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MORELIA, MICHOACÁN, 19 DE AGOSTO DE 2013

Política de competencia y la educación, cruciales para estimular la productividad

REDACCIÓN

CRECIMIENTO A LARGO PLAZO El incremento de la productividad es uno de los mayores desafíos de México. Se trata de una gran oportunidad para que el país mejore su posición como plataforma de inversiones internacionales y centro de negocios; especialmente ante la perspectiva de crecimiento mediocre en las economías avanzadas. La productividad de México se ha estancado durante las dos últimas décadas, impidiendo su convergencia con los niveles de bienestar promedio de la OCDE. Las reformas estructurales en los campos de la regulación empresarial, la política de competencia y la educación resultarán cruciales para estimular la productividad y acelerar el proceso de convergencia. La OCDE ha colaborado estrechamente con México en todas estas áreas para desarrollar estrategias de reforma. La aprobación de una importante reforma de la Ley de Competencia en la primavera de 2011 fue un paso decisivo para armonizar las políticas de México con las mejores prácticas internacionales. Sin embargo, las cargas administrativas de las empresas siguen siendo excesivas, a pesar de las importantes mejoras recientemente adoptadas.

Deberían por tanto intensificarse los esfuerzos para aliviar dichas cargas, incluyendo las de las empresas de nueva creación. El lanzamiento de la ventanilla única tuempresa.gob.mx ha sido un paso contundente para reducir el costo de iniciar un nuevo negocio, pero aún queda mucho por hacer para incrementar su uso. Uno de los grandes desafíos es avanzar en las reformas de fondo en las industrias de red. Las reformas en estos sectores podrían suponer grandes beneficios en lo que respecta a la productividad. A México le urge, por ejemplo, incrementar la competencia en el sector de las telecomunicaciones, pero también en los sectores del gas y la electricidad, mediante la supresión de restricciones a la entrada y la expansión de las empresas en segmentos potencialmente competitivos. También es necesario mejorar la coordinación de los actuales esfuerzos de simplificación administrativa a nivel federal y estatal. Mejorar la calidad de la educación es otro factor clave para elevar la productividad y la competitividad de México. El país ha incrementado considerablemente sus inversiones en educación, así como el número de niños que van a la escuela. Sin embargo, se necesitan más esfuerzos para mejorar la calidad y equidad de la educación. Un ingrediente clave es la mejora de la docencia (ver el capítulo sobre Educación) por medio de normas claras e incentivos para mejorar el desempeño de los profesores. Crear un sistema de evaluación del profesorado que guíe la evolución de sus carreras profesionales y los ayude a desarrollar su potencial resulta imprescindible para mejorar la formación básica y el desarrollo profesional de los mexicanos.


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Datos del sistema educativo mexicano EDUCACIÓN El sistema educativo mexicano ha crecido a paso acelerado durante las décadas pasadas: de poco más de tres millones de estudiantes, en 1950, a más de 33 millones, en 2009. En la actualidad, la escolarización de los niños entre cinco y catorce años de edad es casi universal. Asimismo, en los últimos decenios se han logrado avances significativos en el número de alumnos que completan la primaria y en la creación de un marco institucional para evaluar los resultados del aprendizaje. La proporción de alumnos que completó la educación secundaria aumentó del 33 por ciento, en 2000, al 45 por ciento, en 2009, lo que redujo el diferencial de desempeño de los estudiantes mexicanos con el de los demás países de la OCDE. Un dato revelador es que entre 2000 y 2009 el número de jóvenes de quince años de edad inscritos en la escuela aumentó en casi quince puntos porcentuales, pasando del 52 al 66 por ciento; el mayor incre-

mento registrado en un país de la OCDE en dicho periodo (aunque el punto de partida era muy bajo). Este avance se produjo en un contexto de restricción presupuestal y crecimiento acelerado de la población en edad escolar, y a pesar de que una proporción considerable de ésta (el quince por ciento) vivía con menos de dos dólares al día. En cuanto a la evaluación de los resultados del aprendizaje, México estableció en 2007 diversos objetivos que los estudiantes debían alcanzar, según los estándares del Sistema Nacional de Evaluación ENLACE y el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la OCDE. El objetivo de PISA para 2012 de 435 puntos se basa en un nivel de referencia de 392 puntos, resultado de las pruebas que PISA llevó a cabo en 2003. Según los resultados del ciclo de PISA de 2009, México va por buen camino en la consecución de los objetivos fijados para 2012. (Cada 40 puntos adicionales en el resultado de PISA equivalen a un año más de cursos).

