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27/09/2009

Caminopropio Nº 16 Edición Digital

Sumario:  Carta Abierta y la Izquierda Nacional: las masas y las lanzas para terminar con el modelo sojero por Federico Bernal

 Una brecha en el muro de la desinformación por Enrique Lacolla

 Sólo Clarín viene cerrando canales de televisión desde hace años por Sergio López

 “Sólo un líder mesiánico podría llevar tan lejos las cosas” por Horacio Elsinger

 El humor tenebroso de Felipe Solá por Ana T. Lorenzo

 Los radicales ya coimeaban en 1936 por Rolando Mermet

Corriente Causa Popular En la senda de Manuel Ugarte, Arturo Jauretche, Jorge Abelardo Ramos y Juan Domingo Perón

En la senda de Man Jorge Abelardo


Carta Abierta y la Izquierda Nacional: las masas y las lanzas para terminar con el modelo sojero por Federico Bernal

Amén de los habituales aportes de Mariano Grondona y Joaquín Morales Solá, los últimos meses fueron además testigos de una seguidilla de expresiones de alto vuelo mitrista, expresiones que nada tienen que envidiar a la sapiencia helénica del primero ni a la alcurnia golpista del segundo... y también del primero. A propósito y con ánimo de acompañar a los pichones de Grondona y Morales Solá en su vuelo inaugural, sírvase el lector de algunas de las más emblemáticas y recientes contribuciones, caprichosamente tituladas por este autor: 1) De los platos voladores a la autopista Rosario-Córdoba: en su panfletario y virulento artículo sojero: “Ganó la Argentina verde y competitiva” (Clarín – 4//07/09), el ex trotskista-posadista Héctor Huergo estableció con razón la importancia de plantear (y librar) la lucha entre modelos de país desde un enfoque geopolítico. Si el frente sojero está representado por el eje Rosario-Córdoba, ¿cómo representar al eje de la industrialización masiva y la justicia social? Las contribuciones de Huergo (léase huergadas) siempre intere-santes al despabilamiento de las fuerzas nacionales, obliga a estas últimas a repensar la

Argentina en igual sentido, esto es, como fragmento del Estado-nación inconcluso que es América del Sur. Aquí el único y verdadero eje capaz de vencer a la Pampa Húmeda agropecuaria, tradicional e histórica fuerza responsable del atraso recurrente en el país; 2) El marxismo-lililismo y el indicador “riesgo colonia”: las erudiciones de Fernando Iglesias, a la sazón fundador de esta nueva vertiente marxista y diputado por la Coalición Cívica, resultan un excelente instrumento medidor del estado del coloniaje mental de buena parte (para no decir prácticamente toda) la clase media argentina. Como bautizar tal instrumento de “coeficiente Iglesias” acarrearía problemas con la Santa Sede, ¿qué mejor que nombrarlo “riesgo colonia”? Entonces, ¿cómo funcionaría semejante indicador? Fácil. Cuanto más atrasadas y reaccionarias las manifestaciones y acciones del aludido estrato social, mayor puntuación en el “riesgo colonia” de la Argentina. Algo así como la contracara del “riesgo país”. A modo de trabajo práctico, ¿qué puntaje asignaría el lector a las siguientes dos espléndidas frases del referido maestro?: “La Argentina es un país nacionalista e industrialista que atrasa cincuenta años con respecto al mundo real. Hoy el mundo es post-nacional y postindustrial” y “El kirchnerismo es una encarnación débil del estalinismo, con su tradicional carga de populismo,


nacionalismo e industrialismo. [Todo esto conduce a un inevitable proceso de] industrialización forzada basada en la exacción de las actividades agropecuarias”(Crítica– 26/12/2008); 3) El pavor de la semicolonia en la pluma de Bea: en un informe de reciente publicación titulado “En el país de los fiscales ideológicos” (La Nación – 11/09/09), la autodefinida “ex-peronista y luego marxista” Beatriz Sarlo colocó en el podio de los enemigos de la Argentina semicolonial al espacio Carta Abierta por un lado y a la Izquierda Nacional por el otro. Brillante alegato de la “alta sociedad” y monumental muestra de aldeanismo colonial puesto que, a diferencia de Victoria Ocampo, la intelligentzia de Sarlo constituye un brutal testimonio del instinto de supervivencia y de la conciencia de clase que el neoliberalismo tiene de sí y para sí. En consecuencia, no hay mejor expresión orientadora para el rediseño de una estrategia de liberación nacional, popular, participativa, democrática y latinoamericanista que la pluma de Bea. A esta tercera contribución dedicaremos lo que resta de la nota. ¿Cómo se explica que el histórico y tradicional frente reaccionario en la Argentina haya declarado al espacio Carta Abierta y a la Izquierda Nacional como sus enemigos públicos número uno? Veamos. Carta Abierta no sólo simboliza lo mejor de la intelectualidad argentina al servicio de un modelo de acumulación productivista y redistributivo, sino también a la política como herramienta de transformación, esto es, el reposicio-

