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10 MSc. José Gerardo Velásquez Araya Para El Guapileño

Introducción En la actualidad, surge un progresivo interés por la educación vinculada con la complejidad alrededor del mundo, y en el caso de América Latina, influida por el pensamiento del pensador Edgar Morín. Este documento hace un recorrido por la educación y la propuesta desde la complejidad, ambicionando provocar un repensar desde la fusión de ambos conceptos y su importancia en estos tiempos. La educación, actualmente se encuentra bajo una visión mecanicista que favorece la fragmentación, aunado a una crisis de valores donde nos enfocamos en el hacer maquinalmente, porque la cantidad es lo más importante, generando una vida sin sentido, donde incluso la educación deja de ser enriquecedora, proveedora, motivadora, para convertirse en algo simple e industrializado. Sabemos que la vida es un continuo aprendizaje desde nuestro nacimiento, no obstante, son los primeros aprendizajes los que marcan gran parte de lo somos el resto de la vida; y es aquí, donde la familia como primera institución juega un papel fundamental en todo sujeto, coadyuvada posteriormente por el entorno social, y los centros educativos, es por ello que debemos recordar que “… la complejidad no es un producto en sí mismo. No constituye una meta a la cual llegar. Es más bien una forma de abordaje, un estilo cognitivo, un proyecto siempre vigente, un proceso”. (Najmanovich, 2015). Esta citación invita a echar un vistazo desde una mirada distinta, donde la educación no se reduce a la simple adquisición de conocimientos, sino a un tramado complejo que va más allá, que marca sujetos, vidas y al mundo. La educación desde la complejidad implica hacer preguntas, cuestionar, repensar ideas, cuestionar verdades, transformar, combinar, reinventar todo el conocimiento. Va centrado en generar una idea propia, donde el sujeto esté provisto de herramientas que le permitan relacionarse con diversos entornos de forma creativa, cuestionadora, abierto a la reflexión y a otras ideas. En resumen, ir más allá, salirnos del confort de lo clásico, de lo esperado y cuadrado. Aventurándonos a algo más amplio, más complejo que vincule humanos y saberes.

Desarrollo: La educación en sí misma la hemos comprendido como un proceso humano y cultural, que marca los saberes del mundo en general, León expresa al respecto que: La precariedad y vulnerabilidad de la educación son reflejos de la debilidad, finitud y fragilidad del ser humano. La educación siempre está expuesta a ser desarticulada, desmantelada, destruida y el ser humano a quedarse solo, desprotegido y dueño solitario de su angustia radical, en tanto que lleva la responsabilidad del mundo con él. (León. 2007. Pág. 596) Por consiguiente, la educación

La educación desde la complejidad

MSc. José Gerardo Velásquez Araya.

en los tiempos actuales debe ser dirigida hacia una desarticulación y ampliada con un pensamiento de mundo, donde todos pensamos diferente, generando contradicciones y disyuntivas marcadas en temas desde el más simple hasta el más complejo. Aunque desde tiempos pasados vemos la educación desde dos vertientes etimológicas derivadas del latín, una en el sentido de guiar - encaminar, y la otra desde un extraer desde lo propio – ajeno para producir; hoy podemos resumir que la educación está ante la necesidad de generar en el sujeto la capacidad de tomar el conocimiento y articularlo a su entorno, ajustándolo a la época, coyuntura, individualidad, atravesarlo por medio de su lenguaje e introducirlo a un sistema cultural al cual pertenece y el cual puede modificar por medio de ese nuevo saber. Porque como decía Plutarco “…el niño no es un vaso que hay que llenar, sino una antorcha que hay que encender” (De Jesús, 2018, p.4), para que se genere conocimiento en diferentes momentos y culturas que salpican día a día el cosmos. El término de complejidad au-

nado a la educación es afín con el concepto de sistema, y al mismo tiempo con lo holístico, porque la complejidad debe de verse desde un punto de vista que crea y recrea, o sea, que articula y multidimensiona lo que está y existe, pero donde se es capaz de tejerlo desde una mirada diferente, de manera tan creativa que surge un saber nuevo o como expresa De Jesús: …más humano, multidimensional, integrador, intercultural, transdiciplinario, reconocedor del error, la incertidumbre y la diversidad y de un conocimiento apto para el abordaje de problemas, para la formación de un ciudadano involucrado con las necesidades de su entorno desde un ejercicio de transformación permanente. (De Jesús, 2018, p.2) Por lo tanto, el enfoque del pensamiento complejo en la educación parte de la idea de que cualquier elemento del mundo no es un objeto aislado, sino que forma parte de un entramado capaz de producir un nuevo saber, una educación distinta, transformadora que genera otros elementos y por tanto nuevos sistemas. O sea, su epistemología se basa en que la