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REC OMENDA CIONES RECOMENDA OMENDACIONES CL CLAAVES DE LLAA OCDE

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A pesar de estos avances, el sistema educativo mexicano sigue enfrentando retos importantes. De acuerdo con los resultados de las pruebas que PISA realizó en 2009, México es el país de la OCDE que cuenta con el mayor porcentaje de estudiantes con el nivel más bajo de lectura (primera y categorías inferiores), con el 40.1 por ciento (en comparación con la media de la OCDE, que es de un 18.8 por ciento). En el otro extremo del espectro, México es el país de la OCDE que cuenta con el menor porcentaje de estudiantes clasificados en los niveles superiores. Sólo el 0.4 por ciento de sus alumnos logró en lectura puntuaciones de nivel cinco o superiores (en comparación con el 1.3 por ciento de Chile y el 1.8 por ciento de Turquía). En matemáticas, sólo el 0.7 por ciento de los alumnos mexicanos alcanzó dichos niveles (comparado con el 1.3 por ciento en Chile y el 5.6 por ciento en Turquía); mientras que sólo el 0.2 por ciento los alcanzó en ciencias (comparado con el 1.1 por ciento tanto en Chile como en Turquía). Pero los resultados de estas pruebas también demuestran que es posible mejorar. Por ejemplo, en matemáticas, México es el país que más avanzó entre 2003 y 2009, con un incremento de 33 puntos; seguido de Brasil (que avanzó 30 puntos) y Turquía, Grecia y Portugal, que mejoraron en más de 20 puntos. Las mejoras también pueden traducirse en un aumento del rendimiento que genera la inversión en educación. Incluso en un contexto de reducción de los presupuestos del Es-

tado, el valor y los rendimientos potenciales que encierra la mejora de los resultados del aprendizaje, en la medida en que genera innovación, aumento de productividad y crecimiento económico a largo plazo, compensan con creces el costo que puedan representar para México. Un estudio reciente de la OCDE, realizado en colaboración con el Instituto Hoover de la Universidad de Stanford, indica que incluso una mejora relativamente modesta de 25 puntos de promedio en las pruebas de PISA de aquí a 2030 podría representarle a México una ganancia de 4.8 billones de dólares, durante la vida de la generación nacida alrededor de 2010 (cifra calculada según el valor real actual de los aumentos previstos en el PIB). Los sistemas educativos que obtienen las máximas calificaciones en las pruebas de PISA, y que han logrado buenos resultados en la aplicación de las reformas, también pueden aportarle a México ideas pertinentes para promover los cambios que tanto necesita. El hecho de que el país o la economía que mejores notas alcanzó en las pruebas de 2009, China (Shanghai), tenga un per cápita muy inferior a la media de los países de la OCDE, demuestra que un ingreso promedio bajo no es incompatible con un alto rendimiento educativo. Asimismo, Brasil y Polonia, que tienen un PIB per cápita similar al de México, han logrado mejorar significativamente los resultados de las pruebas de PISA en los últimos diez años. De manera que estas cifras no sólo demuestran que México puede mejorar, sino que debe hacerlo.

MEJORAR LOS PROGRAMAS DE FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN DEL PROFESORADO, ASÍ COMO EL PROCESO DE ASIGNACIÓN DE PERSONAL DOCENTE A LAS ESCUELAS. ESTOS CAMBIOS DEBEN ACOMPAÑARSE DE UN SISTEMA DE EVALUACIÓN BIEN CONCEBIDO Y RIGUROSAMENTE APLICADO. PERFECCIONAR EL SISTEMA DE EVALUACIÓN, CENTRARLO EN LOS RESULTADOS DEL APRENDIZAJE Y APROVECHAR LAS ESTADÍSTICAS DE RENDIMIENTO ACADÉMICO PARA CONFIGURAR EVALUACIONES CONJUNTAS EN LAS ESCUELAS, A FIN DE MEJORAR DICHO RENDIMIENTO.

