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©2018 Vicepresidencia de Asuntos Religiosos Universidad Interamericana de Puerto Rico Recopilación y Edición: Vicepresidencia de Asuntos Religiosos Universidad Interamericana de Puerto Rico Reservados todos los derechos. Se autoriza la reproducción del contenido de este material para fines estrictamente educativos, con la debida mención de autores y fuentes. Está prohibida la venta del contenido para fines lucrativos.

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Mensaje Ing. Dennis W. Hernández Presidente Junta de Síndicos Mensaje Lcdo. Manuel J. Fernós Presidente Mensaje Rvdo. Norberto Domínguez Rodríguez Vicepresidente de Asuntos Religiosos La vida puede más Rvdo. Dr. Julio Vargas Vidal Implicados Rvdo. José E. Rodríguez García Una mirada de fe Marcos M. Márquez Pagán ¿A quién esperamos? Dra. Ivelisse Valentín Vera Dios hace obras completas Dr. Freddie De León Rivera La alegría de la esperanza Prof. Amílcar S. Soto Quijano Palabra de Dios Rvdo. Padre Francisco J. Quiñones Díaz ¡Qué nuestro canto no sea mudo! Dr. Luis A. Borri Díaz ¡Un niño que nos invita a celebrar la esperanza! Rvdo. Dr. Rafael Hiraldo Román Jesús…el verdadero motivo de la Navidad Rvdo. Norberto Domínguez Rodríguez Despertando al compás de su gracia Rvdo. Arnaldo L. Cintrón Miranda ¿Hay esperanza todavía? Rvda. Lucy Rosario Misión y determinación Rvda. Ana B. Rivera Acevedo Esperamos otro mundo posible Rvdo. Pablo R. Caraballo Rodríguez Ante su presencia, ¡Adoremos! Rvda. Dra. Ileana M. Vargas Santiago Valores Cristianos Ecuménicos Institucionales

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Mensaje del Ing. Dennis W. Hernández Presidente de la Junta de Síndicos Universidad Interamericana de Puerto Rico Cantamos Aleluyas a Su Nombre Santo Como todos los años, cultivamos con esmero el Adviento y la Navidad. Es un tiempo de preparación espiritual para revalidar la celebración del nacimiento del Señor Jesucristo. Al celebrar la maravilla de la llegada del niño Jesús en Belén, festejamos también nuestro renacimiento a la vida eterna. Este regalo perdurable fue el único propósito por el cual nuestro Salvador vino a este mundo de turbulencias e incertidumbres. Él se hizo pobre para que, mediante su pobreza, nosotros nos hiciéramos ricos en Espíritu y en Verdad. Por tal motivo, recibimos este regalo de Dios con recogimiento, humildad y gratitud. En estos días dedicamos tiempo a explorar las vastas bendiciones y dimensiones del amor de Dios en nuestras familias, en la Universidad Interamericana y en nuestro país. Le damos gracias con vehemencia por transformar nuestros caminos ásperos en caminos llanos. En esta navidad oramos sin cesar; reflexionamos y compartimos el proceso mediante el cual el Señor Jesucristo dejó a un lado su gloria para identificarse con la humanidad. Y nosotros, ahora, después de un año complejo, nos identificamos con nuestro Salvador, el cual ha permitido que las perspectivas del cielo se abran poco a poco hacia nosotros vislumbrando su gloria. Dejemos que la gratitud fluya libre y abundantemente desde nuestros corazones en respuesta a este regalo glorioso que nos han hecho. Exclamamos con ferviente vigor, tal y como dice el Salmo 100:4-5: “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza, alabadle, bendecid su Nombre. Porque el Señor es bueno y para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones”. Ayer, hoy y siempre cantamos aleluyas a Su Nombre Santo. 1


Mensaje del Lcdo. Manuel J. Fernós Presidente Universidad Interamericana de Puerto Rico Llega la época donde celebramos el nacimiento de Jesús, el advenimiento del mismísimo Dios, del Ser Supremo, del Creador del cielo y la tierra, en una figura completamente humana y cercana a su creación. No es para menos que celebremos el acontecimiento por todo lo alto, con sentido de gozo y triunfo. Fue en un humilde establo en Belén de Judea donde comenzó la historia de redención que Dios mismo preparó para usted y para mí. Esa historia continuó en la cruz, donde se consumó el plan de salvación. No me cabe la menor duda, que el Libro de Reflexiones de Adviento y Navidad 2018, que hoy le presentamos le ayudará a dirigir la celebración con alegría y verdadero propósito.

Como se ha hecho ya costumbre, la Vicepresidencia de Asuntos Religiosos de la Universidad Interamericana de Puerto Rico ha preparado este libro de reflexiones que le presentamos a continuación: De caminos ásperos a caminos llanos, inspirado en el verso de Isaías 40:4 b: “y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane”. En este libro encontrará hermosas reflexiones de nuestros capellanes, los directores de Vida Religiosa de cada una de nuestras unidades académicas, quienes estudian y enseñan las enseñanzas de la Biblia y la fe cristiana a nuestra comunidad universitaria con dedicación y esmero. Le invito a que lo lea, a que reflexione, medite y celebre en Navidad, que Jesús le lleva de caminos torcidos a sendas de justicia y verdad. ¡Que tenga una Feliz Navidad y un bendecido año nuevo 2019!

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Mensaje del Rvdo. Norberto Domínguez Vicepresidente de Asuntos Religiosos Universidad Interamericana de Puerto Rico Una voz clama preparad en el desierto camino al SEÑOR; allanad en la soledad calzada para nuestro Dios.4 Todo valle sea elevado, y bajado todo monte y collado; vuélvase llano el terreno escabroso, y lo abrupto, ancho valle. Hay un viejo himno babilónico que dice: "Haz que el camino de Nabu sea recto, renueva su calzada. Prepara su camino, abran una calzada”. En el mundo antiguo, cuando un rey visitaba una cuidad los súbditos del rey comenzaban a preparar (meses antes antes) en medio del desierto o terrenos inhóspitos los caminos para la llegada del rey. Estos hombres quitarían los obstáculos, rellenarían las calzadas y si fuera necesario se excavaría a través de pequeñas colinas para que el rey no encontrara obstáculos. La recompensa para la ciudad privilegiada, era ver al rey y gozar de toda su gloria. Cuando los sacerdotes y los levitas le preguntaron a Juan el Bautista de quién era el y su procedencia, Juan respondió con las palabras del profeta Isaías: "Soy la voz de quien clama en el desierto:" Enderezad el camino del Señor "(Juan 1: 23). Para preparar el camino para el SEÑOR debemos pensar en el significado continuo de estas palabras. Juan predicó un bautismo de arrepentimiento a la gente y dijo que él bautizaba con agua, pero vendría uno que bautizaría con el Espíritu Santo y con fuego. El arrepentimiento vino primero y así es como dejamos el camino libre para que venga Jesús, el rey de reyes y señor de señores. “De caminos ásperos, a caminos llanos” es la decimoctava publicación para la temporada de Adviento y Navidad producida por la Vicepresidencia de Asuntos Religiosos de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Como en años anteriores hemos contado con la colaboración de distinguidas personalidades dispuestas a darnos luz e 3


inspiración durante esta época festiva. En esta ocasión hemos tenido la colaboración de nuestros Directores de las Oficinas de Capellanía Universitaria y Escolar. Les invitamos a leer cuidadosamente cada una de las reflexiones. Sugerimos que previo a la lectura de cada meditación se lea el pasaje bíblico que le sirve de base. Al terminar la lectura intente explore las implicaciones y aspectos prácticos de lo que leyó y como podrá utilizar lo aprendido. Comparta las ideas principales de estas meditaciones con sus familiares y amigos. Confiamos que, en un tiempo de tanta tristeza, dolor, e incertidumbre que vive nuestro pueblo, estas meditaciones sirvan para preparar el camino para la bienvenida al Señor en nuestros corazones como también nos capacite para que en palabras y acciones seamos portadores de esperanza y constructores de nuevos caminos de paz y justicia. Todo valle sea elevado, y bajado todo monte y collado; vuélvase llano el terreno escabroso, y lo abrupto, ancho valle. Dios les bendiga.

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2 de diciembre de 2018 1er domingo de Adviento Jeremías 33.14-16 LA VIDA PUEDE MÁS

Rvdo. Dr. Julio R. Vargas Vidal Tradición: metodista Ayudante Ejecutivo de la Vicepresidencia de Asuntos Religiosos

El capítulo 33 del libro de Jeremías pertenece a la segunda sección que podríamos describir como una de relatos autobiográficos y anuncios de salvación (caps. 26-45). Este capítulo continúa el tema de la consolación iniciado en los capítulos 30-32. Aquí vemos cómo Israel y Judá serán restaurados (vv. 4-13), y tanto el linaje de David como el sacerdocio levítico continuarán para siempre (vv. 14-26). Los versos que nos ocupan en esta breve reflexión son un paralelo en prosa a Jeremías 23.5-6. Estos versos nos informan que eventualmente Jerusalén será una ciudad segura y se le llamará “Jehová, justicia nuestra”, título que antes se le había dado al descendiente de David (Jeremías 23.6). En este nombre simbólico se resumen todos los bienes prometidos para los tiempos mesiánicos. El término hebreo para justicia incluye las ideas de rectitud y justicia, salvación y liberación. El mensaje de la época de Adviento siempre es uno cargado de esperanza, a pesar de todo lo que hayamos experimentado en el pasado. En el contexto desde el que escribo (Puerto Rico, 2018), mucho ha ocurrido a mi alrededor que me invita a tener esperanza: ya se ha cumplido poco más de un año del paso del huracán María, la economía está mal y nos gobierna una Junta de Control Fiscal, se siguen yendo profesionales para EEUU, el ambiente en los EEUU está cargado de intolerancia, racismo y disturbios. Pero, Dios siempre tiene la última palabra; y esta palabra siempre es esperanzadora. La palabra final del Señor, leída en estos versículos, resulta aún más impactante y llamativa porque se yuxtapone y se asocia con imágenes de muerte y destrucción en los versos anteriores: 5


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vv. 4-9: la sanidad sustituirá a la muerte; vv. 10-11: las expresiones gozosas de vida llenarán las calles antes vacías vv. 12-13: los campos abandonados conocerán la presencia de rebaños y pastores.

Atrás quedan los oráculos de juicio expresados en el capítulo 16. De hecho, aquí “la tortilla se vira”. Las profecías de juicio pronunciadas en el capítulo 16 ahora se convierten en unas de esperanza y restauración. La presencia de reyes y sacerdotes (vv. 17-18) refleja la importancia de un poder tangible y visible por el que todas las naciones pueden reconocer el poderío y autoridad del Señor. Jeremías vuelve la mirada atrás, una vez más, a un pasado idealizado, como medio para avanzar hacia la esperanza y el futuro. Aunque las imágenes de desolación son usadas y están bien presentes para sostener estos textos, las mismas se usan para ofrecer esperanza:

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la compra de campos y la restauración de reyes davídicos aluden a una existencia nacional renovada; la curación recuerda la necesidad de superar el pecado; el restablecimiento de las celebraciones indica una vida que continúa.

