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yo

nosotros

todo

cr贸nica de un viaje de ida y vuelta a Sudam茅rica


« Los autores nos ofrecen este destilado de su periplo por Sudamérica, y nos recuerdan, una y otra vez, que de nosotros depende el que nuestra vida sea un viaje apasionante o no. » Javier de Isusi

yo

nosotros

todo

crónica de un viaje de ida y vuelta a Sudamérica

Este libro que tienes e de origen, nos fuimos compartir, lo que nues Regresamos un año má vivimos. Inspirados por las crón con el otro y, en un todas las personas que donde queremos abrir y tantas formas que e permita observar a di Es también un lugar d sentir una linda conex al cabo, nosotros tam mundo más amable, do Una aventura a la que


en tus manos es el fruto de un sueño, de nuestro sueño... Polaca y catalán s a conocer mundo. Partimos con la intención de aprender, para luego stros ojos habían visto y nuestras almas habían sentido. ás tarde, quizás fue un siglo... un poco más habitantes del planeta en el que

nicas de Ryszard Kapuściński, éste es el relato de un viaje hacia el encuentro camino inseparable, hacia el encuentro con uno mismo, a través de e se cruzaron en nuestra ruta por el continente sudamericano. Un collage r ventanas a otras realidades; donde poder escuchar otras voces, tantas existen de ver y de estar en el mundo. Un vuelo a vista de pájaro que nos istancia las sociedades que nos vieron nacer. donde, si miramos más allá del papel y con el corazón abierto, podremos xión con abuelas, niños, perros, gatos, montañas o cielos, ya que, al fin y mbién formamos parte del todo. Páginas donde soñar, si queremos, con un onde el miedo deje lugar al amor y la esclavitud deje de existir. te invitamos a sumarte...


, prologo Existen dos maneras de viajar, y no me refiero a la clásica diferenciación entre viaje y turismo, ya que de entrada el segundo no se puede clasificar como viaje. Para que haya viaje tiene que haber transformación, uno debe regresar distinto a como partió; si no, estaríamos hablando de otra cosa. El verdadero viaje es siempre interior y el anhelo que lo impulsa es el encuentro. Pero decía que existen dos maneras de viajar. Una de ellas, tal vez la que más nos viene a la mente cuando usamos la palabra viaje, conlleva un desplazamiento del cuerpo. Nada más revelador que el título que Aneta y Francesc han escogido para este libro para entender que eso fue lo que ellos hicieron por Sudamérica. Y el suyo, además, fue un viaje generoso, porque quienes tuvimos la suerte de acompañarlos a través de su blog pudimos experimentar la segunda manera de viajar de la que quería hablar: ésa que no necesita que el cuerpo se mueva. Por supuesto hay innumerables formas de viajar sin mover el cuerpo. De hecho para mí la máxima expresión del viajero es la de aquel que sabe hacer de su vida un continuo viaje, con lo que eso conlleva de aprendizaje, transformación y encuentro. Francesc y Aneta nos invitan a experimentar precisamente eso al ofrecernos este destilado de su periplo por Sudamérica, y nos recuerdan, una y otra vez, que de nosotros depende el que nuestra vida sea un viaje apasionante o no.

Javier de Isusi


Aneta, Francesc, el tiempo reencontrado. Y es que hay un tiempo para cada cosa. Tiempo para cantar canciones con los padres; tiempo para correr a través de los campos buscando quien se esconde detrás; tiempo para partir... Para Aneta se terminó la Polonia y con ella la infancia y la adolescencia. Se fue a Francia; amigos extranjeros, tiempo para aprender la lengua... ¿Y entonces, qué hacer ahora? El trabajo, algo de ahorros para poder correr un poco más lejos. Es el tiempo de experimentar el amor: un, dos, un vals a tres tiempos. El amor es caprichoso, aparece cuando hay ganas, aparece cuando a él le da la gana. Es España la que envía a Francesc. Él tiene la misma urgencia de tiempo. Sediento, hambriento, se quiere comer el mundo. Quiere probarlo todo, rápido, rápido, rápido... Entonces se vuelven por un momento sobre sí mismos, en esos pasos de danza necesarios para conocerse, para reconocerse y así juntos partir al otro lado del mundo a desafiar el tiempo. Aneta tuvo que dejar su bici, rayada y estropeada a conciencia con sus manos para que no se la robasen. Francesc acabó sus estudios y partió sin mirar atrás. Otro destino les llamaba. Amar no es suficiente, es necesario vivir. Partir, pero ¿dónde? Lejos. Hace falta un océano entre la nueva vida y la que dejan atrás. Será América del Sur, lejana, múltiple, vasta. Hará falta tiempo para verla y recorrerla, aquello que precisamente ellos quieren. Se dan un año, una revolución, el tiempo de un curso escolar, para aprender de la libertad, del amor y de los placeres simples de la vida así como de la miseria y la pobreza. Lejos de los padres y de los amigos, conociendo el sufrimiento a la distancia, compartiendo esta soledad a dos.

Un año para observarse, lejos de todo, para por fin, quizás, llegar a conocerse. Y luego está el otro. Tomarse el tiempo para encontrarlo en medio de esa multitud desconocida. El tiempo para distinguirlo, para hacerlo individuo, para verlo mejor. Ellos dos quieren compartir su viaje. No les fue suficiente vivirlo, quieren transcribirlo para dar, entregar, expresar este paréntesis de la vida. Un modo de dar a conocer este precioso botín, de dar el tiempo a los que no lo tienen, como yo, detrás de la pantalla. Cuantas veces recorrí de un vistazo esos pedazos de su viaje en su blog, archivándolos para no perderlos, para el momento en que tendría mas tiempo de apreciarlos... Regresaron más ricos tras un año de vida, un año de encuentros, un año ganado al contador del tiempo. Volvieron, y ahora, toca reaprender la medida de lo concreto; reencontrarse con el gusto de las costumbres, buscar una cama donde dormir por más de una noche, quizás comprarse una bici de nuevo, ganarse el sustento, perder su tiempo para ganarse la vida. Pero ahora ellos caminan sobre los guijarros que fueron recogiendo allá, tan lejos... Y el amor? No se puede rayar a la gente como a las bicicletas para que no nos las roben. Ellos verán, el tiempo no ha dicho aun su última palabra... Aneta y Francesc tienen aún mucho tiempo por delante. Y es que todo lo que nos llega, es por algo.

Melle Fred 3


gracias a la vida... Este libro está dedicado con todo el cariño del mundo a Lydia, que abandonó su cuerpo poco tiempo después de nuestro regreso para empezar un nuevo viaje. Gracias por tu saber estar, por enseñarnos que debemos agradecer cada día de nuestra existencia ya que al final el día más importante siempre es hoy. Gracias a Ryszard Kapuscinski. ´ ´ Sus libros permitieron nuestro encuentro y nos inspiraron a viajar hacia el encuentro con el otro, lo más bello y enriquecedor de este gran viaje que se llama vida. Cada trazo, cada foto y cada palabra está dedicada a todas las personas que el destino puso en nuestro camino, tanto a las que aparecen en estas páginas cómo a las que no, debido a la limitación de mostrar un año de viaje tan intenso en un libro. Gracias enormes, tremendas y del todo insuficientes por todo el amor y la hospitalidad recibida. Agradecemos también al universo, por conspirar siempre a favor nuestro; por dejarnos señales a veces escondidas, a veces bien visibles, en cada uno de los pasos que damos. Al momento y al lugar en que nos ha tocado vivir, donde podemos ejercer el derecho de expresión, decir lo que pensamos sin ser perseguidos, torturados o asesinados por ello como ha ocurrido durante gran parte de la historia y sigue ocurriendo en muchos sitios del planeta. Gracias a la abuelita Ayawasca y al abuelo San Pedro por conectarnos con la Madre Tierra, por abrir nuestro corazón y permitirnos entrar en puertas hasta ese momento cerradas. A la Pachamama por permitirnos conocerla. Porque ella nos lo da todo, porque de ella venimos, porque en nuestro viaje se mostró en todo su esplendor. A Berta, Soraya, Sandra y Ceci que durante nuestro viaje fueron trayendo desde Sudamérica los cuadernos que fueron la base para este libro. También a Lourdes por enviarnos, en un sobre que cruzó el océano, ánimos escondidos en cartuchos de tinta con los que seguir dibujando y contando el cuento. A Dani, Cata, Álex, Anne, Laia, Toni y tantos otros por compartir su camino o su retorno y así, suavizar nuestro aterrizaje en la vuelta. A Laura y Carlos por la autenticidad y la armonía entre lo que dicen y la forma en que viven. Por enseñarnos tanto con su actitud antes de nuestra partida, por estar presentes y vivir el aquí y el ahora. A Valentina, que desde Barcelona, nos dio las llaves de su vida chilena, pudiendo así conocerla a través de su familia y amigos. A todas aquellas personas que nos han aconsejado y ayudado, con tanta paciencia, a traducir y corregir este libro.


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aneta Gracias a mis padres y mis hermanos por recordarme que siempre tengo un lugar donde volver, en especial a mi hermana, que es mi mejor amiga. A mis sobrinos, maestros que saben cómo vivir felices, creativos y presentes. A mis amigos en Europa por las muchas formas en que me acogieron en sus vidas; por todo lo bonito que compartimos, llenando siempre mis baterías de energía; por lo que me enseñásteis, a veces incluso sin saberlo. Por inspirarme y ayudarme a mirar más allá de las palabras o comportamientos; por darme ganas de dibujar y seguir soñando. A mis nuevos amigos sudamericanos por enseñarme lo que es la pura vida. A Francesc por compartir este sueño que fue nuestro viaje y por todos los momentos vividos juntos. Por su pasión por la vida y su entusiasmo. Por su curiosidad hacia el mundo; la infinita búsqueda de mejorar, aprender, compartir. Por su sonrisa de niño que no para de soñar. Por esa ingenuidad, que es la fuerza que le abre muchas puertas pero que es al mismo tiempo su debilidad. Por su actitud positiva frente a los obstáculos del camino. francesc Gracias a mis padres porque gracias a ellos existo. Y eso, eso... es todo. Por su apoyo, por su respeto, por creer y confiar en mí. A mi hermana Eli, por ese lazo de sangre que nos une, que es tan fuerte y mágico. Por ser un espejo mejorado donde verme reflejado. A toda mi familia, por respetarme, por seguir aprendiendo y por hacerme sentir que, vaya donde vaya, siempre tendré un hogar. A Neus por enseñarme a confiar; por toda su luz. A Anna, por su empeño en lo universal. Y por aprobarme… A Angi y Sergi, porque con ellos, simplemente, me siento en casa. A l‘Emili. A Javier y Leticia por ser un faro en el camino. A todas esas almas que me han ayudado a ser quien soy, aquí y ahora. A Aneta por ser durante tanto tiempo el más fiel de los espejos, donde descubrir lo mejor y lo peor de mí. Gracias por su energía, por su arte, por su talento, por enseñarme tantas cosas aunque a veces no fuese capaz de verlas.


con

ten

ido


,

prologo 2 gracias a la vida... 4 tras la ventana 8

date una vuelta... 93

,

introduccion 13

nuestra, vuestra

Sudamerica

23 colombia 27 ecuador 31 perú

,

17

35 argentina 39 chile 43 bolivia

caminalma...

47

nos movemos... 49

todo YO 95

103

ellos 108 niños 119 abuelos 131 familia

religión 191 los medios 193

mujer 159

el espíritu de la deshumanización

viajeros 165

comemos... 53 bailamos... 55 nos enfermamos... 59

175

YO

todo

?

diario de mochila... 77

197

209 la soga 210

la selva

trabajamos... 67 y descansamos... 73

194

nuestro alimento 207

pintamos... 63 rezamos... 69

179 189

educación

141

turistas

nosotros

,

y ahora que? 212 , bibliografia 216

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tras la ventana

Érase una vez una escuela donde había un niño muy despistado. Un niño que pocas veces prestaba atención y que no se creía la historia que tenían decidida para él. Día tras día no podía dejar de mirar a través de la ventana, donde los pájaros trinaban y los árboles parecían llamarle. A pesar que nunca se lo habían dicho en clase él sabía que tenía unas alas y sabía

que esas alas le ayudarían a volar muy alto algún día, pero en ese momento

no podía verlas ya que antes de abrir la boca era a menudo castigado y obligado de nuevo a mirar a la pizarra.


- !Ahí fuera es peligroso! Solían decirle. No sólo sus tutores sino también muchos de sus compañeros. Un día el profesor enfermó y no vino. Durante su ausencia el director se presentó en clase y encargó tareas. La mayoría de alumnos se puso a trabajar en ellas pero el niño del cuento decidió escaparse. Por los pasillos de la escuela vio miles de carteles avisando de los peligros que correría y de lo seguro que estaba quedándose en clase. Pero algo muy fuerte en su interior le empujó a salir corriendo. Recién salió se dio cuenta cuán pesado era su equipaje. Y no era su ropa, el calzado o la tienda donde dormiría lo que realmente pesaba; eran casi todas las lecciones que había aprendido en clase. Le asaltó una gran duda:

¿era un cobarde o un valiente por escaparse?

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Harto de deberes y preocupaciones, aprendió a dejarse llevar. Su alma, fiel compañera de su cuerpo, aprendió a danzar al son de la música de los demás. Habló con abuelas, niños y niñas, perros, gatos, monos, burros, hojas, plantas, árboles. Descubrió que la tierra era su madre y por fin entendió porque los árboles le llamaban cuando él estaba en clase. Se sintió único y al mismo tiempo una pequeña parte del todo. Empezó a dar sin esperar nada a cambio. Y todo le fue devuelto multiplicado. A intentar ver a la gente por lo que es y no por lo que hace. A perfeccionar el arte de perder el tiempo, contemplando unas hormigas trepadoras o inventando historias con las caprichosas formas de las nubes. Decidió abrir su corazón y saboreó el gusto del amor más puro que le iban ofreciendo en cada hogar. Descubrió algunos de sus miedos y vio que eran únicamente una invención de su cabeza. Compartió parte de su camino con otras niñas y niños que también escaparon de su clase y que le explicaron tantos otros cuentos maravillosos. Caminó y visitó miles de sitios, agradeciendo cada momento vivido; sintiendo alegría por conocer a gente tan linda y pena al mismo tiempo por tener que decir adiós. Y con el tiempo aceptó también esa tristeza y entonces entendió que cada persona en el camino estaba ahí para enseñarle algo. Ese niño anduvo y anduvo. Cayó y se levantó mil veces. Entendió que caer es tan importante como levantarse. Y así, una por una, fue dejando por el camino muchas de las lecciones que tanto pesaban en su mochila. En un rinconcito maravilloso una chica le explicó que él era un Guerrero Amarillo. Y al principio no lo aceptó, ya que rechazaba la violencia. Pero todos estamos compuestos de paz y de guerra. Y así entendió que el Guerrero Amarillo es el Guerrero de la Palabra. Cuando aún le quedaba un largo camino de vuelta sintió unas ganas enormes de volver. A pesar de ello, tuvo que seguir andando, y su cabecita, como una esponja, ya no pudo absorber más y empezó a gotear. Fue tan intenso lo vivido que imaginó miles de mundos nuevos.


Finalmente regresó, lleno de esa sensación que de pequeño tenía cuando quería enseñar a los demás los regalos de los Reyes Magos. Llegó a su escuela y muchos de los carteles que había visto al marchar seguían en el mismo sitio. Entró en clase y su pupitre aún estaba allí, vacío. El profesor que enfermó también estaba de vuelta. Le pareció verle más viejo, a pesar del poco tiempo que él había estado fuera. Los compañeros seguían con sus deberes, tan atareados que no prestaron mucha atención a todos los regalos que traía. También se dio cuenta que algunos sabían mucho más que él sin haber ido tan lejos.

Se sentó en su pupitre y por un momento pensó que quizás lo había soñado todo. Y se entristeció. Le costó un tiempo aprender la nueva lección que la vida tenía para él. Esa lección era respetar que cada uno tiene su camino y que nadie puede andar el camino por otra persona. Sintió en lo más hondo de su alma que no podía callarse. Así que empezó a hacer un libro.

Decidió lanzar al universo todo lo que había visto, confiando que quién quisiera recibirlo lo haría. Mil pájaros revolotearon en su cabeza, mientras intentaba que al salir emprendieran un lindo vuelo. Y fue ahí donde encontró las fuerzas para empezar a vivir del modo que había aprendido en su viaje.


Y cada vez son más los niños y niñas que encerrados en cuerpos de adulto deciden vivir su cuento. Niños que ya no se conforman en hacer lo que les dijeron; que empiezan a escucharse a sí mismos y a hacer prácticas de vuelo con sus alas; a poner su granito de arena para, con sus virtudes y defectos, caminar hacia un mundo más lleno de amor. Esa niña del cuento es Aneta. Ese niño es Francesc. Y nosotros, cada día vemos más alas. Espera...

¿qué es eso que tienes en la espalda?

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El verdadero acto del descubrimiento no consiste en encontrar nuevas tierras, sino en ver con otros ojos. Marcel Proust


,

Este libro es el fruto de un sueño de dos personas.

Aneta y Francesc. Francesc y Aneta.

Con nuestras alegrías y nuestras penas, con nuestras virtudes y nuestros defectos. Durante casi un año recorrimos juntos Sudamérica. Nuestros pies anduvieron por Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile. Regresamos a principios ´ ´ de 2011 y desde entonces, como dice Kapuscinski, la cinta de la memoria no ha dejado de girar. Al fin y al cabo, el viaje no empieza cuando nos ponemos en ruta ni acaba cuando alcanzamos el destino. En realidad empieza mucho antes y prácticamente no se acaba nunca porque la cinta de la memoria no deja de girar en nuestro interior por más tiempo que lleve nuestro cuerpo sin moverse de sitio. A fin de cuentas, lo que podríamos llamar contagio de viaje existe, y es, en el fondo, una enfermedad incurable. ´ ´ Ryszard Kapuscinski, Viajes con Herodoto.

Ese contagio de viaje sigue ahí. Una vez se descubre esa intensidad, una vez te acercas al filo de la felicidad pura, te das cuenta que el verdadero viaje empieza cuando vuelves y que significa vivir la vida con

intensidad. Vuelves y ves que llevas un maravilloso y enorme tesoro entre las manos y que no puedes callarte, pero también te das cuenta que la vida sigue, que no todos vemos el mundo de la misma manera y que así, está bien...

introduccion

En la primera parte parte de de de de este libro podrás ver retazos y pinceladas de nuestro camino por el cono sur a la vez que nuestros sentimientos acerca de los lugares visitados, enriquecidos por testimonios de gente que compartió con nosotros un pedacito de su existencia. Cada una de las personas que conocimos estaba ahí para enseñarnos algo; nosotros aprendíamos de ellos y ellos de nosotros. Y es ese intercambio tan maravilloso, que nos llevó desde la casa más humilde en los pueblos andinos hasta el lujo de las grandes urbes,

el hilo conductor de este relato.

Un relato que no pretende ser una alabanza ingenua y sin reservas del sur ni una crítica sin fondo del norte. Partiendo de las enormes desigualdades en el mundo y de las tremendas injusticias orquestadas desde los países más ricos y continuadas por las élites de los países en vías de desarrollo, pretende ser un libro a modo de collage, lleno de ideas, impresiones y sentimientos que recogimos durante un año de camino errante por el continente sudamericano. Este recodo de la vida en que nos encontramos nos ha mostrado que hay miles de formas de sentir y comprender el maravilloso planeta que habitamos. Sin más pretensión que abrir nuevas ventanas, este es

nuestro modo de ver las cosas en este punto del camino. Estas palabras vienen de nuestras percepciones, intuiciones y sensaciones. Vienen de decenas de libros leídos, de centenares de trocitos de amor compartido, de miles de kilómetros recorridos. Y a pesar de la limitación

que el lenguaje supone, ahí van, lanzadas al universo, para que cada uno reciba y sienta lo que tenga que sentir. 13


Cada uno leerá este libro según sus sensaciones y forma de ver el mundo y más allá de eso soñamos en conectar con Eso que nos une a todos. Rechazamos cualquier tinte dogmático al creer firmemente que cada uno tiene su camino en esta vida aunque por desgracia muchas de las veces no empezamos ni siquiera a pisarlo. Entrar en él, descubrirlo y cuidarlo es algo que nadie más puede hacer por nosotros. Es por ello que SÍ criticamos el patrón uniforme que pretende extender el capitalismo y que ya llega a casi todos los rincones del mundo. Una telaraña invisible

que se reproduce por todas partes y que vive gracias al miedo.

Nos unimos a la lucha con aquellos que creen que es posible mejorar el mundo; aquellos que imaginan una forma de vivir más llena de amor y que caminan de la mano con sus sueños. Creemos que hay que compartir y lanzar la información porque tomar conciencia es un paso hacia la libertad. Como rezaba un muro en Chile,

« cuando el pobre lee, el rico tiembla ».

...

Deliberadamente, en nuestro viaje, esquivamos centrarnos en toda la corrupción, guerras, esclavitud, engaños y pobreza extrema que existió y sigue existiendo en Sudamérica. Este libro gira, en una dualidad inseparable, entorno al encuentro con el otro y al encuentro

con uno mismo.

Intenta mostrar la belleza y el amor exuberante, indescriptible y multicolor que salpica este continente de arriba abajo; esa belleza tan escondida por los

medios que deliberadamente intentan perpetuar una imagen negra de este mágico continente. La realidad la creamos en nuestra cabeza; somos nosotros mismos que con nuestras creencias y pensamientos llamamos a las personas y cosas que pasan por nuestra vida. Pero no hemos sido educados para ser libres; nadie nos enseñó que podemos escoger ser felices a cada paso que damos. Más allá de lo que nos pasa es más

importante cómo actuamos respecto a ello. Durante nuestro viaje aprendimos a mantener una actitud positiva y confiada y a entender que todo lo que nos pasa es por algo. La realidad y nuestra forma de pensar se influyen mutuamente. Así, el miedo llama al miedo a venir a nuestras vidas y los pensamientos positivos, en cambio, atraen el amor. La mayor dificultad no es que la gente acepte ideas nuevas, sino el conseguir que se olviden de las viejas. John Mayrand Keynes

Vivimos en un mundo donde la violencia, la represión y el miedo son las armas para tener controlada a la población. Cualquier cambio en la mentalidad de un pueblo necesita primero semillas. Semillas que caigan en suelo fértil; y este mundo de hoy, tan fragmentado e informatizado, quizás puede serlo: la revolución pacífica islandesa, las no tan pacíficas en el mundo árabe, el movimiento de los indignados... Si algo está cambiando es que ya no hay tanto miedo a expresarse. Queremos sentir y creer que los que gobiernan el mundo verán pronto que se les fue el invento de las manos dejando paso a esta ola de cambio. Y queremos caminar en esa dirección.

Informarse, dialogar, preguntar, reflexionar, compartir,

comprender, preguntar,

leer, viajar,

investigar, experimentar,

amar, soñar, andar...


La sadgfasdg fdgd fgrg gt gt hty relata el universo emocional que vivimos durante el viaje y que sigue en nuestra cabeza una vez regresamos al viejo continente (cabe decir que después de estar en Sudamérica entendimos el porqué de viejo). Queremos empezar por donde creemos debería nacer el verdadero cambio hacia una sociedad mejor. La esfera individual, la esfera del YO. A menudo nos olvidamos de soñar. Nos olvidamos de alcanzar nuestros límites para confundirlos con aquello que esperan de nosotros. Nos olvidamos que cada uno de nosotros es único y que si alguien nos impide crecer, ese alguien siempre acaba siendo uno mismo. ´ ´ Donde termino yo empiezas tú. O el otro, que como dijo Kapuscinski, es el resto del mundo para mí, como yo soy el otro para ellos. El otro es el espejo, es el lugar donde vernos reflejados y conocernos. En esencia somos animales sociales y está en nuestras manos caminar hacia el entendimiento y la comprensión hacia el resto de seres humanos. Nuestro viaje estuvo lleno de encuentros: con abuelos, niños, jóvenes, hombres o mujeres, gente rica o pobre; con músicos, cobradores, tenderas, tejedoras, campesinos, poetas, escritores... La verdad es que si caminamos por la vida con el corazón abierto podemos aprender de todo el mundo. Cada persona está ahí para enseñarnos algo. Así, todos, sumando barrios, ciudades y países, somos nosotros, la especie humana, esa que está destruyendo el planeta pero que, al mismo tiempo, tantos y tan maravillosos ejemplos de bondad y amor nos dio. ¿Cómo podemos vislumbrar esperanza dentro del caos en que se encuentra el mundo? Aunque parezca que ya lo hayamos olvidado, no somos los únicos que habitamos este maravilloso planeta. La naturaleza se ha convertido en algo ajeno a nosotros y estamos gravemente desconectados de la raíz. Hemos olvidado que el todo está en nosotros y que nosotros formamos parte de él. Desde un minúsculo átomo hasta la montaña más alta todo está conectado.


junio-10

mayo-10

08-marzo-10 27-enero-11 agosto-10

septiembre-10

diciembre-10

octubre-10 noviembre-10


, nuestra vuestra Sudamerica

Sudamérica fue, es y será un continente increíble. Sudamérica es vida, pasión, ritmo, pulso, caos, descontrol, exuberancia... y es que, como dijo Hölderlin, « donde abunda el peligro crece lo que salva ». Sudamérica rezuma, para nuestra mente occidental, surrealismo a cada paso. Es encontrar, cruzando una calle, contrastes abismales. Es desilusión y esperanza. Es tierra de dolor y de oportunidades. Es violencia y amor. Es bullicio y relajación. Es Tierra, Aire, Fuego, Agua…

la Pachamama en estado puro.

Es esencia; lugar donde conectarse con la fuente que nos da origen a todos. Es tierra de chamanes, de rituales que se escapan a la visión racional del mundo que nos enseñaron.

Sudamérica nos envió muchas señales,

como la liana de Ayawasca, esa soga que nos conectó al ritmo de tambores y cantos chamánicos con nuestro mundo interior y con el universo, que al fin y al cabo terminan siendo uno. Perros, gatos, gallinas, monos, que sin invitación se acercaron tantas veces a nuestro lado, quizás atraídos por la buena energía; quizás simplemente para compartir un pedacito de la existencia (ya fuese con pulgas o sin ellas).

La riqueza humana de este continente fue el alimento de nuestra alma. Así, al son de la música de la gente que encontramos, fuimos danzando durante casi un año por este infinito continente, de más de 7000 km de largo y casi 5000 de ancho, donde viven más de 350 millones de personas y quizás, como en ninguna otra parte, se dan la mano las bellezas

más deslumbrantes con las peores atrocidades.