namiento de la política desde lo colectivo, desde lo “políticamente saludable”. Carta Abierta (lo mismo que para la flamante agrupación de periodistas y hombres de la comunicación denominada “Los 100”) encarna un accionar cívico instalador y promotor de una política de tipo participativa de proyección nacional e inédita en la historia. Sin embargo, una lectura más penetrante de la imputación sarlista permite identificar las verdaderas razones detrás de la crítica a Carta Abierta: el pavor –inconsciente e innato– que al campo anti-nacional le genera convivir con un núcleo aglutinador de artistas, profesionales, técnicos, docentes y estudiantes que, históricamente ajenos y las más de las veces opuesto al movimiento trabajador y obrero, hoy comienzan a comprenderlo y a identificarse con él pero desde la propia toma de conciencia de clase. En pocas palabras, todo un cuerpo social que desde y gracias a Carta Abierta va percibiendo la necesidad y las bondades de integrarse a un gran frente nacional y popular como herramienta de lucha y superación a las barreras del atraso y el subdesarrollo en el país. A través de la nacionalización del pensamiento y del forjamiento de una cultura industrialista, Carta Abierta empieza a protagonizar en la práctica y en lo teórico un primer puente entre la pequeña burguesía y el pobrerío excluido, entre la intelectualidad nacional y el pensamiento obrero fiel al espíritu de la Constitución de 1949. Y como si todo esto resultara insuficiente, Carta Abierta además decide apoyar explícitamente al gobierno nacional, sin que por ello deje de criticarlo ni renuncie

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a marcarle sus errores y contradicciones. Con semejante actitud, no sólo demuestra que es posible apoyar críticamente al oficialismo, sino que ese apoyo deberá ser tanto más activo y comprometido cuantas mayores diferencias existan entre la Casa Rosada y un país más justo y desarrollado, económicamente autónomo y dueño de sus propios recursos estratégicos. Carta Abierta está destinada a aportar más volumen y calidad al gran frente nacional y popular que vencerá al modelo sojero. Carta Abierta es un eficiente y espontáneo aglutinador de masas. Ahora, ¿por qué la Izquierda Nacional? ¿Por qué desenterrar tantos nombres y hombres tan perfecta y pulcra-mente sepultados por la superestructura cultural de la semicolonia? ¿Será que por esto de la nueva ley de radiodifusión se entiendan ya a medio tranco de su irrefrenable extinción? Nunca sabremos. No obstante, algo es seguro: sacar a relucir los trapitos de la Izquierda Nacional en este momento histórico no refleja sino el grado de desesperación de la pandilla del barranco en los tiempos de soja. En efecto, nada más letal para la Argentina del subdesarrollo que las nuevas y viejas generaciones de compatriotas se nutran de los cinco tomos de Revolución y Contra-revolución en la Argentina, Breve Historia de las Izquierdas en la Argentina, Historia de la Nación Latinoamericana y Ejército y Semicolonia, de Jorge Abelardo Ramos. Nada peor que el estudio de La Cuestión Nacional en Marx, Historia Crítica del

Radicalismo y Juan B. Justo y el Socialismo Cipayo, de Jorge Eneas Spilimbergo. Nada más trágico que los dos tomos de Historia Crítica de los Partidos Políticos Argentinos, De la Colonia a la Revolución y La España que Conquistó el Nuevo Mundo, de Rodolfo Puiggrós. Nada más mortífero que los libros de Blas Alberti: El Peronismo, Burocracia y Burguesía Nacional, Sociología con Orientación Económica y Conversaciones con Alicia Moreau de Justo y Jorge Luis Borges. Nada más apropiado que Imperialismo y Cultura, La Formación de la Conciencia Nacional o ¿Qué es el Ser Nacional?, de Hernández Arregui? Con la intención de colaborar con el breve pero justo repaso de Sarlo, podemos citar además las fundamentales obras emanadas del socialismo latinoamericano de Manuel Ugarte, del nacionalismo democrático de Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz, a las cuales no podemos dejar de agregar los cinco tomos de la monumental Crónica Histórica Argentina de A. Pérez Amuchástegui y la notable Razón Populista de Ernesto Laclau. Aquí y en apretada síntesis, las lanzas que todo militante de la causa nacional precisa en estas horas decisivas y que, recogiendo la preocupación de la intérprete mitrista, oportuna y maduramente se condensan en el actual secretario de cultura de la nación, Jorge Coscia. La Izquierda Nacional y el nacionalismo democrático peronista e yrigoyenista simbolizan las lanzas que perforarán de muerte al modelo sojero.

