período en que la exportación de guano fósil procedente de las islas Chinchas y en segundo término desde las covaderas de Tarapacá, se vuelven un producto ampliamente demandado por los mercados inglés, estadounidense y francés, exportándose millones de toneladas en un corto lapso de tiempo (Paz Soldán 1862) lo que significó el mayor flujo comercial desde la Independencia para el Perú. En Tarapacá este auge comienza de forma más tardía cuando las reservas de las islas Chinchas comenzaron a declinar, extendiéndose entre 1870 y 1890 aproximadamente. Para comprender cómo se desarrolló este proceso en Tarapacá necesitamos retraernos a inicios

del siglo XIX, enfocándonos en los cambios del sistema de asentamientos a partir de esta época. Para fines de la Colonia, encontramos un documento en el Archivo Departamental de Arequipa 6, donde se narra la intervención del Alcalde Provisional Agustín Vera quien se hace cargo de la administración de las guaneras de Molles y Pabellón el año 1815, las que estaban siendo explotadas sin autorización por un grupo de individuos, “aprovechándose de sus productos y hostilizando a los indios compradores de este Partido”. Don Pío Tristán, subdelegado de Huantajaya, asignó los recursos necesarios para pagar a los peones que trabajaban en la extracción así como para la adquisición de las herramientas y alimentos necesarios para despachar los barcos guaneros con prontitud. En este contexto se denuncia la irrupción de un grupo de sujetos que se habrían adueñado de ambas guaneras, a quienes tilda de “patriotas consumados, sin Dios, ni Ley, ni Religión”.

6 Chanabaya y Pabellón de Pica se ubican a una distancia menor a dos kilómetros, despoblándose el primero de estos por el maremoto que asoló las costas tarapaqueñas durante 1877 (Zolezzi 1993), trasladándose la población hacia Pabellón de Pica que estaba protegido de las salidas de mar al ubicarse sobre una terraza marina elevada.

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Aquí se expresa con claridad la ocupación de Pabellón de Pica durante los últimos años de la Colonia, la que marca un hito fundamental para la historia del guano en Tarapacá al señalar el inicio de la explotación de guano fósil. Además, por la distancia que separa Pabellón de Pica de los centros poblados más cercanos como Iquique, Huantajaya, Pica, Matilla y La Tirana (Núñez 2004), los peones contratados para la extracción tuvieron que conformar el primer campamento extractivo en Pabellón de Pica. El único antecedente corresponde al mencionado poblado ubicado en la isla de Ique Ique (Larraín y Bugueño 2010), pero en este caso el contexto es muy diferente ya que no se habla de indígenas sino de peones, reflejo de un proceso de mestizaje cultural avanzado y de un nuevo contexto social. Posteriormente, Paz Soldán menciona la existencia de una “caleta guanera habitada” (sic) en Pabellón de Pica, sin que se pueda descartar que corresponda al mismo poblado incipiente de 1815, y aquel que sustentó la cuantiosa explotación mencionada por Bollaert (1851). Junto a lo anterior se menciona la vía de comunicación que conectaba al oasis de Pica con la caleta de Pabellón, lo indica el activo uso que mantuvo esta ruta para el traslado de fertilizante abasteciendo el mercado local (Paz Soldán 1862). En este contexto de funcionamiento a baja escala, un conjunto de naturalistas, marinos y aventureros como, Latrille, Peacock, Rivero, Landreau, Raimondi, Thierry, Hindle y Cookson (Zolezzi 1993; Collao 2001) recorrieron las covaderas de Tarapacá, Mejillones y Cobija entre 1841 y 1874 evaluando su potencial para la explotación a gran escala, descubriendo rápidamente que el área entre Patillos y Chipana tenía 31


excelentes reservas con guano de alta ley, siendo los lugares de mayor relevancia las guaneras de Pabellón de Pica, Punta Lobos y Huanillos. Sin embargo, estas tres covaderas no son las únicas ya que una serie de depósitos forman un “litoral del guano” en un espacio acotado como es la gran bahía formada entre Patache y Punta de Lobos, incluyendo las guaneras de Patache, Punta Negra, Chanabaya, Pabellón de Pica y Punta de Lobos. A partir de 1870, cuando las reservas de las islas Chincha muestran un descenso abrupto como consecuencia de una explotación indiscriminada, la industria del guano se instala en el litoral de Tarapacá orientando su producción a los mercados internacionales mediante una extracción a gran escala (Sánchez et al. 2009). Este boom del guano produce un giro vertiginoso en el patrón de asentamientos, la escala productiva, la inversión en infraestructura y la mano de obra (Méndez-Quirós y Sánchez 2009). Se construyen puertos de embarque y se establecen poblados industriales junto a las áreas extractivas, articulándose los distintos yacimientos mediante el establecimiento de una verdadera industria que explotó de manera frenética las covaderas, sirviéndose de un régimen esclavista sustentado en la “ley china” (Segall 1967; Pinto 1993; Olmos 1988). Los países compradores que propiciaron la consolidación del Ciclo del Guano en el Pacífico Sur fueron principalmente Inglaterra, Estados Unidos y Francia (Sánchez et al. 2009). Estas redes comerciales incluyeron la venta de guano a países distantes como son las islas Mauricio, China e India (Paz Soldán 1862), los que pese a adquirir volúmenes menores formaron parte de un entramado comercial de larga distancia. 32


Los centro productivos (Sánchez et al. 2009) eran enclaves de primer orden que centralizaron la actividad productiva, el comercio, las instalaciones administrativas y viviendas de obreros y empleados estableciéndose en Chanabaya, Pabellón de Pica, Punta Lobos y Huanillos. Cada uno de estos poblados contaba con uno o más muelles de embarque que permitían el carguío del guano, situación que condicionó la selección de Pabellón de Pica7 y Huanillos como enclaves principales por las condiciones favorables que ofrecía como puertos menores . Posteriormente, se aprueba el funcionamiento de Punta de Lobos facilitando las labores de carguío. En torno a estas guaneras principales se establecieron una serie de estaciones extractivas que operaron a modo de campamentos de tareas dedicados exclusivamente a la extracción del guano. En estos no se edificaron poblados ni se realizaron obras de mejoramiento, funcionando como satélites de explotación irregular e inconstante producto de la oscilación natural que mantuvo el comercio del guano. Si bien estos enclaves de segundo orden fueron controlados por las empresas que ostentaban las concesiones y permisos de extracción, en algunas de ellas se desarrolló una explotación indígena (Billinghurst 1886) que buscaba auto abastecer la demanda regional que estaba lejos de los intereses de los grandes consignatarios que controlaron el sistema extractivo de gran escala como la Casa Gibbs and Son, con representación en Valparaíso y Londres (Sánchez et al. 2009). Toda la costa contiene covaderas cubiertas por una costra de Caliche i de arena, como en muchos otros puntos del litoral. Los indios que habitan la rejion sub-andina descienden con frecuencia a la marina con el fin de hacer escavaciones i estraer 7 “En ese puerto -Pabellón de Pica- donde nunca había antes menos de treinta fragatas cargando huano (…) En Huanillos asiló antes de unos sesenta buques cargadores del valioso huano…”(Boletín de la Guerra del Pacífico 1879-1881, 1979:317).

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el guano para conducirlo hacia el interior, donde lo utilizan en el abono de los reducidos oasis que constituyen su riqueza i su vida (Vidal 1880). Las estaciones extractivas sobre las cuales existe alguna mención de su extracción corresponden a Pichalo, Chiquinata, Chucumata, Patillos, Patache, Punta Blanca, Chipana (Bertrand 1979; Billinghurst 1886; Risopatrón 1890; Espinoza 1897), no obstante éstas se extendían desde Arica hasta la península de Mejillones. A través de cartografía de la época hemos detectado la mención de otros lugares que bien podrían agregarse como guaneras de tercer orden, siendo difíciles de confirmar como tales por estar ausentes en la documentación de la época al ser ocupadas principalmente por indígenas que sostuvieron una explotación a baja escala, sin existir un control fiscal de las mismas. Estas guaneras de tercer orden correspondería a Anzota, Culave, Cutipa, punta Lobos (Vitor), Pisagua Viejo, Ojanaza, Mejillones del Norte, punta Kera, punta Colorada, punta Gruesa, Palo Buque, Pozo Toyos, Barrancos, Los Diques, punta Negra, Torrecillas, punta Lobos (Río Seco), Farellones de Chomache y al sur del Loa punta Chileno y punta Lautaro (Paz Soldán 1865; Leets 1883; Señoret 1884; Biese 1950). La explotación de estos yacimientos dio mayor dinamismo a la ocupación costera, a través de una movilidad longitudinal en busca del preciado fertilizante, así como mediante una conectividad transversal controlada por las comunidades agrícolas de la precordillera, situación que podría suscitarse desde mucho antes a espaldas de las autoridades coloniales. Por lo tanto, durante el Ciclo del Guano se produce la implantación de un sistema industrial que reemplaza

las relaciones productivas así como la escala y formas extractivas que había mutado levemente desde tiempos prehispánicos. Este cambio impulsó una activación económica sin precedentes para el litoral tarapaqueño, fundándose poblados y puertos menores para el carguío de guano, centralizándose la actividad comercial en Chanabaya, Pabellón de Pica, Punta Lobos y Huanillos. En estos centros productivos se condensa la actividad febril de la explotación, situación que perdura desde 1871 hasta 1890, pese a las secuelas de la Guerra del Pacífico8 y el consecuente cambio administrativo que se desprende del traspaso de Tarapacá a administración chilena. Durante el Ciclo del Guano la articulación costera se activó gracias al surgimiento de cuatro poblados en un espacio de costa relativamente acotado, desarrollándose gran parte de esta conectividad por vía marina. Por ende, a una escala local se produce un cambio espectacular en la demografía costera al instalarse a vivir de modo estable miles de personas, lo que significa el primer salto cuantitativo de esta naturaleza que se observa en la costa tarapaqueña. En este sentido, la ocupación guanera de la costa de Tarapacá significa un precedente en cuanto a ocupación y adaptación al desierto costero que se proyectará a través de los puertos salitreros que a fines de este siglo alcanzan una actividad constante y bullente. A una escala mayor, se produce una articulación indirecta con puertos ubicados en distintos rincones del gran océano. A través del tráfico comercial se comunica al litoral de Tarapacá con puertos asiáticos, europeos y norteamericanos, lo que genera repercusiones de toda índole para la historia de la región. Desde un punto de vista material, ingresan una serie de pro-

8 Durante la campaña marítima fueron destruidas las instalaciones para el carguío como los muelles, así como decenas de botes y embarcaciones menores recaladas en los puertos.

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ductos que se transforman en basura y se reconocen al recorrer los basurales de la época que acompañan los poblados. Desde un punto de vista ideológico, significa un ingreso contundente del capitalismo mundial, incorporando a la región como si se tratase de una ínsula productiva del imperio victoriano inglés. SOCHIF y el renacer del guano ca. 1940-1975. Después de una década de explotación bajo administración chilena (1879-1890), las covaderas tarapaqueñas dejan de ser una prioridad para el Estado, en gran medida por el auge del salitre que empieza a llenar las arcas fiscales rearticulando para sí los asentamientos en torno a los puertos de embarque salitrero como

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Pisagua, Junín, Mejillones del Norte, Caleta Buena y Patillos, lo que sucede en paralelo al abandono de las guaneras hacia fines del siglo XIX. Las oscilaciones características de esta industria se agudizaron al punto de producir el cese de las faenas y la consecuente desarticulación de los principales poblados, desmantelándose las edificaciones de material ligero para convertirse rápidamente en ruinas de una modernidad propia del siglo XIX. Después de un auge que colmó de habitantes este paraje estéril, sobrevino la reubicación de los trabajadores que en parte se asimilaron a la población pampina que laboraba en pleno desierto extrayendo un nuevo fertilizante que nuevamente requirió de la formación de pueblos, industrias y cementerios, repitiéndose un ciclo que comenzara décadas antes en la costa: el salitre. En cuanto al patrón de asentamientos, entre 1900 y 1940 pese al despoblamiento generalizado, tenemos evidencias de que se mantuvo una explotación artesanal e incluso familiar en varias de las guaneras principales y secundarias que, no obstante se declararon agotadas, aun mantenían depósitos explotables. Por ejemplo, durante la excavación del sitio arqueológico Chomache (Méndez-Quirós 2009) identificamos una reocupación por guaneros que a principio del siglo XX se instalaron en forma temporal para la extracción. Su potencia estratigráfica era muy acotada, acorde a una forma de habitar precaria en toldos y pircas que facilitaban una movilidad longitudinal a medida que trabajaban en puntos específicos del litoral tarapaqueño. Este modus vivendi refleja las formas extractivas que activaron las guaneras de segundo y tercer orden en tiempo del Ciclo del 36


Guano y durante las primeras décadas del siglo XX. Por lo tanto, una vez que declina el auge extractivo hacia fines del XIX, se produce una fragmentación de la ocupación costera a consecuencia de la desarticulación de los vínculos comerciales establecidos con los mercados de Estados Unidos y Europa, en gran medida por efecto de la exitosa inserción del salitre en los mercados internacionales en sustitución del guano. Sólo a partir de la década de 1940 se rearticula la explotación guanera gracias a la conformación de la Sociedad Chilena de Fertilizantes (SOCHIF), empresa mixta con participación estatal que retoma la explotación del fertilizante a mediana escala para ofrecer una alternativa de abastecimiento en el escenario del colapso de la producción salitrera que se acelera durante las décadas de 1920 y 1930. En este momento se reutilizan las covaderas bajo un nuevo régimen extractivo que obedece a una lógica propia de la época, como parte del proceso de industrialización que vivió el país. La SOCHIF retoma la industria abandonada desde el cambio de siglo, refundando los poblados industriales y activando el dinamismo costero. Se eligió instalar las faenas extractivas sobre las guaneras con mayor potencial de la costa tarapaqueña, es decir, Pabellón de Pica, Punta de Lobos y Huanillos (Biese 1950), donde se reconstruyen los muelles para el carguío próximo a los poblados pero desde una lógica muy distinta, contando con sindicatos, escuela y otros servicios que eran inimaginables durante el auge del guano. Esta empresa se transformó en la principal productora de fertilizantes orgánicos del país, por lo que los volúmenes productivos eran significativos, pero 37


comparados con el Ciclo del Guano, no superan una mediana escala productiva. Las áreas de extracción se extendían desde la isla Alacrán hasta el conjunto de covaderas de la península de Mejillones. Las guaneras de Antofagasta, jalonan el borde costero entre el Loa y Mejillones, presentando un área concentrada al sur del Loa hasta Urcu en las puntas Chilena, Lautaro, Colipi, Arenas y Urcu; para continuar con un espacio intermedio con baja densidad de yacimientos como Guanillitos, Algodonales, punta Atala, Guanillos del Sur, Cobija y punta Hornos; y finalmente, una alta concentración de covaderas entre punta Angamos y Morro Moreno, es decir, cubriendo todo el flanco occidental de la península de Mejillones. En esto extenso litoral se incluyen guaneras de segundo y tercer orden, activándose un campamento guanero en Mejillones. Mediante un registro de campo realizado en Pabellón de Pica y Huanillos (Sánchez et al. 2009), identificamos que esta reocupación de los centro productivos se establecen en sectores específicos de los poblados, reestructurando su fisonomía previa y reutilizando algunas instalaciones; lo que produjo una interesante superposición de ocupaciones. Desde todo punto de vista el período de la SOCHIF presenta una escala más pequeña que durante el Ciclo del Guano, orientando su producción hacia el mercado interno chileno, estableciendo alianzas comerciales con la Sociedad Nacional de Agricultura y otros organismos del rubro, los que concentran su actividad en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, O’Higgins, Maule, Biobío, la Araucanía y Los Lagos, entre La Serena y Chiloé.

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Centros Productivos Guaneros Como Monumento Histórico

E

n Chile la ley de Monumentos Nacionales (Nº17.288) establece los mecanismos de protección del Patrimonio Cultural de la nación, determinando que la totalidad de vestigios, piezas y sitios prehispánicos están protegidos por el sólo ministerio de la ley, es decir, no requieren de una declaratoria específica que los identifique como tales. En cambio, el patrimonio histórico requiere de una declaratoria que asigne esta categoría a objetos muebles, lugares o edificaciones que deban ser resguardados por su importancia histórica.


El año 2009 el equipo que participó en la elaboración de este libro inició un trabajo de investigación orientado a generar un Expediente Técnico para proteger los antiguos puertos guaneros (Sánchez et al. 2009). A lo largo de esta investigación caracterizamos los centro productivos guaneros para determinar su importancia histórica así como para dar cuenta de su estado de actual de preservación. Con esta información elaboramos un panorama histórico y patrimonial que permitió que Pabellón de Pica y Huanillos fueran considerados como lugares relevantes para ser preservados como ejemplos de la historia colonial y republicana de Tarapacá y el país. Uno de los argumentos que sustentaron la solicitud de declaratoria era reconocer que la historia de Tarapacá no comenzó el año 1879 con ocasión de la Guerra del Pacífico. Por el contrario, es fundamental superar visiones nacionalistas que ocultan y mutilan la historia regional (Méndez-Quirós y Sánchez 2009) al omitir algunos procesos como si fueran ajenos a nuestro pasado al generar una visión dicotómica entre “lo chileno” y “lo peruano”. Esta situación afecta al Ciclo del Guano, ya que en la actualidad no se considera como un proceso relevante para la historia de la región pese a que es un antecedente fundamental para comprender los procesos extractivistas que se proyectan hasta la actualidad y que conforman una larga secuencia que se inició con la plata, para seguir con el guano, el salitre, la pesca industrial y actualmente el cobre. Necesitamos comprender que la extracción de material primas es un sino que arrastramos durante siglos y que conlleva una severa explotación del medioambiente que va de la mano del agotamiento de los recursos naturales de la región. Si observamos nuestra historia nos daremos cuenta que en cada uno de estos ciclos productivos se estimuló el desarrollo económico de la región pero especialmente se enriquecieron quienes controlaban la extracción y la comercialización en el extranjero. Pese a las grandes diferencias temporales y procesuales de cada una de estas actividades, todas terminan de la misma forma, con el agotamiento de los recursos naturales, una profunda crisis económica y el éxodo de los inversionistas con toda la riqueza generada en su momento. De esta manera podemos entender que cuando llegue el fin del auge cuprífero las mismas historias se volverán a repetir y la región quedará sin recursos y con pasivos ambientales que nadie querrá asumir. A la fecha, el proceso de declaratoria se encuentra en su etapa final y en el corto plazo esperamos que los poblados guaneros de Pabellón de Pica y Huanillos se conserven como parte de la memoria histórica de la región y el país al ser testimonio de estos ciclos productivos, los cuales aún no logramos controlar para el beneficio de la gran mayoría.

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III ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL CICLO DEL GUANO (1750-1875)

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INTRODUCCIÓN

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ara comprender el Ciclo del Guano situándolo como parte de un proceso económico social y político en el área Surandina, es fundamental conocer los antecedentes históricos que le dan sentido, permitiendo su posicionamiento como uno de los fenómenos extractivos a gran escala que trasformó los modos de producción colonial hacia un nuevo sistema productivo sustentados bajo la lógica de un sistema mundial de comercio como es el capitalismo, y un neófito sistema administrativo en el contexto republicano. Nos remontarnos al siglo XVIII pues en ese momento se moldean los antecedentes que cimentaron la entrada del capitalismo industrial en América, no obstante debemos tener presente que este fue un proceso prolongado y paulatino que comienza desde la llegada de los primeros españoles, estableciendo el mercantilismo como un sistema de acumulación de capital preindustrial y son finalmente las reformas borbónicas las que introducen una modernización del Estado basada en el centralismo para lograr una administración estatal más eficiente. Estas reformas dieron paso a una reestructuración social y cultural en las colonias, ingresando nuevas formas de comprender y reflexionar la sociedad influenciada por el racionalismo e ilustración que sirvieron de base para las concepciones políticas y económicas criollas, derivando hacia nuevas lógicas El ciclo del guano 1850-1875 El ciclo del guano

1850-1875 de administración, funcionamiento y aprovechmietodel territorio y a un cambio de las leyes tributarias. En su conjunto buscaban generar un proceso modernizador que cuestionó los cimientos del sistema colonial, cuestionándolo como un sistema sin objetivos concretos en contenido, a la luz de la nueva conciencia de la sociedad hispanoamericana. En definitiva el sentido que poseía el intento renovador del pacto colonial fue favorecer la producción y el comercio de la metrópolis para salir de la posición marginal en la que se había situado España en relación a otras potencias europeas (Navarro y Ruigómez 1993). Durante el mandato de esta dinastía se establece una progresiva apertura al libre comercio, paradójicamente dicha apertura significó ampliar la comercialización de manufacturas de otras naciones hegemónicas europeas como Ingletarra, Francia y Holanda. En efecto, Gran Bretaña construyó las estructuras del liberalismo, siendo su emblema la libertad de comercio como principal mecanismo para posicionar el capitalismo en el mundo, para lo que requería el ingreso de gran cantidad de capital a través de la expansión de su circuito de control económico a todo el mundo para alcanzarlo, ya que no eran suficientes los límites geográficos por los que transitaba en ese entonces. La apertura comercial abrió enormes posibilidades comerciales a metrópolis y colonias, rompiendo el esquema económico colonial como un juego de suma cero. Se reconoce al siglo XVIII como un periodo de gran diversificación de exportaciones, aumento en la demografía, cambios en el espacio territorial de los virreinatos, como también de un 43


moderado crecimiento primario exportador. Por lo tanto, con el libre comercio se instauró el capitalismo inglés en América, pero no en su modalidad industrial, pues las nuevas naciones americanas aun reproducían el sistema mercantilista y extractivista ya que no lograron autonomizarse e impulsar la economía interna siguiendo los influjos del mercado externo. Por el contrario, las nuevas repúblicas aun mantuvieron las relaciones sociales proto-esclavistas 9 y un carácter colonial de su modo de producción y acumulación. De esa forma fue fácil para las naciones extranjeras subyugarlas ya que no poseían los capitales suficientes para habilitar los negocios especialmente en materia minera, al ser más costosos. Socialmente les fue más fácil obtener mano de obra pues las masas de población mestiza no poseían derechos positivos por lo que estaban al alcance de la mano de capitalistas extranjeros, sin poseer ley ni ejército que velara por ellos (Salazar 2003). En definitiva, identificar el proceso histórico que origina estas trasformaciones es clave para comprender el origen de los estados modernos y sus relaciones culturales y sociales como actualmente las conocemos. CONSOLIDACIÓN DEL CAPITALISMO EUROPEO.

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l advenimiento de la fiebre del guano se enmarca en un contexto histórico mundial de profundas transformaciones sociales y económicas como es el

fin del colonialismo, la emancipación de las naciones americanas, la redefinición de las fronteras mundiales y el triunfo del capitalismo. Este periodo será decisivo, no sólo por la instauración de las políticas económicas, sociales y culturales que conducirán el proceso de legitimación en las repúblicas latinoamericanas, sino también por la maduración del sistema capitalista previo a su consolidación. A principios del siglo XVIII los estertores del mercantilismo y proteccionismo europeo lentamente comienzan a observarse como quien ve una pluma aproximarse al suelo, dando paso al surgimiento de fuertes ideas liberales impulsadas por el capitalismo comercial. El principio fundamental de este modelo económico es la acumulación de capital, pero la simple existencia de ellos no basta para crearla. El principal sostén y estímulo del capitalismo es el comercio a gran escala, el cual se articula en Europa desde el siglo XV y XVI a través de las transacciones realizadas en las ferias. Sin embargo la diversidad de monedas dificultó las avenencias comerciales, las que fueron resueltas mediantes los cambistas, estableciéndose las bases para las letras de cambio. De esta manera, el capitalismo comercial fue dando los primeros pasos para transitar hacia el capitalismo financiero, el que produjo una activa circulación de dinero y dio origen a las primeras Bolsas de Comercio y la aplicación de interés a los préstamos. El circulante con que el capitalismo comercial y financiero subsiste durante esta época provenía principalmente de la propiedad de la tierra, pero era necesaria más afluencia de riqueza para sustentar el principio de la acumulación; el que se consigue final-

9 Es más el esclavismo aún continuaba protegido legalmente, por medio de la internación de Chinos para las labores azucareras y mineras (Segall 1961).

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mente con los descubrimientos geográficos a fines del siglo XV (See 1961). La conquista de América, y otros territorios en India y Asia hizo fluir grandes capitales hacia Europa, especialmente en España, Portugal, Francia, Inglaterra, y los Países Bajos encabezados por Holanda. El gran comercio marítimo y colonial desbordó los mercados europeos con enormes capitales en plata, oro y otras materias primas y esta plétora de metales preciosos desencadenó una grave crisis monetaria, produciéndose una fuerte depreciación de la moneda y elevándose el costo de los cereales. Esto produjo un aumento del capital mobiliario, dando nacimiento al sistema mercantilista y proteccionista, fortaleciendo la incipiente industria (textil, papel, metalurgia). En este contexto surge la preocupación de las naciones por adquirir colonias para asegurar mercados cautivos que demandasen los productos producidos en la metrópolis y procurando así un flujo constante de metales preciosos. El Pacto Colonial, fue una medida de proteccionismo implementado por España, hacia las colonias americanas asegurándose el monopolio del comercio y un control total. El cual llevó a cabo mediante la Carrera de India, nombre dado al sistema mercantil establecido por España que conectó a la península con todo el territorio americano, este fue el motor para el mantenimiento del sistema económico y financiero del imperio. El monopolio se sustentó mediante un puerto único en la metrópoli, Sevilla y más tarde en el siglo XVIII Cádiz. Y cuatro rutas que unía los puertos principales de América; Cuba, Cartagena de Indias, Portobelo, el Istmo de Panamá, el Callao y Veracruz (Mazzeo 2010).

A pesar de lo extremo de esta medida, el pacto sobrevivió por largo tiempo, sin embargo, durante el siglo XIX España comienza a perder el control de sus colonias. La geografía de América la hacía totalmente franqueable sumado a la incuria y corrupción de las autoridades de confianza de la Corona y el intenso comercio intérlope que controlaba principalmente Holanda, Francia e Inglaterra, lo que produjo finalmente el cese del privilegio comercial. El tratado de Utrecht (1712-1714), pavimentó el camino de consolidación del liberalismo Inglés, por medio de su principal Convenio de Asientos, en la trata de negros, hecho que sentencia el surgimiento de Inglaterra como potencia (See 1961). Durante el siglo XVIII en Inglaterra se manifestaron todas las características del comercio moderno, incluyendo la fiebre de especulación, la sucesión de crisis luego de periodos prósperos, el surgimiento de compañías de seguro y el nacimiento de la publicidad. Así, la emergente potencia capitalista fue consolidándose hasta convertirse durante el siglo XIX en la principal economía mundial, relegando a Holanda, Francia y España. El descenso de Francia como potencia fue progresivo e irreversible, especialmente después de 1760 ya que las guerras emprendidas por Luis XIV debilitaron el poderío marítimo de este gigante. En la segunda mitad del siglo XVIII Inglaterra combate y sustituye el consolidado terreno financiero de Ámsterdam en Europa. (See 1961). En 1763 se firma el Tratado de París, corolario de la Guerra de los Siete años, donde se reconfigurarían las soberanías mundiales. Los ingleses continuaban

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cimentando la carrera para consolidar la hegemonía del comercio mundial, no obstante Francia le salía al paso pues poseía codiciados enclaves estratégicos dispersos por los continentes. Ante este escenario estalló la guerra entre Inglaterra y la alianza de España con Francia por la disputa de India, Silesia, América del Norte y las Antillas. En América buscaban el control de las factorías de pieles, las tierras situadas al oeste de los montes Apaches, los derechos de pesca en Terranova, el comercio en las Antillas y lograr definitivamente el monopolio de la trata de esclavos, ambos en manos británicas. Por otro lado España –dueña de casi todas las aduanas americanas– reclamaba por el hostigamiento en sus territorios de la piratería inglesa. En definitiva, el tratado pone fin a la contienda, Inglaterra sale airosa, consiguiendo de España y Francia La Florida, las colonias al este y sureste del Mississippi, Menorca, grandes territorios en Canadá y la India; mientras que Francia resulta ser la gran perdedora. A su vez, Inglaterra devuelve a España Cuba y Filipinas, y a Francia la Luisiana. El triunfo sobre América y los otros territorios determina definitivamente la supremacía y evolución del capitalismo inglés. Décadas después de esta victoria, las exportaciones inglesas se incrementaron extraordinariamente. Hacia 1821, los navíos que salían de Inglaterra con mercancías sextuplicaron la magnitud del cabotaje, pasando de 317.000 toneladas el año 1.700 a un volumen de 1.968.000 toneladas (See 1961). No olvidemos que el principal impulso para la revolución industrial fueron las exportaciones, pues el desarrollo de los centros comerciales generó consecutivamente

el progreso de los centros industriales. Desde mediados del siglo XVIII hemos visto que el mundo transitaba por un periodo de significativos, sucesivos e irreversibles cambios. El fin de la guerra de los sietes años, las guerras de Carnatic o francoindia10, las guerras de independencia en Latinoamérica, la hermandad latinoamericana, las sucesivas colonizaciones inglesas en todo el mundo, la Revolución Industrial, la Guerra del Opio en China, la Revolución Civil en Estados Unidos, entre otros hitos. De pronto penetra en el escenario mundial una lógica diferente a la que antes reinaba. Las diversas naciones se enfilan ante una mundialización, la velocidad de los procesos sociales, económicos y políticos se tornaba más acelerada. En consecuencia, comienzan a reconfigurarse las estructuras mundiales, primando una condición de internacionalización donde los países se relacionan entre sí. Inglaterra al ampliar su imperio en todo el orbe, genera por lo menos dos consecuencias. Avanza a pasos agigantados hacia una desregionalización consistente en el surgimiento de dispositivos que permiten mantener controlados y conectados a sus dominios de ultramar con la metrópolis. Para ello utilizó el desarrollo de los medios de comunicación para acortar las distancias que debían recorrer las noticias desde los enclaves hacia cualquier punto en que se encontrase algún enviado de la Corona. Minimizando las distancias el mundo se reducía y hacía más manipulable, siendo el telégrafo y el cable dispositivos tremendamente efectivos. Por otro lado, comienza a producirse una embrionaria modernización industrial al servicio del capitalismo. Por ejemplo en

10 Carnatic es el nombre de una región en la costa sur de India. Durante 1740 y 1763 se sucedieron tres guerras donde participan compañías comerciales británicas, francesas y los Maratahas, que pelearon por el control de Tamil Nadu y Nellore en la costa oriental de la India. Este conflicto derivó hacia el control Inglés de la región.

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América Latina se impulsa durante el siglo XIX la construcción de ferrocarriles como eje primordial del sistema de transporte de carga y de personas, especialmente orientado al sector minero. Aumenta la demanda por artículos importados desde Gran Bretaña y Europa (principalmente herramientas y repuestos para la construcción de convoyes y de bienes suntuosos) yendo de la mano del aumento de la eficiencia en las labores extractivas mineras, campo predilecto para los inversionistas ingleses. La emancipación de Hispanoamérica abre nuevos campos de acción para el capitalismo. La producción industrial que en Europa estaba en pleno crecimiento, remplaza la premisa capitalista inicial de acumulación de dinero por el almacenamiento de stock. El advenimiento de la gran industria o capitalismo industrial, nacido de las entrañas del capitalismo comercial y financiero, será el nuevo fenómeno de la sociedad moderna. Entre los años 1815 y 1850, la organización capitalista de la industria se establece definitivamente en Inglaterra gracias al triunfo legislativo de la libertad industrial, sumándose a ello la libertad de contrato. De este modo, se crean múltiples compañías anónimas desde 1822 y la producción industrial se extiende por todos los ramos concentrándose en la minería, actividad costosa pero que generaba amplios márgenes de ganancia. Bajo estas circunstancias Inglaterra irradia el capitalismo industrial, pero al traspasar las fronteras y apozarse en Latinoamérica los alcances de este modelo económico varían y se adaptan a la contingencia local. Sus ámbitos de interés se enmarcaban principalmente en la minería, arribando empresas y socie-

dades provistas.

