Issuu on Google+

¡EN AQUELLOS DÍAS SÍ AYUNARÁN! septiembre 6 de 2013

"Algunos dijeron a Jesús: —Los discípulos de Juan ayunan y oran con frecuencia, lo mismo que los discípulos de los fariseos, pero los tuyos se la pasan comiendo y bebiendo. Jesús les replicó: — ¿Acaso pueden obligar a los invitados del novio a que ayunen mientras él está con ellos? Llegará el día en que se les quitará el novio; en aquellos días sí ayunarán. Les contó esta parábola: —Nadie quita un retazo de un vestido nuevo para remendar un vestido viejo. De hacerlo así, habrá rasgado el vestido nuevo, y el retazo nuevo no hará juego con el vestido viejo. Ni echa nadie vino nuevo en odres viejos. De hacerlo así, el vino nuevo hará reventar los odres, se derramará el vino y los odres se arruinarán. Más bien, el vino nuevo debe echarse en odres nuevos. Y nadie que haya bebido vino añejo quiere el nuevo, porque dice: “El añejo es mejor.” (Lucas 5:33-39)

Se refiere el Maestro en esta palabra a sí mismo como el novio, expresión usada a lo largo de la escritura para representar el grado de intimidad que quiere lograr Dios con cada uno de sus amados. Una relación de amor profundo en donde no haya cabida para ese modo de actuar nuestro que nos separan de Él.

En el antiguo testamento encontramos cómo en diferentes oportunidades cuando el pueblo quería obtener misericordia de Dios era convocado ayuno , incluso colectivo , como muestra de arrepentimiento . "Y los ninivitas le creyeron a Dios, proclamaron ayuno y, desde el mayor hasta el menor, se vistieron de luto en señal de arrepentimiento. (Jonás 3:5) En otra ocasión oímos a nuestro Señor Jesús decir : "Pero este género no sale sino con oración y ayuno”. (Mateo 17:21)


La enseñanza del maestro es clara, "Llegará el día en que se les quitará el novio; en aquellos días sí ayunarán." Se refiere a esos momentos en donde nos alejamos de Él y necesitamos reconocer que hemos hecho algo que produce esta distancia, en donde algo debe salir de nosotros para poder estar a su lado, este sentimiento de enmienda debería ir acompañado de una acción que lo demuestre, como es abstenernos de algo que no es agradable para El Señor, o la de algunos alimentos por un espacio de tiempo como ha sido usado por siglos para demostrar arrepentimiento , expulsar esos géneros que nos atacan y así ver el favor del Señor y no por el contrario usar el ayuno a manera de trueque en donde a cambio de un sacrificio que El Señor no ha pedido, solicitamos algo a cambio, el ayuno debe demostrar nuestro anhelo de cambio, de renovación, la firme intención de dejar nuestros vestidos viejos del mundo y estar dispuestos a usar uno completamente nuevo dado por Dios, dejar atrás el pasado y las acciones a las que nos apegamos, querer ser odres nuevos sin apegos al vino viejo y recibir así la respuesta que recibieron los Ninivitas : "Al ver Dios lo que hicieron, es decir, que se habían convertido de su mal camino, cambió de parecer y no llevó a cabo la destrucción que les había anunciado. (Jonás 3:10)

Amados hermanos cuando por cualquier circunstancia nos alejamos de nuestro Señor Jesús recuerden: «Ahora bien —afirma el Señor —, vuélvanse a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos.» (Joel 2:12) Jairo Caracas Discípulo de Jesús


6 sept 2013