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JUEVES 16 de febrero de 2017

esquina

Víctor Hugo Chambi

Novela histórica revela el pensamiento racista que enfrentó la heroína Juana Azurduy La narración, que tiene como base una profunda investigación, describe la fortaleza de una mujer que llegó hasta el final en la defensa de la independencia y los derechos indígenas. Y PÁGINAS 8 Y 9

Promueven el turismo histórico

EL VICEMINISTERIO DE TURISMO ELABORA LAS RUTAS, SERVICIOS Y LA ESTADÍA QUE INTEGRARÁ EL VIAJE A LA POBLACIÓN DE ORINOCA Y AL MUSEO DE LA REVOLUCIÓN, EN ORURO. Y

LA CHINASUPAY LLEGA AL CARNAVAL CON SU SENSUALIDAD Y

PÁGINAS 6 Y 7

PÁGINAS 12 Y 13

LA LISTA DE CUENTOS DE HAROLD BLOON Y

PÁGINAS 4 Y 5


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Cine RESEÑAS Y CRÍTICAS DE PELÍCULAS

Todo comenzó por el fin La obra del emblemático director colombiano permite comprender hasta dónde la pasión por el cine guía la producción y la propia vida. Claudio Sánchez (*)

É

sta es la autobiografía cinematográfica de Luis Ospina —realizador colombiano emblemático— y es también la propia historia del Grupo de Cali o Caliwood. Cuando Ospina enfrenta su nuevo proyecto cae enfermo, y es desde esta condición extrema que dirige su película, narrándola desde su cama en un hospital. Todo comenzó por el fin es —aparentemente— la historia de tres individuos “de película”: Luis Ospina, Carlos Mayolo y Andrés Caicedo. Sin embargo, la película es también un retrato de su propia época. Entre anécdotas que los amigos/testigos cuentan se entiende un momento clave de la historia del cine colombiano. La licencia que se toma Ospina es la de hacer y contar su historia, es decir, siendo el protagonista de aquellos momentos tiene la opción de narrar —sin ninguna distancia— las experiencias que vivió junto a sus amigos. Aquí radica gran parte de la potencia que tiene este filme, es un documento testimonial, que al estar en primera persona aporta de manera sustancial a la comprensión de este movimiento tan particular de los años setenta y ochenta. Acudiendo a archivos personales, y otros tantos materiales privados, esta película es una obra de montaje. Así como su director había alcanzado con Un tigre de papel (Ospina, 2007) crear a su personaje Pedro Manrique Figueroa, siempre tan cerca de la realidad en este falso documental, o de la manera en la que había logrado retratar al escritor colombiano Fernando Vallejo en La desazón suprema (Ospina, 2003), esta vez deja claro que la realidad supera a la ficción, aunque ahora se deje de lado cierto pudor para decir las cosas. Con esta película, Ospina hace una declaración de amor al cine, pone en pantalla la vida de sus amigos y cierra su propia historia. Ésta es una obra total, casi absoluta, en la que el propio director entrega todos los recuerdos que quiere dejar para el futuro en una pieza testimonial que demuestra como dicen los brasileños sobre el fútbol que: “O jogo só acaba quando termina”.

Presentación del filme del director colombiano Luis Ospina.

(*) Crítico de cine

esquina DIRECTOR

Oscar Alarcón Ticona JEFE DE REDACCIÓN

Ernesto Calizaya Flores

EDITOR DE LA ESQUINA

COLABORADORES:

Oscar Alarcón Ticona alarcon16alarcon@gmail.com

Homero Carvalho Oliva Víctor Montoya Víctor Hugo Chambi Pablo Cingolani Fernando del Carpio Z.

PERIODISTA

Jackeline Rojas Heredia jadelheredia@gmail.com


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Memoria ARTE CON HISTORIA

En el museo Custom House se recreó el ‘Beso más famoso’ El gesto que celebró el fin de la II Guerra Mundial es también parte de la historia del país del norte. Y se halla en un enorme repositorio en un barrio de Nueva York. Jackeline Rojas Heredia

E

l museo Custom House no solo posee una infraestructura magnífica en cuanto a estilo y antigüedad, ya que fue construido entre 1902 y 1907, también presenta proyectos que generan una masiva atención de la población newyorkina. El 14 de febrero, celebración de San Valentín en EEUU, el museo presentó la reconstrucción del ‘Beso más famoso en la historia’ de ese país y en la historia de la humanidad, ya que con ese “beso”,se celebró el fin de la II Guerra mundial. El repositorio convocó al público en general, sobre todo a centenares de parejas a imitar masivamente el beso. La curiosa dramatización inició a las 17.30, frente a los 25 pies de altura de la figura de Seward Johnson “abrazando la paz” en el museo Custom House o casa personalizada que se ubica en la 281 de la calle Front. Se llenó la calle frente al museo el día de San Valentín con un mar de parejas emulando la escultura de “abrazar la paz” de Johnson, que fue inspirada por fotografías de un marino y una enfermera encerrada en un beso inmortalizado en la revista Times Square de Nueva York, celebrando el final de la Segunda Guerra Mundial, una imagen que se ha llamado el ‘Beso más famoso de la historia’. El museo Custom House es un edificio de cuatro pisos que tiene vista al puerto de Mallory. A este recinto también se le conoce como el “Old 91” y originalmente fue construido como la aduana, oficina de correos y tribunal del área de Key West. Tiene más de 25.000 piezas referentes a la historia de Key West y sus residentes. Cartas, postales y archivos de personas que ayudaron a construir ese poblado. Junto a esos textos se hallan pinturas y textiles de los primeros años de ese lugar. La colección permanente abarca dos pisos del edificio y se ha ganado numerosos premios. Solo cierra al público el día de Navidad.