Para Jeremías, y para nuestras vidas tan impactadas por eventos pasados traumáticos, es importante destacar que la vida se renovará en todos los planos y en todos los lugares. No hay mal que dure cien años, ni nación que lo resista. La vida será garantizada por la estabilidad de la creación (vv. 19-24). Esta pasada semana, aquí en Puerto Rico, se celebró el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer. Un grupo nutrido de hombres y mujeres se encontraba, cerca de La Fortaleza (casa de nuestro gobernador), denunciando pacíficamente los asesinatos de 22 mujeres aquí en nuestra isla. La demostración terminó con violencia, golpes y gases lacrimógenos. Por otro lado, mientras escribo estoy al tanto de la caravana de más de 7,000 inmigrantes centroamericanos que ya están en la frontera EEUUMéxico, luego de cruzar toda la nación azteca y parte de Centroamérica. ¿Qué sucederá? ¿Terminará con violencia, golpes y muertes? ¿Terminará 6


en vida? Es triste comenzar esta época de Adviento recordando la promesa del nacimiento del Mesías, pero con eventos como estos dos de fondo que nos recuerdan que la vida es frágil. Quisiera terminar esta reflexión con la letra de un cántico latinoamericano que formó parte del repertorio musical de una agrupación que dirigí por ocho años. El mismo expresa la certeza de que, dentro de todas las pruebas y vicisitudes que experimentemos, la vida puede más.

La vida puede más (Néstor O. Miguez –Argentina; Alberto Callaci –Argentina)

1. Pobres vasos de barro, pueden guardar La vida abundante que Dios quiso dar Pobres vasos de barro, la vida puede más. Hombres, como son todos, frágil cristal Buscan la justicia, proclaman la paz Hombres, como son todos, la vida puede más. Somos esclavos de esperanza, mensajeros de la libertad Guiados como un pueblo en marcha Por caminos de humanidad Por quién mostró en su muerte, la vida puede más.

2. Cristo nos ha mostrado que vencerá Quien quiera su vida amando entregar Cristo nos ha mostrado, la vida puede más. Grite aquél que confía, salga a anunciar Que angustia y muerte tendrán su final Grite aquél que confía, la vida puede más.

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2 de diciembre de 2018 1er domingo de Adviento Salmo 25.1-10

IMPLICADOS Rvdo. José Eliú Rodríguez Tradición: Wesleyana Director de la Oficina de Capellanía Recinto de Barranquitas

La experiencia del pueblo de Israel en relación a como se experimenta la vida, con sus altas y sus bajas, entre sueños e ilusiones, anhelos y desilusiones, desvelos, quebrantos e inquietante espera, para que las situaciones y condiciones de vida cambien, se recoge en los Salmos. Los salmos en la Biblia “son el cantoral y libro de oraciones del antiguo Israel. Sus formas son variadas, pero la mayoría de ellos son canticos relacionados con el culto. Poseen una “finalidad cultual” (José Pedro Tosaus Abadia, 1996). Son testimonios de una profunda convicción de que el Dios que habita por encima de la tierra y los cielos, está a la vez en medio de su pueblo. A él podemos llegar por medio de la oración y alabanzas, acciones de gracias y confesión de pecados porque Dios está siempre dispuesto a escuchar a sus hijos e hijas. Y porque los ama, cuando ellos sufren, gritan y lamentan o cuando abren su corazón de alegría, Él escucha y acude en su ayuda. En particular el Salmo 25 es una súplica de carácter individual que apunta a una experiencia, que también puede ser la nuestra.

Salmo 25:1-10 El Salmo 25 delinea uno de los muchos contenidos posible a la hora de orar. Inicia, afirmando que dirige todo su ser a Dios en virtud de que confía en él. Que tiene la certeza de que no será avergonzado porque Dios no es indiferente a su condición y causa. Por tanto, se siente seguro al orar a Dios porque Dios es digno de credibilidad (v.1-3). Reconoce su necesidad de ser enseñado y guiado por el Señor, su salvador (v. 4-5). Ruega a Dios por su misericordia incondicional y perpetua. Que no se acuerde más de sus pecados de juventud (v.6-7). Afirma que Dios es bueno y recto. 8


Enseñará a los pecadores el camino de la rectitud. A los humildes su justicia y a los mansos su carrera. En fin, cuando de Dios se trata, todas sus sendas son misericordia y verdad para con los que acogen su bondad y guardan su pacto (v. 8-10). ¿Implicados? Una cosa es leer y aprender una oración/plegaría, y otra es aprender a orar. Es posible que al leer o intentar aprender una oración nos sintamos insatisfechos y nos demos cuenta de que nuestra oración es inadecuada por no contener y poder expresar la situación real en la que nos encontramos. La suplica del Salmo 25:1-10 resulta ser de gran ayuda a la hora de proponernos hablar con Dios a través de la oración. Aunque resulte para muchos difícil, es más gratificante crear nuestra propia oración, descubrirla e inventarla. Avivar su dinamismo interno y profundo, a partir de un reconocimiento de nuestra necesidad real y en actitud de profunda dependencia de Dios. El terreno propio de la oración es la experiencia con la vida y el ser interior, representando esto el mayor de los retos posible para todo ser humano. Según la enseñanza del Salmo, la oración más satisfactoria que podemos hacer es aquella en la que siempre estamos implicados desde la A hasta la Z. Es cuestión de establecer el contacto del corazón, dialogar con sinceridad, intensa comunión y compromiso, sin dejar nada fuera y mucho menos… a la persona que ora. Al finalizar la oración los resultados serán una indecible paz y enriquecimiento personal indescriptible.

Oración: Señor, enséñame a orar. Que, a partir de la celebración de adviento y navidad de este año, mi práctica de la oración responda a un deseo genuino de búsqueda de tu rostro y de apertura para que Cristo sea formado en mí. Ayúdame a superar mi práctica de la oración como un cumplimiento obligatorio o un recital de palabras estereotipadas y nada más. Amén

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2 de diciembre 1er domingo de Adviento Lucas 21, 25-36 UNA MIRADA DE FE Marcos Manuel Márquez Pagán Católico Director de la Oficina de Capellanía Academia Ponce Interamericana

El mensaje de este evangelio corresponde al discurso escatológico de Jesús recopilado por Lucas. Aparenta ser un texto de destrucción y desesperación, pero no se trata necesariamente de eso. Ciertamente comienza con una revelación de acontecimientos cósmicos significativos: habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas… el estruendo del mar embravecido… las fuerzas del universo serán sacudidas. Es necesario poner en contexto este pasaje. En los versículos anteriores Jesús va enumerando una serie de señales que han de suceder previo a la segunda venida del Hijo del Hombre. Estas señales recopiladas por Lucas para lectores de finales del siglo I, son acontecimientos que se han ido desarrollando y que esperan llegar a una conclusión. El lenguaje apocalíptico es muy común en esa época y era utilizado también por los profetas como presagios de una esperanza venidera, de confianza en el Señor. Por eso no debe asustarnos, es propio de mensajes proféticos utilizar comparaciones del momento presente y compararlos con los acontecimientos venideros. En cada acontecimiento de la historia sabemos que Dios es el dueño y que la conclusión será provechosa. En nuestra cultura popular puertorriqueña los refranes encierran una gran sabiduría heredada de nuestros antepasados: Dios aprieta, pero no ahorca. Para nosotros como cristianos los momentos de dificultad y vivencia de la Cruz tienen un gran significado. No son solo acontecimientos difíciles y amargos de los cuales nos quejamos y tratamos de zafarnos rápidamente. El cristiano conoce la voluntad de Dios y sabe que es propio de cristianos aprovechar la cruz para reconocer su presencia y recordar que sin Él no somos nada. El dolor y el sufrimiento humano no es “castigo” por nuestros pecados o de nuestros antepasados (cf. Jn 9, 1-3), es la consecuencia heredada por nuestros primeros padres por los cuales entró la muerte (Rom 5, 12). Pero sabemos que Cristo venció a la muerte y nos hace participes 10


de Bienaventuranza eterna. Conociendo esto, sabemos que nada ni nadie nos quitará la paz ni nos apartará del amor de Cristo (Rom 8, 35-39) Parece contradictoria la afirmación que hace Jesús después de haber enumerado una serie de catástrofes, dice: enderécense y levanten la cabeza, porque está cerca su liberación. ¿Libertad, frente a tanto desastre? ¿Se puede ser libre desde el sufrimiento? En guerra avisada, no muere gente. En este mundo lleno de injusticias y donde el pecado se presenta evidente en muchos sectores, el cristiano significa y realiza la presencia visible del Reino de Dios. Jesús menciona que por toda la tierra los pueblos estarán llenos de angustia, precisamente porque no han puesto su mirada en Aquel que libera de la angustia. Mirar los acontecimientos de la historia con ojos de fe, es lo que distingue al cristiano. Una mirada de fe distingue los acontecimientos del mundo y permite que la paz de Cristo llene el corazón, pues en lo más profundo el verdadero creyente conoce que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman (Rom 8,28). Una mirada de fe permite preparar el corazón y distinguir los signos de los tiempos. Jesús nos propone el ejemplo de la higuera, cómo al observar que echa sus primeros brotes se conoce que el verano está cerca, y de una manera sencilla, orgánica, natural, Dios se va manifestando. Así es Dios en nuestras vidas, se manifiesta de las maneras más sencillas y humildes, solo necesitamos ojos de fe para identificar la suave brisa del Aliento Divino que se presenta ante nosotros (1 Re 19, 12). Allí en la sonrisa de un niño, en nuestro trabajo, en el malentendido con una persona, en el diálogo con un amigo; Dios se hace presente. Ahora podemos comprender mejor esa palabra de Jesús: enderécense y levanten la cabeza, está cerca su liberación. Nos invita a confiar, a tener esperanza, aunque parezca que ya no hay esperanza para el mundo. Nos invita a levantar la cabeza, a alzar la mirada, sin miedo, pues su mano poderosa tiene el control y nada escapa a su mano (cf. Is 43, 13). Es importante considerar los tres obstáculos mencionados por Jesús que nublan esa mirada de fe: una vida materializada, las borracheras o las preocupaciones de este mundo. Estas distracciones desvían nuestra mirada de lo verdaderamente importante. Los bienes de este mundo, que son precisamente eso bienes, no males, están a nuestro servicio, para nuestra conveniencia. Serán buenos tanto en cuanto nos sirvan para mantener nuestra mirada de fe fija en Jesús. Si se invierten los papeles, es decir, si nos ponemos al servicio de los bienes de este mundo y materializamos nuestras vidas, la mirada no se elevará. Lo mismo sucede con las borracheras. En este caso no se trata ya de una distracción cualquiera, sino 11