EDUCACIÓN PREESCOLAR México ha realizado esfuerzos considerables para ampliar el acceso a la educación pre-primaria para todos los niños, así como para abordar los desafíos de equidad. Esto tiene gran relevancia. Los últimos resultados de las pruebas de PISA apuntan a que la ampliación del acceso a la educación preescolar puede mejorar tanto el rendimiento global como la equidad, al reducir las desigualdades socioeconómicas entre los alumnos, siempre que el aumento de las prestaciones educativas no vaya en detrimento de la calidad. Una vez que los resultados de las pruebas se ponderaron en función de los antecedentes socioeconómicos, los alumnos de los países de la OCDE que habían asistido a preescolar obtuvieron resultados que superaron en 33 puntos (en promedio) a los que obtuvieron quienes no habían asistido a la escuela en ese nivel. A medida que avanza en la aplicación de las reformas, México debería enfocarse en aumentar la calidad, tanto de la educación preescolar como de la atención a la primera infancia, mediante la capacitación del personal y las mejoras pedagógicas. Además, la autonomía de los planteles escolares y sus directores debería ejercerse plenamente, con el fin de satisfacer las necesidades locales, promoviendo la participación de los padres y de la comunidad, en el contexto de los criterios de calidad establecidos.

ENSEÑANZA PRIMARIA Y SECUNDARIA Para mejorar el sistema educativo, México puede acceder a (y tomar ideas de) las mejores prácticas en otros países con alto rendimiento estudiantil. En esos países se establecen planes de estudio, normas y mecanismos de evaluación de ámbito nacional o estatal, pero se concede autonomía y discreción sustanciales para determinar la mejor manera de ayudar a los estudiantes en la tarea del aprendizaje. Los criterios de evaluación se centran en los logros académicos, la equidad y la calidad. También

DEBERÍAN FORMULARSE CRITERIOS EN MATERIA DE PLANES DE ESTUDIO Y RESULTADOS ACADÉMICOS,TANTO PARA LOS ALUMNOS COMO PARA LOS DOCENTES, CON MIRAS A FOMENTAR LA TRANSPARENCIA PROFESIONAL ENTRE MAESTROS Y DIRECTORES, Y VELAR POR EL COMPROMISO Y LA MOTIVACIÓN DE LOS AGENTES PEDAGÓGICOS, A FIN DE MEJORAR LOS RENDIMIENTOS EDUCATIVOS.

«Benito,» uno de los estudiantes en el programa educacional de IRRI, Bioescuela, en Oaxaca.

Los sistemas educativos que obtienen las máximas calificaciones en las pruebas de PISA, y que han logrado buenos resultados en la aplicación de las reformas,también pueden aportarle a México ideas pertinentes para promover los cambios que tanto necesita.

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CREAR UN SISTEMA COHERENTE DE FORMACIÓN TÉCNICA Y PROFESIONAL QUE HAGA HINCAPIÉ EN LA CALIDAD DOCENTE, MEJORE LA CERTIFICACIÓN DE LOS CONOCIMIENTOS Y ELABORE UN MECANISMO UNIFICADO DE CONSULTAS CON EL EMPRESARIADO PARA FACILITAR LAS PRÁCTICAS PROFESIONALES. REVISAR EL FINANCIAMIENTO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR, EVALUANDO EL EQUILIBRIO ENTRE COSTOS PÚBLICOS Y BENEFICIOS SOCIALES, MEJORANDO LA TRANSPARENCIA DE LA ASIGNACIÓN DE FONDOS A LAS INSTITUCIONES Y AMPLIANDO Y HACIENDO MÁS EQUITATIVOS LOS MECANISMOS DE APOYO A LOS ESTUDIANTES DE ESCASOS RECURSOS.