La violencia es real y palpable a lo largo del continente. Y es triste que los medios de comunicación sigan apagando este fuego con gasolina, alimentando el miedo con imágenes de guerra y violencia mientras en occidente seguimos viviendo en una burbuja con las paredes cada vez más frágiles. La esclavitud y la pobreza extrema son cruelmente reales. Prueba de ello, las grandes urbes, que aglutinan millones de personas forzadas a abandonar su terruño buscando una mínima oportunidad. Sitios donde más allá del centro se extienden barrios enteros olvidados, sin ley y sin recursos. Lugares donde la vida de una persona vale muy poco.

Entre toda esta violencia, como en un intrincado tejido, convive en Sudamérica el amor más bello; ese que recibimos a cada paso que dimos, ese que derribó nuestros prejuicios etnocentristas.

Fue durante nuestro camino, libres de ataduras y obligaciones, que aprendimos a confiar en la intuición y en dejarnos llevar. Comprobamos miles de veces que la buena energía llama a las buenas cosas. Y así, del modo más inverosímil, siempre aparecía alguien para ayudarnos, alguien en quien confiar; que nos abriera la puerta y nos ofreciera un lugar donde descansar o una mesa donde compartir y comer juntos. 17


Recibimos tanto cariño de las personas que fuimos encontrando que creció en nosotros la necesidad de compartirlo y mostrar que este continente va más allá de la imagen que nos venden en los medios. Fueron nuestras ganas de descubrir, de aprender y de dejarnos llevar lo que nos guió desde la costa caribeña de Colombia hasta casi el extremo sur del continente. Así, nuestras reflexiones nacen del azaroso camino que recorrimos, de las experiencias vividas, de las opiniones de la gente, ya fuera rica o pobre y de los libros que iban cayendo en nuestras manos durante el viaje.

Cuaderno de viaje No 5, septiembre 2010, Bolivia

El uruguayo Eduardo Galeano es una de esas plumas maestras que nos recordó que el colonialismo sigue vivo. Que la explotación de los recursos naturales y el maltrato de la gente indígena siguen ahogando a este continente gracias a las deudas contraídas hace siglos y que se perpetúan y crecen para favorecer a los países del hemisferio norte. Ernesto Sabato fue la voz argentina, tierna a la vez que dura, que nos animó a tener esperanza. Alguien que a través de sus libros defiende el contacto con los demás como algo necesario para mejorar el mundo, alguien que nos empuja a creer y luchar por un mundo mejor antes de que sea demasiado tarde. Intentar describir este crisol, esta mezcla de razas, estas desigualdades enormes, es tema de historiadores y de muchos libros. Sin embargo, en Bolivia, conocimos a un chico valenciano, Alonso, que lleva siete años viviendo allí y que nos resumió la esencia del continente:

“Sudamérica es un orden caótico o un caos organizado”. Todo parece derrumbarse a cada paso, consecuencia de una precariedad insostenible. Pero es al cabo de un tiempo que se percibe un orden invisible a nuestros ojos que parece regirlo todo. A grandes rasgos, de los países recorridos por nuestros ojos y nuestras almas, podemos hablar por una parte de una Sudamérica de tradición andina que incluye Ecuador, Perú y Bolivia y por otra de Argentina y Chile, en el extremo sur, cómo los países más desarrollados. Colombia es lugar de contrastes extremos, donde el capitalismo y la supuesta democracia conviven aún con los paramilitares y las guerrillas, en esa guerra sin fin alimentada desde los países ricos, principales consumidores de cocaína, que tantas muertes y sufrimiento provoca.

Andábamos un día por La Paz y nos encontramos en una esquina, en medio de la acera, una reunión de las vendedoras de la Plaza San Francisco. Sentadas en el suelo, con sus mil faldas de colores, alrededor de una manta llena de tabaco y coca, discutiendo como mejorar su situación de trabajo.


Cuaderno de viaje No 10, diciembre 2010, Chile 19


A lo largo del continente y especialmente en los pueblos, nos pareció ver y sentir un comunismo sin comunismo. Lugares donde mucha de la gente no se plantea el derroche simplemente porque no lo conoce o no se lo puede permitir. Los vínculos familiares se perciben aún muy fuertes, con gran cantidad de niños correteando y una especie de solidaridad que en nuestro mundo civilizado parece ya solo existir en las asociaciones y grupos de ayuda.

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Recorrer Sudamérica de norte a sur nos permitió observar como el hombre con sus leyes y sistemas socioeconómicos modela la realidad. Así, por ejemplo, vimos en Colombia como las huellas sangrientas del rastro de la droga siguen marcando la vida de la gente. Vimos como en pueblecitos de Perú o Bolivia, la gente encuentra siempre la manera de sobrevivir, en lugares donde el estado a veces parece tan sólo llegar en forma de pintadas en los muros en tiempos electorales. Vivimos la pasión que palpita en un país infinito como Argentina. Un pueblo capaz de hermanarse con un sentimiento patriótico tan fuerte a pesar de su juventud (recién cumplió el bicentenario), a pesar de ser un pueblo que desapareció a todos los que habitaban este vasto territorio a su llegada. Y sí... hay otra cosa bien cierta en este país... Maradona es Dios. Sentimos en nuestra piel el capitalismo salvaje que arrasa con todo y con todos en Chile. Sentimos con miedo la jungla en que puede convertirse también Europa a medida que perdemos derechos sociales en favor de las grandes empresas. Viajar con tiempo permite acostumbrarse a un país. Empezar a entender a su gente, sus bromas, sus costumbres, sus horarios. Empezar a quererlo con el paso del tiempo. Y cada vez que dejábamos un país nos embargaba la tristeza. De repente un doble salto mortal para cruzar la frontera y empezar todo de nuevo.

Baños, Ecuador

Danos la mano y empecemos este viaje. Porque el viaje, hermano, puede estar aquí mismo...


Perú es un país increíblemente rico en todos sus aspectos, tanto en su flora y fauna como en su diversidad cultural; en pocas palabras, atractivo y abundante. Por ese motivo, se dice que

«Perú es un pobre sentado en un sillón de oro».

Aquí contamos con muchos recursos naturales. Si miramos alrededor vemos hermosas montañas glaciales que tanta sabiduría ancestral atesoran; mares ricos de abundantes especies; selvas de tierra tan productiva que ni necesita ser trabajada. Lugar donde crecen grandes y deliciosas frutas, como el mango, la palta, la lúcuma, la maca; frutos y verduras de sabor apetitoso y dulce. He visto a muchas personas que vienen de fuera quedándose admiradas de la abundancia de los productos bien baratos que da esta tierra y quejándose al mismo tiempo que en sus países son tan caros y sin sabor.

Vivo en un lugar donde siento a cada paso la espiritualidad y la conexión con la tierra y es ello lo que me hace sentir rodeada de seres especiales, de personas fuertes.

Me sorprende del peruano su creatividad, que le permite sacar tantas cosas de la nada. La música parece que ya nace con él, dentro de su corazón. Lo mismo con el arte y la propia cultura vivencial que todavía se arrastra hasta estos siglos así como los rituales que se llevan a cabo en cada fiesta cultural. Quizás la falta de unión es uno de los grandes problemas del Perú. Como dice el dicho, «cada quien baila con su propio pañuelo». Cada uno ve por sí mismo y nos falta esa unión para luchar y protestar que nos lleve al nacimiento de un cambio que favorezca a todos. El peruano, a mi modo de ver, lo tiene todo servido, como un rey, y eso no le deja ver ni apreciar lo valioso de nuestro país. En general es una persona floja, indisciplinada, que quiere todo fácil y rápido. Con poca paciencia, en vez de utilizar los medios para salir adelante. Siempre se está quejando de querer más y más, pensando por ejemplo que el futuro está en irse a Estados Unidos o Europa para mejorar su situación, sin darse cuenta que aquí se puede hacer todo con tan sólo un poco de creatividad y paciencia. Marisol Fajardo

www.sembrandosemillasconyoga.org

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en casa de Miguel y su familia, Lagunas, provincia del Alto Amazonas

perú


P

E

R

U

En cualquier resquicio la vida brota, emerge y palpita. Dicen que si el pobre lee el rico tiembla. Quizás aún no llegó el momento. Quizás...


Caos y creatividad en un abrazo que va de la vida a la muerte, con una facilidad que abruma a propios y ajenos. El país con la mayor biodiversidad del planeta es asimismo escenario de grandes experiencias para el alma. Como dice la sabiduría popular, el que busca, encuentra; y en Colombia se puede encontrar en la experiencia de los opuestos lo que se esté buscando.

La creatividad y la destrucción en una danza alocada al ritmo intenso del trópico. Es muy fácil caer en los prejuicios para entender las condiciones en que se vive en Colombia y ese no es mi estilo. Mientras escribo estas letras y las lees estallan la violencia y la intolerancia en balas, minas antipersona, desplazamientos forzosos, paramilitarismo, guerrilla, depredación de los recursos naturales por las compañías extranjeras, trata de blancas, desapariciones forzosas y muchos más nombres que tiene el carácter destructivo de la raza humana. Sin embargo, sorprende ver que entre tanta confusión se agita la semilla de la vida, viva y generosa, buscando y encontrando nido entre los habitantes. Lo que me abruma de Colombia es la esperanza que corre por la sangre, inmune a su opuesto, y que recorre ciudades y pueblos, audaz y constante. Se refleja en la sonrisa fácil de cada día, a pesar de todo y por todo, con un humor negro donde el corazón no tiene límites para el perdón y el amor. los lugareños combaten el calor con cerveza Pilsen fresquita, mientras juegan al billar en este bar de Magangué

La dificultad de definir al pueblo colombiano radica en la gran diversidad de realidades que conviven en el país. Si tuviese que escoger una, sería la generosidad en la palabra, en la intimidad.

Cuando se dice « mi casa, es tu casa », significa, literalmente, eso. Las historias son el pan de cada día que pasan de boca en boca, endulzando el alma. Con un cuento mío termino. Un día, abrumada por mis múltiples necesidades insatisfechas, en una ladera de una comuna en Medellín, realizando un absurdo programa de atención a personas desplazadas por la violencia, le pregunto con formulario en mano a una mujer, que se toma un descanso en su labor de trasladar ladrillos para una escuela comunitaria: « ¿Cuáles son sus necesidades más apremiantes en este momento? » Su respuesta me golpea al extenderse el silencio entre nosotros, mientras mira al cielo con detenimiento, baja la mirada y me dice: « nada ». Naty Hoyos

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colombia


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Lugar de contrastes infinitos, donde encontrar el amor mรกs bello junto a esa terrible violencia, tan presente como provocada.


El país más pequeño de los Andes sudamericanos es Ecuador, cuyo nombre proviene de la línea ecuatorial o latitud 0. A pesar de su tamaño este país posee una increíble biodiversidad; podríamos decir que tiene cuatro países en uno: la costa, plagada de extensas playas, la sierra con sus páramos y volcanes (varios de ellos activos), la Amazonía con sus ríos y selvas y las Islas Galápagos, mundialmente conocidas. Resulta increíble como en unas pocas horas de viaje se puede pasar desde el nivel del mar a través de los Andes, con sus cordilleras occidental y oriental, hasta llegar a la selva, admirando una bella variedad de paisajes y climas. Ecuador destaca también por la calidez de su gente, que guarda características singulares en cada región. En la costa la gente es descomplicada, noctámbula, alegre, caliente; en cambio en la serranía sus habitantes son reservados y tranquilos, me imagino debido al frío y las montañas; la Amazonía es como una mezcla de las anteriores. Este país del centro del mundo es el resultado del mestizaje de los españoles con los nativos. Una combinación donde viven montubios, cholos, indios, afros, blancos y mayoritariamente mestizos, donde también la cultura andina y su cosmovisión

tienen una gran importancia en sus pueblos, tradiciones como el Inti Raymi, el Corpus Cristi, la diablada de Píllaro, la Mama Negra...

mercado del jueves en Saquisilí

Y en tan singular variedad, la gastronomía es otro de sus puntos atrayentes con sus exquisitos mariscos y los platos afrodisiacos de la costa, pasando por las papas y carnes de la sierra y el maito, los ayampacos u otros platos exóticos de la parte oriental. Son la cultura, la naturaleza y sus gentes los rasgos que hacen único a mi país. Como un país en vías de desarrollo aún requiere trabajar mucho en temas como el manejo de desechos sólidos, seguridad, control del tránsito y otros que son la cara menos amable de este país de encanto, que a pesar de esto sigue siendo un lugar agradable para vivir. Edison Baldeon

www.bikingspirit.com

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glosario: montubio - campesino de la costa, viene a ser el vaquero de esa zona. cholo - término para tratar a una persona mestiza que tiene rasgos indígenas (generalmente piel oscura, bajito, cabello rebelde, ojos pequeños). Inti Raymi - la Fiesta del Sol, muy popular entre el pueblo Kichwa. la diablada de Píllaro - se hace dos veces, en diciembre y en enero. Vestidos con trajes y máscaras del diablo, la gente del pueblo se disputa la plaza, bajando hasta ella desde diferentes sectores. la Mama Negra - en honor a la Virgen de las Mercedes, se celebra en Latacunga. Lo encarna un hombre disfrazado de mujer negra que lleva una muñeca y va a caballo. Hay dos celebraciones: en septiembre son las vendedoras de los mercados las que la hacen y en noviembre es la fiesta comercial, donde es la gente adinerada de la ciudad la que participa. maito - plato típico de la selva ecuatoriana en que el pescado es envuelto en una gran hoja y cocinado en su interior, impregnándose así del suave gusto de la planta. ayampaco - comida típica que usa como envoltura una hoja de bijau, llevando generalmente cebolla, especias y carne, aunque originariamente el ingrediente principal era el pescado, generalmente la caracha.

ecuador


E C U A D O R

A cada paso, en cada cara, respiras sabiduría ancestral. Dormimos cerca de la boca de un volcán sin saber bien si él también lo hacía. En las alturas, tan lejos y tan cerca de todo.


Tierra de gente con una raíz indígena muy presente, orgullosa de su origen, que baila sayas, caporales y morenadas al ritmo del gran carnaval, con grandes trajes llenos de brillo, donde osos, morenas, diablos y cholitas bailan sin parar durante tres días en una fiesta que se apodera de todos los corazones y calles. Un pueblo que se emborracha, que se llena de agua y espuma lanzada por grandes y chicos; una fiesta tan grande que emociona, que representa la expresión cultural de un pueblo orgulloso de ser boliviano. Pasear por Bolivia, este país que perdió el mar hace ya más de 100 años en una guerra con Chile, es toparse con carritos en todas las esquinas, que te venden salteñitas, jugos de naranja o pomelo exprimidos ante tus ojos, jugos de quínoa y manzana, emolientes para el estómago, panes con huevo frito, y una infinidad de maíces y fideos inflados con azúcar; confites, frutas, choclos, y más cosas que probar y degustar por muy poca plata. Es también encontrarse muchos niños trabajando, a veces a altas horas de la madrugada, bailando en trajes típicos, vendiendo chicles o anunciando las paradas del minibús. Ancianas casi descalzas bajo la lluvia vendiendo cucharitas de plata talladas a mano, o cholas con sus faldas de colores, sus trenzas interminables y sus guaguas colgando mientras venden de todo deambulando por las calles. Un pueblo dividido entre los que buscan el progreso a través de sumarse al capitalismo que tiene creciendo a sus vecinos y los indígenas, que luchan por mantener su cultura pura y hacer de su país un territorio explotado por manos y capitales bolivianos sin dejar que nadie se quede con lo que les pertenece, al tiempo que respetando a la Pachamama, la gran Madre Tierra que da la vida y la muerte. Plaza de San Francisco, La Paz

Cada vez que tomes algo en Bolivia, el primer trago es para ella: deja caer un poco al suelo para dar gracias y ser bendecido con una nueva botella.

«Bienvenida a Potosí, tierra de machos, tumba de cobardes», me dijo un minero del cerro

rico en esta ciudad a más de 4000 metros de altura, que posee una mina de oro y plata que se explota desde tiempos de la colonia. Hace ya cinco siglos que esa mina sangra plata, y aún hoy los mineros trabajan bajo tierra, mascando hojas de coca, bebiendo refrescos y fumando tabaco, sin comer la mayor parte del tiempo y con derecho solo a orinar. Turnos de dos días o más sin ver la luz del sol, sin enterarse de lo que pasa en la superficie, con una expectativa de vida de no más de 45 años. Paradójicamente estos hombres lucen su calidad de mineros como un trofeo de hombría y virilidad y muchos niños crecen deseando convertirse en un minero más del cerro rico. Catalina Saavedra glosario: saya - baile típico del altiplano. caporal - baile típico, que alude a los patrones (jefes o dueños) de los fundos en la colonia. morenada - baile típico, que alude a los morenos (la mezcla de indígenas y africanos). Tiene que ver con el cristianismo y con la influencia de los esclavos negros. salteñitas - empanada cocida al horno, típica en la gastronomía popular boliviana y argentina. Jugosa y rellena con carne o pollo, huevo duro, especias y otros ingredientes. cholita - es la mujer aymara o quechua. Su traje típico es sombrero, falda, chaleco de lana y sandalias. Generalmente lleva sus guagua colgando de la espalda en un pedazo de tela tejida multicolor, cuyo nombre es aguayo. guagua - niño pequeño.

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bolivia


B O L I V I A H a y q u e c o m e r. Y e l hambre agudiza el ingenio. Quizás por eso las almas abandonan sus maltrechos cuerpos cuando hay algo que celebrar. Cualquier día puede ser el último, quizás el primero.


Argentina se encuentra conformada por pueblos originarios que habitan esta zona de América, cuya herencia disfrutamos en varias festividades. A partir de la llegada de los españoles se produjo una fusión nuclear, apareció algo nuevo, el mestizo. Identidad auténticamente Argentina, el gaucho, sabedor del campo, del caballo, del facón, de la guitarra y la payada, gran contestatario y anarquista. También los africanos con su cultura y ritmos que hoy podemos encontrar en el candombe, la milonga, la chacarera. Dimos acogida a inmigrantes europeos a partir de las guerras mundiales. Buscando existencias pacíficas se afincaron italianos, franceses, españoles, alemanes y europeos del este. Actualmente llegan de países limítrofes; Bolivia, Paraguay, Brasil y también de lugares tan alejados como China. Somos un muy buen cóctel con múltiples ingredientes... quizás por todo eso es que tenemos las mujeres más hermosas. Por nuestros orígenes es que abrazamos al visitante y compartimos el alma familiar al abrirle las puertas de nuestras casas. Cuando llega el visitante le decimos: « ¿Che y vos de dónde sos? ¡Vení, vamos a comer algo! ». Hacemos un asado y con un buen vino nos ponemos a charlar. Por cierta melancolía creamos el tango, pero también ritmos alegres que mitigan penas, como la chacarera que nos lleva a danzar al son de bombos y guitarras hasta altas horas de la madrugada. El fin de semana podemos bailar en muy buenas raves y conciertos de rock alternativo; ver exposiciones contraculturales de pintura y al otro día leer a Borges tomando mate; con el espíritu del Che Guevara ir a manifestarse y luego psicoanalizarse porque eso de andar reprimidos es un bajón. Somos el producto de la explotación humana que produce el capital extranjero, desde el saqueo del mineral hasta las manipulaciones de organismos financieros. Somos los que pagamos la deuda externa, fraudulenta y corrupta. Somos el país que tiene la capacidad de alimentar a millones de personas a partir de la industria agrícola, ganadera, porcina y bobina, pero no podemos erradicar la desnutrición infantil. en la infinidad de la Patagonia...

Justamente somos el país que después de los horrores que sufrieron los hermanos europeos en la segunda guerra les dimos alimento y créditos sin ningún tipo de ganancia. Somos los que olvidamos estas cosas cuando dejamos que se nos cuente nuestra propia historia desde afuera. Somos uno de los países que más materia gris forma en las Universidades Nacionales. Exportamos físicos, químicos, biólogos, ingenieros, médicos, filósofos, psicólogos, en definitiva, profesionales de alta gama que nutren academias y centros de estudios extranjeros por no darles trabajo en el país. Somos una tierra rica en paisajes, colores y sabores. Se puede disfrutar de alta montaña, desiertos, mar, playas, glaciares, cataratas, pueblos con arquitectura precolombina, megaciudades, teatro, cine, artes plásticas, literatura, filosofía, psicología, fútbol, tango, folcklore, rock, vino de primera calidad, asados... Somos millones que todas las mañanas recreamos un territorio con una identidad y cultura única en el mundo. Y todos, absolutamente todos, dejamos desiertas las ciudades, pueblos o caseríos cuando cada cuatro años se disputa el mundial de fútbol y lloramos de alegría con sabor a revancha al recordar ese partido en que un petiso retacón a quien llaman Maradona tomó la pelota a mitad de cancha, pasó a todo un equipo incluyendo al arquero y casi desde el suelo marcó el mejor gol de todos los tiempos... Vicente Díaz Couretot 39 glosario: gaucho - campesino característico de las llanuras de varios países de Sudamérica, conocido por su habilidad como jinete y por la cría y venta de vacunos. facón - cuchillo originario de las pampas argentinas, utilizado por los gauchos y usado como herramienta de trabajo y arma de defensa personal. payada - arte perteneciente a la cultura hispánica, en el que una persona, el payador, improvisa un recitado en rima, cantado y acompañado de una guitarra. petiso retacón - adjetivos para describir a alguien grueso y de corta estatura.

argentina


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El mate, el fútbol, los asados o la fama de los porteños... todo cierto. Aunque sin duda el mejor paisaje de este país, que parece habitado por italianos que hablan español, es el humano.

“Andaremos de matreros, si es preciso pa salvar nunca nos ha de faltar ni un buen pingo pa juir ni un pajar ande dormir ni un matambre que ensartar.” Martín Fierro


Me asomo al globo y en el sur del mundo aparece delgada una franja de tierra temblorosa entre dos gigantes. El Océano Pacífico la baña de pies a cabeza y la Cordillera de Los Andes, como un Monolito, se yergue frente al Sol, coronando cada amanecer. Chile es un largo valle, un flaco suspiro entre la montaña y la playa que sacude el polvo del desierto con un trozo de hielo y la roja tierra de luna se esparce hasta el fuego. La historia habla de un pueblo que resistió en el sur del Bío-Bío a la corona y la cruz impuesta... Pueblo-alboroto. Pueblo-tumulto. Después de unas cinco generaciones llegó la Aurora y con ella la Revolución. Del conservador al liberal pasaron guerras pacíficas y ferrocarriles con salitre. Navegó en sangre la oligarquía de terratenientes, de burgueses-banca y mineral, derribando presidentes, erigiendo ciudades, matando los ríos y al paso mucha gente. La unidad del Pueblo lo llevó al socialismo democrático, a la nacionalización del cobre, al Nobel de Neruda; pero el terror a la amenaza en tiempos de fría guerra, despertó los hilos del águila y el bototo milico pisó fuerte... Volver a los Diecisiete cantó Violeta. Diecisiete años de miedo blanco y negro, de Víctor sin sus dedos. Y en su lengua la tortura instalada mirando un estadio convertido en campo concentrado. La reducción del gasto social, la privatización del Estado y el saqueo de los grupos económicos, aumentó la brecha entre ricos y pobres y el individualismo se exacerbó al todo.

El arte ebullía en el subsuelo y emanaba en el exilio, la música cosechaba acordes tristes y la visión de esperanza común se aunaba en el arcoíris. Así llegaba la demosgracia y con ella el olvido; la medida de lo posible tejió una malla circense, donde sólo dos hilos de poder se trenzaron para asegurar el futuro de los suyos y perpetuarse en la teta capital. Debo retratarte, sociedad de jaguares, de la centralización manifiesta. Tu gente al norte y al sur abre la puerta de sus casas al errante, se saca el sombrero con olor a campo, se sacude el carbón-doloroso el pirquinero y en su real dimensión vive el tiempo. Justo en tu centro vive la masa, selva gris con identidad en coma, urbe con pulsos de cemento y tráfico, que echa tierra a la periferia de olvidados y desborda el shopping en familia el domingo. Tragamos bocanadas de esperanza para un día mirarnos libres. ¡¡Viva Chile, viva la comunidad!!

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Gonzalo Quiroga

www.gonzalo-efecto.blogspot.com glosario: Bío-Bío - octava región (de quince) situada en el centro del país. Aurora - primer periódico chileno, publicado entre 1812 y 1813. Volver a los Diecisiete - título de una composición de la cantante chilena Violeta Parra. Víctor Jara – cantautor chileno torturado y asesinado en 1973 por fuerzas represivas de la dictadura pirquinero - trabajador de la de extracción de mineral de forma artesanal.

chile

casa abandonada en el Chaitén, ciudad arrasada en mayo de 2008 tras la erupción del volcán del mismo nombre


C H I L E

Estrecha e infinita regiรณn que tantos universos esconde. Es quizรกs el capitalismo salvaje que lo azota el que hace brotar a las mรกs interesantes personas.


