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BOLETÍN CUATRIMESTRAL QUE TRATA DE NUESTROS RECURSOS NATURALES, SEMILLAS Y CULTURA.

EDITORIAL La situación en el campo de México y de Jalisco es grave, y cada vez son más claros los efectos de la agricultura industrial promovida por las políticas de gobiernos para favorecer a los grandes agroempresarios que cultivan para la exportación, mientras la pobreza, la desnutrición, la emigración y el deterioro ambiental crecen en el medio rural y afectan a las familias de agricultores, campesinos e indígenas.

POESIA Una Calavera para MONSANTO “Yerba mala nunca muere” lo dicen los fanfarrones, esa frase sí que hiere y hasta deja moretones. Un intento y otro intento, sin lograr echar pa’ tras tanto loco experimento de gente necia y rapaz. Mejorar nuestro maíz el pretexto de Monsanto, que invirtió en nuestro país como curado de espanto.

Total, que nuestro gobierno ha perdido la chaveta; que se pierda en el averno y se lleve patineta. La parca está disgustada pues venía por unos pocos y tendrá que llevar volada mazorcas y muchos locos. Y a ver si por malinchistas no acabamos en el hoyo, con un campo vanguardista privado del maíz criollo.

Ante esta situación es muy esperanzador ver como la búsqueda de alternativas sigue cotidianamente y los y las campesinas continúan haciendo su agricultura, que paso a paso se encamina hacia una agricultura más ecológica, más sana y con bases en su conocimiento tradicional y en dialogo con la agroecología. Desde hace ya once años la Red de Alternativas Sustentables Agropecuarias ha acompañado el andar de los grupos campesinos de Jalisco, a través de diferentes actividades que buscan fortalecer este camino hacia un campo más justo, más digno y más sustentable para todos y todas. Tienen en sus manos este nuevo ejemplar de nuestro boletín, un resultado del trabajo colectivo de diversas personas y organizaciones que forman parte de la RASA, esperemos que sus artículos resulten interesantes y útiles en nuestro andar hacia el sueño que compartimos.

El Equipo Editorial

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NúMERO 9

REPORTAJE

Lauro Córdova, comunidad de Chiquilistlán

Ivonne Ayala González, RASA

“Mi papá nos decía que este trabajo no nos hacía ricos pero que tampoco nos dejaba morir de hambre, también decía que era el del otate un trabajo celoso, porque cuando comienzas a hacer una pieza, no debes de dejar el trabajo a medias, tienes que hacer el compromiso de terminarlo de una vez, si no, no acabas.” Lauro Córdova, maestro artesano y agricultor campesino

Lauro Córdova, con 60 años de vida nunca pensó que el oficio que desde pequeño su padre le enseñó, algún día sería un complemento para sostener a su familia. “A mí no me gustaba esto, mi mira estaba en otro jale, así con eso me fui a Estados Unidos y no me gustó mucho, me fui a Guadalajara y tampoco; ya después me casé, tenía mis hijos pero no había trabajo. Pensé que si trabajaba el otate tendría algo y además sin salir de mi casa; no es negocio pero sí saca uno para el gasto, creo que es un buen trabajo porque siempre habrá alguien que te pide que le hagas algo.” Creó una familia con María del Cármen, tienen 7 hijos donde el mayor cuenta con 20 años y el más pequeño 5; Lauro tiene claridad sobre la importancia de transmitir el conocimiento que él obtuvo de su padre ahora a su propia familia. Es así como alguien interesado en adquirir piezas únicas, al llegar a su casa con certeza lo encontrará en compañía de su esposa e hijos, elaborando diferentes artículos como: sombreros, los de mayor demanda en la región; canastos, que bien se usarán como fruteros o para pizcar el maíz, aunque éstos últimos sean menos toda vez que la maquinaria agrícola desdibuja la mano campesina en este importante paso: el de selección; los famosos chiquihuites para las panelas; muebles por encargo y cucharillas para hacer infusiones de diferentes hierbas. En el caso de los sombreros, estos conllevan una ardua labor manual de 2

