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La campaña del Riff y la Virgen de Chilla. De los numerosos quintos que a principios del siglo XX daba Candeleda, un buen número de ellos acabó prestando servicio en África, en las sucesivas campañas del Riff, y de algunos de ellos conservamos una fotografía. En el protectorado español de Marruecos, estos candeledanos protagonizaron algunos hechos heroicos, siendo varios de ellos tildados de milagrosos. La mitificación de su actuación en hechos de guerra, y la protección de la Virgen de Chilla hacia estos candeledanos, provocó que su historia fuera publicada unos años después, lo que ahora nos permite unir la imagen y el texto para explicar una página más de la historia de Candeleda. La fotografía que origina el artículo, nos llegó a través de la cesión de José Luis Lancho, quien había conseguido identificar a (1) Silverio Prieto Garvín, (2) Juan Ramón Carrasco Sanz, (3) Eustoquio Chamorro y (4) Teodoro Noya y que correspondía a un grupo de soldados candeledanos en la campaña del Riff, en la primera década del siglo XX. Faltaba, por tanto, identificar a los otros cuatro componentes.

© jesús rivera córdoba. atornadias@hotmail.com

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Sucede que, releyendo publicaciones sobre la Virgen de Chilla, nos encontramos con la RESEÑA GEOGRAFICO-HISTORICA DE NUESTRA SEÑORA DE CHILLA, que escribiera el Licenciado en Sagrada Teología Miguel González Antona, en septiembre de 1914. Esta obra, escrita en verso, se extiende en 31 páginas que describen las bellezas naturales de Candeleda y, la principal de ellas: la Virgen de Chilla. Tras describir el origen de la tradición, y los numerosos devotos que de pueblos comarcanos llegan a Chilla, la historia de los cuadros existentes en la ermita, y un sinfín de milagros acaecidos a numerosos devotos de toda la geografía próxima a Candeleda, el Licenciado Antona continuará su obra afirmando de la Virgen de Chilla que Más si presta protección con maternal corazón al forastero y ausente marcada predilección por candeledanos siente. Y a partir de ahí, la obra se centrará en explicarnos las pruebas de cómo la protección de la Virgen de Chilla se mostró … en guerra que aleve el moro a España movió y tantas bajas causó en mil novecientos nueve. A comentar estos hechos dedicará las tres últimas páginas de su librito y, en ellas, además de relatarnos la protección de la Virgen sobre unos candeledanos presentes en la campaña del Riff y que se verán involucrados en hechos más o menos milagrosos, González Antona dará nombres concretos de los presentes en la fotografía: Silverio Prieto y Eustoquio Chamorro. Sin embargo, en el texto también se alude a Esteban Moreno, Lorenzo Radillo, Gregorio Lefler y Eulalio Iglesias Radillo. ¿No podrían ser estos últimos los soldados no identificados en la fotografía? Es muy probable que así fuera, y la fotografía reuniera a todos los paisanos presentes en la campaña del Riff y, probablemente en la misma unidad militar. Estas copias fotográficas serían enviadas a las familias y conocidas por muchos candeledanos en la época. Tras la vuelta a casa de los protagonistas de la fotografía y el relato de las vicisitudes de la guerra, el Licenciado Antona consideró de interés y de “rabiosa actualidad” incluir estos hechos entre los milagros de la Virgen de Chilla: así la protección de la Virgen no sólo sería un hecho del pasado. Jesús Rivera Córdoba. Atornadías, servicios culturales.

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De esta protección, pues, dió pruebas en guerra que aleve el moro á España movió y tantas bajas causó en mil novecientos nueve,

De Eustoquio Chamorro, haciendo contra el moro fuego horrendo, una bala entró en la boca; mas no la hiere ni toca, sólo su rostro rompiendo.

Porque aunque muchos soldados son los que esta villa presta, á brazos de sus amados padres tras guerra funesta vuelven todos licenciados.

Contra un moro, y su osadía de Taxdirt en el combate, con denuedo y valentía Gregorio Lefler se bate y quita vida y gumía.

Y por bala en cuerpo y cara no faltó quien fuera herido, calzado roto, y vestido, mas por maravilla rara ninguno quedó impedido

Caballos de este soldado murieron dos, destrozó una bala su calzado ó bota, y atravesado por otra fué su chacó.

Del pecho en la cavidad herido de gravedad tanta fué Esteban Moreno, que de extraer agareno plomo hubo necesidad,

Y con gumía del infiel para que se crea fué cierto lo contenido en aserto tal, guarda un trozo de piel de cada caballo muerto.

Y entre la muerte y la vida lid sostuvo porfiada; mas la bala que homicida pudo con tan gran herida ser, aquí trajo guardada

En bocamanga un balazo recibe Silverio Prieto, pero le tiene respeto é intacto al dejar su brazo, pecho de otro es parapeto.

Fué de Lorenzo Radillo pasado el cuerpo por una bala, mas quiere fortuna pretina del calzoncillo rompa sin herir alguna

Otro, en fin, hiere certero á Eulalio Iglesias Vaquero, al desplegarse en guerrilla, mas hace en diestra mejilla solo de sangre un reguero.

Viscera vital, verdad que pudo á casualidad obedecer, mas se advierte que casi siempre la muerte causa tal fatalidad.

¿Y por qué á otros cien perdona el proyectil enemigo? Porque llevan, buen abrigo, la estampa de la Patrona de Candeleda consigo. Candeleda, 11 de Septiembre de 1914. Lcdo. Miguel González Antona

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La campaña del rif y la virgen de chilla  

Rivera Córdoba, Jesús

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