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1x366 FERNANDO OJEDA Lo de bisiesto es lo que tiene… que dura más. Exactamente una fotografía más. Ese es el reto que el fotógrafo grancanario Fernando Ojeda se ha impuesto para este año: 1 día, 1 foto. Buenos días Fernando y gracias por concederme esta entrevista. ¿Cuál es tu primer recuerdo tras una cámara? Hombre, no tengo un recuerdo al que definir exactamente de primero detrás de la cámara. Lo que sí recuerdo es la primera cámara que me regalaron, fue con motivo de mi Primera Comunión y es la única que no conservo. ¿Cuándo llega el momento en que decides que la fotografía será tu profesión? ¿Recuerdas qué fotografía te hizo pensar que te dedicarías a ello? Creo que decidí dedicarme a esto el día que puse los pies en el Diario de Las Palmas. Allí había un amigo que empezaba como plumilla, José Barrera, que fue el que habló con Santiago Betancor para que me diera la oportunidad, de esa etapa recuerdo mi primera foto en Primera,

una concentración en la puerta del ayuntamiento de León y Castillo que cortó el tráfico. Había una guagua bloqueada, le pedí permiso al chófer y disparé desde el interior con el conductor apoyado en el volante observando paciente la algarabía exterior… ¡hasta Amado, el subdirector del periódico, me felicitó!. Pero enseguida los fotogramas se unen en tu cabeza y lo audiovisual entra rápido en tus venas…… Cuando llegué a colaborar al periódico, ya trabajaba como freelance en Canarias TV, una productora que también pertenecía a Editorial Prensa Canaria. La dirigía Tito Stinga, el primer realizador grancanario y uno de los pioneros de la industria audiovisual del archipiélago. Cuando la empresa de Moll decidió cerrar la productora, Tito y José Martín fundaron TV7, dándome la oportunidad de seguir

colaborando con ellos. Una experiencia impagable. En la fotografía, tu andadura comienza en el Diario de Las Palmas. ¿Qué recuerdos te evoca la experiencia del fotoperiodismo? El olor del laboratorio, la puerta giratoria del cuarto oscuro y un 127 destartalado -risas- estar siempre atento a cuanto ocurría para fotografiarlo… recuerdo que una madrugada, de aquellas de amigos, alcohol y risas, al llegar a casa de mis padres me encontré con Adargoma, la escultura de Manolo González, hecha trozos en la plazoleta de Santa Isabel. Serían las 6 de la mañana, hice las fotos, las revelé en mi laboratorio y salí disparado al periódico por una avenida Marítima llena de semáforos ¿te acuerdas? Chiquita tortura era aquello –más risas-. Bueno, que me voy por las ramas, aquella imagen salió como fotonoticia el mismo 101

Fanzine #13: Menos logos, Caperucita  

Portada de Guillermo Pérez Rancel

Fanzine #13: Menos logos, Caperucita  

Portada de Guillermo Pérez Rancel

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