El ingreso del capitalismo inglés en américa y sus influencias en las reformas borbónicas durante el siglo XVIII

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l proceso de colonización en América dio paso a profundas trasformaciones sociales y económicas, sentando las bases para la implementación de un sistema mercantilista mundial que antecedió a la formación del gran mercado internacional. En este contexto, las materias primas de las colonias fortalecieron las empresas manufactureras y bancarias de Europa, incrementando el circulante, el tráfico

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comercial y suscitando un aceleramiento en la transición al capitalismo que crece bajo el alero de este mercado en formación. De esta manera, América contribuye enormemente al proceso de acumulación originaria de capital en Europa, fortaleciendo la emergencia económica de Estados Unidos durante el siglo XVIII con el comercio intérlope (Vitale 1997). Lo anterior refleja que en América no hubo solamente una economía de subsistencia (Assadourian 1989; Vitale 1997; Chocano 2010), a pesar de las aseveraciones de diversos enfoques historiográficos tradicionales, sino una retroalimentación de al menos dos sistemas económicos; el interno, cuya organización fue compleja debido a las diversas realidades existente en el espacio colonial. La producción para el mercado externo procuró grandes masas de trabajadores indígenas y esclavos negros ocasionando un dinamismo económico interno gracias a la apertura de nuevos núcleos poblacionales, los que a su vez, dio paso al desarrollo de la agricultura en territorios que los indígenas no ocupaban regularmente (Assadourian 1989). Además accedieron a recursos necesarios para las faenas mineras, como hídricos y bosques en espacios habitados por indígenas (Contreras 2010). Mediante esta simbiosis de ocupación del espacio colonial se fueron conformando grandes asentamientos en función a las labores mineras y que al pasar los años dieron paso a ciudades. En cuanto al sistema externo, éste fue sustentado mediante la producción y exportación de metales junto a otras materias primas que suministraron y solventaron el mercado internacional, permitiendo la acumulación de grandes capitales en Europa

(Assadourian 1989). Esto produjo que ambos se retroalimentaran contribuyendo al proceso de formación del gran sistema económico colonial americano. Al pasar el tiempo la organización social, política y económica colonial fue tomando un cariz propio, hasta que en el siglo XVIII la heterogeneidad de actores sociales que se encuentran interactuando, influenciado por el sistema económico, evidenciaron importantes cambios respecto a siglos anteriores. De esta manera, comienzan a manifestarse los primeros síntomas de una apertura política-comercial sin precedentes, donde España vislumbra el desplome de su imperio, provocado por las sucesivas guerras europeas y los tratados con Francia e Inglaterra que van generando la apertura mundial hacia el continente americano y el dominio a manos de nuevas naciones europeas. Principalmente Inglaterra, que anhela convertirse en el nuevo imperio profesando el liberalismo (I.C y H 2008). En este periodo, el comercio formal entre colonias e interoceánico, como también el tráfico ilícito se encuentra totalmente activo, el sistema capitalista europeo se afianza generando conflictos de intereses por el control económico de las colonias españolas, entre las naciones hegemónicas, generando en éstas una dependencia de importaciones donde prácticamente el único modelo de crecimiento que guiará a las distintas economías regionales latinoamericanas gira en función de la imposición de éstos mercados exógenos (Assadourian 1989). El siglo de las luces destellaba en la Europa moderna con cada invento, el fulgor del industrialismo y

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comercio capitalista marcaban el pulso sobre cuales materias primas se requerían para enfrentar las necesidades de los nuevos tiempos generando los más variados productos, proporcionándole un valor agregado y asegurando su producción. La ruta que debían seguir los productos para su comercialización era aventurada, al enfrentarse a riesgos derivados del tráfico de corsarios y los embates de la naturaleza como tormentas. Esto hacía aumentar los precios y, por ende, las ganancias. Esa era la realidad de las políticas económicas liberalistas fisiócratas que propugnaban el buen funcionamiento del sistema económico sin la intervención de los gobiernos. Por otro lado, España se regía por el mercantilismo, intentando continuar su papel burócrata sobre la administración colonial americana. Mediante los tratados de Utrecht, los Borbón se afianzaban en el trono español con Felipe V, comenzando un conjunto de reformas para mitigar la crisis del imperio español y el arcaísmo de su política imperial. Primero centralizaron el poder económico y político, pues durante la época de los Habsburgo la relación entre España y las colonias se construyó sobre la base de una política de consenso, arraigándose poderosos grupos que detentaban cargos políticosadministrativos en los virreinatos. Los Borbones buscaron tomar las riendas del poder en las colonias generando reformas claves como el proceso de expansión mercantil dirigido principalmente al rubro de la minería, medida que lejos de ser innovadora buscaba mantener diversas costumbres señoriales. Esta modernización incluyó la implementación de Intendencias en los virreinatos para vigilar la aplica-

ción de las Leyes de Indias, eliminar la compra de cargos, regular el sistema fiscal y estatizar los bienes comunales, disposiciones que afectaban directamente a la Iglesia (Mazzeo 2010). Los cambios no fueron estructurales sino en apariencia, no obstante los más profundos se implementaron sobre la política comercial, estribo de la economía española. Reformas borbónicas y sus implicancias en el virreinato peruano

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as reformas borbónicas tuvieron una aparente contradicción entre modernización hacia una libertad de comercio y conservación del mercantilismo mediante la centralización del poder, realizándose las mayores transformaciones entre 1759-1788 (Mazzeo 2010). Mediante el asesoramiento de diversos estrategas se esbozó un nuevo sistema de gobierno para los virreinatos de América, pilar fundamental en la implementación del nuevo reglamente de Libre Comercio. Lo paradójico es que por medio de estas reformas se termina de pavimentar el camino hacia la crisis del imperio español (I. C y H 2008). Estas reformas repercutieron con más fuerza sobre el Virreinato peruano, nido de la burocracia española (Mazzeo 2010), cuyos poderes locales fueron creando un sistema monopólico, económico y político favorable para la emergencia de una élite criolla, la que se relacionó ventajosamente con los funcionarios de la Corona corrompiendo la orgánica del imperio. Producto de lo anterior, las primeras refor-

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mas despóticas fue la inmediata reducción de poder de estos grupos dominantes, afectando directamente a los descendientes de los primeros encomenderos. Las medidas se tradujeron en la limitación de venta de cargos, la extinción de las encomiendas y el fin de los corregimientos con la implementación de Intendencias (Fisher 2000). De esta forma, la Corona se aseguraba el control directo de las colonias, sin intermediación por parte de los criollos. Esto originó una inestabilidad y caos en el virreinato peruano, pues al originarse una supresión del poder, se genera inmediatamente una crisis estructural, la que para los organismos políticos involucrados no es fácil de sobrellevar. Menos aún por los sectores más oprimidos y desamparados del sistema, que ven en éste tipo de trasformaciones una válvula de escape para su realidad, esta situación ocurrió a lo largo del virreinato mediante sucesivas rebeliones indígenas (I. C. y H. 2008; Fisher 2006) comandadas por Tupac Amaru (1738), Tupac Catari (1750) entre muchas otras que se produjeron en aquella centuria marcada por profundos cambios mundiales. Reformas políticas

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as modificaciones implementadas por los Borbón repercutieron en una nueva comprensión sobre la administración y el espacio político colonial que sirvieron de antecedentes para el proceso de independencia americana.

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Derogación del Consejo de Indias Entre 1714-1717, el viejo y sempiterno Consejo de Indias empezaba progresivamente a perder sus funciones, pues los asuntos coloniales dependerían de dos unidades gubernamentales: las Secretarías de Despacho (la cual engloba a la Secretaria de Guerra y Marina) y la Secretaria de Justicia, Gobierno Político y Hacienda. (Sánchez 2007). En manos del Consejo de India sólo quedaba la administración Judicial pero no por mucho tiempo, pues una nueva modificación administrativa de 1721 da paso a un organismo centralizador para el gobierno colonial, donde la flamante Secretaria de Guerra y Marina se divide, creándose la Secretaría de Marina e Indias, albergando la administración judicial (Rodríguez 2005). Sin embargo, estos cambios nunca cuajaron completamente en las colonias, produciéndose reorganizaciones tras la derogación de las unidades secretariales durante varias décadas. Finalmente en 1790 bajo el criterio unificador de los Borbones –un solo rey, un mismo gobierno para todos– se suprimen ambas secretarias (Sánchez 2007). Sólo un par de décadas más tarde estas continuas reformas racionalizadoras de la administración de los territorios ultramarinos ya no tuvieron razón de existir, pues las colonias comenzaban a transitar por la vía de la independencia. El control ejercido se hacía cada vez más insostenible, a pesar de los diversos pactos con militares y sectores locales oligárquicos que manifestaban su apoyo al rey, subrepticiamente no estaban dispuestos a transar la autonomía conseguida. Por lo tanto, la existencia de una estructura centrali-

zada ya no poseía mayor sentido a fines del siglo XVIII. Al crearse la Secretaría de Despacho de Marina, los Consejos fueron desplazados por este nuevo sistema de dependencias especializadas, las que fueron centralizando paulatinamente gran parte de las competencias en asuntos coloniales y que anteriormente se encontraban dispersas. Por lo anterior, se sustituyó un régimen de gobierno colegiado por uno individualizado, donde la responsabilidad colectiva en el proceso de toma de decisiones fue remplazada por responsabilidades personales (Sánchez2007: 184). Finalmente, la Secretaría de Marina e Indias tuvo a su cargo todas las materias de gobierno, administración, hacienda y guerra representado por un individuo, antecedente a los actuales ministerios.

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Creación de Nuevos Virreinatos Con esta medida se intenta imponer una administración central y un control eficaz, transformando la jurisdicción de diversas instituciones políticas mediante la reducción del espacio geográfico controlado por el virrey peruano, la disminución del poder de la oligarquía criolla influyente en el Virreinato y la búsqueda de mayor cantidad de información referente a la administración y economía de las colonias, incluyendo las regiones más apartadas. Su interés transitaba principalmente en conocer la fuerza laboral y los recursos explotables que existiesen en ellas (I. C y H 2008; Vitale 1997). De esta forma, nacen los virreinatos del Río de La Plata (1776) y de Nueva Granada (1717), como también diversos reinos pasaron a engrosar la lista de Capitanías Generales, tales como Cuba, Guatemala, Venezuela y Chile. Sin embargo, este último dependió del Virreinato del Perú hasta 1778 cuando definitivamente es ratificado como Capitanía General (Vitale 1997). Bajo estas reformas del espacio administrativo, el virreinato peruano sufre una contracción económica originada por la pérdida de la audiencia de Charcas, pues al cercenarse el Alto Perú las minas de Potosí y Oruro se anexan al virreinato de La Plata. Bajo éstas medidas el puerto de Buenos Aires, pasa a representar una ventana geográficamente más cercana a los puertos Europeos que el tradicional Callao (I. C y H 2008, Vitale 1997). No obstante, según la historiografía lo anterior no explicaría completamente las causas de separación de los virreinatos como tampoco sería cierto el desplome total de la economía del antiguo virreinato peruano. A raíz de los cambios administrativos esbozados,

el comercio de mediados del siglo XVIII comenzó a dinamizarse gracias a la apertura económica emanada de los diversos tratados con Inglaterra, la disminución progresiva de la piratería, el aumento del tonelaje de los barcos y la modernización marítima; la demanda de nuevos productos más sofisticados fue en aumento (café, tabaco, cacao, productos tropicales, etc.). El oro y la plata dejaron de ser los protagonistas, diversificándose la gama de materias primas (algodón, cascarilla, caña de azúcar). Además, se produce un aumento demográfico en América a causa de los avances científicos del siglo de las luces, dejando atrás las estrepitosas pestes ocurridas a principio de siglo (Mazzeo 2010; Fischer 2000, 2007). Asimismo el cambio administrativo de manos de las reformas borbónicas da resultado, por lo menos en recadación tributaria. Todo lo anterior es signo de buena salud por parte de la economía peruana y por supuesto de su oligarquía. Lo que genera un decaimiento en la economía virreinal en esta época son los sucesivos préstamos entregados a la Corona para enfrentar tanto las guerras europeas como las emancipaciones americanas (Mazzeo 2010). En definitiva, la creación del Virreinato de la Plata responde no sólo a razones administrativas, ya que además busca legalizar el comercio intérlope evitando enormes pérdidas para las arcas imperiales. Sumándose razones geopolíticas por la inminente invasión de los portugueses sobre los dominios hispanos impulsados por los ingleses. Este virreinato logró unir economías heterogéneas que antes nunca lograron afianzar un intercambio comercial, ya que los encomenderos y comerciantes de Buenos Aires llegaron directamente a diversos rincones del virrei52


nato habilitando rutas que antes estaban prohibidas y que conectaban con el Alto Perú y Arequipa(Fisher2000). Creación de Consulados Los Consulados de Comercio fueron instituciones relevantes en cuanto al manejo económico entre el imperio y las Colonias, además de prestarle respaldo a la colectividad de comerciantes. Hasta 1700 existieron sólo dos en América, uno en la Ciudad de México y otro en Lima, mientras que en Sevilla estaba la sede del consulado Sevillano, el que fue creado para resolver pleitos entre mercaderes de la Casa de Contratación. No obstante, el Consulado le fue quitando poder a esta institución, la que paulatinamente dejó de vigilar el cumplimiento de las leyes y perdió su papel de garante de los deseos de la Corona para asegurar los interese de cargadores y armadores (Rodríguez 2005:14). Esto se replicó a nivel colonial tanto en Lima como en Ciudad de México. De esta manera, la institución se trasforma logrando gran injerencia en la carrera de Indias por su labor financiera y prestamista de la Corona, debido a que España no contaba con un sistema bancario nacional. En sus manos recaían los impuestos más importantes coloniales, como el Derecho de Avería, por lo que su condición monopólica le otorgaba inmunidad ante cualquier peligro. Los borbones buscaron recuperar el control del comercio en manos del Consulado, mediante la implementación del sistema de Flotas y Galeones, el 53


que remplazaría a la Carrera de Indias. Para ello deseaban restituir para el Estado el impuesto de Avería y así financiar una nueva política de construcción y mantenimiento de navíos. También se propuso situar el despacho de flotas y galeones como también los navíos de registro bajo la dirección de una Compañía Privilegiada11 que sustituyera al Consulado en la dirección del comercio con América (Rodríguez 2005:25). Lejos de no conseguir lo esperado la institución fue alcanzando más poder hasta lograr autonomía para designar a quienes formarían parte del gremio. La dependencia que la Corona mantenía con el Consulado llegaba a tal grado que si desarticulaba el sistema no tendrían cómo conseguir financiamiento y definitivamente la Carreras de India fracasaría (Rodríguez 2005). Al decretarse el Comercio Libre en 1778, el poder de los Consulados de Comercio comienza a desaparecer, ya que al habilitarse numerosos puertos en la península y América, se requería la creación de más consulados en lugares donde no existían, creándose entre 1793 y 1796 nueve instituciones. Para el Consulado de Lima, en manos de la elite comercial criolla, estas medidas no eran convenientes para la protección del monopolio económico, pues el poder se fragmentaba en las colonias, donde a fines del siglo XVIII se encontraban plenamente instalados los aires emancipadores. Productos de ello surgieron estas medidas, pues es indudable que no fueron impulsadas por la Corona sino por las pujantes clases mercantiles que comenzaban a prosperar en esos nuevos virreinatos apoyados por Inglaterra (Fisher

2000; Rodríguez 2005).El Consulado de Comercio limeño tuvo a su cargo la recaudación de los préstamos que solicitaba el gobierno peninsular para enfrentar las sucesivas guerras internacionales, causa que vinculó estrechamente a la élite mercantil criolla con el Estado español e influyó directamente en las decisiones tomadas para el virreinato.

Creación de Intendencias La intendencia fue un sistema importado desde Francia donde se diseñó para apoyar al estado absolutista francés que aún no lograba superar los regionalismos en las ciudades, los recelos de la nobleza y los menoscabos de las guerras religiosas. Para lograr-

11 “Las Compañías privilegiadas fueron parte de los proyectos reformistas creados durante la época borbónica y presentados a la Corona a mediados del siglo XVIII. En éstos la mayoría de los políticos consideraban que debía introducirse importantes modificaciones en el sistema mercantil con América; la creación de las Compañías privilegiadas fue una de las opciones planteadas en las reformas” (Rodríguez 2005:14)

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lo Richelieu da paso a una represión contra los hugonotes y los brotes aristocráticos localistas (Vitale 1997). En este sentido, las Intendencias, se crean para entregar el poder absoluto a los funcionarios de provincias que administraban en nombre del Estado. De la misma forma se intenta replicar la medida en América. En 1749 las Intendencias debutan en España después de un largo proceso de rechazo, donde diversos detractores provenientes de sectores más privilegiados veían estas reformas como una amenaza para sus intereses e intentan incesantemente hundir las ordenanzas que la harían decreto. Una vez franqueado el sistema en España comienza a implantarse en América. Cuba en 1764 se convierte en la primera región americana en adoptar esta forma de organización (Navarro y Ruigómez 1993). Desde ese momento comienza paulatinamente el establecimiento de las Intendencias a lo largo de las colonias, instaurándose en Perú bajo el gobierno del Virrey la Croix en 1784. Entre las numerosas razones propuestas por el estado borbónico para instaurar el sistema de Intendencias en América fue; intentar aplacar las problemáticas económicas y administrativas por las que el imperio se encontraba en franca caída; tomar las riendas del paupérrimo estado en que se encontraban tanto Hacienda como Justicia y establecer en las capitales provinciales funcionarios poderosos dedicados a fortalecer la autoridad peninsular. Pues la política administrativa era permanentemente desacreditada por el abuso de los corregidores a cargo de los repartimientos. Una de las tantas causas que ocasiona el descontento contenido en las poblaciones

indígenas que termina estallando en una largar revo12 lución y resistencias . Comparativamente, los Intendentes se diferencian de los corregidores por las funciones y actitudes que la Corona impone para compensar la mala fama de los corregidores. La institución del corregimiento nace en 1550 vinculado al fray Domingo de Santo Tomás, el que defendía limitar el señorío y la jurisdicción de los jefes étnicos a través del establecimiento en los pueblos de indios de un aparato burocrático español que subordinase el poder indígena al estado peninsular (Navarro y Ruigómez 1993: 211). En el Perú se introduce en 1565 por el Gobernador Lope García de Castro, es así como en una visita el virrey Toledo divide el virreinato peruano en 80 corregimientos a cargo de la autoridad de un corregidor, los que a su vez se dividen en 614 distritos administrativos, que bautizaron con el nombre de repartimientos (Andrien 1986, citado por Navarro y Ruigómez 1993). Las funciones de los corregimientos eran muy amplias, llegando a creerse dueños del sus jurisdicciones, lo que era lógico ante tanta responsabilidades y licencias que dieron origen a innumerables abusos. Éstas ilegalidades fueron conocidas íntegramente por autoridades de la Corona, más aun entre los teóricos y funcionarios peninsulares de la época, la fama de los corregidores los hacia disputar el rango de los funcionarios más corruptos y abusivos de las Indias. Éstos fueron generando un sinnúmero de negocios ilícitos, sobornos y extorsiones hacia las poblaciones indígenas que tenían a su cargo. Entre los más recurridos estaban la falsificación de censos y matriculas, obligar a las comunidades a pagar tribu-

12 Las rebeliones indígenas de 1780-1783, a pesar de que fue un choque profundo para la integridad social, fiscal y militar del virreinato, debido a la severa represión por la autoridades coloniales, termina por facilitar el proceso de acercar el virreinato al control central; logrado a través, de la intimidación de los criollos para frenar en el futuro cualquier resistencia abierta contra las innovaciones fiscales de la visita general (Fisher 2006).

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tos inclusos de indios ya fallecidos, ausentes o legalmente francos de las exenciones. Les adjudicaban un valor irrisoriamente bajo a los tributos en especie entregados por los indios, lo que vendían en el mercado formal a precios verdaderos, empleaban mano de obra indígena para sus negocios personales, entre otros centenares de abusos más. Estos personajes generaban una red de protección, los que gozaban de importantes privilegios, como caciques, tenientes de gobernador, oficiales reales, curas y doctrineros, con éstos últimos se generaba un binomio Corregidordoctrinero de lo más fatal. Una de las justificaciones más usuales de los corregidores para explicar los continuos robos tributarios era el exiguo sueldo, que no les alcanzaba ni para mantenerse (Juan y Ulloa 1985, citado por Navarro y Ruigómez, 1993). Por las sucesivas revoluciones causadas por los 13 abusos de los corregidores, en 1780 Areche envía un proyecto para mermar el estallido social, el que indicaba convertir a los corregidores en funcionarios de carrera, eliminar los repartimientos forzosos de mercancías y establecer sueldos normados. En definitiva al crearse la figura de los intendentes los repartimientos fueron sustituidos por los socorros14, en tanto éstos fueron para el intendente lo que el repartimiento fue para el corregidor (Navarro y Ruigómez 1993). Bajo diversas transformaciones, el sistema de Intendencias va tomando forma gradualmente en el virreinato peruano desde 1784, creándose siete, seis de ellas encabezadas por funcionarios imperiales con pasado naval y militar. Sus competencias fueron múltiples tanto en lo gubernamental, judicial, policial como en el patronato15. El nuevo régimen tuvo su

éxito en el plano tributario, pues durante la década de 1790 se reflejó una mejoría en recaudación de impuestos. Pese a ello, en la ruralidad no consiguieron solucionar las condiciones inicuas de administración. La causa se originaba en la presión gubernamental hacia las poblaciones indígenas, mientras éstas respondían mediante continuas resistencias (Navarro y Ruigómez 1993; Fisher 2006). En otras materias, el sistema obtuvo un avance en el conocimiento geográfico de las regiones, al elaborarse nuevos mapas y perfeccionar los que ya existían, impulsado por el régimen de visitas impuesto en las obligaciones de los intendentes. También se realizaron obras públicas, como puentes, caminos y un leve progreso en investigaciones en el área de la minería y agricultura. El Intendente debía conectar las altas esferas con el ámbito local, el consejo de India proponía en sus pocas funciones que aun detentaba los nombres de los posibles intendentes y el rey era quien elegía para dichos puestos, finalmente en América los Virreyes daban el cúmplase. En definitiva, la figura del intendente reemplazó a los gobernadores de las provincias y los corregidores fueron sustituidos por los de subdelegados, de esa manera las provincias quedaban mejor atendidas, pues una de las atribuciones más importante que la corona les encargaba a los funcionarios era comprobar el trato que las autoridades locales daban a los miembros de las comunidades indígenas y si era observado, su misión era remediar lo más pronto y adecuadamente posible la situación (Navarro y Ruigómez, 1993). Lamentablemente todo lo anterior fue

13 Visitador enviado por la Corona a las Indias. 14 Los Socorros fueron la posibilidad de que el indígena, por negligencia o falta de habilidad, no pudiera procurarse el alimento y pagar sus tributos, para ello se ideo la ayuda del socorro que recaía en la Real Hacienda. Éstos se repartirán en los pueblos más necesitados a través de factores o comisionados del intendente. Los que solventarían las necesidades de mulas, hierro, herramientas, a crédito y a precio de costo. Esto naturalmente no se realizó debido al problema financiero de la Hacienda real.

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otra de las actuaciones que los funcionarios de la Corona idearon para soslayar los verdaderos intereses económicos que tenían sobre América. Es así como uno de los aspectos que incluían las Ordenanzas de Intendentes era velar por inducir a los indios al cultivo, sobre todo de algodón, cáñamo y lino, repartiéndoles tierra si fuese necesario, como también evitar la ociosidad del indio que fue una de las excusas más usadas por los corregidores para explicar los abusos en el trabajo indígena. En cuanto a las reducciones indígena el Intendente de Salta, García Pizarro manifestaba que los indios de sus reducciones vivían en condiciones paupérrimas, viviendo en ranchos de paja que no les resguardaba del calor, frio ni lluvia, sufriendo frecuentes enfermedades. Por eso mandó construir casas de adobe y que los uno y los otros se ayudaran. En cuanto a las reducciones, los intendentes aun poseían facultades para refundir reducciones, crearlas, velar por su abastecimiento y conversión de los indios a la vida en comunidad. La figura del intendente fue utilizada por la Corona para su política centralizadora y para reforzar las medidas fiscales que ayudaran a surgimiento de la abatida economía española. Sin embargo los mismos errores que vinieron cometiéndose durante siglos se volvieron a repetir en las intendencias como la excesiva burocratización y amplitud de funciones, por lo que las expectativas puestas por la Corona en las intendencias se diluyeron completamente. Reformas Económicas Administrativas Cambio del puerto de Cádiz a Sevilla

El cambio de Sevilla a Cádiz como centro del comercio con las colonias trajo importantes repercusiones en materia financiera para el virreinato peruano. Cuatro rutas eran las que unían los puertos principales americanos, donde el Callao fue el puerto principal sobre el Pacífico. Desde el inicio de la Carrera de Indias, éstas fueron celosamente resguardadas por la corona mediante entradas y salidas portuarias “únicas”. La demanda constante por las diversas materias primas americanas y por los productos manufacturados europeos junto al insoslayable riesgos del tráfico marino hizo que este monopolio muy cercano a sus inicios se fuese abriendo progresivamente a otros comerciantes castellanos por medio del sistema de licencias junto al paulatino surgimiento del comercio ilícito que generó en potencias extranjeras los anhelos de participar en este lucrativo negocio (Mazzeo 2010). Su control estuvo en manos de la Casa de Contratación de Sevilla y posteriormente del Consejo de India, creándose los Consulados de Comercio. Así surge una burocracia dicotómica donde la Casa de Contratación velaba por los intereses de la Corona y los Consulados por los intereses y protección jurídica de los comerciantes. Al asumir Cádiz como puerto principal las relaciones entre estos dos entes cambiaron completamente, pues el nuevo puerto vigilaba los intereses extranjeros, lo que provocó un gran conflicto entre los motores de la Carrera de Indias. Pues naturalmente la Corona que debía proteger el mercantilismo buscaba estimular el comercio y por ende impulsar la entrada y salida de la mayor cantidad de productos, mientras el Consulado buscaba frenar el tráfico de productos

La visión que los peninsulares tenían de los indios y que conduce a la creación de éstas medidas,aludía a la ociosidad del indio, a su indolencia al no haber encontrado una contrapartida en el cumplimiento de las leyes por parte de los corregidores, además carecían de bienes a pesar de su continuo trabajo “…pues habiéndose persuadido con tanta tenacidad, de que su afány su don solo sirven para saciar la codicia de los encargados de gobierno…prefieren el hambre y la desnudez”. Contra esos abuso propuso sería bueno, para reactivar la economía peruana, prestar a los indígenas útiles y mercancías a modo de socorro” (Real academia de Historia citado por Navarro y Ruigómez 1993; 224).

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para así controlar los precios con América (Mazzeo 2010). De esa manera, el Consulado limeño fue antagónico al nuevo puerto impuesto por la Corona durante las reformas borbónicas. Creación de Navíos de Registro y el comercio de esclavos El tratado de Utrech marca el fin de la Guerra de Sucesión Española (1712-1713), significando para Inglaterra un importante triunfo sobre la península, fundamentalmente en materia comercial sobre la compraventa de esclavos y Navíos de Registro. En 1713 España autoriza a Gran Bretaña a comercializar con las colonia 640 toneladas de diversos especies (I.C y H 2008). A pesar de esto, el pacto de Utrech no garantizó el fin de las hostilidades entre los países beligerantes, hasta que Inglaterra en 1741 logra su propósito final consolidando la exención comercial en América por medio de la implantación de Navíos de Registros16, éstos concedieron un permiso especial a los armadores que lo solicitasen, con el propósito de que sus naves ejerzan independiente y autónomamente el comercio con las colonias. Esta medida clave significó el fin de la guerra con Inglaterra y la crisis del comercio colonial, pero también una trascendental trasformación del espacio comercial americano (Mazzeo 2010). De este modo, comienzan a surgir nuevas elites mercantiles en los puertos de Buenos Aires y Valparaíso los que se asocian con la aristocracia criolla llegando a instalar grandes sociedades comerciales. Como lo hemos señalado anteriormente, ni el Consulado Limeño ni los comerciantes Arequipeños vieron con buenos ojos éstas nuevas asociaciones, ya que perdían paula-

tinamente el monopolio comercial y de embarque, ocasionándoles severos perjuicios económicos. No obstante, pese a las resistencias de las nuevas trasformaciones al sistema comercial, el Consulado limeño de igual manera recibía mercaderías sin intermediarios, aún seguían controlando la exportación de Plata a Cádiz y manejaban uno que otro negocio donde veían grandes oportunidades de ganancias (Mazzeo 2010). A raíz de ello, a fines del siglo XVIII los comerciantes del Callao se asociaron con los ingleses. Toda esta actividad comercial producto de la libertad del comercio, la apertura de nuevos puertos y las trasformaciones en la estructura del tráfico mercantil, originó un auge de las exportaciones de materias primas hacia Europa y una gran demanda en las colonias a los productos importados desde Europa. Así, los comerciantes particulares junto a la Corona inglesa comienzan a controlar el mercado de capitales en el cual posee una directa relación con el segundo gran aliento de la producción minera, en especial en el virreinato peruano y de la Plata. Instauración del libre comercio A causa de la inopia del régimen tributario fiscal, el caduco sistema de Flotas y Galeones y la necesidad de ingresar al capitalismo que se perfilaba como el nuevo motor económico mundial. Se decreta en 1765 un nuevo Reglamento de Comercio, cuyo lugar de ensaye en América correspondió al comercio caribeño. Una de las significativas disposiciones fue la simplificación de la numerosas y complejas listas de impuestos de exportación, la que se sustituye por sólo un cobro de 6% sobre el valor en las mercade-

15 El patronato trata de las cuestiones referidas a diezmos, rentas vacantes, etc. (Navarro y Ruigómez 1993; 221). 16 El sistema de Navíos de Registro no fue una novedad en la Carrera de Indias, de hecho se utilizaba desde el Siglo XVI y eran autorizados por la Casa de Contratación, a los que llamaban Registros Sueltos, debido a los viajes que realizaban hacia puertos donde el sistema antiguo de Flotas y Galeones, no lograba llegar. Estos lugares fueron identificados como Puertos Extraviados en la Carrera. Por lo tanto la diferencia radicó en que durante los primeros años

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rías Españolas y 7% en las extranjeras (Mazzeo 2010). Debido a este positivo resultado, el reglamento se comienza a implantar en México (1768) para finalmente en 1778 instaurarse en todo el imperio la Dictación del Reglamento y Aranceles para el Comercio Libre de España en Indias” (Vitale 1997). De esta manera, la clásica Casa de Contratación es sustituida en cada uno de los 24 puertos francos para el despacho de buques, por los Juzgados de Arribada (Mazzeo 2010). La dirección del Libre Comercio fue controlado por privilegiados grupos mercantiles peninsulares y grandes transportistas de la elite americana. Pese a las sucesivas reformas borbónicas en materia de libertad comercial no fue posible incorporar los puertos españoles al ya consolidado mercado internacional en manos de las hegemónicas naciones Inglesas y francesas del siglo XVIII. Lo anterior se explicaría porque Cádiz continuaba siendo el puerto de preferencia para los comerciantes peruanos y porque España se encontraba bastante rezagada en materia industrial y financiera (Mazzeo 2010). Pues en primer lugar, carecía de una industria pujante capaz de abastecer el mercado colonial, muchos productos eran adquiridos directamente de los países extranjeros cuya industria manufacturera se encontraba en constante alza, especialmente Inglaterra. En segundo lugar, en política financiera la península también se fue quedando atrás, en relación a los países hegemónicos, por ejemplo Holanda crea su primera figura bancaria en 1605 (Banco de Ámsterdam) e Inglaterra lo hace en 1694, mientras que España abre su primer banco en 1782.