Quería contarles que cada vez que leo un mail de ustedes el efecto que me hace es llenarme de ternura y erizarme la piel. Siempre que he leído algo de ustedes me enseña algo positivo y me dije ¿porque no contarles algo tan lindo? Si después de todo es cierto somos tan fugaces en este mundo... Natalia, La Rioja, Argentina

Hola parejita!! me enkantan estos mensajes kon mensaje, siempre rekonforta ver ke hay gente despierta por ahí, y saber ke kon pensamientos así kada vez habrá más y más gente ke saldrá de su letargo y sabrá ke no hace falta ser muy valiente para gozar de los regalos diarios ke nos brinda la patxamama... solo hace falta dejarse llevar, fluir kon este río ke es la vida; no resistirse, y estar atento, bien despierto, ser konsciente del momento, y disfrutar el aki y el ahora. Kon alegria, kon intensidad, kon amor... y de esto somos kapaces todos y todas sin excepcion!! David, Cataluña Viajar seguramente es para ustedes un mundo nuevo que tienen que reorganizar todos los días. Sigan experimentándose fuera de caminos establecidos... piérdanse y vuelvan para contar cómo es eso de lo que todos intentamos tomar un poco... La Libertad. Vicente, La Rioja, Argentina

Vuestro viaje está siendo de una belleza deslumbrante, porque está siendo realmente « viaje ». Viaje interno, que para eso sirven los viajes externos, para recorrernos, para encontrarnos. A través del otro, los otros, los paisajes... Todos ellos, en viaje más que de ninguna otra manera, se revelan como espejos donde nos reflejamos y reconocemos. Eso nos hermana con todos y todo. Gracias por compartirlo de esta manera tan hermosa y especial. Así muchos viajamos un poco con vosotros, nos hermanamos también con vosotros, volvemos a recorrer lugares o experiencias por las que hemos pasado... y es muy muy bonito. Disfrutad a tope de este camino, cuando volváis el viaje os seguirá brindando regalos. Javier de Isusi, Cáceres


Caminalma es el nombre artístico de nuestro proyecto, que expresa desde el corazón la andadura, el viaje, nuestra búsqueda de la verdad, aunque sepamos que ella no existe. Vivimos en una sociedad que idolatra lo material, que enaltece el culto al cuerpo y que desoye los deseos y las necesidades de nuestra alma. Mi fuerza proviene de aquello que busco. Yerba mate libre. Guillermo de Posfay

e vamos, Por el sueño es qu . os ud conmovidos y m os? m Llegamos? No llega Haya o no frutos, nde vamos. por el sueño es do que tenemos, Basta la fe en lo en aquello basta la esperanza remos. que tal vez no tend demos, Basta que el alma a, rí eg al con la misma os em oc a lo que descon a día. a dí l y a lo que es de ? os m Llegamos? No llega os m Partimos. Vamos. So

Sebastião da Gama

caminalma

Nunca nos enseñaron a escucharla, únicamente nos enseñaron a engañarla, a ignorarla, a decirle qué tenía que creer cada vez que ella nos quería decir algo. Así, al cabo del tiempo, muchos de nosotros perdimos la capacidad de escuchar esa voz interior. En vez de dejarle espacio a nuestra alma, empezamos a pornernos metas inalcanzables y nos pasamos la vida corriendo, olvidándonos de dejar entrar en nuestra vida a la sorpresa, a la improvisación, a la magia, al milagro; nos olvidamos de sentir, ya que nuestra mente racional ocupó todo el espacio. Así, aprovechando las herramientas que nos da el sistema en el que vivimos, pudimos ahorrar dinero para cumplir un sueño y hacernos un increíble regalo: viajar libremente durante un año.

Viajar sin ataduras, sin horarios, sin rumbo y descubrir que poco a poco todo fluye y que nuestra mente deja de planificar para empezar a sentir. A sentir realmente qué es lo que queremos y no lo que se supone debemos querer. A explorar los límites de uno mismo y darse cuenta que todos tenemos un potencial maravilloso. No recibimos la sabiduría. Hemos de descubrirla nosotros después de un viaje que nadie puede hacer por nosotros o evitárnoslo. Marcel Proust

A explorar también los límites de nuestra relación de pareja, que según Jorge Bucay, es el espejo más fiel y al mismo tiempo el más cruel de todos. Tocar mil teclas, descubrir la infinita belleza del planeta que habitamos, escondida en cualquier persona, cualquier animal o cualquier recodo del camino. Descubrir otra manera de vivir, llena de aire y de vida, donde los animales, la tierra y las estrellas empiezan a hablarte. Una vida diametralmente opuesta a la telaraña de miedo que cubre nuestros serios y civilizados países, tan ocupados en crecer y producir...

, y entonces... queé hacemos? ?

Caminalma es el vehículo, el combustible y la carretera. Es la señal de aviso que te encuentras cuando vas demasiado rápido.

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Desplazarse por este infinito continente supera cualquier lógica a la que estamos acostumbrados. Tiempo y espacio se contraen y dilatan sin aviso previo. Desde movernos en canoa por la selva amazónica, escuchando los sonidos de aves e insectos, hasta el más ruidoso viaje en mototaxi por las atestadas calles de alguna gran ciudad,

pasando por un mareante trayecto de más de diez horas de curvas imposibles por la cordillera andina. Bien sea aguantando el equilibrio en un transporte de ganado por la Patagonia chilena o relajados en algún elegante autobús argentino, donde te obsequian con café y alfajores, cualquier forma es buena. Al final, cuando hay tiempo, no importa el cómo; lo que queda, es disfrutar el camino...


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Hacer autostop tiene también sus recompensas. Después de horas levantando el dedo con escaso resultado, decidimos cambiar de táctica e ir a la cazar camioneros en las gasolineras. !Y rumbo al sur! En una de esas amistades que surgió a bordo de un camión, le regalamos nuestro mate a Leo, ya que el suyo era chiquito, no era digno para un hombretón como él.

Si algo nos queda grabado en la memoria, son algunas de las terminales de autobús. Mujeres que gritan incesantemente los destinos para captar clientes, gente vendiendo cosas, mamitas atestadas de bolsas esperando la hora de partir, personas durmiendo aquí y allí en una algarabía que nunca descansa.

n o s m o v e m o s ...


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Hablar de comida es hablar de la esencia del continente ya que cada plato es un fiel reflejo de la tradición, las costumbres y las posibilidades de cada lugar. Es viajar por el norte peruano durante un mes, a base de pollo con arroz y yuca hervida y degustar la carne argentina regada con un buen vino en cada casa que visitamos. Es probar anticuchos (pinchos asados de corazón de vaca) en medio de la calle y contemplar tortugas descuartizadas y gusanos aún moviéndose (llamados suri) listos para vender y degustar en el gran mercado de la selva en Iquitos. Comer en Sudamérica es también compartir papas y choclo (maíz) sentados en el suelo con la familia indígena que nos acogió en Ecuador y también degustar alta cocina en un restaurante de moda en Buenos Aires. Es probar tantas y tan variadas clases de pescado y marisco en el sur chileno, la deliciosa trucha del centro de Colombia acompañada de patacones (plátanos verdes fritos) o el cebiche peruano (delicioso pescado macerado con limón). Sin embargo, la experiencia más grande es entrar en algún mercado andino y perderse en este universo lleno de mamitas, siempre rodeadas de sacos, papas y hortalizas.

comemos...


Sigan danzando, que asĂ­ el mundo va mejorando. RenĂŠ Rojas


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b a i l a m o s ...


Amanda del Solar, San MartĂ­n, Argentina


Sudamérica es ritmo; ritmo es música; música es vida. La música es el reflejo de una sociedad.

En las fiestas de los pueblos andinos, es ritmo que sale de las entrañas de la Pachamama para envolver a la gente durante los días de celebración; el alcohol abunda y los maltrechos cuerpos abandonan sus almas por unos días, ya sea al ritmo de la quena, el charango (flauta y guitarra andinas) o los tambores. En Colombia, se respira el ritmo, se vive al extremo, manifestándose en centenares de bailes distintos. En Argentina pudimos saborear la exquisitez del Tango, al tiempo que descubrimos la riqueza del folklore gracias a Atahualpa Yupanqui y a Mercedes Sosa, la inmensa Voz de América. En Chile fue Violeta Parra quién nos llevó de la mano con sus canciones para recorrer el alma del pueblo.

Tangos Nuevos, Buenos Aires 57


nos enfermamos...

Diarrea, soroche (mal de altura), piojos, mosquitos y bichos de todo tipo exploraron nuestro cuerpo. Dicen que sarna con gusto no pica. Pero despuĂŠs de la selva llegĂł la malaria... por dos veces. Entonces descubres que cada aĂąo enferman entre 300 y 500 millones de personas en el mundo y mueren unos tres millones. Y agradezco el poder contar con los medios para ser atendido en un hospital y recuperarme. Y de tener a Aneta al lado, para darle un toque genial de humor.

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normal

delgado

muy delgado

demasiado delgado


nsel de Ha o t n e cu s de en el do gota n o ja e m d o o: e C Aneta fu largo del camin y Gretel, e lo s n vidad a con niño su creati uros, dibujando ecos… m do muñ ños. n a re c pintando rincón, es y sue s, ilusion cualquier a e id o de este d bian escura fr Intercam la ueños ndo de s a peq la a o Aprendie d n ta que n te y d a r al artis li a s r ja c o n ti n e tro. e s para d dos llevamos den y mayore to


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p i n t a m o s ...


No todo en nuestro viaje fue mochilear sin rumbo, también hubo tiempo para trabajar. Lugares en los que pusimos nuestra energía e ilusión y a cambio fuimos sobradamente pagados con agradecimiento y cariño. Proyectos que caminan hacia un mundo más amable como la fundación de niños Palmitas Unidas en Salento (Colombia), la escuela Aldea Yanapay en Cuzco (Perú) o la Biblioteca Interactiva en Baños (Ecuador). Cerquita de la línea ecuatorial Ángel nos enseñó a cuidar de la tierra en una increíble huerta orgánica y en las alturas andinas, cerca de Cuzco, pusimos nuestro granito de arena en el proyecto educativo Sembrando Semillas con Yoga...


trabajamos...

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de blar la a h a es ntre ndin unión e ladas a a om éric ezc dam nzas, c enas m u S a g í la , d es ind eron ohol n en s fu o i ligió ión, alc tradicion r e a r e la n . r de elebrac tierra y origi adoras d o a l s s b o e r Ha la , c vo ual s liber ción s fer as a s rit tradi , ofrend smo ma s de lo s mente ora i e a o lvad ar a gent l cristian , much os por l s s e d la fe serv con te siglo ersegui aían rse a ob s que r t n ) p a s Dur bidos y otro ione para o i (nos nte sin s tradic respet s o l proh l a e e s l E d e g n r . nía cto nia bre nas colo esta po o que te ones lle s prote i ritu para el sentid . Tradic as espí s n o ígen s o l a d n i tod lebrab stros, nes uale e e dicio nder rit ada. se c los anc . a r t rt co tre a ma haci chama mites en para es en impo en el a í g l n r P e i y la udo, los fundiero a una v n exist detrás n o aú veces me. A me ianas se del cult o que las t enor ilar s e s m i á n d r r s t i ó c i a e í n y e ba brac istia es d ayor stral iente cr de la m de cele píritus, d (flauta e c n a con íz seo ena ferv s es del ue se es s un de e con lo e la qu de ma a r a e e d q s ci es rs s A p ente, lo racione onecta al ritmo ha a ba existen c c b in e ra cont tas cele estral de mayars bida he esa du r s e s itos c a e b e n ( n d o de os r s. d o a hasta l da n e a r s a n o e b o e nviv ican Un d te días hicha m iva, de a , co avos afr n t c a i a c n r i i a f l r u e d y escl amé En d na) Sud por los andi ntado). s. s e e os e a ferm nas hor risol qu los traíd c y u por n este tólicos a e Así, os, los c n i d an


rezamos... 69


y descansamos... 73


ÂżYa puede dormir tranquila vuestra madre sabiendo donde andĂĄis? Anna, Barcelona


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Me llega el Alma su caminalma. El reto del caminante que, abierto al mundo, se abre a lo nuevo sin saber cómo se derrumba lo que fue a cada paso que da. Late en mi corazón al escuchar y ver sus regalos de palabra e imagen que me recuerdan los misterios de las gentes del Planeta Tierra que siempre nos deslumbran mas allá del placer. Un gusto tenerlos cerca en esta red que nos permite recordar que estamos más cerca de lo que jamás soñamos. Tejemos hilos entre los continentes, acercándonos de nuevo. Gracias por el compartir abierto, gracias por contar el cuento... Aquí quedan también sembradas las semillas de los pasos conscientes. Naty Hoyos, Medellín, Colombia Para nosotros, viajar es ante todo, sentirnos libres. Como un pájaro que elige dónde va a ir, dónde va a aterrizar, cuándo va a volar; que se deja guiar por el viento y las corrientes que lo llevan más allá. Nos dejamos vivir, dejamos salir nuestros sentimientos, intuiciones, emociones, como si cada momento fuera vivido con más intensidad. Cada día se ve y se vive diferente, lleno de sorpresa, encuentro, aventura, que nos hacen sentir vivos porque ¡nunca sabemos lo que va a pasar mañana! Viajar es ver, conocer, probar, tocar, escuchar, comer, bailar, reír, llorar, experimentar y un montón de cosas más que te hacen sentir parte de la Tierra. Es aprender a disfrutar el momento presente. Romain y Gaëlle, franceses en ruta


diario de mochila Paralelamente a nuestro viaje por Sudamérica, nació un blog: Alimentado por nuestros pasos fue al mismo tiempo motor de ilusiones y espacio de opiniones compartidas desde y hacia distintos rincones del mundo. Intentó ser un diario de viaje donde expresar la frescura y las sensaciones de la ruta andada antes que se las llevara el viento. Así, el blog dejo de ser algo personal para ir creciendo y convertirse en algo más lindo. Un lugar donde se crearon lazos entre continentes, donde abrir ventanas al mundo tanto a los que se quedaron como a los que fuimos conociendo por el camino. Como alguien que cambió un poquito su modo de viajar gracias a leernos; o la chica polaca que nos descubrió por casualidad y que empezó a buscar los libros que leíamos; o cada vez que recibíamos un mensaje de ese policía de Perú seguidor de nuestro blog; o de Luis de México, que conocimos a la distancia y nos respondía con preciosos poemas y reflexiones. Sólo el tiempo nos ha permitido ver la abrumadora cantidad de emociones y recuerdos que genera un viaje así. Ahora, rescatando pedacitos de este diario, queremos mostrar pinceladas de esta intensidad vivida. Pinceladas del todo insuficientes para transmitir todo el mundo que se abre a cada día de viaje.

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10 de marzo. Lima, Perú

Recién llegados de Europa y con nuestros miedos aún a cuestas, vamos a casa de Ulises, nuestro huésped de CouchSurfing. En esta infinita y caótica ciudad todo nos abofetea en la cara. Aquí el tráfico es suicida, bullicioso. Tanto, que cruzar un paso de peatones se convierte en una gran empresa. La urbe es infinita, se extiende incontroladamente hacia todas direcciones. En el vecino barrio del Callao ni la policía se atreve a entrar. Ulises y su familia levantan la casa con el paso de los años: ahora una pared, ahora una ventana... La vida se desarrolla al ritmo de las necesidades y las posibilidades. Trastos por todas partes, polvo y muchas paredes sin terminar son el denominador común de esta zona de Lima.

Por la mañana hacemos yoga en la azotea mientras vemos las entrañas de los aviones que estruendosamente despegan del cercano aeropuerto. Nos vamos en combi al centro: furgonetas pequeñas de los más variados colores que parten a todas horas hacia cualquier dirección. Por la puerta asoma constantemente el cobrador para gritar el destino. Una hora hasta el centro de conducción temeraria, en un intento para conseguir más pasajeros. En el asiento de atrás, duerme un señor trajeado bien agarrado a su maletín; a mi lado, descansa una mamita de mirada absorta.


Pancho y Aneta, os saluda vuestro amigo el policía del Perú, Juan José Gómez López. Me da mucha alegría y satisfacción haber conocido a ciudadanos extranjeros como ustedes bien educados, que recorren el Perú conociendo sus riquezas naturales. Me despido rogando al divino hacedor que os proteja y os de muchas bendiciones. Juan Gómez, Perú

8 de abril Por los Andes, Perú

Sol que quema; lluvia que embarra; sol y lluvia a la vez que desconciertan y llaman al arco iris; combis donde siempre cabe uno más; vacas en medio del camino; patos, ovejas, gallinas y gallos de todos los colores; amigos que dejamos atrás pero que llevamos en nuestro corazón; conductores malabaristas por carreteras imposibles entre las nubes; los goles de Messi que sigo por Internet; cibers insoportablemente lentos; botas y ropa que no quieren secarse; hostales que compiten en surrealismo; selva que no es selva; cataratas impresionantes; mosquitos enamorados de nuestras piernas…

Gracias por enseñarnos que la vida no es sólo trabajo y que todos tenemos la posibilidad de conocer lo que ustedes nos mostraron. Si alguna vez se preguntaron  si su presencia en nuestra vida podría cambiar algo, yo les digo que sí, y no se asusten. !Fue para mejor! Yesica Cañas, Giagnoni, Argentina

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18 de abril. Yurimaguas, Perú Nos despertamos en la última ciudad antes de empezar la ruta por millas y millas de agua, en esa masa infinita de agua que conforma el Amazonas. Tantas formas de viajar como personas hay en el mundo. Lo que para unos es placer para otros es tormento insufrible y viceversa. 8am salimos del hotel, es domingo; mercado en la calle, comida en el suelo, olor a pescado, carne y fruta mezclado en el ambiente. Tomamos un jugo y trozo de pastel y nos dirigimos en mototaxi al puerto. 9:30am allí nos asaltan dos o tres tipos subiéndose al mototaxi en marcha para vendernos pasajes y otros menesteres. Álex, que se encarga de todo, nos muestra el Eduardo V, el barco que zarpa a mediodía en dirección a Iquitos; regateamos el precio y nos instalaremos en el piso de arriba; regresamos en el mismo mototaxi dirección al mercado, recorriendo las tiendas para encontrar dos hamacas y sus cuerdas por 60 soles (tras regatear of course). Vuelta al hotel, empaca toda la ropa húmeda en la mochila agudizando el ingenio para incorporar las dos hamacas. 11:20am mototaxi más mochilas rumbo al puerto (mototaxi 1sol); más asaltadores, insistimos en llevar nuestras bolsas y subimos al barco donde luchamos con las cuerdas para poner nuestras hamacas mientras aparece un tal Miguel que nos ofrece un tour por la reserva natural al mismo tiempo que Álex nos quiere vender hierba. Alrededor de las 12h parece todo arreglado: las hamacas resisten, haremos el tour por la selva durante 4 días y... bueno... tampoco hace falta explicar todo ¿no? (el cambio en esa época era de 3.7soles por un euro)

Cuando os leo pienso que vivís en un mundo sin normas, donde parece que las decisiones se tomen al momento, dependiendo de si llueve o hace sol… Marek, polaco desde París


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Hermanos, estos grandes viajes de vida, que alimentan el espíritu y derrumban cualquier prejuicio, ayudan a entender el desapego y a vivir cada día como si fuese el último, o el primero. Caminamos en alma junto a vosotros. Gonzalo y Patty, Santiago de Chile

30 de abril Rumbo a Iquitos, Perú Llevamos cuatros días en una comunidad del Arco Iris en la selva, el mundo de los mosquitos. Ellos son los que nos echan, llega un momento en que da igual tener diez picaduras que trescientas. Ganan la batalla y después de unos días dejamos la comunidad para dirigirnos a Iquitos.

Con 400.000 habitantes es la mayor ciudad del mundo no accesible por carretera. El zumbido de los mosquitos, de los grillos y las ranas o de la guitarra y las canciones se transforma sin ninguna armonía ni delicadeza en el rugido de motores, de tiendas, de gente vociferando. A bordo de un mototaxi llegamos al mercado de Belén, la farmacia de la selva. Allí, mil universos se cruzan: el mundo civilizado y el salvaje. Tortugas despedazadas, gusanos listos para comer, raíces de todo tipo, montañas de tabaco listas para convertirse en cigarrillos. Pájaros y perros al acecho de las sobras. Y más allá el barrio de Belén, con sus casas flotantes y su pobreza endémica.


Qué linda vida que están llevando. Lo mejor es que creo que más allá de los lugares que visitéis, lo importante es cómo vosotros estáis decidiendo vivirlos Valentina, chilena desde Barcelona

Gracias por esta ventana llena de colores y vidas lejanas. Cuando os sintáis agobiados pensad qué buena oportunidad de conocer vuestros propios límites. Fede, desde Barcelona

5 de mayo. Leticia, Colombia

El motor está atascado. Llegando a los dos meses de viaje las sensaciones se mezclan. Ya no sé muy bien donde estoy ni a donde pertenezco. Escribo desde Leticia, un lugar en medio de la jungla, donde unos cuantos metros separan tres países, hecho que acentúa aún más mi desorientación. Desayunamos en Perú, comemos en Colombia, dormimos en Brasil y mi centro de gravedad se tambalea. Tomamos un avión que nos llevará al otro extremo del país, hasta la costa caribeña y observamos a través de la ventanilla nuestra última visión de la jungla: un manto verde y uniforme, tan inmenso que acaba fundiéndose con el cielo. Ese manto que nos cobijó durante semanas, impidiéndonos respirar y sacar la cabeza para ver un trocito de horizonte.


14 de mayo. Mompox, Colombia

Llevo dos noches a 39 grados de fiebre y nos encontramos en el hospital de esta ciudad de calor infernal, donde las aspas del ventilador marcan el ritmo y el llanto de un bebé combate al aburrimiento. Despisto a mi dolor de cabeza empezando a cantar y tirándole a Aneta todos los pequeños objetos esparcidos en mi radio de acción. Después de unos cuantos análisis y caminar arriba y abajo por el pueblo bajo un sol implacable nos dan el resultado. - ¿Fue niño o niña doctor? - Es malaria. Esta nueva compañera de viaje no vence mi afición y el domingo disfruto como el que más mirando como el Barça gana la Liga en casa, escuchando desde tan lejos mi lengua con el himno coreado por todo el estadio.

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Me encanta sentarme delante del ordenador cuando mi casa se encuentra en completo silencio. Cuando mis niños duermen felices en sus camas y perderme entre vuestras fotos y comentarios. Me siento como si estuviera ahí con vosotros compartiendo sensaciones, olores, voces y camino. Gracias por transmitir tanta magia y amor a través de vuestra experiencia y hacerme sentir mas parte del todo. Neus, Lleida, Cataluña


15 junio. Rumbo a San Agustín, Colombia

Ayer, a pesar de que era lunes, frío y nublado el cielo, tenia ganas de llegar al trabajo para poder mirar vuestro blog. Aunque no sea tan a menudo no dejéis de escribir. Neus, Barcelona

Bien entrada la noche cogemos un autobús en Popayán, Colombia, rumbo a San Agustín, después de asegurarnos que llegaremos de mañana, ya con la luz del día. Antes de dejar la terminal, unos diez militares armados nos hacen bajar y registran todos los equipajes. Una vez el autobús arranca, comprobamos que se trata, quizás, del peor autobús del continente. Las piernas no me caben ni dobladas y me pongo en el asiento central de la última fila. Los desvencijados asientos no aguantan los baches de la carretera y cada veinte minutos me encuentro en el suelo del autobús junto a mi asiento caído. A las cuatro de la madrugada, en un lugar desolado y sin luz nos dicen que es nuestra parada. Nos negamos a bajar y al final acceden a llevarnos hasta el final de trayecto, una hora más lejos donde, exhaustos, esperamos en la terminal de buses, agarrados a nuestras mochilas, esperando que un nuevo día despunte por el horizonte.

así dijo Miguel: vuestro blog es una tremenda bocanada de aire fresco. Un viaje en el sentido clásico del término, de esos que te hacen volver distinto y que marcan un antes y un después para toda tu vida.


Hoy ya es un buen día. Despertar con una visión de un mundo tan lejano, ver en vuestros dibujos, fotos y textos el alimento mental que hace que abramos el blog y lo enseñemos orgullosos a quién nos rodea. Gracias por dar la opción de viajar con tan sólo cerrar los ojos. Nos olvidamos que haciendo cosas muy simples podemos descubrir mundos increíbles. Anna Uma, Pont de Suert, Cataluña

29 de agosto En algún lugar cerca de la frontera entre Perú y Bolivia

El sol me despierta quemándome la piel a través del cristal del autobús. Medio dormido intento recuperar la sensibilidad en mis piernas, atrapadas entre estrechos asientos e intento situarme. Miro a mi izquierda y veo ganado pastando y una inmensa extensión de agua. No sé donde estoy y de repente empiezo a situarme. Este mar que veo es el lago Titicaca, uno de los más altos del mundo, y estamos a punto de cruzar la frontera de Perú rumbo a Bolivia.

16 de agosto Camino a Tika Tika, Perú Estamos en Cuzco, esperando nuestro colectivo para ir hacia Tika Tika, donde Marisol y Christian nos abren las puertas de su casa. Deben ser entre las 8 y las 9 de la noche. Ya oscureció hace rato y bastantes cuzqueños también esperan a nuestro lado. La combi llega, una especie de furgoneta donde el cobrador asoma por el lateral gritando el destino « !!!A Tika Tika!!! ». Todos subimos, no importa cuantos, aquí siempre cabe uno más. Bolsas, guaguas colgando de las espaldas de las mamitas y el conductor que de tantas horas parece ya uno sólo con su asiento. Gente que sube, gente que baja, malabarismos imposibles hasta llegar a destino. Nadie se queja; ni mi cuello, que tiene que pasarse media hora torcido en este país donde me siento un gigante… 85


Cada vez abro vuestro blog con ilusión. Me inspiráis, me hacéis sentir cosas dentro que quizás se habían quedado un poco dormidas. Ganas de vivir, de ser libre, de abrir mi corazón, de arriesgarme, de creer en la maravilla de vivir. Laia, catalana por Sudamérica

4 de septiembre. La Paz, Bolivia

Llegamos a La Paz en autobús; capital en las nubes, ciudad de irónico nombre. El centro hundido, como el cráter de un volcán, abigarrado y lleno de callejuelas donde perderse, rodeadas de barrios que escalan en las laderas y que, de tanto apiñarse, han hecho desaparecer las montañas. Con sus problemas endémicos causados por la inmigración; sus contrastes y sus encantos, su modo de vida caótico en el que todo parece funcionar; sus avenidas con pomposos edificios y gente trajeada que no parece ver a la inmensa masa humana que busca la forma de sobrevivir en cualquier rincón... Cables y más cables que parecen multiplicarse al infinito, calles levantadas, vendedores por doquier, pájaros que buscan un lugar donde acomodarse y un centro que parece hecho a medida para nosotros, los turistas, lleno de tiendas donde comprar preciosas artesanías.


9 de septiembre. Ñucchu, Bolivia

Decidimos escapar otra vez de la gran fiesta en la ciudad y nos vamos hacia el campo, sin planes, sin alojamiento, a encontrarnos con el abuelo San Pedro, un cactus sagrado, usado como medicina desde hace muchos siglos. Así que, siguiendo el curso del río, vamos otra vez hacia lo desconocido... Sin chamán, pero con un pequeño altar con flores, velas y amuletos tomamos un vasito de gusto indescifrable. Tenemos todos los elementos, aire, tierra, fuego y el río cerquita y quemamos en la hoguera las prendas que nuestro viaje ya ha desgastado hasta un punto de no retorno. Nos sentimos en paz con todo. Con la naturaleza, con nosotros mismos y ni siquiera estas excavadoras que vienen a trabajar a escasos metros perturban nuestro ánimo. Reímos llenos de pureza e inocencia y nos sentimos como niños. Sin prejuicios, sin miedos, sin rabias... y así hasta el atardecer, seguros de que nuestras almas recordarán esta experiencia por mucho tiempo. Recogemos nuestras cosas, andamos un rato y disfrutamos el resto del día de los regalos de la naturaleza. Trepamos este tronco, nos bañamos en el río, Aneta juega durante horas con las corrientes caprichosas...

