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DOMINGO | 25 de mayo de 2014 | año 5 | N° 234

CONDORITO: UN NEXO ENTRE CHILE Y BOLIVIA A TRAVÉS DEL HUMOR

whiskerino.org

NÉSTOR TABOADA TERÁN CUENTA CÓMO CONOCIÓ AL FAMOSO PEPO, CREADOR DE CONDORITO Y TODO AQUEL UNIVERSO HUMORÍSTICO. ADEMÁS RESCATA LA MEMORIA DEL PERSONAJE BOLIVIANO EN ESA TIRA CÓMICA: TITICACO, QUIEN CON SUS OCURRENCIAS TAMBIÉN HIZO REÍR A MILES DE LECTORES. 8

TATUAJES EN LA PIEL DE LA FICCIÓN

LA TINTA EN LOS CUERPOS DE PERSONAJES LITERARIOS TAMBIÉN TIENE HISTORIAS QUE CONTAR, PUESTO QUE EL ARTE CORPORAL (SEA DE PERSONAS REALES O IMAGINARIAS) ES UN ELEMENTO QUE VA MÁS ALLÁ DE LO ESTÉTICO, ES UN ELEMENTO CULTURAL DETERMINANTE. 4-5


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BIBLIOFAGIA

Sucre y su décimo festival de cine

Pachakutxa AUTOR: Clemente Mamani Laruta AÑO: 2013 EDITORIAL: Eco print

Willy Flores escribe sobre la publicación: “Mamani ha deambulado compilando la poesía de comunidad en comunidad. Y hoy con composiciones solemnes, nuevamente, nos devela su poesía íntima dedicada a la Madre Tierra y los elementos vitales que la componen”. De esa forma, a través de versos en aymara y español, el autor plasma aspectos propios de la identidad ancestral, mediante una inspiración telúrica y un lenguaje que transporta al lector hacia paisajes altiplánicos y lacustres, propios de la región altiplánica nacional.

LA CAPITAL ES SEDE DE UNO DE LOS ENCUENTROS CINEMATOGRÁFICOS MÁS IMPORTANTES DEL PAÍS.

Patriarcado y género

cine.bolivia.com

AUTOR: Rosario Aquim Chávez AÑO: 2014 EDITORIAL: Rincón ediciones

El texto presenta un amplio panorama del poder patriarcal y sus representaciones, analizándolo desde sus diferentes facetas partiendo de temas como el género, la sexualidad, colonialidad del poder, travestismo, el género desde la Constitución Política del Estado, el diagrama biopolítico de la sexualidad, las opresiones del cuerpo homosexual, la moral y la condición de posibilidad de la homosexualidad en el Estado.

Claudio Sánchez Crítico de cine

A

Derechos o resistencias AUTOR: Rosario Aquim Chávez AÑO: 2014 EDITORIAL: Rincón ediciones DIRECTOR

Adalid Cabrera Lemuz

Este trabajo busca plantear algunas reflexiones sobre los derechos y las resistencias de las mal llamadas minorías sexuales, esbozando consideraciones en torno a los saberes y prácticas jurídicas, la relación entre los derechos humanos y estas minorías y la posibilidad del “derecho a tener derecho” en el actual contexto histórico-político nacional, además de la configuración de una nueva estética de la existencia de las subjetividades homosexuales.

EDITOR GENERAL

Javier Mancilla Luna EDITOR DE LA ESQUINA

Miguel A. Rivera G. Colaboradores:

Claudio Sánchez Juan Cori Ch. Jorge Mansilla Torres Diseño:

Eusebio Lazo Sumi Diagramación:

Horacio Copa

hora que se celebran los 205 años del Primer Grito Libertario de América en contra de la Colonia española, y que ponemos los ojos sobre la ciudad de Sucre en Bolivia, resulta importante entender el lugar que ocupa hoy la Capital del Estado dentro de la cartografía cinematográfica nacional. Definitivamente fuera de los ejes de la producción, con tan sólo algunos ejemplos de estrenos comerciales de largometrajes a nivel nacional durante los últimos diez años, sin presencia en las pantallas y ausente de las revisiones anuales que reconocen el trabajo de los realizadores en Bolivia, Sucre no forma parte de un movimiento actual que esté trabajando a nivel de largometrajes. Sin embargo, y valga un apunte necesario, en la Capital se realizan cortometrajes de muy alta calidad que permiten reconocer una corriente de jóvenes que reflexiona desde la imagen en movimiento sobre sus realidades. A pesar de esta situación tan adversa en el panorama de la producción local, la Capital es la sede de un importante acontecimiento internacional. El Festival Internacional de Derechos Humanos en Sucre, que en 2014 llega a su décima versión y que se realizará entre el 28 de julio y el 3 de agosto, es un espacio que desde su creación ha ido logrando sus objetivos de manera sistemática hasta convertirse