Evaluaciones OCDE se invierten considerables recursos en la contratación, la formación, la capacitación y el apoyo a los docentes y directores, conscientes de que la calidad de los educadores es el elemento que más influye en el aprendizaje de los estudiantes. Un paso importante que México ha dado recientemente para fortalecer a las escuelas es la decisión de introducir horarios de jornada completa, con la Reforma Integral de la Educación Básica (RIEB, 2011). Durante los próximos cinco años, las escuelas ubicadas en un área del territorio de la República en donde vive el 80 por ciento de la población opera-

rán con base en la jornada completa. El porcentaje de este tipo de escuelas seguirá creciendo hasta 2021; año en el que todas las escuelas vespertinas debieran tener sus propias instalaciones, en vez de compartirlas con las escuelas matutinas, como sucede con algunas escuelas hoy en día. Los maestros son claves para las escuelas. El tiempo de enseñanza en las escuelas primarias ya se encuentra cercano al promedio de la OCDE y es el cuarto más extenso en la educación secundaria. En un contexto de limitaciones presupuestarias, México ha realizado importantes esfuerzos para proveer mejores salarios para

sus maestros. Los salarios para los maestros de secundaria, con relación al PIB per cápita, son los segundos más altos de los países de la OCDE, después de Corea. El nivel de los salarios en la educación primaria también es considerablemente alto. En la educación primaria y secundaria, México necesita abordar los problemas que plantean la baja calidad de la docencia, el ausentismo, la falta de puntualidad y la escasa formación pedagógica. Asimismo, es preciso mejorar los programas de capacitación de docentes, el sistema por el que se les asignan los destinos laborales y el concepto global que el país

tiene del magisterio. También deben abordarse las limitaciones individuales que afrontan los maestros. Algunos se ven obligados a impartir clases en una escuela por la mañana y en otra por la tarde, mientras que otros desempeñan un segundo empleo en distintos sectores. Pero si estos cambios no vienen acompañados de un sistema de evaluación de la calidad docente bien concebido y aplicado, que oriente a cada educador sobre cómo mejorar su labor, tendrán poca probabilidad de generar repercusiones visibles en los resultados del aprendizaje. (Ver siguiente tabla)

Para enfrentar muchos de estos desafíos, México ha introducido un número importante de reformas: •

El Acuerdo para la Evaluación Universal de Docentes y Directivos en Servicio de Educación Básica, que promueve el desarrollo de estándares, buenas prácticas de enseñanza y criterios de evaluación para los maestros y directores de escuelas.

La Reforma Integral de la Educación Básica, que introduce nuevos estándares curriculares basados en las habilidades.

La consolidación del Concurso Nacional de Asignación de Plazas Docentes, para elevar la calidad de los candidatos seleccionados para entrar en la docencia.

Una reforma de los criterios guías de la Carrera Magisterial para aumentar el peso relativo del desempeño estudiantil en el criterio de evaluación de 20 a 50%.

El establecimiento del Registro Nacional de Alumnos, Maestros y Escuelas (Rename), un padrón de maestros y alumnos por escuelas que incluirá información detallada de gran utilidad, como el nivel de formación y capacitación de cada maestro, así como los resultados obtenidos por sus alumnos. Con estas reformas, México continúa con sus esfuerzos para mejorar el desempeño educacional de sus escuelas y alumnos, avanzando hacia una mejor rendición de cuentas de su sector educativo.

FORMACIÓN TÉCNICA Y PROFESIONAL El sistema mexicano de formación técnica y profesional tiene muchos puntos fuertes, entre los que destacan las iniciativas que ofrecen oportunidades de aprendizaje en zonas remotas y para alumnos que corren el riesgo de abandonar los estudios. También abundan los casos de integración profesional exitosa en el mercado de trabajo y excelentes ejemplos de colaboración entre las industrias y las escuelas profesionales locales. Sin embargo, todavía hay mucho que hacer para mejorar este sistema. Por ejemplo, se podría ampliar y mejorar el modelo de prácticas profesiona-

les. Asimismo, existe mucho margen de mejora en materia de calidad docente, especialmente en lo relativo a la preparación del profesorado. Además, el sistema podría beneficiarse si se organizara mejor la certificación profesional y se aprovechasen más las experiencias recientes en la formulación de políticas. Existe una clara voluntad de afrontar estos retos, patente en las numerosas iniciativas emprendidas recientemente. Sin embargo, hay por lo menos cinco aspectos concretos en los que habría que insistir. En primer lugar, México necesita incorporar a su sistema de formación profesional un mecanismo coherente de consulta entre el empresariado y los

