Page 20

AMÉRICA

18

El fenómeno Bachelet es indiscutible en Chile y con toda seguridad también fuera de sus fronteras. Médico de profesión, sufrió directamente la represión de la dictadura de Pinochet, primero con la muerte de su padre Alberto Bachelet –miembro de la Fuerza Aérea y opositor al golpe militar de 1973– y luego con su detención a manos de los militares antes de partir al exilio. Su relato, del que actualmente no hace alarde, conmueve a gran parte de la población, y seguramente le sirvió en sus comienzos para empatizar rápidamente con la población chilena. Por si fuera poco, tras su paso como máxima del Ministerio de Salud, durante el gobierno de Ricardo Lagos, este la nombró ministra de Defensa en el mismo periodo presidencial, pasando a convertirse en la primera mujer en dirigir, ni más ni menos, a las propias Fuerzas Armadas. Su carrera política iba lanzada y, tras la salida del Presidente Lagos, Bachelet se convertía en la primera presidenta mujer de Chile y de Sudamérica, tras derrotar en segunda vuelta a Sebastián Piñera en 2005. Sus cuatro años de Gobierno (2006 – 2010) cuentan con unos niveles de popularidad muy altos, al dejar el poder con un 89% de aprobación, seguramente inéditos en países latinoamericanos, y sólo comparables con el caso de Lula da Silva en Brasil. Su legislatura suele ser fuente de críticas por dos hechos principales: el primero, en el inicio, la implementación y fracaso del Transantiago –un nuevo sistema de transporte público para Santiago–; el segundo, su gestión en las horas posteriores al terremoto de 2010, ya que no dio la alerta de tsunami y tardó más de 48 horas en ordenar que las fuerzas armadas salieran a restablecer el orden público tras las olas de saqueos en el sur del país. La coalición de centro derecha – la Alianza – ha utilizado estos dos argumentos para debilitar sus índices de popularidad e intención de voto. Sin embargo, todo ha sido en vano ya que el electorado no castiga a Bachelet por estos hechos. Sin ninguna duda, si en Chile existiera la posibilidad de reelección directa de presidentes Michelle Bachelet habría sido reelegida por un segundo periodo. Es así como Bachelet vuelve a Chile para encabezar la candidatura de la “alicaída” coalición de centro izquierda “Concertación” – grupo de partidos y nombre que se usa desde el plebiscito de Augusto Pinochet en 1988,

Enero - Febrero 2014

“Concertación de partidos por el NO”–. Sin embargo, nuevos escenarios y actores –probablemente esperados pero no controlados– le salieron al paso y debilitaron poco a poco este efecto Bandwagon que adquirió el preciso momento en que entregó, tras 20 años de gobierno de centro izquierda, la banda presidencial al “equipo rival”, encabezado por Sebastián Piñera.

El primer factor de cambio en la centroizquierda chilena es la integración del Partido Comunista a sus filas. Éste, que históricamente solía apoyar al candidato de esta coalición en el balotaje, apoyó a Michelle Bachelet en primera vuelta y entró a la coalición. Dicho sea de paso, la suma de este nuevo partido hizo que se sepultase el antiguo nombre de Concertación –que no contaba a día de hoy con mucha popularidad en el electorado– para generar una nueva marca: la Nueva Mayoría. Un segundo punto es que la reforma en la ley electoral chilena modificó, para siempre, el escenario político del país. En primer lugar, la obligatoriedad de realizar elecciones primarias abiertas en las coaliciones de partidos para nombrar a su candidato presidencial generó una exposición mediática de Bachelet que su equipo no tenía prevista, y aunque en esas elecciones –donde se enfrentó a tres candidatos– obtuvo alrededor de un 80% de los votos, sólo el 22% de los chilenos con derecho a sufragio acudió a las urnas. Esto puso de manifiesto que la movilización que se presumía con su llegada había perdido fuerza.

El cambio de inscripción voluntaria y voto obligatorio a inscripción automática y voto voluntario convirtió estas elecciones en un terreno de nadie, donde ni los más experimentados analistas electorales pudieron prever con cierta certeza lo que iba a pasar en la primera vuelta. Este hecho hizo que apareciese en Chile un nuevo actor que hasta ahora era desconocido: la abstención. Si bien a la campaña de la nueva Nueva Mayoría de Michelle Bachelet se le puso el camino rápidamente cuesta arriba, el caso de la coalición de centro derecha -Alianza- fue, en comparación, un campo minado.

BACHELET VUELVE A CHILE

para encabezar la candidatura de la “alicaída” coalición de centro izquierda “Concertación”. Sin embargo, nuevos escenarios y actores –probablemente esperados pero no controlados– le salieron al paso y debilitaron poco a poco este efecto Bandwagon que adquirió el preciso momento en que entregó, tras 20 años de gobierno de centro izquierda, la banda presidencial al “equipo rival”, encabezado por Sebastián Piñera

ELECCIONES PRIMARIAS ABIERTAS EN LAS COALICIONES DE PARTIDOS PARA NOMBRAR A SU CANDIDATO PRESIDENCIAL Se enfrentó a tres candidatos obtuvo alrededor de un

80% de los votos, sólo el 22% de los chilenos con

derecho a sufragio acudió a las urnas.

Profile for Campaigns & Elections México

Campaigns & Elections #36 enero - febrero 2014  

Publicación de Campaigns & Elections México enero - febrero 2014, #36. ROY CAMPOS

Campaigns & Elections #36 enero - febrero 2014  

Publicación de Campaigns & Elections México enero - febrero 2014, #36. ROY CAMPOS

Advertisement