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PUERTAS ABIERTAS

UN APARTAMENTO DECORADO CON ARMONIA Y

FRENTE AL ATL 70 C 7 2 0 D E O C T U B R E D E 2 0 07


El azul del mar invade el salón, a la izquierda de estas líneas, que, de estilo clásico y con vistas al mar, también deja espacio para algunos recuerdos de los viajes, como la original mesilla que es, en realidad, un cajón donde las novias de Bali guardan su dote. Bajo los pies del gran espejo se sitúa una mesa extensible con detalles de madera y velones. Abajo, el tenor Suso Mariategui (a la derecha) y el pianista Edelmiro Arnaltes charlan, durante un momento de la visita a su hogar.

ESTILO EN LA ISLETA

ÁNTICO

Elmarylasrocasrodeanla residenciadeSuso Mariateguien LasPalmasdeGranCanaria,una casaacogedoramarcadaporla música,enlaqueseentremezclan arte,objetosconhistoria,máslos recuerdosydetallesdelosviajesy acontecimientosimportantesdela trayectoriade estetenor grancanario. TEXTO: ALEJANDRO MORALES FOTOS: FERNANDO OJEDA COORDINACIÓN: ECI@ALEJANDRO MORALES.ES

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Como si de un barco se tratara, la casa del tenor Suso Mariategui parece avanzar sobre las aguas del mar. Ésta es la sensación que se siente al entrar y toparse con el salón y un gran ventanal que recuerda a la proa de un barco, dejando entrar la intensa luz de la costa con los rompeolas y el mar de frente. Y es que la residencia, adquirida recientemente, se alza sobre las rocas de la zona de La Isleta, en la capital grancanaria, una zona que conozco muy bien, y a la que le tengo mucho cariño. Aunque hace muy poco que Suso reside en esta vivienda, compartida con el pianista Edelmiro Arnaltes, no lo parece, ya que la calidez que desprende la misma hace pensar que llevan mucho más tiempo habitando aquí.

Los detalles de la decoración, que llevan el sello indiscutible de Edelmiro, están muy mimados; desde el color de las paredes y el techo, hasta las fotografías escogidas para adornar algunos de los rincones del salón, todo hace gala de un gusto original. Pero si algo prima en esta vivienda es la música. Mis queridos amigos son unos excepcionales músicos y llevan en la sangre este arte. Un gran piano preside el salón, en el que los muebles antiguos, algunos de ellos heredados, se combinan con el confort y utilidad de un espacio diseñado para vivirlo al 100%. La casa es sencilla, de unos 80 metros cuadrados, y tiene un estilo clásico que contrasta con la modernidad del paseo y del nuevo edificio diseñado por el arquitecto Eduardo González Lama.

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Al entrar en la casa, y después de ser invadido por la luz que entra desde el salón, uno empieza a apreciar sus detalles. Una cómoda antigua, obras de Yolanda Graziani y Nacho Ramírez, entre otros, y hasta un cajón utilizado en Bali para llevar la dote de la novia en las bodas, que aquí hace las veces de mesita, son algunos de los múltiples y variados objetos que se pueden apreciar en esta coqueta casa. Junto a la entrada se encuentra la cocina, muy funcional y práctica, pero donde no falta nada y tiene todo lo imprescindible para cubrir las necesidades de cada momento. El orden y la limpieza de esta estancia hacen suponer que los inquilinos no están precisamente todo el día en los fogones, aunque esto es un error, pues son abundantes las reuniones que organizan con amigos en torno a una buena cena durante los meses que permanecen en la isla. En Madrid ya compartimos agradables veladas en su casa, aprovechando que somos casi vecinos, pues residen en las cercanías de la Gran Vía. En uno de los dos dormitorios llama poderosamente la atención una pequeña cama dorada que forma parte de los más tempranos recuerdos del tenor. Esta herencia de la familia es una auténtica joya, ya que son muy pocas las que aún se pueden rescatar y que contengan características similares. Cubre la cama una colcha hecha a mano, que también forma parte de los recuerdos de familia del artista. Además de objetos con un gran valor histórico y simbólico, este dormitorio hace un recorrido por la trayectoria profesional de Suso en cada rincón con lo que, aparte de lugar de descanso, sirve de refugio para la concentración y el trabajo que


El gran ventanal del salón, con vistas al mar y al norte de la isla, recuerda la proa de un barco. Sobre la cama dorada de estilo clásico, que el tenor heredó de su familia, descansa una colcha de ganchillo a la que tiene gran cariño. Alrededor del gran piano de cola que preside el salón se aprecian fotos de los dos músicos junto a estrellas como José Carreras, Alfredo Kraus, el compositor Leonard Bernstein, la mezzosoprano Christa Ludwig o la soprano Renata Scotto. Cuadros de varios autores adornan la residencia, desde Yolanda Graziani y Nacho Ramírez hasta Marino Valdez y la madre de una alumna del tenor.