Por otro lado, las importantes compañías de comercio en España, antecedentes de empresas capitalistas como las que conocemos actualmente, surgen recién durante las reformas absolutistas, sin embargo, en Inglaterra aparecen muchas décadas antes. En ese contexto, entre 1728 y 1785 se crearon 3 grandes Compañías tanto en Caracas, La Habana como en Filipinas, éstas poseyeron exenciones fiscales, que naturalmente les permitían bajar costos y competir en el mercado con precios más bajos. Si bien no fueron consideradas monopólicas, fueron definidas bajo un sistema de semi-exclusividad que sirvió para hacer frente a las potencias industriales mercantiles extranjeras (Mazzeo 2010). La orgánica de estas sociedades fue bastante parecida con las fundadas durante el siglo XVII en Inglaterra, por ejemplo poseían diversos socios que compraban un determinado número de acciones, contaban con el privilegio de comercializar dentro de territorios específicos y el rey era quien aceptaba su formación poseyendo acciones en dichas empresas. De esta manera, el complemento entre los intereses privados y monárquicos fueron signos primigenios de que el capitalismo en España y en las colonias manifestaba sus primeros destellos. A pesar de ello, el mercantilismo aún les era cómodo a la Corona del siglo XVIII (Mazzeo 2010; See 1961). En tanto en Lima se instaló en 1785 una sede de la Compañía de Filipinas, que servía de escala a los barcos que arribaban desde el Cabo de Hornos y posteriormente una segunda gran Compañía se instala en Arequipa, cuyo nombre fue Cinco Gremios Mayores de Madrid. Ésta se ocupaba de la venta

de la Colonia los Registros Sueltos fueron una modalidad excepcional y marginal al sistema, mientras que los Navíos de Registros lograron una inusitada popularidad entre el comercio particular durante la Guerra de sucesión.Originando una trasformación en el clásico régimen de Flotas y Galeones, más aún sistema fue más eficienteal lograr acelerar el ritmo de los intercambios incorporando además el uso de una nueva ruta; Cabo de Hornos, que llegaba de manera más directa puertos deValparaíso y Buenos Aires (Mazzeo 2010:246).

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de seda de talavera y algodones de Perú, además fue prestamista para los comerciantes del negocio esclavista (Mazzeo 2010). A raíz de lo anterior, la libertad llegó también para la compra y venta de esclavos decretada en 1795, al cual liberaron del pago de alcabala y de ese modo impulsaron la industria azucarera que en ese tiempo se encontraba en su punto culmine. Por medio de la apertura del puerto de Buenos aires fue posible traer a los esclavos desde las costas de Brasil resultando naturalmente más barato que ir a cómpralos a África, pero en 1793 un nuevo decreto autoriza a todos los americanos a pasar directamente al continente negro extendiéndose gran cantidad de licencias para su comercio (Mazzeo 2010), originando grandes oleadas de esclavos traídos al continente. Esa libertad de comercio no duraría mucho tiempo pues en 1804 Inglaterra impulsa el movimiento abolicionista de la esclavitud en el mundo. Ahora bien, a lo largo del virreinato peruano las medidas de libre comercio produjeron una crisis en la economía, el aluvión de artículos extranjeros más baratos que ingresaban en las colonias generó una gran competencia que la producción artesanal criolla 17 no pudo resistir. Los comerciantes sufrieron serios trastornos, no por el hecho de la apertura del comercio que al detentar una supuesta libertad, significaría idealmente que todo negociante del mundo la gozaría. La realidad no fue así, aquella liberación fue solamente para los países hegemónicos, los que atestaron el mercado americano mediante el arribo de sucesivos barcos cargados de manufactura las que no podían ser absorbidas por el mercado colonial. El 18 impacto del comercio libre en la industria doméstica 17 “En 1787 el Consulado de Lima se quejó amargamente de que la apertura de Buenos Aires al comercio Libre con España el que había inundado al Perú con importaciones europeas baratas y extraído su capital circulante, por lo cual exigía que se prohibiera todo el comercio entre Buenos Aires y el Perú” (Archivo General de Indias, Sevilla, Lima 1787 citado por Fisher 2000).

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fue tal que hasta el Consulado limeño reclamaba sobre la excesiva importación de manufacturas que llegaban a través del puerto de Buenos Aires (Fisher 2000). Se llegó a pagar con telas europeas más baratas que las producidas en los obrajes locales, los productos agrícolas exportados desde Arequipa y Cuzco. Lamentablemente durante esta época, los obrajes en el virreinato ya tendrían sus días contados, a parte de la competencia europea, se sumaba las revoluciones indígenas que lógicamente mermó el suministro de lana, pues ésta era abastecida por las regiones rurales. Además los dueños de los obrajes, nuevos capitalistas, volvieron sus ojos a descubrir minas ya que volvían a dar ganancias a raíz de las reformas borbónicas en el código minero, el que impulsaba el descubrimiento de nuevas minas o la reutilización de las antiguas. Finalmente se establecieron en el virreinato los llamados Chorrillos, establecimientos análogos a los obrajes pero más pequeños, que producían telas de algodón más económicas intentando competir al interior de un mercado popular en expansión (Fisher 2000). En definitiva la libertad de comercio se consolidó completamente durante el quinquenio de 1803-1808 donde el comercio neutral del virreinato peruano y el 19 comercio privilegiado se mezclaron, suceso clave para la apertura mercantil americana. Más aún, se observa en 1817 la desarticulación del comercio controlado de la península, dando el golpe final Napoleón al invadir España. Inglaterra como aliada de España aprovecha la situación y la libertad de comercio para ésta nación termina por afianzarse. De este

modo la guerra con Francia napoleónica marca el comienzo del fin del imperio español, siendo una estocada fatal la pérdida del control marítimo, a pesar de toda la legislación que España desplegó no hubo manera de organizarlo ni intervenirlo.

Estructuras del mercado interno colonial

E

l mercado interno colonial fue complejo y diverso, cuya piedra angular recae en la producción minera (Assadourian 1982), la que genera una simbiosis o doble perspectiva entre el mercado exterior y el interior estimulando el dinamismo de las relaciones con España al irradiar actividad entre los habitantes de la misma península. La esencia, el progreso y la estabili-

18 “El Consulado estaba convencido, una vez más, que el suministro de manufacturas desde Buenos Aires a partir de 1778 no sólo había reducido drásticamente el mercado alto peruano para las telas peruanas, sino que también le había socavado el Bajo Perú al estimular una tendencia a que los productos agrícolas exportados de Arequipa y Cuzco fuesen pagados en parte con telas europeas, más baratas y de mejor calidad que aquellas producidas por los obrajes locales” (Fisher 2000:124).

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dad del movimiento económico colonial se fundamentó en los metales preciosos, donde la Corona estableció una función dominante en el proceso de formación de la nueva economía colonial. En definitiva, “…la forma de análisis de la producción minera, que combina la orientación hacia el exterior con los efectos que suscita hacia el interior del espacio colonial, es la que permite justamente descubrir toda la complejidad del desarrollo económico colonial” (Assadourian 1982: 420). En relación a lo anterior, identificamos que el motor de la economía tradicional indígena fue el sistema agrario, el que paulatinamente fue socavado por las estructuras económicas españolas durante las primeras fases de la Colonia. Dando paso a una mercantilización de la producción, donde el sector minero sustituye al agrario transformándose en la esfera principal de circulación general, una especie de bisagra para los demás sectores productivos. El posicionamiento de la minería durante la colonización temprana inicia un proceso de expansión de fronteras, debido a la incesante búsqueda de sectores mineros de oro y plata20. Las nuevas colonizaciones dan paso al surgimiento de fronteras mineras las que se convierte, casi sincrónicamente, en fronteras agrarias: “Los establecimientos mineros”…sirvieron al mismo tiempo a crear y fomentar la industria agraria en sus contornos, y a motivar la fundación de otras poblaciones con gente ocupadas inmediatamente en ella…” (Assadourian 1982: 421). Es decir, los asientos mineros conformaron un núcleo dinamizador de la demanda mercantil de su propia región, como también abarcó a otras ciudades en territorios más

lejanos del mercado interno colonial. Por ejemplo La producción minera necesitaba gran cantidad de enseres como velas de sebo, maderas, instrumentos de piedras para los molinos y maray, cueros utilizados para transportar el mineral, mulas, llamas, sal para el procedimiento de la amalgamación, cerrajerías, herrerías, etc. (Contreras 2010). También demandó muchos alimentos, principalmente granos, verduras, hortalizas, vinos, aguardientes y forraje para los animales, abonos o guanos. Los centros urbanos necesitaron vidrios, recipientes de cerámicas, sillas de montar, badanas, cueros, tabaco, textiles, algodón, sedas, lino, calzados, sombreros, etc. De esta manera se refleja que la manufactura local fue primordial para abastecer estas ciudades complejizadas donde habitaban desde 50.000 hasta 120.000 habitantes21. La industria en América nunca fue vista con buenos ojos ni menos fomentada por la Corona, debido al antagonismo generado por la comercialización de la producción metropolitana en las colonias, uno de los principios de dominación colonial. Esta industria fue vital por varios motivos, uno de ellos fue que a pesar que la economía colonial se sustentaba en el extractivismo, era imposible reproducirla a una sola actividad y prontamente los centros mineros y otras ciudades del virreinato se convirtieron en importante mercados que otorgaron vida a una economía muy compleja que no solamente solventó las demandas mineras, sino que alcanzó un dinamismo propio. La agricultura, la ganadería, el comercio local y trasatlántico, así como las actividades transformadoras, eran parte de un esquema económico que se instaló con la con-

19 Se entiende por comercio privilegiado, aquel que contaba con licencias reales otorgadas a determinados comerciantes para el ingreso de esclavos liberados del pago de impuestos. (Mazzeo 2010:270) 20 Una vez agotada la efímera fase de pillaje y saqueo de los metales preciosos de las poblaciones indígenas, las diversas empresas de la conquista tuvieron que comenzar con la explotación delas minas.

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solidación del dominio colonial, la crisis del sistema de encomiendas y la ampliación del mercado interno hacia la segunda mitad del siglo XVI (Quiroz 2010:170). Otro motivo se nos manifiesta durante las sucesivas crisis económicas por las que transitó el comercio colonial, producto de las recesiones en la minería. Éstas provocaron una merma del circulante lo que llevó a demandar productos locales, ya que cuando se normalizaba las faenas mineras y el dinero aparecía en el mercado colonial, propiciaba el consumo de manufactura extranjera. Finalmente era utópico que la industria metropolitana pudiera satisfacer las demandas del vasto y lejano territorio colonial, más aún España a diferencia de otras naciones europeas careció de una industria solvente y moderna. La pluralidad de la economía colonial necesitaba un sinnúmero de artículos que con la reimportación y recién con el libre comercio a mitad del siglo XVIII pudieron cubrir buena parte de las demandas de las colonias de productos de amplio consumo (Quiroz 2010). En definitiva, es posible sostener que el motor en la formación del espacio económico colonial fue la producción minera, cuyo fin era la mercancía dinero para la interacción y realización de la economía internacional. El comercio colonial y su organización territorial estuvieron condicionados directamente por el mercado mundial, a través de la demanda de productos metálicos y con mayor demanda de plata. Constituyendo el mercado interior la única posibilidad de transacción para las producciones regionales del espacio colonial donde además el consumo de

mercancías regionales producidas en el propio lugar, se sostiene por medio del ciclo de circulación del

21 Potosí albergó a más de 120.000 habitantes, Lima a 50.000 y en el partido de Tarapacá solo en Huantajaya existieron más de 3000 trabajadores (Quiroz 2010, Núñez 2004).

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capital minero (Assadourian 1982). En tanto, la inspiración e instauración de la economía colonial por los peninsulares se basó en un espacio económico integrado y ligado al intercambio mercantil que transformó el espacio-territorial prehispánico. Pues el establecimiento de estos nuevos núcleos poblacionales se situó fuera de la lógica de asentamiento de las poblaciones prehispánicas, generando una expansión territorial junto al uso de suelos que da paso a la frontera minera-agraria colonial. Ahora bien, en esta compleja red de nodos que conforma la economía colonial es importante identificar que otro mecanismo importante que influyó en el mercado interno fue el intento de integrar la economía indígena a la estructura colonial como un ente tributario al servicio de la clase mercantil residente; instaurar un mercantilismo autóctono de acumulación por debajo de la línea de tributación al sistema mercantil mundial, pero por sobre diversos núcleos productivos locales americanos, ello refleja que la economía colonial desde sus inicios fue un sistema mercantil con una forma productiva (Salazar 2003). Intendencia de Arequipa

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a importancia de la Intendencia de Arequipa para la presente investigación radica en que durante la creación de este sistema administrativo, Tarapacá queda sujeto su jurisdicción y por ende las trasforma-

ciones y sucesos que ocurren en ella repercutirían en toda la región, por lo que es necesario conocer qué pasaba en ella durante el periodo borbónico. La intendencia de Arequipa fue una de las más amplias, abarcando el partido de Arequipa (capital de la intendencia), Camaná, Caylloma, Condesuyus, Moquegua, Arica y Tarapacá. Poseía una importante tradición económica, pues su jurisdicción abarcaba importante enclaves mineros como el Cerro Rico de Potosí (el que más tarde pasa a depender del virreinato de la Plata) Huantajaya. También poseía grandes extensiones de costa donde extraían diversos y solicitados productos como el guano, pescados y mariscos. Así mismo poseía fértiles valles, como Moquegua, Camaná, Lluta y Azapa; y las quebradas y oasis tarapaqueños donde producían gran cantidad de vinos y aguardientes, productos que fueron trascendentales para el intercambio comercial realizado con el Alto Perú (Villalobos 1979). De Arequipa se llevaban los productos a La Paz y Potosí, trayéndose la Plata para satisfacer las necesidades de mercancías europeas y el pago de la burocracia imperial. Este intercambio se realizó sostenidamente entre 1700 y 1775. Sin embargo, con las reformas borbónicas que impusieron nuevos impuestos y cargas fiscales en la producción de vino y aguardiente, además de la crisis del mercado del alto Perú y la crisis coyuntural de todo el imperio, el comercio arequipeño entra en un periodo de estancamiento y declive paulatino (Kendall 2008). No obstante, la familia Goyeneche aprovechó tanto la apertura comercial con el nuevo virreinato de la

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Plata como los favores que la península les concedió para ocupar cargos burocráticos, ganando el prestigio de una familia que monopolizó el comercio de la región y dinamizó la alicaída economía. Por otro lado la iglesia que poseían haciendas, viñedos y extensas tierras agrícolas, invertía en minas explotándola con mano de obra indígena, generaba redes de comercio, entre otras tareas (Kendall2008). Les llevo a ser principales prestamista al virreinato, producto de ello los borbones fueron mermando las facultades a la diócesis arequipeña lo que contribuyó de igual manera al decaimiento de la economía. No obstante, el periodo de recuperación de la economía arequipeña se inicia durante la segunda mitad del siglo XVIII. Los bienes confiscados a la iglesia pasan a manos de las Intendencia a los que le inyecta un impulso económico abriendo nuevas ramas económicas en la región. A pesar, que la economía arequipeña sufrió una contracción producto de la creación del virreinato de La Plata, la misma enfermedad incluyó el remedio, pues esta medida tiempo más tarde ayudaría a generar un estrecho y productivo intercambio comercial con este virreinato. Partido de Tarapacá

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urante el siglo XVII se originó una disminución considerable en la población indígena tarapaqueña a causa de graves pestes y trabajos forzosos. Lo que generó por parte de las autoridades un cambio al interior de la institución de la encomienda deriván-

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dose a una especie de renta por personas, ajenas a la región donde era el aparato administrativo el encargado de recaudar los impuestos. A esta nueva figura la llamaron Pensión de Indios, transformando la economía de la región (Villalobos 1979). El cobro de los tributos desde el Loa hasta Iquique 22 fue externalizado mediante un arriendo a particulares , lo que daba pie a que estos arrendatarios no solamente cobrasen impuestos sino que forzaban a los indígenas a extraer guano, productos marinos, pesca y a realizar otras actividades como el secado de pescado, los que eran muy demandados tanto para las faenas agrícolas como en los núcleos mineros (Villalobos 1979: 48). No obstante la institución de la Encomienda ligada al sistema de pensiones provocó un empobrecimiento de Tarapacá, ya que la recaudación de estos fondos no quedó en la región beneficiando el excedente a los grupos locales sino solamente a los arrendatarios que provenían y se establecían fuera de la región. Esto perduró hasta principio del siglo XVIII, sin embargo, debido a las urgentes necesidades económicas de la Corona para enfrentar las sucesivas Guerras europeas en especial la de Sucesión, la institución de las Pensiones pasan a depender directamente de la Corona. Las actividades económicas de la región fueron variadas. En la costa se explotaba un sinnúmero de recursos que fueron controlados desde un principio por los españoles. Por ejemplo, en Iquique se encontraba grandes cardúmenes de arenque y congrio que eran secados y enviados hacia Arica los que a su vez traficaban hacia los núcleos mineros. En cuanto al guano se extraía de diversas caletas de la región y era envia-

dos a los valles locales como a otras zonas más lejanas. En la Pampa del Tamarugal, existía una extracción primitiva de salitre que servía como abono, y se concentró especialmente durante el siglo XVIII faenas de amalgamación de plata por contar con suficiente agua subterránea (pozos) y leña proveniente del bosque relicto de tamarugos (Núñez 2004). En los oasis de Pica y Matilla encontramos a lo largo de la colonia una región muy importante en la producción de vid, cultivo de frutales, maíz, trigo, papa, plantas forrajeras y diversos alimentos, pues se trata de tierras con gran potencial agrícola. El guano fue un complemento necesario para fertilizar, especialmente la vid, la que se comercializada disfrutando de gran fama en las regiones de Potosí y Lípez donde alcanzaba muy buenos precios. Los demás valles tarapaqueños abastecieron el mercado regional, el que alcanzó una escala importante debido al impulso dado por la minería en Huantajaya (Villalobos 1979; Bermúdez 1987). La articulación interregional entre HuantajayaPampa del Tamarugal-Pica-Tarapacá-Iquique, fue clave para la época, pues la minería fue el motor que impulsó las demás actividades económica, demandando en primer lugar, agua para las faenas internas y las actividades de amalgamación de la Plata y leña para su fundición. De ésta manera, la utilización de la Pampa del Tamarugal y el dinamismo regional tarapaqueño se fue acrecentando cada vez más hasta que a mediados del siglo XVIII comienza a enviarse cada vez más partidas de minerales para su beneficio, dando paso a un constante poblamiento. El patrón de asentamiento en la pampa era disperso

22 Los que no necesariamente debían vivir en la región(Villalobos 1979).

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y en cada hacienda se fueron criando, corderos, burros y cabras y se comenzó a elaborar carbón de tamarugo, se instalan buitrones para el beneficio de la plata. Pica, Matilla, Tarapacá y las quebradas tuvieron que proveer la alimentación a los emergentes asentamientos mineros. Las tierras altas proveían carne fresca y recuas de llama para el traslado tanto de los minerales como de insumos para la minería. Se estima que durante el auge minero de Huantajaya se localizaron tres mil trabajadores (Núñez 2004). A pesar del cese de Huantajaya el impulso minero se mantiene gracias a la apertura de las minas de Santa Rosa y Carmen. Declive del imperio español

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lo largo del capítulo hemos señalado que el siglo XVIII fue decisivo debido a relevantes trasformaciones sociales, políticas, económicas y geopolíticas ocurridas en américa. La consolidación de Inglaterra como nación hegemónica junto al surgimiento del capitalismo industrial fueron los corolarios del paulatino derrumbe económico peninsular, que frente a la imposición de éste sistema económico el imperio no pudo recuperarse de sus continuas crisis. Las estructuras económicas mercantilistas que aun imperaban en España sumados al retraso de su industria provocó la ruina del comercio monopólico con américa, lo que marcó el fin total de una dominación de más de 300 años. Las reformas borbónicas intentaron levantar al gigante e intentar aproximarse hacia un protocapita-

lismo sin embargo, la excesiva importación de manufacturas para abastecer las colonias; la hiperinflación que a causa de un mercado atestado de oro y plata llevó a una constante revolución en los precios; la nula política de protección a las manufacturas españolas; la excesiva burocratización y corrupción en la administración colonial; los recursos explotados en América que terminaron beneficiando a Inglaterra, 23 Holanda y Francia ; los sucesivos asaltos a las Flotas y Galeones; las constantes guerras Europeas. Como también la falta de control político, administrativo y económico efectivo en las colonias, que genera un subrepticio desarrollo autónomo entre la elite criolla, marcaron un punto de inflexión hacia el derrumbe donde éstas reformas sólo lograron extender su agonía. En 1808 a 1810 se produce la invasión de napoleón a España hecho que socavó aún más los pilares del imperio, el comercio libre Inglés con las colonias, se consolida definitivamente para no recular jamás. Es así que durante ésta intrusión el gran puerto de Cádiz se mantiene cerrado al comercio exterior, perdiendo la península el control total del tráfico mercantil originando una anarquía en materia marítima legislativa. Por ejemplo embarcaciones que todavía intentaban comercializar eran apresadas por corsarios particulares adjudicándose los cargamentos. De hecho según Mazzeo (2010) señala es posible constatar que durante la guerra con Inglaterra y, luego, con Francia, prácticamente, no se registraron transacciones mercantiles de manera legal. Durante las guerras europeas, España necesitó con mayor razón ingresos para solventar las tropas, en

23 España pagaba los productos importados desde éstas naciones con la Plata y el oro americano.

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ese momento comerciantes del virreinato peruano, les efectúan a la Corona suculentos empréstitos y como ya observaban el inminente derrumbe, comenzaron a exigir la abolición del tributo, la supresión del reparto, la libertad total del Perú para comercializar libremente. Sin embargo, durante el periodo de 1810 -1821, estallaron las guerras emancipadoras americanas, ambos bandos realistas y patriotas necesitaron recursos para mantener la guerra recurriendo al gremio de comerciantes pero las tropas insurgentes no pudieron recolectar la suma que necesitaban porque los comerciantes criollos estaban reticentes a los préstamos, debido a la seguidilla de préstamos hechos a España. Es así que en 1822 San Martín decidió poner en práctica el comercio libre con los ingleses elaborándose el primer reglamento de comercio de la época republicana en el antiguo virreinato peruano. De esta manera, el comercio colonial dio paso al comercio republicano, el recibieron como herencia una deuda magnánima del antiguo gobierno adquirida con los comerciantes instalados en el virreinato peruano. La historiografía tradicional señala que la independencia originó una desarticulación de la elite mercantil, producida por el éxodo de comerciantes que se llevaron sus capitales, no obstante otras elites locales pudieron recuperar lo perdido pero nunca los prestamos realizados. Lo cierto que nuevas oleadas de comerciantes de diversas nacionalidades en especial ingleses comenzaron a instalarse en américa formando un nuevo estrato social; la oligarquía republicana.

Las Independencias

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as independencias se enmarcaron dentro de un proceso de trasformaciones mundiales, relacionadas por la emergencia de la revolución industrial generándose profundas disputas entre liberalistas y absolutistas (Revolución Francesa). Al consolidarse el capitalismo las naciones hegemónicas necesitaban materias primas, las que con el imperio español interfiriendo se volvía difícil solventar sus demandas, entre sus planes fue auxiliar las emancipaciones americanas para atomizar el poder y dominar los nuevos gobiernos que serían aliados y dóciles allí podrían obtener las materias primas, mano de obra y un mercado ávido por sus manufacturas. Para esto necesitaban aliado al interior de cada nación, quien mejor quelas elite comercial que comenzaron a formarse al margen de la apertura del libre comercio llevado a cabo décadas antes, estas lucharon por separase de España, y organizar sus propios estado donde ellos gobernarían. Lógicamente estas transformaciones eran únicamente para situar en sus manos y en las de los capitalistas extranjeros los frutos que emergerían de los estados, no para realizar transformaciones estructurales sociales en favor de los segmentos más oprimidos de la población (indígenas, esclavos, mestizos y criollos pobres). Los que por otro lado fueron los que consiguieron las independencia enfilándose u obligándolos a ingresar a las tropas patrióticas. Una vez alcanzada las independencias los cambios se

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originaron fundamentalmente en la dirigencia de las naciones y la implantación de una elite local al servicio de los intereses capitalistas extranjeros La situación del mercado interno chileno durante este periodo, al igual que todas las economías americanas fueron sometidas a los diversos estímulos que el mercado mundial fue destellando. Desde el siglo XVII la harina, el trigo y el sebo chileno fueron los productos de altísima demanda principalmente para los grandes centros mineros del virreinato peruano, la que se prolongó hasta el siglo XX. Estas exportaciones al eje potosí-Lima constituyeron por muchas décadas el motor del desarrollo del mercado colonial chileno, estableciéndoles un sistema de hacienda, instaurándose una poderosa oligarquía formada por los mercaderes del trigo y al margen se fue instituyendo un campesinado cosechero (inquilinos, labradores y huerteros) (Salazar 2002). Productos de las nuevas rutas y puertos que abrió el libre comercio las mencionada en capítulos anteriores (Cabo de Horno Valparaíso), donde se estableció una colonia de mercaderes ingleses franceses y norteamericanos que vino a remplazar la oligarquía española. Más aún el trigo de chile y el sebo alcanza diversos ligares en el mundo. El impacto de los nuevos mercados a diferencia de lo que se creyó no produjo de inmediato una trasformación del modo de producción colonial y de su corte de sistemas laborales proto-esclavistas. Imponiendo la ocupación de los factores de reserva”. Por lo que la economía colonial en chile duro hasta 1873 aproximadamente 24.

El mercado interno nunca logro entre 1680 a 1873, autonomizarse y convertirse por si mismo en motor del desarrollo, se trató del patio trasero proveedor del comercio de exportación y el lecho donde agonizaban las fuerzas productivas. De hecho no tuvo la claridad para comenzar a expandirse hacia afuera siguiendo las vicisitudes del mercado mundial. Sino a intentar a dominar el mercado peruano, mientras gastaban esa energía los mercaderes nor-atlánticos monopolizaban todos los accesos al mercado mundial. Donde Valparaíso era la palenque de sus transacciones financiera y para el dominio de los mercados del pacifico (Salazar 2002). El cuanto a al estado boliviano, las instituciones políticas y religiosas creadas por el imperio español decretaron usos, costumbres sentido de dependencia y muchos otros factores que influyeron hasta por lo menos 1880. De hecho aún se mantuvieron algunos

24 Esta situación fue sintomática, pues en este periodo, “la clase mercantil logró por fin que los patrones productores (hacendados y grandes mineros, especialmente) montaran un completo sistema laboral con capacidad de plusvalía máxima y costo mínimo, lo que fue posible en gran parte, porque el flamante estado nacional chileno no puso obstáculos cristianos o legales (como antaño lo hicieron los reyes) para que los patrones construyeran ese sistema laboral, sobre la espaldas de la masa social compuesta por individuos mestizos y criollos que no tuvieron otra alternativa que engancharse como peones a tiempo completo y salarios desmonetizados (pago en ficha)”. (Salazar 2003:60)

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tributos hacia los indígenas fuente relevante para el presupuesto nacional. Durante las primeras décadas Bolivia establece una política proteccionista en el comercio y una vez estabilizada la economía intento virar hacia el librecambismo. Intentaron también crear un nuevo sistema de trabajo en torno a la alicaída actividad minera, que fue la asistencia voluntaria de los obreros mineros, que curiosamente logro atraer más trabajadores a Potosí. Introdujeron la minería de cobre que funcionó cerca del litoral hasta 1835. Bolivia durante las primeras décadas intentó ordenar su mercado interno e impulsar la minería, y la industria local a diferencia de chile no obstante a pesar del impulso no fue suficiente para conseguir un desarrollo autónomo propio que pudiera coexistir a la fuerza del capitalismo. (Mesa et. Al 2008)

cambiaran los destinos, a causa de esta humilde y grosera sustancia de tres hermanas naciones (Mariátegui 1955). Primera etapa hasta 1870: Intento fallido de consolidación de una burguesía criolla en el Perú.

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El ciclo del guano 1850-1875

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ima como capital de la naciente República del Perú, no había logrado surgir ni prosperar. Hacia 1840 era una capital pobre que añoraba su esplendor imperial desde el estancamiento de la actividad comercial. Pero la rueda de la fortuna dio un revés y evidenció la otra cara a la alicaída Lima. La suerte empezaba a acompañarla gracias al descubrimiento de las bondades del guano en Europa. A partir de 1841 comenzó a configurarse una de las etapas más importante en la historia económica Peruana y sin duda también para Latinoamérica, porque en un futuro muy cercano

Entre los años 1840 y 1862, la explotación y venta del guano estuvo en manos de varias casas o firmas extranjeras, principalmente Inglesas. La más relevante fue la de Antony Gibbs, quien tenía el monopolio del negocio en el mercado Inglés y un contrato con el Estado peruano por diez años (Bonilla 1984:17). Una vez finalizado este periodo, el contrato no fue renovado y el presidente Castilla, no del todo convencido, entregó la consignación a la Compañía de Consignatarios Nacionales, hasta que en 1869 el Presidente Piérola le entrega la concesión a la casa francesa Dreyfus. Por consiguiente surgen algunas preguntas ¿Cómo la Sociedad Consignataria Nacional

Una vez finalizada la guerra del pacifico y al anexarse los territorios de Tarapacá y Atacama se les pagó en ficha a los trabajadores guaneros hasta finales del siglo XX. Y la misma practica se ejerció con los trabajadores del salitre 25 Vizcarra 2009

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llega a hacerse cargo del próspero negocio del guano, por sobre la poderosa Casa Gibbs? ¿Por qué la Sociedad de Consignatarios Nacionales no siguió el rumbo de grandes negociantes y fue desplazada por la Casa Deyfrus? Las mencionadas interrogantes nos intentaran llevar a dilucidar por qué, según Bonilla no nació una burguesía en Perú y sí una noción dedependencia en el país compartida por Latinoamérica. Comenzaremos a dar alguna respuesta a la primera pregunta. Cómo llegó la Sociedad Nacional de Consignatarios (S.N.C) a hacerse cargo del Guano. La S.N.C era una empresa de terratenientes y oligarcas que controlaron la economía y la productividad nacional, los cuales sufrieron un duro traspié por las guerras de emancipación. Sin embrago, gracias al negocio guaneros comenzaron a ponerse de pie tanto económicamente como políticamente (Bonilla 1984:18). Otro aliciente para la consolidación de esta clase dirigente se desprende de la Guerra de Secesión de Estados Unidos entre los años 1861 y 1865, que elevó los precios internacionales del algodón y la azúcar, beneficiando directamente las exportaciones del Perú. Los oligarcas comenzaron a percibir las ganancias del guano, desde que el gobierno peruano consolida la deuda interna aprobada por la administración de Castilla. Ésta implicaba el pago de las deudas contraídas por el Estado peruano desde el inicio de la República a favor de los prestamistas locales. Dichos compromisos incluyen la indemnización de los dueños de esclavos alistados en el ejército independentista, la cancelación de las deudas adquiridas con los dueños

de plantaciones de caña de azúcar, ganados y diversas siembras que sirvieron para la alimentación de las escuadras, entre otros gastos incurridos para el sostenimientos de las tropas patriotas (Bonilla 1984). Hasta aquí todo marchaba sobre ruedas, y de hecho era comprensible que se consolidara la deuda interna antes que la externa, ya que hasta esa época parte de las ganancias del guano se destinaron para la amortización de la deuda externa. Pero aparece un obstáculo en el camino. El presidente Castilla en 1851 expone que la deuda interna ascendía a casi cinco millones de pesos, pero curiosamente bajo Gobierno de Echenique (1858) la deuda superaba los veintitrés millones de pesos (Bonilla 1984:22) ¿Qué pasó? Lamentablemente la administración pública peruana careció de ética y la corrupción se hizo sentir, provocando que los acreedores decidieran falsificar firmas y documentos para alzar las deudas internas. El segundo periodo de Castilla en 1854 surgía, justamente, a causa de una revolución por este mismo tema. Una auditoría interna descubrió que más de doce millones de pesos en bonos correspondían a documentos falsos. Entonces, urgía a los tenedores de bonos -la oligarquía criolla-, convertirlos en dinero en efectivo antes de que se produjera un cuestionamiento de la deuda por algún gobierno posterior. Para ello, se realizaron dos contratos en 1853 con la casa inglesa J. J. Urribarren por nueve millones de pesos y la casa francesa Montané por cuatro millones. A cambio el Estado recibía nuevos títulos de deuda externa que debía asumir con el ingreso del guano.De esta forma los consignatarios obtienen los

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capitales para comenzar la explotación y transporte del guano. Según el pensamiento del presidente Echenique con esta decisión se propiciaría un renacimiento económico en del Perú, para lo cual faltaba aumentar la demografía para abastecer de mano de obra a la economía y generar una conexión terrestre de vías de comunicación con énfasis en el ferrocarril, coadyuvando para la anhelada modernización (Bonilla 1984). Al pasar los años y mirar hacia atrás, no bastaba con disponer de un cuantioso capital para desarrollar la economía nacional, como tampoco era suficiente con aumentar la mano de obra y llenar la nación de ferrocarriles, ya que a pesar de aplicar estas políticas públicas, el ansiado desarrollo económico nacional junto a la consolidación de una burguesía nunca llegaron a ocurrir. La S.C.N no pudo hacerse cargo del gran negocio del siglo y literalmente se les fue de las manos. Bonilla (1984:37) atribuye ésta situación al carácter rentista que tuvieron los grupos hegemónicos internos, porque teóricamente “la consolidación de la burguesía supone la proletarización de una fracción importante de los productores directos a través de la pérdida de sus medios de producción”. Esto nunca llegó a suceder con los consignatarios nacionales, quienes se apropiaron de una mano de obra asalariada, nunca capitalista y en la práctica fueron dependentista y rentista. En definitiva les convenía tener su capital y mantenerse como prestamistas del Estado (ya que claramente conocían la condición económica del gobierno, pues siempre necesitaron de empréstitos) más que invertirla en minería o agricultura. Su fin y lógica económica era definitivamente las rentas.

