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LOS COLOMBIANOS POSITIVOS


LOS COLOMBIANOS POSITIVOS Nada tiene que ver con una encuesta sobre cuál es el país más alegre, o los colombianos más optimistas el ser positivo en Colombia. La historia de Aladino Ríos encaró con una bofetada la realidad escabrosa de una nación nada positiva para sus habitantes, para sus pobres, para sus civiles. En medio de un conflicto armado que lleva décadas y se agudiza a medida que suben al poder entre incompetentes, ladrones y terratenientes desalmados, las estrategias se vuelven más complejas, dolorosas y sangrientas para justificar una lucha que hasta el momento deja más positivos que vivos. Falso positivo es el termino oficial, en la jerga militar, positivo'' es un enemigo dado de baja, entonces falso porque es mentira, positivo porque es un miliciano… entonces es un miliciano que era mentira, que no era miliciano, que no era guerrillero, ni pandillero, ni delincuente, no era “enemigo de la patria”, ni del glorioso ejército, era un pobre al que engañaron, al que secuestraron, al que mataron, al que vistieron y al que luego públicamente lo tildaron de subversivo. Todo para tener el honor de ayudar al presidente a engordar las cifras que convencerían a la opinión internacional que todos esos cuerpos fusilados son producto de la gran lucha contra los alzados en armas, y que la plática que mandan si se está invirtiendo bien.


Aladino es ahora el primer falso positivo vivo, el único. Sobrevivió porque Dios es muy grande, dirían las abuelas. Pero si fue Dios, el que le dio la tenacidad para levantarse tras haber recibido dos balazos en el hombro que le destrozaron la clavícula y correr en medio de la noche y la montaña, ese mismo Dios entonces tuvo que esconderlo con un árbol de los soldados de la patrulla militar Berlín II, del Batallón Magdalena, del municipio de Pitalito, quienes bajo las órdenes de la 9na. Brigada del Ejército, comandada por el brigadier general William Fernando Pérez se disponían a matarlo. "Nos arriman a un barranco y nos atan con los cordones, nos quitan el otro amarrado y nos prestan unas capas de las que habitualmente usa el ejército para el frío'', relató. Tras 4 horas y media después de haberse subido al jeep, Ríos, amarrado y tiritando al borde de un barranco en medio de la carretera y de la noche, escuchó disparos y gritos a lo lejos. Al indagar por los otros tres acompañantes, un soldado le dijo que también los tenían detenidos pero aparte. Como tenebrosa predicción a la media noche escuchó también cuando uno de los soldados dio la orden de que pusieran a su disposición al detenido de menor altura. "Era yo. Entonces, le dije: ‘Señor, yo estoy amarrado'. Me sacan de los pies, me acomodo los cordones y me sacan cogido de la correa por el lado derecho y cuando vamos saliendo hacia la vía central, me dicen: ‘¿Usted no se quiere ir para la guerrilla?' '', - "No, señor.Yo he sido del campo y me ha gustado la vida libre y no he prestado el servicio siquiera''- . Uno de los militares, le dijo que alguien le iba a pasar un celular para que le pidiera dinero a su familia. - "Señor, pero explíqueme qué es lo que tengo que hacer o qué es lo que pasa''-

Entonces, abrieron fuego. - "¿Señor, porqué me mata? -


Tras unos segundos y al ver que los militares empiezan a retirarse, Dios se hizo grande. Ríos como puede se levanta y empieza a correr en medio de la montaña. "¡Se nos voló!'' grita un soldado. Fue allí cuando una ráfaga le destrozó los testículos, después de tener el hombro y el omoplato destrozados. "[. . .] Cuando ya me siento así yo me deslizo por debajo del cerco y cogí el potrero y corrí aproximadamente cinco o diez metros y me hice detrás de un árbol''. Un soldado se acerca en silencio y se detiene sutilmente a pocos pasos del árbol, espera… espera… y se va. O lo dieron por muerto o Dios es muy grande, como dicen las abuelas. Aladino Ríos es ahora el primer falso positivo vivo, el único. Media hora después sale a la carretera, - "Me orienté con miedo y sin miedo, como fuera''Cuatro kilómetros perdiendo sangre, hasta llegar a la casa de Ana Gloria Muñoz. - "Me iba a echar para el hospital, pero yo le pedí el favor de que me dejara ahí''. Ejecución extrajudicial, así se llama lo que le dieron a esos pobres esa noche.