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El dormitorio principal está orientado para así poder ver el mar desde la cama.

TODOS LOS DETALLES DE LA DECORACIÓN DE LA CASA HAN SIDO MIMADOS CON ESMERO

requiere un músico. Un armario y un pequeño escritorio completan el dormitorio. Justo enfrente está el segundo de los dormitorios, que en este caso da directamente hacia el mar. La distribución del espacio y la orientación de la cama invitan a que quienes descansen sobre ella puedan ver perfectamente la costa, con las montañas del norte detrás, algo que parece casi imposible en Las Palmas de Gran Canaria. La armonía invade este cuarto sencillo y agradable diseñado expresamente para el descanso. El color ha sido el factor en torno al cual se han ido pensando el resto de los elementos que configuran el espacio. Este es el concepto por el que se ha dejado guiar Edelmiro para decorarla, destacando los tonos ocres y dorados. La madera, los cuadros y, en especial, los objetos traídos de algún lejano país durante alguna de las muchas actuaciones que han celebrado estos grandes músicos, conquistan a cualquier observador avispado. Sólo los baños rompen escasamente con el estilo general de la vivienda. Con cuadros y lavabos minimalistas, aunque con toques siempre clásicos, esta pareja de músicos busca el sentido práctico en cada uno de los cuartos. Pero sin duda es la placidez del emplazamiento y el cariño puesto en la decoración con lo que me quedo después de visitar el refugio canario de mis dos amigos, que tienen su corazón partido, como yo, entre Canarias y la Península, donde será nuestro próximo encuentro. 74 C 7 2 0 D E O C T U B R E D E 2 0 07

Vista parcial de uno de los baños de la casa, en el que se combina el minimalismo con otros toques clásicos.


Interpretar desde el

E

El tenor canario Suso Mariategui vive en un preciso ático en pleno centro de Madrid, muy cerca del Palacio Real de Oriente y del Teatro Real, donde ha cantado varias veces a lo largo de su exitosa carrera profesional. Comparte casa y vida con su pareja sentimental de siempre, el pianista Edelmiro Arnaltes -que acompañó durante muchos años del desaparecido tenor Alfredo Kraus- y el pequeño y juguetón Chicho, un yorkshire que es el alma de la casa. La pareja esta radiante de felicidad; hace poco contrajo matrimonio apadrinada por nuestra común amiga Nelsy Chelala. Los casó Pedro Zerolo en una sencilla y discreta ceremonia que puso el broche de oro a tantos años de relación. «¿Mi reciente boda? La boda fue el 8 de marzo de 1973, que fue cuando nos conocimos y ha salido a la luz pública gracias a la nueva ley, aunque este mes firmáramos los papeles oficiales. Yo me siento igual que siempre, quizás algo más libre por no ocultar los sentimientos. Ocultar los sentimientos es mala cosa». Suso me va hablando mientras paseamos con Chicho por los alrededores del Palacio de Oriente. «Creo que esto supone algo importante para todos nosotros. En una frase del poeta hindú Swami Vivekanada: Soy el que soy, sin fronteras y eternamente libre se podría resumir lo que ha supuesto la boda para mí y además de ser una frase, creo que es un buen mantra diario». Agrega que «Cuando se vive con una persona, sea del sexo que sea - dos hombres, dos mujeres o un hombre y una mujer-, la vida se llena de cosas, primero el amor, después la casa, cuadros, etc. Y es triste que tras vivir con esa persona 30 años, tengas que ir al hospital y no puedas verla o decidir sobre su estado de salud porque no hay papeles que lo demuestren, y que se tenga que llamar a otro familiar que nunca ha tenido relación, para que decida en vez de la persona que ha estado viviendo toda la vida a tu lado. Ahora esta situación se ha legalizado, ha cambiado y, como ves, es algo que no molesta a nadie. Por encima de todo está la dignidad, esa dignidad que deseo a todos que quieran ser dignos y vivir en libertad, aunque cueste». «Yo me marché de Canarias después de terminar Derecho en la Universidad de La Laguna, porque ya sabía que lo que quería era cantar. Lo supe desde que empecé a cantar en el coro del colegio y estudiar en el Conservatorio de Tenerife. De allí me fui a Viena, donde estudié, debuté, surgió el amor y aprendí todo lo que sé. Allí viví media vida. Regresé en 1994, año en que Alfredo Kraus me invitó a formar parte de su cátedra de canto en la Escuela Reina Sofía, donde estuve impartiendo clases hasta el año de su muerte, en 1999». Le pregunto por los antecedentes líricos en su familia. Suso me mira y sonríe. «Mi abuelo paterno fue fundador del Orfeón Pamplonés y un tío mío también cantaba. Algo se me pegó». «Me han marcado varias personas: mi maestro Antón Dermota, un gran intérprete; mi amigo y también maestro, Alfredo Kraus y muchos colegas a los que admiro como Renatta Scotto, Fritz Wunderlich y muchos más que me cansaría de enumerar». A lo largo de estos años se han sucedido multitud de anécdotas, pero hay una que él recuerda con especial cariño. «Una anécdota que me llena de orgullo. Fue después de una función de la opera rusa Boris Goudonov. Vino una gran artista rusa a mi camerino y yo le comenté en ingles que no hablaba ni una sola palabra de ruso, que desgraciadamente cuando interpretaba la ópera, era tan