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hasta 5 días, los precios oscilan entre $1,200 y $300 dependiendo de lo delgado o fino que sea el corte de la vara ¿Quiénes los compran? Personas que llegan de Autlán, Ameca, Cd. Guzmán, El Grullo, Tenamaxtlán y Guadalajara. “En Chiquilistlán, no hay quien compre” dice Don Lauro. Obtener la materia prima no es tarea fácil, hoy día encontrarla tiene como inconveniente el recorrer de 8 a 10 horas en caballo solamente en un viaje, ya que habrá que buscarla en barrancas las cuales representan una limitante para el acceso del ganado, que se convirtió desde hace tiempo en uno de los factores que propiciaron su escasez. “El otate es un forraje bueno para el ganado, como que trae mucha proteína; además mientras no tenga una altura que le permita crecer entre las pisadas de los animales, es difícil que pueda desarrollarse.” La palabra otate corresponde a un mexicanismo de la lengua náhuatl otlatl, que significa clase de carrizo o bastón, se trata de una planta gramínea que lleva por nombre científico Guadua amplexifolia; sus tallos sirven para hacer bastones, paredes, cercas, techos, así como diferentes artículos de uso cotidiano. En Chiquililistlán los tallos brotan en el mes de junio con las primeras lluvias, a finales de octubre se encuentra en condiciones para el corte con guadaña cuando presenta una altura de entre 2 y 5 m. Sin embargo el tiempo y el conocimiento campesino son factores a considerar en su conservación, ya que cuando florea y deja caer sus semillas pasan aproximadamente 30 años para que esto suceda de nuevo. Los Campesinos –con mayúscula- como Lauro, conocen bien las normas que la naturaleza dicta desde que la misma agricultura surgió “Las ventajas del otate son muchas, claro sabiéndolo trabajar; yo aplico las fases lunares, ya sé que si lo corto en luna tierna la vara se va a apolillar, pero si lo corto en luna llena se va a conservar mejor. Si quiero hacer un trasplante en creciente es lo indicado.”


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Detrás de un producto campesino existe una historia de vida, familias que mantienen viva la cultura local como resultado de trasmitir su experiencia por generaciones, y compartirla con otros campesinos; una forma de colaborar en hacer comunidad es a través de la Red de Alternativas Sustentables y Agropecuarias. Para adquirir productos de Comercio Justo provenientes de productores campesinos de La RASA: redcampovivo@gmail.com

TESTIMONIO

Seguridad y Soberanía Alimenticia Héctor Vidrio, Sembradores de Vida. Que importante es saber que este día y cada día, puedo tener lo necesario para alimentar a mi familia, saber que nada les falte, que el día en que ellos se independicen o que yo tenga que partir de esta vida ellos tengan la capacidad de seguir subsistiendo y así mismo puedan seguir trasmitiendo esto a sus futuras familias. Parte de la vida campesina era eso precisamente; trabajar, vivir y trasmitir los conocimientos a los hijos y nietos para que nada les falte pero principalmente alimento. ¿O qué padre de familia se puede sentar tranquilamente a ver a sus hijos pedir de comer y no hacer nada al respecto y solo verlos morir de hambre? Hoy en día hay que tener que depender de alguien que nos provea de alimentos y comprarle, porque nadie te los va a regalar sin nada a cambio y también te venderá lo que él quiera que comas porque es todo lo que hay y así le conviene. Porque el alimento que ellos ofrecen es para llenar la panza y tengamos fuerza para trabajar pero para que no tengamos fuerza de pensamiento.

Claramente es lo que esta pasando con la tortilla que consumimos, de ser productores de maíz para transformarla en tortilla ahora somos consumidores casi al 100%, hoy en las comunidades del rancho esperamos que pase la camionetita o la motocicleta para sentarnos a disfrutar una tortilla de cartón que solo engorda pero que no nutre. Y que a la vez ni siquiera sabemos su procedencia ni mucho menos la calidad del maíz con la que esta hecha. Esta reflexión hay que aplicarla a la situación actual del país, que se esta transformando en consumidor y dejando de ser productor de nuestros alimentos básicos. Tener que comer lo que se importa de con los gringos, productos de mala calidad que volviendo a lo anterior que son alimentos que solo engordan, que mantienen ocupado el estomago pero que no nutren. Las semillas transgénicas solo vienen a rematar con este plan de muerte que traman las empresas y gobiernos en contra de la humanidad. Por eso cada día me convenzo más de no dejar perder el conocimiento, las semillas, la tierra, el agua y todo lo que nos hace libres y soberanos y que esta practica siga siendo parte de la vida de mis hijos, hijas y sus futuras familias. ¿Hasta dónde tendríamos que llegar para entender todo esto? 3


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RELATO

Ritual de Acabo del Maíz Zapotitlán de Vadillo Rodolfo González Figueroa, CAMPO, AC.