El Museo y la figura del beso (Izq.). La fotografía original del marinero y la enfermera.


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LITERATURA AUTORES Y OBRAS

Harold Bloom y Una erudita lista de autores de cuentos que lograron cumplir con el esplendor estético, poder cognitivo y con la sabiduría. Homero Carvalho Oliva (*)

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arold Bloom (1930), catedrático Sterling de Humanidades en la Universidad de Yaleno, no solamente es un reconocido crítico y teórico de la literatura, es también un personaje gran mundo literario, que ha ganado un merecido prestigio con obras como La creación de mitos en Shelley (1959), El Apocalipsis de Blake (1963), Mapa de las lecturas erróneas (1975), Cábala y crítica (1975), El canon occidental (1994), Presagios del milenio: la gnosis de ángeles, sueños y resurrección (1996). La angustia de la influencia (1973) nos presenta la insurrecta propuesta de Bloom de la relación entre los grandes escritores y sus predecesores. Entre sus libros más recientes están Shakespeare: la invención de lo humano (1998), finalista del National Book Award ese mismo año, Cómo leer y por qué (2000). En El canon occidental, estudia a 26 autores que él considera magistrales y Cómo leer y por qué, en la que intenta enseñarnos a leer y por qué debemos hacerlo, recurriendo a ciertos cuentos, poemas y novelas de sus autores canónicos, afirma que “para leer sentimientos humanos en lenguaje humano hay que ser capaz de leer humanamente, con toda el alma”. En su último libro, Cuentos y cuentistas, el canon del cuento, se encarga de analizar a 39 cuentistas herederos y portadores de la cultura occidental. “Estos cuentos se relacionan unos a otros como milagros”, afirma Bloom, para quien la función de la crítica es reconocimiento y apreciación, empieza con el ruso Alexander Pushkin, Nathaniel Hawthorne, Hans Christian Andersen, Edgar Allan Poe, Nikolai Gógol, Ivan Turgueniev, Lewias Carroll, Mark Twain, Herman Melville, Guy de Maupassant, Henry James, Joseph Conrad, Antón Chéjov, O. Henry, Rudyard Kipling, Thomas Mann, Jack London, Sherwood Anderson, Stephen Crane, James Joyce, Franz Kafka, DH Lawrence, Katherine Anne Porter, Isaac Babel, Francis Scott Fiztgerald, William Faulkner, Jorge Luis Borges, John Steinbeck, Eudora Welty, John Cheever, Julio Cortázar, Shirley Jackson, JD Salinger, Italo Calvino, Flannery O’Connor, Cinthia Ozik, John Updike y Raymond Carver. De Latinoamérica, de extraordinarios cuentistas que tenemos solamente dos: Borges y Cortázar, ingresaron a la lista de Bloom.

EVALUADOR DE CUENTOS Este autor siempre ha manifestado su admiración por William Shakespeare, a quien adora en el altar mayor de sus fieles, afirmando que antes de él en la literatura solamente había arquetipos y que Shakespeare los convirtió en personajes con personalidad propia y, justamente, este autor es la piedra de toque para evaluar a los cuentistas. En el índice aparecen treinta y nueve nombres, sin embargo en la apreciación de estos autores surgen muchos más, tanto como referencias, como influencias o como paradigmas, estos elementos le sirven para negar o afirmar sus juicios respecto a cada uno de ellos.

Harold Blom durante su apreciación personal de una obra.


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el cuento

Tapa del libro que integra los mejores cuentos en la perspectiva del crítico.

Según el crítico Pedro Pablo Guerrero, Bloom “provoca, irrita, saca ronchas, pero deja pensando. Se puede estar de acuerdo o no con el crítico estadounidense, autor del monumental Canon occidental (1994), un libro soberbio en todos los sentidos del término. Sus enemigos de la “escuela del resentimiento”, como llama a los representantes de la crítica cultural, feminista y poscolonial, no han dejado de atacar el eurocentrismo, el machismo y el lugar hegemónico que, acusan ellos, ocupa la literatura en inglés dentro de la jerarquía omnicomprensiva del catedrático de Yale. Compartiendo esas críticas, aunque sea parcialmente, no se puede negar que la erudita perspectiva de Bloom resulta siempre estimulante y ponderada”. Bloom se considera a sí mismo un dinosaurio de la crítica y señala que para la literatura de imaginación solamente acepta tres criterios de grandeza: “Esplendor estético, poder cognitivo y sabiduría”. Con estos criterios nos va guiando por los cuentos de los autores incluidos en su canon y si bien, como lector, puedo estar en desacuerdo con algunos de sus comentarios, no puedo dejar de reconocer que Bloom es un hombre de muchas lecturas, que consiente que “a lo largo de toda una vida leyendo y enseñando se aprende tanto de tantos que uno no llega a tener muy claro cuáles son sus deudas intelectuales”. Al final Bloom reconoce que toda la narrativa breve occidental deriva de dos corrientes: “La de Chéjov, por un lado, o la de Poe, Kafka y Borges, por otro”. (*) Poeta y Escritor