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En conclusión, resulta obligado que la dirigencia kirchnerista no sólo tome nota de las huergadas antedichas; que no sólo preste atención a las extravagantes divagaciones de Iglesias para saber al dedillo el grado de colonización pedagógica del medio pelo argentino, sino que también y fundamentalmente advierta en sus “fiscales ideológicos” los “fiscales de una nación libre, justa y soberana”. Carta Abierta y la Izquierda Nacional simbolizan las masas y las lanzas de una nueva nación que se pone de pie y sacude las cenizas de la incendiaria orgía neoliberal. Pero el aporte de Sarlo puede dejar mucho más aún porque, ¿qué ocurriría si dotáramos de lanzas a Carta Abierta y de masas a la Izquierda Nacional? En otras palabras, ¿qué ocurriría si diéramos a la primera los medios económicos

para disponer de un órgano oficial de tirada nacional y masiva, de un programa en Radio Nacional, otro en Canal Siete y un tercero en el cable? ¿Qué sucedería si el gobierno nacional por fin se decidiera a aliarse políticamente con la Izquierda Nacional? Seguro tendríamos con que responder a la lúcida y siempre precursora La Nación con su Biblioteca Marcos Aguinis. Seguro lograríamos que el proyecto nacional y popular recupere buena parte de su caudal de votos perdido entre 2005 y 2009. En fin, seguro acabaríamos con esa farsa ridícula de fuerzas progresistas de izquierda y centroizquierda, oposiras al gobierno y por eso mismo vitales a las aspiraciones presidenciales del neoliberalismo en el 2011.

Una brecha en el muro de la desinformación Por Enrique Lacolla La batalla por ganar la libertad de expresión está comenzando. Nunca como hoy esta es más necesaria, pues el futuro se anuncia difícil. Y no sólo para Argentina. Falta aun el debate en el Senado, que se anuncia difícil aunque no imposible, pero el primer gran paso está dado: la ley de Medios recibió la sanción de Diputados. Se dio en un clima significado por tres cosas: la histeria de los grandes monopolios de la comunicación, que no vacilaron en deformar, envenenar y torcer la información sobre el tema que se discutía; la complicidad o el oportunismo de la oposición más cerril o vergonzante al gobierno, y la apertura de este a una flexibilidad inhabitual en él pero que es el paradigma de la política, cuando se trata de combinar en ella no contraposiciones insalvables sino proyectos compatibles. Todos los escribas y voceros del sistema, azuzados por sus amos, que no son otros que los dueños de los medios integrados al establishment que ha mantenido al país en la dependencia y el atraso determinado por esta, suministraron –