Con entusiasta alegría, el grupo de “La Pionada”, integrado por campesinas y campesinos, presentó el pasado 20 de febrero el Ritual de Acabo del Maíz, en la yunta de Don Pablito Villavicencio, en Zapotitlán de Vadillo. Dicho Ritual, en tiempos anteriores, era uno de los momentos de mayor importancia en la región, pues este representaba el tiempo de festejar la cosecha, de celebrar por los frutos obtenidos y dar gracias. Además, representaba el tiempo de la convivencia plena en la parcela tanto de los peones, patrones, niños y mujeres reunidos por el motivo de la cosecha del Maíz, el cuál significaba el cierre del ciclo agrícola e inicio de fiestas. El 20 de febrero fue muy bello regresar a la parcela para pizcar el Maíz como “antes”, reunirnos entorno al chapil (montón de mazorcas cosechadas) y recordar-sentir los tiempos en que el campo y la agricultura eran aún una fiesta de unidad e integración. Caminando por las laderas la gente de Zapotitlán subió a la parcela, mientras que mas personas bajaban de otras comunidades, por las lomas, a paso paciente. El evento logró convocar a gente de a pie, personas de huaraches que transitan caminos de tierra y se nutren de Maíz. El Ritual de Acabo despertó la memoria, el gusto y el sentimiento pues los pizcadores desprendían al ir pizcando un júbilo contagiante que se había perdido en el campo. 4

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Ellos hicieron revivir aquellos tiempos, pudieron transmitir la libertad que da trabajar y convivir con la naturaleza, el trabajo como fiesta, la íntima relación del hombre con el Maíz. El guión del narrador fue superado, pues el Ritual de Acabo, de pronto surgía de la memoria y no se dejó

guiar por un texto sistematizado. Se cantaron muchos ménderos como aquel que las mujeres lanzaban a los peones: “Que será de las canastas que será de los peones si un día de estos no les mandamos frijoles” Risas, bromas y alegría mientras el trabajo de la pizca ocurría. Un buen trago de ponche al ir a vaciar las canastas al chapil y un méndero de parte de las mujeres a esos pizcadores que sin la mujer nomás no viven. Después, vino la parte ritual dónde la celebración tomó seriedad y bajo un sincretismo católico-espiritual ancestral, se alabó al maíz mientras Gerardo echaba cohetes al viento, tal como los abuelos en la región lo hacían. Los pizcadores se quitaron el sombrero haciendo reverencia y colocándolos juntos, en forma de cruz, comenzaron a cantar el Alabado del Maíz. Al terminar el Alabado empezaron los manteados, los cuáles consisten en arrojar al Chapil de Maíz a aquella persona que no haya cantado su méndero o no se haya quitado el sombrero. Enseguida, varios integrantes de la Pionada, cantaron canciones campiranas, reviviendo los tiempos idos. Y tal como era antes, el ritual se convirtió en fiesta, donde las personas pudieron compartir emociones, experiencias y alegrías bajo el árbol de parota, en la cima de la loma, en medio de la yunta.


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El ritual terminó, dando paso a noche que, junto con el fuego testificaron un convivio intercultural e interdisciplinario sagrado, con abuelos en cercanía y en reciprocidad con la tierra y el Maíz. El evento superó lo esperado, más de 150 personas reunidas en torno al Maíz, en medio de la parcela, sentados en la tierra, significa que los tiempos anteriores vuelven, significa que el cambio de actitud ocurre, significa que comenzamos a revalorar lo despreciado, a admirar lo ignorado, a disfrutar de lo sencillo y a reencontrarnos con nuestras raíces.

ACTIVIDADES

Agricultores de la RASA asisten al III Congreso Latinoamericano de Agroecología

Jaime Morales Hernández. ITESO.