centros educativos. Segundo, deberían introducirse estándares de calidad para los contratos de prácticas profesionales con la finalidad de ampliar la capacitación en el centro de trabajo. Tercero, los docentes de la formación profesional deberían recibir capacitación pedagógica antes o inmediatamente después de ingresar en el magisterio. Cuarto, México podría examinar la posibilidad de crear un sistema de certificación de la formación profesional de ámbito nacional. Y quinto, es necesario desarrollar la capacidad de análisis y el uso de la información sobre las necesidades y los vínculos con el mercado laboral, a fin de orientar la concepción de políticas y mejorar la toma de decisiones.


6• ROSALÍA LÓPEZ P ANIAGUA I NVESTIGADORA TITULAR CEIICH-UNAM

Ahora que en las cámaras de Diputados y Senadores se discuten las propuestas de reforma energética presentadas, tanto por el gobierno, como por los partidos de «oposición», es conveniente detenerse a desentrañar el contenido de la promesa de competitividad y los supuestos beneficios que ésta traerá al país. En principio, la competitividad se presenta como la varita mágica que regulará la oferta y demanda del petróleo y del conjunto de los combustibles fósiles, gas, gasolina, Diesel…, es decir, el mercado global del petróleo y sus derivados. Sin embargo, el libre mercado, que es un principio de la economía neoclásica, está fuertemente cuestionado por muchos intelectuales críticos, como José Luis Corragio, ampliamente reconocido a nivel mundial, quien afirma que el «libre mercado» no es tal, sino un mito, ya que no se trata de un ente abstracto y menos libre, sino

En memoria de Pedro Antonio Franco Santillán ROSALÍA LÓPEZ P ANIAGUA En la época actual, de la llamada globalización, el sentido de la educación es un asunto que merece ser discutido porque éste parece darse por sentado, es decir, se entiende como una forma de adiestramiento para el trabajo y así garantizar la productividad económica de los individuos en el mercado laboral, y también como el mecanismo idóneo para formar individuos manipulables y apolíticos. Sin embargo, es muy lamentable que tal significado de la educación sea el que predomine, ya que deja de lado el sentido más valioso que tiene, formar seres humanos libres, esto es, con capacidad de opinión y acción. La educación como adiestramiento es la orientación que las políticas educativas le han dado a la educación en nuestro país, muy claramente en las últimas décadas, y es identificada como domesticadora porque impide que tanto educadores como educandos de cualquier edad no sean capaces de reconocer la situación de explotación y dominación de la que son objeto. Esta condición se hace realidad a través de muy diversos mecanismos, por ejemplo: condiciones lesivas de trabajo, raquíticos salarios o, más aún, de subempleo o desempleo, asociadas di-

de una relación de poder, conformada por un conjunto de individuos, con nombres y apellidos, que dirigen empresas públicas y privadas, nacionales y globales, quienes tienen el poder de manipular el precio de los bienes y servicios de acuerdo a sus intereses y perspectivas de ganancia. Esta realidad se pretende esconder bajo el insistente discurso de que México debe ser un país competitivo, de que no puede quedar al margen de la economía global, de que no debe ser una isla. A tal punto se ha vuelto la inserción del país en la globalización, el objetivo central de los últimos gobiernos y del actual, que hoy parece más bien su razón de ser. Para demostrarlo, sólo basta poner un poco de atención a las declaraciones de cualquier funcionario de alto nivel, diputado o senador, para advertir que ya no se menciona el bienestar, y mucho menos la justicia social, ya que tales propósitos, antes reiterados, aunque ciertamente poco cumplidos, se han desvanecido del todo por la obsesiva intención de convertir al país en una economía competitiva. Si bien la competitividad, en