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En 1872 Manuel Pardo asume la presidencia, pero ya en esos años los recursos del guano se encontraban hipotecados en una profunda deuda externa, a pesar de haber ingresado millones de pesos a las arcas fiscales 26. La operación financiera ejercida por la consolidación de la deuda interna trajo más desazón que sosiego, por lo menos para gran parte de la población que no pertenecía a la oligarquía peruana, ya que por medio del sistema de pago de bonos a los acree-

dores al ingresar al circuito del mercado como moneda, desató un fuerte proceso inflacionario (Bonilla 1984) que perjudicó el poder adquisitivo del sector más desposeído de la nación. Por lo tanto, el dinero del guano no llegó a las clases sociales más populares, sólo fue una deuda en la falaz prosperidad del guano.

26 Ver cuadro ingresos del estado durante la edad del Guano

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Segunda etapa 1870 a 1875: Tarapacá ingresa al sistema de extracción a gran escala. A partir del decaimiento de la explotación en las Islas Chinchas27, comenzaron a buscarse otros yacimientos para continuar con la explotación y exportación del producto. El capitán inglés Peacok visita en 1846 Pabellón de Pica calculando en tres millones de toneladas los depósitos de guano, si no hubiese un aflora-

miento rocoso en su centro. De esta manera, para salvaguardar los intereses fiscales concentrados de los depósitos guaníferos, el presidente Castilla promulga una ley en 1842 por la cual Pabellón de Pica y otra isla al norte de las Chinchas se establecían como lugares autorizados para la extracción de guano con un fin exclusivo para la agricultura nacional. Sólo cargarían guano aquellos buques que tuvieran una matrícula, la que expiraba al tercer mes, si pasado

27 Durante 1877 en la guanera Punta de Lobos se explotaron 81.437 toneladas mientras en las Islas chinchas fue de 29.767 toneladas…” (Boletín de la Guerra del Pacífico 1879-1881.1979:245).

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dicho plazo sorprendían barcos cargados del recurso serían confiscados (Zolezzi 1993:25). En 1844 el gobierno de Castilla ordena a Rivero realizar un reconocimiento de los depósitos del litoral Peruano para controlar las riquezas más importantes de esos tiempos para el país, estudio que se prolonga durante siete años. Bajo estas medidas comienza una campaña publicitaria sobre los beneficiosos guanos del sur a lo largo de Europa, generando un fuerte impulso a la explotación en Pabellón de Pica. En 1875 se encontraban 81 barcos anclados en su bahía y un año más tarde en un censo realizado en la localidad arrojó una población de 2.154 habitantes con menos de un 6% de mujeres, mientras que las nacionalidades eran variopintas incluyendo a peruanos, chinos, ingleses e italianos (Zolezzi 1993). Pues bien, durante 1879 el comandante H. H. Boys, relata que antes que el carguío de guano fuese suspendido en estos puertos la población de Pabellón de Pica era de 4.000 habitantes y 1.000 la de Huanillos (Boletín de la Guerra del Pacífico 18791881, 1979:286). El poblado erigido como centro comercial fue Chanabaya, edificándose casas, oficinas administrativas, establecimientos comerciales, bodegas y muelle. A su vez, en Pabellón de Pica se estableció un centro de explotación y embarque del guano donde se edificaron casas, oficinas, galpones, talleres, hospitales e incluso una iglesia (Zolezzi 1993), y en las covaderas se construyeron plataformas, puentes y senderos para facilitar la extracción. Aparentemente, los puentes que aún se conservan en pie datan del periodo peruano pero aún no hemos encontrado fuentes escritas que lo corroboren.

En 1877 se produjo un terremoto, incendio y posterior maremoto que asoló a la ensenada de Chanabaya, arrasando completamente con el poblado. Desde esa fecha, la población se trasladó definitivamente a Pabellón de Pica. En Huanillos la fecha de autorización de la explotación coincide con la de Pabellón de Pica y el poblado se instaló al norte del yacimiento. Construyeron casas de marineros, un almacén fiscal, capitanía de puerto, casa de empleados fiscales, casa de empleados de la empresa de carguío, aduana, juzgados, cárcel, gobernación, administración, establecimientos comerciales, viviendas de particulares, y trabajadores. El mismo censo de 1876 exponía que la población residente eran 825 personas y en su puerto llegaron a recalar 60 buques para el carguío (Zolezzi 1993). De esta manera, Tarapacá comenzó una extracción frenética a partir de la década de 1870 bajo administración peruana y termina abruptamente con la cruenta Guerra del Pacífico, la que rompió para siempre la hermandad latinoamericana entre las naciones beligerantes (Aguirre 1996). De esta forma Tarapacá pasa a depender de la administración chilena a partir de 1880, normalizándose las faenas de extracción y carguío este mismo año. Esclavos Chinos en Tarapacá

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n 1849 comienza la primera etapa de internación de chinos a Perú extendiéndose hasta 1856, año en que el presidente Ramón Castilla prohíbe la entrada de asiáticos. La segunda etapa comprende los años 76


1861 a 1874 (Jara 2002). El objetivo de la intrusión de los chinos se debió a la poca mano de obra en el Perú28, los primeros que arribaron al país los emplearon en las haciendas productoras de algodón y azúcar, en la construcción del ferrocarril y por supuesto en la extracción del guano, estimándose que ingresaron en la primera etapa alrededor de 100.000 chinos al Perú. La estratagema jurídica de la que se valieron los agentes importadores, fue la promulgación de la “Ley General de Inmigración o Ley China” (Olmos 1988) que consistía en trasferir al inmigrante no como persona, sino como parte de un contrato transferible que el asiático firmaba por ocho años (Jara 2002). Este régimen contractual mercantil se realizaba toda vez que un empresario pagaba con anticipación un trabajo que sería realizado a futuro, por lo que el pacto comercial se iniciaba en China. Allí supuestamente se les pagaba a los chinos por los trabajos a realizar durante los próximos ocho años, ahora bien la ley no entraba en materia de cuándo y cómo se les

pagaba a los asiáticos (Segall 1967), quizás por ello 29 aún era más fácil urdir esta artimaña política jurídica. Los chinos que llegaron a estas latitudes fueron embarcados mayoritariamente desde la colonia británica de Hong Kong y la portuguesa de Macao. Eran principalmente, campesinos pobres y elementos segregados de la población urbana, como también obreros no calificados de zonas rurales de Kuantung, Fukien y Cantón” (Jara 2002:25). Accedieron a los enganches empujados por una amarga realidad producto de la extensa guerra civil China o Rebelión de Taiping en 1849 a 1864. También influyó en este contexto histórico la Guerra del Opio, enfrentamiento entre chinos e ingleses entre 1839-1842 y 18561860 que produjeron el deceso de millares de personas. Estas circunstancias los volvía vulnerables y presa fácil para los llamados “corredores de coolies” (Olmos 1988) que por intermedio de artimañas los engañaban ofreciéndoles mejores condiciones de vida, lejos de su miseria. La travesía que debían padecer al emprender el largo camino fue bajo condiciones infrahumanas, especialmente por la falta de higiene. No había luz ni ventilación, permaneciendo hacinados en estos barcos de carga no aptos para el traslado de humanos, contando con miserables alimentos. En consecuencia el resultado de los fatídicos viajes a América fue la infausta estadística de 20% y 40% de chinos fenecidos durante el viaje, los que sobrevivían fueron destinados a las covaderas donde irónicamente tendrían las mismas probabilidades de supervivencia. La muerte para los esclavos chinos era una realidad muy cotidiana por diversos motivos, los castigos, la mala

28 Aunque diversos autores no concuerda con ésta hipótesis. Véase Méndez, Cecilia “La otra historia del guano: Perú 1840-1879” Revista Andina Nº1 1987. 29 Ver contrato.

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alimentación, el suicidio y enfermedades como la fiebre amarilla, que durante 1869 dejó prácticamente vacías las covaderas del litoral tarapaqueño. La historiografía nos señala que en 1850 arribaron los primeros esclavos chinos a las covaderas de Tarapacá. “En cuanto a Tarapacá, Perú en la época, “por una ley de 1849 el gobierno había accedido al propósito de algunos particulares de organizar la inmigración asiática. En 1850-51 aparecieron en el puerto de Iquique los primeros chinos contratados, muchos de los cuales llegaron a ocuparse años después en las salitreras. Después de la guerra (del Pacífico) se dedicaron al comercio en los pueblos de la Pampa y más tarde en Iquique.” (Segall 1967:54, tomado de Bermúdez 1963) No obstante, algunos años antes el traficante de chinos Manuel de Chopitea los repartía desde las Chinchas hasta Coquimbo, como mercancía que trasladaba después de regresar del puerto de Macao en China al que llegaba con oro y cobre (Segall 1967).Como señala Vicuña Mackenna, algunos Chinos ingresaron más al sur en territorio chileno: “Allá por los años de 1850 se trajo a la Higuera una partida de asiáticos (cincuenta o más), para emplearlos en el laboreo de minas (…) A tanto llegó su pasiva resistencia que uno de ellos, presa de mortal angustia, se quitó la vida ahorcándose en el interior de la mina en un sitio que yo mismo he visitado” (Segall 1967:52). El Estado peruano poseía en Pabellón de Pica una significativa cantidad de chinos, en 1870 se asegura la existencia en los poblados una población de alrededor de 4000 habitantes de los cuales eran mayoría. Quizás por ello establecieron allí una guarnición militar al servicio de la defensa y orden de los escla-

vos chinos, Segall afirma que en la década de 1960, aun se podían observar cañones de guerra abandonados en el lugar. Actualmente, según relatos orales proveniente de un trabajador del guano de la época de la Sociedad Chilena de Fertilizantes, en Pabellón de Pica, hasta los años 1980 visitaban todavía un 30 cañón ubicado arriba de un promontorio . La represión, tortura y malos tratos de parte de la milicia peruana fue gestando en la entrañas de los esclavos un profundo resentimiento y odio, ellos reflejaban la cara visible del infierno que vivieron los asiáticos bajo el sistema de esclavitud, a pesar que subrepticiamente hubo manos de diversos orígenes provistas de guantes blancos que manejaron a estos títeres para su beneficio en el trágico episodio del guano. Durante la guerra de 1879, los esclavos coolies se incorporan al ejército chileno abandonando su condición de esclavos, si morían lo harían por algo que ellos eligieron y no por una imposición, paradojalmente, durante el siglo XIX ésta fue la condición de los chinos, definitivamente la muerte les rondaba.

30 Relato oral: Juan Herrera Marzo de 2009

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QuĂŠ es el Guano 81


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n los Andes Meridionales el proceso de agriculturación fue la etapa previa e imprescindible para el surgimiento de los grupos indígenas prehispánicos en el contexto de la configuración de la sociedad andina (Núñez 1974). Gracias a este proceso, mujeres y hombres andinos descubrieron diversos mecanismos y crearon nuevas tecnologías para impulsar la agricultura. Desde tiempos prehispánicos se emplearon diversos tipos de fertilizantes para sus cultivos destacando el wanu, nombre dado por lo indígenas al excremento de las aves costeras, fomentando una sostenida mejoría en las cosechas. La función que cumple el guano en la agricultura es estimular el crecimiento y desarrollo de los cultígenos, generando plantas más grandes y resistentes al aportar al suelo las sustancias orgánica e inorgánica que éstas requieren. El rendimiento de las cosechas va a depender de los elementos que se encuentran a disposición de las plantas, y la ausencia de algún nutriente puede paralizar la acción de otros por más abundantes que estos sean. Cuatro de estos elementos son propios de la naturaleza como el nitrógeno, oxígeno, carbono e hidrogeno. Las plantas los capturan por el aire y el agua, salvo el nitrógeno que está presente fundamentalmente en el humus, que es una sustancia generada por la lenta descomposición de vegetales (Vila 1942). Por lo tanto, este último es el compuesto más importante que debe estar presente en un buen abono. Los yacimientos guaneros se forman principalmente por la acumulación de excrementos de las aves marinas que pueblan el litoral del Océano Pacífico, particularmente en la región árida del Perú y Chile. El origen de depósitos se remontan al Terciario Superior, pero el proceso de acumulación continúa hasta el presente. El guano es un recurso renovable, y el término guano se utiliza generalmente para designar a tres tipos de estiércol de aves marinas: guano blanco, guano rojo y guano nitrogenado. El primero es una sustancia reciente, a diferencia de los otros que son fósiles, y se encuentran en fajas o costras sobre acantilados, islotes o barrancos. El color claro es la primera capa ya que la subsiguiente tiene aspecto terroso, cuyo color se torna entre el café oscuro a gris ocre, dependiendo de la humedad. El guano rojo presenta un aspecto graso al contacto y sus colores varían desde amarillento oscuro hasta pardo oscuro y se encuentra generalmente mezclado con piedras, conchuelas o en forma de camotillo, que es guano consolidado por sal. Finalmente, el guano nitrogenado se caracteriza por un fuerte olor amoniacal y se considera una transición entre el guano blanco y rojo, y su aspecto es muy parecido a éste últimos (Mardones 1956).

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IV USO DEL GUANO EN LOS ANDES

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ASENTAMIENTO DE POBLACIONES COSTERA EN EL INTERFLUVIO Y LA EMERGENCIA DEL USO DE FERTILIZANTES.

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esde tiempos remotos diversas culturas se han asentado en el desierto costero del norte de Chile, a pesar de los inconvenientes ecológicos propio del continuo y persistente proceso de aridez que ha afectado durante milenios a la región (Núñez y Varela 1968). Ante esta situación los primeros grupos humanos crearon diversos mecanismos de adaptación, como desplazamientos estacionales con el fin de explotar diversos microambientes para asegurar una sobrevivencia en términos de nutrición, abrigo, tecnología, organización y emplazamientos temporales (Bittmann 1984). Es así que entre los años 4.000 al 2.000 a.C. la población de la región comenzaba a percibir el espacio con un fino criterio multiecológico (Núñez 1975). La ocupación y explotación del litoral tarapaqueño en tiempos prehispánicos debe comprenderse en términos cíclicos y a través de estrategias de ocupación acorde a los ritmos productivos generados por los cambios estacionales (Méndez-Quirós 2009), constituyendo una condición ineludible al momento de ocupar este territorio. En la región de Tarapacá se despliegan múltiples circuitos de movilidad horizontal –a lo largo de la costa– y vertical –costa a altiplano- (Murra 1975) los que se despliegan sobre cuatro grandes áreas ecológicas: Costa, Pampa del Tamarugal, Precordillera y Altiplano. En el litoral arreico comprendido desde

Pisagua a la desembocadura del río Loa, sobre la terraza de abrasión y a los pies de la Cordillera de la Costa se asentaron paulatinamente sociedades con una larga tradición marítima expresando una dinámica de desplazamientos para la explotación y manejo temporal de recursos establecidos en los distintos pisos ecológicos. Así también se generaron relaciones sociales y económicas junto a una movilidad en busca de las zonas de eficiencia ecológicas (Núñez 1975), dando paso a un proceso complejo de interrelaciones culturales en la vasta zona de los Andes Centro Sur. La configuración del litoral de interfluvio impone una serie de limitaciones en cuanto a recursos hídricos y agropecuarios, a diferencia del litoral de más al norte donde confluyen valles y quebradas como, Tana, Camarones, Chaca, Azapa y Lluta. Ante esta situación se generaron diversas estrategias de ocupación del espacio para satisfacer los requerimientos alimenticios y productivos. A partir del periodo Arcaico (4.030-1.000 a.C.) (Olmos y Sanhueza 1984) los grupos cazadores y recolectores desplegaban una movilidad semiestacional configurando circuitos que incluían una ocupación extensiva de costa y pampa. Uno de los factores principales en la elección de los asentamientos y desarrollo de estos grupos costeros fue la proximidad a los recursos hídricos (Moragas 1995), consiguiéndolo gracias el escurrimiento del agua proveniente de la densa neblina costera o “camanchaca” y por las aguas fósiles freáticas derivadas de infiltraciones subterráneas de aguas desde la Pampa del Tamarugal (Núñez y Varela 1968). El agua se va deslizando por pendientes, llegando a zonas de

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fracturación de la Cordillera de la Costa emergiendo hacia la superficie, fenómeno conocido como “aguadas” (Craig 1982). Otro mecanismo consistió en establecerse junto a la desembocadura del río Loa31 (Caleta Huelén), accediendo a diversas materias primas como rocas sedimentarias utilizadas para elaborar instrumentos líticos. Es así que encontramos una seguidilla de ocupaciones arcaicas que desde muy temprano se establecieron en la costa desarrollando importante relaciones con grupos provenientes de localidades del interior. Para el litoral tarapaqueño la ocupación más temprana se ubica en el basural Caramucho 3 (Sanhueza 1982) que se inicia entre los años calibrados 5.212 y 4.592 a.C., vinculándose con la tradición costera que desarrolló la pesca desde momento tempranos con anzuelos de concha y con una movilidad tanto horizontal como transversal. Por su parte, en Cáñamo se detectó una ocupación que se inicia desde el año 2.500 a.C. (Núñez y Moragas 1977). Mientras que en Caleta Huelén se recuperaron contextos funerarios con cuerpos extendidos que se vinculan a los últimos momentos de la Tradición Chinchorro. Durante los últimos siglos del periodo precerámico se inicia un proceso paulatino que origina importantes transformaciones en las sociedades en los Andes Centro Sur, generándose una mayor permanencia en los diversos enclaves geográfico, y que algunos autores la representan como el inicio de una lógica aldeana que se expresa con elocuencia durante el Formativo (1.300 a.C. al 900 d.C.). Se produce la emergencia de sociedades complejas cuyas estructuras ideológicas generan polos o núcleos de poder con una filoso-

fía política-religiosa que se va ramificando y sincretizando, conformando una tradición tarapaqueña fuertemente arraigada en la costa, pampa y valles bajos. Según las evidencias materiales y registros etnográficos (Bittmann 1984) se proponen diversos postulados, por un lado el contacto directo con grupos caravaneros que llegaban hacia la franja litoral a intercambiar productos, así como la condición de colonia de los grupos costeros dependiente de poblaciones de tierras altas (Sanhueza 1985). Sea como fuere, lo cierto es que el intercambio generado fue de tal envergadura que influenció en el desarrollo de las poblaciones esencialmente costeras (Núñez 1977). A partir del período Formativo, la interconexión en el espacio conformado por costa, pampa y la cuenca baja de las quebradas endorreicas constituye un escenario sumamente activo donde la Pampa del Tamarugal se establece como un espacio de comunicación entre las poblaciones establecidas en espacios con potencial agrícola y aquellas orientadas a la explotación del mar (True 1980; Méndez-Quirós 2009). En las aldeas formativas tarapaqueñas como Caserones, Pircas, Guatacondo y Ramaditas existen innumerables evidencias que manifiestan la fuerte vinculación con la costa, por lo que es sugestivo pensar en la conformación de un espacio identitario integrado entre estos espacios más que de interacción entre sociedades distintas. Con esto no queremos negar la existencia de una tradición tecnológica costera milenaria sino superar las visiones que conciben ambos espacios de forma dicotómica (Sanhueza 1985; Moragas 1995). Las estrechas relaciones que mantenían estas socie-

31 En cuanto a la confluencia del río con el mar diversos investigadores postulan que son sectores ricos en vida marítima especialmente en su costado izquierdo, nutriéndose por consiguiente de variadas especies de moluscos, ictiológicas y otros (Núñez y Varela 1968).

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dades con las quebradas intermedias como Tarapacá y Guatacondo, no sólo permitieron un intercambio de productos sino también de ideas y experiencias acerca de la producción alfarera, metalúrgica y textil (Horta 2004). En el cementerio Tarapacá-40 se recuperaron ofrendas de pescado, pulpo y conchas, las que operaron como bienes de prestigio u ornamentales. Asimismo en los sitios costeros de Cáñamo y Caleta Huelen, se evidencia la adopción de nuevos elementos culturales como la cerámica Quillagua Tarapacá Café Amarillento (Uribe y Ayala 2004; Uribe 2010) muy similar a las registradas en el cementerio de Tarapacá-40 y otros sitios del interior, denotando la arraigada interconexión entre estos ambientes. Ambos ambientes comparten algunos objetos diagnósticos del periodo Formativo como fragmentos de telar, elementos del complejo de alucinógenos, turbantes, esteras, capachos, cobertores púbicos, camisas y alimentos del interior como maíz, algodón, porotos, cucurbitáceas e instrumentos para hilar (Núñez 1984). Durante el Formativo las poblaciones andinas son protagonistas de cambios culturales relacionados al paulatino proceso de agriculturación (Núñez 1974:9). Este proceso implica una transformación fundamental al iniciarse la producción de alimentos que si bien se apoya fuertemente en las prácticas de recolección de algarrobo y chañar durante los primeros siglos, a largo plazo va cediendo espacio a una agricultura más desarrollada, constituyendo la fase previa e indispensable para comprender el crecimiento demográfico que acompaña al aumento en la complejidad social que se expresa en momentos

tardíos (900- 1.550 d.C.) (Uribe 2006). Con el desarrollo agrícola se instauran las condiciones para que las sociedades agricultoras comprendan y experimenten con los cultígenos y el suelo, para así lograr un excedente de producción para la sociedad. El paso decisivo se dio cuando sembraron deliberadamente una semilla en un suelo adecuado y cultivaron la tierra sembrada (Núñez 1977:16). Esto implica concebir a cabalidad las implicancias de la acción de sembrar una semilla, regar, cuidar, conocer el clima, el ciclo de la lluvia y las estaciones. De este modo la agricultura fue convirtiéndose en uno de los pilares fundamental para la consolidación y reproducción de la cultura andina. Gracias a esa acumulación de experiencia y a la comprensión de la tierra, conocieron la necesidad de los suelos de ser tratados para obtener buena cosecha, surgiendo el uso de fertilizantes. Nuestra intención es aproximarnos a las relaciones sociales, culturales y económicas en torno a su extracción, desde el periodo precolombino hasta su explotación a gran escala para abastecer al mercado mundial durante el siglo XIX. Importancia del Guano en época prehispánica

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a referencia documental más temprana sobre el uso del guano la entrega Cieza de León, quien en 1553 menciona el uso e importancia del fertilizante para la agricultura en los Andes, especialmente de las regiones de Moquegua y Tarapacá. En las costas de Ilo y Tarapacá cerca de la mar, en la comarca destos valles, hay algunas islas bien pobladas de lobos marinos. Los naturales van a ellas en balsas, y de las rocas que están en 87


sus altos extraen gran cantidad de estiércol de las aves para sembrar sus maizales y mantenimiento, y hallánlo tan provechoso que la tierra se para con ello muy gruesa y fructífera, siendo en la parte que lo siembran estéril; porque si dejan de echar deste estiércol, cogen poco maíz, y no podrían sustentarse si las aves, posándose en aquellas rocas de las islas de suso dichas, no dejasen lo que después de cogido se tiene por estimado, y como tal contratan con ello, como cosa preciada, unos con otros (Cieza de León [1932] 1553). Lo anterior señala la importancia que tuvo este recurso y que las guaneras del litoral tarapaqueño conformaban una antigua tradición agrícola vinculada a los Valles Occidentales y las quebradas endorreicas de Tarapacá. Gracias a investigaciones etnohistóricas en la costa peruana, sabemos de mitos y creencias en torno a la extracción del fertilizante, incluyendo registros sobre la existencia de un dios que representaba al guano llamado Guamancanfac o Guamancantac, el que poseía un equivalente adorado en la costa central peruana llamado Urpayhuachac (Rostworowski 2005). No obstante, Guamancanfac sería de mayor relevancia al ser venerado por los Mochicas32, pues ellos desarrollaron un gran cabotaje longitudinal hasta las islas guaneras de Chincha para abastecer los requerimientos agrícolas junto con asegurar el abastecimiento de alimentos, productos y bienes simbólicos de prestigio en la costa norte (spondylus, turquesas, cuentas). Tanto los Mochicas como la cultura Chancay emplearon un símbolo que estuvo presente en su cerámica para representar todo lo concerniente al mar como el Sol Poniente, el dios marino o del Guano. Las expediciones en busca del fertilizante eran a

veces peligrosas, los pescadores debían internarse en alta mar para llegar hacia islas e islotes guaneros. Sus embarcaciones, algunas confeccionadas de juncos o cuero de lobos marinos, naufragaban por la bravura de las corrientes marinas, ante estas adversidades los pescadores rogaban protección a Guamancanfac, solicitaban su autorización por medio de ritos para iniciar estas travesías (Rostworowski 2005). …Ayunaban durante dos días, sin comer ají, sal o tener acceso a mujeres, luego antes de hacerse a la mar vertían un poco de chicha en la playa como ofrenda al dios. A su retorno cargado de guano también ayunaban otros dos días y sólo después celebraban su arribo a tierra con bailes, bebidas y comidas (Rostworowski 2005:83). Con la reestructuración del espacio de Tarapacá y Arica durante los señoríos aymaras, el acceso a las islas guaneras comenzó a ser controlado por los curacas. Se produce en la región una coexistencia de varias líneas de filiaciones sociopolíticas interdigitadas entre sí, interactuando poblaciones de origen local con grupos aymaras Carangas, Pacajes y Lupacas sumados a la presencia Inca bajo la intervención de funcionarios aymaras quechuizados para atender asuntos administrativos del incanato. La organización espacial, la tenencia de recursos y las relaciones de poder se producen en la región bajo un sistema de jurisdicciones territoriales compartidas (Gundermann 2003). Sin embargo el mismo autor propone un escenario más complejo, donde la ocupación del territorio se origina de manera continua/discontinua y compartida. En definitiva, el acceso hacia los distintos núcleos económicos tanto en los valles, quebradas y costa dieron paso a una

32…En las investigaciones realizadas por Kubler en 1948, en las islas del litoral, y a través de los objetos encontrados en ellas, que se encuentran en [distintos] museos…llegó a la conclusión de que los Mochicas conocieron y explotaron el recurso del guano y realizaron un [intercambio] longitudinal a la costa (Rostworowski 2005:19).

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organización donde los diversos ayllus tenían el control sobre sus recursos incluyendo el guano. Cada señorío tendría acceso directo a un enclave guanero en la costa; los Pacajes accedían a las costa de Arica y Arequipa, al igual que los Lupacas que incluyeron a Moquegua (Ilo), mientras que cada jefe étnico poseía islas de guano propia, sistema que perduró durante los primeros años de la Colonia. Sobre el control indígena de las islas guaneras hemos recopilado un documento inédito del Archivo de Arequipa que da cuenta de una tasa de los indios Camanchacas del puerto de Chule en 1639 –pertenecientes a la encomienda de Diego de Cáceres– donde se manifiesta la importancia del arrendamiento de la isla de guano que estos indígenas poseían en la costa para satisfacer las demandas de tributo del encomendero. Dicho arrendamiento no aparece mencionado en la visita del Virrey Toledo de 1575 (Málaga 1974) quien consigna el pago de dicha tasa a través de plata y pescado para solventar los gastos de Doctrina, Justicia y Cacique. En cambio, durante la primera mitad del siglo XVII, junto con manifestarse la merma de indios tributarios en dicho puerto, se incorpora el control de la extracción guanera a través de la Caja Real, quien se encargaría anualmente de su arriendo33.

Uso y control en el acceso del guano durante la Colonia.

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esde tiempos inmemoriales el guano ha sido fundamental para las actividades agrícolas en la región sur andina, pues se trata de un fertilizante orgánico que proporciona nutrientes vitales que se va perdiendo a causa del constante uso. Los indígenas comprendieron a cabalidad esta situación, otorgándole notable relevancia, la cual Cieza de León en 1553 describe; “…El valor dado al guano por los indios hace que negocien entre sí mismos considerándolo como a una sustancia preciosa” (Citado porJulien 1985: 189). El guano empleado comúnmente durante la Colonia correspondió al guano blanco el cual era obtenido mediante el legrado de promontorios o islas donde los pájaros se reproducen y anidan. Estos lugares escarpados se encontraban lejos de la actividad humana y a ellos debían llegar los extractores de guano, ciertas veces se trataba de islotes muy cercanos a la orilla o en las bocas de los ríos, pero habían otras islas donde existían abundancia de guano cuyo acceso fue más complejo ya que se encontraban a kilómetros de distancia mar adentro, a éstas llegaban mediante embarcaciones de cuero de lobo marino, descritas por los cronista de la época: “Las habilidades y las tecnologías de la gente que habitaba la costa hacía que fuesen muy requeridos para la búsqueda del guano. Su embarcación era un flotador hecho de piel de lobo marino. Estos flotadores los llenan de aire y los atan en un mismo estilo con caña, en cada bote cabe solamente un indio,veces en el agua se desinflan de modo que, para queno se

33 A.D.A. Sección Corregimiento, Administrativo. Volumen 98, 1639-1696.

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hundan ellos toman un remo y desatan los nudos y vuelven a inflar soplando en él como si fuera una bola de aire. Estos barcos son muy ligeros y rápidos en el agua. No necesitan de velas pues van navegando con los remos (…) En ciertas ocasiones eran utilizados para descargar las fragatas que entraban a los puertos, pues la estabilidad era notable, los preferían pues en condiciones de braveza del mar estos no volcaban a pesar de su pequeño y delicado tamaño (…) Éstos fueron excelentes para viajes de cortas distancias (…) e incluso un escritor (Cita a Latcham) observó que los pescadores podrían pasar de dos a tres días en el mar al interior de sus embarcaciones” (Julien 1985:191, 192, traducido por los autores).