A finales de agosto de este año se realizó en Oaxtepec Morelos el III congreso de la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología, (SOCLA) con el objetivo avanzar en las respuestas a los problemas de soberanía alimentaria, crisis energética y ambiental. Las agriculturas sustentables como alternativa ante la crisis rural siguen aumentando y Latinoamérica tiene el segundo lugar en el mundo respecto a la superficie cultivada, donde más de 400,000 pequeños agricultores viven dignamente produciendo alimentos sanos con una agricultura ecológica. Estos procesos han sido encabezados por los agricultores, campesinos e indígenas latinoamericanos, con el acompañamiento de técnicos, asesores y científicos formados desde una perspectiva agroecológica Es por ello que un grupo de campesinos y campesinas de la RASA acompañados por algunos asesores, asistieron al Congreso y se hicieron presentes con sus voces y testimonios en diversos foros y especialmente en una mesa redonda que atendió al tema de Agroecología y Comercio Justo en Jalisco. Al congreso asistieron más de 750 personas de 15 países de América Latina quienes a lo largo de tres días presentaron seminarios, ponencias y debates dando cuenta de la gran cantidad de experiencias en marcha, que muestran las amplias posibilidades de la agricultura sustentable como una alternativa ante el hambre, la pobreza y el deterioro de los recursos naturales. 5


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ACTIVIDADES

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Uno de los resultados del Congreso fue la Carta Agroecológica de Oaxtepec que señala la urgente necesidad de impulsar el paradigma agroecológico para asegurar alimentos sanos y suficientes para toda la población mundial, haciendo un uso sustentable de los recursos naturales y enfrentando los retos del cambio climático y la incertidumbre económica. La carta concluye haciendo un llamado a la sociedad civil para que apoye las propuestas agroecológicas que permitan la soberanía alimentaria, la conservación de los recursos naturales y el empoderamiento local, regional y nacional de los movimientos rurales.

Campesinas y campesinos de la RASA viajan a Dolores Hidalgo, Guanajuato. Oscar Muñoz Villarreal, RASA.

Viernes 30 de septiembre. 3:30 am. Sólo la luz de las estrellas ilumina la negrura de la noche en Centro de Formación de la RASA en Ixtlahuacán. Héctor: Ay, ya me picó. Hijo: A usté ni le hacen, deje dormir. Héctor: Me picó otra vez. Hijo: A ca’n. No me lo vaya a echar pa’cá. Héctor: Era otro, a ver... Y suenan las cobijas y poco a poco nos vamos despertando los demás. Habíamos dicho que a las 4 nos levantábamos para llegar temprano a Dolores pero Héctor empezó antes con los “dolores”... Allá quedamos de llegar las 6

“contrapartes” de “Misereor” sin saber cuántos otros dolores habríamos de encontrar. Misereor es una obra de los obispos alemanes que, desde hace 50 años lucha comprometidamente contra la pobreza y para el desarrollo en África, Asia, Oceanía y América Latina. Quienes son apoyados por ellos son llamados contrapartes.


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ACTIVIDADES

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Fuimos convocadas las organizaciones mexicanas apoyadas por Misereor: Centro Nacional de Misiones Indígenas (CENAMI, México), Comité para el desarrollo Integral de la mujer (CEDIM,Veracruz), Educación, Cultura y Ecología (EDUCE, Veracruz y Península de Yucatán), Pastoral Social (Chiapas), Centro Regional para la Educación y la Organización (CREO, Veracruz) Red de Alternativas Sustentables Agropecuarias (RASA), Centro de Apoyo para el Movimiento Popular de Occidente (CAMPO) y Centro de Desarrollo Agropecuario (CEDESA), que fue la sede ahí en Dolores Hidalgo. Por parte de Misereor participó Jacqueline Chenier, de Honduras. Durante día y medio estuvimos compartiendo las experiencias, los logros y los actores de cada organización, sobre todo, en lo que tiene que ver con la agricultura. Hubo exposiciones con fotos, platicadas, unas muy esperanzadoras (la agricultura ecológica es una opción viable donde se pone en marcha) y otras, preocupantes (ya no se habla de cambio climático sino de caos climático). El sábado por la tarde visitamos una de las comunidades que acompaña CEDESA. Seca, muy seca. Y con muy poca lluvia. ¡Ay dolor! Gloria Ramona Rosas García nos hizo llorar con una canción que ella compuso: Mi casita

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Milagros. Creo que en lugar de llamarse Dolores Hidalgo debería llamarse Milagros Hidalgo, porque el corazón, la voluntad y la inteligencia de esta gente ha hecho que tierras desérticas tengan flores, miel y hasta carne. Debería llamarse Milagros porque con su vida mantienen la esperanza y luchan por construir algo mejor para nuestros hijos.

Que de dónde, amigo, vengo, de una casita que tengo que acabo de imaginar: una casita chiquita y a un lado la parcelita donde yo voy a sembrar.