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RETRATO.

Suso Maria-

tegui posa en la escalera que comunica con la buhardilla.


alma

SusoMariateguillevatodalavidacantando y disfrutandoconsuprofesión,peroafirma queaúnlequedanpersonajesporhacer. TEXTO: ALEJANDRO MORALES / FOTOS: ALFAQUÍ

sólo un loro de repetición, y ella, muy seria, me dijo que sí, que sería un loro de repetición, pero con alma. Esa artista era la gran Irina Arkhipova». «Me hubiera gustado dedicarle más tiempo a mis estudios musicales, pero como tuve que terminar Derecho, no puede estudiar piano, por ejemplo. Y tal vez, quizás, debí haber cantado cosas que en su día rechacé, pero profesionalmente ya casi no me queda nada por hacer. Me gustaría aún interpretar algunos personajes; si existe algún interesado en darme un contrato, ya le explicaré yo de que se trata, no lo adelanto, que trae mala suerte. (risas). Y, personalmente, quizás me quede aún sentirme un poquito más libre y tener menos miedo al miedo». «En muchos teatros me he sentido muy bien. En España creo que el teatro de Valencia es el que más he querido. Siempre me han dado todo lo que he pedido. He vivido públicos maravillosos, magníficamente inesperados en sitios tan dispares como la antigua Yugoslavia o en la misma Austria, en sitios extraños como el Teherán de antes de que llegaran los ayatolás, y en Las Palmas de Gran Canaria hace muchos años, cuando canté para la ACO El elisir d´amore de Donizetti. Suso ha querido dejar constancia de su amor por la música en las páginas de un libro que ha estado escribiendo a lo largo de toda su carrera, 106 reflexiones sobre la voz y el canto, editado por Discoplay, una pequeña joya que, como él mismo dice «Es un libro que se escribe en 33 años, y es tan pequeño que se lee en una hora». Pero igual que ama la música, también es un gran crítico de la situación que se vive en España y no duda en expresarme sus opinión sobre la calidad de la enseñanza artística en el país. «Funciona en algunos sitios mejor que en otros. ¿Cómo funciona

CLAVES

PARA ACERCAR EL PERSONAJE

El de las madreselvas al atardecer. Jamón de pata negra. UN ÍDOLO El conde de Montecristo. UNA FRASE «El drama de la vejez no consiste en ser viejo, sino en haber sido joven». TU MEJOR RECUERDO El día en que cayó el Muro de Berlín. TU PEOR RECUERDO Cuidando murió Aurorita, una vecina de casa con la que pasaba horas jugando. UN CONSEJO Desconfía del hombre que te aconseja desconfiar. UNA PELÍCULA Miles, pero digamos La heredera de Willy Wilder, de 1949 con Olivia de Havilland y M. Clift. UN LIBRO Miles. Cien años de soledad. UNA VIRTUD La frase de Beaumarchais: «Sé mediocre y rastrero y llegarás a todo». La virtud es la única nobleza y pretendo ser noble. UN DEFECTO No escuchar con atención a quien me habla. UNA AFICIÓN Soy artista, pero me gusta el fútbol. UN DESEO No perder la esperanza jamás. UNA COMIDA Tortilla con jamón de pata negra al lado. UN VINO Un buen rioja. UN LUGAR DONDE PERDERSE Dentro de mí mismo en meditación. DIRÍAS QUE SÍ A Volver a cantar en los mismos sitios donde debuté hace más de treinta años. DIRÍAS QUE NO A sentarme a cenar al lado de aquellos que me han calumniado a lo largo de mi vida. UN OLOR