Encontré surfeando por la red vuestro blog y empecé a leer, a leer… y no puedo parar y las alas empiezan a crecer. Anónimo

Qué alegría saber de ustedes y su periplo de vida... ¡Se encontraron con el abuelo! Qué gusto... el amargo más amargo. Ese tótem atemporal lleno de sabiduría. Gonzalo y Patty, Santiago de Chile

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28 de octubre. Buenos Aires, Argentina

Llegamos y se muere Néstor Kirchner. Y se arma un quilombo en la capital… empieza un interminable homenaje al expresidente que se alargará por un par de días. Un presidente que, según nos contaron, hizo muchas cosas por el pueblo: se enfrentó a la Iglesia, a los militares, a los terratenientes del campo… y eso, merece un respeto. La política argentina es un mundo insondable, difícil de comprender y que mueve tantas pasiones como el fútbol. Hizo que los jóvenes volvieran a interesarse en la política, y como alguien me dijo, fue el menos malo de los que había. Y eso, en Sudamérica ya es mucho. Los dos, Néstor y Cristina, han hecho cosas valientes y por eso le deseamos fuerza a la presidenta para seguir mejorando este país que ya tanto queremos. La plaza de Mayo se llena hoy de banderas de todos los colores, de todos los partidos. Aquí hay sitio para todos y las colas para decirle un último adiós se vuelven interminables. Si hay algo que une a todo este pueblo, a parte de Maradona, es sin duda, la bandera, y es que la gente, en general, se siente muy, muy argentina en este país que recién cumplió los 200 años de historia. Aparentemente, algo se mueve en Sudamérica; se empiezan a respetar derechos que hace poco eran solo privilegio de otros países.

Nos hacéis reír, llorar, sufrir, gozar… en definitiva, VIVIR con vosotros esta aventura. Leeros confirma que la vida es un viaje y que todos estamos viajando constantemente. Así, vosotros no estáis viajando, sino que estáis viviendo. Cristina , Barcelona


18 de noviembre. Rumbo al Sur, Argentina

Estamos en Bolívar, provincia de Buenos Aires, en casa de nuestro amigo Pablo, esperando que parta un camión rumbo al sur para seguir nuestra ruta. Nuestras mochilas aguardan, quizás más ansiosas que sus dueños de seguir acumulando kilómetros y kilómetros. El martes sale Leo y nos admite como polizontes. Compartimos mate y conversaciones acerca de nuestro viaje y de la vida del camionero y sus peligros: la soledad, las horas muertas, los vicios. Solitarios pájaros y reses que nos ignoran salpican el paisaje a lado y lado mientras la línea blanca sigue desenrollándose hasta el infinito al mismo ritmo que paso páginas de En el camino, de Jack Kerouac. Atravesamos monótonos paisajes soleados, rotos de vez en cuando por tormentas que nos absorben para luego escupirnos. Leo sigue conduciendo, yo duermo y Aneta nos dibuja. Y Argentina parece no tener fin…

Alucinante viaje. de repente de una foto a otra ¡hop! Habéis hecho mil kilómetros. Y yo necesito taaaaaaaaanto para ir de París a Wroclaw… Lucyna, polaca desde Dublín

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5 de diciembre. Puerto Aysén, región XI, Chile

Hace frío y pedimos en unas cabañas si podemos acampar en su jardín. Nos abre Octavio y para nuestra sorpresa nos dice que « NO », para acto seguir decirnos que « por favor, y con mucho respeto », entremos a su casa y durmamos dentro. Octavio ya no vuelve a dormir. Saca el ron con cola y nos quedamos charlando hasta tarde. Qué linda fue esa hospitalidad sincera y desinteresada.

30 de noviembre. Carretera Austral, región XI, Chile Estamos haciendo dedo en esta región aislada del resto del país. Su vía principal es la carretera austral, muy precaria a tramos y que lucha contra la vegetación avasalladora de esta parte del mundo donde tanto llueve. Un camión de ganado, luego otro, y finalmente una familia nos lleva unos cuantos km. más en la parte trasera de su pickup, donde nos protegemos de la lluvia con un plástico. Llegamos a su casa y toda la familia entra en el hogar y cierra la puerta sin preguntarnos nada. Está oscureciendo y ya nadie atiende a nuestro dedo levantado. Acampamos fuera, bajo un cobertizo, mientras el frío va calando y observamos como sigue lloviendo. Se hace extraño ver el humo de la estufa de la casa subir en el cielo mientras fuera preparamos nuestra sopita para calentarnos y nos visitan los perros y los gatos de la familia. A la mañana siguiente son los gruñidos de los cerdos, que pastan cerca de nuestra tienda, quienes nos despiertan. Después de la hospitalidad argentina, este frío recibimiento, acorde con el clima, nos deja helados, pero aceptamos las cosas tal y como vienen. Así que nos preparamos un cafecito y al cabo de un rato un coche conducido por dos militares se detiene y nos recoge para seguir...


31 de diciembre. Valparaíso, Chile

Llegamos a Valparaíso, famosa en Sudamérica por sus cerros y por los increíbles fuegos artificiales que llenan la bahía para despedir al año. Ciudad caótica, de casas de colores que se encaraman por los cerros que la hacen famosa; de casas cubiertas de chapas que luchan por no caerse; de pendientes imposibles que suben y bajan y agotan; ciudad de los perros amos y señores de las calles, del peligro que acecha en cada esquina y de las pulgas, que también acechan por la noche. Así, tras miles de graffitis que absorben cada muro llamamos a la puerta de David, de CouchSurfing. En su casa conviven varios chilenos anarquistas y estos días gente venida de Argentina, de Francia y de Alemania. Tantas nacionalidades que nos fundimos en esta noche mágica para dar la bienvenida al nuevo año.

Muchas gracias por compartir todo esto con nosotros. Me habéis hecho pensar y ver el mundo de otra manera. Sobre todo muchas gracias por demostrar que hay tanta gente buena y honesta y que si uno va de buena fe siempre encuentra quien le responde del mismo modo. Ahora sé que no todo está perdido en este mundo de modernidad, tecnología y velocidad. Hay muchas cosas y especialmente mucha gente que vale la pena. Neus, Barcelona

CouchSurfing es una red de personas que viajan y que a su vez ofrecen su casa sin que el dinero sea usado. Se basa en un perfil y en la confianza y los comentarios recibidos de otros viajeros. Gracias a este proyecto, aparte de ahorrar dinero, hemos conocido gente increíble. www.couchsurfing.com

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Imaginasteis todo este viaje tan bien… siento la libertad que respiráis en cada palabra escrita, en cada trazo dibujado… Lucyna, polaca desde Dublín


os

t o d o

YO

u t

n

o s tr o

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Extracto de la obra de teatro Zaratustra. Los personajes son: A y E como gente del pueblo y Z como Zaratustra

E

La gente no me deja vivir. Me critican demasiado.

Z

¡Enciérrate en tu jardín interior! No les contestes. Son moscas, y no ha de ser el de un matamoscas tu destino.

A Z

Debemos ayudar al prójimo.

A

¿Me estás diciendo que no debo ayudar al prójimo?

Z

Primero ayúdate tú. Cuando lo consigas obtendrás una luz que iluminará a los que viven en la oscuridad. La mejor ayuda es la que te das sin proponértelo.

Eres muy solícito con el prójimo. Pero yo te digo que tu amor al prójimo es tu mal amor a ti mismo.

Alejandro Jodorowsky

mo ja


oi me

jo

yo 95


El hombre no alcanzará su libertad exterior hasta que no haya desarrollado su libertad interior. Mahatma Gandhi

Sentimos miedo ante la intensidad de la vida. El miedo nos mueve a acumular conocimientos insignificantes a modo de protección. Las personas que están llenas de miedos no pueden ir más allá de lo conocido. En lo conocido, encuentran refugio, seguridad y tranquilidad. Saben perfectamente cómo comportarse y mantenerse alerta.

El hombre moderno, liberado de los lazos de la sociedad

del peligro que se logra madurar y crecer en la vida. Una vez experimentadas las alegrías de la libertad y la osadía, no hay arrepentimiento posible porque ya se sabe cómo es vivir la vida al máximo. Y un solo instante de esa intensidad es más gratificante que toda una eternidad de mediocridad.

preindividualista -lazos que a la vez lo limitaban y le otorgaban seguridad-, no ha ganado en libertad en el sentido positivo de la realización de su ser individual, esto es, la expresión de su potencialidad individual, emocional y sensitiva. Aún cuando la libertad le ha proporcionado independencia y racionalidad, lo ha aislado y, por lo tanto, lo ha tornado ansioso e impotente. Tal aislamiento le resulta insoportable, y las alternativas que se le ofrecen son, o bien rehuir de la responsabilidad de esta libertad, precipitándose en nuevas formas de dependencia y sumisión, o bien progresar hasta la completa realización de la libertad positiva, la cual se funda en la unicidad e individualidad del hombre.

Osho, El miedo

Erich Fromm, El miedo a la libertad

La vida solamente se puede vivir peligrosamente (...) Es solamente a través


¿Quién soy yo en esta sociedad que está perdiendo muchos de los valores que nos dignifican como seres humanos? No hay maestro que nos ayude más que nosotros mismos. Alonso del Río, chamán peruano

Deseamos que nuestras palabras resuenen en tu corazón, del mismo modo que tanta gente en nuestro camino nos dio señales o nos recordó que todos somos únicos y que la sabiduría, todo lo que necesitamos, reside en nuestro interior. Me gusta especialmente el modo de explicar nuestro lugar en la sociedad en que vivimos de Miguel Ruiz, en su libro Los cuatro acuerdos. Nos habla de este sueño colectivo en el que nos encontramos. Un sueño diseñado para dormirnos, para dominarnos desde el miedo. Un sueño que nos paraliza, que nos impide despertar y ver que tenemos nuestro propio camino. Yo no tengo mucha imaginación, lo que tengo es una urgencia infinita de vivir. Atahualpa Yupanqui

Me imagino la vida como una gran baraja de cartas que todos, sin excepción, tenemos. Todos nacemos con este precioso tesoro. Pero la fuerza del control al que estamos sometidos reside en su sutileza. Desde bien pequeños, la familia es la que transmite esos valores que debemos adoptar. El niño bueno es el que obedece; el rebelde, ese que explora su camino, es a menudo castigado. Luego viene la escuela, la religión,

la sociedad. Cada vez son menos los espacios donde soñar y empezamos a olvidar que una vez fuimos niños y jugando imaginábamos otros mundos. Así sigue la vida, hasta que llega un día que no hace falta que nadie nos diga como comportarnos. Nos hemos convertido en esclavos de nuestra propia mente. Cada uno de nosotros es cuerpo, mente, corazón y alma. Cada parte con sus necesidades y a su vez conectadas entre ellas. Tristemente nos enseñaron a vivir con las dos primeras y a ignorar las otras. Pero nadie nos impide empezar a desaprender muchos de los programas que nos fueron instalados sin pedir permiso. Nunca, NUNCA, NUNCA es tarde...

Cada ser humano debería vivir apasionadamente su vida, hacer su propia revolución y no ser parte solamente de una máquina ya diseñada y construida. Yuri, escuela Aldea Yanapay, Cuzco

Cada uno de nosotros tiene infinitas posibilidades en esta vida. Es lo que se llama libre albedrío. Cada uno puede tomar varios caminos en cada instante. Esa absoluta libertad nos aterra, porque no hemos sido educados en ver esa gran oportunidad como un camino hacia el despertar, la iluminación, tomar conciencia o cualquiera de las formas que podamos escuchar y que a veces corren el riesgo de perder significado. Ése es el miedo a la libertad del que habla Erich Fromm y que realmente existe. El ser humano busca nuevas esclavitudes para huir de esa libertad. Y eso es precisamente lo que nos da el mundo donde vivimos, un lugar donde el dinero, el poder y el sexo son los pilares. Nos identificamos con nuestro ego en lugar de con nuestra esencia, con lo que hacemos y no con lo que somos.

¿Cuándo diremos basta a esta esclavitud? 97


¿Cómo imaginar nuestro yo en este escenario que nos atrapa cada vez que intentamos volar?

Si yo no soy para mí mismo, ¿quién será para mí? Si yo soy para mí solamente, ¿quién soy yo? Y si no ahora, ¿Cuándo? Misnah Abat, Refranes del Talmud

¿Cómo dar respuesta a tantas cosas intangibles en esta sociedad racional que todo lo clasifica, etiqueta y ordena? No hay espacio para la magia, para el misterio, para el milagro. Qué triste si los campos de fútbol y las discotecas son los grandes espacios que ofrece esta sociedad para dar rienda suelta a nuestros instintos. Si nos imaginamos viajando por el océano en una pequeña barquita, ella sería la parte racional de nuestra mente. Todo el océano, toda su infinita vastedad, es ese mundo mágico del que tan poco nos hablaron. Es el mundo donde las cosas no necesitan explicarse. Donde la fe en el milagro aparece espontáneamente, sin necesitar a alguien que te lo explique.

Nos queda un largo camino para aprender a amar a los demás incondicionalmente. Amar a todo lo que existe simplemente por el hecho de ser. Y aún más difícil es amarnos a nosotros mismos de este modo. Este patrón mental herencia del catolicismo, de desvivirnos por los demás y no pensar en uno mismo, es el que nos impide descubrir lo mejor de cada uno.

Sudamérica nos envió señales de ello. Cada animal que vino a compartir un pedacito de su existencia nos recordó que no vivimos solos en este planeta y esa soga que une el mundo de los vivos con el de los espíritus y que se llama Ayawasca nos mostró que todo está conectado. Hay puertas en nuestra cabeza que, una vez abiertas, cambian nuestra percepción del mundo y de las cosas de un modo irreversible. ¿Cómo darnos cuenta del infinito poder que albergamos si la inteligencia se mide por la capacidad de ganar dinero? ¿Como despertar si cada vez hay más canales de televisión? Simplemente abriendo la ventana y echando abajo este trasto, mirando antes que no le demos a nadie.

Podemos, ahora mismo, dejar de culpar a nuestros padres, a nuestros profesores y al universo por todo lo que nos sucedió y lo que no nos sucedió. Está en nosotros la decisión de aprovechar y vivir cada instante que nos fue regalado en este planeta. Como Albert Camus escribió: «si siempre estamos dando vueltas sobre nosotros mismos, si siempre estamos viendo y haciendo las mismas cosas, perdemos el hábito y la posibilidad de ejercitar nuestra inteligencia, y poco a poco todo se cierra, se endurece, se atrofia como un músculo».

...

Hay tanto por hacer en esta vida...

Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo. No estoy en este mundo para llenar tus expectativas Y tú no estás en este mundo para llenar las mías. Yo soy yo y tú eres tú. Y si por casualidad nos encontramos, es hermoso Si no, no puede remediarse. Fritz S. Perls

Darnos cuenta, como dice Alonso del río, que « todo lo que nos pasó, nos pasa y nos pasará es pura medicina ». Al mismo tiempo ver que, empezar a percibir las energías y las consecuencias de nuestros actos, es también un duro camino, ya que la conciencia conlleva también aprender a sentir y aceptar el dolor.


Algo que quizás tampoco nos enseñaron es que tenemos una capacidad de amar infinita; exactamente igual que la capacidad que poseemos de sufrir. Si imaginamos el corazón como una cuerda, ésta permanece sin movimiento en aquellos que eligieron no sentir. Cuando se empieza a vivir el amor intensamente, también el dolor se vive así. La cuerda empieza a vibrar, y la vida a palpitar. Eso es, para mí, sentirme vivo. Aceptar el dolor y el amor presentes en el mundo como las dos caras de una misma moneda. El difícil paso de empezar a aceptar todo lo que pasa. Aceptar no como una resignación sino como un modo de ver las cosas con neutralidad.

Para mí, el sentido de la vida sólo se adquiere cuando uno ama al otro como a uno mismo. Allí está el equilibrio perfecto del desarrollo humano. Ciertamente hay que empezar por uno y luego por dos. Hay que empezar por uno y luego por el otro. Pero hay que seguir con el otro como si fuera uno mismo. nuestro amigo de México

Acéptate a ti mismo, como tú eres, y esa es una de las cosas más difíciles del mundo, porque va contra tu entrenamiento, educación, tu cultura. Desde el inicio te fueron diciendo cómo tenias que ser, nadie nunca te dijo que tú eras bueno como tú eres.(...) Ninguna otra persona ha sido jamás como tú y nadie más será como tú. Tú eres simplemente único, incomparable: acepta esto, ama esto, celebra esto, y en esa misma celebración comenzarás a ver la singularidad de los demás, la incomparable belleza de los otros. Osho

Darnos el permiso de sentir y aprender de ello. Entender qué es lo que realmente queremos en lugar de esperar a que nuestro cuerpo lo manifieste en forma de enfermedades, ya sean físicas o mentales. Porque el final del camino, es que quizás no hay un final. No hay un destino sino que vamos creando nuestra vida mientras andamos. La vida es como un eterno ensayo. Ni siquiera ensayo porque nunca tendremos la ocasión de repetir lo vivido. Andar es descubrir, es pisar por caminos desconocidos para al final darse cuenta que quizás aquel no era. Aprender para darnos cuenta que al final no sabemos nada. Apreciar la belleza de vivir. Apreciar que la vida es un morir y renacer a cada instante porque al final, no tenemos una sola vida, sino tantos momentos como la componen.

H. Burgel


¡Cuántas lágrimas hay detrás de las máscaras! ¡Cuánto más podría el hombre llegar al encuentro con el otro hombre si nos acercáramos los unos a los otros cómo necesitados que somos, en lugar de figurarnos fuertes! Si dejáramos de mostrarnos autosuficientes y nos atreviéramos a reconocer la gran necesidad del otro que tenemos para seguir viviendo, como muertos de sed que somos en verdad, ¡cuánto mal podría ser evitado! Ernesto Sabato

TO

YOU


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tu

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TU 103


Termino yo y empiezas tú. Y donde acabas tú, empiezo yo. En ese encuentro que se produce tengo tres alternativas, quizás las mismas que ha tenido el hombre a lo largo de la historia. Bien puedo encerrarme y protegerme. Puedo entrar en conflicto y hacer la guerra. O puedo entablar un diálogo en el que busquemos juntos el modo de respetarnos y entendernos. ¿Qué nos lleva a tomar una decisión u otra? Quizás, todos seamos capaces de entendernos y llegar a un acuerdo, pero es bien cierto que la vida de cada uno determina en gran medida nuestro modo de actuar. Así, algunos investigadores, como el profesor Mark A. Barnett, postulan que la empatía,

esa maravillosa capacidad de entender al otro y ponernos en su lugar, es adquirida y que una persona que fue querida y comprendida en su infancia desarrolla durante su vida esa capacidad de comprender a los demás. Si la vida, en cambio, nos ha tratado mal, ¿seguiremos haciendo lo mismo a los demás o es posible revertir ese proceso?

Decía Jean Paul Sartre que el otro es un infierno. Que de cualquier relación entre dos personas sólo puede salir el conflicto, la lucha de libertades. Huyendo de ese existencialismo recorrió el mundo ´ ´ en innumerables viajes Ryszard Kapuscinski, descubriéndonos al otro como un espejo, lugar donde vernos reflejados y así poder conocernos. La buena disposición hacia otro ser humano es esa única base que puede hacer vibrar en él la cuerda de la humanidad. ´ ´ Ryszard Kapuscinski

Fue ese modo de entender la relación con los demás, la del gran reportero polaco, la que nos guió en nuestro viaje. Fue el deseo de empatizar con la gente el que alimentó nuestros sueños, el que nos ayudó a abrir el corazón en cada encuentro que el destino ponía en nuestro camino. Un encuentro, en el que de repente, tú mismo también pasas a ser el otro para los demás.

...

El antropólogo Malinowski defendía que «para poder juzgar, hay que estar allí». Hace falta salir de tu cultura, salir del marco conocido para comprobar que ese otro, ya no es sólo el reflejo de ti mismo, lo es también de tu cultura, de tus costumbres y de tu forma de entender el mundo. Es ese doble reflejo el que te da la oportunidad de ver a cualquier persona como a un hermano, y al mismo tiempo, permite desapegarte de tu propia cultura para empezar a sentir que no hay una superior a la otra. El problema llega cuando damos un vistazo alrededor y vemos que las notícias y los periódicos rebosan guerras y conflictos. La era

tecnológica a menudo nos separa y nos convierte en extraños que sentimos a través del control remoto, comunicándonos a través de las ondas olvidando el abrazo. Convivimos por años en altos edificios sin siquiera conocernos y las tiendas de antaño, lugar de encuentro, se vuelven cada vez más frías e impersonales. Los países levantan barreras, se disparan en guerras frías y los hombres nos quedamos aislados. Nos acercamos al cielo en veloces cohetes y no acercamos nuestras manos en la fraternidad humana. Pablo Neruda, Confieso que he vivido

El miedo vuelve a hacer acto de presencia. Si abrimos los ojos podremos ver como éste es sembrado constantemente para separarnos. La política, el nacionalismo, la religión o el fútbol no reman en la dirección del entendimiento humano sino en el sentido contrario: « divide y vencerás ». ¿Qué nos ha pasado para llegar a este punto? Simplemente está en nuestras manos empezar a revertir ese proceso. Podemos empezar a dar sin esperar nada a cambio y ver que todo nos vuelve multiplicado. Podemos sonreír más a menudo y agradecer por todo lo que recibimos en lugar de practicar el arte tan extendido de la queja.


misa evangĂŠlica en Waykupunku, Ecuador


Paradójicamente vuelve a ser el egoísmo el que nos motiva al encuentro con el otro, a abrirnos a ese encuentro donde compartimos sueños, inquietudes, miedos y esperanzas porque en verdad somos necesitados de ese encuentro para descubrir quién somos y dónde estamos. Hemos conquistado la luna y las estrellas pero !ay! no hemos llegado al corazón del vecino. Rajinder Singh

Abrirse a los demás, sin miedo a ser herido, porque aunque siempre veremos el mundo a través de nuestros ojos (tal como decía Kant), eso no nos puede impedir tener cada día un poco más de empatía hacia los demás. Así, quizás nos acerquemos, quizás aprendamos a disolver esa enorme distancia que a veces nos separa con un abrazo. Todos deberíamos abrazarnos, siempre... para sentir la energía de la otra persona, para saber cómo se siente sin tener que escuchar una palabra.

...

Nuestro viaje se convirtió finalmente en un caleidoscopio donde pudimos ver tantas y tantas formas de estar en el mundo y de sentirlo. Un juego donde llegamos a confundirnos con los demás y a olvidarnos un poquito de quienes éramos en realidad. Fueron voces que llevan meses haciendo eco en todos los posibles caminos que puede tomar ahora nuestra vida. Cada persona estuvo ahí para aportarnos algo y algunas de ellas dejaron una huella especial en nuestro camino, ya fuese por su entereza, su creatividad, su energía espiritual o su fuerza interior para seguir los dictados de su corazón, por su espíritu de ayuda o de lucha contra los abusos. Queremos que los conozcas. Y ojalá sientas su energía a través de estas páginas...

La mejor forma de conocer el mundo es hacer amistad con el mundo. Existe una conexión entre nuestro destino personal y la presencia de miles de personas y cosas de cuya existencia no sabíamos o no sabemos nada y que pueden influir, de hecho influyen, del modo más asombroso, en nuestra vida y su desarrollo de tal forma que, al menos por nuestro propio interés deberíamos esforzarnos en conocer no sólo lo que está aquí sino también lo que está allí, en algún lugar a gran distancia en nuestro planeta. ´ ´ Ryszard Kapuscinski, Viajes con Heródoto 107


gloria

salento, colombia

En el corazón del país esta mujer lleva ya seis años cumpliendo un sueño. Su corazón es tan grande como el empeño que pone en ayudar a los niños más necesitados del barrio de Frailejones. Adecuaron la sala de juventud y allí unos 40 pequeños reciben cada día comida después del colegio y aprenden jugando gracias al cariño de Gloria y a la colaboración de viajeros. Personas que, como nosotros, al partir ya nunca pueden olvidar esas dulces sonrisas. Si quieres informarte y participar:

www.fundacionpalmitasunidas.org


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patricio

cuenca, ecuador Andamos sin rumbo por esta linda ciudad y de repente entramos en El rumor de río. Libros viejos y trastos maravillosamente inútiles, la cueva de este poeta que vive ajeno a lo que pasa en la calle. Embelesado con la vida, perdido en el universo de las palabras, náufrago entre miles de libros y poemas, algunos publicados y muchos otros que jamás verán la luz. Acompañados de una taza de café escuchamos atentos su poesía. El amor en cada palabra, quebrada por su voz, la voz de alguien dispuesto a vivir y a morir por sus sueños.


marisol y christian

cuzco, perú

Esta pareja, linda mezcla austro-peruana, dedica su esfuerzo al proyecto Sembrando semillas con yoga, a 30 minutos de Cuzco. Su sueño es conscienciar a los niños del pueblo a través de la creatividad, ya sea con la educación, el yoga, el arte o la nutrición. Siguen adelante gracias a donaciones y a la ayuda de voluntarios, que no solo aportan, sino que también aprenden en este intercambio. Marisol es todo amor y Christian siempre anda descalzo y relajado, en completa armonía con las plantas.

www.sembrandosemillasconyoga.org


yuri

cuzco, perú

« Lo más bello de la educación es el poder dar posibilidades » En muchas zonas del Perú, los niños no son tomados en cuenta y viven su infancia en duras condiciones de maltrato y desprecio. Yuri no encontraba el sentido a su vida rodeado de tanta desesperanza. Su gran fuerza interior le permitió llevar a cabo un sueño, construir una escuela donde fuera más importante el amor y la comprensión que saber si dos más dos son cuatro. Un hostal y un restaurante que te llevan al universo de los niños, financian el proyecto de Aldea Yanapay, donde llegan a menudo extranjeros para ayudar en la escuela.

www.aldeayanapay.org


sebas,

guchi y tomás buenos aires, argentina En las afueras de la gran urbe vive Sebas, un alma viajera. Gran ojo detrás de la cámara y también en el escenario, donde tan bien se desenvuelve con sus clavas y equilibrismos para repartir sonrisas allá donde viaje. Junto a Guchi, su compañera, y Tommy han recorrido mundo y ahora esperan pacientes… para coger la mochila de nuevo.

www.sebasvila.com.ar / www.panorama360.com.ar


pablo

bolívar, argentina

En el centro de la provincia de Buenos Aires vive Pablo. Se gana la vida reparando fotocopiadoras, pero tiene claro que hay que trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Así, siempre que puede, se va, libre como un pájaro y con la mochila al hombro a seguir descubriendo su infinito país. Hincha fervoroso de Vélez Sarsfield, su otra gran pasión es el mate, que le acompaña allá donde vaya. Sin embargo, hay algo que siempre hace volver a casa a este gran viajero ya que lo más importante para él son sus amigos, su familia y el placer de poder compartir un asado con ellos. 113


cata

puerto montt, chile

Después de estudiar teatro en la capital, en su pequeño pueblo soñaban en verla triunfar un día como actriz. Pero Cata ya descubrió hace tiempo que eso no da la felicidad. Y se fue al sur, a dar clases de teatro en la universidad de Puerto Montt. Allí vive, a 15km, en Chamiza, que bien podría llamarse el paraíso. En una cabaña de madera, rodeada de árboles y cerca de sus amigos, como en una gran familia. Además de danzar y cantar cuecas con su linda voz, el mejor tesoro de Cata es su alegría y sus carcajadas, que te llegan hasta el alma. Partió hace poco, acompañada de su mochila y su charango a realizar un sueño, recorrer su precioso continente. Repartió palabras salidas del alma, rebosantes de fuerza y amor, en preciosos emails que nos iban llegando. Y aunque tuvo que abandonar su sueño sin terminarlo sabe que el aprendizaje sigue, cada día... Como canta Kevin Johansen:

¡Que lindo que es soñar...!


christian

santiago, chile Un hervidero de ideas, un tarro que cuando se destapa explota en mil direcciones, salpicando a quien se acerque, con teorías tan interesantes como difíciles de seguir. En su casa encontramos desde vinilos hasta los más complejos artilugios tecnológicos. Nos conocimos en Barcelona; andaba enfrascado en un proyecto sobre la Antártida y me dijo una profética frase: « vengo del futuro ». Recién sentí el capitalismo salvaje que reina en su país esas palabras tomaron pleno sentido. Su compañera, Claudia, andaba enfrascada en un proyecto para la universidad de perros programados, que no dejaban de emitir un inquietante ruido.