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y con toda probabilidad continuarán haciéndolo, a menos que crean poder encontrar un mejor acomodo- las pautas de sensacionalismo y alarmismo que entienden son necesarias para atontar a la opinión, sometida desde hace décadas a un bombardeo que apunta a desinformarla, amedrentarla o idiotizarla para hacer tabula rasa de cualquier atisbo de conciencia crítica. Los gigantes de la comunicación pretenden que este proyecto de ley está dirigido a suprimir la libertad de prensa como si esta, en las actuales condiciones, no fuese otra cosa que la libertad de empresa, mientras que la libertad de expresión se encuentra aherrojada por la imposibilidad de manifestarse que padecen los periodistas que no comulgan con el sistema y por el abrumador predominio que los medios monopólicos ejercen en el mercado, aplastando o estrechando los márgenes de audiencia que puede llegar a tener un discurso alternativo. La oposición política, o mejor dicho sus exponentes más en vista y más claramente alineados en contra de esta ley, han dado por su parte muestras de una mezquindad deplorable. Ni siquiera fueron capaces de afrontar la votación, que sabían les sería adversa, y prefirieron hacer mutis por el foro inflándose de una indignación retórica. Imitaron así la fuga de Carlos Menem de la segunda vuelta en las presidenciales de 2003, cuando quiso minar con su huída de una confrontación electoral que sabía perdida, la legitimidad de las autoridades que saldrían de los comicios. El otro punto importante de la peripecia política acaecida esta semana es la flexibilidad puesta de manifiesto por el gobierno de Cristina Kirchner para compaginar aspectos discutibles de la ley con la crítica que respecto a estos formulaban sectores de la oposición de centro izquierda. En estos también cupo registrar una madurez que mucho necesitaban después de su desempeño, demasiado parecido al oportunismo, que habían tenido en ocasión de la votación sobre las retenciones al campo. Las divergencias y las coincidencias de fondo en torno de políticas de Estado entre fuerzas que comulgan en ciertos puntos básicos respecto del desarrollo nacional, merecen ser tratadas de acuerdo a criterios estratégicos. En este sentido la corrección de puntos centrales de la ley, cuestionados por el progresismo, se reveló inteligente e infinitamente saludable: no sólo permitió la aprobación de la iniciativa, sino que cerró en esta algunas de las brechas por las que podrían haberse colado intereses que, a la postre, resultasen nocivos a los fines de la nueva ley. Da la sensación de que el Frente de la Victoria está redescubriendo la política, empezando a comprender que no hay mejor defensa que un buen ataque y que la composición de un frente amplio con fuerzas afines es indispensable para llevar adelante cualquier proyecto a mediano o largo plazo. Iniciativas como las tomadas a propósito de Aerolíneas, las AFJP, la Lockheed y ahora la ley de Medios, empiezan a parecerse, tomadas en conjunto, al atisbo de un plan de ese carácter. Cuánto se debió, en esta temperancia que parece haber aprendido el gobierno, a la superioridad de la muñeca política de Cristina respecto de la de

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su marido, es cosa que no puede saberse. Pero esperemos que la tendencia persista. (www.enriquelacolla.com)

Solo Clarín viene cerrando canales de televisión desde hace años Por Sergio López(*)

Desde los años 90 Clarín viene comprando canales de cable en todo el país, así es que llego a controlar el 60 % del mercado, con lo cual es Clarín y no el Estado quien determina en el orden nacional y local que canales (empresas que producen una "señal" de TV que solo se puede ver por el cable) se ven y no se ven, puesto que el restante 30 y tantos por ciento que queda libre, no llega a ser del todo rentable para sostener un canal con todos sus costos. Cuando Clarín compro Cablevisión levantó las señales (Canales de TV) "Plus Satelital", " P y E", "Canal A" sin importarle la opinión de los televidentes que pagan por el cable. Se niega a permitir la plena difusión de "Tele Sur", que tiene origen en Venezuela y pertenece a varios países de America latina. Tampoco le da lugar a "Sembrando Satelital" porque Clarín compró parte de "Canal rural", entonces trata de fundir a "Sembrando" cerrándole el acceso y sus canales en todo el país. Clarín, mediante MulticanalCablevisión, decide que puede y que no puede ver más del 60% de los argentinos. Cada vez que Clarín compro un canal de cable procedió a cerrar el canal local que ese cable tenia, así es que en el país Clarín cerro cientos de canales de televisión. Cerraba el canal (salvo algunos casos muy puntuales) y sustituía esos canales con su canal "Magazine", luego y de acuerdo a "sus" criterios determinaba quien podría o no tener ese canal local. No le importo nunca a Clarín la opinión y el derecho de los abonados, ni los derechos de aquellos que difundían sus ideas y opiniones en esas señales de cable locales en cientos de ciudades del país. La Ley de Medios no permitirá que un cable operador tenga más del 35% del mercado nacional. De esa manera, “una sola" empresa no podrá imponer sus condiciones tanto a los abonados como a los productores de Canales de TV y de programas. Con varios cables operadores en el mercado, los productores de contenidos serán más fuertes a la hora de negociar su participación en la grilla. También podría ocurrir que surjan más canales, más señales de TV, ya que un cable puede pasar una señal y otros canales otras señales. Así, ambas señales estarán en mejores condiciones a la hora de competir por la pauta, ya que siempre es más negocio pautar en un canal que llega al 65% de los abonados que pautar en un canal que llega a solo el 15% o 20%.