que quedar inmerso en este mundo, ahogado en las profundidades de la torpeza humana. En cuanto a las preocupaciones de este mundo, debemos comprender que éstas nunca deben agobiarnos ni hacernos perder la paz. Todos tenemos preocupaciones, cada uno reacciona de manera distinta y cada persona busca la mejor manera de resolverlas. A nosotros no nos toca juzgar a los demás por sus reacciones o la forma de enfrentar sus preocupaciones. Bastante tiene ya con la preocupación. Una mirada de fe nos ayuda a acercarnos al hermano y acompañarlo en el camino, para que levantando su mirada deje de fijar los ojos en lo profundo de su preocupación y dirija su camino, con todo y preocupaciones, a la presencia de Aquel que puede darle la verdadera libertad. Ciertamente todo es gracia y todo lo recibimos del Señor. A nosotros nos toca responder libre y amorosamente. Por eso Jesús nos exhorta a estar vigilando y orando en todo momento. Esa es la respuesta humilde que el cristiano realiza desde una mirada de fe. Es una tentación muy grande tratar de calmar los padecimientos de la cruz con los analgésicos de lo material, las distracciones y preocupaciones personales. Pero, nuestra gloria no está en el escape fácil o en los esfuerzos humanos, nuestra gloria está en Cristo, y este crucificado y triunfantemente resucitado (cf. Gal 6, 14) Cercanos a las fiestas en las que recordamos el nacimiento del Salvador, aprovechemos para reflexionar sobre la dirección que lleva nuestra mirada. Los magos de oriente levantaron su mirada, vieron la estrella y encontraron al Niño junto a su madre (cf. Mt 2, 1-13). Frente a las dificultades de la distancia, la opresión de un Imperio y el abuso de líderes religiosos de su época, levantaron a la mirada y encontraron a Aquel que realizó la verdadera liberación. Imitemos esa audacia de los magos, levantemos a la mirada al sol que nace de lo alto, Jesucristo. Que la humildad del pesebre nos recuerde que, en esos detalles tan humanos como una familia pobre de Nazaret, en esos detalles tan pequeños como un recién nacido, frágil y delicado, allí Dios manifiesta su gloria y nos colma de bendiciones. No olvidemos que podemos hacer presente al Niño de Belén con nuestra caridad, con nuestros detalles de cariño y con nuestra oración constante. El Señor nos bendiga, ahora y siempre. Amén

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9 de diciembre de 2018 2do Domingo de Adviento Lucas 1.68-79 ¿A QUIÉN ESPERAMOS? Dra. Ivelisse Valentín Vera Tradición: Iglesia del Nazareno Directora de la Oficina de Capellanía Recinto Metropolitano Escoger cuatro semanas como preparación para esa llegada que nos llena de expectativa nos debe motivar a hacernos una pregunta inicial: ¿A quién esperamos? La respuesta a esta pregunta ha de determinar la actitud de nuestra espera y los preparativos que hagamos para ese momento de encuentro. Como temporada litúrgica "adviento" es mucho más que el anuncio de alguien que ha de llegar, significa preparación para la llegada del Señor. Sin embargo, ahora podemos afinar más la pregunta que guía esta reflexión: ¿A qué Señor esperamos? El evangelio de Lucas nos ayuda a contestar esa pregunta cuando nos habla del carácter de Dios y su actitud hacia la humanidad encarnada en el que ha de venir. A Dios le interesa que sepamos que es un Dios de perdón cuyo interés es salvarnos, no condenarnos. Por eso pone en labios del sacerdote Zacarías, padre de Juan el Bautista, un cántico profético en tres partes: 1) Exaltación al Dios de Israel: por la liberación de su pueblo y por el cumplimiento de la promesa de un Salvador de la casa de David. 2) Profecía sobre su hijo Juan: en quien se cumple la profecía de Isaías (40:3) como enviado a preparar la senda del Señor. 3) Anuncio del Mesías: advenimiento de la Luz para rescatarnos de las tinieblas y conducirnos a la paz. La profecía nace del Espíritu del Señor como respuesta a las interrogantes del pueblo testigo del nacimiento milagroso del pequeño Juan, primogénito de una mujer estéril en su vejez. El cántico de Zacarías pretende aclarar la identidad de su hijo: “Una voz clama: Preparad en el desierto camino al Señor; allanad en la soledad calzada para nuestro Dios.” (Is 40:3) Pero a su vez, la vida de Juan es testimonio del cumplimiento de la promesa del enviado del linaje de David. Si creemos que Juan da cumplimiento a Isaías 13


40, entonces podemos creer que el que viene tras Juan es el Mesías, hijo de David y enviado de Dios a salvarnos. Hoy, en la temporada de Adviento celebramos tres tiempos: el pasado, el presente y el futuro. Al recordar el pasado celebramos que el Señor ya vino y fuimos visitados por aquel de quién Zacarías profetizó y de quien su hijo Juan dio testimonio. Por su advenimiento hace dos mil años hemos sido redimido y podemos celebrar con gozo. Hoy, cada vez que proclamamos que Dios perdona nuestros pecados y nos ofrece salvación, allanamos el camino para que el Señor Jesucristo llegue a reinar en el corazón de aquellos que le reconozcan. (vv 76-77) Pero también celebramos anticipadamente y preparamos el camino del Señor para su regreso final. Con una hermosa metáfora Zacarías aterriza en la centralidad de la profecía: el carácter mesiánico de Jesús. Jesús es el fruto de la misericordia de Dios. Desde lo alto puede Dios ver la humanidad sumidad en “la más profunda oscuridad” (vv 79) y no puede resistir el impulso de rescatarnos y encaminar nuestros pasos hacia la paz. Por siglos los salmistas han declarado ese carácter salvífico de Yavé: “Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.” (Sal 40:1-2) Este cántico de Zacarías también hace eco de esa naturaleza redentora de Yavé exaltada y anunciada por los profetas: “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.” (Malaquías 4:2) Cómo los que vieron nacer al pequeño Juan, y se preguntaron qué sería de él, así muchos se preguntarían sobre el destino, propósito y finalidad de Jesús, primo de Juan e hijo de un carpintero. Por eso y para que nosotros también podamos creer, la identidad de Jesús también está revelada en el cántico de Zacarías: Jesús, fruto de la misericordia de Dios, encarna una nueva oportunidad de vida para la humanidad, disipa con su luz la sombra del pecado y de la muerte y nos conduce de su propia mano por el camino de la paz. Si Adviento es temporada de espera, y esa espera tiene como norte la Luz que ha de guiar nuestro camino hacía Dios, esta preparación ha de vivirse en actitud vigilante, de arrepentimiento, de perdón y también de alegría. Para que vivamos en paz y que podamos recibir en nuestros corazones al que viene, debemos estar dispuestos a dejarnos dirigir por él. Que el amor de Dios reine en nuestros corazones, nos haga sensibles a su guianza, que 14


su misericordia nos amanezca a una nueva oportunidad de vida y su luz haga desaparecer toda sombra de duda y de pecado para conducirnos por caminos de paz.

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9 de diciembre 2do domingo de Adviento Filipenses 1:6 DIOS HACE OBRAS COMPLETAS Dr. Freddie De León Rivera Tradición: Discípulos de Cristo Director de la Oficina de Capellanía Academia Interamericana de Arecibo El apóstol Pablo escribe desde la cárcel en Roma a la iglesia de los filipenses la cual él había fundado en su segundo viaje misionero. Les escribe para agradecerles por su ayuda y para llenarles las mentes y los corazones de gozo espiritual. El gozo es una experiencia que trasciende la felicidad o la alegría porque el mismo no depende de las circunstancias. Toda la carta está llena de expresiones de gozo y optimismo ante las dificultades que ellos enfrentaban. Adviento nos habla de gozo. Es una espera con expectación, con esperanza ante lo por venir. El verso seleccionado presenta una afirmación contundente donde el apóstol tiene la certeza, está “persuadido” (Reina Valera), está “seguro” (Dios habla hoy) y está “convencido” (NVI) de que Dios lo que comienza lo termina. Dios tomó la iniciativa de acercarse a nosotros y en cada adviento se anuncia su venida, su llegada y con cada una de ellas Dios continúa su “buen trabajo” en pro de la humanidad y de ello tenemos y debemos estar seguros. Dios en este adviento da continuidad a su obra de excelencia en tu vida, en tu familia, en tu comunidad y en toda la creación. El verso añade que ese “buen trabajo”, “lo irá perfeccionando” y en el original griego, entre otras cosas, quiere decir “llevar algo a completar su fin”. Este adviento 2018 es una nueva manifestación del obrar de Dios en medio de toda realidad que como pueblo estamos viviendo. Él de una manera que no podemos entender está perfeccionando, y está llevando a un buen fin, porque adviento nos habla del día de Jesucristo. Por lo tanto, desde la oscuridad y la aflicción de una prisión romana llega a nuestro corazón un mensaje de aliento que hace declarar que en este nuevo adviento la obra que en nosotros es por él comenzada será por su gracia plenamente consumada. ¡Dios hace obras completas! 16


Oración: Señor, gracias por tú obrar en mi vida. Ayúdame a entender que soy una obra en construcción y que tu estas perfeccionando, llevando a buen término. Que pueda estar plenamente convencido de esta verdad no solo en adviento sino durante todo el año.

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16 de diciembre de 2018 3er domingo de Adviento Isaías 12:2-6 LA ALEGRÍA DE LA ESPERANZA Prof. Amílcar Saúl Soto Quijano Tradición: independiente Director de la Oficina de Capellanía Recinto de Arecibo Por muchos años la tierra continúa dando vueltas alrededor del sol. Día a día Dios nos da la oportunidad de abrir nuestros ojos y comenzar un día nuevo. Quizás con una agenda preparada y aun sabiendo que puede ser trastocada, todo ser humano se dirige a vivir un día más. Pero hoy te pregunto: ¿Qué cosas te motivan a vivir éste día? Las contestaciones pueden ser muchas y variadas, pero hoy quiero hablar de una muy común y muy olvidada. Y estoy hablando de la esperanza. Esa motivación, esa fuerza, ese anhelo, ese sueño que todo el mundo tiene y vive con él. La esperanza nos recuerda siempre que podemos optar por algo más, por algo mejor o por algo que no tenemos en este momento. La esperanza en ocasiones en la única gasolina que nos mueve hacia adelante. Con la esperanza podemos cambiar nuestro pensamiento y pretender que aquello anhelado sea posible. Es por esto que para todo cristiano nuestra esperanza está fundada en nuestro Dios Todopoderoso. Pero aquí no voy hablar de cómo confiar y esperar en Dios, sino en la alegría que siente el ser humano cuando su esperanza da frutos. Esa emoción que se siente cuando las tinieblas se transforman en luz, cuando un sueño se materializa, cuando vemos la Gloria de Dios frente a nuestros ojos reconociendo su poder y su amor. El pueblo de Israel llevaba siglos anhelando y soñando la llegada de un mesías que ayudaría a restaurar no solo el reino de Israel sino la alegría, el orgullo patrio y el señorío del Dios de Abraham sobre todas las naciones conocidas. Generación tras generación se levantaban llenos de esperanza todos los días por décadas y siglos mirando a su alrededor en búsqueda de ese caudillo. Sin embargo, lo que veían era todo lo contrario. Nación tras nación los dominaba y cada vez abusaba más violentamente. Mientras más pasaba el tiempo la esperanza era lo único que quedaba en las oraciones de los fieles en la sinagoga. En ocasiones las plegarias salían de un corazón triste y cansado, en otras, la esperanza era recibida de profecías como la de 18


arriba proclamada por Isaías. El profeta nos lleva a vivir “ese día” en el cual la salvación de Dios llegará y sus maravillas se darán a conocer por todas las naciones. Para toda la humanidad, una que necesita esperanza, el nacimiento del Hijo de Dios en medio nuestro es un día de alegría y gozo. Dios en Su infinita gracia da el primer paso del plan divino para traer salvación y restablecer Su relación con nosotros. El favor de Dios hacia nosotros y la muestra de amor enviando a su único Hijo a esta tierra es la garantía de que nuestra esperanza en EL nunca fallará. Por eso la invitación del profeta a confiar en El sin temor pues de EL viene la fuerza y la esperanza. El nacimiento de Jesús nos brinda un propósito de vida, no estamos aquí para subsistir, sino que ahora conocemos que Dios mismo se interesa por nosotros y nos regala salvación. El Adviento es la época en que debemos vivir “cantando y gritando” porque Dios ha sido bueno en medio nuestro. Pero no quiero pasar por alto que esta linda época se celebra en el ocaso del año. Ideas, planes y memorias llegan a nuestra mente de situaciones que no se han cumplido o no han acontecido. La tristeza, la ansiedad y la desesperanza se acentúan para este tiempo en nuestros corazones. Te invito a que hagas parte tuya esta profecía de Isaías dada a su pueblo y cumplida siete siglos después. Sin embargo, para nosotros es real y vigente hoy mismo. Jesús nació entre nosotros, vivió y murió por nuestros pecados. Aprendamos de esa fidelidad de Dios a sus promesas para con nosotros y comencemos a vivir llenos de esperanza de que el Dios de salvación, aquel que no se olvida de su pueblo, ni de sus promesas, envió a Su hijo a darnos fe, gozo y esperanza.