Esta tradicional paulatinamente fue adoptada entre los españoles al observar la fuerza en que crecían y el gran tamaño que alcanzaban los maizales, volviéndose fundamentalel uso del abono pues su eficiencia encajaba en las nuevas lógicas del modo de producción mercantilista que se impuso durante la Colonia en la agricultura. De esta manera, durante el siglo XVI, según Julien el empleo del guano fue esencial para los agricultores del valle de Moquegua ya que en ausencia de éste no era posible producir trigo ni maíz, pues la planta no formaba el fruto. De manera que el alimento base y primordial de las poblaciones indígenas y que más tarde lo sería para los mismos españoles, no germinaría sin la fertilización del excremento del pájaro. Esto originó que los peninsulares controlaran el acceso al recurso a las poblaciones indígenas, porque a todas luces se trataba de un producto de primera necesidad que aseguraba las producciones de maíz en toda el área agrícola cuya misión era de abastecer el gran núcleo minerourbano de Potosí. Durante los primeros años de conquista los españoles no le dieron mayor relevancia al abono debido a las guerras civiles y a las sucesivos pugnas entre ellos, pudiendo las poblaciones indígenas acceder al guano sin mayor problema (Rostworowsky 2005). Sin embargo el problema se origina al momento que se produce una fuerte disminución demográfica entre los indígenas a causa de epidemias, exceso de trabajo y tributo, la construcción de ciudades y enfrentamientos bélicos. Ya no hubo la fuerza de trabajo suficiente para la extracción del guano y los hacendados

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comenzaron a extrañar sus bondades y beneficios p or lo que comienzan a arrebatar las posesiones de las islas a los indígenas dando paso a juicios por el derecho tradicional indígena. De esto nos surgen varias interrogantes, si el control en el acceso del recurso desde el siglo XVI recae en manos de los españoles porqué en los documentos coloniales, que dan cuenta de las pensiones que debían pagar los indígenas, en especial los grupos costeros, no está presente el guano a modo de tributo, a diferencia del pescado seco y mariscos. No obstante, fue común el arrendamiento de las islas guaneras y el tráfico del abono a mano de mercaderes que poseían flotas de embarcaciones medianas. Tampoco conocemos si éste era enviado a tierras más lejanas dentro de la región o algún otro punto de América o bien era exportado hacia Europa. Lo cierto es que el negocio del guano daba suficiente ganancia para los españoles y era de tal relevancia para los indígenas

que el recurso se encontraba en permanente control. Pedro de Avendaño en los años 1564 y 1565 manifestaba: En sus apuntamientos para el buen gobierno del Perú, que los naturales tenían entre ellos grandes diferencias porque unos decían ser suyas las islas cercanas a sus aldeas, mientras otros sostenían que el aprovechamiento del recurso era común (Jiménez de la Espada 1881, citado por Rostworowsky 2005:95). Siguiendo la misma senda, Rostworowsky (2005), menciona que en la costa norte del Perú en 1575, un curaca del repartimiento de Guamán “en el valle de Chimo manifestó que en cierto tiempo del año él y sus indios tenían por uso y costumbre ir a las islas fronterizas al valle de Guañape a sacar guano porque de ellos tenemos trato e rescate a aprovechamiento de que sacamos con que pagar nuestro tributo e nos sustentamos” (Rostworowsky 2005:81). Esto nos señala que el uso durante la Colonia Temprana no sólo fue para el beneficio de las chacras sino que además se había convertido en una especie de moneda de cambio para el tributo en plata a los españoles y que probablemente la extracción del producto era realizado por personas aptas, es decir, poseían el conocimiento suficientes para llevar a cabo las actividades extractivas. Por otro lado, Murra (1775) manifiesta que las etnias tanto Lupacas como Pacajes estaban presentes en la costa, por ejemplo éstos últimos poseían enclaves en el litoral ariqueño y las costas de Arequipa. Los Hatum Collas, pertenecientes a otra etnia del altiplano, se instalaron en Moquegua y 400 mitmaqen Camaná en 1640. Por otro lado, las parcialidades Puquina de Anan y Lurinen 1785, tenían sus propias

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islas cercanas a la costa para extraer guano y cada curaca poseía islas propias, lo que reafirma la fehaciente necesidad de que el abono no faltase, o bien el ejercicio de algún tipo de intercambio con éste. En relación a lo anterior Vásquez de Espinoza (1948) señala: Ay en esta tierra una rica mina, que es el remedio de todos; y muchos an enriquecido con ella, y su trato; es que en esta tierra todo el trigo, mais, y demás cosas que se siembran, para que produsgan con fertilidad, y ventaja las guanean, que es lo mismo que estercolar, antes de sembrar, y después de sembrado; es que 40 leguas de esta ciudad, cerca de Tarapacá a vista de tierra está un islote pequeño, adonde van muchas fragatas a cargar de la tierra del dicho islote, que es amarilla, algo blanquisca, y el olor de marisco, y no muy pezada, a la qual llaman guano, y la cargan en fragatas a la dicha ciudad [Iquique], y a todos los puertos, y valles y la venden por hanegas, que ordinariamente vale la hanega a 12 reales y a 14, y todos los labradores la compran para sus sembrados, y los indios la llevan en sus carneros, de suerte, que primero dexaran de comer, que de comprar el guano, porque guaneando una hanega de sembrado ordinario da 300, 400 y 500 hanegas (Vásquez de Espinoza1948 [1616]:482) Aquí se vuelve a señalar el enriquecimiento a través de su comercialización por medio de flotas las que probablemente a españoles o mestizos con un poder adquisitivo mayor y que confirma, que la explotación se concentró en el guano blanco. Además de la importante extracción que se estaba realizando en las islas de Arica e Iquique (Cuneo Vidal 1977; Larraín y Bugueño 2010), así como en los islotes distribuido a lo largo de éstas áridas costas. 34 ADA Corregimiento, administrativo, Legajo 73 1635-1639. 35 ADA Corregimiento, administrativo, Legajo 73 1635-1639.

Un ataque de piratas ingleses al puerto de Arica, que incendiaron todas las fragatas que se encontraban atracadas, imposibilitó por cierto tiempo la extracción del guano, agravándose la situación para los indígenas ya que los hacendados en su anhelo por poseer el recurso intentaron usurparles el guano que trasladaban en sus pequeñas embarcaciones hasta el puerto e incluso querían hacerles pagar tributo. Otras veces se dio paso a otros juicios sobre los puquinas denunciando a un coronel por el despojo que sufrieron de sus islas y en el siglo XVIII los comerciantes que vendían el guano entre diez y doce reales el costal le exigían a los indígenas el pago de veinte reales el al momento de darles al fiado (Rostworowsky 2005). Por otro lado, en el Archivo de Arequipa hallamos referencias de la encomienda de Don Diego de Cáceres sobre los indios Camanchacas del puerto de Chule los cuales se encontraban tributando conforme a la tasa de Francisco de Toledo, para los costos de doctrina, justicia, cacique y encomendero; junto a la entrega de doce arrobas de pescado. A esto se incorporaba el pago a Don Pedro de Obando la suma de setenta pesos y ocho reales por efecto del arriendo de una viña ubicada en el valle de Vítor en Arequipa34 . Estos yndios tienen un censso que les paga (n) (a) Don Pedro de Obando de setenta psde a ocho reales cada año que les paga sobre su viña 35… En cuanto al acceso al guano sabemos que: Estos Yndios de don Josep de Caseres Ulloa del puerto de Chule tienen unas yslas de guano en lamar que se an de arrendar cada año públicamente el procedido en la real caxa 36 . Por medio de decretos oficiales los indígenas caman-

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chacas sufrieron el despojo de sus islas las que serían arrendadas a particulares, quienes a su vez lo venderían a indígenas y hacendados. Lo mismo sucedió con los naturales de la provincia de Colesuyu, en Moquegua, contra los hacendados en el valle de Tambo a quienes también los habían despojado de sus islas y lomas vecinas (Rostworowsky 2005). En 1799 encontramos otro juicio referente al guano, se trata del embargo realizado por el alcalde del valle de Tambo sobre unas fanegas de guano cuyo dueño era Don Baltasar Lopes de la Huerta vecino de la Ciudad de Arica el cual poseía varios barcos Guaneros: “…Teniendo existencia en la caleta de Mollendo porsión de guano de Pajaro, y destinado un sujeto para su expendio, procedió a venderme dos partidas, la una de cien fanegas a razón de veinte pesos 37… ” Las fanegas fueron entregadas en la caleta de Mollendo con orden de separar las que eran necesarias para el beneficio de las chacras de su propiedad y vender las sobrantes, allí el alcalde -que también era Receptor de Alcabala- impuso retener el cargamento en detrimento de éste comerciante. Al parecer, los pleitos no sólo eran entre indígenas y particulares sino que alcanzaban el interés de los propios particulares con el fisco. En cuanto al pago de tasas y derechos fiscales las referencias son confusas.Van Kessel (2003)señala, citando a Ibáñez que las islas guaneras o yacimientos de guanos fueron declarados propiedad de la Corona (Van Kessel 2003: 137) y arrendados al mejor postor para su explotación en el siglo XVII. En 1607, la oficina real de Arica solicitó a la Real 36 ADA Corregimiento, administrativo, Legajo 73 1635-1639. 37 ADA Intendencia, administración, Volumen 97 1797-1798.

Audiencia, que impusiese el almojarifazgo al pescado seco de IqueIque i al guano de toda la costa i sus islote, pues era costumbre no cobrarlos, pues “El trato de guano es uno de los mas provechosos del partido y sin cual no se puede vivir en toda la costa, i tampoco se cobra de ello almojarifazgo ni alcabala; siendo mercadería como todas las demás, i sin riesgo, u que no tiene jénero de costa al sacarla…” (Dagnino 1909:166). Debido a esta respuesta negativa, se vuelve a insistiren el cobro de tributo bajo el argumento que era necesario fortificar el puerto y, de esta manera, el guano debiera pagar los mismos derechos que los demás ya que no había motivo para que fuese reservado. Durante largo tiempose fue insistiendo en el cobro por ser una de las grandes riquezas que poseía el puerto.“…i tan buena venta i despacho de ella que no para en llegando, i a precio de doce reales la fanega…” Entonces replica ¿Por qué las mercaderías de España que vienen con tanto riesgo pagan y esta que no tiene ninguno por qué no paga? (Dagnino 1909:167). Finalmente autorizó el pago de impuesto, siendo muy engorroso por la cantidad de peñascos existentes en la costa, pues era muy fácil acceder a ellos y difícil su fiscalización, y por otro lado en ciertas ocasiones se embarcaba clandestinamente el guano en el fondeadero de Pisagua (Dagnino 1909; Van Kessel 2003). La importancia del guano durante la Colonia se refleja por la gran actividad judicial generada en torno al recurso, pues se llevaban a cabo continuos juicios tanto por las demandas judiciales interpuestas por los indígenas -aludiendo al derecho natural- debido al despojo que sufrían de sus islas, como pleitos de par-

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ticulares con el fisco por el control y tenencia del recurso. A ello se suma el ímpetu por parte de las autoridades de la Corona que velaron por el cobro de impuestos al guano, pues observaban el dinamismo económico que generó enriqueciendo a los negociantes que poseían las embarcaciones para el traslado del productos a diversos puntos de la región.

Más tarde, en 1879 estalla la guerra con Perú y Bolivia donde los poblados tarapaqueños productores de guano Pabellón de Pica y Huanillos fueron blanco de bombardeos por parte de las escuadras chilenas para interrumpir los embarques de guano, identificándose como la principal entrada económica del Perú, y para avanzar hacia el norte por vía marítima y conseguir tomar Iquique y más tarde desembarcar en Pisagua.

1879: La guerra del guano y del salitre.

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or los gastos realizados por las repúblicas americanas a causa de las batallas de emancipación contra España bien les vendría lograr que materias primas ubicadas al interior de sus territorios se abran mercado Europeo se consoliden y de esa forma captar más utilidades, manteniendo la lógica dependentista con la metrópolis. Surge así el diferendo entre Chile y Bolivia por los límites fronterizos en la región que albergaba el preciado fertilizante. Bulnes sostiene en 1842 que el descubrimiento en el Perú de grandes depósitos de guano, muestra al abono como fuente de riqueza fiscal. A causa de esto, Chile envía una comisión a explorar las costas del norte del país hasta Mejillones, con la finalidad de ubicar yacimientos guaníferos posibles de explotar. Bulnes propone un proyecto de ley al Congreso señalando que “los guanos ubicados al sur del paralelo 23º de latitud meridional (serían) propiedad del Estado38 ”, (Chamaca, 1988). Senadores y Diputados lo aprobaron por unanimidad y el proyecto de ley se ratificó y promulgó en 1842, iniciándose formalmente la disputa de límites con Bolivia.

Pabellón de Pica y Huanillos, el fertilizante del conflicto.

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l poblado de Huanillos es visitado por el blindado chileno “Blanco Encalada” el 8 de abril de 1879, y en aquella expedición un periodista enviado especialmente por el periódico El Mercurio, señalaba haber observado: 52 fragatones, el más pequeño de 1200 toneladas. Por el costado sur de la covadera se encontraba dos muelles para el carguío de guano, provisto de carros de hierros y otros utensilios que prestaban servicios a esas actividades, por el oeste se aprecianlas casas de tablas de los esclavos chinos, que se “asemejan a ratoneras” más al norte se entrevén barracas en donde viven trabajadores chilenos y bolivianos y aún más al norte se encuentran cómodas habitaciones donde reside la aristocracia, los empleados y peruanos que gozaban de los beneficios de las riquezas del guano”. Continuando la descripción en Huanillos en aquel momento había 300 trabajadores chilenos, 400 peruanos, 200 bolivianos y 300 chinos, en total 1200 individuos (Zolezzi 1993: 69). El 15 de abril de 1879 las corbetas O´Higgins, Chacabuco y Magallanes, se fondearon en Pabellón de

38 Mensaje de Bulnes al Congreso ante la propuesta del proyecto de ley “Conciudadanos del Senado y la Cámara: Reconocida en Europa la utilidad de la sustancia denominada Guano, que desde tiempos inmemorables se usa como abono para la labranza de tierras en la costa de Perú, juzgue necesario mandar una comisión exploradora a examinar el litoral comprendido entre puerto de Coquimbo y el morro de Mejillones, con el objetivo de descubrir si en territorio de la República existían algunas guaneras cuyo beneficio pudiera proporcionar un ramo nuevo de ingreso a la hacienda pública…Sin embargo, desde los 29.35´´ hasta los 23.6´´ de latitud sur, se halló guano en seis y diez puntos de la costa e Islas inmediatas…”(Chamaca, 1988).

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Pica. En este puerto se les comunica a los buques anclados en la bahía que abandonen el fondeadero, debido al inminente bombardeo por parte de la escuadra. El resultado fue veintiuna lanchas, un vaporcito, diversas construcciones para carga y descarga de guanos totalmente destruidos, capturando entre los puertos de Pabellón de Pica y Huanillos sesenta y cinco lanchas tomadas y dos remolcadores (Boletín de la Guerra del Pacífico 1879-1880.1979: 43). Al día siguiente, ocurrió lo mismo en Huanillos pero según el comandante en Jefe de la Escuadra, Williams Rebolledo, los resultados del bombardeo fueron mejores pues destruyeron 55 lanchas, construcciones para la carga de guano y lastre. La idea de las operaciones militar chilenas era paralizar el embarque de guano ya que constituía la mayor fuente de ingresos de esa nación, siendo cruciales las guaneras de Tarapacá que hasta hace poco se había convertido en uno de los principales yacimientos de dicho país (Boletín de la Guerra del Pacífico 1879-1880. 1979). El 24 de abril arribó el comandante Boys del buque SMB Pelican, a Pabellón de Pica, lo visita un agente consular inglés que narra los sucesos bélicos acontecidos allí y en Huanillos por las flotas chilenas y manifiesta que el gobierno peruano dio orden de abandono de las localidades costeras, pues las provisiones de agua y alimentos no pueden ser enviadas por el bloqueo de los puertos (Boletín de la Guerra del Pacífico 1879-1880. 1979). El 13 de agosto de 1879 zarpó de Antofagasta con rumbo al norte una cuadrilla compuesta por el Blindado Blanco Encalada, Magallanes e Itata, llegando

el 19 a las costas de Pabellón de Pica y Huanillos. En los puertos guaneros, donde antes atracaban decenas de barcos para cargar guano, ya no se ve ni siquiera uno. De hecho, en 1879 al poco tiempo del bombardeo por las flotas chilenas, en dichos puertos se empadronaron tan sólo 561 habitantes (Boletín de la Guerra del Pacífico 1879-1880. 1979).

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El 19 de Noviembre de 1879 el ejército chileno vencía a Perú y a Bolivia en la batalla de Dolores, y el 24 del mismo mes Chile toma posesión de Iquique. Cuando salía desde el puerto un buque en busca del Cochrane, que se encontraban junto a la Covadonga sosteniendo el bloqueo de Iquique, llegó un cuerpo consular norteamericano dando aviso al comandante Latorre que el día anterior las autoridades peruanas abandonaron Iquique. El cónsul norteamericano solicitó que se permitiera la salida de los residentes peruanos que lo desearan y que ocupasen la población para que no ocurrieran desordenes. El mismo día, la embarcación Loa partía al sur de Pisagua y al pasar por Pabellón de Pica el teniente Barrientos nota que habían diversos pobladores -en su mayoría italianos- y al acercarse los pobladores del lugar

izaron una bandera blanca. El piquete peruano que abastecía la población hace días que la había abandonado. El teniente les deja labandera chilena, para que la levantasen en la casa de la prefectura cuando llegase algún bote chileno, quedando como jefe político del lugar un italiano de apellido Cavagliero (Boletín de la Guerra del Pacífico 1879-1880. 1979). Finalmente la provincia de Tarapacá queda en manos chilena. Sobre este hecho un corresponsal del Mercurio relató: “De este modo tenemos ya en nuestro poder todo el rico litoral de la provincia de Tarapacá” (Boletín de la Guerra del Pacífico 1879-1880. 1979: 316). En 1883 termina una sangrienta guerra donde naciones hermanas pelearon por un recursos que ninguno supo aprovechar para un verdadero desarrollo eco

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nómico y social tanto nacional como regional. Perú no supo capitalizar las incalculables y efímeras ganancia. Bolivia hipotecó sus ricas covaderas a causa de una guerra que les privó de una salida al mar, el que seguramente era mejor conocido por sus aves guaneras que por sus propias autoridades. Chile mediante la hipoteca del salitre a capitales ingleses toma las riendas del nuevo negocio, ya que el guano, definitivamente se trasforma en una fatamorgana en pleno desierto. El salitre se transformó en la producción más relevante para el siglo XIX y parte del XX, pero como toda materia prima inserta en los influjos económicos del mercado capitalista, tuvo importantes ganancias marcadas por las constantes crisis que fueron la tónica de la economía salitrera, siendo los más afectados los trabajadores y sus familias. A pesar de las ganancias, las autoridades de la época no supieron prever la crisis mayor que sobrevendría en el año 1929. Tampoco pudieron evitar el hambre de las familias de trabajadores o los graves accidentes de niños cuando se vieron obligados a trabajar. La única proliferación que se observó en una de las regiones con mayor dinamismo económico de Chile, fue la de ollas comunes durante la Gran Crisis. Apertura de las Covaderas bajo posesión Chilena: 1880 a 1890.

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omo mencionamos en el apartado anterior el 24 de Noviembre de 1880, Huanillos y Pabellón de Pica fueron definitivamente abandonados por el contingente militar que aún se encontraba resguardando las

39 AIT.Vol. 1101.1880-1896.

40 AIT. Vol. 1101. 1880-1896.

covaderas. De manera que Chile toma posesión del litoral el 2 de marzo de 1880. Se nombró a un teniente administrador de aduanas para llevar a cabo tan pronto como fuese posible un inventario de diversos artículos, inmuebles y maderas que pertenecieron a la Peruvian Company. Durante aproximadamente tres meses, estos poblados quedaron a la deriva de las autoridades ya que Chile aún no se hacía cargo oficialmente de los yacimientos y, por causa de la ocupación militar, las autoridades peruanas se habían retirado de la provincia39. Esto generó, según la misma misiva, destrucción y pillaje en la zona. Según el Inspector Fiscal, unas cien casas fueron destruidas por las tropas bolivianas frente a la mirada impotente de los pocos habitantes que permanecieron en el lugar. En cuanto a las instalaciones portuarias, líneas férreas y parte de las covaderas en Pabellón de Pica, Punta de Lobos y Huanillos, resultaron sumamente dañadas e incluso completamente destrozadas por acción de la escuadra chilena40. El 22 de febrero de 1880, de acuerdo a un decreto emitido por Erasmo Escala, General en Jefe de las fuerzas del ejecito, fue concedido el permiso para abrir las covaderas a los tenedores extranjeros de bonos peruanos. Se encargó al Sr. Procter para el arreglo provisional de las instalaciones portuarias que urgían para restablecer el carguío de guano41 . Una vez finalizados los trabajos de habilitación, el arribo de la barca inglesa Constantine dio comienzo a los 42 embarques el 21 de Junio de 1880 . El 5 de agosto del mismo año, por Decreto Supremo se crea la “Inspección de Guaneras”, cuya jurisdic-

41 AIT. Vol. 1101. 1880-1896 42 AIT. Vol. 1101. 1880-1896..

43 En el año 1885 la administración chilena estableció la nueva organización administrativa de estos territorios. Se dividió al Departamento de Tarapacá en 13 subdelegaciones, según el cual la 10º Subdelegación rural de Las Guaneras incluía los distritos de Pabellón de Pica y Huanillos.

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ción comprendía Pabellón de Pica, Punta de Lobos y Huanillos, dependiendo directamente de la Delegación Fiscal de Tarapacá 43. Con sus oficinas centrales ubicadas en Pabellón de Pica, las funciones del Inspector General consistían fundamentalmente en la formación de inventarios, entrega de habitaciones para oficinas fiscales y las necesidades de la Compañía cargadora44, la atención técnica a la explotación para evitar desperdiciar recursos y la seguridad de los trabajadores (Zolezzi 1993). Durante estas décadas, en Pabellón de Pica contaba con diversos inmuebles y enseres públicos, como el esqueleto de un antiguo hospital de madera, cuartel de policía, bodega utilizada para la toma de muestra del guano, una casa que usaron bajo administración chilena para La Inspección General, corral, pesebreras, cuarto para forraje, casa de administración, diecisiete lanchas de madera y laboratorio de ensaye, entre 45 otros . En 1888 a la señora Carolina Vergara de Castillo le concedieron permiso para abrir una escuela primaria mixta46. En Huanillos, según los archivos de la Intendencia de Tarapacá, una casa común fue habilitada como oficina de la Subinspección y empleados superiores, se destinó una bodega para la toma de muestra del guano, otra casa se utilizó para la oficina del telégrafo, se instauró un cuartel en la plaza y erigieron una bodega para el forraje47. Entre 1880 y 1890 se sucedieron cuatro distintos contratos con empresas consignatarias, la primera de ellas fue la afamada casa británica Gibbs And Son, cuyo acuerdo se firmó el 28 de mayo de 1881. Veintiséis días después del contrato, se dispuso por decreto que la extracción y envió de 44 AIT. Vol. 1101. 1880-1896. 45 AIT. Vol. 2146. 1890 46 AIT.Vol. 17.1888.

guano se realizaría por cuenta fiscal, sin antes reconocer a los acreedores peruanos. Más tarde se realizó un contrato con la Compañía Financiera y Comercial del Pacífico, en 1885 se aprobó la consignación a la compañía y las faenas de extracción y embarques estuvieron a cargo del contratista Houston. En 1893 el gobierno de Chile tuvo que ceder a la Peruvian Company los derechos de explotación de las covaderas de Pabellón de Pica, Punta de Lobos y Huanillos, cuyos trabajos estuvieron a cargo de la casa Grace hasta 1901 (Zolezzi 1993). De esta manera las covaderas vuelven a su actividad, luego que a raíz de la Guerra Civil del 1891 durante el gobierno de Balmaceda, éstas quedan paralizadas. El contrato Grace es una repercusión de las gravosas deudas externas adquiridas por el Perú. Durante la segunda etapa del Ciclo del Guano, en 1876 dicho país llega a un acuerdo firmado ante la Peruvian Guano Company, pero la guerra puso fin a las negociaciones. La posesión chilena de las covaderas ocasiona una gran disputa entre los tenedores de bonos Deyfrus y los gobiernos chileno y peruano. Era lógico que los acreedores aseguraran el reembolso de sus deudas garantizadas por el guano y, en consecuencia, se firmó un acuerdo entre los gobiernos y la compañía. Lo que puso fin a esta acalorada discusión fue el Contrato Grace, por el cual el Estado peruano a cambio de la liquidación de su deuda externa cede a los antiguos tenedores de bonos48, que eran precisamente accionistas de la Peruvian Corporation Company (empresa inglesa), los ferrocarriles, guanos, tierras y gran parte de las rentas de la aduana peruana (Bonilla 1984).

47 AIT. Vol. 2146. 1980. 48 Recuérdese que la tenencia de bonos peruanos por parte de las compañías se produce a causa de la consolidación de la deuda interna el año 1853.

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V REPRODUCCIÓN DE LAS RELACIONES SOCIALES

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A

lo largo de los capítulos hemos expuesto la actividad guanera desde diversos enfoques complementarios como emplazamiento geográfico, patrones de asentamiento y contexto histórico, lo que nos permitió comprender el proceso de sus transformaciones en el espacio. Ahora es el turno de las relaciones sociales, a la luz de los vínculos con los factores antes mencionados. En los sistemas sociales más complejos las estructuras están compuestas por agrupaciones con un alto grado de estratificación social, las que se configuran de acuerdo a las relaciones sociales de producción que se desarrollan en cada sociedad. Estas relaciones son a su vez el resultado de la interacción entre personas que se encuentran integradas en instituciones socioculturales, adquiriendo el comportamiento cultural necesario para desenvolverse en ellas y permitir la continuidad del sistema social. Todas las estructuras sociales son categorías históricas, tiene su origen y están en permanente cambio en ciertas circunstancias, espacio y tiempo; las que están dadas por un sistema social determinado junto a sus sutiles estructuras internas (Berdichewsky 2002). Es a estas esferas donde intentaremos ingresar y comprender cómo se reprodujeron las relaciones sociales en los poblados guaneros. Sobre las poblaciones prehispánicas, aún no tenemos antecedentes contundentes sobre un asentamiento estable en las cercanías de las covaderas así como tampoco un sistema social definido en relación a la extracción del fertilizante. Lo cierto es que en la costa centro-sur del Perú se le otorgó gran importancia al uso y extracción del guano. Sin embargo, no se

trató de una producción especializada a gran escala que diera origen a asentamientos específicos. Por otro lado, se conoce que en el complejo sistema social de los mochicas existió un símbolo relacionados a todo lo concerniente al mar (Rostworowsky 2005), entre ellos un dios del guano (Guamancanfac). Esto nos permite comprender que las relaciones en torno a este recurso aparte de ser utilitarias también fueron ideológicas insertándose en la cosmovisión andina en relación ala relevancia para la producción de alimentos esenciales como el maíz. En la costa tarapaqueña se estableció una población costera muy temprana, la que al pasar los siglos fue entablando relación con diversos grupos que pertenecieron a otros espacios ecológicos generando amplios redes de intercambios y lazos sociales. Pero para esta zona tampoco disponemos de evidencia sobre relaciones sociales específicas en torno al recurso ni a la existencia de asentamientos de uso exclusivo para su extracción. Por lo tanto esta lógica de habitar el espacio para propósitos específicos se origina a partir de la llegada de los españoles, quienes imponen nuevas formas de racionalizar las relaciones de producción. Durante la Colonia, comienzan a explotarse las guaneras de manera más constante y las relaciones sociales giraron en torno a la mercantilización del recurso. Las islas guaneras a las que accedían normalmente los indígenas fueron usurpadas prohibiéndoles el libre acceso, debido a que fueron entregadas en arriendo a particulares. Los indios continuaron extrayendo el fertilizante controlado ahora por la corona, el que fue vendido en fanegas a precio muy conve102


niente para los comerciantes a los hacendados y a indígenas agricultores que poseían chacra o las tenían en arriendo. Fue común el tráfico ilegal del guano y la evasión de tasas y tributos impuestos durante el siglo XVII. En cuanto, a quiénes estarían realizando la extracción del guano no poseemos mayor claridad, por un lado, a la luz de los documentos coloniales se trataría de grupos costeros de tradición marinas especializada como los Camanchacas, ya que el fertilizante se encuentra en lugares muy empinados y escarpados, por lo tanto, para llegar allí se necesitaría algún grado de experticia. Rostworowsky (2005) señala que la extracción desde las islas implicaba la necesidad de navegar y poseer los conocimientos tecnológicos necesarios, además de pericia y el manejo de las embarcaciones. …habría que señalar que es poco probable que los serranos se aventuraran a navegar, por no conocer la tecnología apropiada (Rostworowsky 2005; 83). Los indígenas que bajaban del interior, lo hacían con la misión de transportar el preciado guano hacia tierras y valles interiores, manteniéndose las redes y relaciones de complementariedad a lo largo de la Colonia. Sin embargo diversas fuentes etnográficas señalan la presencia de etnias del interior como Lupacas y Pacajesque se establecieron en enclaves en los cursos bajos de los valles hasta diversos puntos de la costa, teniendo acceso a la diversidad marina y por supuesto al guano. En definitiva, son muchas las interrogantes planteadas sobre quiénes estarían realizando las labores de extracción y cuáles serían las relaciones que generaron en torno a los grupos pescadores/agricultores. 49 ADA Intendencia,administrativo, Legajo 106. 1814-1817.