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consuelo y marc

pirque, chile

Consuelo asombra por su fuerte espíritu y porque posee una belleza maternal desbordante. Reparte su tiempo entre sus preciosos hijos y la lucha como activista contra las mineras que no dejan de desangrar su país. Su fuerza reside en la convicción en lo que hace, junto a un sentido del humor que jamás la abandona. Marc es francés, sanador y vive en el mundo de las energías. A Pirque acuden muchas personas buscando una curación. En esta casa se funden el poder de la acción y la palabra con el de las manos y las piedras.


gonzalo y patty santiago, chile Esta pareja rebosa amor y buena energía hacia todas direcciones. Hace un par de años también vivieron un largo viaje que les cambió la vida. Ahora, ya de vuelta, disfrutan del momento presente y de los regalos que les trae la vida, como el nacimiento de su hijo Gabriel. Siempre atentos a las señales, para saber hacia donde encaminarse, protegidos por la mágica energía del abuelo que habita en su jardín y el cariño de Thoko, tan enorme como pacífico.

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Los niños son páginas en blanco.

Pureza, luz, inspiración, espontaneidad, imaginación... Seres libres y salvajes porque hacen lo que quieren hacer. No les preocupa el pasado ni les importa el futuro. Ellos nos recuerdan cómo podríamos ser sin todas las normas sociales y los miedos que la especie humana hemos ido creando para controlarnos a nosotros mismos. Luego llega la familia, la escuela, la televisión, los sacerdotes; sutil pero tenazmente van cortando las alas del niño, hasta que llega el momento en que se olvida que un día las tuvo. Se olvida que una vez fue capaz de volar y crear mientras jugaba inventando. Ese día se convierte en adulto y nuestra sociedad lo celebra. Es donde hay más pobreza que los niños tienen menos tiempo de ser niños. Lugares donde un trozo de cuerda o de alambre aún dan origen a los juguetes más maravillosos, donde los mocos cuelgan de la nariz y las ropas deshilachadas aguantan todas las carreras de sus ocupantes.

En Sudamérica los niños conservan y desprenden una pureza difícil de describir. El brillo en los ojos, sus preguntas, la curiosidad palpitante hacia esos gringos tan altos y blanquitos. Allí es la falta de educación y de tiempo para ser niños lo que les impide desarrollar su plenitud. En este nuestro lado del océano en cambio, ser niño ya no está de moda. La sobreinformación lo corrompe todo y borró de un plumazo la inocencia, la candidez, la magia... Paradójicamente, en nuestra sociedad cada vez tenemos más y más de todo y los niños ya no quieren ser niños. Cada vez va todo más rápido: los amigos en la red, las fiestas, la ropa, el maquillaje, el sexo... Si queremos vivir en una sociedad más sana y libre, quizás deberíamos jugar más a menudo, dejar salir ese lado gamberro, olvidarse de qué pensarán los demás y dejar salir a ese niño al que tan poco escuchamos.

Corta la creatividad de un niño y cortarás todo lo que podría llegar a ser.

Y un día, muchos de ellos, sin tan siquiera pedirlo, tendrán que empezar a trabajar para llevar un bocado a casa. Nadie les pregunta si les parece bien.

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ninos ,

Vendiendo frutas o helados, cantando en el autobús, pidiendo en una esquina, llevando maletas de turistas; en las grandes ciudades quizás serán absorbidos por las bandas callejeras, entrando en el circuito de la droga o vendiendo su cuerpo a cambio de unas monedas.


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Un niño que no juega no es niño pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.

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Pablo Neruda

Sonrientes, cariñosos, llorones, quejicas, traviesos, inocentes, no tan inocentes, tímidos, preguntones, astutos…

en definitiva... ¡¡niños!! Esos maestros que tanto enseñan sobre cómo vivir la vida, si les dejamos...


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Los abuelos conectan de nuevo con el niño que todos llevamos dentro, cerrando así el ciclo que es la vida. Grandes maestros, como los pequeños, y al mismo tiempo los grandes olvidados por nuestra sociedad, esa que cada vez va más deprisa y sin tiempo de escuchar a nuestros mayores. Ellos representan nuestras raíces, el vínculo con el pasado, pero a diferencia de nuestra generación, muchos no pudieron salir de su terruño. Cada arruga, cada gesto, cada gota de sudor derramada para seguir adelante, cada surco de sus gastadas caras esconde una historia. Esconde y refleja un ancestral vínculo con la tierra. Así, dulces o salados, ácidos o amargos, nos abrieron en nuestro viaje su corazón sin apenas conocernos, sin llegar a saber a veces donde se encontraba nuestro país de origen. Nuestro sociedad está perdiendo el respeto hacia los mayores mientras que en Sudamérica aún se escucha, en muchos sitios, a la voz de la experiencia.

Escuchar a la gente mayor es de las últimas opciones que nos quedan para saber de nuestro pasado, ese que fue arrollado por la modernidad trayendo consigo la tecnología y la inmediatez, provocando cambios tan rápidos que están borrando en un suspiro de la historia toda esa sabiduria transmitida de generación en generación.

Una amiga nos comentaba que quizás estos nómadas viajeros podrían hacer algo en este sentido. Quizás intentar, en nuestro camino errante, recuperar todo este conocimiento, hacer de puente entre los que van corriendo a todas partes y los que se quedaron hace tiempo en un andén donde ya no pasan trenes. Porque todos necesitamos ser escuchados, y es incalculable la felicidad que a veces le da a un anciano o anciana encontrar unos oídos jóvenes y atentos.

La tecnología, a pesar de sus ventajas, está ayudando también a romper y deshumanizar nuestra sociedad. La mayoría de las veces nos separa en lugar de unirnos. Ha abierto una brecha entre padres e hijos y un abismo insalvable entre padres y abuelos.

abuelos

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Huaraz, Perú

Waykupunku, Ecuador Waykupunku, Ecuador Mañihuales, Chile


Cuzco, Perú

Perú

Salento, Colombia Colombia

Potosí, Bolivia

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Hacemos autostop desde Santa Rosa hasta Pereira (Colombia). El ambiente dentro del coche es realmente interesante. Una mamita, bien divertida, que no cesa de hablar todo el tiempo, no deja de sorprenderse de todo. Mientras, la otra chica le cuenta al conductor cómo fue violada por su tío‌


Si !! ,

Gracias a Dios!

Y usted se ha bebido todas estas 17 cervezas??

??


Andamos por Gaiman, un pueblecito de la Patagonia argentina, en otra de esas noches sin saber donde dormiremos. Vemos salir a un viejito de una tienda con un paquete de azúcar y le pedimos comprarle un poquito para acto seguido preguntarle si sabe dónde podemos acampar seguros esa noche. Y él nos dice: - ¡Vengan a mi casa!

Rómulo Malvares vive solo o quizás deberíamos decir que malvive solo. Mientras preparamos algo de comer en su maltrecha casa nos empieza a explicar su vida, llena de engaños y desilusiones; arroz y penas se mezclan sin orden en esta velada. Al día siguiente, mientras preparamos nuestras mochilas, aparece Rómulo con su cartera dispuesto, quizás, a partir con nosotros. Él también se siente viajero y así, entre sueños cumplidos y por cumplir, entre la pena y la alegría, seguimos caminando…


Este viejito toca, mejor dicho desgarra, su violín, sentado en unas escaleras de Arequipa, Perú. La dignidad y la elegancia que se esconden tras su cándida mirada nos atraen sin remedio para compartir con él este pedazo de la existencia. Somos la audiencia más entregada del mundo y él pone todo su empeño en este momento. Un instante donde la belleza reside más allá del sonido, más allá de la forma.

Augusta es la abuela de nuestro amigo

Pablo de Bolivar, Argentina. A sus noventa y tres años, sigue tomando su matecito y se fuma un cigarrillo de vez en cuando. Nuestra visita la arranca de su sillón orejero, la activa, le da una inusual vitalidad a esta vida que se apaga poco a poco. Pablo se asombra cuando Augusta se agacha cuál adolescente para encontrar un trébol de cuatro hojas en su jardín. Ese trébol nos acompaña en nuestra ruta, al igual que una sonrisa cada vez que la recordamos.

6 de la mañana, terminal de autobuses de

La Rioja, Argentina. Recién llegados

tras una noche de viaje, aún soñolientos, esperamos, tomando un café, que lleguen las primeras luces del día. De repente, este abuelito se sienta delante nuestro y se queda dormido, billetes en mano y con una bolsa llena de periódicos. Al cabo de una hora, y sin previo aviso, un resorte interno le levanta de golpe al ritmo de:

- ¡¡¡periódicos, periódicos!!! 139


¡Qué diferente fue la imagen del Otro cuando prevalecieron las religiones antropomórficas, la creencia de que los dioses podían tomar la forma humana y actuar como personas! Por entonces, nadie podía decir si el caminante, viajero o forastero que venía hacia él era una persona o un Dios con aspecto humano. Esa incertidumbre, esa ambivalencia fascinante, fue una de las raíces de la cultura hospitalaria que ordenaba prodigar atenciones al forastero. ´ ´ Ryszard Kapuscinski, Encuentro con el otro.

A veces nos preguntaban cuántos días nos quedaríamos y un par de días podían convertirse en una semana. Y cada día que pasaba el cariño crecía en proporción a la tristeza que nos invadía en el momento de partir. Las familias representan a la perfección la hospitalidad en Sudamérica. Una hospitalidad que no se queda en casa ya que te lleva a conocer a los primos, a los tíos, a los vecinos, a los amigos...

No sabemos bien si ese fue el motivo pero durante nuestro viaje recibimos un cariño enorme de las familias que el destino quiso poner en nuestro camino. Ese mismo destino que nos hizo encontrar un hogar en cada país que visitamos. Lugares donde nos hicieron sentir como en casa a pesar de la distancia.

Es abrir las puertas de su hogar de un modo sorprendente para la mente occidental.

Tantos nos abrieron las puertas de su casa, nos vieron reír o llorar, pletóricos de energía o exhaustos, elegantes para bailar un tango o cubiertos de polvo...

Así aprendimos a dejarnos querer, a dejarnos mimar por alguien que entró en nuestra vida de repente y que pasó a ocupar un lugar tan grande en nuestro corazón.

Profundamente os queremos agradecer esa sonrisa devuelta; ese paseo por vuestros lugares preferidos; ese hombro donde llorar; esa cama donde descansar; ese plato calentito y hecho con amor en esa mesa compartida donde nos hemos sentido como en casa; ese deseo de mostrarnos las selva amazónica como si fuera el jardín de vuestra casa, los cafetales colombianos que os dan de comer o las enseñanzas para hacer crecer un huerto.

Es una lección de humildad, de ver cuánto tenemos que desaprender de esas barreras creadas por el miedo que nos impiden abrir nuestra casa y nuestra ayuda a quien lo necesita.

Nos queda la ilusión de recibir a cualquier persona que nos visite del mejor modo posible, no sea que haya un Dios disfrazado debajo...

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familia


El lugar que amamos, ése es nuestro hogar; un hogar que nuestros pies pueden abandonar, pero no nuestros corazones. Oliver Wendell Holmes

Tras esa gran puerta azul que les separa de los peligros de la calle conocimos al grandullón Rubén, a su linda esposa Silvia y a sus tres retoños. A Raquelita le encanta vestir a su gatito y a Mateo y Sebas les apasiona la música, siempre por ahí aporreando su guitarra. Ellos nos acompañaron a conocer la ciudad, sus mercados y sus tiendas, la mejor parada de anticuchos (pincho de corazón de vaca) o la tienda donde comprar más baratos los juegos piratas para la Play. Rubén es abogado y le encanta practicar baloncesto en una cancha cercana con sus amigos. Allí probé a jugar con ellos y tan sólo conseguí sentirme como un gigante patoso.

trujillo

perú

Mateo también tiene el deseo de recorrer otras latitudes como ustedes. Sin embargo, tiene hábitos muy cómodos y no le gusta lavar los platos. Les hemos explicado que una de las características de ser un buen viajero es ser siempre optimista, sincero y servicial. Lo que quiero decirles es que su visita ha sido enriquecedora para mis hijos y para mí. Rubén Novoa 143


En el centro del país, a más de 1000 m de altura nos dirigimos a la finca El Porvenir donde nos espera Gloria, amiga de la familia que también nos acogió en Manizales. La casa se encuentra en la cima de la montaña, media hora a pie por empinados caminos, rodeada de cafetales que se esconden entre la neblina por las mañanas y aparecen radiantes a mediodía. Gloria y Albeiro, los abuelos, son pura bondad y eso se nota en el cariño que les dan a sus hijas y nietos. En pocos días nos sentimos parte de esta familia, que no solo nos abre las puertas de su casa sino también las de su corazón. Después de Francesc tener malaria, aquí encontramos un hogar. Nos costó partir, por la tristeza de decir adiós, por no saber cuando volveríamos a vernos...

chinchina

colombia

Por acá en Chinchiná los recordamos mucho. Aquí han dejado una madre con el corazón en la mano y una familia que los recuerda mucho..... Mamá dice que son los hijos que se fueron de viaje y se demoran en regresar. Marcela

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Me saltan las lágrimas al sentir que os encontráis como en casa entre esta gente tan maravillosa. Se les nota en la cara su humanidad. Me alegro que encontréis este cariño tan familiar. Remei, Lleida, Cataluña


Andábamos por la estación de Otavalo y una pareja indígena, sin conocernos, nos invitó a su casa. Sin preguntarnos el porqué de esta hospitalidad, llegamos a Waykupunku, el día del Inti Raimi, la celebración del solsticio. Danzas interminables, música, chicha (alcohol hecho a base de maíz) y todo el pueblo reunido bajo una preciosa luna, ofreciendo animales y alimentos a la Pachamama. Así pasamos una semana con esta familia. El salto cultural era enorme, y a veces no nos entendíamos. Ellos hablando en quechua, nosotros en inglés, para terminar hablando en el idioma común, el español. Pero ello no nos impidió sentir su cariño ya que esta humilde familia, apegada a su terruño, nos mostró orgullosa su pueblo, su vida y sus costumbres. Nosotros, en este lindo intercambio, les explicamos cosas de nuestro planeta y que aquí, en Europa, no es oro todo lo que reluce. Rosa y Gaspar se ganan la vida cultivando fresas y los pequeños Franklin, Ana y Patricia apenas tienen tiempo para jugar puesto que tienen que ayudarles. Esta familia nos acogió en su humilde casa, compartió con nosotros su comida y nos ofrecieron ir a la iglesia evangélica el domingo, el momento más sagrado para ellos. Allí sentimos el valor que tiene para ellos esta liturgia, que les permite abandonar por un rato sus maltrechos cuerpos debido a esa dura existencia bajo el implacable sol que reina en el centro del planeta.

waykupunku

ecuador 149


En plena fiesta de la ciudad de Sucre decidimos irnos al campo para encontrarnos con el abuelo (el cactus San Pedro). Es así como, a bordo de un camión, llegamos a Ñucchu, bien lejos de todo, con nuestros amigos Anne y Álex. En el pueblo no hay hostales y le preguntamos a la primera persona que encontramos. Ella es Asunta, que trabaja en la orilla del río, vendiendo comida a los trabajadores que transportan piedras sin cesar durante todo el día. – ¿Sabe usted un sitio donde podríamos dormir? – ¡Sí claro! En mi casa.

ñucchu

bolivia

Así, acordamos el precio y nos vamos río arriba para sentir una mágica conexión con la naturaleza. Ya de noche, de vuelta de nuestro viaje, nos damos cuenta de la realidad: un pueblo donde no hay agua corriente gran parte del año ni ninguna tienda donde comprar comida fresca. Augusta vive con sus hijos y con su nieto, el pequeño Fabricio; su marido, sufre la enfermedad de Chagas y los problemas que le ocasiona le dificultan su labor. La primera noche compartimos cena en la azotea, bajo un manto de estrellas. Aneta enseña inglés a los niños mientras la mamá nos cuenta su vida: cada día Augusta se levanta a las cinco de la mañana para preparar la comida y luego venderla; cada noche sus hijos la ayudan a lavar, pelar, cortar y así, poder seguir viviendo... Un verdadero encuentro con el otro, en el que fue necesario un tiempo para conocerse dos culturas, dos mundos tan distantes. Norte y Sur compartiendo alimento en esta humilde casa. 151


El destino se llamó Paula. Gracias a nuestra joven amiga viajera, nos dirigimos hacia Mendoza, ya que en un pueblo cercano nos esperaba impaciente Cintia, su amiga. Nos recibió en la terminal de autobús con una enorme sonrisa y de allí, a compartir mesa con toda la familia: el asado en plena vereda con los papás, tías, tíos, primos y sobrinos. Tremendamente familiares estos argentinos...

giagnoni argentina

La gente del pueblo nos preguntaba: - ¿Y no vais a las montañas? ¿Qué se os ha perdido acá? - No perdimos nada- contestamos. Únicamente disfrutábamos del cariño de esta familia que iba creciendo día a día y de las típicas cosas en un lugar donde nunca pasa nada: cruzar la calle, mientras nos ladra el perro del vecino, para ir a ver a la abuela María Antonieta y preparar alfajores, ir a tomar un café con las amigas de Cintia, visitar a Paulito en su casa que nos espera ilusionado para dibujar con Aneta, ir a conocer la perfección de Robert el perfecto, el novio de nuestra amiga... Besos de parte de toda mi familia que me pregunta por Uds. y por dónde andan. En especial Paulito que cree que volverán dentro de poco a su casa para dibujar y mientras les está preparando un regalito. Cintia

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amanda del solar & c. la otra familia de cintia


gaby

Los amigos de Cintia son la otra familia que nos conquistó al momento. Algunos de ellos forman una banda y les pudimos escuchar en concierto, llenos de creatividad y de ingenio, bombardeando a los presentes con sus inteligentes letras, bien mezcladas con pasión argentina.

‘el alma del estado

es mantenerte adormecido’ pablo y pato

‘imitación es limitación. no limites tus sueños’

nefi

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cintia

‘¿cuándo vas a creer que lo verdadero está en tu mente?’ baigo

gio


Cada momento vivido ha estado poblado de risas, de ternuras, de ocurrencias, de confesiones, de sabores, libros y acuarelas. Mis caminantes del alma, tocaron las puertas de mi casa y abrieron las de mi corazón. Y entre tantas rescato esta enseñanza, que para ser amado solo es necesario Ser uno mismo, como  lo sois vosotros, con esa autenticidad, con esa simpleza, propia de las cosas bellas. Carmen


Conocí a Lorena hace ya unos años, trabajando juntos en Barcelona. Fue un día que le dije: - En unos años vendré a visitarte a Córdoba- No sé si lo tomó en serio pero con nuestras despeinadas cabezas y nuestros pantalones a rayas nos presentamos en su céntrico piso en la novena planta. Lore y Juanpi, arquitectos de vocación, nos recibieron con una linda cena que nubló nuestros sentidos: volver a la vida moderna fue un shock, lo mismo que volver a subir en un ascensor. A pesar de la increíble vida artística y cultural de esta ciudad, al día siguiente ya echábamos de menos el campo, ansiosos de sentir de nuevo el espacio abierto que tanto habíamos saboreado en este infinito país.

dean funes argentina

Y llamó Carmen, la mamá de Lorena: -Oye Lore, préstame a tus chavales unos días… De este modo partimos hacia Dean Funes, un pueblo chiquito donde toda la familia de Lore nos recibió como a uno más. Y como en un cuento, disfrutamos recorriendo este rompecabezas familiar: Karina, el currante Javi y Walter padre e hijo, que nos enseñaron su infinita finca, de dimensiones impensables para nosotros: el espacio, los caballos, las vacas, los chanchos salvajes, algún que otro puma salvaje y tantos pájaros de todo tipo revoloteando en el cielo argentino. Día a día creció también la amistad con Carmen, tan sensible y ajetreada, que finalmente se contagió un poco de nuestro espíritu viajero. Y por supuesto las pequeñas, la alegría de la casa, que disfrutaron de lo lindo dibujando y pintando con Aneta. La dulce Vanesa, novia de Juan y cómplice nuera de Carmen, nos sorprendió cuando nos invitó a hacer una charla, en su universidad de Bellas Artes, acerca de nuestro viaje. 157


La mujer en Sudamérica toma mil formas: llena de ritmo y sensualidad en Colombia; sencilla aunque ataviada con vestidos de vistosos colores en los pueblecitos andinos; moderna e independiente en Argentina y llena de carácter y vitalidad en Chile. Son esas y tantas otras, ya que cada mujer, como cada hombre, esconde un universo en su interior. Pero si hay algo que comparten las mujeres de este continente, junto con muchas otras en el mundo, es esa dignidad que siempre las acompaña. Aunque las atropelle el machismo tan fuerte y arraigado, aunque les «hagan» guaguas (bebés) para luego abandonarlas. Aunque su trabajo no sea valorado y la mayoría de las veces acaben limpiando o sirviendo mesas por un sueldo mísero; aunque para ellas sea más difícil acceder a la educación que a los hombres y con ello poder tener las mismas oportunidades. A pesar de todo ello, esa dignidad nadie se la puede arrebatar, ni tan siquiera a golpes porque en el fondo saben que ellas mueven el continente. Saben que ellas son las que traen la vida al mundo a pesar de ser las que más sufren. Si tuviera que definir la mujer en la Sudamérica andina con una palabra, esa sería Maternidad. Admiro esa naturalidad que tiene llevando a los niños colgados de la espalda, mientras compra en el mercado o está sentada en el suelo vendiendo papas o rocoto relleno. En los países pobres, las familias siguen siendo numerosas y eso obliga a la madre a quedarse con ellos. En los desarrollados, en cambio, esa

ausencia en el hogar también de la madre ha traído una gran disminución en la natalidad con un envejecimiento preocupante de la población.

Unos tanto y otros tan poco. La mujer es el verdadero principio de continuidad de un pueblo, el arca de sus más preciadas y más profundas tradiciones. Miguel de Unamuno

En Waykupunku, Ecuador, comprendimos la importancia para las niñas y las mujeres de respetar la tradición, de cuidar con cariño sus vestidos y hacer sus dorados collares con esmero, a los que irán añadiendo vueltas conforme pasa la vida. Ello les da un sentido de pertenencia que les permite sentirse unidas. En el otro extremo, en Argentina, Chile y en algunas ciudades de Colombia, la mujer, en un lento proceso, se encuentra más en igualdad con el hombre, accediendo cada vez a mejores trabajos y viendo mas reconocida su valía. Allí conocimos mujeres muy femeninas pero al mismo tiempo seguras de sí mismas, sin complejos y mirando la vida de frente. El reflejo de esta fuerza lo ejemplifican las dos presidentas que ocupan o han ocupado el cargo: Cristina Kirchner en Argentina y Michelle Bachelet en Chile.

mujer

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Lucero

Catalina

Cecilia

Zarahy


(escuchado en Argentina)

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Marcela

Ceci


A veces, durante un viaje, te sientes lejos de todo, como un satélite errante que va chocando con los demás, viendo, absorbiendo y aprendiendo. Un satélite que se ha ido de la sociedad que le vio nacer, en búsqueda de su propia trayectoria. Y de vez en cuando, encuentras otros satélites, otras almas despiertas en búsqueda de sí mismas. Suele ser gente que lleva la alegría en los ojos, que vive de la mano con sus sueños y que al mismo tiempo te anima a seguir los tuyos. Las energías se juntan y sucede que a veces un grupo de personas que no se conocía empieza a compartir día y noche como si fueran hermanos de toda la vida. Así nos paso por ejemplo en Vilcabamba, donde vivimos una hermandad muy linda con un grupo increíble de viajeros. Sea por unas horas, por unos días o por unas semanas, ese tiempo se convierte en maravilloso. Y es entonces cuando algo se ilumina en tu cabeza. Una luz que te muestra una nueva forma de vivir, llena de amor, donde todo fluye, donde se intercambia, se ayuda, se juega, se inventa, se da, se ríe, se agradece, se abraza… El viajero es aquel que sale a recorrer el mundo para aprender, aquel que sabe que el camino se hace al andar, que cada día siente menos apego a su lugar de origen para empezar a sentirse ciudadano del mundo. Es aquel que empieza a ver hermanos donde antes veía enemigos, aquel que descubre a cada paso aquello que nos une en lugar de fijarse en aquello que nos separa.