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23 de diciembre de 2018 4to domingo de Adviento Hebreos 10.5-10 PALABRA DE DIOS Reverendo Padre Francisco J. Quiñones Díaz Tradición: católica Director de Oficina de Capellanía Academia Interamericana Metro

Dios se revela plenamente asumiendo la condición humana para en su hijo sacrificarse para salvarnos del pecado y la muerte. Jesús viene a cumplir en todo, la voluntad de Dios y a revelarlo como padre. Es el Rey-Mesías sometido a la voluntad del Padre. El autor medita sobre la encarnación de Dios pues Jesús asume un cuerpo humano santificando la vida de todos. Ha conducido a toda la humanidad a una santificación sin límites que nos hace hijos e hijas de dios participando de su vida. El acto grande de este amor está en que Jesús no hizo un sacrificio ritual como todo sacerdote en Israel. El sacrificio es de su propio cuerpo y condición humana que asumió al encarnarse. Asumió la condición humana para entregarla en sacrificio conforme a la voluntad del padre. Ahora nosotros, que celebramos en Navidad su nacimiento y encarnación, debemos vivir al servicio de la voluntad de Dios para hacer de nuestra vida un sacrificio agradable al Padre. Hay que dar la vida por Jesús, su reino y su palabra.

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16 de diciembre de 2018 3er domingo de Adviento Isaías 12:2-6 ¡QUÉ NUESTRO CANTO NO SEA MUDO! Dr. Luis A. Borri Díaz Tradición: católica Director de la Oficina de Capellanía Facultad de Derecho

El texto de Isaías (12:2-6) es una afirmación de fe y a la vez, una invitación a un canto alegre para expresar a Dios gracias por la vida. Pero esta afirmación e invitación tiene un contexto de confrontación. El comienzo del libro de Isaías es pura confrontación: Cielo y tierra, escuchen lo que el Señor dice: Crié hijos hasta que fueron grandes, pero ellos se rebelaron contra mí. El buey reconoce a su dueño y el asno el establo de su amo; pero Israel, mi propio pueblo, no reconoce ni tiene entendimiento. (Isaías 1:2-3). En las estampas navideñas, las figuras del buey y del asno postrados a cada lado de la humilde cuna del recién nacido hacen patente el reclamo de Dios: ¡El burro y el buey saben dónde ir a comer, pero mi pueblo no me reconoce a mí! Continua el profeta: Cuando ustedes levantan las manos para orar, yo aparto mis ojos de ustedes; y aunque hacen muchas oraciones, yo no las escucho. Tienen las manos manchadas de sangre. ¡Lávense, límpiense! ¡Aparten de mi vista sus maldades! ¡Dejen de hacer el mal! ¡Aprendan a hacer el bien, esfuércense en hacer lo que es justo, ayuden al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan los derechos de la viuda!» (1:1517). Haciendo eco a la expresión “entre el dicho y el hecho hay un trecho”, Isaías señala la bifurcación entre la religiosidad manifestada y las vivencias esperadas. Su señalamiento por un lado es un repudio y por otro una esperanza lo cual no implica una salida necesariamente fácil. La esperanza aludida por Isaías es un camino que siempre es inconcluso - el camino de la conversión: ¡Aprendan a hacer el bien, esfuércense en hacer lo que es justo, ayuden al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan los derechos de la viuda! Este camino es siempre inconcluso porque no se trata de un mero evento caritativo como tampoco de una gestión limitada 21


al foro privado del individuo. No es un camino fácil porque la identificación con el desespero y la esperanza del oprimido, la viuda y el huérfano, tarde o temprano, implicará reconocer nuestro vínculo fraternal con cada uno de ellos; pero, este camino es nuestra esperanza porque sin él, el canto que Isaías nos invita cantar quedaría mudo.

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24 de diciembre de 2018 Nochebuena Isaías 9:2-7 ¡UN NIÑO QUE NOS INVITA A CELEBRAR LA ESPERANZA! Rvdo. Dr. Rafael Hiraldo Roman Tradición: Episcopal Director de la Oficina de Capellanía Recinto de Fajardo

Si hay un libro del Antiguo Testamento, que posee una influencia directa en la historia, formación, teología y proclamación de la comunidad cristiana es el de Isaías, libro profético, que en muchos círculos se le conoce como el quinto evangelio (según el trabajo de Jerónimo) o el evangelio del Antiguo Testamento. Dicha referencia, nos indica, algunas claves sobre el contenido de las profecías en cuanto al futuro de Israel y de la persona del Mesías, las cuales se releen en la tradición de la iglesia en la persona misma de Jesús. Algunas ideas preliminares Sin duda, Isaías, de un modo u otro, es interpretado cual mapa de ruta con respecto al nacimiento, ministerio y obra redentora del Mesías, a quien la comunidad y tradición judío-cristiana encuentra y celebra en la vida, muerte y resurrección de Jesús. A lo largo de los siglos y gracias a las herramientas para la interpretación de las Escrituras, hemos podido identificar los escritos del libro de Isaías, como un libro compuesto en tres partes y como miembro del grupo de profetas del Siglo VIII. Profetas, que se distinguían por el llamado el poder de la palabra y no depender de la inspiración producida dentro del contexto del templo. Es el profeta Amós, a quien se señala como el que inaugura este movimiento profético, que, se aleja de los visionarios y que hablan desde la realidad de los males políticos-sociales y el nuevo llamado al arrepentimiento como elemento central para obtener la salvación, independientemente de ser imaginados como Pueblo de Dios. Estos nabis, enfrentaron la oposición de parte de los profetas “profesionales” del Templo, la oficialidad les niega el espacio ante el mercado descalabro religioso-social- económico-político en que vivía la nación. 23


Isaías, quien en el capítulo seis del libro, nos narra como en su llamado, experimenta la grandeza y la gloria de Dios, creándole una urgencia de reconocerse como indigno y de experimentar la oportunidad de ser perdonado, por medio de la actividad salvífica de Dios, nos propone que el Señorío y el reinado de Dios corren bajo el manto de la fidelidad de un Dios que cumple sus promesas, actuando siempre a nuestro beneficio tanto en el pasado, como en el presente y desde esas actuación constante y fiel, nos promete un futuro de luz como narra el capítulo nueve. Capítulo, que nos presenta el recurso literario de la poesía, para dar un mensaje de esperanza que transciende la oscuridad producto de la opresión, centrando la vida de luz, liberación y salvación en un niño. Sin duda, la figura del niño no nos es foránea, ya en Isaac, Moisés y Samuel, a modo de ejemplos, se había dado un ensayo histórico de la capacidad de Dios, como afirma el evangelio, de los niños y de los que maman, como el lugar desde donde Dios construye y fundamenta su reino. Recordemos, pues, que los libros proféticos, a lo largo de los siglos se han interpretado tradicionalmente como: quienes anuncian el futuro, como éticos y teólogos, poetas y en ocasiones como místicos, en las últimas décadas se leen como autores y como intérpretes de las Escrituras, lo que, de paso, nos ayuda a comprender como algunos libros son compilaciones y poseen editores que le dieron la forma en que los leemos hoy, como es el caso del libro del Profeta Isaías. Lo cual, de acuerdo con muchos estudiosos, nos deja con una definición de la profecía como un acto de fe que se enraíza en la fidelidad de un Dios que posee un gran amor por su pueblo, como parte de ese llamado a cambiar el rumbo de sus vidas, por el rumbo y los planes siempre mejores que Dios desde un comienzo de su relación con su pueblo, ha dejado conocer con sus actuaciones en la historia.

Un niño ha nacido: Notas devocionales Es importante leer el capítulo nueve de Isaías, a la luz del capítulo que le precede ya, que, el contexto en que surgen estas palabras se está experimentando situaciones como, división, guerra y exilio, que dejo grandes huellas a pesar de la gran división entre los judíos y los israelitas del norte, propinándole un duro golpe a Judá como a Jerusalén, como resultado de la destrucción del reino de Samaria. Muchos estudiosos, nos indican que esas tinieblas que menciona el profeta están encarnadas en ese proceso de dispensación entre los pueblos paganos. 24