interacción humana con el medio ambiente, que supone una multiplicidad de relaciones, lo cual nos permite desarrollarnos como sujetos e integrar nuevos saberes en diversos sistemas y con otras personas. Pero para que esto sea posible, es necesario que la educación tenga un matiz diferente, que enseñe a investigar, integrar, fomentar pensamientos autónomos, es por ello que Morín define complejidad como “…aquel tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, azares, que constituyen nuestro mundo fenoménico”. (Morín, 2009, p.32), en consecuencia, la educación debemos entenderla como un arte, porque permite trenzar y crear algo nuevo, se ajusta, cambia, crea, de forma constante y vinculando al otro. O como lo expone De Jesús: La educación puede ser entendida como un arte desde la perspectiva de la técnica, pues contribuye con un conjunto de procedimientos y recursos que le son naturales en su área de dominio y que le sirven para el desarrollo de los fines que se propone en el proceso de enseñanza aprendizaje. Cuenta con múltiples destrezas y estilos que emplea para aprovechar esos procedimientos y recursos que le son propios. Además dentro de sus objetivos, esté el desarrollar en los aprendices y profesores, las habilidades y pericias necesarias para el buen desenvolvimiento en tal o cual disciplina. (De Jesús, 2018, Pág.6) Por su parte, Morín expone que “La educación es un sistema y como tal plantea el requerimiento de realizar una reflexión sobre el funcionamiento real de sus componentes en interacción con el contexto y evolución a largo plazo” (Morín, 1993, Pág. 25) Consecuentemente, la educación desde la complejidad, es una invitación por parte del educador,

hacia el alumno de actuar y relacionarse en contextos complejos, yendo más allá de su propia disciplina, relacionándose con otros saberes, ciencias, emociones y corporalidades, haciéndonos partícipes integrales, desde una mirada de complejidad cuando nos hacemos constructores de la realidad actual. El enfoque que nos ha acompañado desde la modernidad es el enfoque mecanicista con mirada fraccionada, separada de nuestras emociones, de lo diferente y de lo que nos rodea. Pero ha llegado el momento de variar, no debemos dejar de lado como puntúa León que: Educar es formar sujetos y no objetos, tiene el propósito de completar la condición humana del hombre, no tal y como la naturaleza la ha iniciado, la ha dado a luz; sino como la cultura desea que sea. En este sentido la cultura y la educación, su gran aliada, son tremendamente conservadoras. Es una manera, es un esfuerzo, de adaptar el hombre al medio. Porque la educación es construcción de algo que la cultura considera que es digno mantener. Se educa entonces para satisfacer las expectativas y deseos de la cultura, el diseño implícito o explícito de un tipo, de una categoría. Pero el hombre es energía y siempre genera una insatisfacción, una incomodidad, y busca ser distinto de alguna manera, fuera del estereotipo. (León. 2007. Pág. 598) La educación de la complejidad es un estilo cognitivo, una forma de mirar las configuraciones que se develan ante nuestros ojos. Cuando nosotros miramos la situación actual desde la mirada de la complejidad, surgen importantes espacios de creación y simplicísimo pues tradicionalmente nos hemos basado en una concepción de sociedad cerrada, predecible, con estructuras estables y de equilibro casi adivinable. El enfoque de la complejidad de Morín surge de la lógica de que cualquier elemento en el mundo no es aislado, sino que conforma un sistema o como indica Pereira:

…el enfoque del pensamiento complejo parte de la idea de que cualquier elemento del mundo no es un objeto aislado, sino que forma parte de un sistema mayor que lo contiene, por lo que se encuentra en constante interacción con otros elementos del sistema, así como con el sistema completo mayor. (Pereira, 2010, Pág.89) Esto sin duda nos lleva a una nueva forma de aprender y enseñar, que nos ayuda a afrontar la educación desde un mundo complejo, globalizado y comunicado. No basta entonces con un cambio de método o de planes de estudio, sino que se impone un cambio en el pensamiento y en la elaboración de nuestras construcciones mentales. Esta nueva manera de abordar el conocimiento nos permite superar las antiguas antinomias como la división entre teoría y práctica; la diferencia entre ciencias duras y ciencias blandas o la separación de diferentes disciplinas porque: …las ciencias de la complejidad instauran efectivamente una nueva forma de racionalidad, distinta a las conocidas en la historia de occidente, y en la que no caben

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