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Relato MITO Y ADMIRACIÓN

La estatuilla de la Chinasupay El erotismo, un elemento que danza sutil en medio del carnaval y que queda expuesto en el amor de la pareja infernal. Víctor Montoya (*)

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n uno de mis viajes a la Villa Imperial de Potosí, el artista Edwin Callapino me entregó la estatuilla de la Chinasupay, la amante celosa y seductora del Tío de la mina. Me la traje en el autobús hasta la ciudad de El Alto, empaquetada en un cartón cuyo rótulo advertía: “Contenido frágil”. No la miré sino hasta que llegué a casa. Me aguanté la curiosidad con irresistible paciencia, como quien espera y desespera por descubrir la sorpresa escondida en un embalaje parecido a un regalo de Navidad. Además quería darle una grata sorpresa al Tío, quien estaba esperándola ansioso desde hace tiempo, con unas ganas locas de estrecharla contra su fornido cuerpo y, acuñándola con su reverendo miembro, amarla con fuerza salvaje y ardiente pasión. Ni bien la saqué del cartón, el Tío se quedó fascinado ante la belleza de la Chinasupay, cuyos descubiertos senos le hicieron galopar el corazón. Y, como todo libertino aficionado a los excesos de la carne, no tardó en examinarle el trasero con la cara encendida por la lujuria, calculando el grosor de sus muslos y el diámetro de su cintura. Al final, como la Chinasupay estaba despojada de su bombacha, el Tío le clavó la mirada en la concavidad húmeda de su cuerpo. La Chinasupay, aunque es fría en apariencia pero caliente a la hora de ofrecer su cuerpo al hombre que le dedique su vida y amor, no se molestó por las miradas libidinosas ni los gestos imprudentes de su amado amante. Estaba acostumbrada a exhibir sus encantos en los Carnavales, donde forma parte de los danzarines de la diablada, que representan la lucha entre el Bien y el Mal, entre Dios y Satanás.

LA COQUETA TENTADORA En los Carnavales, ella luce una máscara de mujer coqueta, una tentadora sonrisa y dos pequeños cuernos en la frente; sus ojos, grandes y celestes, tienen una expresión pícara, sus pestañas son largas y revueltas, sus labios de granate, carnosos, seductores y entreabiertos dejan entrever una dentadura tan perfecta como el arco de cupido. Así, flanqueada por Lucifer y Satanás, avanza dando brincos en zigzag, como si dibujara una serpiente reptando hacia el mismísimo infierno. En la danza es vigilada por el Arcángel San Miguel y acompañada por osos, cóndores y diablos que encarnan los siete pecados capitales. La Chinasupay no baila solo por devoción a la Virgen del Socavón, sino para conquistar el amor del Arcángel San Miguel, quien, a pesar de ser su rival y el rival del Tío, es su amor platónico, el amor de sus amores, pero un amor imposible al fin y al cabo, porque si bien ella, lejos de hechizar a los hombres con el movimiento provocativo de sus nalgas y senos, encarna los atributos de un ser infernal, el Arcángel San Miguel es dueño de una apariencia atractiva, corazón incorruptible y espíritu tranquilo, atributos preferidos por Dios. Sin embargo, la Chinasupay, con su blonda cabellera flotando al aire, no deja de enseñarle las tetas ni las piernas en el


