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Autoría Foto: Camí Endins

ESPIRITUALIDAD SIN RELIGIÓN Hilario Ibáñez Reportaje publicado en catalán | Dialogal #58 – Hivern 2017

Al hablar de espiritualidad es difícil sustraerse a una teorización sobre características y modelos, pero más que teorías o tipos la espiritualidad es sobre todo vivencia. La raíz de la palabra es espíritu, que se identifica con vida y dinamismo. Es decir, hablar de espiritualidad es tanto como hablar del “espíritu” con que afrontamos la vida, el tono vital con que vivimos, el estilo con el que tratamos con nosotros mismos, con los demás y con el entorno. En ese sentido se puede decir que la espiritualidad dice relación a la profundidad que da sentido a todo lo que existe. En este reportaje presento, de una manera muy sintética, personas con las que he tenido una conversación sobre su experiencia vital. Todas ellas han hecho un recorrido de búsqueda interior, que ha roto con la espiritualidad de origen y, sin rechazarla, han accedido a una nueva manera de vivir la vida, desde otro lugar, desde otras categorías y con otro estilo. Creo que son biografías que muestran que estamos asistiendo a la aparición de un modo nuevo de vivir la dimensión espiritual. La espiritualidad ha estado, sobre todo en occidente, monopolizada por la religión. Tanto es así que todavía hoy sorprende o por lo menos choca, hablar de una espiritualidad sin religión. Las personas de las que hablo aquí han tenido que romper con las categorías religiosas y no ha sido fácil, como dice Elena: “En mi recorrido personal he pasado de la religiosidad a la espiritualidad. Desde la espiritualidad me puedo entender con cualquier persona de cualquier religión, pero no ha sido fácil; es como que la ropa se te queda pequeña y tu te la quieres poner y no puedes: te ahoga, te hace daño, se te rompe…has de cambiar la ropa y es muy duro, porque ¿qué ropa me pongo?...quedas un poco a la intemperie”.

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Los lugares, tiempos, personas, etc. ligados a la religión han dejado de ser relevantes. Hay que buscar otra manera de dar respuesta al gran anhelo del ser humano de una vida en plenitud. Así lo expresa Josean: “Mis hijos no necesitan a Dios para acceder al mismo lugar al que accedí yo. Yo he necesitado el concepto, la imagen de Dios para acceder a una experiencia interior, profunda, espiritual. Porque todo ser humano necesita acceder a esa experiencia de una realidad totalizante, omniabarcante, incluso más allá del universo”. ¿Cuáles son los elementos que requiere vivir una espiritualidad que podemos llamar transreligiosa? Se parte de una experiencia o de una intuición, de la profundidad del ser que somos. El centro de la espiritualidad es responder a la pregunta ¿quién soy yo?, ¿cuál es mi identidad?... y Oriol lo tiene muy claro: “Somos Brahman o Dios para un cristiano, ésta es nuestra identidad real, que es divinidad, que es misterio”. La Realidad es que todo lo que hay en Uno. Todo está conectado, conservando la diferenciación de las partes sin estar separadas, sin que se mezclen o se fundan. Por eso se habla de una sola realidad no-dual. No hay segundo. Todo es uno. Esteve, por ejemplo, lo expresa así: “Dios es mi Yo más profundo y el gozo de Dios es que él se exprese a través mío y que yo esté vivo. En este sentido soy cocreador con Dios, porque Dios me necesita para crear, para generar realidad concreta, material. Y soy en la medida en que estoy ajustado a este fondo y ajustado con el entorno. La referencia de mi personalidad es la Divinidad misma”. Este punto de partida cambia radicalmente la espiritualidad, porque no es algo de fuera y hasta cierto punto ajeno a mi mismo quien da sentido a la vida y a la existencia. No hay un componente ético para lograr ser mejor de lo que ya somos, para conseguir en el futuro a través de grandes esfuerzos lo que no tenemos ahora. Al contrario, la Verdad está en nosotros. Somos en la profundidad del Ser. Y no hay más esfuerzo que reconocer esa gran Verdad que somos, que es “caer en la cuenta”. Darse cuenta de esta gran Verdad, no mediante la mente lógica y racional, sino desde la intuición –a falta de otro término. La Verdad es en la profundidad del Ser. El acceso a la Verdad pasa por la interiorización En este sentido hay una ruptura de nivel, que nos sitúa más allá de los productos mentales, para entrar en el ámbito de lo Inefable. Este lugar o ámbito, algo que no se alcanza a definir, donde sólo llega el silencio, es lo que se llama iluminación, que es común a todas las experiencias espirituales, que pertenece a la esencia del ser humano; de todo ser humano. “Todos estamos iluminados -dice Marta- porque la luz siempre está ahí. Es un anhelo que yo no elijo, viene dado y si no le pongo trabas, él orientará hacia dónde ir…por eso se dice que hay que dejarse ir, dejarse fluir”.

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Si eso es así, el acceso a la Verdad no es otro que a través de la interiorización en uno mismo. “Es como una búsqueda –dice Oriol-, un indagar continuo en uno mismo sobre la vida y esto con el tiempo te va configurando y con la práctica te hace ver de un modo distinto. Es ir quitando seguridades y creencias, que son producto de la mente para acceder al no saber…y cuando uno vive ese no saber, lo transforma todo”. Otro aspecto común de la experiencia espiritual que narran los entrevistados es que han tenido que recurrir a categorías conceptuales y simbólicas de tradiciones espirituales del hinduismo y el budismo. “Mira -dice Marta- estoy leyendo los Upanishad y el evangelio de S. Juan y todo me parece lo mismo porque yo distingo lo que viene de la mente y lo que viene de la verdad”. “Lo que íbamos viviendo –dicen Jordi y Laia- lo intentábamos explicar desde la dualidad y no había manera”. Del mismo modo, Oriol dice “en el advaita encontré un poco la clave para explicar todo esto que experimentaba”. No se han hecho budistas y tampoco han renegado de sus raíces culturales, el aporte desde la sabiduría de Oriente les ha hecho redescubrir y profundizar en aquello que tenían como base de su espiritualidad. Y lo viven de una manera nueva, tal como expresa Elena: “La experiencia espiritual me va llevando a este punto en el que me encuentro que, sin abandonar a Cristo como centralidad de mi vida, el paradigma es otro, aquel que vamos nombrando y conociendo en occidente como la no-dualidad, pero que ha sido siempre el paradigma de los místicos de todas las tradiciones espirituales”. La característica fundamental de la espiritualidad es el amor que se expande y lo abarca todo. La vivencia de la espiritualidad no es algo intimista y aislado; al contrario, todas las personas que aparecen aquí están implicadas con su entorno: Asociaciones, comedores sociales, Ongs, etc. Su acción nace del mismo fondo del Ser que viven, porque como dice Esteve: “hay que dar el control de la vida a la Vida. Somos unos “mandados” y si te sientes un mandado, nunca sabes nada, ni qué haces ni qué no haces, ni qué pasará contigo…es vivir en la confianza total”.

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Espiritualidad sin religión. Por Hilario Ibáñez  

Para la directora de la revista Dialogal, el reportaje "Espiritualidad sin religión" muestra nuevas rutas poco frecuentadas de los espiritua...

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