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LAS MADRES APORTAN MAYOR CANTIDAD DE MATERIAL GENÉTICO A SUS HIJOS Por: Dra. Gisselle A. Vásquez Mora El pensamiento humano ha ido evolucionando a lo largo de la historia y a la luz de los grandes avances científicos se han logrado derribar conceptos que hasta hace poco eran sólidos pilares de algunas realidades humanas.

Aunque la genética inicia

formalmente con los experimentos del monje austriaco Gregorio Mendel en el año 1865, antes de esa fecha importantes pensadores y científicos hicieron apuntaciones de cómo se transmitían los caracteres hereditarios y de la participación de los padres en la formación del nuevo ser. Hipócrates, quien es además Padre de la Medicina y posteriormente Aristóteles, gran filósofo naturalista presentó interesantes enfoques sobre la herencia de los caracteres humanos. Hipócrates afirmaba que el semen masculino se formaba a partir de muchas partes del cuerpo y que van a través de los vasos sanguíneos hacia los testículos, estos humores

activos actúan como portadores de los caracteres hereditarios y son atraídos desde las diversas partes del cuerpo hasta el semen.

Para Hipócrates la madre no aportaba

elementos para la formación del nuevo ser. La teoría de Aristóteles supone que el semen masculino proviene de la sangre, en lugar de cada órgano y que su poder residía en un calor vital propio, creía que este calor vital tenía la capacidad de producir descendientes con la misma forma de sus padres y generaba descendientes coincidiendo y dando forma a la sangre menstrual que produce la mujer, que era la

materia de los descendientes. Estos conceptos fueron reeditados formando dos corrientes que tuvieron muchos seguidores durante la Edad Media y siglos posteriores.

La Teoría del Preformismo

proponía que las células sexuales contenían un adulto en miniatura llamado

homunculus. Por otro lado la Teoría de la Epigénesis plantea que el organismo deriva de sustancias presentes en el huevo que se ensamblan y se diferencian durante el desarrollo embrionario. Los nuevos avances científicos y la tecnología aplicada al conocimiento no tardaron en demostrar la participación activa de la madre en el proceso de formación del nuevo ser, maximizando cada vez más la importancia del componente materno en la


determinación de las características de los seres humanos. Recientemente se sabe que además de la herencia biparental determinada por los genes que aportan en término medio ambos progenitores, a través de los cromosomas nucleares que son transmitidos por los pronúcleos femenino y masculino contenidos en el óvulo y en el espermatozoide, existe una herencia materna adicional, determinada por el ADN mitocondrial de 16,569 pares de bases dispuestas en una molecular circular de doble cadena.

El genoma mitocondrial codifica dos RNA ribosómicos, 22 RNA de

transferencia y 13 polipéptidos implicados en la fosforilación oxidativa y el genoma nuclear involucra un promedio de 90 genes que codifican polipéptidos que son transportados al interior de la mitocondria para participar en dicho proceso.

Cada

célula humana contiene varios cientos o más de mitocondrias en su citoplasma. Estos organelos producen adenosín trifosfato (ATP), fuente esencial de energía para el metabolismo celular, mediante el complejo proceso de fosforilación oxidativa. Por lo tanto, las mitocondrias tienen una importancia decisiva para la supervivencia de la célula y por ende del organismo en general. La herencia extranuclear se transmite de modo exclusivo a través de la vía materna, por lo que los varones heredan de sus madres esta característica pero no pueden transmitirla a su descendencia, ya que los espermatozoides sólo contienen unas pocas moléculas de DNA mitocondrial que no se introducen en el óvulo. La madre por el contrario aporta una célula completa (el óvulo) para la formación del nuevo ser, por lo que la carga genética materna inclina la balanza biológica a favor de las mujeres que garantizan al individuo la mitad del genoma nuclear, más toda la proporción existente del genoma mitocondrial (16,569 pares de base de DNA) y los padres la mitad del material genético molecular (3,000 millones de pares de bases de DNA). Sin duda alguna, las madres aportan mayor cantidad de material genético a sus hijos. Esto explica la afinidad especial que hijos e hijas tienen hacia sus madres y hacia sus parientes maternos. La mayor carga genética materna justifica esta realidad, que crea una gradual preferencia hacia sus familiares de la línea materna. El dicho popular de que los hijos le deben la vida a sus madres no se basa únicamente en que éstas los albergan y los sostienen durante el período de desarrollo y crecimiento intrauterino y después del nacimiento les confieren las atenciones necesarias para su supervivencia, sino porque estas aportan una mayor cantidad de material genético, una parte del cual


determina una serie de caracterĂ­sticas hereditarias de las que depende literalmente la vida de nuestras cĂŠlulas y de todas las estructura orgĂĄnicas.

Microsoft Word - 8- MATERIAL GENETICO MATERNO  

descendientes con la misma forma de sus padres y generaba descendientes proponía que las células sexuales contenían un adulto en miniatura...

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