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recorrido por las calles de la ciudad, como si quisiera hacerle caer en la tentación, pero el Arcángel San Miguel, consciente de que es el guerrero de Dios y guardián del reino celestial, la esquiva una y otra vez, como un santo enfundado en traje inmaculado; máscara de ángel, casco invulnerable, coraza azul, blusa de seda blanca, falda corta, botines de media caña, escudo plateado y espada en ristre. Todos saben que la Chinasupay, como no encuentra ninguna razón para que una mujer se consagre a la virtud de la castidad, atenta contra las buenas costumbres sexuales y pone en jaque a los hombres que la acosan en los Carnavales, intentando manosearla donde no deben y probar el elixir que ella guarda celosamente para el Tío de la mina, el único macho capaz de hacerla navegar en las estrellas y el único ser incapaz de renunciar a los placeres de la carne. El Tío entiende y tolera las irreverencias de la Chinasupay, incluidos sus atrevimientos más extravagantes, que concitan la crítica de los devotos de la Virgencita del Socavón. Es más, él mismo me contó que en cierta ocasión, cuando demostraba una danza llena de piruetas y saltos, como si no quisiera quemarse los pies en las brasas del infierno, tuvo la osadía de dejar escapar de su mano una blanca paloma y de su blanca blusa una blanca teta, aureolada por un pezón rosado, tan propio en las mujeres que superan el rubio platinado. La Chinasupay no soporta la hipocresía ni la doble moral. Es la que mejor simboliza el secreto que cada mujer guarda en el fondo de su alma, en el oscuro pozo del subconsciente. Si la mujer calla, la Chinasupay habla como bruja deslenguada; si la mujer llora, la Chinasupay ríe a mandíbula batiente; si la mujer sufre, la Chinasupay se regocija con el dolor de los hombres; si la mujer goza de la vida y el amor, la Chinasupay goza junto con ella, por ser el fiel reflejo del yo profundo de una mujer que se mira en el espejo. La Chinasupay, que simboliza la lujuria y el pecado, tiene el cuerpo esculpido de carne ideal, en el que todo es bueno y bello, tan bello que perturba la razón y levanta el animal en reposo de cualquiera que la mire por adelante o por atrás. No hay hombre sobre la faz de la tierra que no se enamore del fulgor de su belleza; digo fulgor, porque todo su cuerpo es luminoso como una lámpara; más todavía puedo aseverar que su enigmática belleza, hecha de miel y de fuego, puede abrirle incluso las puertas del Paraíso.

ESPECIAL VENERACIÓN La Chinasupay será también ama y señora en mi casa, pero como quiero que baile en esa suerte de ballet infernal, que es la danza de la diablada, ejecutada por los seres llegados de los avernos y por el Tío de la mina, quien se muestra en los Carnavales con su traje de Lucifer; le pediré al mejor mascarero y artesano de Oruro confeccionar un traje de lujo para la Chinasupay, que ahora mismo está semidesnuda, con sus intimidades expuestas a la vista de todos. Me imagino que su traje estará compuesto por diadema de oro y gemas preciosas, blusa escotada, corpiño brocado, minipollera decorada con dragones bordados con hilo Milán, medias nylon, bombacha con encajes, cetro de mando y pañoleta al cuello; sus botas de taco alto, caladas en la parte trasera y hasta la pantorrilla, llevarán aplicaciones de realce, como un chorizo que simboliza el órgano genital masculino, para que todos sepan que la sexualidad de la Chinasupay es voraz como las llamas del infierno. Y, como es natural, para engalanar su aspecto de diablesa, llevará alhajas con engastes de pedrería en las orejas, el cuello y los dedos. Mientras esto ocurra, y con todo el respeto que se merece el Tío, ch’allaré por la feliz estadía de los dos, augurándoles eterno amor y eterna vida, aunque sé que ellos, que son mis huéspedes de honor, llegaron a mi casa para revelarme los secretos escondidos en el baúl de sus recuerdos que, más que recuerdos, son el crisol donde se fundieron los cuentos, mitos y leyendas de la tradición oral de los mineros. (*) Escritor y pedagogo Imagen de la popular pareja del Tío, la Chinasupay.


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Libros

HISTORIA Y FICCIÓN

Juana Azurduy. La fur revela la histórica dis Jackeline Rojas Heredia

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ace unos días se presentó en Cochabamba la novela histórica escrita por Sisinia Anze Terán, Juana Azurduy. La furia de la Pachamama, obra que presenta a Juana, la heroína de América (porque apoyó no solo a los ejércitos nacionales, también a los argentinos en la lucha por la Independencia), como una niña especial desde sus primeros años. Y de esa biografía se extrae el desprecio de una sociedad racista contra su madre de origen cholo. Hablar de las cualidades de un libro puede ser redundante para ávidos lectores aficionados a viajar a diversos mundos a través de páginas. Cuando se llega al último párrafo se vive una lucha interna, la frustración de que no habrá más, entonces se inicia otro libro, uno no escrito, la continuidad inventada por la imaginación. Experiencia que quizá pocas veces suceda con los libros de historia novelada, o novela histórica. Sin embargo, al remontarnos al origen de la escritura y de la historia narrada en letras, de uno u otro idioma, descubrimos que muchos de esos acontecimientos llevan una dosis alta de sensaciones y percepciones subjetivas de quienes fueron testigos y de quienes del relato oral pasaron al escrito. El fin es el mismo, la historia permite ese viaje al

Para recrear a través de la novela pa una previa y paciente investigación. L recurso y más al narrar la osadía de pasado en el que se proyectan las cosas del modo que se nos narra. Juana fue la pequeña que siguió los pasos de su padre y dominó los oficios del campo, que cabalgó la tierra con el ímpetu de una semidiosa, Valkiria (mitología nórdica). Una mujer fuerte que, pese al dolor por la pérdida de sus padres a temprana edad, la imposición de permanecer años en un convento y los dolores posteriores que llegarían con la lucha frenética, la maternidad, la muerte de sus hijos, jamás se dejó vencer. Es el retrato apasionado de una heroína, condenada, criticada, despreciada por esos ideales que aún hoy se defienden porque la realidad indica que ese racismo y discriminación de creer seres inferiores a los pueblos y naciones indígenas, no ha terminado. La Juana de Sisinia es una mujer implacable, pero a la vez se recubre de una frescura juvenil capaz de abrigar fervientes ideales, ella personifica la lealtad, la fidelidad que nutre su amor y lucha, que sueña, que no se inmuta, que prepara un camino en la búsqueda de una sociedad diferente. Que no se detiene cuando su espada debe penetrar el cuerpo de un enemigo, porque comprende que grandes transformaciones requieren también de grandes sacrificios. Pese a todo recibe la más fría ingratitud. No así de la memoria histórica, no así de quienes narran sus hazañas como lo hace la escritora cochabambina Sisinia Anze T.