Cada uno con su historia, cada uno con sus circunstancias y sus objetivos ya que hay tantos modos de viajar como personas hay en el planeta. ¿Podemos los trotamundos contribuir a la paz mundial y al entendimiento intercultural? ¿No son acaso nuestra empatía y aceptación incondicional del otro ejemplos que deberían ser seguidos por los líderes mundiales? Juan Villarino

www.acrobatadelcamino.blogspot.com

Siempre es lindo encontrarse con otros viajeros. Ellos te recuerdan tu cultura, te recuerdan de dónde vienes y te ayudan a valorar las experiencias vividas con la gente del lugar. Reconocerse al instante, compartir aventuras y sueños para terminar con un cálido abrazo antes de seguir el camino. Todo viajero es un guerrero. Debe luchar todos los días cada vez que se despierta contra las ganas de quedarse en ese pequeño lugar de su corazón. Lugar que te sonríe con tanta frescura, amor, amistad... con su inagotable capacidad de hacerte sentir tan vivo que es imposible no albergar en algún momento la idea de quedarnos ahí... Y esa batalla personal de cada uno para decirse: « No puedo quedarme, debo volver ». Cada uno la conoce; sabe cuanto de amarga tuvo la victoria y cuanto de dulce pudo haber sido la derrota. Daniel Meexter, Buenos Aires

viajeros

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Kim

Ricardo

Ju

an

Ma

ur

ici

o

tan libres s huellas sigan Me alegra que su ta hermosa América! és viaje por galopando por ando en nuestro rlo en ns pe os m ta es ce Ya . Pensando en ha América también mucha música encima. n un vehículo y co n inspirado mucho en ha s no s de te Y us a lo largo ra contemplar pa r vi vi de to és . l mundo entero y a lo ancho de r, y mucho rti pa m co , er nd Tocar, viajar, apre ni fechas, ni fronteras... , arte... sin tiempo corazón! el Tal cual mande Argentina ina, Mendoza, Germán y Catal


Karine Dustin

Jonathan

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a y Natan

re Paula, And

Pablo y Juan Pablo


América del Sur es, ante todo, la VIDA. No hay otra palabra para definirla. La alegría de sus habitantes, las risas escuchadas en cualquier rincón de la calle, la mezcla de generaciones, la vida familiar, el baile, el romanticismo latino que tanto se respira en esta parte del mundo... Aquí, sólo hace falta caminar por la calle e impregnarse de como vive la gente; tomar un bus o una combi y sentir como la ciudad se anima... También está el caos, presente en cualquier parte; la pobreza, la violencia... contrastes enormes cruzando una calle. Existe también una espontaneidad tan real y linda que nos ha hecho pensar y cambiar un poco nuestra forma de vivir. Saben compartir, acoger, amar... ¡y discutirse también! Eso sí, ¡siempre con ritmo! Este continente significa para nosotros LIBERTAD. La libertad de acción. Aqui la gente vive de cualquier actividad. Si vives de la artesanía en la calle nadie te pide papeles, permisos o tasas; puedes tocar música sin miedo a que te echen... En Sudamérica vale también el TOMARTE TU TIEMPO. Parar de correr para llegar a todas partes. Allí sentimos un ritmo más saludable y mucho más humano de vivir.

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gaelle y romain Un fugaz cruce de caminos. Unos hacia el norte, otros hacia el sur. Así nos conocimos en Bolivia con esta alocada pareja francesa que no dicen que viajan sino que viven. Ella quizás más suave, él quizás más gamberro pero ambos llenos de buena onda y energía. Trabajando a veces durante el camino para poder seguir viajando, otras colaborando en escuelas o animando con sus lindas melodías de guitarra y voz. Eso sí, siempre haciendo el camino al andar. Pocas horas bastaron para saber que allí nacía una gran amistad y que volveríamos a vernos, como así ha sido.Ellos siguieron, y en su camino visitaron lugares que ya habíamos andado y se reencontraron con gente que llevamos en el corazón. Nosotros volvimos a casa y pudimos seguir su pista gracias al blog: www.vamos-rg.blogspot.com, que nos permitió mantener encendida la llama del recuerdo.

Gaëlle


arnaud

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Arnaud, francés, viajó hace unos diez años por primera vez a Perú y tuvo un encuentro con la selva y con la Ayawasca (la medicina del alma) que le cambió la vida. Volvió y fue varias veces hasta que decidió comprarse un terreno en la jungla, cerca de Iquitos y establecer allí una comunidad, abierta también a los encuentros de la Familia del Arco Iris. Algo impensable para la gran mayoría de gente como es comprar un terreno en un país desarrollado, en la selva es posible. Y eso le dio a Arnaud la posibilidad de crear su mundo. Un lugar abierto a los viajeros, abierto al compartir. Un espacio donde se aprende viviendo, donde se vive aprendiendo, y se intenta seguir la frase que nos dijo Dejan, un chico serbio que también habita allí: « da un poco más de lo que recibes ». Allí pasamos unos días, tras un largo camino para llegar hasta la comunidad. La vida es realmente un reto en medio de la jungla. Viviendo sin luz artificial, cocinando con leña, tomando agua del río e intentando cultivar su propio sustento. Lo más duro fue la gran familia de mosquitos que allí también habitan y el riesgo de contraer malaria. Los que allí vivían, medio desnudos todo el día, nos dijeron que te acabas acostumbrando a los mosquitos. Nosotros nos rendimos y nos fuimos a los pocos días.


Guille Aneta

javi

Andábamos un día por los caminos alrededor de Vilcabamba y escuchamos una linda música que venía de una cabaña en lo alto de la montaña. Como los ratoncitos del flautista de Hamelín subimos unas escaleras de piedra y alli conocimos a Javi, catalán, que ya llevaba varios meses viajando por Sudamérica. Javi se siente como pez en el agua arriba y abajo por el continente, comprando, vendiendo e intercambiando telas, ungüentos y plantas. Siente la llamada del camino de las plantas sagradas y las culturas chamánicas y poco a poco va ampliando su conocimiento mientras viaja. Su don de gentes hace que siempre esté rodeado de buena onda. Así, estirando el hilo y al ritmo de la flauta de Javi conocimos a la mujer gallina Suus, al chileno, burro humano, Andrés, a Moisés y sus cuentos mágicos, a David con su sabiduría y sus preciosas pulseras, a Guillermo con sus dones curativos y a Susana y su sonrisa loca.

David

Susana Cesc

Moisés


anita, arum, paola, calima y laya También en Vilcabamba, gracias a Javi, conocimos a Anita, que ya llevaba tiempo viviendo allí con su amor, Arum, de dos añitos. La inteligencia de Arum nos sorprendió en cada palabra, en cada gesto; seguramente venía de la chispa y de la alegría de su mamá... Con ella vivía Paola, italiana, que a punto de traer una nueva vida al mundo decidió quedarse un tiempo en este tranquilo lugar de Ecuador, famoso por la longevidad de sus habitantes. Paola, mujer embarazada de Calima y viajando sola por Sudamérica y por la selva, también tiene un blog, donde escribe desde el corazón, para seguir enviando buena energía a quien quiera recibirla y donde además defiende el derecho de su perra Laya a poder viajar en el trasporte público.

www.rumboalaraiz.jimdo.com

Rumbo a la raíz… …un viaje hacía la raíz… …hacía  la esencia de nosotros mismos.. de los lugares..de la gente.. ..de la madre tierra… …un sueño itinerante… …que poco a poco toma forma… …se encamina hacía el punto de conexión que une nuestro ser a todos los  seres… …que da sentido al estar..al vivir..al sentirnos… parte..partencia..compartir… Paola

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toni, laia, arrel Recién su preciosa hijita Arrel cumplió los cinco meses vendieron su furgoneta y se fueron de su Cataluña natal. Quizás con dudas, pero con muchísima ilusión.

La ilusión de ver mundo, de compartir y de aprender con la gente que iban encontrando por el camino.

El sueño de poder pasar mucho tiempo con su hija y darle a ella este enorme regalo. Tiempo que, a pesar de ser ella muy pequeña, seguro que guardará para siempre en sus recuerdos. Su camino les llevó a Máncora, Perú, donde trabajaron en un restaurante; a Cajamarca, en el mismo país, lugar donde les conocimos y donde ayudaban en una escuela de niños discapacitados. En busca de otros lugares, partieron rumbo al sur y el destino hizo que nos encontráramos de nuevo en el lago Titicaca, donde pasamos juntos unos días inolvidables, acompañados de Don Tomás y de ese cristalino manto de estrellas que se divisa desde este mar en las alturas. Luego partieron rumbo a Argentina, donde siguen aprendiendo de la permacultura y del cuidado de los animales y de la Tierra cerca de Mendoza.


dani

« Cuando pienso en viajar vienen a mi cabeza personas, lugares, infinidad de palabras

que han tomado para mí un nuevo significado. Pero hay unas líneas que no dejan de recorrer mi cabeza; creo que es José Saramago el que dice que el viaje no se

acaba nunca, son los viajeros los que paran, los que abandonan.

A pesar de ello, siempre existe gente que no cede ante las dificultades. Y cuando la encuentras te das cuenta que los mejores compañeros de viaje que has tenido son aquellos que no entienden de guías turísticas, ni hablan varios idiomas. Gente que, quizás, ni tan siquiera habrá pisado más allá de las tierras que limitan su horizonte, que cada día anda largas distancias sin moverse de su preciosa finca a los pies de los Andes, como me pasó con la familia Pereyra o la gente del Peregrino Orgánico. Sus pasos hablan de naturismo, de comida vegetariana y sana. Andan con la fuerza del respeto a la Madre Tierra, de la cuál formamos parte. Por encima de todo, reclaman la humanidad de nuestras vidas, el poner fin al exceso de artificios creados por la arrogancia de la modernidad científica. En la región de Cuzco, el camino me llevó a la familia Ccapa, en el valle sagrado de los Incas. En medio de este corriente globalizador allí brindábamos cada día por las estrellas, la Luna y el Sol; por los Apus (espíritus protectores de las montañas) y por la necesidad de reaprender el respeto hacia la Tierra. Trabajando en cocinas, centros sociales o granjas donde lo más importante no es el precio del cereal en Chicago sino mostrar a la Pachamama (gran deidad que representa a la Madre Tierra para algunos pueblos andinos de América del Sur) que aceptamos nuestros errores y queremos ayudarla a que recupere su esplendor, ya que sólo su luz nos llevará a la felicidad, armonía y resplandor que nuestra vida merece. »

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Cada uno es libre de gastar su dinero como quiera, aunque nosotros pensamos que el dinero es sagrado. Sagrado tanto por el modo en que lo ganamos como por el uso que le damos. Sagrado cuando deja de ser un fin para convertirse en un medio para poder alcanzar nuestros sueños. Pero el propósito de esta diferencia que hemos creado entre viajero o turista es hacer un examen de conciencia. Primero para darnos cuenta que no es la destinación ni el bolsillo lo que determina el modo de viajar. Eso lo determina el espíritu. Quizás algunos dirán que no hay elección posible; que este sistema nos deja tan sólo cuatro semanas de libertad al año y que en ese corto período hay que ver el máximo de cosas. No les faltará razón, del mismo modo que nadie nos obliga a verlo todo.

Hay personas que miran pero no observan, que oyen pero no escuchan. Personas que quizás llevaron su cuerpo de paseo, pero que sienten más bien poco. Únicamente por lo que se puede aprender viajando con el corazón abierto, sólo eso, ya es motivo suficiente para cambiar el modo de hacerlo. Compartir tiempo y vivencias con la gente del lugar que visitamos nos permite comprender mejor sus problemas y con ello poder cambiarnos a nosotros mismos. Ello nos da conciencia de como afecta en su vida lo que hacemos cada día en nuestro mundo civilizado. En una esfera más material, el turismo de masas, ese de los tours dondenohaytiempoparaparar, si bien gasta más dinero que el mochilero, gran parte de él acaba en grandes agencias de turismo del país de origen; estandariza la producción de souvernirs, adaptadas al gusto del turista y no del artesano. Del mismo modo, cuando vamos a un restaurante u hotel exclusivo en un país pobre, aunque sea por nuestra cuenta, estamos enriqueciendo a las pocas personas que pueden empezar un negocio así, generalmente gente con recursos. Laguna Colorada, cerca del Salar de Uyuni, Bolivia

Es verdad que el turismo genera empleo, del mismo modo que genera dependencia. Y lo que es más triste, un efecto devastador para los valores que aún se encuentran en países más pobres. Las personas que encontramos en nuestro camino errante pocas veces nos vieron como dinero con patas. Nos vieron como personas, nos trataron como personas, nos abrazaron muchas de las veces como a un hermano más. El que descubre la codicia y la avaricia del dinero, el que abandona su chacra (tierra) para vivir del turismo, únicamente piensa en como obtener una moneda tuya. Entra en el mundo del amor condicional: «si quieres algo, paga». Se me revolvió el estómago pasear por el circo montado en el centro de Cuzco. Ver a un niño vestido con su traje típico y con una llama que lo acompaña para que le tomen fotos. O ver a la polícia apostada en la plaza para garantizar la seguridad de los turistas y no la de su pueblo. Sólo cuesta tiempo y un poco de esfuerzo vivir otra forma de viajar más sostenible. Guiarse por opiniones de otros viajeros tanto en la red como en la ruta, buscar sitios donde la gente tenga otro sustento aparte del turismo. En Perú tuvimos dos ejemplos de ello en la reserva de Tingana y en la de Pacaya Samiria: nos enseñaron la jungla como si fuese el jardín de su casa y compartieron su vida con nosotros. En cambio, en el otro tour que hicimos en Uyuni (como única opción para visitar las lagunas y el salar del mismo nombre) comprobamos en nuestra piel la masificación capaz de

convertir un desierto en un parque de atracciones.

En nuestra mente está el cómo queremos vivir las cosas. Podemos empezar por ir a comprar el pan a la tienda de la esquina y hacer un gran viaje de ello.

turistas

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mercado de Otavalo, Ecuador

centro de Cuzco, PerĂş

barrio de La Boca, Buenos Aires, Argentina


salar de Uyuni, Bolivia

多多desierto??


Somos como guijarros que venimos rodando por el río de la existencia, chocando y transformándonos los unos a los otros, como un suceso inevitable, sin ninguna mala intención. Agradezcamos mucho todos los golpes a nuestros amigos y, especialmente, a los no tan amigos, a todas las voces que en algún momento trataron de proponernos algo, que no ignoraron nuestra ignorancia. Necesitamos llegar a un lugar real y profundo que nos sirva para ponernos de acuerdo y, realmente juntos, construir una mejor sociedad. Alonso del Río

NO

nos

NOS


OUS

saltres

my

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SOTROS 179


Hacer este ensayo sobre la libertad humana, la relación con los demás o nuestro comportamiento como sociedad, siendo al mismo tiempo consciente de mi enorme ignorancia, me ayuda a darme cuenta de tantos y tantos esquemas mentales perjudiciales que tenemos en la cabeza. Hago con amor este escrito, donde lo más importante no es si tengo la razón o no, sino expresar lo que me dicta el corazón. Experimentar, hacer las cosas por el gusto de hacerlas y no para complacer a los demás. Cerrar algunas puertas y al mismo tiempo abrir muchas otras. Seguir haciendo el camino al andar y ver que no hay más solución que la que cada uno pueda encontrar en su interior. Allá vamos... Sirvo un poco de ron en dos vasos. Pienso que nadie tiene necesidad de pornografía. Necesitamos amor verdadero y también un poco de espíritu y religión y filosofía. Pero todo eso exige tiempo y silencio y reflexión. Por eso nos perdemos. Por ir demasiado aprisa, con mucho ruido alrededor. El ruido nos mete dentro y actuamos compulsivamente, sin reflexionar. Pedro Juan Gutiérrez, Nada que hacer.

Una familia, un bloque de pisos, un barrio, una ciudad, un país, la especie humana... nosotros. Nos creemos dueños del planeta, con derecho a hacer lo que nos venga en gana con él. Y al mismo tiempo nos destruimos a nosotros mismos. «El hombre es un lobo para el hombre», como dijo Hobbes. Pero si hemos llegado hasta aquí, si aún no hemos desaparecido de este planeta, será porque a lo largo de la historia también han habido lazos de entendimiento entre los seres humanos. Y es que estamos en constante evolución a pesar que algunos errores no dejen de repetirse. La historia está llena de intentos de gobernar a la población humana. Algunos se perdieron en sus buenas

intenciones. Otros en cambio nunca pudieron ver la luz. Actualmente

es el capitalismo el cáncer que se extiende imparable hacia todos los rincones del planeta. Y la fuerza que mueve a este sistema que nos esclaviza es el miedo. Es ese miedo que nos impide arriesgarnos, que nos frena a realizar nuestros sueños, que

silencia al niño que llevamos dentro. Es el miedo que nos programa, nos dice qué hacer y qué no hacer en cada momento, haciéndonos creer que la libertad es proporcional al número de canales que podemos escoger en el televisor. Nacemos con la capacidad de aprender a soñar, y los seres humanos que nos preceden nos enseñan a soñar de la forma en que lo hace la sociedad. El sueño externo tiene tantas reglas que, cuando nace un niño, captamos su atención para introducir estas reglas en su mente. El sueño externo utiliza a papá y a mamá, la escuela y la religión para enseñarnos a soñar. Dr. Miguel Ruiz, Los cuatros acuerdos.

En muchos sitios, la represión hacia la población es mucho más cruel y salvaje que en nuestra parte del globo. Censura, torturas, encarcelamientos, abusos y violaciones siguen existiendo aunque no podamos sentirlas. Debido al etnocentrismo que nos enseñaron en la escuela (ese que aún sigue en el fondo de nuestras cabezas) nos seguimos considerando el centro del mundo. Nos creemos países civilizados, y por ello, con derecho a seguir explotando el resto del mundo para satisfacer las necesidades que el mercado ha ido creando; que nosotros hemos ido creando, porque al fin y al cabo, estamos todos en el mismo barco. Aquí no lapidamos a nadie, no existe la pena de muerte y sí la libertad de expresión... pero seguimos siendo esclavos. Lo somos de un modo tan sutil que nos impide verlo con claridad.

Hay una bruma que lo cubre todo, una telaraña invisible que no nos deja ver más allá de nuestros miedos.


Es duro aceptar que gran parte de nuestras creencias fueron depositadas ahí para hacernos esclavos. Y es el día que empezamos a aceptarlo cuando nace en nosotros un deseo que ya llevamos dentro, el de ser libres. Ese que sentíamos de pequeños y que poco a poco nos fueron robando. Para mí es como ir montado en un coche durante toda la vida. Nunca sabremos el color y la forma del vehículo si siempre estamos metidos en él. Lo mismo pasa con la libertad. No se puede anhelar algo que ya olvidamos.

No podemos caminar hacia algo que no somos capaces de imaginar. Por eso hay que encontrar aquello que nos la recuerde. Es verdad que nosotros, Francesc y Aneta, hemos tenido la inmensa suerte de poder viajar, de conocer el mundo, de ver nuevas formas de vida que hicieron de reflejo de nuestra propia sociedad. Y es por eso que escribimos este libro. Más allá de todo esto sentimos un despertar colectivo que a pesar de parecer minoritario, no deja de ser cada día más grande. Cada vez hay más motivos para ver la botella medio llena en lugar de medio vacía. Pero no adelantemos acontecimientos.

Estamos en Lagunas, un pequeño pueblo en la orilla del Amazonas peruano. El afán globalizador parece haber pasado de largo en este pueblo que se encuentra lejos de todo hasta que entramos en casa de Miguel. Una pared llena de fotografías de modelos inunda el comedor con sus colores. El televisor y sus antenas luchan por hacerse un espacio, siempre bajo la atenta mirada de un gatito ‘made in china’. 181


Sigamos en el intento de describir a ese coche en el que andamos metidos. Si de algo nos sirvió viajar fue para empezar a desapegarnos de muchas de las cosas que nos fueron impuestas. De darnos cuenta que de pequeños no escogimos ni la religión, ni nuestras creencias, ni tan siquiera nuestro nombre. Nadie nos preguntó si queríamos ser polacos, catalanes o españoles. Son conceptos que ya estaban allí antes que nosotros y que aceptamos como normales. Tras un año lejos de la sociedad que me vio nacer, llego a la conclusión que en el fondo todos somos iguales. Es un pensamiento que ya habitaba en mi mente, pero no aún en mi corazón. Nuestras vidas pueden tomar infinitos rumbos pero al fin y al cabo son las sociedades que hemos creado las que nos limitan. Pienso y siento que somos iguales porque en el norte, el rígido control al que estamos sometidos, si bien ha reducido la violencia y los instintos del hombre, lo ha hecho tan sólo de modo aparente. Y digo eso porque no se puede reprimir nuestra naturaleza animal. En mi opininión eso es lo que está multiplicando las enfermedades y desórdenes mentales. En Sudamérica, como ya escribimos, la vida palpita, tanto en lo bueno como en lo malo. La violencia física es bien presente. Pero el amor que se encuentra a cada paso es algo que mi alma anhela desde que volví a pisar el viejo continente. Es una sensación muy personal, que quizás poca gente comparta. Si aqui donde vivimos no hay más violencia, al fin

Las inclinaciones humanas más bellas, así como las más repugnantes, no forman parte de una naturaleza humana fija y biológicamente dada, sino que resultan del proceso social que crea al hombre. (...) Pero no solamente el hombre es producto de la historia, sino que también la historia es producto del hombre. Erich Fromm, El miedo a la libertad.

y al cabo no es porque el hombre sea más bueno o superior. Simplemente actuamos como actuamos por el miedo a las represalias, por el excelente sistema de control que hemos creado. Hagamos un pequeño vistazo a la historia, al menos a la parte que nos afectó durante nuestro viaje para así poder situar mejor estas reflexiones. El hombre moderno identifica la riqueza con el dinero, pero la verdadera riqueza es aquella que nos da la naturaleza. Así, son los países más ricos los que siempre han sufrido más explotación a lo largo de la historia. Dicen que el hambre agudiza el ingenio; fue así como la escasez de alimentos y de materias primas en Europa motivó a explorar nuevos mundos, a descubrir un continente inmenso y rico, donde habitaban indígenas a los que hubo que domesticar. La avaricia de las élites europeas se llevó inmensas cantidades de oro y plata hacia sus palacios, iglesias y catedrales para así seguir glorificando a Dios mientras se exterminaba o se dominaba todo cuando se encontraba. Cuánto silencio y complicidad de la iglesia ha habido en estos siglos. Al fin y al cabo, las expediciones hacia el Nuevo Mundo fueron en su mayoría formadas por gente de la peor calaña: criminales, malhechores y delincuentes que se embarcaban en misiones peligrosas y de incierto futuro. ¿Cómo se explica sino tanta crueldad?


¿Qué habría pasado si los primeros exploradores hubiesen sido filósofos, científicos y humanistas? ¿Cómo podemos seguir celebrando el descubrimiento de América sin que se nos caiga la cara de vergüenza? ¿Será porque aún se glorifica en las escuelas? En nombre de los sagrados valores del catolicismo y el progreso se persiguieron ritos ancestrales que existían antes de la llegada del hombre blanco. Se crearon las bases de una explotación que sigue hoy en día. Quizás se abandonaron el látigo y las torturas, pero esa explotación obligó a las naciones a endeudarse a través del tiempo en una rueda sin fin. Es el pez que se muerde la cola, el que hace que el pobre sea cada vez más pobre y el rico cada vez más rico. Es algo que nos afecta a todos porque cada día que pasa, estamos más atrapados en esta red de control planetaria gobernada por el capital. Hace ya dos siglos que las naciones sudamericanas consiguieron su independencia, pero el trabajo ya estaba hecho. (continúa en la página 187)

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Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo. Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas y se han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar. Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida. Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuese aire, sin pagar nada por ella. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que la libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión. Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas. Pobres, lo que se dice pobres, son los que siempre son muchos y están siempre solos. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no saben que son pobres. Eduardo Galeano


Nosotros decimos NO a un sistema que no da de comer ni da de amar, que a muchos condena al hambre de comida y a muchos más al hambre de abrazos. Kim, Cataluña Estoy de acuerdo que es bueno alejarse del consumismo sin sentido y superfluo pero, ¿dónde empieza lo superfluo? Es difícil aceptar tanta miseria en el mundo del mismo modo que es difícil aceptar que no podemos cambiarlo. Pero si cada uno empezara a repartir sonrisas entre sus vecinos y a hacer favores sin esperar nada a cambio… entonces ¡todo empezaría a ir mejor! Denis y Corinne, Francia

Mientras tanto el mundo se acaba. Nos lo estamos acabando. Para eso ha servido la ciencia. ¡Qué paradoja! Y ahora nos traen el cuento que la ciencia nos va a sacar del atolladero. A esta altura del campeonato ya es muy difícil parar la maquinaria de la ganancia capitalista asociada a los vacíos existenciales. La otra opción es negar esta culpabilidad y volvernos insensibles. Tal vez sea mejor culpar al conservadurismo católico de nuestros desajustes, miedos y vacíos, pero creo que eso sirve de muy poco. Nuestro amigo de México Está claro que ganamos mucho con la modernidad: libertad, criterio, derecho a decidir. Pero también se han perdido muchas capacidades del hombre y cuando nos demos cuenta ya no habrá nadie capaz de explicar como se hacían las cosas para poder rescatarlo. Anna, Barcelona

En Santiago de Chile, centro del capitalismo salvaje en Sudamérica, « el tiempo es oro ». Chile, o mejor dicho, los gobernantes de este país, conducen temerariamente hacía el « desarrollo ». No les importa arrastrar a todo su pueblo en esta carrera suicida. No les importa ningunear y ahogar a los indios mapuches que siguen reclamando sus derechos. No les importa tener un ministro de educación del Opus Dei ni que empresas extranjeras como Endesa quieran llevar a cabo megaproyectos que afectarán a sus reservas naturales y provocarán una profunda cicatriz en su territorio de más de 2000km en forma de torres de alta tensión.


(viene de la página 183)

En el norte de Europa el capitalismo dio sus primeros pasos para hacerse un adulto en Estados Unidos, convirtiéndose en una cruel red de dominio con la que seguir sangrando a estos y otros países del globo. En ese punto aparecemos nosotros. La sociedad de masas, de consumo, con nuevas e infinitas necesidades que hemos ido creando para mantener esta burbuja que cada vez tiene las paredes más frágiles. ¿Quién explotará primero? ¿Será la Madre Tierra, harta de nuestra irresponsabilidad, o la raza humana, que en el último suspiro cambiará de rumbo para seguir un tiempo más habitando este planeta? Creo que el individuo no puede entablar estrecha relación con su humanidad en tanto no se disponga a trascender su sociedad y a reconocer de qué modo ésta fomenta o estorba sus potenciales humanas. Si le resultan ‘naturales’ las prohibiciones, las restricciones y la adulteración de los valores, es señal de que no tiene un conocimiento verdadero de la naturaleza humana. Erich Fromm

La historia, mas allá de ser una asignatura para muchos aburrida en la escuela, se descubre un día como un medio para entender de dónde venimos y dónde estamos para, a partir de ahí, poder imaginar hacia qué lugar nos dirigimos.

La conciencia sólo puede aparecer el día que entendemos y, especialmente, sentimos, que la burbuja en la que vivimos se sostiene gracias a la explotación y al padecimiento de miles de millones de personas. Pero eso no importa mientras estemos calentitos en casa y no sintamos el frío que hace fuera. No se trata de padecer todo ese dolor que hay en el mundo.