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Tampoco los proveedores de cable podrán ser proveedores de contenidos. Es decir, que los dueños de un cable no podrán competir desde una posición de fuerza absoluta con las productoras independientes de señales. Eso permitirá la apertura de nuevos canales y abrirá el juego a más empresas medianas y pequeñas. Clarín firma en cada ciudad un contrato de sólo 2 años con las empresas que proveen el canal local. En 2 años es muy difícil para un canal ser rentable, lo cual deja, a su vez, en la discrecionalidad de un gerente de tercer orden del cable la decisión de cerrar un canal o no. En esos casos no son respetados los derechos a la libertad de expresión de nadie. Esto funciona así amigos: si en un canal local algo que diga un empleado de esa canal no le gusta al gerente local de Multicanal-cablevisión este presiona a la empresa proveedora para que ese periodista o conductor no siga diciendo lo que dice o directamente sea sacado del aire. Y si el trabajador cae en desgracia en una ciudad donde el "monopolio" (sea Clarín u otro) tiene una posición dominante, las posibilidades laborales del comunicador son casi nulas, se podría convertir en un "muerto civil". El proyecto también prohíbe tener un canal abierto y un cable en la misma área (Canal 13 y Multicanal en Bs. As. y Canal 12 y Multicanal en Córdoba, por ejemplo). Otro aspecto positivo es que limitara las "cadenas" radiales: hoy los habitantes del interior tenemos que aceptar las agendas y los contenidos que vienen de acuerdo a los intereses de la Capital Federal. Los medios en general no mienten, digo en general, pero si actúan de esta otra manera: omiten y /o extorsionan. Si una sola empresa o incluso 2 o 3 empresas multimedios, que además tienen la misma visión ideológica y actúan coordinadas, controlan el 90% del cable, el 90% de los canales de aire, el 90% de los canales con cobertura nacional, el 90% de las Cadenas radiales de alcance nacional, la mayoría de los diarios del país, el 90% de las agencias de noticias, la mayor empresa de papel para imprimir diarios, y por todos estos medios, el 90% de los receptores de todos los mensajes, la capacidad para omitir personajes, dichos, ideas, sucesos, producciones artísticas, etc. etc., es muy pero muy grande. Por supuesto la capacidad extorsiva de semejante conglomerado es muy amplia. La Ley de Medios permitirá la convocatoria a Licitación y Concurso Publico para el otorgamiento de nuevos señales de TV abierta en todas las ciudades del país. Los que ya tienen un canal de aire podrán tener una de esas nuevas señales, pero solo una. La distribución será por tercios, 33% para un empresa privada (con todas las provincias ya expuestas), 33% para una entidad publica (Provincia , Municipio y Universidades ) y 33% para entidades sin fines de lucro, como cooperativas fundaciones, ONGS, etc. Se crean las condiciones jurídicas para que otros sectores sociales puedan acceder a la posesión de medios electrónicos, ya no será solo patrimonio de empresarios ricos tener radios y canales de aires. En los últimos 25 años el verdadero poder censor en Argentina lo han tenido los medios, sus dueños y directivos. Una pregunta, si todos los sindicatos de prensa y TV, así como todas las Escuelas de Periodismo están en general a favor de la Ley, ¿¿¿cómo es posible que en los multimedios ningún periodista esté de acuerdo, al menos en

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parte, con la Ley de Medios??? Salvo 5 o 6 sobre más de 100 periodistas, todos, permanentemente desde los espacios mediáticos se pronuncian contra la Ley. En realidad no pueden decir lo que piensan porque serían perjudicados laboralmente. Otro punto importante es que se exigirá a todos los licenciatarios mínimos de producción de contenidos locales. Si o si tendrá que producirse televisión en todas las ciudades del país. Se establecerá una Cuota de Pantalla de Cine Nacional, como lo han hecho países como Francia o Brasil. Las radios deberán difundir mínimo un 33% de música nacional, como pasa en la mayoría de los países del mundo. Las telefónicas no podrán tener ni cables ni canales de aire. Ello llevara a Telefónica a vender sus varios canales de televisión y radios. El órgano de control y aplicación es algo que aún se discute, el Proyecto oficial establece un directorio de 7 miembros: dos por el PEN, tres por el Congreso (uno por el oficialismo y dos designados por la oposición) y otros dos elegidos por el Consejo Federal de Comunicación Audiovisual (un organismo previsto en el proyecto y en el que estarán representados el PEN, las provincias, las Facultades de Comunicación y, los medios públicos, privados y dependientes de ONG y los gremios del sector). Otra novedad. Hoy se permite que una sola persona sea titular de 24 licencias de servicios abiertos (radio y TV); la nueva legislación solo autoriza 10 licencias de servicios abiertos. La existencia de cientos de nuevos medios y donde ninguno pueda imponer su voluntad, ni en el orden nacional ni en el orden local o regional, con una amplia competencia entre todos los actores, tanto por la pauta, por la audiencia, por el contenido o por el "abono", favorecerá la libertad de excepción de los Medios y de los periodistas, permitirá a los ciudadanos recibir opiniones mas diversas, pagar menos por los servicios y recibir más canales de TV gratis. Las Universidades son Autónomas y Democráticas, sus autoridades se renuevan cada 3 años y no están sometidas al Poder Ejecutivo Nacional, como tampoco lo están las Provincias y los Municipios, cuyas conducciones cambian cada 4 años, invariablemente. Los medios públicos provinciales, municipales y universitarios cambiarán sus conducciones y opiniones cada 4 años como mínimo; los Gobernadores, los Intendentes y los Rectores pasarán, pero los medios seguirán al aire. Esa renovación ideológica no existe en los medios privados. (*) El autor es miembro del Ateneo de Cultura Latinoamericana Simón Rodríguez de Córdoba