Finalmente hallamos un documento colonial tardío en el archivo de Arequipa sobre el clima que se estaría engendrando en torno a las labores extractivas del recurso, en la guanera de Pabellón de Pica. Este explica la travesía del alcalde provisional de las guaneras de Pabellón de Pica y Molles, donde anteriormente las guaneras se encontraban en poder de individuos que hostilizaban a los “miserables indios compradores de este partido”, además carecían de autorización para extraer el guano. A causa de lo anterior se resolvió nombrar al denunciante como alcalde provisional y “celase la onra de Dios” y establecer trabajos formales en ellas y de esa manera cobrar el respectivo impuesto. Se le hizo entrega a los peones de herramientas y dinero, despachando los pedidos con prontitud. Sin embargo, uno de los guaneros que trabajaba allí renuncia dejando a su esposa como reemplazante, ella junto a otros individuos se creyeron dueños de la guanera y entraron a la casa del alcalde provisional, con armas ocultas procedieron a amordazarlo y maltratarlo para lograr que se fuese de la guanera. El hombre escapando del lugar se dirigió a Huantajaya a estampar la denuncia. …La ninguna fuerza con qe me allé para sugetar a estos insolentes, me hiso retirar a este Guantajaya con el fin de dar a U. S. este abiso y aser presente que aquellos indibiduos y sus Mujeres son unos patriotas consumados, sin Dios, ni Ley, ni Relijión, Sin oírles masboceria que Mire V.S. que utilidad tendrá con el man… de estos pilotos, lejos de tenerla que estoy cierto y a de perder el REY del gasto pral que tiene echo… V.S. como su buen vasallo a de atender mi justa queja y poner remedio que espero de su acrecentado zelo49 . Este documento describe un periodo álgido durante 103


los últimos años del régimen colonial en el Perú y que son antecedentes sobre el agreste escenario que años más tarde acontecería en las guaneras durante el Ciclo del Guano, caracterizadas por relaciones laborales esclavistas, trabajos forzosos de reos y duras faenas para los peones. Pero también es primera vez que se menciona a una mujer que estaría trabajando en actividades guaneras. Este documento es una prueba fehaciente sobre las relaciones sociales corruptas y de dominación que estaría ocurriendo hace mucho tiempo en las guaneras y su origen no parte desde el boom del guano. En estos inhóspitos lugares la racionalidad mercantilista y posteriormente la capitalista se impone sobre el valor de la vida y el respeto a los derechos humanos y sociales. El documento anterior nos sirve de introducción para ingresaren las relaciones sociales producidas durante el Ciclo del Guano. Éstas se desenvolvieron bajo una lógica de extracción a gran escala que necesitó numerosa mano de obra, la cual estuvo sujeta a un espacio de control y segregación social, características relatada no solamente en los documentos históricos, sino también mediante el trabajo realizado por el equipo arqueológico. Ellos estarían evidenciando una diferenciación material muy notoria en los sectores de los asentamientos, dividiendo el poblado en dos grandes grupos sociales donde residirían los comerciantes, administrativos y consignatarios, y otro donde estarían viviendo obreros donde las evidencias materiales demuestran condiciones de vida paupérrimas y altos índices de hacinamiento (ver capitulo VII). Como testimonio encontramos diversas fuentes que describen el problema de hacinamiento de los traba-

jadores y los abusos a los que eran expuestos, un periodista de el diario El Mercurio relata que los asentamientos donde residían los esclavos chinos se asemejaban a ratoneras y más al norte del poblado se encontraba un barrio de comerciantes y empleados beneficiados con la riqueza del guano (Zolezzi 1993). Por otro lado tenemos a los consignatarios del guano que se trataba de verdaderos mercenarios, eran empresas extranjeras principalmente inglesas las que amparada por la legislación peruana importaron a los chinos culíes desde la colonia inglesa de Hong Kong. A ello se incorpora los marinos mercantes que llegaban a este “infierno” relatado por Duffield Recientemente tuvela oportunidadde conocer personalmente acerca de 500 capitanes de los buques mercantes en el Pacífico. Me avergüenza confesar que el francés,el italiano, el norteamericano, y el sueco fueron en todos los sentidos hombres superiores a los capitanes ingleses. Hubo excepciones, por supuesto, la superioridad no estaba enla fuerza física, sino en la inteligencia,en las costumbres,en la limpieza en la que vivían, y la sobriedad de sus vidas. Si Pabellón de Pica puede ser comparado con un establo de cerdos,los marineros británicos que la frecuentan pueden ser semejante a esos cerdos. De hecho, esun insulto aesa bestia,son seres en ciertos momentos locos, borracho,e incluso asesinos (…) En Pabellón dePica una selección deestos señores británicos pueden verse todos los díasemborracharsecon cervezade contrabando,y aguardientede contrabando, revolcándose entrela suciedad,son seresinhumanos (traducido por los autores, Duffield 1877:31-33). El inglés se sorprende del comportamiento poco flemático que llegó a reproducirse en las guaneras. Con sorpresa y consternación expresa la decadencia total de un lugar donde las relaciones sociales no eran más que la sobrevivencia, en un espacio subhu104


mano donde el infierno podría ser mejor. Muchos chinos lo entendieron así y optaron por el suicidio, no obstante este acto fueuna regalía, pues los patrones generaron mecanismos para que éstos no atentaran con su vida. Pues significaba una perdida material y detrimento en la fuerza de trabajo, donde la producción era lo que verdaderamente importaba. Otro dato interesante fue que la importación de opio hecha por Inglaterra hacia Perú creció de manera exponencial mientras internaban esclavos chinos. El negocio para el capitalismo inglesera la evasión de la realidad de los culíespara de soportar el arduo trabajo y el hambre en las áridas y soleadas costas. Continuemos con el relato de Duffield: Hace años, en Pabellón de Pica se estableció un pueblo a causa de la extracción del guano, quienes fuesen, tenía el temor de Dios delante de sus ojos. Sus pequeñas casas construidas con cantos rodados y mortero, siguen en pie, y lo mismo ocurre con su pequeña iglesia, construida después de la misma manera, pero mejor, y elevado de la tierra en tres niveles (…) Ahora se utiliza como almacén para el forraje y otros artículos necesarios, valioso para las mulas y los caballos de la compañía de carga(…) En Pabellón de Pica, los obreros principales son chinos y chilenos, el primero haciendo un trabajo mucho más que el segundo, y que reciben un sueldo inferior. Muchos de los chinos siguen siendo aprendices, o "esclavos" como lo son en realidad por el trato dado por sus dueños (Duffield 1877:79-80). En definitiva el verdadero averno habitó en los poblados guaneros, pero no el que vive en el corazón caldeado de la tierra, sino el que se encuentra a miles de kilómetros y al otro lado del océano, contando las ganancias que les iba dejando la suculenta fiebre del guano, a costa de miles vidas humanas y la decaden-

cia social de un pueblo inmerso en la ignorancia y desazón. Una vez que termina la guerra del Pacífico el escenario social continúa de una manera distinta en la forma pero idéntico en el fondo. Comienza un proceso que Julio Pinto (1993) ha llamado la “cuestión social del guano”. Aparte de su importante aporte en la construcción de la historia social del guano, hay muy poca información sobre los abusos cometidos a los trabajadores del guano. En 1880 comienzan a restituirse los embarques del guano en los poblados de Pabellón de Pica y Huanillos. Los esclavos culies ganan su libertad, sin embargo dentro de las contradicciones o bien las necesidades propias del humano, los chinos continúan trabajando en las covaderas pero bajo un régimen de sueldo, paupérrimo en base a fichas. Los nuevos consignatarios por medio del estado chileno consiguen traer a trabajadores enganchados desde Valparaíso prometiéndoles excelentes sueldos y condiciones de vida. Sin embargo, esto no fue así ya que los problemas sanitarios, generaron terribles mitos acerca de lo que acontecía en aquellas “calderas del desierto” (Pinto 1990). Los documentos de la Intendencia de Tarapacá evidencian los graves problemas por los que tuvieron que atravesar los trabajadores que allí residían a causa de las injusticias laborales que incurrían las empresas consignatarias, causando sucesivas protesta por parte de los obreros. El pago consistía en dos jornales, los que de ninguna manera les alcanzaba ni para los artículos de primera necesidad que doblaban su precio, a causa de que los poblados estaban alejados y el monopolio de las pulperías era lamentable, 105


junto a las prácticas de engaño realizadas por las empresas al bajar el sueldo acordado a los enganchados una vez instalados en las covaderas. La presencia de privados en las guaneras fue decisiva, pues regían parte importante de las vidas de estas poblaciones. La figura fiscal se manifestaba por medio de la Inspección General de Guaneras como organismo principalmente administrativo, y una unidad policial con un personal que no superaba los de cuatro funcionarios por covadera, sólo se dotó de una unidad mayor cuando el surgimiento de protestas lo ameritaba50. Ese fue el escenario por el cual transitaron los trabajadores y las causas que originaron los sucesivos estallidos de rebelión social en contra de las empresas consignatarias, fueron por diversos factores, entre ellos, la inestabilidad laboral de estas empresas. Mientras clausuraban una covadera otra era abierta y en esta oscilación entre cierres y aperturas, los trabajadores iban y venían para buscar un medio de subsistencia en medio de tanta incertidumbre. Las protestas en Huanillos y Pabellón de Pica se sucedieron continuamente ya que los engaños y el resentimiento junto al alcohol hicieron detonar la rebeldía. Comenzó a configurarse, de cierta manera, el asociativismo y la solidaridad. Todos los trabajadores se encontraban pasando por las mismas injusticias, penurias y soledades, unirse para reclamar estos problemas permitía que el movimiento reflejara una cierta presión hacia las empresas y autoridades. En 1884 se acercaron aproximadamente trece personas a la Subinspección de Guaneras para exigir que 51 se les pagaran dineros adeudados . También se generaron varias protestas, por las cuales se pidió un 50 AIT. Volumen. 33. 1883 51 AIT. Volumen. 37.1888

52 AIT. Vol. 33. 1883 53 AIT. Vol. 13. 1882

aumento en la dotación de la fuerza pública. Por ejemplo, el 7 de octubre de 1883 fue un día de pago en el que realizaron una huelga completa; muchos de ellos se alcoholizaron, provocando disturbios que fueron imposibles de manejar con cinco policías. Al otro día de los sucesos se encontró un hombre muerto en las inmediaciones. Zegers Recasenns, Inspector General de guanera pidió encarecidamente el envío de más apoyo y guardias, para conservar el orden52. Otro aspecto en la vida de los guaneros eran las precarias viviendas, problemas en la salubridad y la falta de agua como tópicos constantes que mantenían una situación de descontento53 . El Subinspector de Huanillos Ramón Cavada, escribe una nota dirigida a Jefe Político de Tarapacá donde relata la precariedad de las condiciones en vivían los trabajadores. Luego, en una misiva dirigida a la misma autoridad en 1883 manifiesta: “No hay en estos verdaderos campamentos de trabajadores para que estos puedan ser estimulados para edificar o establecerse allí, sino de una manera enteramente transitoria, falta de agua, vegetación, sólo guano, roca viva y arena, en donde la vida es bastante difícil54 …” . Las enfermedades proliferaban, y la problemática salubridad llegó a tal punto que las autoridades tuvieron que realizar una Ordenanza Municipal de Salubridad cuyo artículos prohibían diversas prácticas como tener chanchos al interior de las casas, mantener limpia las viviendas al interior y exterior y poner a disposición un carretón para extraer la basura con el fin de prohibir tirarla hacia fuera de las casas o en las proximidades55. Finalmente, entre estos diez años de administración estatal las covaderas mantuvieron cierta importancia

54 A. I. T. Vol. 33. 1883 55 A. I. T. Vol.37. 1888

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en las finanzas de la Nación, a pesar que el negocio se encontraba en franca retirada de los mercados mundiales. Pabellón de Pica y Huanillos continuaron siendo prósperos poblados mineros, donde la vida no fue muy fácil para los trabajadores y también para las pocas familias que residían allí. Las injusticias laborales, engaños, el monopolio de las pulperías en las ventas de los alimentos y artículos de primera necesidad, sumado a un clima agreste, precariedad en las viviendas, alcoholismo, lamentablemente incentivado por los mismos administradores de las empresas cargadoras; generó un clima poco propicio para un desarrollo social viable y provisto de una relativa estabilidad económica y laboral. Lamentable eso no sucedió en las covaderas, por el contrario, la cuestión social en Pabellón de Pica y Huanillos fue el icono de las emergentes luchas de clases, rebeldía social producto de inequidad social. Con la crisis del desarrollo hacia afuera, política económica incorporada en Chile desde 1870 comenzó una larga recesión, sobre la cual diversos enfoques historiográficos le atribuyeron distintos factores, por ejemplo la interpretación conservadora señala que las políticas liberales implementadas por la burguesía que llevada por su propensión al consumo concupiscente, habría utilizado el sistema bancario para emitir dinero irresponsablemente, por otro lado, la historiografía de izquierda acusó al capitalismo inglés debido a que habría expropiado los excedentes generados por el sector exportador, impidiendo que fueran invertidos en el desarrollo de la producción. Mientras que los mercaderes y banqueros culparon a los bancos de emisión (creados en 1860), a los gobiernos liberales -que ampararon todo ello-y a los terrate-

nientes que controlaron los bancos y se coludieron con la clase política (Salazar 2003). En definitiva, la crisis fue tal magnitud que según un documento de las Ligas de las Naciones56 determinó que Chile fue el país más golpeado del mundo por la crisis. Ante tal situación se intentó transformar las políticas económicas y hacerlas menos dependiente del sector externo. Con la llegada del frente popular a la presidencia del país en 1938 se lleva a cabo una propuesta más programáticas que todas las anteriores para mitigar la recesión y el e contexto social, la nueva fórmula era la industrialización por sustitución de importaciones, desplazando el eje externalizador por una diversificación productiva e industrializadora que respondía a una política deliberada de fomento interno. Por lo tanto: El Estado dejaba de ser un mero colaborador de las fuerzas de mercado para convertirse en un conductor activo de la economía, planificando los cursos a seguir y tomando las decisiones fundamentales en materia de definición de prioridades y asignación de recursos (Salazar y Pinto 2002:39). Lo anterior se tradujo en la creación de la CORFO (Corporación de fomento de la producción) en 1939, su misión fue incentivar el sector privado. El estado comenzó así a generar instrumentos de control como subsidios, aranceles, fijación de precios, etc) y un desarrollo de políticas laborales y sociales más extensivas, finalmente a incentivar el consumo de productos de la industria local. Como fruto de ello nace la Sociedad Chilena de Fertilizantes, de esta manera, el patrón social y laboral se tornó muy distinto en los poblados de Pabellón de Pica y Huanillos, donde se erigen de una construcción más digna contando con block para solteros,

56 Estudio que abarcó alrededor del 90% del comercio internacional ( Pinto y Salazar 1997:35)

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posta, escuela, una fonda, casa de administración, casa para casados. El tema alimenticio también mejora al ingresar pulperías concesionadas cuyos precios fueron controlados por la empresa. El objetivo de concesionarias fue fundamentalmente para que no subieran los precio por el flete, pues debía surcar un largo camino de pésimas condiciones y muy peligrosos, pues durante la década de 1940 el camino entre Iquique y la costa fue construido por sectores tomando mucho tiempo terminarlo. El sindicato en Huanillos y Pabellón de Pica fue una institución socio-laboral de peso el cual logró varias reivindicaciones sociales: Aumento general de los precios y tarifas en un 50%, aguinaldo de pascua y bono feriado, pago de pasajes en caso de paralizar las faenas (por bravura del mar) el que cubría hasta Valparaíso, asignación para los estudiantes, pago de vacaciones y estabilización de precios por un año de los artículos de la pulpería. Solicitaron también un sueldo mínimo para la cocinera del rancho y su ayudante fondera y uno de los acuerdos más importante fue la indemnización por años de servicios. Lo anterior significó un progreso de pasos agigantados y en cierta medida también una compensación sobre todos los abusos cometidos durante cientos de años en las guaneras, la legislación laboral por primera vez procedía a respetar y valorar el trabajo tan arduo realizados por estos hombres guaneros, quizás las almas de cientos de víctimas comenzaban a descansar al observar en cierta medida, algo de justicia hacia sus colegas obrero del guano, pues en contadas ocasiones sucede en el plano terrenal. Don Juan Herrera, trabajador de la empresa (Sochif) nos señala que sus mejores años de trabajo fue en 57 Juan Herrera entrevista marzo 2009.

este lugar que lo vio crecer: …Aquí la vida era bonita, tranquila comíamos bien, en nuestras casa teníamos gallinas y criábamos también chanchitos. Salíamos a pescar si faltaba algo, las casas eran de madera chiquitas pero cómodas y las regalías eran buena, teníamos escuela y la profesora se llamaba Esmeralda 57 Franke…estábamos tranquilos. La pega sí era sacrificada … Poseían una radio para el pueblo e incluso llegaba un camión desde Iquique para la venta de ropa y enseres domésticos. La sede de la oficina de la sociedad se ubicó en La actual calle Bolívar, que dada las paradojas del destino fue comprada a los Gibbs, quienes fundaron la fiebre del guano que acabó enfermando a muchos de codicia y a otros de desesperanzas.

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VI LOS CENTROS PRODUCTIVOS GUANEROS EN TARAPACÁ

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INTRODUCCIÓN

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a investigación histórica tradicional le asigna una importancia secundaria a los espacios y edificaciones que fueron el marco físico donde se desenvolvieron los procesos históricos que estudia. Para rectificar esta situación, esta investigación reconoce la necesidad de cruzar la información documental, procedentes de archivos e investigaciones anteriores; y material, procedente de las ruinas que hace más de un siglo fueron el escenario de la ocupación costerare-

publicana orientada a la extracción de guano. Es fundamental tomar conciencia de lo importante que es poder visitar, recorrer y estudiar ruinas del siglo XIX, gracias a las condiciones naturales de preservación del litoral de nuestra región y a que no se han producido eventos destructivos que comprometa su conservación. Usualmente este tipo de testimonios materiales del pasado reciente desaparecen a causa del crecimiento de urbano e industrial, y sólo queda la vía documental para su reconstrucción histórica. Estamos acostumbrados a valorar como monumento aquellas edificaciones que resaltan por su valor estético y constructivo, las que suelen ser testimonio de clases gobernantes como fastuosas residencias, palacios o templos religiosos, todos financiados por la plutocracia de antaño. Si bien las ruinas guaneras de Pabellón de Pica y Huanillos carecen de elementos monumentales, éstas tienen igual valor histórico siendo testimonio de la vida obrera de hace más de un siglo. Valorar como patrimonio las ruinas de un pasado obrero nos acerca a reconocernos a nosotros mismos, a las grandes mayorías que nunca viviremos en mansiones o chalets diseñados por arquitectos europeos y construidos con finos materiales importados para ostentar su poderío económico y político. Un aspecto fundamental de nuestro trabajo es la valorización de este tipo de monumentos históricos que no concuerdan con la imagen tradicional de “Patrimonio” ya que permite construir una memoria popular consiente de la historia regional en su real dimensión. Esto implica asumir que gran parte de

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nuestro acervo histórico no se caracteriza por el garbo y glamur de los salones y teatros de las élites decimonónicas, sino por la búsqueda y extracción voraz de los recursos naturales por parte de capitales extranjeros que exprimieron las riquezas de Tarapacá a costa de las grandes multitudes de trabajadores. Un ejercicio profesional de las Ciencias Sociales comprometido a estas orientaciones es, hoy en día, un camino que nos vemos compelidos a elegir, buscando aportar desde un estudio social y patrimonial sistemático a la generación de marcos explicativos de nuestro pasado para, en definitiva, comprender nuestro presente. En este sentido, cuando la antropología y arqueología se aplican al estudio de los períodos recientes, reconociéndolos como parte integrante de los procesos históricos que nos afectan como sociedad, logramos humanizar la ciencia y convertirla en una herramienta orientada a la búsqueda de soluciones a las problemáticas presentes, aludiendo a ellas como parte de procesos de larga duración (Braudel 1989). A partir de estos preceptos, presentamos una caracterización material de los centros productivos de Pabellón de Pica y Huanillos, definiendo las características y función de los elementos que se conservan en la actualidad. Este corpus de información se fundamenta en el estudio de los vestigios materiales inmuebles, complementándose posteriormente con una caracterización de las técnicas constructivas y los repertorios artefactuales de la superficie y subsuelo. Asimismo, aportamos con un marco interpretativo que da sentido a estos vestigios, incorporándolos a la historia regional al recuperar un relato sobre su fun-

cionamiento a lo largo del tiempo. PABELLÓN DE PICA

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as ruinas de Pabellón de Pica son el resultado de sucesivas ocupaciones a lo largo del tiempo, dando forma a un sitio arqueológico-histórico de gran potencial investigativo y valor patrimonial por la relevancia histórica que significó para el desarrollo de la región durante el siglo XIX. Hoy en día quedan muy pocas edificaciones en pie porque el material constructivo más utilizado fue la madera, la cual se desarma con facilidad y reutiliza al término de las ocupaciones. Como consecuencia de ello, la principal evidencia de los inmuebles es su impronta, vale decir, la huella que dejaron sobre el paisaje, junto a las basuras y desechos generados durante las sucesivas ocupaciones. Para sistematizar la diversidad de evidencias identificadas en superficie, definimos seis categorías de inmuebles considerando sus características generales, materiales constructivos y uso. Aterrazamientos Corresponde a la base de recintos edificados con material ligero y cuyos paramentos o muros ya no son reconocibles. Fueron construidos intencionalmente para disponer de un espacio plano para ser usado con distintos fines (habitación, almacenaje, cocina, etc.), reforzándose con muros de contención o simplemente como plataformas de tierra. Su visibilidad en algunos casos es muy baja, influyendo la

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superposición de ocupaciones y la dispersión generalizada de basuras domésticas que obliteran algunas de estas evidencias. En el sitio contabilizamos 135 aterrazamientos. Chancherías-corrales Son recintos de distintas formas y materiales constructivos que fueron usados para la crianza de ganado preferentemente porcino para el abastecimiento cotidiano de carne. Buena parte de estas edificaciones está bien conservadas, manteniendo sus muros completos o semi completos. En el sitio contabilizamos 26 chancherías y 16 corrales de mulares o equino, sumando 42 espacios para la crianza o manutención de animales domésticos. Hornos-Fraguas Los espacios de cocina y combustión presentan un patrón común y corresponden a espacios pequeños con gran concentración de ceniza, carbón y fragmentos de ladrillo refractario. Según el relato de don Juan Herrera, antiguo trabajador del guano, estas cocinas se componían por una base de ladrillos sobre la cual se instalaba una plancha de hierro, las que actualmente han sido desmanteladas. Incluimos las fraguas en esta categoría porque gracias al mismo informante sabemos que a lo menos una de estas era una fragua en el sector industrial, sin presentar diferencias morfológicas evidentes entre una y otra. En el sitio contabilizamos 31 hornos-fraguas. Estructuras de Piedra La piedra fue usada como material constructivo en

distintos momentos, pero siempre se usó en baja proporción en comparación con la madera. Por sus condiciones de durabilidad y firmeza, todas las edificaciones que se mantienen en pie están hechas a base de piedra. Las dos más significativas corresponden a construcciones centrales en el pueblo, construidas con mortero de hormigón y mostrando distintas refacciones posteriores. Las demás estructuras de piedra cumplieron distintos usos, tanto en el área industrial como en el área doméstica. En el sitio contabilizamos 22 de estas estructuras. Basurales No obstante gran parte del sitio presenta una dispersión generalizada de basuras, identificamos espacios que por su concentración de desechos artefactuales y ecofactuales los definimos como basurales. Los tres que forman parte del sector A destacan por su tamaño y densidad, los que hemos identificado a través de un decreto sanitario que buscaban regular las prácticas sanitarias del poblado, proscribiéndose el uso del componente 256 y 257. En el sitio contabilizamos 17 basurales en total. Tumbas Encontramos un conjunto de tumbas históricas, saqueadas y no saqueadas, en un sector que fue intervenido para edificar el monumento a los chinos muertos en las guaneras. Están señalizadas con piedras y es muy probable que existan más entierros que no están señalizados o que fueron cubiertos por el avance de la duna. En el sitio contabilizamos 4 tumbas, no obstante fuera de los límites del poblado 114


hay dos cementerios históricos asociados a la ocupación más potente del sitio, independiente del cementerio en uso de la caleta de Chanabaya. Estructuras de Hormigón –Bloqueta Estas edificaciones son infrecuentes y tienen una correspondencia absoluta con la ocupación de la SOCHIF que se inicia a partir de la década de 1940. En esta categoría incluimos estructuras de distinta forma y uso, basándonos principalmente en el material constructivo como indicador de temporalidad. En el sitio contabilizamos 2 estructuras de hormigón.

Puentes Aparte de las evidencias encontradas al interior poblado, nos interesa comentar cuatro puentes de madera de gran antigüedad que formaron parte del equipamiento instalado en la covadera para facilitar el tránsito de carretas y la circulación de trabajadores, facilitando la explotación de los caletones con mejor ley. Fueron instalados para darle continuidad al camino empedrado que bordea la covadera desde el poblado hacia el sur hasta llegar el sector de Puerto Arturo, en el extremo sur del morro. Fueron construidos con madera de Pino Oregón y en la actualidad presentan un avanzado estado de deterioro por el ataque de xilófagos que han dañado las vigas principales y el entablado superior. Además, los antiguos tensores de acero se han cortado por la corrosión y

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de seis sectores que subdividen el poblado.

el abandono. En síntesis, los inmuebles más frecuente son los aterrazamientos con un 52%; seguido por las chancherías o corrales con un 16%, seguido por los hornos-fraguas con un 12%. A continuación, las categorías menos frecuentes son las estructuras de piedra (8 %), basurales (7%), tumbas (1%), estructuras de hormigón (1%) y otros (3%). Por otra parte, los inmuebles construidos con adobe y sal están ausentes en Pabellón de Pica. SECTORIZACIÓN

C

omo resultado del primer acercamiento arqueológico a los poblados guaneros de la costa tarapaqueña sistematizamos las evidencias inmuebles del sitio, buscando reconocer patrones a partir de la diversidad propia de un escenario material complejo. A continuación planteamos un primer ordenamiento espacial de Pabellón de Pica mediante la definición

Sector A Se ubica en la parte norte del asentamiento, entre las dos vías de circulación por donde se ingresa al poblado. Se define como un espacio periférico de la ocupación, donde se establecieron dos basurales, se definió un área para la inhumación de individuos, se formó un sector de corrales o caballerizas y se estableció un puesto de vigilancia sobre uno de los afloramientos rocosos más altos. A raíz de la aplicación de una política sanitaria que buscaba alejar del poblado la fuente de infección que significaba el antiguo basural ubicado a los pies del barranco que separa las terrazas litorales baja y alta (Componentes 256 y 257), se concentró la acumulación de basuras en el extremo norte del poblado, generándose un basural de gran magnitud que se encuentra parcialmente saqueado (componente 15). Además, en este sector encontramos algunas expresiones funerarias del poblado, identificándose un mínimo de tres sepulcros en un sector de duna, donde seguramente más inhumaciones han sido cubiertas por la arena (componentes 2, 3 y 4). Al costado de uno de los caminos de acceso al asentamiento, encontramos dos sectores con gran acumulación de guano equino o mular. Allí se establecieron pesebreras o caballerizas alejadas del área habitacional pero comunicada con el camino de acceso, concentrando el 19,05% de los corrales en el sector. El puesto de vigilancia (componente 5) es particularmente interesante ya que nos remite al contexto de tensión que se pudo haber vivido en la guanera por el 116


descontento obrero o bien por la situación de esclavitud que sustentó la explotación durante la segunda mitad del siglo XIX. Este sector es el más grande y el que presenta la menor densidad de componentes, lo que se relaciona a su posición periférica en el asentamiento y su orientación funcional. Recolecciones superficiales Mediante la recolección superficial del componente 15, caracterizamos el conjunto de desechos de este basural de grandes dimensiones, el que se ocupó de forma breve posterior al año 1884, al dictarse una ordenanza de salubridad que prohibió arrojar desperdicios a las calles y terrenos comprendidos en la población, estableciéndose lugares especiales para acumular y quemar basura58. Su temporalidad se corrobora a través del análisis del repertorio artefactual, siendo característico de fines del siglo diecinueve. Se aprecia la diversidad y riqueza de estas basuras, la que se relaciona con la condición de puerto y el ingreso de mercaderías importadas de origen francés, inglés y norteamericano, entre otros. En este basural se descartaron desechos procedentes de las viviendas del sector B, conteniendo un alto porcentaje de bienes importados, remitiéndonos a los hábitos de consumo de dicho barrio. Sector B Refleja una parte importante de la ocupación previa a la instalación de SOCHIF, correspondiente a la ocupación peruana del sitio. Este sector contiene

principalmente aterrazamientos, algunos de los cuales se presentan agrupados, denotando una edificación y ocupación bajo una misma lógica. Además, presenta la mayoría de los hornos-fraguas y basurales de menor envergadura denotando la orientación doméstica de este espacio. Llama la atención la concentración de depósitos de guano en la parte alta del sitio, lo que coincide con el punto de llegada de los senderos que ascienden por el barranco costero. La profusión de aterrazamientos es consecuencia de una ocupación intensa, lo que es reflejo de un alto índice de hacinamiento que coincide con la imagen de Pabellón de Pica del siglo XIX, un poblado de mediana envergadura que cobijó a cerca de 4.000 personas (Segall 1967). El 71% de los hornos y fraguas del sitio se concentran en este sector, y a través de su ubicación podemos imaginar el funcionamiento del poblado. Los basurales de menor envergadura y que están desperdigados por el sector, son contemporáneos a la mayor actividad del asentamiento, y denotan la ausencia de una política sanitaria como la implementada en 1881, donde se definen áreas exclusivas para el depósito de basuras. A raíz de esto se generan acopios de desechos doméstico en el entorno de las casas y especialmente próximos a cocinas y ranchos, encontrándose el 29,41% de estos en este sector. A simple vista, se observa una mayor presencia de bienes importados como botellas holandesas y loza inglesa, lo que puede significar que esta parte del asentamiento cobijó a un estrato acomodado de la población como comerciantes y empleados.

