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UN CAPITULO MÁS SOBRE LA CONTINUIDAD DE PETRO EN LA ALCALDIA DE BOGOTÁ

Gustavo Francisco Petro ha sido un hom-

bre de grandes aspiraciones que sin duda alguna ha logrado las cosas que se ha propuesto, quizás el cargo a la presidencia fue la acepción por no tener el apoyo de los colombianos, pero él sabía que ahí no terminaba su labor y que uno de sus propósitos era dejar huella y ayudar a construir un mejor país y fue ahí cuando tomó la decisión de postularse a la alcaldía de Bogotá. 1

El 30 de octubre de 2011 fue elegido alcalde mayor de Bogotá, de 4’904.572 de votos potenciales, 2.324.885 participaron, recibiendo Petro 721.308, es decir el 32,16% y gracias al movimiento progresista en las elecciones locales de la ciudad, asumió este cargo el 1 de enero de 2012. En su discurso, el alcalde electo Gustavo Petro señaló que pese a las diferencias “trabajará de la mano con el gobierno de Juan Manuel Santos”, resaltó el pluralismo de la ciudad señaló que aplicará promesas realizadas durante su campaña, como la implementación del consumo


mínimo vital de agua o la apertura del hospital San Juan de Dios, y que pondrá en práctica en la ciudad la Ley de Víctimas, expresando que en el país “la paz y la reconciliación son posibles” Petro sin duda quería hacer bien su trabajo, tenía claro al comenzar su cargo que su prioridad era el bienestar de la gente y la población vulnerable. Quería una ciudad con oportunidades de trabajo digno para todas y todos, que no discrimine a los pobres, que trate por igual a mujeres y jóvenes, que respete la diversidad cultural, racial y de orientación sexual, que abarate los bienes básicos, que universalice la salud, la educación de calidad, la cultura, el deporte y que apoye la economía popular. Y ese era tan solo un propósito de los muchos que tiene mente y sin duda hay que nombrar que en la administración de Petro, se daría el cambio del modelo de recolección de basuras de la ciudad, que pretendía que una empresa del Distrito “Aguas de Bogotá” recolectara toda la basura de la ciudad, decisión que se tomó con el Decreto 564 de 2012 a pesar de que nueve entidades distintas expresaron la supuesta imposibilidad e ilegalidad del nuevo modelo, entre ellas la CRA que era la responsable de declarar su legalidad, aún así se comenzó con la aplicación del Decreto 564 del 2012, que puso en funcionamiento el modelo de basuras desde el día 18 de diciembre de 2012. Pero esto no le salió bien ya que “aguas Bogotá” como servicio público no dio abasto con la demanda que requería la capital del país. Los días 18, 19 y 20 de diciembre de 2012, se dejó de recoger cerca de 10.000 das de basura en la ciudad, por lo que para solucionar la crisis se decidió elegir un sistema mixto

donde se le entregó a los operadores privados 36,95 por ciento de la operación de basuras y que el operador público Aguas de Bogotá se que-

dara con el resto de la operación. A su vez ante esta crisis de 2012, se

se optó por traer unos camiones compactadores para la recolección de basuras desde Estados Unidos que el distrito arrendó en internet por medio de un leasing, el traslado de estos compactadores desde EEUU a la capital de Colombia se demoró algunas semanas; posteriormente, en marzo de 2014, la DIAN decomisó 22 de estos compactadores. Ante las dificultades con la importación de los compactadores, la alcaldía expidió el Decreto 570 de 2012 por medio del cual permitió recolectar las basuras de la ciudad en unas 479 volquetas que fueron adquiridas por el distrito; bajo esta modalidad de recolección un trabajador resultó gravemente herido y otro murió. Por medio de una licitación el distrito adquirió 205 compactadores, 13 barredoras y 65 volquetas, algunas con brazo mecánico, dicha licitación fue adjudicada a dos firmas: Daewoo y Navitrams S.A.S. por valor total de 76.000 millones de pesos. Hubo problemas con los compactadores que se adquirieron, debido a que no están acondicionados para funcionar en la ciudad de Bogotá. Por lo que algunos sufrieron de diversas averías que impidieron que presten el servicio, por lo que se firmó contratos para el mantenimiento correctivo con Daewoo por valor de 400 millones. Debido a los costes asumidos en los estudios previos, la puesta en funcionamiento y la compra de los vehículosqutas y compactadores) el Contralor Distrital señaló que se causó un déficit de 59 mil millones de pesos. Luego de la crisis de 2012, continuaron las dificultades en el sistema, como los retrasos en la recolección por parte de Aguas de Bogotá en marzo de 2014,debido a que la empresa distrital en ese mes registró 81 compactadores paralizados por mantenimiento preventivo y correctivo, lo que llevó a que se recogiese la basura de la ciudad en volquetas. Todo esto que ocurrió y que cau2