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"Sólo un líder mesiánico podía llevar tan lejos las cosas" Por Horacio Elsinger La media sanción en Diputados de la nueva ley de medios ha dejado atolondrada a la oposición. El adversario que creían tener contra las cuerdas después del resultado electoral del 28 de junio viene propinándole una serie de sucesivos e inesperados golpes. Sus principales líderes y analistas afines no alcanzan explicarse cómo es posible esto y sólo encuentran respuestas en la audacia y voluntad de pelea del ex presidente Kirchner al que terminan por reconocerle un gran talento maquiavélico. Tal es el caso del columnista Joaquín Morales de Sola quien en el diario La Nación dice al respecto: "Sólo un líder mesiánico, solitario y audaz, como lo es Kirchner, podía llevar las cosas tan lejos"; y agrega casi resignado: " El ex presidente puede y sabe construir -por qué negarlo- un océano de poder con apenas un charco de agua". Por su parte, Eduardo van der Kooy de Clarín tras preguntarse, irónicamente, "¿acaso está sucediendo un milagro?", pone el acento, entre otras causas, "en un pronunciamiento electoral ignorado" y en "una pequeña maquinaria de poder que decide todo y por todos". Sin duda que la decisión del gobierno nacional de no aceptar las condiciones de capitulación que intenta imponerle el establishment (baja de retenciones a la soja, dólar más alto, etcétera) y su esfuerzo por retomar la iniciativa han contribuido en gran medida al actual escenario, pero la incapacidad de la oposición para sacar provecho de los golpes inflingidos al oficialismo tiene que ver con la naturaleza misma de las fuerzas que la componen. Efectivamente, no estamos ante un "milagro", pero sí ante una situación en todo caso singular.

¿Por qué la oposición se muestra impotente? Porque carece de un programa económico y social alternativo al del actual gobierno que pueda ofrecer a los sectores populares muchos de los cuales votaron a su favor el 28 de junio. El programa que tiene es inconfesable. Recordemos a Macri durante la campaña electoral cuando salió a defender las privatizaciones y tuvo que llamarse inmediatamente a silencio o a su aliado De Narváez, su contracara demagógica, al proponer en los días previos a la votación la reestatización de YPF. Se trata, obviamente, de recursos retóricos que algunas veces rayan lo ridículo o proponen una segunda lectura, próxima al humor negro, como las recientes declaraciones de un dirigente radical:"Los

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peronistas ayudan a los pobres, los radicales queremos hacerlos desaparecer". El malhumor con los Kirchner Lo cierto es que más allá de rasgarse las vestiduras por el aumento de la pobreza en el país, coro al que se suma la Iglesia, lo que ha mostrado la oposición (Macri, Cobos, Reutemann, De Narváez, Carrió y Solá) es una sumisión total al poder económico concentrado. Su alineamiento disciplinado con la Mesa de Enlace y los monopolios mediáticos es una muestra de ello. Tienen a su favor, es verdad, el descontento de vastos sectores de población con los Kirchner producto de sus errores y limitaciones pero también por el trabajo sistemático de socavamiento de sus figuras que llevan adelante los medios. Esto le ha permitido a la oposición una buena cosecha electoral principalmente en la clase media, pero también en franjas populares que anteriormente acompañaron al Frente para la Victoria como lo demuestra, por ejemplo, la última votación en el segundo cordón del Gran Buenos Aires. La reacción conservadora ha logrado debilitar de este modo gravemente el sustento del gobierno, pero no ha logrado hasta el momento restaurar la hegemonía ideológica neoliberal que arrasó el país en la década del 90 y se quebró en diciembre del 2001 cuando la protesta popular desalojó a de la Rúa ante su obcecación en continuar el modelo económico menemista. En muchos sectores se ha logrado instalar el malhumor con Cristina Fernández y Néstor Kirchner, pero no quiere decir que por ello estén de acuerdo en que el Estado deba resignar un papel protagónico en la educación, la salud o la economía. Esta aún fresca la experiencia traumática del 2001.