rectamente con la pobreza en que viven millones de mexicanos. Pero la domesticación no sólo abarca esto, también la imposibilidad de comprender el discurso emitido por los diversos grupos de poder, quienes insisten en presentarle al desposeído, al dominado, una versión de la realidad pasada, presente y futura, falsa o distorsionada, que sólo favorece a sus propios intereses y a la permanencia del status quo. Otra forma de domesticación se ejerce sobre la población en situación de exclusión escolar, y en general de rezago educativo, en la que se encuentran millones de hombres y mujeres de todas las edades porque no sólo incluye a aquellos que son rechazados del sistema escolar, también a quienes nunca han asistido a la escuela (mal llamados analfabetas), y a los que habiendo cursado algunos años, no aprendieron lo esencial como leer, escribir, hacer cálculos aritméticos básicos o distinguir entre la verdad y el engaño, entre la superficialidad y el trasfondo de las palabras y los hechos. Esta domesticación se lleva también a cabo a través de vías no escolarizadas, esencialmente por los medios de comunicación dominantes que transmiten «información» y «entretenimiento» con contenidos tergiversados, infundados y engañosos. La identificación de esta función domesticadora de la educación es una contribución de Paulo Freire, quien es uno de los educadores más prominentes y reconocidos, incluso por la UNESCO, por

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Competitividad y educación por competencias teoría, podría ser un elemento positivo, en el caso de países como México no lo es porque sus gobiernos y sus economías se encuentran subordinadas a los países desarrollados, como los Estados Unidos, y a las grandes corporaciones globales, de hecho es en nuestro país donde el mito del libre mercado se hace evidente. Porque esencialmente significa enormes ventajas para algunos, como lo demuestra la revista Forbes cada año, o Expansión, que

enlista las 500 empresas más importantes, nacionales y extranjeras en el país, cuyo éxito es a costa de la pobreza de millones, por lo que es totalmente falso que la competencia en México signifique beneficios para las mayorías. En los hechos, en nuestro país, la competitividad se traduce, no en el libre juego de la oferta y la demanda de bienes y servicios, sino por el contrario, en mayor control, en especial de bienes como la fuerza de trabajo y los recursos natu-

rales, que son las mercancías más codiciadas en los países subdesarrollados como el nuestro. Esto explica la urgencia con que se aprobaron las reformas Laboral y Educativa, y la manifiesta sentencia de que pronto se tendrán la energética y la hacendaria, las cuales se han denominado «estructurales», con toda razón, ya que de éstas depende que las empresas, con el aval gubernamental y jurídico del Poder Legislativo, puedan sin cortapisa alguna explotar tanto a los

Educación liberadora versus domesticadora fortuna de origen latinoamericano y que parte de un diagnóstico de la situación en el subcontinente, en la que destaca la condición de subordinación y explotación que vive con respecto al mundo desarrollado, y la necesidad de alfabetizar políticamente a su sociedad, tanto a dominados como a dominadores, a través de la educación como la única vía para transitar a una mejor forma de vida.

Así, la educación, según Freire, puede adoptar un propósito no domesticador, sino un objetivo liberalizador, que haga posible de un modo colectivo y horizontal la toma de conciencia de las situaciones y relaciones sociales que son aceptables, de aquellas que son injustas, que son inhumanas, como el hambre, la violencia, la represión, etcétera, y reconocer la importancia de sumar esfuerzos

para construir una nueva sociedad capaz de oponerse a pretensiones de explotación y dominación, no sólo internas, nacionales, sino provenientes del exterior. El carácter liberalizador de la educación debe ser su objetivo, para lograrlo es inminente que la educación deje de ser un instrumento de domesticación tal como está sucediendo, porque la educación concebida sólo como el


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El enfoque por competencias de la educación ha sido ampliamente cuestionado en Inglaterra, donde surgió, en Francia y España, donde se ha discutido y modificado, en tanto que en México se ha asumido el enfoque sin una comprensión adecuada y sin el debate suficiente, para en su caso, adecuarlo a las necesidades y expectativas de desarrollo que este país requiere, debido a que la política educativa, como otras, se elabora al margen de la sociedad y se implementa autoritariamente.