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LAS MUJERES NARRADAS El plus de la obra de Anze, en el caso particular de quien escribe, permitió revivir las impresiones que dejó en la memoria la obra de Nataniel Aguirre, Juan de la Rosa, lectura obligada en la época escolar. La fortaleza inagotable de la mujer frente al dolor, las escenas terribles del capítulo en que las mujeres cochabambinas se enfrentan a las tropas de Goyeneche. La escena de la violación de la cholita adoles-

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rero de 2017

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Dramatización de Juana Azurduy de Padilla.

ria de la Pachamama scriminación

asajes de la historia se precisa de La obra de Anze explota ese la heroína. cente Rosita y tantas otras imágenes. Con Juana Azurduy se revive a la vez la historia de Juana de Arco, la escritora reescribe y permite que los recuerdos hagan lo propio. Y la pluma y un estilo narrativo que, en mí caso, rememoró otras obras consideradas “históricas” como La letra Escarlata de Nathaniel Hawthorne, o El nombre de la Rosa de Umberto Eco, que presentan una miscelánea de géneros que no solo responde a las características de novela histórica, también son de suspenso y novela negra, como en el caso de la escrita por Eco. Si consideramos las características de cada género, podríamos hallar similitudes en las mencionadas, pero en cuanto a contenido optaría por el tratamiento que se da al papel histórico de la mujer en la sociedad, en las relaciones humanas y en gran parte de la literatura escrita, ese ser fuerte y eternamente castigado por la idea intrínseca que mantiene irrisoriamente al hombre en un pedestal, la idea de la “inferioridad femenina” cuando más de una vez, en miles de páginas, en hechos que suman en todos los países del mundo, la fortaleza de una mujer es insuperable y lo demuestra una vez más Anze en La Furia de la Pachamama.

La escritora Sisinia Anze Terán posa junto a la actriz que personificó a Juana.


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Filatelia

COLECCIONES SINGULARES

Rarezas filatélicas

En una estampilla existe a simple vista el arte del diseño, la figura y la imagen que acompaña, luego la historia. Pablo Cingolani

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eredé de mi padre una colección de estampillas. No solo la cuidé, sino que la alimenté, la agrandé, la honré como se debía. Gracias, pa, por el legado. De muy niño asistía al mítico ombú del Parque Rivadavia —centro geográfico de la ciudad de Buenos Aires y donde se yergue una estatua ecuestre a Simón Bolívar—, donde viejos filatelistas, al amparo de la centenaria sombra vegetal y meta pucho y mate, intercambian estampillas de todo el planeta. Luego adolescente ya conocía algún que otro escaparate —en el centro histórico de la ciudad— especializado en el tema, digamos la ‘filatelia científica’ (y de mercado), y allí, además de sellos, adquiría lupas, álbumes, libros, conocimiento y sofisticación en el asunto. Entre mis amigos y compañeros era conocida mi afición, tanto que conservo una edición especial de estampillas, impresas en ocasión de la realización del último Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, realizado en la ex URSS, en 1985. Son un recuerdo de un mundo desaparecido: el socialismo real, la mayor potencia no capitalista de la historia y los encuentros de solidaridad en medio de la guerra fría. Los sellos son alegres y ecuménicos: dibujos naif de rostros asiáticos, africanos, negros y blancos, saludando a la paz y la amistad por un mundo unido frente al imperialismo. Juan F. me los trajo desde Moscú, como consuelo, ya que los rusos solo pagaron un pasaje a nuestra fuerza política, y quien suscribe, no pudo concurrir, aunque estaba previamente invitado.

SOBRES Y SELLOS Bolivia fue un grato renacer de mi pasión filatélica. En La Paz, en el antiguo edificio del correo, ubicado en la calle Ayacucho (donde ahora funciona el Ministerio de Culturas), podías negociar amablemente con sus funcionarios las estampillas que querías comprar para franquear tu correspondencia. Muchas de ellas, a través de las cartas que enviaba a mi madre, me las enviaba en definitiva a mí mismo, ya que ella luego me entregaba los sobres y yo recuperaba las estampillas selladas, que son siempre más valiosas, que las no utilizadas. En un mundo dominado, forzado, al uso del correo electrónico, el franqueo

Paquetes de estampillas de varios lugares del mundo.