Se sale del ámbito de lo sagrado al ámbito de las tinieblas. Entendiendo, esta clave, no es difícil imaginar, como las palabras del profeta inyectan esperanza y un nuevo sentido de futuro y de pertenencia a quienes son dos naciones la del norte y la del sur. Lo cual, nos describe una de las características de la voz profética, que, en los momentos de oscuridad y dolor, se amplifica para anunciar y afirmar las promesas divinas ante la desesperación del pueblo. Con estos planteamientos presentes, el anuncio del futuro Mesías, se propone como un retomar de la historia un reencuentro con la actividad de Dios en la historia a favor de quienes ama y de quienes siempre han sido el objeto y sujeto de su amor, justica, salvación y paz. Por lo cual, los títulos que describen al Mesías responden a esa continuidad entre promesas historia y futuro, que hacen de la esperanza una fuerza que trasciende la oscuridad. No menos importante, son los temas que se trabajan a lo largo del libro. Entre los mismos, encontramos como, por ejemplo, la santidad, la justicia, la salvación, la fe y la paz, tema que se describe en relación con dos ideas fundantes del discurso del libro; la idea de Dios como el Santo de Israel y el papel protagónico de la ciudad de Jerusalén. Basta con revisar el mismo llamado de Isaías, donde el tema de la santidad se trata desde una visión (6:5-7) litúrgica y moral cuando nos indica que Dios es el Señor de señores, el Rey de reyes y el Señor de la historia (10:5-7; 40:12-23); por lo cual es quien pues digno de adoración, al mismo tiempo que puede perdonar y limpiar del pecado, producto de la impureza moral, por ende, la cuidad santa será una forjada desde la justicia y la paz (11; 6-9; 56:1-8). El porqué del niño: Un nuevo paradigma en la historia Esa falta de justicia social, nos dejan saber que las prácticas de los Rituales de purificación y las prácticas culticas nos eran suficientes, cuando como indique ya, eran una forma de sustitución de la justicia social (1:11-17; 58), lo cual es latamente condenable. Todo lo cual, en resumidas cuentas, nos indica que el Templo en relación con las visiones de la Nueva Jerusalén (1:21-26;22-4), ocupa un papel minoritario y que la visión que promueve el profeta se mueve del Templo a la salvación por medio de una figura individual, que representa el nuevo paradigma, centrado en la justicia, en la igualdad, la paz y en la oportunidad de incluir a los extranjeros, ofreciendo como reza el pasaje del Siervo sufriente y el Evangelio de Lucas, resalta como el que libera de la cárcel, sana a los enfermos y 25


anuncia el año agradable de Dios. Y, claro, Dios no olvida su promesa a David, ya que es descendiente de su linaje (9:2-7). Reflexionemos sobre sus nombres y su relevancia para hoy El profeta, de forma clara, logra establecer un vínculo, entre las acciones de Dios en la historia como lo fue la victoria de Gedeón en Madián (v.3), las promesas a David y la visión futura de esperanza que se encierra en el que ha de nacer. La oscuridad que reinaba sobre el pueblo, sobre todo esa oscuridad que produce la continua memoria del dolor y la destrucción, han de ser sanadas, desde el reinado que ofrece justicia, paz, igualdad y una nueva estrategia de gobierno y un nuevo modo de vida. Entonces, el niño como gobernante, nos muestra en primer plano y puntualmente, una nueva forma de reinar, creciendo y no dejando la imaginación y la fuerza de establecer la comunidad sobre el orgullo de las naciones. En otras palabras, ¿se acabará la explotación y el dominio del más poderoso sobre el más débil?, ¿al fin quienes se sienten y se pronuncian como prepotentes, serán eliminados de la ecuación? Las contestaciones, no se hacen esperar, el v.6, nos establece el plan de trabajo del nuevo Rey: será un reino que crece, que tiene gran prosperidad y la misma es fruto de sus intenciones de romper el yugo de la esclavitud, de caminar con firmeza (v.4) de manera que la tierra tiemble a su paso al otorgar y fundar una comunidad de la paz. Es un Rey, que se distingue, al contrario de algunos líderes actuales que hablan, retan y confunden con sus palabras las cuales no son bien ponderadas y que solo sirven a las ansias de poder y al narcicismo inflexible, por ser un consejero admirable. Lo cual produce en quien se sienta confundido, triste, depresivo u oprimido un espacio para sentirse escuchado, aceptado y amado. Lo cual nos debe hacer presente el anuncio de los ángeles: Emmanuel Dios con nosotros, ese encuentro entre lo divino y lo humano, no como limitación, sino como afirmación de la imagen divina en cada ser humano, afirmando el potencial que ese amor que actúa por la fe puede hacer en medio de una sociedad que está en oscuridad. Dios fuerte, Padre que no muere, príncipe de Paz, estos títulos dentro del contexto histórico en el cual ocurre la profecía, son básicamente puentes entre el pasado, el presente y el futuro, los tres tiempos que ocupan nuestros espacios de vida. Dios Padre, esa fue la experiencia del Rey David, lo de Dios fuerte, lo experimento Jacob en su vida, lo de príncipe 26


de Paz nos sugiere esa gran victoria que Dios mismo le dará a su rey. ¿Recuerdas el título en la cruz de Jesús? El niño y su significado hoy Hoy que escribo la presente reflexión hace exactamente una semana de la muerte del pintor puertorriqueño Arnaldo Roche, al comentar sobre su fallecimiento con algunos amigos en común, recordamos un drama navideño, que si mal no recuerdo Arnaldo escribió: ¿Dónde está el niño? El mensaje de este era sencillo pero contundente, al final de la obra, se le solicitaba al público a buscar al niño. En lugares estratégicos del templo se habían colocado distintos bultos y paquetes, el corre y corre, fue más de una persona la que exclamo: ¡lo encontré!, ¡No míralo allí! Al abrir los bultos, la sorpresa fue grande al encantarase con el vacío. Finalmente, cuando se daban por vencidos, el narrador concluía la obra con una pregunta que nos debe inquietar en esta Noche Buena. La pregunta era: ¿no se supone que el niño este en sus corazones? Entonces, añado, que en el Puerto Rico de hoy el niño debe ser reencontrado en la búsqueda de la verdad cuando se confronta a la Junta de Control Fiscal, el niño se encuentra en la búsqueda del fin de la violencia de género, que se encuentra en el reclamo de los retirados y pensionados, en la falta de voz profética de la iglesia cunado se deja seducir por los políticos y su demagogia… En nuestra historia actual, lo debemos reencontrar en los inmigrantes, en los de la diáspora, en la falta de voluntad para hacer justicia, en el calentamiento global…, la lista es larga. Esta noche en la que celebramos el anuncio…, ¡Un niño ha nacido!, la proclama de su nombre ¡Emmanuel, Dios con nosotros!, la invitación es a celebra que hay esperanza, que hay una invitación a la justicia y que Dios da siempre el primer paso a nuestro favor. ¿Haremos nacer al niño en todo lo que comprende nuestra vida? Esa paz, ese consejo admirable, ese Dios fuerte y Dios padre; es el mejor regalo que podemos dar y vivir. ¡Paz y Felicidades! ¡Que el niño haga nacer una nueva esperanza, paz y un gran deseo por trabajar en comunidad, para transformar a nuestra isla!

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24 de diciembre Nochebuena Lucas 2.1-20 JESÚS…EL VERDADERO MOTIVO DE LA NAVIDAD Rvdo. Norberto Domínguez Rodríguez Tradición: bautista Vicepresidente de Asuntos Religiosos 15

Después de que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: «¡Vayamos corriendo a Belén para ver esto que Dios nos ha anunciado!» El día 24 de diciembre en Puerto Rico culturalmente le conocemos como la víspera de Navidad o Nochebuena, tiempo que vaticina la llegada de la Navidad. Tradicionalmente en la mayoría de los hogares se adorna un arbolito o ya sea un espacio de la casa para ubicar los regalos navidad de los miembros de la familia. Recuerdo con tanta alegría mi niñez y esa noche tan especial, donde nuestros padres nos persuadían para que nos fueranos a la cama para que temprano al día siguiente pudiéramos disfrutar de los regalos esperados. De seguro en estos mismos instantes se han gastado miles de millones de dólares y millones de personas ahora están nuevamente endeudadas para poder poner ese regalo perfecto debajo del árbol. Regalos para sus padres, sus hijos, su familia, sus amigos, su pastor o sacerdote… Y, ni siquiera es su cumpleaños lo que están celebrando, es de Él. Ahora bien, ¿qué le das a un Dios que lo tiene todo? Lo único que Él no tiene, ni puede tener, a menos que se lo entregues a Él es tu corazón. Hoy tienes una oportunidad única, sí, hoy puedes darle a Jesucristo el único regalo que Él quiere en su cumpleaños, puedes presentarlo contigo. Este es el verdadero significado de la Navidad. La pregunta que debes hacerte hoy es: ¿cómo puedo asegurarme de que Jesús realmente sea mi razón de la temporada? 28


John Lennon dijo una vez de su grupo The Beatles: "Somos más populares que Jesús". Si bien puede ser cierto que los Beatles fueron o incluso son más populares que Jesús, lo que no es cierto es que los Beatles no fueron ni son más conocidos que Jesús. En esta época del año, más que en ninguna otra, nos damos cuenta de que este es el caso. Esta temporada a diferencia de otras en el año escuchamos cánticos navideños, obras con motivo al nacimiento, conciertos, predicaciones, no es difícil ver la verdad, no se trata de Papá Noel, ni de regalos, ni de árboles, ni de coronas, ni de comida, ni de hermandad, ni siquiera de familia. ¡Jesucristo es la Única razón para esta temporada! Y, todo comenzó a través de una serie de eventos poco probables. Este año le invito a que veamos la historia de la Navidad a través de un lente muy diferente a medida que descubrimos el poderoso impacto en la humanidad cuando nació Jesús. De hecho, fue una serie de eventos improbables.

Poco probable que el anunciamiento fuese revelado a humildes pastores (Lucas 20”8-10) 8 Esa misma noche, unos pastores estaban cuidando sus ovejas cerca de Belén. 9 De pronto, un ángel de Dios se les apareció, y la gloria de Dios brilló alrededor de ellos. Los pastores se asustaron mucho, 10 pero el ángel les dijo: «No tengan miedo. Les traigo una buena noticia que los dejará muy contentos: ¡Este es el día en que el cielo tocó la tierra, el pecado encontró la gracia, el mal fue invadido por el bien y la oscuridad del pecado fue traspasada con Su luz gloriosa y redentora! ¡Esto, en efecto, fue, es, y siempre será las buenas noticias del evangelio! Y este anuncio maravilloso, la esperanza de la humanidad, se hizo ... (como diría un director musical… redoble por favor…) ¡para pastores humildes! No a la élite religiosa, pues se pensaría que un anuncio de tal envergadura y significado espiritual y religioso se haría a aquellos que estaban ocupados guardando la ley, manteniéndose puros y considerados por todos como justos. Sin embargo, el anuncio se hizo a los pastores. Los pastores que estaban lejos de cualquiera de estas cosas, de hecho, se consideraban como el más bajo de todos los órdenes sociales: sucios, malolientes, analfabetos, sin educación e incluso deshonestos, tanto que no se les permitía ni siquiera testificar de una manera ¡Tribunal de Justicia! Y, se consideró que estaban en el más bajo 29


de todos los órdenes espirituales: inmundos, no se les permitió venir a la sinagoga o participar en los ritos y ceremonias religiosas e incluso se les impuso una prohibición rabínica. Del mismo modo, uno pensaría que se haría un anuncio a los gobernantes del mundo: los reyes de las naciones, los príncipes de las tierras y los generales de los más grandes ejércitos. Sin embargo, el anuncio se hizo a los pastores. Pastores que solo podían reclamar autoridad sobre ovejas tontas, desobedientes y distraídas. No, este anuncio tan eternamente significativo no se hizo a los religiosos ni a los gobernantes de ese día. el anunciamiento revelado por ángeles a humildes pastores.