La novela de los medios y el regreso a las fuentes La oposición ha venido apelando al discurso vacuo de la "defensa de la institucionalidad" o a denuncias demagógicas sobre la pobreza, pero no puede oponerse abiertamente en nombre de la libertad de mercado a la estatización de Aerolíneas, de los fondos de pensiones o de poner un límite al poder de los monopolios. Sólo le queda contribuir de la mano de los medios al desánimo y la confusión general reduciendo todas estas políticas de Estado a una novela de ambición que tiene como protagonistas a los Kirchner. Ahora bien, ¿donde reside el secreto de que el gobierno siga vivo y peleando no obstante los duros golpes que recibidos? En la decisión de volver a las fuentes. Es decir, en retomar el camino de transformaciones iniciado a partir de 2003 que le dio a Kirchner niveles de popularidad pocas veces visto y que después poco a poco fue olvidado en medio de la visión optimista y autocomplaciente del crecimiento ininterrumpido de la economía. La nueva ley de medios audiovisuales es una de las tareas pendientes de la democracia que

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este gobierno está a punto de concretar como lo hizo antes con el juicio y castigo a los genocidas o más recientemente con la reestatización de los fondos de pensiones. En el cumplimiento de ese programa nacional y popular pendiente el gobierno ha comenzado a recomponer sus fuerzas y a encontrar nuevos apoyos. Nadie debe cantar victoria antes de tiempo, pero el camino elegido por el gobierno aumenta sus chances.

El humor tenebroso de Felipe Solá por Ana T. Lorenzo

El ex secretario de agricultura del menemismo y ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires, diputado nacional electo por el redivivo neoperonismo autodenominado hoy peronismo disidente, Felipe Solá, fue entrevistado en la mañana del viernes pasado por Radio América, en el programa Del arco político conducido por el periodista Darío del Arco. El tema del reportaje fue la Ley de Servicios Audiovisuales, felizmente -¡¡al fin!!--sancionada el día anterior de madrugada por la Cámara de Diputados. Además de las inverosímiles, patéticas y primitivas sinrazones comunes a toda la oposición intentando explicar el voto en contra y el retiro vergonzoso del debate, Solá espetó: “...se sancionó violando el reglamento de la cámara porque, ya se sabe, con violación es más lindo…” Eran las 11:14 horas exactamente. Esta expresión, dicha como al pasar, con un humor repugnante, banaliza, minimiza, justifica y ensalza un delito aberrante como la violación. Porque es evidente que, con esa frase, no se refería, precisamente, al incumplimiento de un reglamento o de una ley, ni siquiera de la Constitución, lo cual también sería gravísimo. Sino a la más terrible agresión que pueda sufrir una persona, mujer o varón; aunque, dicha por un hombre heterosexual, se infiere a qué víctimas prefiere. Es, indudablemente, una convocatoria a la violencia contra la mujer -porque así es más lindo--, aunque también una manifestación de impotencia. En el caso de Solá, pareciera que no sólo le resulta más lindo violar las más elementales convicciones del movimiento al que afirma pertenecer sino también considera más lindo violar otras cosas… Todo un estilo… A confesión de parte… El humor permite transmitir ciertos conceptos que resultaría temerario afirmar en un lenguaje convencional, Freud dixit. Y expresa verdades ocultas

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que el emisor reprime en lo formal. Pero ni el más mediocre de los humoristas se permitiría ironizar con algunos temas casi sagrados que significan situaciones dramáticas individuales y colectivas. El señor Solá no sólo cree --piensa-- que con violación es más lindo, tal cual lo dijo. Además, ha mostrado una irresponsabilidad superlativa, queriendo parecer ingenioso, al difundir esa sentencia degradante a través de un medio masivo de comunicación. Es posible suponer que el dueño de ese medio comparte igual criterio, ya que ambos integran el mismo espacio político. La libertad de expresión, preciado bien tantas veces conculcado por todas las dictaduras, ¿incluye la apología del delito o la instigación a cometerlo porque es más lindo, como en este caso? Buenos Aires, sábado 19 de setiembre de 2009.