Vimos con nuestros propios ojos algunas de las ecotecnias que les han permitido transformar sus dolores en milagros: tanque de Si vieran que feo siento ferrocemento, reordenamiento del escuando la brisa y el viento pacio de la casa, uso de abonos verdes, me llegan a despertar, captación de agua de lluvia, aumento ese llanto que me amarga de biodiversidad, rotación de cultivos, ese nudo en la garganta barreras vivas y muertas, construcción cuando veo la realidad. con materiales locales...

En el patio la hortaliza brota el agua cual la brisa de un niño juguetón con sus flores de colores la fruta con sus sabores siento que en el cielo estoy.

Me atormento cuando pienso en el futuro tan incierto que a mi hijo dejaré, en el hambre, en la pobreza, pues no hay nada que yo ofrezca porque sin nada quedé.

En el carro de mulitas ahí subo a mi viejita si vieran, feliz estoy. En el monte está el apiario y su miel la como a diario creo que sano y fuerte soy.

Mi padre tuvo a su tiempo una buena tierra y el contento pero a un rico la vendió sin pensar en el futuro lo difícil y lo duro pues tierra no tengo yo.

En CEDESA se encuentran en un proceso de conversión hacia la agricultura orgánica y hacia la agroecología. Como las lluvias fueron realmente escasas en este temporal, no tienen maíz y nos solicitaron una ayuda de semilla, criolla y orgánica, para que tengan para sembrar el próximo temporal. Este encuentro se realiza cada dos años pero, ante la riqueza de todo lo que se compartió y de lo que vimos, propusimos que se hiciera cada año.

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REFLEXIONES

En la búsqueda de una Soberanía Alimentaria Feminista Areli Fraga, CAMPO, AC.

Por lo general en la vida siempre hablamos en términos masculinos: soberanía alimentaria para los hombres, calidad de vida o buen vivir para los hombres, educación para los niños, trabajo para todos, etc., queda supuestamente implícito que al decir “hombres o los/os” nos estamos refiriendo a ambos géneros, cuando en verdad, están siendo intencionalmente excluidas las mujeres. Si vamos un poco más lejos de las palabras y su construcción (que éstas tienen gran poder), existen en todas las áreas de la vida formas de discriminación hacia las mujeres, enraizadas en los roles que son parte de la estructura capitalista. Las mujeres hechas exclusivamente para los trabajos reproductivos y de cuidados y los hombres para la socialización, el poder y la producción. Estas formas de discriminación tienen niveles de profundidad y no afectan a todas las mujeres por igual, las mujeres del campo son mayormente vulnerables, una por ser mujeres, dos por ser pobres y tres por ser indígenas o campesinas. Ellas participan en los procesos de producción, comercialización y/o distribución trabajando sin remuneración o con un pago menor en comparación al que reciben los hombres debido a multiples razones: desde falta de títulos de propiedad, de contratos, hasta por ser simples jornaleras, y ayudantas de sus esposos. A parte del trabajo productivo, son las encargadas de los trabajos domésticos, la alimentación, el cuidado de los ancianos/as, enfermos/as, de los niños/as y su educación. Cabe resaltar y hacer un fuerte énfasis en el trabajo que históricamente han logrado en el desarrollo de conocimientos en la agricultura y la alimentación. Desde la invención de la agricultura ellas han descubierto en materia de semillas formas de recolección, clasificación, identificación de propiedades, almacenamiento y mejoramiento; han creado y preservado alimentos, encontrado cualidades dietéticas, elaborado delicias culinarias con todo y sus instrumentos así como también han experimentado la complementación entre plantas, semillas y alimentos para prevenir enfermedades o crear medicamentos, entre 8

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muchos otros que siguen hasta hoy casi inadvertidos y devaluados social y económicamente. De ahora en adelante cuando digamos -Soberanía Alimentaria- debemos tener cuidado en decir soberanía para hombres y mujeres, niños y niñas, para todas y todos. Ya que, es la mujer campesina la que siempre va producir alimentos, en parcela o traspatio, para el consumo humano directo y no para comercializar, porque está en su ser la conciencia de alimentar primero antes que generar beneficios. Por ello se coincide en defender que los discursos de la soberanía alimentaria deben de llenarse de feminismo, de recuperación de la memoria o de trabajo por la igualdad –olvidando definiciones, corrientes y connotaciones–. Se considera un enfoque muy enriquecedor, buscar nuevas relaciones sociales más justas e igualitarias, más allá del poder, como por la importancia de defender otro modelo de producción de alimentos en armonía con la naturaleza.