Se trata de mirar dentro y ver qué consecuencias tiene nuestro modo de vivir y qué podemos cambiar. Mirando el mundo, mirando las noticias, todo parece más incierto que nunca. Pero la verdad es que como dijo François de Rochefoucauld, la única cosa constante en la vida es el cambio. Y cuánto cuesta aceptar y entender esto... ¿Cómo vivir en el cambio cuando nuestra sociedad precisamente pretende controlarlo todo? Somos enfermos del control aunque la realidad es que no somos capaces de controlar nada. El control y el miedo son hermanos gemelos, se encuentran en la misma cara de la moneda. ¿Donde quedan sus opuestos, la libertad y el amor? Hace un siglo, tan sólo una de cada veinte personas vivía en la ciudad. Hoy en día más de la mitad de la población ya es urbana. Las crisis empiezan a afectar seriamente a los países que parecían ajenos a la pobreza reinante en el mundo. Nos encaminamos hacia la incertidumbre, el riesgo y la inestabilidad. Es un hecho que Europa ya no es el centro del mundo. Ni siquiera Estados Unidos. Igual de cierto que cada vez más regiones del mundo han tomado conciencia de su identidad y su historia, especialmente después de este siglo XX en que muchas naciones recuperaron su independencia. Así, la colonización de la que fuimos protagonistas durante siglos, tiene ahora su efecto retorno. La inmigración de la que somos testigos es una colonización silenciosa imparable y de futuro incierto. Pero esta invasión es producto de la historia, de haber arrasado los territorios conquistados ´ ´ en lugar de acercarse con empatía al otro, tal como intentó Kapuscinski. Él mismo nos recordó que el ser humano que viene deberá, en este mundo tan cambiante, encontrar su sitio entre dos corrientes contradictorias: la que lucha por preservar su singularidad y diversidad, y esa que camina hacia la globalización en esta sociedad cada vez más tecnológica y difusa. Continuemos describiendo ese auto en el que vamos. Este mundo moderno nos contamina sin cesar. Aumenta cada día el número de enfermos psicológicos, de compradores compulsivos, de autómatas delante de la pantalla, de depresivos perennes. Vuelve a la gente vacía y nos desconecta de la tierra y de los demás.


Promueve el consumo abusivo de carne, gran negocio que supone el asesinato innecesario de millones de animales y al mismo tiempo aumenta el hambre en el mundo gracias al monocultivo y al control de la tierra en pocas manos, hechos que provocan masivas migraciones del campo a la ciudad en tantos lugares del planeta. La sociedad capitalista hace que olvidemos los pequeños placeres de la vida. Nos obliga siempre a correr y a pelearnos unos con otros por el dinero en ciudades donde la mayoría de las veces la gente no conoce al vecino que vive tras la pared. Nos tapa la boca con nuevas necesidades para que olvidemos qué sencillo es ser feliz y qué poco necesitamos. El fin del comunismo significó para muchos esperanza en un mundo mejor y, en realidad, abrió las puertas de par en par para que el capitalismo campara a sus anchas y esté ahora arrasando con todo. Si damos un vistazo a la historia parece que no aprendemos. Desde que el primer hombre derribó a otro con un garrote la historia siempre ha sido una partida entre dominadores y dominados. Pero nunca antes un sistema había alcanzado tales proporciones planetarias que amenazan incluso la existencia de nuestra especie. El capitalismo estimula la competición, nos devuelve a la jungla, a la ley del más fuerte. Cada vez hay menos espacio para el juego, la empatía, la comprensión, el respeto y el agradecimiento, valores que son considerados antiguos y obsoletos. Este sistema sabe los puntos débiles del hombre y es ahí donde actúa creando adicciones que nos deshumanizan y nos desconectan.

Dinero, sexo y poder son los pilares para dividirnos. En las últimas décadas nos han ido arrancando lenta e inexorablemente también de los vínculos con la Tierra y los demás seres que en ella habitan.

El conformismo y la comodidad a la que nos empuja nuestra sociedad nos ciega a ver más allá de las etiquetas de los productos que adquirimos. Si hubiese un modo de sentir todas las injusticias y sufrimientos que comportan muchas de las cosas que compramos nos replantearíamos nuestro modo de vida y poco a poco empezaríamos a mejorar las cosas. Siento oscurecer el panorama, pero creo que antes de vencer a un enemigo hay que conocerlo bien, tanto sus fortalezas como sus debilidades. Pero ya hay centenares de libros que cuentan las injusticias de este planeta. Y la verdad es que si estamos aquí, si nos estás leyendo, es porque vislumbramos luz al final de este oscuro túnel que a veces parece que estamos atravesando. Creemos en el camino del autoconocimiento. En reaprender y ser más conscientes y responsables de nuestros actos. Cambiar nuestra actitud ya que al fin y al cabo eso es lo único que verdaderamente podemos cambiar (y eso, en realidad, lo es todo). Se puede obligar a los demás a cambiar, pero de eso ya se encargan los medios, la religión y la educación. Lo hacen a través del miedo y con nefastos resultados. El cambio sólo vendrá cuando las democracias sean reales. Cuando todos rememos hacia el bien común y desterremos el individualismo que sigue aún tan arraigado. Pero para ello debemos cambiar nosotros, ya que los que están en el poder, queramos o no también son hermanos nuestros, reflejo de la sociedad que gobiernan. Somos producto de nuestra historia y al mismo tiempo reflejo de ella. Así, llegados a este punto, podemos seguir echando las culpas a todo lo que nos pasó y a todo lo que nos hicieron o empezar a caminar en la dirección que queremos ir. Entender que los que nos precedieron lo hicieron lo mejor que pudieron y que ellos estaban allí para que nosotros llegásemos donde estamos hoy, para lo bueno y para lo malo...


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educacion

Nacemos, lloramos, empezamos a gatear, un día damos el primero pasito, otro nuestra primera palabra… y llega

un día en nuestra vida en que nos damos cuenta que llevamos una mochila enorme de creencias que, sin pedir permiso, nos han metido en la cabeza. Para un niño, rebelarse contra

ello, significa desafiar a decenas de personas mayores que hablan desde la voz de la experiencia.

Salir a explorar, a descubrir el mundo, tocar, husmear, oler y pincharse con todo lo que se mueve significa descubrir por uno mismo la veracidad de esas creencias y así poder validarlas o desecharlas para adoptar otras. Experimentar permite abrir horizontes y aceptar otros modos de vivir. Y si no hacemos este esfuerzo nos podemos quedar toda la vida mirando por un agujerito pequeño. El desconocimiento precede a la ignorancia. Y la ignorancia es la madre del miedo. Miedo a lo desconocido, a lo diferente. Miedo al inmigrante, miedo a lo que dicen en las noticias, miedo a lo que dice el vecino, miedo a los animales, miedo al tiempo, miedo al sol, miedo a la incertidumbre... Así es como muchos de nosotros nos encerramos en una diminuta burbuja donde nos sentimos seguros.

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El alma humana (al menos, la mía) solamente puede valorar lo que tiene una vez conoce lo diferente, una vez lo siente. Así, tras largo tiempo en Sudamérica, tras ver la dificultad aún muy presente para acceder a una buena educación, valoro la que yo pude recibir. Y me doy cuenta que sin cultura y sin educación se acaban los argumentos, se nos van las herramientas para luchar contra este sistema que nos ahoga. Como decía ese muro que leímos en Chile, que rezaba: « cuando el pobre lee, el rico tiembla ». Yo añadiría «no le des libros al pobre y tendrás una oveja». Educar significa dar oportunidades aunque en muchos sitios se use aún la repetición y el castigo, igual que en nuestro país hace no tanto tiempo. Llegó el tiempo de cambiar hacía una educación que mejore nuestro modo de vivir.


De pequeños nos enseñaron que los mayores siempre tienen la razón, que se premia al que se porta bien y al que obedece sin rechistar. Y de casa a clase, porque la mayoría de escuelas y universidades no dejan de ser herramientas para anular nuestra capacidad crítica, para que repitamos las actitudes y los conocimientos que benefician a los que mandan. Sitios donde hacer personas competitivas, que se olviden de escucharse a ellas mismas. El sistema educativo actual esta diseñado para hacer perfectas piezas para esta sociedad. Nos empuja a la tecnificación, a la acumulación de conocimiento, la mayoría de las veces inservible para el bienestar de la humanidad. Se enseña a pensar, pero no

a sentir; a competir, pero no a compartir. Se nos fuerza a mandar a unos y a obedecer a otros, en lugar de enseñarnos que podemos vivir sin esas palabras. Deberíamos invertir más en una educación humanista, que forme a cada persona de un modo más holístico, en lugar de centrarse tanto en el conocimiento a corto plazo. Si los profesores fuesen las personas más respetadas de un país, si la palabra profesor fuese cambiada por la de tutor, guía o educador, si se potenciase lo mejor de cada uno en lugar de encaminarnos hacia un futuro lleno de humanos-robots expertos en máquinas... quizás entonces las cosas vendrían solas. Osho, ese personaje tan controvertido (ver bibliografía), habla en uno de sus libros sobre cómo debería ser la educación. Propone que los siete primeros años de vida se deje la máxima libertad posible a un niño. Ese argumento inconcebible para nuestras ansias controladoras esconde un trasfondo. Propone que si dejamos a un niño explorar el mundo sin prohibiciones y le queremos incondicionalmente, por el simple hecho

de ser y no por lo que hace, éste llenará todas sus expectivas de libertad. Será una persona segura, capaz de saber lo que siente, capaz de descubrir qué es lo que mejor sabe hacer. Si bien es cierto que es fácil ser monje en el monte, siento algo en sus palabras, porque me doy cuenta que muchos de nosotros andamos nuestra vida buscando aquello que no nos fue dado de pequeños. Poco a poco vamos desterrando la idea de que los hijos nos pertenecen, pero hay algo que podría mejorar cuando parece que ahora los que mandan son los adolescentes. El capitalismo primero se llevó al padre lejos de casa; luego fue la mujer que tambien accedió al mercado laboral y así se acercó a la supuesta igualdad de género. Pero esa igualdad vació de padres muchos hogares. Con ello, ha crecido el número de niños huérfanos de cariño, que consecuentemente se vuelven déspotas y autoritarios. ¿No podría, no debería esa igualdad de género significar que ambos padres disfruten de mucho más tiempo para pasar con sus hijos? De nuevo en Lagunas, en la selva amazónica. Hasta aquí llegaron las cruces de la religión y del progreso. Da igual si llegaron de la mano o no. Pero llegaron para quedarse. A ellas no les importa de razas o religiones, ya que se extienden por todas partes.


Ya existen intentos de educación alternativa. Y creo firmemente que el mejor camino para educar es ofreciendo libertad. Libertad con cariño y comprensión;

no para hacer lo que nos dé la gana sino para saber que desde esa libertad podemos elegir hacer cosas por el bien común.

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Necesitamos una educación basada en la libertad y el amor en lugar del miedo y el castigo.

religion

En Sudamérica la religión está presente en todas partes. Diminutos altares llenos de velas dentro de un mercado, pegatinas en los autobuses y en los negocios, cruces en las clases... Recuerdo en un mercado de Perú una pancarta que rezaba: «este negocio es de Dios». Yo me pregunté si sería él también el que pagaría las facturas. El cristianismo se mezcla en este continente con ritos ancestrales y las vírgenes esconden adoraciones antiguas que los indígenas ocultaron para no ser perseguidos. A este cóctel se le agrega en las regiones andinas la música, la danza y el alcohol, que convierten a menudo las celebraciones en catarsis colectivas que se alargan durante días en que las almas paracen abandonar sus cuerpos. Un tema bien complejo, estudiado, revisado y opinado en miles de libros y lugares. De nuevo, únicamente podré expresar mi opinión, fruto de mi experiencia vital, de nuestro viaje y de los libros que leí. Aunque se le haya perdido el respeto, sigue siendo un tema delicado la religión. Y digo sigue siendo porque influye aún, y mucho, en la mentalidad de nuestra sociedad. Todo el mensaje del cristianismo, se resume en una frase: « Ama al prójimo como a ti mismo ». Pero ni esa frase se respetó. Ayuda al otro, pero olvídate de ti mismo, porque sino te convertirás en un desalmado egoísta. El cristianismo ha sido durante dos milenios una poderosa herramienta de poder para controlar a la población. Capaz de desterrar el respeto y culto a la feminidad que se practicaba antiguamente e instaurar un patriarcado desde el cuál dominar a la sociedad. El cristianismo (si no hablo de otras religiones es por desconocimiento) ha conseguido separar a los hombres del mundo animal, erradicando los rituales de agradecimiento a la Tierra. Además entra en el peligroso juego de reducir toda responsabilidad humana ya que Dios todo lo controla y todo lo perdona.

La religión nunca podrá reformar a la humanidad porque la religión es esclavitud. Robert G. Ingersoll

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Así es como se han cometido salvajes atrocidades en nombre de la palabra sagrada. Tomemos conciencia, hagámonos responsables de nuestros actos, de nuestros sentimientos y de nuestras conductas... El cristianismo, desde mi punto de vista, opera desde el miedo, desde la culpa, desde el castigo. Y al mismo tiempo promulga la pobreza y la caridad, para que ayudemos a los demás pero no a nosotros mismos. Pero en verdad un alma libre no puede ser dominada, no debería ser dominada. Este texto no es una crítica a las personas sino a las ideas de los hombres. Hay gente muy buena que es cristiana. Pero para mí no es la religión que escogen para nosotros la que nos hace buenos o malos. Es la naturaleza y el entorno de cada uno.

Doce años de mi vida pasé en un colegio del Opus Dei. Y tras una larga travesía en el desierto conseguí aceptarlo, no guardar rencor en mi corazón y agradecer que ello me llevó a ser la persona que soy. Pero tengo bien presente todo el daño que se hace, en nombre de Dios, al maravilloso potencial que tenemos cada uno de nosotros. Digamos que esta no es ahora mi batalla ya que el enemigo es demasiado poderoso. Descubrí mi espiritualidad tarde. Fruto quizás de la reticencia en volver a creer en algo. Y cada día siento más conexión con todo.

Todas y todos, por el simple hecho de existir, ya somos sagrados. Y parece que hemos olvidado la

maravilla que significa el milagro y el misterio de la vida.

Cuando andamos escapando de la represión, la culpa y el castigo, bases de la religión católica, en pocos años hemos dado un salto al vacío existencial que parece no llenar nada en estos tiempos modernos. Ahora los templos son los centros comerciales y los bancos. Las modas y las tendencias son las que guían nuestras vidas. Parece que el objetivo es hacer todo lo que queremos y cuando queremos. Parece ser una revancha por toda la opresión que han sufrido tantas generaciones. Es el miedo a la libertad del que habla Erich Fromm. La religión, la misa del domingo, daban a las personas un sentido de pertenencia. En cierto modo creaban un sentido de comunidad rara avis hoy en día. Al perder eso, la mayoría hemos derivado hacia otras esclavitudes como la televisión, el consumismo o el sexo vacío de amor. Pero, ¿por qué tiene que ser una opción o la otra? ¿Por qué tenemos que aceptar estar rodeados de publicidad, agresividad y pensamientos negativos que intentan despertar nuestras peores pasiones? Todo lo que nos rodea afecta a nuestra vida de un modo inconsciente. Y llega un punto en el que ya no nos damos cuenta de todo lo que tragamos. Muchas personas (y no es su culpa en absoluto) no pueden imaginar un mundo lleno de amor porque simplemente no han tenido la oportunidad de vivirlo. Pero sí existe. Y no está muy lejos ya que empieza en nuestro corazón y en el de otras personas, creando una mágica energía que resuena y se multiplica cuando laten al unísono.


los medios

Vivo sin tele, pero cada vez que voy a casa de alguien y enciendo la pantalla, asisto atónito a un espectáculo donde se celebra la estupidez humana, del mismo modo que debe sentirse la protagonista del largometraje Planeta Libre cuando llega a la Tierra desde su planeta. El problema para algunos debe ser imaginar qué hacer con el tiempo que ocupa la televisión. La podemos regalar, echarla a la hoguera de San Juan, abrir la ventana y tirarla (vigilando no darle a nadie!), vaciarla y hacer una pecera o cavar un agujero y darle un digno entierro. La realidad es (salvo contadísimas excepciones) que cada vez que le damos al control remoto, estamos autorizando que nos malinformen, que nos manipulen, que guíen nuestras conductas y que nos envíen información subliminal que ni siquiera captamos. No paramos de quejarnos del sistema y seguimos dejando abierto el canal más agresivo de todos...

Estamos informados de todo pero no nos enteramos de nada. Ezequiel Fernández Mooves

Los medios de comunicación, ¿reflejan la realidad o la modelan? ¿quién viene de quién? ¿el huevo o la gallina? ¿no sería más adecuada como metáfora zoológica, la de la víbora que se muerde la cola? Ofrecemos a la gente lo que la gente quiere, dicen los medios, y así se absuelven; pero esta oferta, que responde a la demanda, genera cada vez más demanda de la misma oferta. En las calles hay tanta violencia como en la televisión, dicen los medios; pero la violencia de los medios, que expresa la violencia del mundo, también contribuye a multiplicarla. Eduardo Galeano

Siempre tuve un sueño. Hacer un informativo o un periódico de buenas notícias. Siempre me han dicho que no vendería. ¿Qué pasaría si toda la información que nos llega fuese optimista y encaminada a conseguir lo mejor de cada uno? ¿Crees que la realidad sería la misma? ¿Crees que entonces alguien haría notícias vacías y sensacionalistas? 193


EL ESPÍRITU DE LA DESHUMANIZACIÓN

(extracto de un texto recogido y escrito con cariño por un amigo de México) Un espíritu recorre el mundo... Es el espíritu de la deshumanización y tiene en jaque a las sociedades modernas en una crisis que es primordialmente de tipo cultural y espiritual. Se trata de una crisis de significación y de sentido, que nos lleva a la incomprensión de la vida que con frecuencia nos empuja a darle a los seres y a las cosas una importancia que no tienen; y al mismo tiempo, nos hace olvidar lo esencial, de lo realmente valioso, de nuestra razón de ser como seres humanos. En otras épocas este espíritu existía, pero era mal visto, sobre todo en aquellos lugares donde había más sentido de comunidad; es decir, donde predominaba lo común por encima de lo distinto, donde los ríos, el bosque, las plantas animaban el disfrute colectivo, donde nadie acumulaba a expensas de los demás, donde el espíritu divino y fraterno armonizaba la convivencia entre las personas, donde las tradiciones sociales fortalecían la identidad de grupo, más que la del individuo. Pero en esta época el inhumanismo impone su ley, penetra todas las cosas y organiza el mundo a una velocidad increíble. Todo lo domina, lo mancha, lo corroe, lo desvirtúa, lo envicia; es el cristal preferido para mirar, y juzgar lo bueno y lo malo; es el criterio fundamental de lo que antes se llamaba paz y alegría y ahora se le llama calidad de vida. Estamos locos: si ahora parece fuera de razón que en un tiempo se haya concebido a la tierra como el centro del universo, no parece absurdo creer que el individuo sea el centro de toda la creación, aún cuando nuestro planeta tenga más de seis mil millones de seres, de centros individuales, y se nos inculque que todos podemos y debemos ser líderes. El ser y el debe ser en el hombre verdaderamente humano son la misma cosa, es de una misma cara, una misma integridad. Pero cuando se contagia de ese espíritu que desarrolla más algunas partes en detrimento de las otras otras, pierde la armonía y se deforma, su ser se separa de su debe ser, y entonces lo humano se deshumaniza, se vuelve inhumano. La mente se aparta de todo lo demás y sólo piensa en el hombre que la posee, se olvida de sus relaciones con lo otro y con los otros; se libera de los lazos que lo sujetaban y que le servían como una red de protección para vivir, convivir, supervivir, y darle sentido a su existencia.


Sin esos lazos, el ser pierde su sentido de pertenencia, pues sólo le interesa conseguir los dictados de su animalidad, de sus pensamientos y los deseos de su yo, y así, el hombre ya no es lo que debe ser, es un hombre en el vacío. Descubrimos que los días son tristes, de desencanto total, sin empleo, sin gusto, vivimos en un ambiente desesperanzador. La comida no sabe, las fiestas no divierten, la casa no tiene calor de hogar. El hombre o la mujer indiferentes pueden ver sufrir al de enfrente y no sentirse incómodos porque esa no es su bronca. No se aferran a nada, no tiene certezas absolutas, ni imperativos categóricos, no tienen a Dios. Nada les sorprende, y modifican rápidamente sus opiniones: hoy les gustan unos zapatos y mañana no; hoy quiere una compañía y mañana otra, al fin que es libre de elegir, y junto contigo le dan un aplauso al placer y al amor. Nada le satisface, nada le conforta, no son conformistas y quieren sentirse libres. Querer, de eso se trata, querer es

poder, y casi todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar. La indiferencia produce insensibilidad para evitar el malestar, y procurar el desprendimiento de los complejos. Las relaciones frías sirven para dominar, para tratar de imponer el interés propio y evitar sentimiento de culpa. Por eso el ser deshumanizado no gusta declarar su amor o exhibir su tristeza. Anteriormente el mundo no era así y esto lo saben muy bien nuestros abuelos. Antes la vida no tenía tantas preocupaciones ni era tan estresante —ni siquiera existía la palabreja—, el mundo era enorme y había tiempo para muchas cosas. Teníamos vecinos con quienes convivíamos y compartíamos los momentos de tristeza y de alegría. Mi casa, por ejemplo, no tenía candados, cualquier persona podía entrar, pero nos sentíamos seguros. Nuestros padres y abuelos nos dieron una educación con valores

como el respeto, había que saludar y ser agradecidos; tradiciones como la navidad generaban un contento colectivo. Los abuelos y nuestros padres nos enseñaban a orar y a ser agradecidos con Dios. Lo que antes valía, ahora ya no, y lo que era despreciado ahora es signo de admiración. Ahora cuánto tienes, cuánto vales y cómo te ven te tratan. Ahora ya no hay obligaciones, ya no hay deberes para con los demás, ahora sólo existo yo y mis derechos, y puedo exigir las cosas aunque sea de mal humor. Nos creemos libres y nuestros impulsos nos mueven a gastar, a comprar, a disfrutar de la vida, pero en realidad nos hacen más dependientes de eso que no tenemos. Nuestra sociedad postmoderna estimula el placer, los excesos y la compulsión en el vestir, en la sexualidad, en el tener, en el gustar, en el comprar, en el consumir, en el comer o en el dejar de hacerlo.

La crisis de nuestra sociedad actual es fundamentalmente una crisis de significación y de sentido, que nos lleva a entender la vida de

una manera particular, donde cada quien arma su propio lenguaje que nadie entiende, porque no le es común a los demás. La vida inhumana se llena de paradojas, de contradicciones absurdas y de un lenguaje de significados contradictorios que nos incomunican. La información nos colma y seduce pero es tan basta que no sabemos qué hacer ella. El sentido común que con frecuencia usábamos para salir de apuros, ya está viejo, ha perdido sus mejores días. Ahora Dios (con mayúsculas) no existe, el nuevo dios (con minúsculas) es el hombre mismo. El mercado convierte al hombre en narcisista y consumidor, para que todo su interés lo centre en su propia persona y lo hace creer que es el centro del universo. La dignidad de la persona no interesa, está dejando de valer como amigo, como ciudadano, como miembro de familia. Ahora el ser humano vale en función de su poder adquisitivo, como cliente, como consumidor. Ya no vale como persona, como hermano, como hijo de Dios. La última y nos vamos; Había una vez, un lobito bueno al que maltrataban todos los corderos. Había también una bruja hermosa, un príncipe malo y un pirata honrado. Todas esas cosas había una vez, cuando yo soñaba un mundo al revés. 195


Así dicen, así saben los indígenas de los Andes. Somos familia de todo lo que brota, crece, madura, se cansa, muere y renace. Cada niño tiene muchos padres, tíos, hermanos, abuelos. Abuelos son los muertos y los cerros. Hijos de la tierra y del sol, regados por las lluvias, todos somos parientes de las semillas, de los maíces, de los ríos y de los zorros que aúllan anunciando cómo viene el año. Las piedras son parientes de las culebras y de las lagartijas. El maíz y el fríjol, hermanos entre sí, crecen juntos sin pegarse. Las papas son hijas y madres de quien las planta, porque todo quien crea es creado. Todo es sagrado, y nosotros también. A veces nosotros somos dioses y los dioses son, a veces, personitas nomás. Eduardo Galeano, Patas arriba.

tou

all tot


ut

t

wszystko

todo 197


Si trasciendo el nosotros y consigo descubrir en mi sociedad qué me da alas y qué me limita, entonces, quizás, podré empezar a ser yo.

Si aprendo a sentir y conectarme con el todo, a pesar del aislamiento al que nos lleva la sociedad moderna, redescubriré que yo también soy parte del él.

¿O acaso el proceso es el inverso?

Si yo me acepto incondicionalmente, entonces te aceptaré a ti del mismo modo.

Si yo soy quien de verdad puedo llegar a ser, no me importará la sociedad que NOSOTROS hayamos construido.

Si realmente YO estoy conmigo mismo y al mismo tiempo consciente de las energías que me rodean, el concepto Todo dejará de preocuparme, porque ya formará parte de mí.

¿La vida empieza la primera vez que respiramos y termina con el último suspiro? ¿O es después de este suspiro que volvemos a la fuente, para abandonarla de nuevo en el instante que cortan el cordón umbilical que nos une a nuestra madre? ¿Dónde empezamos y dónde terminamos? ¿Y si nunca empieza ni termina nada? Quizás estamos hablando de un círculo que no tiene ni principio ni final, donde no hay un punto del camino más importante que otro ya que todos se encuentran a la misma distancia del centro.

En este instante cada palabra me recuerda la gran ignorancia de la que soy poseedor. La ciencia no para de avanzar, proporcionalmente a la velocidad en que nosotros mismo nos estamos desconectando de todo lo que nos unía a la Tierra, a los seres vivos y a nosotros mismos.

Hablar del « todo » es hablar de nada. Es una paja mental de algo

intangible con la que dar continuidad a este relato. Soy un gran defensor de las pajas mentales. Ellas nos ayudan a evadirnos. Nos recuerdan esos sueños a los que no les prestamos atención. En cierto modo, es uno el que al final decide si quiere que se cumplan o no esos sueños ya que como dice Albert Espinosa, del creer al crear hay solamente una letra de diferencia. Y así es como he llegado a sentir que tenemos todo en nuestras manos. No podemos cambiar el mundo. Y ni falta que hace, porque es

algo que está más allá de nuestras posibilidades. Pero sí tenemos, en esta fugaz vida, un cuerpo y un alma que podemos llevar donde queramos.