58 A.I.T. Volumen 125, 1886. 117


En suma, este sector es el que presenta una mayor cantidad de componentes, conteniendo el 44, 02% del total del sitio. En términos de densidad, este sector logra un índice de 45 componentes por hectárea. Excavación y recolecciones superficiales Realizamos recolecciones de superficie en siete aterrazamientos, tres de los cuales fueron sondeados para evaluar su potencial estratigráfico (MéndezQuirós 2011). Entre los materiales recolectados, reconocimos principalmente loza y vidrios con características decorativas y rasgos tecnológicos que confirman una ocupación durante el Ciclo del Guano. Por las características de los análisis realizados, no es posible asignarle una data precisa, pero es indudable una ocupación a partir de la década de 1870. En la excavación identificamos diversas situaciones que reflejan la complejidad interna del poblado. El componente 65 se ubica en un área con alta densidad de aterrazamientos. Se definieron cuatro estratos,

donde se reconocen dos momentos ocupacionales. Inicialmente este espacio se concibió como un área de corral para animales domésticos menores, formándose un depósito con alto contenido orgánico y guano, posiblemente de conejos u otro tipo de roedor (¿cuy?). En el estrato 3 se reconoce un hiato en la ocupación, al producirse un abandono, acumulándose materiales postocupacionales. Luego, en el estrato 2 se produce una ocupación residencial. Este comportamiento de ocupaciones intercaladas por momentos de desocupación está constantemente documentado a través de fuentes históricas. Como la explotación estuvo sometida a fuertes oscilaciones de precio y por los cambios en la demanda internacional, se generó una fuerte inestabilidad en la ocupación de los poblados sufriendo fluctuaciones constantes, pasando en un par de años de 4.000 a 500 habitantes (Segall 1967; Boletín de la Guerra del Pacífico 1879-1881, 1975). En la excavación del componente 120, se identificaron desechos domésticos que se colaron entre las rendijas del antiguo piso de una vivienda de madera. La gran acumulación de detritos de termitas confirma la instalación de una vivienda de madera sobre este aterrazamiento. Uno de los ocupantes de esta vivienda, escondió bajo el piso de madera decenas de empaques de tabaco cubano que presentaban diseños grabados a color de marca La Honradez, los que se producen a partir de 1865, cuando esta empresa recibe la categoría de “Real e Imperial Fábrica” (La Honradez 1867). Además recuperamos un conjunto de fragmentos de papel que dan cuenta que quienes residen en este sector del poblado forman parte de 118


un sector socialmente acomodado con acceso a un amplio espectro de finos productos importados como paté foie, partituras musicales, naipes, porcelana y restos de una botella holandesa. Por su parte, al excavar el componente 59 detectamos la inhumación de un infante en ataúd perfectamente conservado. El individuo, posiblemente femenino, estaba finamente vestido, exhibiendo sobre su ropa un velo amarrado con cintas de colores en seda o satín. Portaba zapatos de cuero negro y se acompañaba por un banderín de colores. Por su atuendo creemos que se trata de la hija de una familia acomodada, posiblemente de origen extranjero por los ricos atuendos que portaba. Este espacio emplazado a los pies de un alero rocoso sirvió como área de entierro con anterioridad al ataúd, ya que en la fosa y en los alrededores del alero se encuentran varios huesos de entierros anteriores

Sector C Se emplaza en el espacio que la terraza litoral alta alcanza una amplitud mayor. A raíz de esto, es particularmente evidente la superposición de ocupaciones y el deterioro patrimonial es mayor. En este sector encontramos aterrazamientos y hornos, estando ausentes los basurales. En tiempos de la SOCHIF, prácticamente todo el pueblo se edificó aquí, utilizándose sus construcciones para fines domésticos como de equipamiento (pulpería, carpintería, bodegas, administración, escuela, etc.). Gracias a que en este sector se produce la última ocupación del sitio, ésta es altamente visible. Sin embargo, en algunos puntos es elocuente la superposición de aterrazamientos de la SOCHIF sobre una ocupación previa que seguramente corresponde al siglo XIX, como en el caso del aterrazamiento 145. Una de las diferencias más marcadas entre este sector y el anterior es la disminución en la frecuencia de 119


hornos, lo que denota una clara diferencia con las ocupaciones del sector B. Según Juan Herrera, ex poblador de Pabellón de Pica, durante el funcionamiento de la SOCHIF, el único lugar donde se depositaba la basura era en el barranco que conecta con la terraza litoral baja (componentes 255, 256 y 257). Comparativamente, este sector tiene poca variabilidad entre sus componentes, reflejo de una edificación regulada y planificada que buscó estructurar la ocupación del espacio para construir un poblado nuevo sin considerar el trazado del antiguo asentamiento. Excavación y recolecciones superficiales Los sondeos realizados en los componentes 137 y 147, buscaban corroborar la superposición de la ocupación de la SOCHIF sobre evidencias anteriores, posiblemente relacionadas a una ocupación durante el Ciclo del Guano que actualmente está muy desdibujada por la reocupación del sector. Sin embargo, no fue posible identificar esta sucesión en términos verticales ya que el relleno de estos terraplenes consistía en bloques rocosos de gran envergadura, y continuar excavando significaba generar un daño irreversible sobre la plataforma. Sobre este relleno, se formó una capa de material más fino donde recuperamos diversas basuras de mediados del siglo XX. Entre éstas había abundantes clavos de sección redonda, vidrios planos de ventanas, diarios, alambres y otros desechos que confirmaron su edificado durante la década de 1930 o 40. Un tercer sondeo fue realizado en el componente 195, ubicado en la parte alta de la ladera correspon-

de a un aterrazamiento formado sobre un sustrato arenoso. Aquí se identificó un profundo depósito de basuras a consecuencia de la acelerada acumulación de arena. Se definió un total de cinco estratos a lo largo de los cuales se definen dos ocupaciones. La primera se identificó en el estrato 3, correspondiente al relleno con basuras de un pozo, posterior a lo cual se extiende un área de actividades en el estrato 2. Los materiales son abundantes y se reconoce una ocupación previa a la SOCHIF, relaciona al Consorcio Explotador de Covaderas (CAEC) el que inició la explotación de Pabellón de Pica el año 1933 y funcionó hasta 1937, dando paso a una serie de fórmulas que culminan con la creación de la Sochif el año 1944 (Almonacid 2005). Las basuras analizadas incluyen envoltorios de productos chilenos elaborados a mediados de siglo, incluyendo cajetillas de cigarros Ganga y “43”59, etiquetas de galletas Mc Kay, productos Carozzi, loza tipo whiteware posiblemente Loza Penco, así como un conjunto de periódicos de las décadas de 1930 y 1940. Entre los documentos destacan notas de venta de la SOCHIF, etiquetas del CAEC, y una libreta de la oficina salitrera Anita, la que formaba parte del cantón Pintados. Sector D Es el sector más pequeños y con menos componentes. Incluye algunos aterrazamientos, basurales, estructuras de piedra y un horno que fueron construidos con anterioridad a la ocupación de la SOCHIF. Originalmente este sector se comprendió como continuación de B hacia el sur siguiendo por las cotas altas de la ladera, pero al sobreponerse el

59 Una interesante recopilación sobre “etiquetas y envases” asociados campamentos salitreros del cantón Central de Antofagasta está siendo estudiada recientemente por García (2010), entregando valiosos datos sobre la historia de las fábricas nacionales de rubros como tabaco, leche condensada, conservas y otros productos presentes en los basurales de fines del siglo XIX y principios del XX.

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poblado de la SOCHIF ambos quedaron separados. Por lo tanto, ambos comparten una orientación doméstica, pero en este sector más próximo a la guanera los aterrazamientos presentan una estandarización menor. Aquí se instaló parte de un campamento precario a modo de tolderíos en momentos donde las condiciones de vida y salubridad estaban supeditadas a la productividad de la extracción y el carguío de guano. Probablemente aquí se instaló a una parte de los obreros más empobrecidos o incluso esclavizados, lo que coincide con la ausencia de indicadores materiales importados como cerámica inglesa o bienes de mayor refinamiento, configurándose una clara diferenciación social en el poblado, segregándose los sectores administrativos y comerciales en la parte alta del sector B, mientras que en el sector D se establecen los obreros, favoreciéndose la proximidad a las áreas extractivas para su instalación. Excavación y recolecciones superficiales El sondeo del componente 196 B buscaba comprender las diferencias entre espacios domésticos durante el Ciclo del Guano. A partir del reconocimiento de los elementos inmuebles y la recolección de superficie, era evidente la diferencia entre los sectores B y D, ya que este último presentaba conjunto de basura mucho más modestos y un bajo porcentaje de bienes importados. Con el sondeo corroboramos la hipótesis inicial sobre el carácter residencial de los difusos aterrazamientos emplazados próximos a la covadera, definiéndose un piso ocupacional con presencia de semi121


llas de trigo, trozos de fierro y sacos, los que probablemente se usaron como toldos. Las basuras son muy escasas, recuperándose loza blanca y sólo un fragmento de taza decorada con estilo gaudy dutch. Las características de esta plataforma, reflejan que la actividad residencial era muy acotada, seguramente por la extensa jornada laboral, usándose principalmente para dormir. Esta forma de ocupar los aterrazamiento durante pocas horas y realizándose actividades muy acotadas, explicarían la composición de los contextos sondeados. Sector E Este sector es particularmente interesante ya que marca una diferencia clara con el resto del asentamiento. Aquí se concentran las actividades productivas siendo un área de conexión entre el poblado y la guanera. Por su particular ubicación, este sector concentró las actividades vinculadas a la extracción a lo largo de la secuencia cronológica. Las instalaciones industriales se ubican en las terrazas marinas baja y alta, conformando un sistema cuya funcionalidad fue variando durante las distintas ocupaciones. Actualmente hemos inferido solo algunos aspectos de esta compleja historia. En la parte baja se ubica la estructura 234 que cobijó una intensa actividad industrial, incluyendo el funcionamiento de una caldera o posiblemente una planta resecadora de agua que funcionaba a carbón, generando un acopio significativo de cenizas que se acumuló a un costado de la misma. Posteriormente, estas instalaciones fueron reacondicionadas para albergar nuevas actividades, como consta al

inspeccionar su arquitectura y observar la edificación de sectores complementarios donde se modifica levemente el patrón constructivo. Esta instalación estuvo ligada al funcionamiento del muelle norte, cuyos restos aun pueden identificarse (componente 210). En tiempos de la SOCHIF, estas estructuras ya estaban abandonas y semi destruidas, instalándose ahí uno de los estanques de agua potable que era bombeada desde lanchones que la traían desde Iquique o Valparaíso (componente 200). En la terraza alta, encontramos distintas edificaciones difíciles de asignar a una actividad específica. Contamos con estructuras de piedra y de hormigón que albergaron en distintos momentos talleres, maquinarias, una fragua y bodegas de acopio de guano listo para el embarque. Posteriormente, entre estas instalaciones, se instaló un segundo estanque desde donde se distribuía el agua potable a los pobladores en tiempos de la SOCHIF. Un basural de menor envergadura se sitúa junto a los caminos empedrados que conducen a la covadera y se relaciona con el tránsito de trabajadores entre la guanera y el poblado. En este espacio intermedio posiblemente funcionó alguna instalación relacionada con la alimentación de los trabajadores durante la jornada laboral, lo que generó el mencionado depósito de basura. Este sector es uno de los de menor tamaño con una densidad de 31,3 componentes por hectárea situadas sobre la terraza alta y en parte de la terraza baja. Por su funcionalidad industrial, no fue seleccionado para realizar recolecciones de superficie ni sondeos, priorizándose los sectores residenciales. 122


Sector F Emplazado exclusivamente en la terraza litoral baja, tiene la particularidad de contener un extenso basural (componente 256-257) que ha sido usado durante todas las ocupaciones, recuperándose fragmentos de botijas coloniales que dan cuenta de la antigüedad de su ocupación. La alta frecuencia de corrales es un atributo que se complementa con la potencia de los basurales. Este sector concentra el 64,44% de las chancherías y corrales del sitio, concentrando la crianza de porcinos para mantenerla alejada de las casas y evitar así la propagación de infecciones y mantener alejado el mal olor que genera. Si en algún momento todas éstas funcionaron en forma sincrónica, la producción de chanchos en Pabellón de Pica fue importante, entregando una solución efectiva a los problemas de abastecimientos de productos alimenticios. Recolecciones superficiales Por la potencia del componente 256-257, éste fue seleccionado para una recolección de superficie con la intención de determinar su extensión cronológica. Recolectándose una pequeña muestra de materiales diagnósticos. En distintos sectores hay alteraciones del basural producto de huaqueros que han comenzado a harnearlo en búsqueda de piezas para ser vendidas como antigüedades. En estas excavaciones se reconoce un depósito potente pese a la fuerte pendiente donde se ubica. Los materiales culturales incluyen indicadores del período Colonial Tardío, y continúan durante toda la secuencia ocupacional hasta momento subactuales.

Los más antiguos son fragmentos de botijas con huellas de elaboración en torno, revestidas con brea por el interior y con base de forma apuntada. Otros materiales relacionados a la ocupación colonial podrían determinarse de manera más acuciosa con una recolección más intensiva. Durante el Ciclo del Guano este basural estuvo en plena actividad, acumulándose gran parte de sus basuras, que incluyen diarios peruanos como El Comercio, del año 1877 y periódicos traídos por los marinos mercantes, recuperándose fragmentos en inglés, italiano y francés. Entre los manuscritos destaca un conjunto de fragmentos notables con ideogramas chinos, lo que hasta el momento constituye el único testimonio material elocuente de chinos culíes detectado en nuestra investigación. También hay empaques de velas de origen francés y nacional, de zapatos, detergente, cigarrillos, té y fósforos. En éste periodo se descartó gran cantidad de botellas de licor, vino, ginger y cerveza elaboradas en vidrio y gres (San Francisco 2011), y cuyo consumo a gran escala está ampliamente documentado a través de los relatos de la época. Entre la loza hay una amplia mayoría de loza blanca corriente, y una diversidad de fragmentos predominantemente del tipo whiteware con decoración por transferencia, spongeware, lineal y floral moldeada (Popovic 2010, García–Albarido et al. 2009). Se incluyen piezas importadas en loza y porcelana, con finas decoraciones inglesas, chinas, francesas o belgas, según los sellos de fabricación, y un conjunto de cerámica decorada de forma más sencilla, demostrando la amplitud de productos que arribaban a Pabellón de Pica en su condición de puerto, especial123


mente durante el Ciclo del Guano . Síntesis Recapitulando, las ruinas del centro productivo de Pabellón de Pica son reflejo de una ocupación durante a lo menos tres momentos. La primera durante el período colonial Tardía que se avizora de forma muy fragmentaria por la presencia de botijas de innegable filiación colonial (Bugueño 2009) en ausencia de otro indicadores que conformen un contexto para esta época. La segunda coincide con la ocupación más extensiva e intensiva del asentamiento, alcanzando su mayor desarrollo entre 1870 y 1890. No obstante tenemos serias expectativas que esta ocupación se inició al menos a partir de la década de 1840 a la luz de los datos entregados por Bollaert (1851) y Paz Soldán (1862). La tercera ocupación coincide con el funcionamiento de la SOCHIF pero se inicia algunos años antes, cuando el CAEC reactiva el poblado desde 1933, culminando con el cierre del campamento de Pabellón de Pica en la década de 1950 (Sánchez et al. 2009). El poblado durante el auge extractivo en tiempos del Ciclo del Guano, se constituye como un espacio de control y segregación social, estableciéndose en el sector B un barrio de comerciantes con alto porcentaje de extranjeros de origen italiano y yugoeslavo, junto a funcionarios fiscales y privados dependiente de las empresas consignatarias. Este segmento social sostenía el control económico del poblado a través del manejo de los comercios como panadería, cocinerías y almacenes, así como el contrabando de productos intermediados por intermedio de los marinos

mercantes que recalaban en el puerto. Mientras tanto, los cientos e incluso miles de obreros residían preferentemente en la parte sur del poblado, coincidente con el Sector D y agregándose posible mente el espacio intermedio con B, donde se intervino para construir el poblado SOCHIF, y la parte baja del sector B. Aquí las condiciones de vida eran paupérrimas, con altos índices de hacinamiento y un acceso sumamente limitado a productos y mercaderías. Esta situación queda corroborada con el estudio superficial, los sondeos y el análisis de materiales, reconociéndose conjuntos artefactuales mucho más discretos, con escasa basura y la casi nula presencia de bienes importados como lozas europeas, porcelana, botellas gres, y empaques de alimentos. Asimismo, arquitectónicamente es elocuente la simpleza de los aterrazamientos por su escasa estandarización. El período denominado Ciclo del Guano es muy difícil segregarlo entre un momento peruano y otro chileno a partir del estudio arqueológico, lo que se origina en que si bien existió un cambio político administrativo, se mantuvo una misma forma de habitar, se continuó ocupando el mismo poblado y no cambiaron en gran medida las dinámicas al interior del mismo, manteniéndose una clara división por barrios.

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HUANILLOS

E

mprender el estudio arqueológico de Huanillos es un desafío que oculta un importante potencial investigativo ya que la información histórica y antropológica nos entrega un panorama bastante claro sobre su historia ocupacional. A diferencia de Pabellón de Pica, la mayor amplitud de la terraza litoral permitió que la conformación del pueblo fuera más extensa, conservándose su trazado con mayor nitidez. Para sistematizar las evidencias identificadas en superficie, definimos nueve categorías de inmuebles considerando sus características generales, materiales constructivos y uso. Aterrazamientos Corresponde a superficies planas construidas generalmente para edificar sobre ellas. Estas bases pueden ser simples construcciones de tierra sin muros de contención, o bien bases sólidas con aparejo sedimentario y revoque de hormigón. Los muros de contención más sofisticados presenta aparejos bien afinados y los más sencillos se observan como alineamiento de piedra sin mortero. En Huanillos es la categoría más frecuente, alcanzando un 51,44% del total de componentes del sitio. Sobre estos aterrazamientos se edificó usando distintos materiales constructivos, siendo lo más común el material ligero como madera, calamina y toldos. Ninguna evidencia de paramentos ligeros se conserva en la actualidad 125


salvo fragmentos de calamina enterrada y corroída, y bases de postes de madera. En el sitio contabilizamos 179 aterrazamientos. Hornos-Fraguas Los hornos-fraguas de Huanillos a diferencia de Pabellón de Pica presentan un porcentaje menor de ladrillos refractarios, usándose piedras de origen local o bien camotillo60. En Huanillos encontramos varios tipos de hornos, algunos con una base rectangular sólida y una cúpula esférica construida con camotillo y mortero; otros de gran dimensión con una cúpula semiesférica con un lado recto y otros como simples espacios para instalar hoyas o sartenes directo al fuego. En suma, estos componentes corresponden al 12,36% de las evidencias registradas. En general se encuentran en mal estado de conservación pero algunas se han preservado manteniendo la bóveda parcial o totalmente en pie, estando mayormente representados en los sectores D y F2. En el sitio contabilizamos 43 hornos-fraguas. Estructuras de Piedra Con una representación de un 11,49%, las estructuras de piedra muestran mayor frecuencia que en Pabellón de Pica. La piedra fue utilizada para construir pircas simples y también para edificar paramentos con piedra canteada. Se presentan en casi todos los sectores por lo que no es un buen indicador de temporalidad, siendo ocupado indistintamente durante las distintas ocupaciones. Este material constructivo de origen local se utilizó para edificar las chancherías así como también para construir el

horno de la panadería, el polvorín, la caldera, las bases de los inmuebles de adobe y la Casa del Gerente, coloquialmente conocida como el “Castillo”. En el sitio contabilizamos 40 de estas estructuras. Basurales En Huanillos hay gran cantidad de basurales de pequeña y mediana envergadura, especialmente numerosos en el sector B donde se ubica el 51,72% de éstos. Al parecer, en este poblado no existió una política de concentración de las basuras en un solo lugar, por lo que se formaron pequeños basurales en la proximidad de los distintos conjuntos habitacionales y en el área industrial. Al observar algunos basurales parcialmente saqueados es evidente el potencial estratigráfico de algunos de ellos. En el sitio contabilizamos 29 basurales. Chancherías A pesar de tener una frecuencia menor en comparación con Pabellón de Pica, comparten sus características básicas como es la construcción con pircado simple. Si bien estas evidencias no se presentan en todos los sectores, se reconocen en cuatro de ellos, alcanzando una frecuencia de 6,03%, con una mayor presencia en los sectores B y F3. En el sitio contabilizamos 21 chancherías. Estructuras de Adobe Las estructuras de adobe forman parte de la ocupación de la SPL, edificándose a mediados del siglo XX cuando el cese de la extracción de guano da paso al procesamiento y exportación de sal por este puerto. Por lo general son estructuras grandes subdivididas

60 Corresponden a costrones extraídos de la guanera, formados por la consolidación del guano por acción de la sal (Biese 1950:30). 126


en varias habitaciones. Fueron utilizadas como “buques” de vivienda para los obreros y como viviendas de empleados de distinta jerarquía. Algunas de éstas son simples y de construcción continua, mientras que otras son complejas y sirvieron para fines doméstico, de equipamiento (pulpería, sindicato, bodegas, policlínico) e industrial. En el sitio contabilizamos 17 de estas estructuras. Estructuras de Hormigón – Bloqueta Al igual que en Pabellón de Pica, el hormigón pertenece a edificaciones subactuales y se presenta en baja frecuencia. En Huanillos identificamos ocho casos que corresponde al 2,3% del total de componentes, ubicándose todos en los sectores B y C, donde está la ocupación más reciente del sitio. En el sitio contabilizamos 8 de estas estructuras.

Estructuras de Sal Sólo se encuentran en Huanillos y todas fueron construidas por la compañía SPL y su funcionalidad no la hemos podido definir. La sal fue cortada en bloques similares a ladrillos que son ligados con un mortero elaborado a base de sal. Encontramos un total de cinco de estas estructuras contenidas en el sector C y fueron utilizadas con fines administrativos e industriales. En el sitio contabilizamos 5 de estas estructuras. Tumbas En Huanillos, todas las tumbas se concentran en el cementerio (Sector A), estableciéndose como camposanto desde la época de explotación del guano hasta la ocupación salinera. En el cementerio se observan varios tipos de tumba, reflejo de la larga ocupación del mismo, encontrándose algunas de hormigón con lápidas de mármol y fechas a partir de 127


la dĂŠcada de 1930, fosas simples de individuos sub 128


adultos y tumbas más antiguas formadas por apilamiento de rocas con disposición monticular alargada de hasta unos 80 cm. de altura. A partir de una primera contabilización, estimamos que el cementerio contiene 267 tumbas como mínimo, a lo que se agregan más entierros cubiertos por la carretera. Sin embargo, para que las estadísticas del sitio no se distorsionaran con un número tan elevado, se dejaron fuera de la contabilización de componentes. Por lo tanto, la categoría con mayor frecuencia son los aterrazamientos, alcanzando el 51, 44% del total de componentes; luego, continúan los hornosfraguas con el 12% y las estructuras de piedra con un 11%. En menor medida aparecen los basurales (8%), chancherías (6%), estructuras de adobe (5%), estruc turas de hormigón – bloqueta (2%), estructuras desal (1%) y otros (2%). SECTORIZACIÓN

A

l igual que en Pabellón de Pica, al abordar el estudio del poblado de Huanillos nos propusimos ordenar las evidencias superficiales para comenzar un proyecto de investigación a largo plazo que permita reconstruir la notable historia de la explotación tarapaqueña del guano. Para ellos, es necesario comprender la composición de los asentamientos, por lo que proponemos una sectorización de las evidencias de Hua nillos en siete sectores que ayudan a entender el funcionamiento interno del poblado.

Sector A Este sector corresponde al cementerio de Huanillos. Identificamos cerca de 267 tumbas y una estructura Hay una significativa variación en el estilo de tumbas, las cuales podrían clasificarse generando una tipología con implicancias temporales. Lamentablemente estas evidencias se han dañado en varias ocasiones como la construcción de la carretera que destruyó la parte oriente del cementerio, y también por el saqueo causado por huaqueros. Un factor indirecto de alteración lo ocasionan los mismos deudos de algunos de los difuntos, quienes a fines de 2008 con la intención de reparar el daño restituyeron las tumbas en su lugar y reconstruyeron los montícu los de piedra sin una asesoría profesional. Esta situación incluyó la recolección y re entierro del material bioantropológico expuesto generando una mayor disturbación de los restos. Por su orientación estrictamente fúnebre, no realimos recolecciones de superficie ni sondeos en el sector. Sector B La ocupación en este sector corresponde íntegramente al establecimiento de la compañía SPL en Huanillos. Las actividades desarrolladas son de índole doméstica y de equipamiento, conservándose el poblado prácticamente completo, incluyendo estructuras habitacionales como las viviendas de obreros solteros y casados, de empleados y el administrador, y estructuras de equipamiento como la escuela, quiosco, sindicato, pulpería, panadería, 129


baños públicos, taller mecánico, entre otras. El material constructivo predominante es el adobe, no obstante también detectamos gran cantidad de aterrazamientos que sustentaron edificaciones en material ligero. La mayor parte de los conjuntos de viviendas, se ampliaron construyendo espacios anexos en material ligero en forma análoga al patrón doméstico de algunas oficinas salitreras tarapaqueñas como Humberstone. Al analizar espacialmente estos conjuntos, es evidente que la construcción de este poblado que data de la primera mitad del siglo XX responde a una planificación urbanística. Existen espacios habitacionales definidos, una segregación social elocuente entre los conjuntos para obreros situados hacia el norte (barrio chino) y oeste, y los conjuntos de empleados situados al sur; mientras que en el centro se encuentra la panadería, pulpería y sindicato, espacios que centralizan la vida social de Huanillos en estos momentos. En los alrededores encontramos gran cantidad de basurales que eran utilizados por los habitantes del sector. Según nos relata doña Uberlinda Reyes, cada familia acostumbraba a botar sus desperdicios en un mismo lugar cercano a su vivienda. Una parte de los desechos orgánicos en vez de arrojarse a los basurales se destinaban a los porcinos que se criaban en chancherías próximas al mar (Componentes 14, 15, 16 y 23). Este sector es el más grande del sitio con una superficie aproximada de 5,3 ha. y el segundo que contiene más componentes alcanzando el 23,28% del total.

Recolecciones superficiales Si bien era evidente la ubicación cronológica de este sector, recolectamos un basural potente cortado por un aterrazamiento para evaluar si contenía basuras anteriores a la ocupación de la SPL. Elegimos el componente 56A donde recuperamos aislantes eléctricos de porcelana, loza whiteware con decoración gaudy dutch, y loza blanca de origen belga por el sello usado a partir de 195061. Entre los materiales característicos de mediados del siglo XX identificamos fragmentos de vajilla de vidrio de elaboración nacional así como loza procedente de Penco. En consecuencia, el conjunto artefactual es plenamente coherente con una ocupación a partir de la instalación del poblado salinero en Huanillos, la que según Castro (2002b) se inició el año 1941 al trasladarse las faenas desde Río Seco, finalizando el año 1954 al trasladarse definitivamente hacia Patillos para instalar un muelle mecanizado y ubicarse más cerca de la ciudad de Iquique. Sector C De orientación eminentemente industrial y administrativa se asocia directamente al muelle donde funcionó el puerto de carguío de guano62y posteriormente de sal. Entre los inmuebles relacionados a la administración se incluyen la casa del gerente conocida como “el Catillo” (componente 119), la del “jefe de cerro” o administrador residente en el poblado (componente 101); entre los inmuebles industriales se incluyen bodegas, talleres, improntas de alcantarillado, caldera, molino para el chancado de sal, patios de acopio y un conjunto de instalaciones desmantela-

61 Boch La Loviere. 62 Según documentos históricos, este muelle fue destruido por la Escuadra Chilena en Abril de 1879 junto a un conjunto de barcos peruanos recalados en el puerto. (Boletín de la Guerra del Pacífico 1979: 46). Posteriormente, éste fue reconstruido por la Armada bajo administración chilena para normalizar la exportación de guano (Zolezzi 1993).

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das. El muelle incluye un malecón que protege un sector importante del poblado y, detrás de éste se dispone de un espacio amplio donde hubo un sistema de rieles para transportar los sacos de sal hacia el acopio y posterior embarque. A continuación encontramos una sólida construcción de piedra cuyo muro oeste fue tempranamente desmantelado modificando al inmueble (componente 100). En esta explanada central se instalaron galpones y áreas de trabajo techado que se visualizan en las fotografías de la época. En la actualidad son escasas las señales que permitan comprender a cabalidad el funcionamiento de esta maquinaria. Los recintos 108, 112 y 98 son edificaciones funcionalmente asociadas entre sí. El primero corresponde a la base de la Casa de Fuerza, central generadora de electricidad con grandes motores electrógenos similares a los que se conservan en la oficina salitrera Santa Laura. Esta energía era conducida al componente 112 donde se encontraba la sala de máquinas dando movimiento al andarivel. Este “ferrocarril aéreo”, partía en el centro de Huanillos (componente 98) hasta llegar a las salinas de Huanillos en el borde del Salar Grande transportando los cargamentos de sal para ser molidos y exportados desde el punto. Cartografía de la Armada elaborada poco después del término de la Guerra del Pacífico (Señoret 1884), indica que bajo estas instalaciones se situaba parte del poblado guanero. Lo más probable es que en este mismo punto, situado estratégicamente cerca del muelle y protegido del viento costero, se ubicaron las instalaciones industriales del guano, siendo cubiertas por la ocupación salina que data de 1941 (Castro

2002b) y que se sobrepuso al campamento utilizado por el CAEC a partir de 1933 (Almonacid 2005). En cuanto a los componentes vinculados con funciones administrativas, además de las dos casas más grandes del pueblo utilizadas por el gerente y administrador, identificamos en la cima del cerro La Cruz una piscina construida con roca y hormigón que seguramente fue llenada con agua de mar con una bomba ubicada en el componente 104. Recolecciones superficiales Por el fuerte impacto que significó la instalación de la planta salinera en Huanillos, teníamos bajas expectativas de encontrar vestigios de ocupación guanera al interior del sector C. Sin embargo, a los pies del cerro la Cruz reconocimos un basural antiguo que podía entregarnos valiosa información. En consecuencia, recolectamos el componente 125, recuperándose claros indicadores cronológicos de la ocupación durante fines del siglo XIX. La única fecha impresa procede de un fragmento de periódico del año 1888, donde se menciona al presidente Balmaceda. Junto a éste, identificamos fina porcelana china con decoración en policromía y loza con decoración lineal sencilla y fragmentos con decoración lineal dorada en un plato pequeño.

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en el sector B nos hablan de la ausencia de un orde

Sector D Se ubica junto al sector industrial y combina un conjunto significativo de inmuebles del período de explotación del guano con unos pocos componentes superpuestos pertenecientes a la época de explotación de sal. Aquí desaparecen las instalaciones industriales, reconociéndose aterrazamientos, hornosfraguas y basurales. Entre las escasas evidencias de la época de la compañía SPL encontramos la base de un estanque de agua potable y algunos antiguos terraplenes que fueron reutilizados y reforzados con hormigón. Entre los demás elementos inmuebles se incluyen aterrazamientos, hornos y fraguas que, a diferencia del patrón de asentamiento salinero, se instalan tanto en sectores planos como en laderas con pendiente pronunciada, configurando un sector atiborrado de componentes. Hay basurales de distintos tamaños que, al igual que

namiento en cuanto a los desperdicios. En este sector reaparecen las chancherías pero en baja frecuencia, y se ubican alejadas de los aterrazamientos domésticos. La disposición de estos componentes sigue la topografía natural sin que exista un trazado planificado previo a su construcción. Parte del sector ha sido dañada por el paso de maquinaria pesada así como por la edificación de las instalaciones de la compañía SPL. Por lo tanto, es de suponer que era más grande y puede estar parcialmente cubierto por el sector C, idea que se refuerza al observar la ubicación de los componentes 110, 114 y 116, los que están parcialmente destruido por la casa de fuerza y la casa de máquinas. En suma, la orientación funcional es claramente doméstica, incluyendo aterrazamientos y hornosfraguas.

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Excavación y recolecciones superficiales Los sondeos entregaron información muy sugestiva sobre la historia ocupacional del poblado. El componente 146 consiste en un basural doméstico formado sobre un aterrazamiento, en lo que pudo ser el patio de una vivienda colindante. Contenía basuras tanto de fines del siglo XIX como de la primera mitad del siglo XX. Destaca por su diversidad artefactual incluyendo loza fina blanca y decorada del tipo whiteware, con decoración por transferencia, lineal y spongeware, así como un tintero en gres y fragmentos de porcelana china con decoraciones azules sobre blanco. Uno de los trozos de loza blanca tenía el sello “Faiencieri Gien”, el que comienza a fabricarse a 63 partir de 1875 . Entre los papeles, recuperamos frag mentos de naipe español, empaque de habanos, aislante de porcelana para telégrafo y una etiqueta del CAEC. Lo anterior se acompañaba de gran cantidad de materiales sin elementos diagnósticos como gran cantidad de vegetales, conchas, clavos y trapos, estos son más abundantes que el propio sedimento. Luego, el componente 163 se aprecia como un aterrazamiento ubicado en uno de los márgenes del sector, con un sólido muro de contención. En superficie sólo se observa arena y algunas conchas dispersas. Sin embargo estos sedimentos eran producto de una acumulación eólica postocupacional que cubría completamente un potente basural que se inicia a fines del siglo XIX y contiene basuras de la década de 1930. Con un depósito que superó los 60 cm., se recuperó una amplia diversidad de loza whiteware, incluyendo decorados con técnica de spongeware, lineal, y por transferencia. Entre los sellos, reconoci63 Esta fábrica se mantiene operativa hasta la actualidad. http://www.gien.com

mos la marca francesa “Opaques de Sarreguemines”, la que data de fines del siglo XIX. Entre los papeles hay fragmentos de periódico en francés y de naipes fabricados en 1882, paquetes de velas francesas, empaques de té marca Rogers & Co. de Valparaíso, un sello postal chileno de 1885, un sello de vino “Errázuriz Panquihue” y una etiqueta del CAEC. Entre los restos culturales sin implicancias temporales, se recuperó gran cantidad de alimentos reconociéndose la mayor diversidad especies de todo Huanillos, presentándose siete variedades de legumbres incluyendo algarrobo, garbanzo, garbanzo negro, lenteja, poroto, poroto negro y poroto rojo; frutos como cuescos de durazno, semillas de naranja, cáscara de nuez y semillas de sandía; a lo que se agrega cuescos de aceituna, semillas de ají, granos de café, mazorcas de maíz, trigo y semillas de zapallo (García y Díaz 2011). Frente a esta diversidad de productos podemos imaginarnos parte de la gastronomía de estas costas, siendo evidente la complementariedad de recursos procedentes de distintas latitudes. Por el contrario, llama la atención la baja frecuencia de vidrios, los que usualmente son muy abundantes en la mayoría de estos basurales. Sector E Forma parte de la ocupación estrictamente guanera del sitio y se encuentra en uno de los corredores formados entre los afloramientos rocosos y cordones de cerros. Aquí identificamos unos pocos componentes domésticos en un área intermedia entre la parte norte de Huanillos -con la ocupación mixta- y la parte sur -con la ocupación exclusivamente guane133


ra. Por lo discreto de este sector, no se realizaron recolecciones ni sondeos.

primeros sub sectores (F1 y F2) tienen una orientación claramente doméstica, encontrándose mayoritariamente aterrazamientos, hornos y basurales en una disposición ordenada y acorde al relieve.