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de cartas manuscritas (o escritas a máquina, no seré escueto) con estampillas coladas en los sobres ha muerto. Ahora que lo escribo, siento el olor acre del pegamento que invadía placenteramente tu boca cuando colabas los sellos. Siempre los pegué así: usando mi lengua, no solo mis dedos. La correspondencia era, como anotaba Piglia en su Respiración Artificial —anoto de memoria—, una especia de intrépida apuesta al futuro. Pero era también un acto personal, personalísimo, hasta donde tu saliva entraba en juego. Vos no solamente enviabas palabras escritas en un papel (¡el papel carta, tan delicado, tan exquisito!) dentro de un sobre, sino que las sellabas con tu propio cuerpo, con tus propios fluidos corporales. Ante tanta eclosión tecnológica, hace años o décadas que abandoné el ‘filatelismo’ activo. Me quedan un par de álbumes perdidos en la biblioteca, que atesoro con cariño. Son recuerdos de más mundos desaparecidos: ése donde te sentabas a escribir, de verdad, un texto con forma de carta. Ese donde, si tenías demasiadas tachaduras en la misiva, volvías a pasar en limpio ese texto. El género epistolar, cuyo cultivo era, en general, un atributo de millones y millones de personas que jamás pensaron en la literatura como tal, pero que en sus cartas la estaban ejerciendo. De ahí que, con el mismo fervor, conservo muchas cartas que me enviaron —mis padres, amigos, hasta compañeros de la escuela y desconocidos—, y sentirlas cerca, durmiendo en alguna caja (dentro de algún baño de la casa, uso también los baños como biblioteca), me hacen sentir bien, protegido, frente a la avalancha cibernética que está arrasando con todo: con el lenguaje, con la belleza, con nuestra alma colectiva, en suma.

LAS CARTAS No importa: si las cartas ya están echadas, cada cual sabrá cuál debe jugar, y ni nostalgia, ni modernidad, ni nada. Simplemente diré: Había una rara felicidad que se conjugaba en el hecho de escribir y enviar una carta, lo mismo que recibirla y leerla. Parte de esa felicidad está condensada en los sellos postales, en las estampillas, reliquias de mundos que pretenden ser olvidados. Ya que estamos embarcados, anotaré algunas raras, mías o que el tiempo ya legó a los arqueólogos urbanos. Hablé de estampillas soviéticas, socialistas. Una contraparte. Tengo dos colecciones de estampillas paraguayas. Una de cuando gobernaba el eterno Stroessner, y otra del Paraguay democrático. No recuerdo —y lo lamento, en verdad— quién me obsequió los sellos democráticos que son —aclaro— genuinamente de colección, ya que llevan el sello del primer día de emisión. Apunto, disgrego con levedad: la filatelia, como todo en este mundo, es también un negocio, diríamos: un negocio suave. ¿No recuerdan esa magistral película argentina titulada Nueve Reinas, donde actúan Darín —el mejor Darín— y Gastón Pauls? Su trama discurre sobre la venta (clandestina e hilarantemente hamposa) de unas estampillas muy valiosas, un pliego de nueve ejemplares estampado con la figura de alguna monarca, de ahí el nombre. No fueron ni son hasta hoy un negocio millonario —como son los mapas, por asociarlas con algo que es tan artístico y connotado como son los sellos postales— pero que mueven dinero, lo mueven. (Parte II en siguiente edición) (*) Escritor argentino

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Turismo CIRCUITO CULTURAL

Un viaje por la historia de los pueblos indígenas

El Viceministerio de Turismo junto con la estatal Boltur diseñan paquetes que facilitan la visita al museo de Orinoca. Existen servicios competentes. Víctor Hugo Chambi (*)

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n camino asfaltado une a La Paz con Orinoca, allá se encuentra el Museo de la Revolución Democrática y Cultural, en este espacio se realiza un viaje por la historia de los pueblos indígenas de Bolivia, sobre todo para conocer las luchas que emprendieron desde la Colonia hasta su llegada al gobierno nacional. Una carretera pavimentada une la ciudad de Oruro con la población de Orinoca y la primera escala es a pocos kilómetros de esa localidad, allí está emplazada la vivienda donde nació y vivió su infancia el presidente Evo Morales, y forma parte del circuito turístico que tiene el mencionado repositorio. Un pequeño letrero verde a la orilla de la carretera señala el lugar “Casa Evo” dice, pero unos metros más adelante esta un vistoso cartel que indica claramente “Aquí nació el presidente Evo Morales”, allí, en la construcción de adobe nos recibe Paulino Crispín, compañero de escuela del Jefe de Estado y actualmente guía del Museo de la Revolución. Con mucho detalle relata los días en los cuales Morales y él compartían los días de escuela y como era el diario vivir en esa región del país. Uno de los logros que destaca del proceso de cambio es la construcción de la carretera asfaltada, “antes viajar a Oruro nos tomaba cuatro días

en el camión, hoy podemos hacerlo en dos horas y media” cuenta. Ataviado con la vestimenta tradicional de la región, Crispín nos muestra las dos edificaciones que forman parte de la vivienda de Evo, una construcción rectangular llamada despensa, donde el jefe de Estado y su familia tenían su dormitorio y el lugar para el acopio de la comida, unos metros más allá está la cocina, que es una construcción circular, destinada para la preparación de alimentos y como comedor de la familia. En medio de ambas construcciones de adobe y paja se encuentra un pequeño depósito hecho de piedras y cubierto de paja, donde se almacena la leña para el fogón y las fogatas con las cuales se cocinaba los alimentos, al aire libre.