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REFLEXIONES

La Soberanía Alimentaria en México

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Jaime Morales Hernández, ITESO.

Uno de los indicadores más claros de la crisis rural en México, es la grave situación alimentaria que afecta especialmente a la mayoría de los habitantes rurales. La crisis tiene sus bases en la agricultura industrial y globalizada que se ha impuesto en el país a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la apertura unilateral de las importaciones de maíz, la dedicación a hortalizas y frutales para la exportación, la carencia de apoyos a la producción local de alimentos, la caída de los precios agrícolas locales, y la reciente alza global en los precios de los alimentos, son algunas de las razones de esta crisis. Al paso del tiempo se ha desarticulado la pequeña y mediana agricultura familiar, practicada por la mayoría de la población rural y que genera una importante cantidad de alimentos para el consumo de las familias del campo, como para los mercados locales. Esta desarticulación ha causado un alto impacto en el deterioro de la alimentación de las mayorías y en la soberanía alimentaria. El resultado son 46.1 % de los mexicanos que padecen escasez alimentaria, y que 21 millones de mexicanos se ubican en pobreza alimentaria, de acuerdo al Centro Nacional de Evaluación en 2011. La pobreza alimentaria según el reciente informe del Relator para el derecho a la alimentación de la Organización de las Naciones Unidas, es un fenómeno que se presenta principalmente en el campo en donde vive el 80 % de la gente con niveles de alta marginación. La pérdida de la soberanía alimentaria es evidente al observar por ejemplo que en 2005 el 89. 6 % de las exportaciones fueron a EUA y que en los años del TLCAN México ha gastado más de 20,000 millones de dólares por encima de de las exportaciones en importar alimentos. En su edición del 18 de septiembre de 2011, La Jornada, a partir del análisis del informe presidencial da cuenta de cómo México en la última década ha triplicado las importaciones de maíz y arroz; duplicando las de trigo y leche y el déficit en la balanza agropecuaria se disparó en un 125%. A pesar de las promesas gubernamentales el TLCAN no ha significado alimentos más baratos y en su período la inflación en alimentos llega ya al 389 %, alejándose del acceso a la población más pobre. La crisis rural y la pérdida de la soberanía alimentaria son razones para cuestionar desde la sociedad civil a una agricultura industrial sin agricultores familiares y en manos de trasnacionales, que exporta alimentos, pero genera hambre, pobreza y emigración, que utiliza el 80 % del agua del país y ocasionan un creciente entorno natural y rural cada vez más degradado. Los efectos de la pérdida de soberanía alimentaria se extienden a las ciudades, porque involucran a los consumidores y habitantes urbanos, en torno al vital asunto de la disponibilidad y calidad de nuestros alimentos cotidianos. 9


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REFLEXONES

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De acuerdo con Vía Campesina, la soberanía alimentaria significa devolver a cada familia, comunidad y nación el control sobre los alimentos que produce y consume, recuperando todas las herramientas jurídicas, técnicas y políticas que necesite incluyendo el control de precios y los circuitos de intercambio, para priorizar la producción agrícola local destinada a alimentar a la población. La soberanía alimentaria promueve el derecho de los campesinos a decidir qué cultivos sembrar y a quien vender, y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir y cómo y quién se los produce. Demanda además el reconocimiento de los derechos de los campesinos, que desempeñan un importante papel social en la producción y alimentación de los pueblos. La soberanía alimentaria es una parte central en la soberanía de los países y en el caminar hacia ella, es fundamental la transición hacia agriculturas más sustentables que atiendan tanto a la problemática rural, como a las demandas ciudadanas que buscan mayor disponibilidad y calidad en los alimentos, más cuidado de recursos naturales y una activa participación social en su derecho a una alimentación sana. La construcción social de la soberanía alimentaria, va más allá del medio rural y su ejercicio es responsabilidad tanto de los agricultores como de los consumidores y ciudadanos.

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LITERATURA

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La Agroecología en la construcción de alternativas hacia la sustentabilidad rural

Jaime Morales Hernández, ITESO.