UN SABOR

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en Canarias? No vivo allí, pero los periódicos, los amigos, etc., etc., cuentan y cuentan. Lo que sí sé es cómo va la enseñanza musical en Canarias y de ello me gustaría sentarme en una mesa redonda para los políticos de la cultura. Jamás me han dado esa oportunidad, y hay veces que me siento como Luis XVI: guillotinado. Gracias a Dios, me satisface pensar que llevo siete años impartiendo cursos para la Universidad Complutense de Madrid». Asegura que «Mi gran amor sigue siendo Mozart – todo Mozart- , mi gran debilidad. Me encanta hacer el loco de Boris Goudonov, y me realiza interpretar mis lieder, pero a mí me entusiasma cantar, desde Bach a Yesterday de Los Beatles hasta el MoonRiver de Henry Mancini. Necesitaría nacer de nuevo para aprender nuevas cosas». «Gran Canaria está presente en mi vida: allí tengo a mi madre que aún vive, familiares y muy queridos amigos, y vuelvo cada dos meses aproximadamente, siempre saco algunos días libres para disfrutar del clima. Espero en el futuro ser más asiduo. Ya me estoy acercando a edades bíblicas y tengo un piso en la zona de El Confital, a estrenar, 28 C7 29 DE ENERO DE 2006

VIDA ‘OFICIALIZADA’

El cantante se casó

recientemente con su compañero de toda la vida, el pianista Edelmiro Arnaltes, ceremonia que ofició el concejal del Ayuntamiento de Madrid, el tinerfeño Pedro Zerolo.


«Me gustaría sentarme en una mesa redonda con los responsables de la cultura en las Islas»

ARTISTA COMPLETO

Una de las mejores inter-

pretaciones de Suso Mariategui ha sido El loco de Boris Goudonov. En las imágenes, el tenor canario paseando en una mañana fría de este mes de enero en Madrid, cerca del Palacio Real donde tantas veces ha cantado y donde ha cosechado tantos éxitos. El artista imparte clases en la Universidad Complutense.

al lado de las rocas. Espero que no me paren la construcción. (risas)». Mirándome muy serio me dice: «No quiero que digas que tengo nostalgia de mi tierra, porque ya te he dicho que va conmigo siempre. Lo que sí quiero que digas, es que tengo interés, mucho interés y preocupación de que se mejoren las cosas en las Islas». Y continúa: «cuando me fui de Las Palmas a estudiar a Viena, tuve que trabajar de modelo publicitario para pagarme las clases de canto. Realicé algunos trabajos anunciando marcas de coches y moda. También fui guía turístico, llevaba a grupos de españoles a visitar los museos de la Viena Imperial e incluso di clases, muchas clases de español. ¿A que no te lo podías imaginar? (Risas). «No soy un hombre que se cuide mucho. La voz la cuido si tengo que cantar algo, miro los días que me quedan para la represen-

tación y la mimo un poco más, pero no tengo trucos milagrosos. Lo que sí practico es natación, mucha gimnasia, yoga y Tai-Chi, que le va muy bien a la voz». «También tengo que confesar que siempre que voy a Canarias me traigo aloe canario, el mejor del mundo, es mágico y no sólo lo traigo para mí, sino para los amigos…Es lo único que me doy en la piel. Éso y, de tarde en tarde, una crema de la firma Sisley Phytotouche gel; me la recomendó un maquillador de la Ópera de París y es excelente para la piel cuando tienes que aparecer relajado y con buena cara. Por lo demás, soy un hombre al que no le gustan las corbatas y los trajes, prefiero comprar las telas y al igual que mi amiga Nelsy, hacerme los diseños a mi gusto». «Me gusta mucho cocinar. Además de las papas arrugás, que vuelven locos a los godos, procuro hacer mojo y cuando voy a casa me traigo calabacines y me invento platos. El último me quedó de cine: calabacines con chorizo de Teror, vino blanco y queso rayado. ¡Espectacular!». Para beber, El Grifo de Lanzarote y algún tinto de las bodegas Viñátigo, de Tenerife, aunque me declaro admirador de los riojas. Mea culpa». L A R E V I STA C A N A R I A C 7 2 9


Suso Mariategui en la Revista C7