só un caos en Bogotá, tuvo consecuencias, porque la situación se le salió de las manos al Alcalde Gustavo Petro por la toma de decisiones apresuradas y por el querer darle la oportunidad al servicio público de recolección de basura, no acató advertencias ni contempló lo que podía pasar y los habitantes de Bogotá se le vinieron encima, ya que lo que tuvieron que aguantar viendo toda la ciudad llena de basura, con olores insoportables y un daño ambiental irreparable llevó a que más de uno se arrepintiera de haber votado por él. Las quejas se volvieron constantes en los medios de comunicación, Petro y su mal labor era el tema de día y eso hizo que el pasado 9 de diciembre de 2013 el Procurador Alejandro Ordoñez lo destituyera de su cargo como alcalde de Bogotá y que lo inhabilitaran por 15 años. Para el Procurador, el alcalde cometió tres faltas gravísimas en la implementación del esquema de aseo en el año 2012 y entregó la licitación para la recolección de basuras sin garantías. “La Procuraduría demostró que el alcalde, de manera libre, implementó un nuevo modelo de aseo por fuera de la Ley” “El señor alcalde mayor de Bogotá, de manera consciente y voluntaria, ordenó asignarle la prestación del servicio de aseo a dos entidades sin ninguna experiencia, conocimiento y capacidad”. Ordóñez, en su anuncio, dijo que cuando el alcalde creó la empresa Aguas de Bogotá, que dependía del Acueducto Distrital, para encargarse de la recolección de las basuras, incurrió en una improvisación y puso en peligro la salud pública de los bogotanos. “Se violaron disposiciones de la contratación estatal y principios constitucionales como el de la libertad de empresa”, dice la providencia del Ministerio Público, que fue leída por Ordóñez. Además, el procurador tuvo en cuenta la deliberada compra de carros compactado-


res que no cumplían los requisitos. Esto podría ser el final de la carrera política de Gustavo Petro, pero él no se iba a quedar con los brazos cruzados porque para él y muchos de sus seguidores, políticos y ciudadanos se estaba violando el derecho a la democracia que tanto le ha costado a Colombia. Y por eso se procedió un recurso de reposición ante el Procurador General de la Nación y una sala disciplinaria conformada para este caso; el 13 de enero de 2014 se produjo fallo en segunda instancia ratificando la destitución e inhabilidad, sin embargo el día 14 de enero un tribunal frenó provisionalmente el fallo de la Procuraduría. Después de varios debates en el Consejo Superior de la Judicatura y en el Consejo de Estado a raíz de las tutelas que llegaron a las últimas instancias, el 18 de marzo de 2014 fue ratificada la destitución del alcalde; sin embargo, ese mismo día la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó medidas cautelares a favor de Petro; no obstante, el 19 de marzo de 2014 el presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, decidió rechazar las medidas cautelares solicitadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y asimismo ratificó e hizo efectiva la destitución de Gustavo Petro, designando a Rafael Pardo como Alcalde encargado Mayor de Bogotá. 35 días más tarde, el 22 de abril, un magistrado del Tribunal Superior de Bogotá ante una tutela le ordena al Presidente de la República acatar las medidas cautelares proferidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la restitución del cargo. Al día siguiente, Santos restituye a Petro en el cargo de Alcalde Mayor de Bogotá. El alto tribunal acogió los derechos de Petro amparados en el artículo 23 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el cual argumenta que cualquier ciudadano tiene el derecho de elegir y

ser elegido en elecciones periódicas auténticas. Con respecto a esta decisión que tomó el alto tribunal, Petro se expresó a través de cuenta de Twitter diciendo: “Esta vez el tribunal superior de Bogotá protege derechos políticos, que son derechos humanos de la ciudadanía bogotana, de Bogotá y los míos. Todo parece indicar que se ha cerrado un capítulo más de la novela jurídica por la que hoy pasa la alcaldía de Bogotá, pues en cuatro años ya son cinco alcaldes (tres en una semana) los que han pasado por dicho mandato. Lo único cierto es que el hoy Alcalde de la capital del país Gustavo Petro, deberá cumplir con algunos retos que aún le quedan pendientes en dicha ciudad, entre los que se destacan la implementación del Sistema Integrado de Transporte público (STIP), la suspensión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que ordenó el consejo de Estado y por supuesto mejorar la movilidad que es un completo caos en todo en la principales vías del territorio bogotano. Lo que realmente demuestra este caso, es que nuestro país está pasando por un verdadero desorden político, en donde muchos buscan soluciones breves tan solo por salir del paso o no hacer un escándalo mayor. por : Felipe Estupiñan

Y si nuestra política no está bien ¿Cómo se supone que debe andar nuestro país?, esa es la pregunta que cada uno de los colombianos debería hacerse, y partiendo desde allí tratar de empezar a generar un cambio positivo.

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Un capítulo más sobre la continuidad de Petro en la alcaldía de Bogotá.