Un crimen de guerra, de estado, de lesa humanidad… un crimen que hasta el 2009 en nuestro país ha cobrado la vida de 3.796 personas, casos identificados y documentados por la Mesa de Trabajo sobre ejecuciones extrajudiciales de la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos. Casos de los que se tiene conocimiento, pues hasta la misma fecha la Fiscalía investiga el asesinato de más de 1,800 personas que habrían muerto en circunstancias parecidas. Ríos, pidió protección de Naciones Unidas tras haber narrado su caso a Philip Alston, relator de ese organismo para las ejecuciones extrajudiciales. El mismo Alston cuenta como con engaños reclutan a las víctimas, prometiéndoles trabajo en ciudades lejos de su lugar de residencia, en muchos casos drogan o emborrachan a las víctimas. A los “reclutadores” se les paga hasta 200 mil pesos por persona. Luego los asesinatos extrajudiciales son cometidos por miembros de la fuerza pública colombiana, para después hacer pasar a las víctimas como guerrilleros dados de baja en combate. “El propio presidente Uribe sostuvo que, si bien la Fiscalía no había establecido si la muerte de los jóvenes se dio efectivamente en un enfrentamiento, con seguridad fueron reclutados con fines criminales y “no salieron con el propósito de trabajar o recoger café”. (Álvaro Uribe refiriéndose a Los desaparecidos en Soacha, también presunto hecho de muertes extrajudicialesEditorial del diario El Espectador, 28 de octubre de 2008) Además de la impunidad, la muerte ilegal, la desaparición forzada y el secuestro de sus hijos, hermanos y esposos, las familias deben enfrentar las acusaciones de aquellos que no aceptan los hechos, de aquel que se supone es la figura legal más importante del país, el protector, el justiciero, el vigía…y la sombra de duda que siembra sobre la honra de las víctimas


Además de los 200 mil pesos que recibe el reclutador, a las fuerzas militares de manera reservada y secreta se les ofreció millones de dólares en recompensas por "la captura o el abatimiento en combate'' de miembros de organizaciones al margen de la ley. El Gobierno sostiene que el programa secreto sirvió para la captura de altos mandos de la guerrillera. Algunos, como el amigo de Ríos, como Albeiro Hernández aparecen en cualquier momento, con armas, otros con uniformes nuevos y botas limpias.Y en muchos casos ni los mismos soldados se salvan de este crimen, así como la señora que le regalo a la patria a todos sus hijos, colgando sus insignias en toda la sala para la vista de los vecinos, hasta el día que con un reporte falso el menor de ellos aparece como guerrillero abatido en combate.

Como esas, miles de historias, de indigentes, de enfermos mentales, de mimos de semáforo… los militares están de cacería… según la directiva ministerial numero 29 los fondos para pagar las recompensas saldrán en parte de la ayuda internacional y serán manejados por las unidades de inteligencia.

Tras el escándalo que en gran medida exploto gracias a que Dios es muy grande y le salvo la vida a Aladino Ríos para que


contara como es que se hace justicia en este país… empezaron las renuncias de los altos mandos oficiales, luego nombrados embajadores en diferentes y tropicales lugares del mundo. Luego el entonces presidente Álvaro Uribe y su entonces ministro de defensa y actual presidente Juan Manuel Santos aclararon que “las recompensas serán para los civiles que con su información le permitan a la Fuerza Pública tener eficacia en las acciones contra los criminales''. En enero del 2008 del sargento Alexander Rodríguez declaró ante la Procuraduría General de la Nación que en 2007, un "sargento Ordóñez'' ordenó que cada soldado bajo su mando aportara $10 para contribuir a comprar una pistola de reglamento que habían utilizado para colocársela a un hombre al que habían matado, para hacerlo pasar por guerrillero… en 2007… de pronto la vaca fue para el arma del campesino Albeiro Hernández Cerón, amigo de Aladino. La lista de precios es la siguiente: $2.5 millones por los máximos cabecillas, $900,000 por los cabecillas de segundo nivel, si el muerto lleva un fusil, el precio de la recompensa sube en $500. “Por una granada de mano: $50. Si viste un pantalón y una camisa de uso militar, se suman $10 por cada uno.Y si, acaso, el cadáver tiene una ametralladora Punto 50, son $1,500 más”. Con guadañadora eléctrica $15, con un caballo $5, con una cámara fotográfica digital $100, con mira telescópica 35” … la lista considera 245 objetos en total. ¿Cuánto habrán ganado por Albeiro? Por: Camila Campos Quintana

Los Colombianos Positivos  

Un ensayo breve sobre la realidad del país, el crimen de estado por los falsos positivos a través de la conmovedora historia de Aladino Ríos...

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