Los radicales ya coimeaban en 1936 por Rolando Mermet

Los radicales cadistas: Una triste forma de pasar a la historia. Con este apodo –que pasó a ser desde entonces, sinónimo de corrupción frente al poder- se conoce a los radicales que durante la Década Infame fueron sobornados por la CHADE, ( luego CADE ), para votar en el Concejo Deliberante leyes favorables a la prórroga de los servicios eléctricos de Buenos Aires y para impedir la sanción de cualquier tipo de norma regulatoria que pusiese coto a los abusos, negociados y poder sin limite que detentaba por entonces aquella compañía eléctrica. Con la abultada coima obtenida por estos políticos radicales alvearistas, enterradores de la lucha abstencionista y popular de Don Hipólito Yrigoyen, fue financiada toda la campaña electoral de Marcelo T. de Alvear y fue construida íntegramente, según lo señalan incluso historiadores radicales como Félix Luna, la Casa Radical sede del partido, cuyos cimientos nacen de esta forma amasados en el barro de la ignominia y en la claudicación ética de los intereses populares frente al poder de las corporaciones económicas de entonces. Las coimas de la CHADE, así como la venta de las tierras del Palomar del Colegio Militar, los negociados británicos con las carnes, o el “escándalo de los niños cantores”, fueron la resultante directa y la parte más visible de una política de entrega de nuestra soberanía económica y de la aplicación de una política elitista de gobierno en beneficio de una clase social oligárquica, que mereció que el periodista tucumano José L. Torre la bautizara, con gran acierto, como

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“Década Infame”. El escándalo de las coimas de la CHADE fue profusamente analizado y denunciado en los cuadernos de FORJA, que editaban por entonces Jauretche y Scalabrini Ortiz, entre otros y desde donde se popularizó como un insulto mortal, el adjetivo “ CADISTA”. Adjetivo que también fue empleado en la campaña presidencial de Perón, contra los partidarios de la Unión Democrática. Al grito de guerra de “CADE, CADE, CADE”, los jóvenes Forjistas irrumpían en los actos de los Radicales “antipersonalistas” o galeritas, denunciando el fraude y la política claudicante de éstos frente al poder, difundiendo a pura militancia y sin medios periodísticos que los respaldasen, sus ideas nacionalizantes y antiimperialistas. A 70 años de estas luchas, nadie recuerda el nombre de los concejales del radicalismo antipersonalista implicados en las coimas, pero los argentinos de bien sabemos de sobra quiénes y qué representaron Jauretche o Scalabrini Ortiz, por nombrar solo dos forjistas. Por esas casualidades de la historia, a 73 años del escándalo de la CHADE, y casi el mismo día que la empresa presentaba el amañado pedido de prórroga de servicios ¡hasta nada menos que 1992 !, ( 8 de Octubre de 1936), se tratará en el Senado de la Nación el proyecto de ley de Servicios Audiovisuales, que pretende democratizar el acceso a la información para todos los argentinos, terminando de una buena vez con la prepotencia y el abuso de las corporaciones y los monopolios económico-comunicacionales, hoy emblemáticamente encabezados por Clarín. Confiamos en que los señores senadores harán honor desde sus bancas, a la tradición democrática y popular de Don Hipólito, defendiendo el interés de sus representados, no dejándose arredrar por la presión de los lobbys ni tentar por las promesas de financiamiento de campañas, como tristemente lo hicieron en 1936 los partidarios de Marcelo T. de Alvear, cuya miserable historia acabamos de recordar. Desde la calle, parecen escucharse nuevamente las voces de los jóvenes Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Luis Dellepiane, Gabriel Del Mazo y Homero Manzi discutiendo y polemizando....Velando desde el llano, como siempre, la venidera sesión del Senado, prestos a lanzar contra el rostro de los traidores y los desmemoriados su grito de guerra militante: “CADE, CADE, CADE.....” al par que otros compañeros, despliegan una gran pancarta celeste y blanca con la clásica consigna de FORJA: "SOMOS UNA ARGENTINA COLONIAL QUEREMOS SER UNA ARGENTINA LIBRE”

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