Poco probable que el anunciamiento fuese originado en una ciudad sin importancia “Porque hoy naciste para ti en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:11). El Creador del mundo elige a la ciudad de David, Belén, para ser el lugar de nacimiento de Su Hijo, ¡el Rey de Reyes y el Señor de señores! ¿Por qué es un lugar poco probable? Aunque los pastores eran las personas más improbables que anunciaron el nacimiento de nuestro Salvador, Belén era un lugar improbable para que Él naciera. Belén no albergaba al gobernante más rico, no tenía la biblioteca más grande ni contenía la mayor fuerza militar. Belén no era más que una pequeña mota de polvo en el mapa y no un lugar al que uno visitaría y mucho menos decir que era. El profeta Miqueas dijo de este lugar improbable de Belén: "... te quedas menos entre los clanes de Judá ..." Nuestro Señor no nació en una mansión: pensarías que un rey nacería en la mansión más grande de la ciudad más grande donde su nacimiento sería anunciado desde los tejados y celebrado entre la realeza. Tampoco estuvo rodeado de poder militar; pensarías que un rey nacería protegido por la mejor y más poderosa fuerza militar de la nación. Las tropas de élite garantizarían su seguridad y que solo los elegidos y elegidos se atreverían a acercarse a él. Oh, pero no nuestro Señor, nuestro Rey, Él nació en una “cuidad impura”: eligió un pueblo mundano, rutinario, común y promedio para comunicar a todos que Él era para todos. Su nacimiento podría ser celebrado por los ricos y los pobres, los educados y los no educados, los más grandes y los más pequeños, y Él no necesitaba un poder militar para protegerlo como era, es y siempre será el poder supremo. Y mientras estaba 30


acostado allí como un bebé, comunicó a todos que Él es accesible, no solo a cierto selecto o elegido sino a todos.\\

Poco probable que el lugar del nacimiento fuese un establo “Y esto os será por señal; Encontrarás al bebé envuelto en pañales, acostado en un pesebre. ”- Lucas 2:12 Bien, para que un rey pueda ser anunciado a un pueblo poco probable y provenir de un lugar poco probable, me refiero a mirar a David, el primer rey de Israel que fue un humilde pastor nacido en Belén, ¡Quiero decir que Dios es famoso por tomar a las personas aparentemente más inutilizables, rechazadas y no calificadas y mostrarle al mundo lo que Él puede hacer! ¡¿Pero esto?! ¿El Dios del universo, el creador de todo, el Uno con todo el poder y la autoridad ha venido al planeta tierra y lo encontrarán como un bebé envuelto en pañales tendidos en un pesebre? Jesús podría haber salido de las nubes como el León de la tribu de Judá, con toda la pompa y el poder con el mandato de inclinarse y servir o ser destruido. ¡Porque él es el rey de reyes! Jesús pudo haber descendido de la Gloria, suspendido en el aire, adornado con oro fino, como la rosa de Sarón, con una luz cegadora que lo rodeaba y un coro angelical que lo presentaba. ¡Porque Él es el Señor de señores! Pero no es así como Él eligió venir. En cambio, nació en un pesebre. Un pesebre. No en poder o majestad. No en una elegante cuna o incluso en una pobre improvisada de madera, como vemos en tantas escenas de natividad. El todopoderoso, poderoso, creador y sustentador de todo. El Señor del Señor y el Rey del Rey. El Alfa y la Omega, el principio y el fin, la primera y la última, la estrella brillante y matutina, y el lirio del valle. Dios encarnado se colocó en un comedero de animales, para que Él pudiera decirles hoy, sé cuáles son tus problemas, pruebas y tentaciones. Y, para que Él sea el único que pueda decirte "Sé cómo te sientes", para que Él sea el único al que puedas recurrir, y en quien puedas confiar.

Un propósito poco probable (triple paz) "Y de repente había con el ángel una multitud de huestes celestiales alabando a Dios y diciendo: Gloria a Dios en lo más alto, y en la tierra paz, buena voluntad hacia los hombres". Lucas 2: 13-14 31


En un mundo que ha llorado por la paz desde que Adán y Eva fueron expulsados y gritando desde el Jardín del Edén, esa es la única cosa que parece tan alusiva. Los países libran guerras para obtenerla, los líderes logran acuerdos para mantenerla y los militares establecen límites para controlarla. Las personas toman píldoras para lograrlo, beben para olvidar por qué lo querían mientras se mantenían ocupadas en su lucha por darse cuenta. La gente mira a los políticos que lo prometen y a los gobiernos que luchan por ello todo el tiempo, ignorando al Único que es verdaderamente capaz de proporcionarlo. En medio de los pastores apareció la gloria del Señor y un ángel se presentó a su lado. Lo primero que dijo el ángel fue "no temas". Mientras se siente abrumado por el pecado de ayer, las luchas de hoy y el éxito de mañana, por favor, escúcheme, Jesús todavía está a su lado, susurrando en su oído y gritando en su corazón: “No teman”. Esta promesa es muy poco probable ya que la paz es algo que parece imposible de lograr, sin embargo, dado que esta paz de Dios es paz de Dios, podemos contar con ella. De hecho, es una triple paz: Paz con Dios: si lo que buscas es paz, entiéndelo: la paz duradera, real y satisfactoria solo proviene de Dios, no de las drogas, el alcohol, las relaciones, la escuela o el trabajo. Esta es la paz que no desaparece, causa culpa o da dolores de cabeza. Esta es una paz interior que no se puede explicar y que pasa la comprensión. Una paz que se apodera cuando el mundo a tu alrededor se derrumba. Una paz que se puede describir como un descanso. Paz con otras personas. Una vez que experimentas el don de la paz de Dios usted es capacitado y comisionado a llevar la paz a otras personas (Salmo 133:1) Paz contigo mismo: Este regalo de paz significa que puedes aceptarte a ti mismo como realmente eres, como la obra maestra de Dios, creada a su imagen y semejanza. Como un niño que es amado por el Padre del amor. Para comenzar a vivir tu vida con la cabeza en alto, con una sonrisa en tu rostro, es importante que sepas que el Dios de la paz te ha dado su paz.

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Tres verdades con respecto a esta paz: 1. Para obtener esta paz de Dios, debes estar dispuesto a dar a Dios toda la gloria en y a través de tu vida. (Gloria a Dios en lo más alto) 2. Comprender que esta paz de Dios no es externa sino interna. (ello a pesar que las guerras todavía están en su apogeo, el cáncer todavía llega y los seres queridos aún mueren 3. Entienda que la paz solo llega a aquellos en quienes Dios se complace. (No puedes vivir como el infierno y esperar la paz como un río).

Oración para la Noche Buena (víspera de Navidad) Señor y Dios y padre celestial, estamos aquí reunidos para celebrar en esta noche buena, con regocijo, el mejor regalo que has podido darnos en nuestra vida y es nuestra Salvación a través de tu Hijo Jesús, Padre amado y bueno, si no fuese por ese desprendimiento que tuviste nuestra vida estaría, destinada a una eternidad sin ti, es por eso que hoy venimos con nuestras familias y amigos a darte gracias mi Dios, gracias por enviar a Jesús a morir en nuestro lugar, sabiendo todos que era Santo y sin pecado, sufrió las consecuencias de nuestro pecado, para que tuviéramos vida a través de Él, hoy compartimos nuestros alimentos de lo mucho o poco que nos hayas bendecido, con nuestros seres queridos, para dar testimonio de ti y de tu amor y cobertura sobre nuestra familia. Padre te damos gracias y te pedimos que sigas reinando en nuestros corazones, para siempre.

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25 de diciembre de 2018 Día de Navidad Hebreos 1:1-12 DESPERTANDO AL COMPÁS DE SU GRACIA Rvdo. Arnaldo Luis Cintrón Miranda Tradición: metodista Director de la Oficina de Capellanía Recinto de Guayama

Toda la cristiandad esta de pláceme, hoy es Navidad. El espíritu de alegría invade el corazón de todo el pueblo de Dios porque ha nacido el Mesías, Emmanuel Dios con nosotros y nosotras. Según la Agenda Bíblica 2018, el Adviento es tiempo de despertar la fe, buscar a Dios en la vida y desde la vida, cierro la cita. El texto que nos corresponde para este día está en la carta a los Hebreos. Los destinatarios lo son los judíos convertidos al cristianismo. El autor nos narra la historia de una comunidad que atraviesa un momento de desaliento ante el ambiente de persecución que la rodea (Comentario de la Biblia de nuestro pueblo, 2006). Es una homilía a esta comunidad para despertar a la fe y continuar su lucha por fortalecer esa fe en Cristo. El predicador según los comentarios de la Biblia del pueblo presenta la figura del Hijo de Dios ocupando el centro de la historia de las relaciones entre Dios y la humanidad. Dejando ver que la comunidad no está sola en este proceso de luchas y tensiones. En ese particular Dios se encarna en Jesús para precisamente dejar claro su misión salvífica. Es por ese motivo que la época de adviento es un momento de provocar un despertar a la esperanza a un nuevo amanecer que no mira la crisis como una oscuridad que no termina, sino como una oportunidad de vida en medio de una cultura de muerte y desesperanza. El autor es claro con la comunidad, el Hijo de Dios todo lo sustenta, todo lo llena a pesar de la nube gris que rodeaba a los cristianos /as de ese momento en la historia de esta comunidad de fe. Otro detalle que no quisiera dejar escapar es que el autor le dice a esta comunidad y también a nosotros y nosotras que Dios continúa hablando de diferentes maneras y formas a la humanidad. Que no ha dejado de hablarnos. Es insistente y consistente en decirnos Yo tengo la palabra final, todavía existen alternativas y soluciones que pueden explorarse. Las 34


situaciones de la vida nos paralizan nos sumergen en un letargo, en un sueño que no quiere terminar. El autor de igual manera nos exhorta a que no desmayemos en nuestro caminar por los caminos de la fe, nos exhorta a que despertemos al actuar de la gracia teniendo en mente que el que empezó la buena obra en nosotros y nosotras terminará su propósito. Finalmente, la comunidad a la cual escribe y exhorta el predicador fue una que padeció los embates de la persecución y la opresión. Pero fueron exhortados a despertar y a mantener su fe a pesar de las circunstancias. Hoy mi querido hermano y hermana la Navidad se convierte en ese bálsamo de esperanza que nos alienta y nos motiva a continuar nuestro peregrinaje hacia una vida de plenitud fortalecidos por la gracia de Dios encarnada en Cristo Jesús. Amén

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25 de diciembre de 2018 Día de Navidad Isaías 62:1-12 ¿HAY ESPERANZA TODAVÍA? Rvda. Lucy I Rosario Medina Tradición: metodista Directora de la Oficina de Capellanía Recinto de Ponce