SERVICIOS BÁSICOS El paso del tiempo también marco su presencia en el lugar, pues no solamente la carretera asfaltada llegó al lugar, sino también la luz eléctrica y el agua potable por cañería, servicios que en la infancia no tuvo Morales ni su familia. Después de conocer el sitio y aprender sobre la vida y los cambios que tuvo la región con el proceso de cambio retomamos el viaje para llegar al Museo de la Revolución, construida en la parte alta de la población, desde allí se mantiene imponente y como un guardián del pequeño poblado que se levanta a sus pies y que poco a poco va cambiando


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Una habitante de Orinoca muestra orgullosa los bastones de mando.

las casitas de adobe y paja por el ladrillo y la calamina.

DISEÑO DEL MUSEO Lo primero que llama la atención son las tres cabezas que se ven en la construcción, el puma, la llama y el quirquincho, animales que son propios de la región y que son parte del cotidiano vivir en Orinoca, hoy en esas construcciones guardan la memoria de los pueblos indígenas. Crispín y las autoridades locales nos dan la bienvenida. Nos reciben con un plato tradicional de la región, el asado de llama con salsa de huacataya, acompañado de quinua y papas salteadas, una presentación gourmet que no envidia en nada a los restaurantes de otras ciudades del país. Comenzamos el recorrido por el repositorio con una muestra de los primeros habitantes de las tierras altas y bajas de Bolivia, los primeros asentamientos, sus tradiciones y culturas. En medio del primer salón del bloque del Puma está imponente un chullpar, un mausoleo de los pueblos indígenas aymaras. Luego pasamos por las otras salas, avanzando hacia lo que fue la lucha de los pueblos indígenas durante la Colonia y la época republicana, desde los levantamientos hasta las marchas por tierra y territorio; desde la resistencia contra el pongueaje y la mita hasta el reclutamiento obligatorio para las guerras. Finalmente en ese bloque la llegada del presidente indígena al gobierno, Evo Morales y la constitución del Estado Plurinacional de Bolivia. Pero el recorrido no concluye ahí, sigue por el bloque Llama, donde se observan las expresiones culturales y

artesanales de los pueblos indígenas y la colectividad boliviana en su conjunto, expresada en varios obsequios que le entregaron al presidente Morales en sus viajes por el país. Crispín nos detalla que solamente se trata de “una parte” de los regalos, por lo que periódicamente se realizará el cambio de los objetos expuestos para que puedan verse en su totalidad.

TRADICIONES Y FIESTAS Las expresiones culturales, desde las entradas folklóricas de la región andina hasta las fiestas patronales del oriente; la fiesta del deporte y las festividades como la Alasita paceña se encuentran en otra sala, inclusive el museo de Orinoca tiene su propio cholet para mostrar como son los prestes y fiestas de las poblaciones indígenas que viven en las grandes urbes de Bolivia. No puede faltar la expresión de los pueblos indígenas del mundo, que también está presente en los obsequios que recibió el Jefe de Estado en sus viajes por los cinco continentes, y no es para menos los nombramientos de doctor Honoris Causa y otros reconocimientos que recibió Morales en sus periplos por el mundo. Retornamos a la sede de gobierno asombrados por la riqueza cultural de Bolivia y sus pueblos indígenas, de la lucha que emprendieron y el cambio que lograron con el proceso de cambio. De seguro que invitaré a familiares y amigos a visitar el Museo de la Revolución Democrática y Cultural, y porque no también a seguir el viaje por la tierra donde se dice se encuentra La Atlántida, pero esa ya es otra historia. (*) Periodista Invitado


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– 14 – jueves 16 de febrero de 2017

Arte

Alfredo Domínguez durante dos presentaciones.

CANTAUTOR Y GUITARRISTA

Alfredo Domínguez, a 37 años de su partida siempre vigente Vida, pasión y muerte de Juan Cutipa, una de sus obras más reconocidas, como decía, “representa al indio sureño con su picardía, sufrimiento, alegría”. Fernando del Carpio Z. (*)

L

a actividad cultural y artística de Tupiza está indisolublemente ligada al arte, a la música de Alfredo Domínguez Romero, que en su honor nominó la Escuela de Bellas Artes con su nombre. Alfredo murió el 28 de enero de 1980, en Ginebra - Suiza, a la edad de 42 años. Sus restos fueron repatriados y descansan en Tupiza, donde nació el 19 de julio de 1938. Han transcurrido 37 años y con ese motivo se programó una serie de actividades en la ciudad de La Paz, entre ellas una muestra de sus grabados, óleos, caricaturas en la sala de exposiciones del Espacio Simón I. Patiño. Aunque es un reconocido artista plástico, en Tupiza se lo valora sobre todo por su música. Fue un eximio guitarrista y autor de temas que están presentes en todas las veladas, en las jornadas de folklore. La peña Naira, en la calle Sagárnaga de La Paz, desde 1965 fue el escenario donde brillaron Los Jairas y Alfredo Domínguez. Años después partió rumbo a Europa y fijó como su lugar de residencia Ginebra, Suiza. El arte de Alfredo era reconocido no solo en el país, sino en Europa y periódicamente retornaba a Bolivia y lógicamente a Tupiza, donde vivían sus padres. Alfredo se formó en su arte por sí solo, “agarró por primera una guitarra a los 13 años”, y como decía un crítico suizo: “Domínguez