Este libro es un acercamiento a los aspectos principales de la sustentabilidad rural, y en él se discuten las bases de la agroecología como una ciencia de para la construcción de agriculturas alternativas que sean más sustentables, en términos sociales, ecológicos, económicos y culturales. El libro muestra además una serie de experiencias basadas en la agroecología y puestas en práctica desde la investigación, la docencia, las políticas públicas y los espacios locales y regionales, en diversos contextos de América Latina y México. Es un texto colectivo que reúne distintas reflexiones que aportan múltiples visiones en torno al complejo tema de la sustentabilidad rural, y está escrito con la esperanza de que sus páginas aporten reflexiones, cuestionamientos y referencias, de utilidad para acompañar los pasos de los movimientos sociales encaminados en la construcción de sociedades alternativas, dónde sea posible un mundo rural más justo y sustentable.

Turismo rural sustentable: una nueva opción para el campo Peter R.W. Gerritsen, UDG. Hoy en día, resulta indispensable promover alternativas de desarrollo sustentable para contrarrestar la pobreza campesina y contribuir a la conservación de sus recursos desde las propias experiencias de los campesinos. Dentro de estas alternativas, encontramos al turismo rural, con potencial de revalorizar el campo mexicano y ofrecer a las sociedades rurales nuevas oportunidades de desarrollo, donde la misma población pueda aprovechar sus recursos. En el Centro Universitario de la Costa Sur de la Universidad de Guadalajara, se ha publicado el libro Turismo Rural Sustentable en la Costa Sur de Jalisco, de Marisa Gutiérrez Estrada y Peter R.W. Gerritsen, que describe las experiencias de un grupo de 13 mujeres indígenas en la Sierra de Manantlán en un proyecto que combina la agricultura orgánica y el comercio justo con la actividad turística. Desde el 1995, el grupo ha desarrollado actividades productivas, en café orgánico, miel y jamaica orgánica, además del bordado tradicional, <a partir de 2006, da atención también a los visitantes que vienen para conocer los cafetales de la Sierra y disfrutar los productos regionales que elaboran las mujeres del grupo. El libro cuenta la historia de cómo es posible construir alternativas productivas en el campo, incorporando nuevas actividades como el turismo. La clave en el éxito del grupo ha sido el hecho que ellas mismas han sido las promotoras del proyecto, ajustando la actividad turistica a sus tiempos y necesidades. Mayores informes: petergerritsen@cucsur.udg.mx

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RECETAS

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Picadillo de semilla de calabaza Pepita de calabaza cruda y pelada Jitomate Cebolla Manteca o aceite 1. Enjuagar las pepitas y licuarlas con poca agua hasta que estén bien molidas. 2. En una olla se pone a calentar agua y antes de que comience a hervir se le agrega la pepita molida. Una vez que comienza a subir el picadillo se le agrega la sal para que se corte y se va sacando con una coladera para quitar el exceso de agua. 3. En una cazuela aparte se pone a freír con poca manteca el jitomate y la cebolla picada en cubos y se le agrega el picadillo; se deja hervir unos minutos. *se puede acompañar con chile macho u otra salsa

Maíz Chan Piloncillo

Pinole con chan o chía

1. Se pone a tostar el maíz en el comal y después la semilla de chan (procurando que el comal no esté tan caliente para evitar quemar las semillas). 2. Moler el maíz ya sea en molino manual o en el metate, una vez molido se reserva. 3. Moler la semilla de chan en el metate, posteriormente agregar un poco de agua para formar una tortilla. 4. Moler de nuevo el maíz en el metate e ir incorporando el chan y el piloncillo para endulzar al gusto hasta obtener una mezcla homogénea.

Estos platillos son típicos del Sur de Jalisco, hechos con ingredientes de la milpa. Desgraciadamente, con el paso del tiempo y la industrialización del campo, se ha ido perdiendo la costumbre de elaborarlos y consumirlos.

TODAS

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NUESTRO MAÍZ NUESTRA CULTURA es un boletín de la RASA - Red de Alternativas Sustentables Agropecuarias de Jalisco, México EQUIPO REDACTOR : blog : http://redrasa.wordpress. ÍA PAR Oscar Muñoz Villarreal, RASA. AN 9 . FOTOGRAFÍAS : Rodolfo González Figueroa, CAMPO A.C. No mbre i ve CAMPO A.C. Ivonne Ayala, RASA. No 11 RASA Areli Fraga Villanueva, CAMPO, A.C. 20 DISEÑO : Jaime Morales Hernández, ITESO. Diego Echeverri, RASA. Peter R. W. Gerritsen, UDG. Areli Fraga, CAMPO, A.C. 12 Héctor Vidrio Ureña, RASA. DOS TO


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