trabajadores y consumidores, como los recursos naturales, entre ellos el petróleo, que ya tienen en la mira. En esta lógica, también es comprensible el argumento de que México no puede quedarse a la zaga de la globalización, ¡claro que no!, porque la globalización capitalista busca precisamente explotar la riqueza de cualquier parte del globo terráqueo, aprovechando el desarrollo que hoy se tiene en vías de comunicación, físicas y virtuales. Es querer tapar el sol con un

dedo, insistir en que la concurrencia de empresas privadas, involucradas en las diversas fases del proceso de aprovechamiento del petróleo, vaya a significar mejores precios para el consumidor de gas, gasolina…, etcétera. En ningún caso esto ha sucedido, sólo basta mirar los servicios bancarios, la telefonía, los ferrocarriles, la carreteras, etcétera, para comprender que es una falsedad que la competencia sea benéfica para México. En consecuencia, la educación

aprendizaje memorístico y autómata de fórmulas, nombres y fechas, sólo forma individuos eficientes para el trabajo, pero no seres humanos que distingan, qué producen, para quién lo hacen y a costa de qué. Esta falta de conciencia explica en buena medida la situación de crisis social y ambiental, cuya magnitud hace que sea identificada como crisis civilizatoria. A pesar de que existe la pretensión de separar los diversos ámbitos del quehacer social, la educación es clave para descubrir las causas de este grave peligro, que incluso pone en riesgo la sobrevivencia de la especie humana, así como las posibles alternativas a esta catástrofe global; la educación es, sin duda, la única forma de identificar la ruta que puede adoptar la transformación productiva, política y social necesaria. Cabe señalar que en la educación liberalizadora nadie enseña a nadie, esto quiere decir que se trata de un proceso colectivo y horizontal; claro que hay un miembro que coordina al grupo, una especie de docente, pero con un carácter distinto al que se conoce, que desde luego tiene una mayor experiencia, pero todos los integrantes contribuyen al conocimiento con su propia experiencia de vida y su interpretación del objeto o situación que se estudia. Esta pedagogía, que para nuestro contexto resulta exótica o irrealizable, podría superar las situaciones de autoritarismo y subordinación que se viven en el aula y que contribuyen

a la reproducción de las relaciones de poder predominantes fuera del aula, en la familia, en el gobierno, en la fábrica, en la oficina, etcétera, etcétera, y formar sujetos libres. Una reforma educativa, no laboral en el ámbito educativo como la que ha sido aprobada por el Congreso de la Unión, sino de fondo, que contemple poner en marcha un modelo educativo verdaderamente innovador, con el propósito de transformar nuestro entorno, ahora tan depredado y convulsionado, tiene que adoptar alternativas pedagógicas como la propuesta de Paulo Freire, que garanticen la educación liberadora con la que no sólo podrán formarse trabajadores eficientes, también conscientes de que su esfuerzo contribuye a la satisfacción de las necesidades básicas de sus pueblos, de que los artículos que produce no son dañinos a la salud humana, de que no implican la pérdida o contaminación de la base natural de la producción, que además hace posible la vida en todas sus variantes. Esto es formar individuos autónomos, alfabetizados políticamente y, por tanto, con capacidad para opinar y proponer. En el marco de la globalización de la economía, alentada por grupos poderosos y por el gobierno, una propuesta educativa para la liberalización parece una utopía, pero no hay que olvidar que la utopía es el único recurso que le ha permitido a la humanidad, a lo largo de su historia, no sucumbir en los momentos más críticos, como el que hoy nos toca vivir.

por competencias no es ajena a este plan, lo que se pretende es formar individuos que se conviertan en trabajadores eficientes, consumidores frenéticos y ciudadanos dóciles y fáciles de manipular. La educación bajo la orientación de competencias se ha determinado como el objetivo de la educación, con este enfoque se enfatiza el aprendizaje de las capacidades productivas de los individuos y relega la formación en valores, y sobre todo, la perspec-

tiva crítica, que no es otra cosa que el vínculo entre teoría y realidad, esto explica, por ejemplo, la desaparición de materias como la filosofía en el nivel medio superior, y la promoción de las carreras a nivel técnico y tecnológicas a nivel profesional. El enfoque por competencias de la educación ha sido ampliamente cuestionado en Inglaterra, donde surgió, en Francia y España, donde se ha discutido y modificado, en tanto que en México se