Mientras escribo esta reflexión oigo en la radio comentarios sobre una protesta que se llevó a cabo el 25 de noviembre de 2018. Irónicamente celebrándose el Día Internacional de la no violencia contra la mujer, un grupo numeroso de mujeres y hombres, luego de varios días denunciando el asesinato de 22 mujeres, es recibido a macanazos y “pepper spray” por la policía. Querían ofrecerle al gobernador una serie de propuestas para mejorar la convivencia social, sobre todo, frente a una ola de violencia contra la mujer. Todo ocurrió frente a la Fortaleza, la casa del gobernador. Asesinatos, robos y un país deshecho por la corrupción y mal manejo de la economía y… otras cosas más. Que si las enumero no termino. Y pensaba: ¿cómo escribir sobre la esperanza y restauración que refleja el pasaje de Isaías a un pueblo en estas condiciones? El Dr. Samuel Pagán, escribió hace un tiempo, en su libro Experimentado en Quebrantos que el contexto en que se escribe Isaías es un tanto similar a lo que vivimos en nuestro Puerto Rico querido. Las palabras del profeta eran dirigidas a una comunidad desmoralizada y desanimada, que permitió una práctica religiosa superficial donde los mandatos divinos no fueron seguidos y como consecuencia sufrieron el exilio doloroso y humillante. En medio de estas situaciones, Dios habla a su pueblo por los profetas. En el pasaje de hoy, a través del profeta Isaías. Claro está siempre desde el marco del amor y, sobretodo, con la compañía y ayuda del mismo Dios. (Pagán, 2,000) Dios le habla al pueblo con palabras de ánimo: …“no descansaré hasta que tu victoria brille como el amanecer y tu salvación como una antorcha encendida…Las naciones verán tu salvación…Entonces tendrás un nombre nuevo que el Señor mismo te dará. Tú serás una hermosa corona 36


real en la mano del Señor tu Dios”. Palabras que hablaban de un Dios que se responsabilizaba de la vida de su gente. No volverán a llamarte «Abandonada», ni a tu tierra le dirán «Destruida», sino que tu nombre será «Mi predilecta», y el de tu tierra, «Esposa mía». Porque tú eres la predilecta del Señor’. Mediante las palabras del profeta, Dios le ofrecía compañía y cuidado especial. Él utiliza la analogía del matrimonio para hablarle al pueblo. Analogía que el pueblo conocía y entendía bien. Reconstrucción, cuidado ante los pueblos enemigos y cambio total a la vida de ese pueblo. Definitivamente, las realidades políticas como espirituales requerían cambios fundamentales, reformas radicales y transformaciones profundas, pero solo no lo harían. Dios sería su guía y las palabras del profeta se cumplirían. ¿Podemos tener esperanza, restauración y nueva vida hoy? ¿En medio de nuestro convulso mundo? Solo si nos unimos a Él, seguimos sus enseñanzas y como el pueblo, obedecemos su voz. Voz que proclame cambio radical en nuestras vidas, viviendo un evangelio donde lo que proclamemos sea que las injusticias tienen que acabarse y el cese de la violencia venga de donde venga se acabe ya. La voz del profeta se alzó en medio de Jerusalén y le decía: Jerusalén, en tus murallas he puesto centinelas que ni de día ni de noche dejan de decir: «No se queden callados los que invocan al Señor, no lo dejen descansar hasta que haya reconstruido a Jerusalén…” A ese Dios que da vida, que restaura y restituye, que oye el clamor de su pueblo es al que hoy, día de Navidad clamamos y clamaremos para que nos transforme cada día en hombres y mujeres valientes. Que como profetas denunciemos y trabajemos por un país-un mundo- donde el otro o la otra sea tratado con dignidad, respeto y sensibilidad. Que seamos como el profeta animando y trabajando con el pueblo para implementar acciones de vida, paz, compromiso y solidaridad. En este día de Navidad afirmo unas palabras del Dr. Víctor A. FelibertyRuberté, escritas precisamente en Reflexiones Bíblicas para Adviento y Navidad del año 2010. Escribía él: El advenimiento de Dios se convierte en el arribo de nuevas oportunidades y posibilidades, como resultado de su cercanía y de nuestra apertura a ella. El tono de la profecía es de esperanza, restauración y alegría. Esperanza que persevera en lo inusual y en lo inverosímil. No se trata de negar la realidad circundante, sino de poseer una firme convicción, un deseo profundo, una fuerza de espíritu y 37


una voluntad de lucha por algo mejor. La vida diaria no promete ser fácil, ni libres de problemas. Y nuestra propia historia es testigo de infortunios. Sin embargo, el cultivo de la esperanza, es nuestro evangelio cotidiano. “El Señor anuncia esto hasta el extremo de la tierra: «Digan a la ciudad de Sión que ha llegado ya su salvador. El Señor trae a su pueblo después de haberlo rescatado”. (Feliberty, 2010)

Feliberty Ruberté, Víctor A. (2010). La alegría es posible en el sequedal: el cultivo de una esperanza extravagante. Reflexiones Bíblicas para Adviento y Navidad del año 2010. Vicepresidencia de Asuntos Religiosos, Universidad Interamericana de Puerto Rico. (pp. 15-17) Pagán, Samuel (2000). Experimentado en quebrantos, Abingdon Press, Nashville

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30 de diciembre de 2018 1er domingo después de Navidad Lucas 2.49

MISIÓN Y DETERMINACIÓN Rvda. Ana B. Rivera Acevedo Tradición: Discípulos de Cristo Directora de la Oficina de Capellanía Escuela San Germán Interamericana

Cuando miramos el pasaje de Lucas 2:41-52 y leemos el relato de Jesús en el templo y como este se les pierde a sus padres, como mujer hispana caribeña, hija mayor, madre y ahora educadora me lleva a reflexionar en cómo fuera el relato si el contexto hubiera sido el mío. Como toda buena puertorriqueña, mi madre me hubiera abrazado y luego de verificar que todo estaba bien procedía la famosa pela o paliza en sílabas: “¿por-quénos-has-he-cho-a-sí?” Seguro todos sonríen igual que yo mientras reflexiono en esto. Pero más allá de eso me parece escuchar a Jesús respondiendo; ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios (yo prefiero el termino casa) de mi Padre me es necesario estar? Cuanta importancia encierran estas palabras. Para muchos de nosotros enfrentar el cuestionamiento de nuestras acciones puede crear una tensión, una crisis, pero para Jesús según el autor es el momento que denota que él estaba en sintonía con su misión. Jesús como un joven judío de 12 años ya tenía la edad para entender las leyes judías y comprometerse a ser un buen judío. Para mí su respuesta va más allá de una simple explicación. Jesús estaba claro cuál era su misión, estaba en el lugar correcto y rodeado de la gente que le podían enseñar y nutrir para cumplirla. Si bien es cierto que en todos los comentarios bíblicos nos informan que tanto el templo, la sinagoga y los hogares eran centros de instrucción y aprendizaje para la niñez; Jesús necesitaba estar en la casa de su padre en el templo saciando su sed de aprender más. Mucho se ha escrito de la conciencia mesiánica de Jesús y entre este momento en el templo y su encuentro con la mujer sirofenicia; en diferentes etapas de su vida Jesús fue comprendiendo cuán grande y cuanto abarcaba su misión y estaba determinado a cumplirla aun cuando le 39


costaría la vida. En el umbral de un nuevo año este pasaje nos debe llevar a cada uno de nosotros y nosotras a reflexionar ¿cuál es mi misión? Este nuevo año traerá nuevos retos y estos nos debe mover a planificar como, donde y cuando debo servir. Jesús estaba determinado a cumplir la misión a la que fue enviado y sabía cuan duro sería el camino. Jesús se despojó así mismo de un lugar de privilegio y se humilló y se hizo hombre y siendo hombre nuevamente se despoja de su familia para cumplir con su misión. Su determinación por cumplir su misión hace que dos mil años más tarde sea nuestro referente de lo que es una vida de servicio en amor al prójimo. ¿Cuál es tu misión para el nuevo año que se avecina? ¿Qué tan determinado o determinada estás para cumplirla?

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1 de enero de 2019 Año Nuevo Apocalipsis 21.1-6 ESPERAMOS OTRO MUNDO POSIBLE Rvdo. Pablo Rafael Caraballo Rodríguez Tradición: Presbiteriana Director de la Oficina de Capellanía Recinto de San Germán

Cada celebración de Año Nuevo es una proclamación sobre la esperanza por un mundo mejor; sobre un nuevo cielo y una nueva tierra. Es una proclamación sobre otro mundo posible donde reine el amor, la fraternidad y la esperanza. Celebrar una despedida de año es un acontecimiento lleno de alegría, fiesta, felicidad. Las familias se reúnen a compartir experiencias sobre el año que se despide y los anhelos para el nuevo año que viene. Es una gran fiesta donde el amor, la fraternidad y la esperanza hacen entrada para orientar la mirada hacia ese futuro mejor que tanto deseamos. Este texto de Apocalipsis 21:1-6 nos llama a mirar hacia ese futuro mejor que Dios crea para nosotros. El libro de Apocalipsis surge en tiempos de persecución, de caos, exclusión y opresión. El texto inicia con el vidente anunciando el nuevo cielo y la nueva tierra (v.1), haciendo alusiones a Isaías 65:17-25, donde Dios afirma que creará nuevos cielos y nueva tierra, y que las cosas que pertenecen al pasado ya no se recordarán ni vendrán a la memoria, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir. Esto no significa que Dios aniquilará el cielo y la tierra para luego crearlos de nuevo. Lo nuevo tiene su origen en lo anterior: el nuevo cielo y la nueva tierra no son un segundo cielo y una segunda tierra; son diferentes de las anteriores por cuanto describen la morada santa y perfecta de Dios y de su pueblo. El nuevo cielo y la nueva tierra son la realidad transformada por Dios para hacerla habitable para su pueblo. En esta nueva realidad deja de existir el mar que en la antigüedad es símbolo de caos. En el libro de Apocalipsis puede referirse a las aflicciones del pueblo de Dios. La eliminación del mar simboliza la victoria total de la creación sobre el caos, de la vida sobre la muerte. 41


La visión de la nueva Jerusalén que desciende del cielo procedente de Dios como una novia vestida para su esposo, tiene de trasfondo una época en que la histórica Jerusalén y el Templo acababa de ser destruida por el Imperio Romano, y en la que el autor no vivía en ninguna de las ciudades de su propia cultura. El v.2 sirve de introducción a la descripción detallada de la nueva Jerusalén que se encuentra en Apocalipsis 21:9-22:9. La «ciudad santa» como nombre para Jerusalén se encuentra en Nehemías 11:1, 8; Isaías 48:2; 52:1; Daniel 9:24. En el Nuevo Testamento solo la encontramos en Mateo 4:5; 27:53 y en Apocalipsis 11:2; 21:2, 10; 22:19. Se puede aludir que ante la ausencia del Templo (destruido en el año 70 d.C.), la iglesia (el cuerpo de creyentes) se convierte en la morada de Dios (Hechos 2:1-4, 38-39; 1 Corintios 3:16-17; 6:19). Hay que destacar que esta nueva Jerusalén no es una construcción humana; procede de Dios. La nueva Jerusalén proyecta permanencia, seguridad, belleza y plenitud. La presencia de Dios lo llena todo. La expresión «la novia vestida para su prometido», describe la comunión íntima de Dios con su pueblo (Apocalipsis 19:7-8; Isaías 49:18; 61:10). La voz que proviene del trono (v.3) implica que todos pueden escuchar el mensaje que proviene del trono de Dios. Lo que se desea enfatizar es el mensaje gozoso que procede del trono de Dios. La voz llama la atención a la unidad de Dios con su pueblo, expresada en la imagen del tabernáculo del Antiguo Testamento (Ezequiel 37:26b-27). En este nuevo cielo y nueva tierra, y en la nueva Jerusalén la presencia de Dios se hace notoria. Ahora el pueblo está siempre en la presencia de Dios. Es Dios quien hace posible que los seres humanos moren con él, es su Dios y está para siempre con ellos. Esto nos remite al nombre de Jesús en el Evangelio Según San Mateo 1:23: Emanuel, Dios con nosotros. En el v.4 se presenta una imagen de Dios como el que cuida, acompaña y consuela (Apocalipsis 7:17; Isaías 25:8; Jeremías 31:16). Dios trata con misericordia a los miembros de su pueblo. Derramar lágrimas es la consecuencia de la angustia, la opresión, la persecución, las tristezas y la muerte. Con la desaparición de la muerte, también desaparecerán el duelo, el llanto y la enfermedad. Ninguno de ellos tiene parte alguna en la creación renovada de Dios, que se caracteriza por la paz y la armonía, la alegría y el gozo, la felicidad y la esperanza (Isaías 35:10; 51:11; 65:19). La renovación de todas las cosas (v.5) resume lo dicho por el vidente en los versos que le preceden. Es la reconciliación de todas las cosas. Todas las cosas existen por la palabra de Dios (Génesis 1:1-2:25). Él da la orden 42