La verdadera liberación es conectar con eso que nos une a todos; conectar con lo infinito, lo atemporal, lo mágico... Vivimos en una sociedad con demasiado ruido alrededor que no deja espacio a la reflexión y a la profundidad. Y la más ruidosa es nuestra mente. Ha usurpado un lugar que no le pertenece y nos domina a su antojo. ¿Cuánto tiempo eres capaz de tener la mente en blanco? No me refiero solamente a estar en silencio frente a un muro (algo que para mi ya es terriblemente difícil). Me refiero a ser capaz de observar, de no juzgar, de ser neutro ante lo que ocurre y mantenerte junto a ti mismo. Yo conozco poca gente que vive así. Y a una de ellas le pregunté si podría escribir algo para esta parte del libro. Él me dijo: « Vete a la mierda ». Fue tan elegante, directo y sincero que aún le estoy dando vueltas. Admitir que todo esto que hago no sirve para nada sobrepasa mis posibilidades. Me quedo a mi lado y me recuerdo que el deseo interior era expresar lo que siento, sin la más mínima intención de convencer a nadie. Si estas palabras resonarán en tu interior o no, es algo que no puedo decidir. Así que vuelvo dispuesto a soltar lo que siento sin darle muchas vueltas.

Isla del Sol, lago Titicaca, Bolivia

A través del tú descubro mi yo. Miles de espejos en los que nos reflejamos, en los que descubrimos tantas personas que podemos ser.


Si en nuestros programas de educación ambiental incluyéramos la maravillosa, casi mágica singularidad de nuestra casa cósmica como la única isla de vida en la desolada inmensidad del universo, mucho avanzaríamos en el cambio de nuestra forma de relacionarnos con nuestra maravillosa, excepcional y única nave espacial. Joel Sangronis Padrón, Venezuela


Y eso que siento es tan íntimo que cualquier palabra se quedará corta para expresarlo. Descubrí que se puede viajar a remotos países, pero que viajar realmente significa ver el mundo con otros ojos. Se puede viajar y no aprender. Se puede estar quieto y en cambio maravillarse con todo. Así empiezo a sentir a cada paso la inestabilidad, la impermanencia y el cambio que nunca nos abandonan y que en realidad son los que hacen esta vida maravillosa. Las ansias de controlarlo todo son las que nos enferman y nos deshumanizan. Empiezo a sentir la importancia de vivir en « el aquí y el ahora ». Dejar de vivir en el pasado y en el futuro es difícil tarea en esta sociedad que nos incita con miles de datos, horas, cifras y preocupaciones. La vida sencilla ayuda a vivir el aquí y el ahora; a evitar que el tiempo se nos escurra entre las manos como arena ya que el único tiempo que existe es el momento que ahora estás viviendo. Lo demás es creación de nuestra mente. Tenemos miles de programas instalados en nuestra cabeza que nunca pedimos y es un largo camino sacarlos y decidir qué creencias nuevas queremos para nuestra vida. Como más experimentemos, más vivos nos sentiremos y más cerca estaremos de saber qué es lo que nos llena y qué es lo que nos vacía. Es un proceso de tres pasos, que además debería ir acompañado de amor y comprensión hacía uno mismo. El primer paso es PENSAR en eso que queremos. El segundo es SENTIR. Porque somos mente y alma, y las dos deben participar en ese proceso. El tercer paso es HACER. Empezar a cambiar nuestros hábitos y comprobar si dan sentido a nuestra vida. Viajar nos ayudó enormemente en ese sentido. En cierto modo tomamos un atajo ya que el tiempo se expandió

de un modo increíble y cada día descubríamos un mundo nuevo. En Sudamérica la vida palpita... el planeta palpita. Mucha gente es pobre pero eso mismo es lo que la obliga a mantenerse alerta, a vivir cada noche como si fuera la última y cada mañana como si fuese la primera. Recupero las palabras de Holderlin, que dijo que donde abunda el peligro crece lo que salva. Porque así realmente lo siento después de haber pasado un año de nuestras vidas en ese continente. Aquí, en Europa, me siento a veces atenazado, cubierto por una pesada capa de leyes y burocracia que no deja respirar. Pero al mismo tiempo cada día encuentro nuevas grietas por donde otra gente también transita, en este intento de hacer las cosas de otra manera. En este viaje conectamos con la magia, con el mundo de los chamanes, con el ruido de miles de animales que habitan la noche selvática. Nos dimos cuenta que nuestra mente racional abarca un espacio muy pequeño, ese que nos enseñaron cómo único válido. Y pudimos abrir algunas puertas en este interminable laberinto, que nos permitieron ver un poquito de esa inmensidad del mundo de los sentimientos y la energía. Ahora ya sé (al menos así lo siento) que todo está conectado. Que la energía está en todas partes, y que en cualquier momento podemos empezar a sentirla. Porque en realidad ya lo sabemos Todo. Llevamos la sabiduría y todo lo que necesitamos dentro nuestro pero muchos aún no sabemos del infinito poder que albergamos. También siento (así es cómo voy incorporando creencias que dan sentido a mi vida) que somos seres muy antiguos. Que nuestras almas, sean viejas o jóvenes, son las que habitan nuestro cuerpo, que al final es tan sólo el vehículo en este efímero paso por nuestro planeta. Que hay muchas señales en el camino y que si andamos con fe, confianza y el corazón abierto, ellas van apareciendo solas, sin llamarlas; nos hacen sentir que todo está bien en el lugar donde está, porque así debe ser. Y no confundo resignación con la aceptación de las cosas sino de sentirme siempre que soy yo el que elijo que camino voy a tomar.

Quizás el verdadero abrazo externo sólo podremos conseguirlo después del abrazo interno, de amor y de perdón con uno mismo. 201


Yo no propongo que vayamos desnudos y seamos neandertales. Pero podemos vivir una vida mรกs simple, menos influenciada por un materialismo que estรก destruyendo nuestro aire, nuestra agua y a nuestros semejantes. Sydney Possuelo


No andáis solos en vuestro camino ya que nosotros también disfrutamos de la gente de estas tierras, llenándonos de conciencia social y universal. Gracias por hacernos sentir ciudadanos del mundo. Cristina, Lleida, Cataluña

No perder la fe en que todos somos únicos y al mismo tiempo formamos parte del todo. Mantener viva la capacidad de sorprenderse a cada paso. Vivir con pasión como si fuera el último día y hacer planes como si fuésemos inmortales. Corinne, Francia

Casi todo como lo vivieron lo conozco: la recogida de café, las yucas, lo invariable del menú, las picadas de mosquitos, los pies hinchados después del trabajo, las enfermedades estomacales. Eso es el Nuevo Mundo, la naturaleza madre, la selva, la vida en esencia. Ahora serán más humanos y podrán comprender un poco mejor al hombre. Dalila, Cuba

— Punta Unión, Cordillera Blanca, Perú. 4.700 m sobre el nivel del mar —


El mundo es tan lindo y lleno de maravillas y al mismo tiempo tan difícil de entender a veces, ¿no? Quizás lo que lo hace tan precioso es ese contraste que me fascina. A disfrutarlo siempre, eso es la cosa. Hay tanta buena gente, paisajes, culturas... que ¡el viaje es mi droga! Gaëlle, francesa, viajando por Sudamérica

Ya tenéis razón que hemos perdido el contacto con la tierra. Lo compramos todo envasado y la naturaleza es algo ajeno a nuestras vidas. Cristina, Lleida, Cataluña

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Nos manipulan con el dinero y la necesidad de poseer. Y lo cierto es que solo poseemos lo que sentimos. El resto desaparece. Tenemos que respetar a la Madre Tierra y no olvidar que nosotros somos parte de ella y no que la poseemos. Gracias por mostrarnos la diversidad del mundo y por hacernos reflexionar sobre todo lo que tenemos y nos sobra. Cristina, Barcelona


nuestro alimento Como cada palabra escrita hasta ahora, el deseo no es convencer a nadie sino compartir lo que sentimos y descubrimos. Agradezco infinitamente el tiempo compartido con la comunidad Hare Krishna en Cali, Colombia. En esos días, me transmitieron el sagrado respeto que tienen hacia la vida. El amor con que preparan sus platos veganos (sin ningún producto de origen animal, incluyendo huevos y lácteos). Ellos nos hablaron acerca del Karma. Y de como nosotros incorporamos la energía del alimento ingerido. Así, no es lo mismo comer un animal que sufrió en una granja sin poder saborear la libertad que comer una gallina criada en el patio de casa. Y del mismo modo no es lo mismo comer maíz transgénico o tomates perfectos de tamaño pero vacíos de sabor que sentir la textura y la vida de fruta y verdura recién cogida de la huerta. La felicidad, la alegría y la pureza que vi y sentí en sus rostros y en cada uno de sus pasos hizo tambalear mis cimientos. Le hizo vislumbrar a mi mente racional cuánto sentido tenía lo que hacían. En nuestro civilizado mundo hemos apartado de nuestros ojos el proceso del sufrimiento de los animales. Cada vez comemos más carne, mucha más que antes y mucha más de la necesaria. Y casi siempre la compramos envasada y perfecta en su estante del supermercado. Se obvia el proceso. Se obvia que la gran mayoría de alimentos que comemos están adulterados y provienen de animales que desde que nacen hasta que mueren están programados a sufrir para alimentarnos.

mercado de Cuzco, Perú

Siempre ha sido así ¿no? Sí, puede ser cierto. Antes también era normal y aceptado pegar las mujeres o tener esclavos. Ahora, en algunos lados, las cosas están cambiado. Si nos paramos a pensar, la historia está llena de cambios. Y todo cambio tiene un principio. ¿Y las plantas no son seres vivos también? Sí que lo son. Pero tenemos un cuerpo que hay que alimentar y el daño que se produce comiendo hortalizas y frutas es menor que si lo hacemos con animales. Incluso hay quien se alimenta solamente con la luz del sol. También podemos reaprender a agradecer al alimento por darnos vida, a la lana por protegernos del frío, a la leña por calentarnos... Más allá de si la carne es beneficiosa o no para el organismo (ya que eso es otro largo tema) encontré otros motivos para hacerme vegetariano. Si está en ti el deseo de dejar de comer carne quiero hacerte saber que hay muchos y muy buenos. Lee, pregunta, prueba, pásate un día por uno de los muchos restaurantes que tienen los Hare Krishna... Sino, quizás puedes obviar esta página... Raj Patel, en su libro Obesos y famélicos, nos explica como se reparte la comida en el mundo o como se desforestan grandes extensiones para plantar soja en Sudamérica. Se devoran hectáreas para producir el sustento del ganado que a su vez nos alimentará. Es enorme la diferencia de litros de agua necesarios para producir un quilo de carne que para producir un quilo de cereal. La realidad, hasta donde sé, es que este mundo puede producir suficiente alimento para todos. Si hay hambre y explotación es porque queremos. Es porque la ley del más fuerte aún sigue existiendo y nosotros, con nuestras acciones, contribuimos a que continúe este sistema que enriquece a unos pocos mientras cada vez hay más y más excluidos en esta carrera suicida llamada progreso. Podría seguir escribiendo pero me conformo con haber abierto la ventana y que haya entrado un poco la brisa.

www.larevoluciondelacuchara.org

Estábamos en un restaurante de Cuzco: - Perdone, ¿tiene algún plato que no lleve carne? - ¡Sí! Tenemos pastel de jamón.

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Mientras escribo estas líneas escucho música de la selva amazónica. Me intento engañar, pero faltan los miles de mosquitos que se comen mis piernas. Falta la humedad asfixiante y esa luz que lucha por atravesar el túpido manto verde que cubre nuestras cabezas en todas direcciones. Faltan los árboles de formas surrelistas que se entrelazan en abrazos imposibles. Falta la sonrisa más pura que vi en mi vida, la de los niños de la selva. Los tambores resuenan en el altavoz de mi ordenador mientras mi memoria navega por los días que vivimos en la selva durante nuestro viaje. Escucho miles de sonidos nocturnos y la Madre Tierra me envuelve, me arropa a pesar de los peligros que también esconde; aquí ya no soy el dueño del mundo como pensé que era; aquí puedo ver como es el mundo sin el hombre. Es por eso que, en mi cabeza, nos bañamos de nuevo en aguas turbias llenas de vida. Es por eso que silenciosamente avanzamos en canoa dentro de la reserva de Pacaya Samiria mientras un delfín rosado se acerca a saludarnos y palmeras llenas de pinchos se cruzan, en su búsqueda de luz, en nuestro camino. Búsqueda de luz, bonita frase... Parecería que todo está en mi mente ya que puedo traer los recuerdos cuando quiero, aunque mi realidad ahora sea el teclado y la pantalla del ordenador. Pero si algo aprendimos es a darle más espacio a nuestro corazón y a nuestra alma. Hay cerraduras que un día se desbloquean. Y a partir de ese momento hay una nueva conexión que queda abierta para siempre, estemos donde estemos, vayamos donde vayamos. Es por eso que podría seguir explicando, intentando que estas palabras entren en la mente. Pero faltará el SENTIR...

la selva

Tengo la suerte de conocer unas mujeres maravillosas que se conectan con las estrellas y planetas lejanos. Me encanta escucharlas, aunque no sienta lo que ellas. Pero así está bien.

Quizás no es necesario ir a la selva para sentir esto. Podemos, aquí y ahora, en cualquier circunstancia, aprender a sentir, a conectarnos con lo que nos rodea. Pero en cierto modo es como la música. Es necesario un don y luego practicar y practicar...

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l

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En todo el viaje mil cosas nos sucedieron. Una de ellas me marcó por encima de todas. Quizás por escaparse a todo lo que entendía hasta ese momento de cómo iban las cosas. Una noche en que me di cuenta del poder que le damos a la mente racional. Y ese poder es el que la limita, porque más allá de ella hay un mundo infinito, inabarcable, mágico... Un antes y un después para mi vida y mi corazón... Y lo escribo de un modo tan personal porque no hay otra manera. Porque así es el encuentro con la abuelita, la Ayawasca, la soga o tantos nombres que pueda tener. Es la abuelita que te ama y te acurruca un día y que te lleva al mundo de los demonios en otro; que un día te deja creer que sabes mucho y al siguiente da la vuelta a tu mundo como se da a un calcetín. Mil simbologías entrelazadas en esta medicina que nace en la selva amazónica. Su nombre viene de la voz quechua Ayawaska, palabra compuesta por dos voces: aya, que significa « muerto » o « espíritu » y waska, que quiere decir « soga » o « liana ». Como nos explica el chamán Alonso del Río, este significado como « soga del espíritu » cobra sentido en los encuentros con esta planta sagrada, en este viaje tan cercano a la frontera con la muerte. Un ritual de muerte y resurrección. La Ayawasca no te da la solución a tus problemas; ella te aconseja, te deja ver cosas en tu interior para que luego te acuerdes de ellas y las vayas trabajando con el tiempo. Simplemente puede susurrarte cosas que no habías visto en tu vida, te permite entrar en lugares que desconocías, te deja ver que en nuestra interior hay una casa enorme, más allá del recibidor y la cocina y que una vez se abren esas puertas ya no olvidas que están ahí. Ella, me hizo sentir el amor como nunca antes. Me enseño a amar la tierra, me permitió respirar al unísono con ella, a querer y a respetar más a los animales recordándome que yo no soy más importante que ellos.


Estamos al final de una cadena, pero eso no nos hace superiores. Al contrario, somos los últimos en haber llegado y eso nos debería hacer mucho más humildes. Deberíamos hacer menos ruido en este maravilloso planeta en el que habitamos. Todo ello quedó en mi interior. Todo ello podrá ser llamado alucinaciones que no me darán de comer y que me permiten escapar de la realidad. Pero por contra, dieron alimento a mi corazón y me enseñaron que todo y a la vez quizás nada es real. Existe un gran desconocimiento de las llamadas medicinas naturales. Mis reticencias, mis prejuicios, seguían llamándolas drogas hasta que participé en una ceremonia; con el corazón abierto, sin miedo, dejándome llevar hacia el interior de mí mismo... Yo no defiendo ni critico este camino. Acaba siendo otra senda más a la que se puede acceder meditando, con el sonido de tambores, bailando, caminando por una ciudad... Cada uno, si lo busca, si es que lo necesita, puede encontrar el suyo. Aún existen unos cuantos cientos de familias llamadas no contactadas por el mundo moderno. Aman su relación « salvaje » con la madre tierra, andar casi desnudos por las selvas, tomar lo que el bosque les ofrece, viviendo a corazón abierto, recibiendo todo el amor y el dolor que una vida así les depara. Sé que muchos piensan que ningún ser humano en este siglo debe vivir en este estado de confusión, ignorancia y miseria, pero tengan por seguro que los líderes de estas sociedades « primitivas » pensaron lo mismo de nosotros después de conocer nuestra confusión, ignorancia y miseria. Alonso del Río, chamán peruano

En mi opinión, nada más cerca de la naturaleza y la sabiduría ancestral que la hoja de coca, los hongos, el cactus San Pedro, el cactus Peyote, la planta de tabaco o la liana de Ayawasca. Es nuestra sociedad moderna la que en realidad le ha dado la vuelta a todo, adulterando la naturaleza en el laboratorio y creando drogas que realmente nos destruyen. Nada más alejado de la esencia del hombre que la cocaína, el tabaco lleno de aditivos y tantas drogas químicas cuyo nombre desconozco. Sustancias que acompañan a los nervios, al estrés y a la agresividad. Legales o ilegales, todas ellas favorecen este ritmo de vida cada vez más deshumanizado en el que nos vivimos.

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,

y ahora que ?

?

Faltan dos semanas para imprimir este libro y lanzarnos al vacío en esta nueva etapa que está a punto de empezar. Y aquí estoy, de nuevo, ante la página en blanco... Miro, escucho... blanco absoluto; quizás negro, llenísimo de tantos modos imaginados e imaginables para acabar este libro. Ninguno me convence. Quizás se me hace extraño ver realizado este sueño que empezamos juntos hace ya más de dos años y que ahora nos lleva hacia direcciones diferentes...

Si algo tengo claro, es que la historia tejida hasta hoy, para que estas páginas reposen ahora en tus manos, encierra en sí misma todo lo que hayas podido encontrar en ellas. Empezó por el YO, por el deseo de Aneta y Francesc, de mostrar lo que habíamos vivido en este año de vida errante, lejos del mundo que nos vio nacer, aún sabiendo la difícil tarea de transmitirlo a través del papel.

Cada página se nos ha ido descubriendo como un proceso terapéutico, donde ir asimilando todo aquello que habíamos VISTO pero aún no SENTIDO, para luego ir, poquito a poco, HACIENDO. Así, este cuento se ha ido plagando de coincidencias, alegrías, encuentros, ilusiones, tristezas, desengaños, dolor, dudas, rabia... un universo, una vida en sí misma. Cada capítulo ha supuesto una prueba donde poder contrastar aquello que cariñosamente elegíamos (entre miles de dibujos, instantáneas e ideas) con los vacilantes pasos que íbamos dando en nuestra vuelta a esta sociedad materialista en la que vivimos inmersos. Cada línea nos ha ido respondiendo, guiñando un ojo para ayudarnos a aceptar todo aquello que no salía como esperábamos, porque al final, lo que cuenta, no es lo que nos pasa, sino cómo actuamos respecto a ello. ¿Lo hemos hecho por TI ? Siguiente pregunta...

¿Lo hemos hecho por... (vacilación) NOSOTROS ? Ui... qué buen día hace hoy... ¿Lo hemos hecho por... TODO ? Hmmm... bueno...

Quizás la respuesta a todas ellas es sí. Quizás es no. Seguramente, ninguna de las dos. Pero eso... ya no depende de nosotros; eso está más allá de nuestro alcance y es por ello que, citando a Epícteto, no queremos dejar que afecte a nuestra felicidad. En última instancia, considero que es el egoísmo el que casi siempre nos mueve. Y el egoísmo, como todo en esta vida, tiene dos caras. Nos puede llevar a crecer o a empobrecernos; a echar un cable a los demás o a perder lentamente la humanidad que todos llevamos dentro.


Quienes ahora somos, es el resultado de todas esas personas que conocimos, de todos los lugares que nuestros ojos vieron y nuestros pies pisaron. También de aquellos autores de países lejanos que hicieron saltar un resorte en nuestro interior así como de todos los amigos que nos impulsaron a ir en pos de nuestros sueños (y también los que no nos ayudaron tanto). Por todo ello, quizás este libro se convierta en una mariposa de papel, llevada caprichosamente por el viento, danzando en el camino para caer donde tenga que caer. Quizás se convierta en un susurro en el oído, en un abrazo, en un guiño, en una pizca enorme de esperanza... Acaso te hable a través de todas las personas que habitan en sus páginas; esas almas tan cercanas y a la vez tan lejanas para nosotros, allá al otro lado del océano. Tal vez resuene en tu interior, recordándote que todos somos maravillosos (aunque a veces sea tan difícil de aceptar) y que hemos venido a este mundo para aprender...

Sospir sóc immaterial tot i que em puguis tocar. Tan dèbil i alhora tan fort, ets aquell sospir prenyat de fugacitat que em recorda que la vida és meravellosa. I és per la utopia que camino, la que m‘acompanya tant de dia com de nit, escampant senyals a cada cantonada. Vagi sól o anem plegats, a ella em dirigeixo, a ella sé que puc arribar quan vulgui, vingui d’on vingui, aquí i ara... 213


Cada cual es tan peque帽o como el miedo que siente, y tan grande como el enemigo que elige. Viejo Antonio

Un viaje de 10.000 km empieza dando un paso. Lao-Tzu

No vale la pena vivir para ganar, vale la pena vivir para seguir tu conciencia.

Eduargo Galeano

La felicid

La felicidad es posible... La felicidad es posible cuando se deja de buscar fuera, cuando uno empieza a responsabilizarse de lo que vive y descubre que, sea cual sea la situaci贸n, siempre puede elegir c贸mo quiere vivirla.

Matilde de Torres


d


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bibliograf a

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Me he alejado tanto de mí mismo que ya no sé decir nada sobre mí ni lo que siento cuando me mojo bajo la lluvia ni cuando me convierto en una brizna de hierba seca quemada por el sol no sé encontrarme a mí mismo describir a ese personaje nombrarlo asegurar que existe. Ryszard Kapuscinski ´ ´

Cómo decía Kapuscinski, ´ ´

hay que leer cien páginas antes de escribir una. Y aunque la exuberante vitalidad de Sudamérica nos absorbió, siempre quedaba tiempo para la lectura. Ratos en que viajar a otros mundos desde la hamaca, sentados en un rincón esperando nuestro autobús o quizás ya dentro de él. Sin prisas, sin horarios, con la mente tranquila. Así, pudimos bucear en otras realidades e intentar tener otros puntos de vista de todo lo que nuestros ojos veían y nuestras almas sentían en el día a día. Curiosamente, los libros siempre caían en nuestras manos en el momento preciso, en el momento de transmitirnos ese mensaje a veces bien visible, a veces oculto entre las palabras, del mismo modo que las montañas se esconden tras la bruma en un día de niebla. En contraste con la belleza que encontraban nuestros pasos, nos sumergimos muchas veces en libros oscuros; acerca del hambre en el mundo, del poder de los bancos o de un viaje al infierno de las drogas. Otras veces, en cambio, leímos sobre el crecimiento del alma y cómo aprender a dar cada día lo mejor de uno mismo, así como novelas actuales o ambientadas en la historia de América Latina. Este viaje literario, tan entrelazado con el viaje real, fue una travesía en la cuerda floja, tambaleándonos entre el pesimismo y optimismo. Al volver a casa, la lectura sigue y así os ofrecemos una lista con los libros que nos inspiraron a escribir.


217

Charles Duchaussois, Francia. Flash

El profeta. Khalil Gibran, Líbano

Jean Ziegler, Suiza. Los nuevos amos del mundo Matilda. Roahl Dahl, Gales Jorge Bucay, Argentina. El camino de la autodependencia La tregua. Mario Benedetti, Uruguay Eduardo Galeano, Uruguay. Las venas abiertas de América El niño roto. Mercedes Fernández, Argentina Jaime Barylko, Argentina. La filosofía. Una invitación a pensar Macanudo, volúmenes 3 y 5. Liniers, Argentina Varios autores. En que momento se jodió el Perú El hombre en busca de sentido. Viktor Frankl, Austria Eduardo Galeano, Uruguay. Patas arriba El miedo a la libertad. Erich Fromm, Alemania Albert Camus, Francia. La peste El arte de amar. Erich Fromm, Alemania George Orwell, Reino Unido. 1984 Psicomagia. Alejandro Jodorowsky, Chile Sam Savage, EEUU. Firmin Teatro sin fin. Alejandro Jodorowsky, Chile Juan Gutierrez, Cuba. Nada que hacer Putas asesinas. Roberto Bolaño, Chile Jack kerouac, EEUU. En el camino Autoboicot. Bernardo Stamateas, Argentina Guillermo de Posfay, Argentina. Yerba mate libre Vivir sin empleo. Julio Gisbert, España Lair ribeiro, Brasil. Aumente su autoestima Consumir menos. Vivir mejor. Toni Lodeiro, España Mariana Vicat, Argentina. Che inmortal Los signos del zodíaco y su carácter. Linda Goodman, EEUU Ernesto Sabato, Argentina. La resistencia La ecuación de la felicidad. Manfred Kets de Vries, Países Bajos Ernesto Sabato, Argentina. Antes del fin Prohibido suicidarse en primavera. Alejandro Casona, España Ernesto Sabato, Argentina. El túnel Gaia. La tierra viviente. Lawrence E. Joseph, EEUU Raj Patel, Reino Unido. Obesos y famélicos Las enseñanzas de don Juan. Carlos Castaneda, Perú Jorge Amado, Brasil. Gabriela clavo y canela Universo azul. Patricio Romero y Cordero, Ecuador Pablo Neruda, Chile. Confieso que he vivido El poder del ahora. Eckhart Tolle, Alemania Robert Woods. EEUU. Conozca sus biorritmos Tawantinsuyo 5.0. Alonso del Río, Perú Osho, India. Aprender a amar El mundo al fin del mundo. Luis Sepúlveda, Chile ´ ´ Polonia Osho, India. El miedo Encuentro con el otro. Ryszard Kapuscinski, Osho, India. El niño Los cuatro acuerdos. Dr. Miguel Ruiz, México


Un Lo q


hombre no deberĂ­a tener miedo a la muerte. que deberĂ­a temer es no empezar nunca a vivir. Marco Aurelio

yo tu nosotros todo  

libro de nuestro viaje durante un año por Suramérica. francesc garreta y aneta skornicka a la venta en www.caminalma.blogspot.com

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