ha asumido el enfoque sin una comprensión adecuada y sin el debate suficiente, para en su caso, adecuarlo a las necesidades y expectativas de desarrollo que este país requiere, debido a que la política educativa, como otras, se elabora al margen de la sociedad y se implementa autoritariamente. Un enfoque por competencias pertinente sería el que busque un equilibrio en la formación de las personas, con capacidades productivas, pero también con identidad nacional, actitud solidaria, respeto a la legalidad y sobre todo con capacidad crítica para transformar nuestra agobiante realidad actual. La educación por competencias en un sentido productivista, consumista y apolítico (manipulador), es coherente con el modelo de desarrollo, centrado en la competitividad, que se promueve con las reformas constitucionales en puerta, pero es incoherente con las aspiraciones de avanzar hacia una sociedad en la que predominen las relaciones armónicas entre seres humanos libres, autónomos, críticos, comprometidos con su tiempo y su entorno social.


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RAMÓN P ONCE Un panorama difícil pero positivo es el que ven los jóvenes que tienen algún tipo de discapacidad en Michoacán. Y aunque parece contradictorio, al parecer así lo dejan en claro Yareni Karla Pérez Vega de nueve años de edad y Dulce María Gaona Viveros de veintidós; durante su participación en el programa Conexión Joven de Cambio de Michoacán, conducido por Juan José Chagolla y que en esta ocasión contó con la participación de la maestra Liz Vega como interprete del lenguaje de señas. Las dos jóvenes coincidieron en que el lenguaje de señas es lo que las mantiene comunicadas con otras personas, consigo mismas y es una manera de comprender el mundo y hasta de abrir la mente, dijeron. «Yo en lo personal amo la lengua de señas» señaló Yareni Pérez. Sin embargo hicieron énfasis en que hacen falta interpretes de dicha lengua para apoyar a las personas que carecen del sentido del oído. Lo más importante, expresó la menor Pérez Vega, «no es que el interprete esté pegado de nosotros», los interpretes son necesarios en las oficinas gubernamentales, en los hospitales entre otras instituciones. Ya que subrayó, no tienen un déficit de comprensión con lo que aprenden, sino una dificultad al momento de comunicarse con las personas que manejan el lenguaje verbal. Por su parte Dulce Gaona mencionó que los recursos gubernamentales en realidad son escasos y su condición se usa de manera política. Denunció que los apoyos no llegan a todas las personas que los necesitan, hizo hincapié en que la educación que se da en otros estados por ejemplo, es más especializada y en ocasiones no reciben los dineros necesarios para poder acudir a talleres, campamentos u otras actividades que podrían beneficiarlos en su formación profesional. Lo anterior se ve claramente reflejado en las oportunidades de empleo que se ofrecen para las personas sordas y en general con cualquier discapacidad, las cuales sólo pueden aspirar a puestos de bajo rango, debido a la falta de educación media superior y superior especializada para los sordos en Michoacán, indicó Dulce María Gaona quien se desempeña como intendente en una conocida cadena de cines y, que actualmente no estudia. Yareni Karla enumeró que actualmente lleva doble escolarización, la especial y la escolarizada como cual-

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El futuro,hablando con las manos quier otro infante gracias a que la acompaña un interprete, prosiguió que sus calificaciones son altas. Sin embargo enfatizó en que hace falta que secundarias, preparatorias y universidades se especialicen en dar educación profesional a personas sordas.

Las jóvenes finalizaron su participación en Conexión Joven haciendo una aclaración que a su parecer es injusta, no son sordo– mudos, simplemente sordos; puntualizaron que a pesar de sus discapacidades auditivas les espera un futuro prometedor, ya que son

personas normales. Además de invitar a la sociedad a respetar las condiciones de discapacidad en las personas, a los jóvenes los exhortaron a que continúen con sus estudios y que aprovechen sus condiciones al máximo cuidando su salud.

18/08/2013, 09:31 p.m.

Es así como a pesar de las dificultades sociales y personales que se les pueden presentar, tanto Yareni como Dulce visualizan un futuro positivo para sus vidas ya que aseguraron que una discapacidad es sólo eso, una discapacidad y punto.

Perspectiva Educativa 19 Agosto 2013  
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