y todo es hecho nuevo. El vidente recibe una instrucción de parte del Señor: «Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza» (Apocalipsis 1:11, 19; 21:5). De este modo se puede preservar el contenido del mensaje para futuras generaciones. Lo que se escribe son «palabras verdaderas y dignas de confianza» (19:9; 22:5). No son palabras que con el tiempo pierden su significado. Es la palabra de Dios que expresan confiabilidad incondicional y permanecen parea siempre (Marcos 13:31; Mateo 24:35; Lucas 21:33). En el v.6 Dios declara que todo «está hecho». Es decir, «se han vuelto una realidad». Ya se ha completado la recreación del cielo y de la tierra; es la renovación de todas las cosas. El Señor se describe como el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin (Apocalipsis 1:8; 21:6; 22:13). El Alfa y Omega son la primera y la última letra del alfabeto griego. La expresión «Yo soy» se refieren a Dios que le dice a Moisés que vaya a los israelitas en Egipto con el mensaje: «Yo soy el que soy»; «Yo soy me ha enviado a ustedes» (Éxodo 3:14). En el Nuevo testamento, Jesús utiliza ese nombre para sí mismo (Juan 6:35, 41, 48, 51; 8:12; 9:5; 10:7, 9, 11, 14-15; 11:25; 14:6; 15:1, 5; Hechos 9:5). Dios, por medio de Cristo, tiene el control de todas las cosas. Estas palabras de parte de Dios son una fuente de consuelo para los creyentes que pasan dificultades y persecución por su fe en Cristo. Es un mensaje que tiene como fin fortalecer la fe de los creyentes en medio de apuros y angustias. Desde el principio hasta el fin, Dios es el Señor Soberano que reina en el universo que ha creado y que en su providencia, sustenta con su poder toda la creación (Apocalipsis 19:6). Este v.6 finaliza con una promesa de parte del Señor: «Al que tenga sed le daré a beber gratuitamente de la fuente del agua de la vida». Dios ofrece, en Cristo, el agua de la vida, que es la vida eterna, a todo el que esté sediento (Isaías 55:1; Apocalipsis 21:6; 22:17; Juan 7:37-38; 4:14). El agua de vida está a la disposición sin ningún costo. Es la acción de Dios en Cristo por la pura gracia de Dios. ¿Qué significa para nosotros hoy celebrar la llegada de un Año Nuevo? ¿Qué expectativas tenemos con relación a ese nuevo año? En despedida de año hacemos un recuento de lo vivido y planificamos lo que deseamos ver hecho una realidad para nosotros y nuestras familias. Este texto nos invita a la esperanza, al amor y a la fraternidad. Este nuevo cielo y nueva tierra que Dios nos da está lleno de felicidad, armonía, paz, salud, amor y vida. Es el otro mundo posible que deseamos y esperamos. Experiencias que queremos tener en el aquí y ahora. Según el vidente, esta nueva realidad que viene de Dios es para el futuro. Sin embargo, es posible anticiparlo 43


cuando hacemos del lugar donde vivimos uno que es habitable para el amor, la fraternidad y la esperanza.

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6 de enero de 2019 Epifanía Mateo 2.1-12 ANTE SU PRESENCIA, ¡ADOREMOS!! Rvda. Dra. Ileana M. Vargas Santiago Tradición: Bautista Directora de la Oficina de Capellanía Escuela de Optometría La celebración de los Magos en nuestra tierra es una de gran expectativa y júbilo tanto para los pequeños como para los ya grandes. Todos esperamos con alegría y sumo gozo en nuestros corazones la llegada de ese gran día. Estos visitantes nocturnos que llegaron para adorar al niño Dios nos visitan a nosotros también. Es un momento único, mágico y heredado de generación tras generación. Solamente en el Evangelio de Mateo se menciona la visita de estos sabios de Oriente que llegaron a Jerusalén siguiendo una estrella para conocer al rey de los judíos. Este signo celestial indicaba que un personaje importante nacería según las tradiciones helénicas. Hay discrepancias acerca de la cantidad que cuántos eran y en los primeros siglos se consideraron que eran 3 por los regalos que se mencionan y traen al recién nacido. Otros eruditos mencionan que eran 6 y hasta 8 magos. Se piensa que eran hombres de ciencia y que estudiaban las escrituras y que al ver la estrella vino a sus memorias el cumplimiento de las profecías contenidas tanto en los Salmos del Rey David y otras escrituras en el libro de Isaías. Van y se postran ante el recién nacido adorándole como el Mesías esperado. Trajeron con ellos regalos en cofres, tesoros tradicionales que se hacían en el mundo antiguo. Esta es una de las fiestas más antiguas y se consideró el 6 de enero debido a la celebración en este día del nacimiento de Aión, dios patrón de la metrópoli de Alejandría y relacionado con el dios sol de los antiguos egipcios (solsticio). Ellos celebraban la oscuridad invernal pero ahora se pretendía tornar ese evento a uno donde irradiara la luz de nuestro Señor. 45


Bajo ninguna circunstancia los magos expresan duda alguna acerca del reciente nacimiento del “rey de los judíos”. Surgió una sola pregunta ¿Dónde está para adorarle? Esta acción de los magos o sabios de oriente nos muestran su devoción. Provenían posiblemente de una civilización donde muchos hombres de ciencias observaban el cielo, pero ellos vieron más allá de una simple Estrella. Ellos entendieron el mensaje del cielo que llenaría de esplendor sus vidas. Fueron a adorar y a celebrar la presencia del niño Dios por fe. La estrella les movió e inspiró a buscar la realidad de las profecías para su cumplimiento. No escatimaron en lanzarse al camino hasta llegar donde estaba el Mesías. En estos tiempos añoramos los dulces días de la llegada de los tres magos con la ingenuidad infantil que lo caracteriza y a la vez expresión del más íntimo sentimiento humano del regalo de la plena Navidad. Afirmación de lo que se conoce como Epifanía, palabra derivada del griego que significa manifestación. Jesús se manifestó, se hizo presente para aquella época, pero también para nosotros. Él se dio a conocer trayendo consigo la esperanza para los pobres, sanidad para el que está enfermo, perdón al descarriado, paz, dirección y liberación al que esta esclavizado, amor y fe para los que esperan las señales del Reino. Trajo consigo prodigios y milagros…no podemos hacer otra cosa sino adorarle como lo hicieron los magos, aquellos sabios…porque Él es merecedor de todo honor. Su presencia es real y nos invita a contemplar y experimentar la hermosura de Su manifestación al mundo, a nuestro pueblo, a ti y a mí. Adorémosle como expresa el cántico del grupo Miel San Marcos “a tus pies…. no hay un lugar más alto que estar a tus pies.” Es el lugar de mi seguridad y la tuya también. ¡Adorémosle por siempre!! Oración: Nos postramos ante tu presencia para adorarte, reconocerte y solicitar que seas propicio a nuestras vidas. Anhelamos exaltarte, glorificarte y darte gracias reconociendo tu grandeza y misericordia para nuestras vidas. Recibe nuestra adoración con la cual te ofrecemos nuestros corazones en respuesta a tu amor e infinita bondad.

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VALORES CRISTIANOS ECUMÉNICOS INSTITUCIONALES

CREEMOS EN DIOS COMO SER SUPREMO Dios es el Ser Supremo que creó todo cuanto existe. Su poder y presencia son manifestados en la persona de su Hijo Jesús, el Salvador, y en el Espíritu Santo, quien dirige la comunidad de fe. CREEMOS EN JESÚS Aceptamos que la tradición apostólica de las Escrituras reconoce y acepta a Jesús como decisivo, determinante y normativo para las relaciones del ser humano con Dios, el prójimo, la familia y la sociedad. Siendo el Salvador y Mediador de la Humanidad, es nuestro compromiso continuar fortaleciendo la convergencia de todos los cristianos mediante la única fe alrededor de la persona de Jesús. CREEMOS EN LA VIDA Afirmamos que la vida es un regalo de Dios. Fomentamos que cada ser humano valore su vida para poder dar lo mejor de sí al país, la familia y la sociedad. Promovemos la preservación de la vida, y para ello fomentamos una conciencia cristiana en la educación. CREEMOS EN LA FAMILIA Creemos que la familia es el núcleo social esencial donde se forman los valores iniciales que forman la persona. Nos comprometemos a reforzar dichos valores desde el fundamento bíblico que ayude a cada ser humano a alcanzar la vida plena y la haga extensiva a los suyos. CREEMOS EN EL SERVICIO Afirmamos nuestro ideal cristiano ecuménico, dedicando nuestro esfuerzo a renovar y afirmar el servicio a nuestra patria, sociedad, familia y prójimo.

CREEMOS EN LA IDENTIDAD DE LA COMUNIDAD DE FE CRISTIANA Afirmamos que la convicción de ser cristianos implica conocimiento y obediencia a la Palabra de Dios y, a su vez, una identificación y un compromiso con la Iglesia y con la comunidad cristiana particular de la persona. 47


CREEMOS EN LA EDUCACIÓN INTEGRAL Nuestra posición ecuménica cristiana provee apertura hacia la sociedad, las ciencias y la tecnología, con una mentalidad integral, actitud de respeto y una conducta moral cónsona con nuestros valores. Fomentamos la educación integral de cada persona para el ejercicio de su vocación mediante una forma responsable, una conducta moral y una manifestación productiva en su comunidad. Somos una comunidad de educación superior en búsqueda integral de la verdad dentro de un clima de libertad, mediante el fomento de una vida académica madura que garantice la libertad de investigación genuina. CREEMOS EN EL COMPROMISO CON NUESTRO PRÓJIMO Creemos que ser cristiano es tener y manifestar un compromiso con el servicio al prójimo basado en el amor y no en el dominio de la sociedad, es fomentar la amistad, solidaridad, tolerancia y comprensión más allá de cualquier barrera humana. CREEMOS EN EL ESTUDIO DE LA RELIGIÓN CRISTIANA Promovemos el estudio de la religión cristiana como una disciplina académica en la cual se mantiene un diálogo fructífero con las demás disciplinas académicas. Continuaremos fortaleciendo el desarrollo del programa de estudios en religión, proveyendo a todos los estudiantes la oportunidad de adquirir una comprensión de la fe cristiana y sus implicaciones para nuestra cultura.

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Reflexiones de Adviento y Navidad 2018-2019  
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