siente la necesidad de nutrirse nuevamente con la savia de su país y retorna a Bolivia”. Recuerdo que siempre se daba tiempo para visitar a mi madre, Manuela Zerain, porque fue su profesora de primaria, pero ella no permitía que participemos en la charla, decía que la visitaba a ella y no a nosotros, así que con Alfredo solo pude intercambiar el saludo. Pero sabía que era el artista más prestigioso del ‘pueblito encantao’. Estando en La Paz llegó la noticia de que Alfredo murió en “las europas” —como dice en una de sus canciones— víctima del mal de Chagas. Seguí la repatriación de sus restos y luego su traslado a su última morada, en Tupiza. En una de las vacaciones se me ocurrió visitar a doña Eleuteria Romero y a don Cesáreo Domínguez, excombatiente de la Guerra del Chaco y completamente ciego. Atravesaban por una difícil situación, porque ya no les llegaba la ayuda de Alfredo y solo contaban con la renta del benemérito. Ante esta situación logramos con el apoyo del entonces senador tarijeño, Oscar Zamora Medinacelli, que la Cámara Alta apruebe, el 24 de septiembre de 1986, una pensión vitalicia en favor de la madre, quien decía “nuestro hijo hasta muerto se acuerda de nosotros”. El apoyo económico que les dio el Estado durante los últimos años de su vida fue importante. (*) Periodista


– 15 – jueves 16 de febrero de 2017

esquina

Arte

Ondas y bordes en movimiento permanente como el agua del río.

MUESTRA EN EL MUSEO NACIONAL DE ARTE

Ysyryguazu – Río, arte cerámico de Lourdes Montero

Obras en cerámica con profunda conexión con los elementos de la naturaleza.

L

a obra de la artista Lourdes Montero se halla integrada en una muestra en el Museo Nacional de Arte, dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia. Son piezas en cerámica inspiradas en la exuberante belleza de la Amazonia y en el contacto con pueblos indígenas, de ahí el nombre Ysyryguazu, que en idioma guaraní quiere decir Río. La obra de Montero permanecerá abierta al público hasta el 12 de marzo. José Bedoya, director del Museo, dice que “La magia de trabajar con los elementos que conforman la naturaleza del planeta da a la cerámica, la posibilidad de fluir como un río, en el que se refleja la luz del día, ofreciendo una visión caleidoscópica en la que los reflejos construyen imágenes en permanente cambio, un universo de posibilidades tan amplias que el creador ceramista se nutre de una fuente inagotable”.

Plato que parece reproducir el fondo del río.

Texturas y tonos matizan el musgo.

Platos en cerámica, una espiral de figuras.

La figura recrea las líneas de un pez.


esquina

– 16 – jueves 16 de febrero de 2017

Agenda cultural EN POTOSÍ

Visita juvenil a Toro Toro por el feriado de carnaval Aventura Xtreme se ha denominado a un tour por las cavernas de Toro Toro y la riqueza de hallazgos que provienen de las eras cretácicas. Indicios de la existencia de dinosaurios. El 25 y 26 de febrero.

EN COCHABAMBA

Especial tributo a Uriah Heep El grupo musical la Luz de la Estrella Wara presenta el 10 de marzo un especial tributo a la banda británica de hard rock más emblemática de todos los tiempos, Uriah Heep, en el teatro Achá a las 19.30.

EN LA PAZ

Cuentos para ellos en la cueva de los cuentacuentos Especial presentación para celebrar la Fiesta de Compadres hoy. Calle Levy casi esquina avenida Illimani detrás del Seduca. Una noche de apasionados regalos orales en la boca de mujeres bellas, brujas y locas. A las 20.30

El estante Policía Boliviana. Memoria de heroes carabineros AUTORES: POLICÍA BOLIVIANA OBRA QUE SE HALLA EN LA BIBLIOTECA Y ARCHIVO DE LA ASAMBLEA PLURINACIONAL AÑO: 2014

Una producción que rescata el papel de los carabineros durante la contienda bélica de la Guerra del Chaco. El trabajo de investigación reúne cartas, documentos oficiales, fotografías y hasta partituras de música. El homenaje específico es a 21 héroes carabineros que dieron la vida en la guerra.

Sed y sangre, antología de relatos de guerra AUTOR: ESCRITORES BOLIVIANOS AÑO: 2017

Compilación de relatos sobre la Guerra del Chaco. El editor es Paul Telleria.

Esta compilación presenta los relatos de grandes escritores nacionales que aportaron para rendir un homenaje a los abuelos beneméritos que lucharon en la Guerra del Chaco. La obra se presentó ayer y puede solicitarse a la Editorial 3600.


La Esquina 16-02-17