Sector F Presenta una ocupación exclusivamente guanera que se confirma con la información cartográfica de 1884 que señalan la existencia de este caserío (Señoret 1884). En este lugar se desarrollaron actividades principalmente domésticas, siendo el sector más densamente poblado de Huanillos y con mayor cantidad de componentes. El emplazamiento se caracteriza por una serie de afloramientos rocosos y cordones de cerros, formándose espacios protegidos del viento que permitieron el establecimiento de un poblado con un grado de organización interna que hace suponer una edifica ción planificada y realizada en un mismo momento -especialmente en los sub sectores F1 y F2. Este sector fue subdividido en tres porque cada uno se emplaza en un vallecito distinto, generándose en su interior dinámicas sociales particulares. Los dos

Destaca el horno de mayor dimensión del sitio (componente 294), el que está relativamente aislado y semi derrumbado. Algunos corrales se ubican en la parte baja y corresponden a recintos de piedra y aterrazamiento con evidentes depósitos de estiércol porcino. El sub sector F3, está separado de los demás, a diferencia de los anteriores que están interconectados en su parte baja. Pese a los pocos componentes del sector se establece como un espacio intermedio entre el poblado y la guanera. El conjunto de aterrazamientos, hornos, corrales y caballerizas, nos invita a pensar que estaba orientado a la elaboración y el suministro de alimentos y colaciones para los obreros que estaban trabajando en la guanera. Un aterrazamiento con escalinata de piedra (componente 344) y la existencia de dos hornos grandes bien conserva134


dos (componentes 337 y 338) nos inclinan a plantear esta posibilidad. Además, la proporción de corrales en el sector indican una producción sobresaliente de carne fresca independiente a los sub sectores propiamente domésticos (F1 y F2). Excavación y recolecciones superficiales El análisis de materiales superficiales de dos basurales del sector F refleja un interesante contraste con la diversidad y riqueza del sector D. La frecuencia de bienes importados, especialmente loza, se reduce notoriamente en los componentes 244 y 331A. En el primero se reconocieron pocos elementos diagnósticos como una cajetilla de fósforos marca Roger Symmington y Cia. De Valparaíso. En cambio desde el basural 331A se recuperó un conjunto más diverso de basuras, incluyendo un tintero y botellas en gres, fragmentos de loza tipo whiteware corriente y decorada por transferencia, porcelana china azul sobre blanco, y cerámica utilitaria monocroma con decoración en el borde. Las recolecciones dirigidas a los aterrazamientos, revelan una mayor incidencia de porcelana china, quedando en evidencia la circulación de un mismo tipo de cuenco sin asas, con bordes evertidos, con un reborde en la base y con decoración por el exterior con ideogramas chinos y trazos curvos. El tipo más recurrente tiene decoraciones en trazos curvos de color azul sobre blanco con tonos azulados, existiendo una variante con las mismas características pero con trazos grises sobre fondo blanco grisáceo. En la base de uno de estos fragmentos hay una firma incompleta a modo de sello.

Desde el componente 300, recuperamos porcelana europea con decoración lineal y varios fragmentos de cerámica domestica, la que no suele ser muy abundante en las guaneras. Por su parte, el componente 331 combina el mencionado tipo de porcelana china, con loza corriente y botellas gres con aplicación de esmalte siena en la parte alta, mientras la base es de color natural con aplicación de esmalte transparente. Desde el componente 344 recuperamos un fragmento de porcelana china policroma junto a fragmentos de loza corriente. Todos los sondeos confirman que las viviendas eran de madera, lo que impidió la formación de basuras domésticas asociadas a las aterrazamientos concentrándose sólo en las áreas de basural, incidiendo en una baja frecuencia de materiales culturales. Este comportamiento nos recuerda las indicaciones de la ordenanza de salubridad dictada en 1884 para toda la subdelegación de guaneras, donde se proscribía arrojar desperdicios en calles y junto a las casas, lo que sugiere que la ocupación de este sector sería posterior a dicha ordenanza. Entre los escasos materiales recuperados desde el componente 280, destacan fragmentos de loza whiteware con decoración por transferencia, flow blue, 135


por aplicación directa y spogeware, junto a loza corriente y fragmentos de cerámica monocroma domástica. Este recinto destaca por tener la mayor diversidad y riqueza decorativa entre los aterrazamientos muestreados, incluyendo abundantes bienes importados junto a cerámica monocroma y loza corriente. Finalmente, desde el componente 237 se recuperaron fragmentos de loza whiteware con decoración spongeware y lineal. En suma, el sector F presenta un claro ordenamiento espacial que remite a una construcción planificada y un posterior funcionamiento bajo claras normas de higiene y salubridad. Esta ocupación de fines del siglo XIX aparentemente se inicia posterior a 1880 y parece coincidir con el momento en que la población de Pabellón de Pica se traslada a Huanillos cuando se centralizó la explotación de guano en esta covadera poco antes del año 1890 (Risopatrón 1890). Sector G Este sector se emplaza a unos 300 metros al sur del sector F y presenta una ocupación asignable al Ciclo del Guano y la SOCHIF. A diferencia de los otros sectores, éste presenta una gran diversidad funcional, incluyendo basurales, aterrazamientos y estructuras donde funcionó la administración en tiempos de la SOCHIF (Biese 1950). El estado de conservación del sector está muy comprometido por la extracción reciente de guano, la que está socavando algunos terraplenes que sustentan estructuras en ruinas. A lo anterior se agrega la destrucción significativa que produjo la construcción del camino costero que comunica Iquique con Tocopila

Actualmente se conserva un inmueble de piedra en buenas condiciones, el cual muestra reparaciones hechas con adobe y que podrían retraerse a la época de la compañía SPL. Sin embargo, en el citado plano de Señoret de 1884, se indica que en este sector ubicado a los pies de la covadera, previo a la instalaciódel poblado se contaba con dos muelles de carguío de guano. Por el duro impacto que ha sufrido este sector y lo desdibujado de su composición, tenemos dificultades al momento de interpretar su organización interna. Es evidente su ocupación durante el Ciclo del Guano, así como en tiempos de la SOCHIF, y sospechamos que no existe un abandono importante entre ambos hitos temporales, lo que implicaría una ocupación continua entre las décadas de 1870 y 1840, al menos en este sector Recolecciones superficial En este sector recolectamos el componente 370 por ser uno de los basurales más potentes. Se identificó 136


un rico depósito con materiales de fines del siglo XIX, continuando su uso durante las cuatro primeras décadas del siglo XX. Esta ocupación se infiere a partir de la diversidad de empaques y etiquetas de una amplia gama de productos como Té néctar, envasado en Valparaíso por la compañía Gildemeister; duraznos en conserva La Baskonia, empresa de San Felipe funcionó entre los años 1897 y 194964; leche condensada marca Nestlé y Milkman, las que previamente fueron documentadas por García (2010) en la pampa salitrera del cantón Central de Antofagasta; y cajetillas de cigarrillos de la Compañía Chilena de Tabacos, marca América y La Ideal, comercializados en Chile entre las décadas de 1910 y 1960 (op cit). La loza whiteware expresa un claro predominio, incluyendo vajilla blanca corriente y decoraciones lineal, spongeware y por transferencia,

agregándose porcelana china con decoración bicroma azul sobre blanco y un fragmento posiblemente de fuente con decoración policroma de flores. Como ya señalamos, la dificultad de interpretar el funcionamiento del sector nos impide comprender la riqueza artefactual presente en este basural, la que podría ser consecuencia de un patrón de consumo del personal administrativo que pudo establecerse próximo a la covadera, lo que sostenemos sólo a modo de hipótesis. Síntesis Recapitulando, la historia ocupacional de Huanillos se puede subdividir en tres momentos a partir de la década de 1870. El poblado se inicia durante el Ciclo del Guano, para luego funcionar bajo la administración del CAEC y de la Sociedad Chilena de Fertili-

66 Según datos de la Aconcagua Foods, quienes compraron La Baskonia en 1949. www.aconcaguafoods.cl

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zantes. En la década de 1930, y durante algunos años coexisten los poblados guanero y salinero (SPL), sin que tengamos claridad sobre la modalidad e implicancias derivadas de esta coexistencia en términos sociales y de funcionamiento entre ambos poblados. Actualmente la interpretación de esta historia se enfrenta a las fuertes transformaciones que generó la construcción del asentantamiento de la SPL, alterando el antiguo puerto guanero y campamento asocia do (sector C); así como la grave destrucción que generó la construcción de la carretera, llevando a su paso la mayor parte de las instalaciones de la SOCHIF (sector G). Esta situación nos impide generar una visión integral de las dinámicas sociales del poblado en su conjunto, especialmente para el Ciclo del Guano por la destrucción de sectores claves. Si bien la ocupación inicial de Huanillos es contem-

poránea a Pabellón de Pica durante el Ciclo del Guano, aquí se extiende por un período mayor de tiempo. A raíz de este funcionamiento más prolongado, el poblado expresa una fisonomía y orgánica diferente, verificándose una segregación social expresada en términos territoriales. Esta tendencia se relaciona a la existencia de un relieve que propicia el ocultamiento de los sectores, lo que se suma a la implantación de un sistema de segregación social más sofisti cado. Con posterioridad a la brutalidad del régimen esclavista impuesto a los migrantes chinos, fue necesario ocultar la desigualdad social entregando condiciones de vida más llevaderas a los obreros para evitar que se gatillara el descontento social. De esta forma, el barrio obrero estaba sumamente normado (sector F) mediante el diseño de un trazado urbano ordenado 138


para la conformación del poblado, definiéndose áreas de basural segregadas de los espacios domésticos. Esto se identifica con claridad en el sector D, donde aparentemente se constituyó un barrio compuesto por comerciantes y personal administrativo residiendo junto al puerto; y en el sector F, el que se define como un barrio obrero emplazado hacia la covadera, siguiendo misma distribución de Pabellón de Pica al disponer las viviendas de trabajadores próximas al área extractiva y el “barrio alto” dispuesto hacia el norte. Esta segregación social es elocuente en la distribución de bienes importados y de prestigio en los basurales. Si bien estos aparecen en ambos sectores, su presencia en el barrio obrero es mucho más baja, explicándose por el ingreso incipiente de un modelo aspiracional minero que introduce el deseo de adquirir bienes de prestigio como símbolo de un mayor estatus. Por ende, la sofisticación de este sistema socialmente segregador se relaciona con la entrega de mejores condiciones de vida en cuanto a índices de hacinamiento, organización del campamento y la posibilidad de adquirir bienes cotizados como finas lozas decoradas europeas y chinas o bebidas exóticas como whisky. Sin embargo, esta mejoría en la calidad de vida se sustenta en meras apariencias introduciéndose paulatinamente un deseo de consumo de objetos para ocultar la fuerte segregación social y la explotación laboral que persistía sin mayores variaciones. No hay que olvidar que a principios del siglo XX, en la pampa salitrera se gestaba un sistema industrial que recurría a la ilusión de la riqueza fácil

para el “enganche” de trabajadores desde Chile Central y el Norte Chico, quienes al instalarse en las oficinas se enfrentaban al inicuo sistema de fichas, libretas y pulperías, profundizando su condición de pobreza y alejando el ansiado mejoramiento en las condiciones de vida, mecanismo que se aplicó de igual forma para traer obreros a las guaneras. No es natural ni admisible, a mi modo de pensar, que en pueblos miserables como el de Huanillos, en que con gran trabajo i sacrificios se gana la vida, se impongan contribuciones imposibles de satisfacer. Debe tomarse en consideración que en este pueblo solo hai en trabajo poco mas de trescientos hombres, i que la mayor parte de ellos se proveen en el almacen de la compañía cargadora. Siendo así ¿qué gran negocio podrán hacer los infinitos comerciantes? Ninguno. I si a esto se agrega la contribución de pisos, que es bien crecida ¿Qué partido les queda a estos últimos? Sería pues conveniente que el señor jefe político se sirviera informarse de personas conocedoras de estos depósitos y después resolver lo conveniente. Finalmente me han informado personas que me merecen fé, que el cobro de censo se hace de una manera mui irregular, pues me aseguran que los recibos de esas contribuciones son firmados por un des conocido; que ni siquiera llevan el timbre de la subdelegación, mucho menos la firma del subdelegado ¿Qué habrá en esto? Tengo también conocimiento de que la tal contribución es mui elástica, en cuanto a su cobro, pues a algunas personas se les ha cobrado tres centavos por cada metro cuadrado i a otros dos, siendo que debie139


ra cobrarse igual valor a todos ¿A qué obecede este singular sistema? Bueno sería que se aclarase este asuntito para que no se llegua a juzgar mal, como sucede hoy. MATERIALES CONSTRUCTIVOS PABELLÓN DE PICA Y HUANILLOS

L

EN

a arquitectura constituye una expresión cultural durable y que refleja patrones constructivos propios de un tiempo, un territorio y una forma de habitar. A partir de esta premisa es fundamental conocer las expresiones arquitectónicas del pasado por ser creaciones únicas e irrepetibles que se encuentran suma-

mente expuestas al deterioro y desaparición por tanto causas naturales, como los terremotos y los efectos de la intemperie; como por causas antrópicas, como la construcción de puertos e industrias, actos vandálicos, paso de vehículos todo terreno o la excavación del subsuelo a mano de huaqueros, coleccionistas y vendedores de antigüedades. A continuación caracterizamos las principales materialidades que dieron forma a las edificaciones de los poblados. Algunas de ellas ya no están presentes en las ruinas por haber sido desmanteladas pero es posible inferir su uso a partir del trabajo de terreno realizado. En cambio, otras materialidades persisten con claridad, pero no están exentas del deterioro que pone en peligro su integridad.

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Madera Siguiendo la tónica de los principales asentamientos urbanos de la costa del Norte Grande del siglo XIX y principios del XX como Arica, Iquique, Tocopilla y Mejillones; la mayoría de las edificaciones que dieron forma a los centros productivos del guano se construyeron a base de madera. Ésta se empleaba en todo tipo de edificaciones, incluyendo instalaciones portuarias, obras civiles para habilitar la explotación en las covaderas como puentes y pasarelas; y otros inmuebles destinados a funciones diversas como residencias, laboratorios, bodegas, oficinas administrativas, etc. Las principales especies utilizadas fueron el Roble Americano y el Pino Oregón, siendo traído por barco como material constructivo o como lastre de las embarcaciones. Estas edificaciones se erigen sobre terraplenes construidos de forma rústica y elaborada, incluyendo muros de contención construidos con piedra y argamasa en algunos casos. No encontramos restos de techumbre, pero considerando los antecedentes de la región, es altamente probable que como material de cubierta se utilizaran calaminas o bien tejuelas de madera como se aprecia en la fotografía de a una casa de Pisagua en la década de 1860. En baja frecuencia identificamos las bases de edificaciones construidas en madera y revestidas con calamina, patrón muy popular en la arquitectura pampina de fines del siglo XIX y principios del XX. En las guaneras, se asocia a la ocupación SOCHIF en Pabellón de Pica y a la ocupación de la SPL en Huanillos, ambas a mediados del siglo XX. En definitiva, la construcción en madera constituye

la principal tradición constructiva de los puertos guaneros, reconociéndose tanto en Pabellón de Pica como en Huanillos. Toda la madera de la época ha sido desmantelada, pero los aterrazamiento que se conservan son mudos testigos del antiguo patrón constructivo.

Ladrillo refractario Si bien la madera es un material noble y dúctil que se adapta a todo tipo de formas y estilos, es incompatible con el fuego. Por ello, junto a la madera se introducen los ladrillos refractarios como parte fundamental para la construcción de cocinas y fraguas, conteniendo el fuego, optimizando la transmisión del calor y evitando su propagación. Estos ladrillos se importaban por barco desde Inglaterra y otros países con tradición manufacturera de loza, ya que los mismos hornos y tecnología servían para la elaboración de ambos productos. Gran parte de las cocinas de la segunda mitad del siglo XIX presentan gran cantidad de ladrillos refractarios, pero actualmente es muy difícil reconstruir su 141


forma por el sistemático desmantelamiento que fueron objeto para extraer las gruesas planchas de hierro y para reutilizar los ladrillos que se encontraban en buen estado. La utilización de este tipo de ladrillos es muy frecuente en las oficinas salitreras y fue implementado en la mayoría de las instalaciones con influencia inglesa durante esta época. Es muy usual encontrar restos de cocinas junto a los aterrazamientos donde antiguamente hubo casas. En Pabellón de Pica identificamos pequeñas y grandes bases de cocina construidos con ladrillo refractario. Existen ciertos lugares en Pabellón de Pica y Huanillos con altas concentraciones de cocinas, lo que interpretamos como áreas de preparación de alimentos para obreros que no responden a la díada casacocina. Por su parte, en Huanillos identificamos otros dos tipos de hornos-fraguas que en vez de construirse con ladrillos refractarios importados utilizaban piedras toscamente canteadas o seleccionadas. Correspondiente a la época salinera, se conservan las ruinas de una caldera edificada con piedra y argamasa en su fachada exterior, mientras el sector de combustión se hizo a base de ladrillo refractario. Piedra La piedra es un material constructivo con una tradición milenaria en la costa de Tarapacá, usándose a lo largo de la prehistoria por su alta resistencia y disponibilidad. En tiempos históricos la piedra sigue siendo usada modificándose las técnicas constructivas así como las formas y dimensiones de las construcciones. En general, la piedra no se circunscribe a

un uso específico, utilizándose de forma expeditiva así como en las construcciones más sofisticadas de ambos sitios. Uno de los usos más frecuentes dados es para la construcción de corrales y chancherías, empleándose cantos naturales con los que se construyen pircas con y sin argamasa. Estos recintos son de factura sencilla y en general se ubican en los márgenes de los poblados. También se usa la piedra para la construcción de muros de contención, hornos con bóveda, terraplenes viales, fundaciones y sobre cimientos de muros, combinándose con otros materiales constructivos como madera o adobe. Un uso más sofisticado de la piedra está presente en ambos centros productivos, empleándose bloques canteados y mortero para generar sólidas edificaciones como el “castillo” de Huanillos –edificado con posterioridad al período guanero–, las plataformas de acopio, el malecón del puerto, el polvorín y otras instalaciones industriales. En Pabellón de Pica, los recintos con mampostería de piedra canteada y mortero se concentran en el sector sur del poblado, correspondiente a dos estructuras que actualmente sirven como residencia de los guaneros que siguen explotando el yacimiento; y en una edificación industrial desmantelada que conserva restos de muros construidos con el mismo mortero usado en el edificio de la ex Aduana de Iquique. Esta última está muy deteriorada y se asocia a intensas actividades de combustión. En cuanto a las estructuras de piedra del poblado, es posible que una de ellas hubiese funcionado como 142


iglesia según el relato de un ciudadano británico que recorrió Pabellón de Pica un par años antes de la Guerra del Pacífico. Años atrás, la gente acudía a Pabellón de Pica por el guano, quienquiera que fuera, agarraba un miedo a Dios delante de sus ojos. Había pequeñas casas construidas con piedra y mortero, aún en pie, así como también una pequeña iglesia, construida bajo el mismo estilo, pero mejor, y construida desde el suelo sobre tres filas, cada una dispuesta a pie de distancia de la otra. Actualmente se usa para almacenar cebada y otras especies necesarias para las mulas y caballos de la compañía cargadora (Duffield 1877:78, traducido por los autores). Mampostería de camotillo. Una variante de la construcción en piedra se genera a partir del camotillo, costrones extraídos de la guanera, formados por la consolidación del guano por acción de la sal (Biese 1950:30) de aspecto similar al costrón de anhidrita o caliche, empleado ampliamente en la Pampa del Tamarugal como material constructivo. Se utiliza tanto en Pabellón de Pica como Huanillos, especialmente para construir hornos con bases cuadrangulares y cúpulas circular o semicircular. El camotillo, al igual que el costrón pampino, tiene excelentes propiedades térmicas, lo que explicaría su uso para construir hornos. En Pabellón de Pica identificamos un corral construido con pirca simple de camotillo. Por su parte, en el sector G de Huanillos hay algunos aterrazamientos y recinto construidos total o parcialmente con camotillo y mortero. Entre estos destaca uno que formó 143


parte de la administración en tiempos de la SOCHIF y que presenta una superposición de reconstrucciones sumamente interesante (Imagen XX). Con bases de piedra canteada, presenta diversas reparaciones, las que incorporaron bloques de camotillo y adobe, generando un mosaico constructivo sin parangón en estos sitios. Adobe El uso de adobe se introduce con el cambio productivo de Huanillos hacia la exportación de sal. La empresa SPL al hacerse cargo del puerto, construye un nuevo campamento a la medida de sus necesidades. La mayor parte del área habitacional se edifica con adobe sobre terraplenes de piedra canteada y en algunos pocos casos en sobre cimientos. Según el testimonio de Uberlinda Reyes, ex habitante de Huanillos, el adobe se elaboró a pocos kilómetros del pueblo, cerca de la playa Boca del Diablo aprovechando los depósitos de limo arcilloso acumulados por la formación de conos de deyección en la Cordillera de la Costa. El adobe se utilizó para la construcción de “buques”, conjuntos residenciales obreros con casas pareadas para los trabajadores de la empresa, policlínico, sindicato, bodegas, edificios administrativos, taller mecánico, casa del jefe de cerro e incluso como horno. Actualmente estas edificaciones se encuentran con deterioros importantes por el retiro de los elementos de madera que le daban firmeza a la estructura como dinteles de puertas y ventanas, y las vigas de techumbre. La aplicación de adobe para la reparación de una de

las estructuras del sector G señalan su preexistencia, la que posiblemente es una de las pocas estructuras del siglo XIX que se conserva en pie, indicando la coexistencia durante algún tiempo de la industria salinera y las faenas de explotación guanera. Sal El uso de sal como material constructivo es una característica propia de Huanillos, y no conocemos referentes análogos en el Norte Grande. Sin embargo, creemos que la tradición constructiva con costrones salinos utilizada ampliamente en la Pampa del Tamarugal es, un referente constructivo conocido por los albañiles de Huanillos. Esta técnica constructiva emplea bloques de sal procedentes del Salar Grande, perfectamente canteados, formando falsos sillares. La técnica constructiva de albañilería en sal asienta los bloques sobre un mortero especial elaborado con una salmuera espesa que rápidamente se solidifica. La utilización de sal como material constructivo es relativamente escasa en Huanillos y está totalmente 144


ausente en Pabellón de Pica. Se presenta en muros de contención de terraplenes viales e industriales, como revestimiento o emplantillado de piso en el sector portuario y como muros mampuestos en sólo una estructura. A lo anterior se agrega el uso de argamasa de sal como mortero en algunas estructuras de piedra, lo que se podría explicar por la escasez y costos del cemento durante la primera mitad del siglo XX. Hormigón El hormigón es un material constructivo que en Chile se utiliza de manera masiva a partir de la década de 1920. Por este motivo, en los centros productivos es muy escaso y se asocia a las ocupaciones más recientes, privilegiando su aplicación en las instalaciones industriales. En Pabellón de Pica se encuentra principalmente como mortero de pega en muros de mampostería de piedra y radieres, principalmente asociados a la SOCHIF. A esto hay que agregar una estructura industrial del sector E, cuya función no logramos determinar pero que sirvió de o anclaje a sólidas estructuras de hierro. En Huanillos, es más frecuente, asociándose principalmente a instalaciones industriales empleados durante la ocupación salinera de la SPL. Entre estos destaca la antigua casa de fuerza y la sala de máquina. Además, es ampliamente usado como mortero de pega en las edificaciones de piedra de esta época. Entre las edificaciones más recientes de Huanillos, alcanza a ingresar la bloqueta con hormigón armado. 145


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VII BIBLIOGRAFÍA

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ÍNDICE DE ILUSTRACIONES Página Texto 7 9 10 11 12 13 14 15 17 18 19 20 22 23 24 26 27 28 29 30 31 32 33 35 36

Autor

Covadera de Chanavaya, región de Tarapacá. PMQ Esquema de la Corriente de Humboldt. P.H. Islote Guanero, sector Río Seco, región de Tarapacá. PMQ Toninas en la bahía de Chanavaya, al fondo punta Patache, región de Tarapacá. PMQ Grabado de guaneros en el Perú en 1880. Pelicano (Pelecanus Thagua). www.silvestrechile.blogspot.com Guanay, Piquero y Garuma. www.silvestrechile.blogspot.com Panorámica guanera Punta de Lobos, región de Tarapacá. PMQ Mapa de Tarapacá. Bollaert 1851 Cultivos en el valle de Lluta, sector Rosario, región de Arica y Parinacota PMQ Barcos franceses del siglo XVIII. La Perouse, 1799 Vista de Iquique desde la isla de Ique Ique. Paz Soldán 1865 Mapa del Departamento de Moquegua. Paz Soldán 1865 Sitio arqueológico Pabellón de Pica-1, región de Tarapacá. PMQ Dibujo de perfil, excavación en Pabellón de Pica-1, región de Tarapacá. PMQ/Fondecyt 1080458 Islotes guaneros de Playa Blanca, Pisagua, región de Tarapacá. PMQ Instalaciones portuarias sobre isla de Ique Ique. Grabado, Vista de Arica desde el mar. F. Coreal 1722 Botijas coloniales, Sabandía, Arequipa. PMQ Mapa de Arica y su isla de guano (Alacrán). Frezier 1716 Diócesis de Arequipa en el siglo XVII. Rolando Ajata L. En Sepúlveda Grabado, vista de Arica desde el mar. F. Coreal 1722 Grabado, vista de las Islas Chincha en pleno Ciclo del Guano. Gardnier Grabado, carguío del guano en las Chinchas. Gardnier Carros sobre rieles usados para el carguío en el siglo XIX, Islas Chinchas. Gardnier Empaques de Tabaco “La Honradez”, La Habana, Pabellón de Pica (componente 120 y 65). PMQ Sistema de carguío de salitre en balsas de lobo marino, Pisagua. Prior1890 Arriero llegando con llamas a oficina salitrera en el distrito de Tarapacá en la década de 1860 W. Oliver Vegetales Recolectados Empaque de Tabaco procedente de Tocopilla, Bolivia Pabellón de Pica (componente 65). PMQ Manuscrito con ideogramas chinos, Pabellón de Pica (componente 256). PMQ Ley de Seguro Social Obligatorio, editada por la Confederación de Trabajadores de Chile. Pabellón de Pica

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37 37 39 41 47 50

(componente 256). Cajetilla de cigarrillos “Particulares”, Pabellón de Pica (componente 256). Caja de fósforos suecos, Pabellón de Pica (componente 256). Nota de Venta de la SOCHIF, Pabellón de Pica (componente 195). Pabellón de Pica Tiempo SOCHIF

PMQ PMQ PMQ PMQ Gentileza Juan Herrera

Islote guanero, sector Río Seco, región de Tarapacá. Maquinarias, símbolo de la revolución industrial inglesa. Galeón español. Embarcación “The Victory”, armada inglesa. 51 Mapa de Sudamérica a fines del siglo XVIII. 53 Los virreinatos en América a fines del siglo XVIII. 54 Apertura de los puertos hacia el libre comercio a mediados del siglo XVIII. 60 Ilustración de los principales puertos americanos durante la apertura comercial. 61 Embarcaciones mercantes británicas en el siglo XVIII. 63-64 Industria criolla en el Virreinato del Perú. 66 Timbre de la época peruana “comision legalizadora de contratistas asiáticos. 70 Bolsa de Comercio de Valparaíso a fines del siglo XIX. 71 Estampilla peruana alusiva al Ciclo del Guano. 73 Isla Chincha. 74 Ganancias del erario peruano en tiempos del Ciclo del Guano. 75 Muelle para el carguío de guano en las Islas Chinchas, Perú 77 Chino culi esclavizado portando grilletes en una hacienda del Perú a fines del siglo XIX. 79 Contrato de esclavitud firmado entre “el asiático Aton” y Benito Valdearellano. AIT, 1882 80 Probable copia en chino de contrato de “inmigración al Perú”. 81 Grabado, Panorámica de las islas Chinchas después del auge extractivo. 83 Valle y Cementerio de Camiña, región de Tarapacá. 90 Balsa de changos elaborada con cueros de lobo marino. 96 Caravana de llamas llegando a una guanera en la costa. 100 Covadera Pabellón de Pica, región de Tarapacá.

PMQ

Anville 1794 Mazzeo 2010 Mazzeo 2010 Quiróz 2010

Glantz ca 1860 Bonilla 1984 Gardnier

Cabinet 1894 PMQ F. Coreal 1722. Mico 2009 PMQ

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109 Puente de madera de 1870 ca., Pabellón de Pica, región de Tarapacá. PMQ 111 Plano de ubicación de los centros productivos del guano, región de Tarapacá. PHA 113 Plano de sitio Pabellón de Pica. PMQ-PHA 115-116 Estado de conservación de los puentes de madera en Pabellón de Pica, región de Tarapacá. PMQ 118 Contexto funerario de infante, Pabellón de Pica (componente 59). PMQ 119 Cancionero y libreta de oficina salitrera Anita, Pabellón de Pica (componente 195). PMQ 121 Vista general de basural 256 y Chancherías, Pabellón de Pica. PMQ 125 Muro de Adobe con sobrecimiento de piedra, Huanillos. PMQ Vista general del castillo de Huanillos. PMQ Recinto construido con mampostería de piedra, Huanillos. PMQ 18 Edificación administrativa construida con mampostería de adobe, Huanillos. PMQ Edificación industrial construida con mampostería de sal, Huanillos. PMQ 127 Tipología de tumbas en el cementerio Huanillos. PMQ 128 Plano de sitio, Huanillos. PMQ-PHA 132 Porcelana china con decoración polícroma, Huanillos (componente 125) PMQ Etiqueta del Consorcio Agrícola Explotador de Covaderas, Huanillos (componente 163). 134 Porcelana china con decoración azul sobre blanco, Huanillos (componente 331A). PMQ Porcelana china con decoración azul sobre blanco, Huanillos (componente 370). PMQ 135 Porcelana china con decoración polícroma, Huanillos (componente 370). PMQ 136 Loza whiteware posiblemente inglesa con decoración por transferencia, Huanillos (componente 370). PMQ 137 Campamento e industria salinera en Huanillos, ca. 1950. Gentileza Inés Fernández 138 Campamento e industria salinera en Huanillos, 2011. PMQ 140 Edificación de madera sobre terraplén, Pisagua. W. Oliver ca. 1860 141 Horno construido con ladrillos refractarios en ruinas, Pabellón de Pica. PMQ 143 Edificación de mampostería de piedra reparada con camotillo y adobe, Pabellón de Pica PMQ Edificación de adobe, Huanillos 144 Edificación industrial construida con mampostería de sal, Huanillos. PMQ 145 Antigua sala de máquinas del andarivel, construido en hormigón, Huanillos. PMQ

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El Ciclo del Guano en El Litoral de Tarapacá  

Investigación Antropológica

El Ciclo del Guano en El Litoral de Tarapacá  

Investigación Antropológica

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