en una institución que además genera políticas públicas de acción en favor del audiovisual boliviano. A la cabeza de Humberto Mancilla, el Festival ha ido ganando relevancia internacional y se ha convertido en un escenario ideal para poder ver lo mejor de la producción cinematográfica especializada en la temática de los derechos humanos desde los más diversos enfoques. Siendo el Festival miembro de la Red de Festivales de Derechos Humanos con sede en Holanda y miembro fundador de la Red Social de Cine Social y Derechos Humanos de América Latina y el Caribe, es esta instancia cultural un representante de los bolivianos más allá de nuestras fronteras, como una institución que puede ya ser denominada de gestión internacional. Esta iniciativa privada que es apoyada por diferentes instancias de gobierno cuenta con el respaldo internacional, pero todavía es demasiado tímida la participación de la empresa privada, la cual podría involucrarse de modo más comprometido con la cultura en este su nivel formativo y de difusión de contenidos marginados dentro de las programaciones habituales de televisión o de salas de cine. Bolivia cuenta con un destacado Festival internacional de cine, nuestro país participa desde diferentes espacios en la defensa y reconocimiento de los derechos humanos, no sólo como una vocación política de Estado, sino también como un compromiso ciudadano con la realidad.


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ta Tristán Tzara dio la siguiente receta para hacer un poema:

¿Por qué no hay poesía en los periódicos?

Tome un periódico. Tome unas tijeras. Elija en el periódico un artículo de la longitud que quiera que tenga su poema. Recorte el artículo. A continuación recorte cuidadosamente cada una de las palabras que componen el artículo y échelas en una bolsa. Sacúdala delicadamente. Ahora saque, uno tras otro, todos los recortes. Cópielos concienzudamente en el orden en que salgan de la bolsa. El poema se parecerá a usted. Y ahí tenemos a un escritor infinitamente original y de una sensibilidad subyugante, aunque no reconocido por la chusma. Hay decenas de miles de personas, o más, que escriben poesía en serio por estos días. Hay cientos de talleres literarios en Estados Unidos, innumerables recitales poéticos todas las noches en las Barnes & Noble de la ciudad donde viva el lector y en los cafés de su barrio. La bestia es ubicua. Hay películas acerca de poetas que sobrevi-

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA CARENCIA DE VERSOS EN LA PRENSA ESCRITA, Y LA NECESIDAD DE SU EXISTENCIA.

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n el siglo XIX, la poesía era materia de aparición cotidiana en los periódicos de Estados Unidos. En los años ochenta del siglo XX convencí al Baltimore Sun de que me permitiera escoger un poema semanal para publicarlo en sus páginas. Cuando le pregunté al redactor jefe por qué el periódico había descontinuado dicha práctica 60 años antes de mi llegada, dijo que revisar y clasificar todas las contribuciones recibidas era una tarea demasiado exigente. Tenía toda la razón. Yo recibía 300 contribuciones a la semana. Pero el experimento sorprendió a los redactores, quienes no tenían la menor idea de que tanta gente se dejara conmover tan apasionadamente por este sospechoso arte. Pienso que la poesía es una especie de antimateria que está en todas partes y que, omnipresente pero inadvertida, le hace oposición al lenguaje de nuestra cultura de consumidores. Ésta es una convicción exaltada y hay muchos buenos poetas que no llegan a considerar su arte una fuerza tan poderosa. Pero, como le gustaba decir a mi amigo Jim Gustafson, “te cuento mi chata/ sin querer decepcionarte/ que no se gana plata/ jalándole al arte”, y si no se gana plata tiene que haber otra cosa, algo que no es la plata, y ese “algo” es precisamente todo lo que no es plata, es decir, la mayor parte de ese inefable y casi indefinible aspecto del mundo que hace que los papás de uno se jalen las mechas. O, como escribió Ted Berrigan, gran amigo ya difunto, al margen de Robert Frost: “Algo existe que no ama las paredes/ YO SOY ese Algo”. Pero los periódicos, aun las publicaciones que, como ésta, dicen estar en la onda, no se llevan muy bien —si es que en absoluto se llevan— con la poesía. La afirmación recíproca no es cierta, la poesía se lleva muy bien con los periódicos. En la segunda década del siglo pasado, en 1916, el poeta dadaís-

garcilazomolamazo.blogspot.com

Andrei Codrescu El Malpensante

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ven a punta de enlatados y hay estrellas de cine que son poetas. Hemos visto políticospoetas, y estoy seguro de que la especie no se extinguirá con Eugene McCarthy. Estoy seguro de que, en uno u otro momento de sus vidas, todos los políticos, al igual que cada uno de los millares de columnistas, redactores de avisos, acróbatas informáticos y casi todas las demás personas que hayan pasado por una universidad, entraron en contacto con un profesor de poesía o un poeta... y escribieron un poema. Conque ¿por qué no hay poesía en los periódicos? Se puede sacar poesía de un periódico, pero no hay poesía en él. La razón, me parece, es la publicidad, que reivindica como suya la poesía e, implícitamente, todo el posible contenido de oposición del periódico. El triunfo de la publicidad en todos los medios, incluso en la prensa, no significa que la realidad sea un tris menos espantoso o menos real de lo que siempre ha sido. Lo que pasa es que ahora dispone de menos canales para comunicárseles a quienes están más interesados en comprenderla: la gente que vive en ella. Y yo alegaría que la poesía, ya sea hecha a partir de un recorte de prensa o de desvaríos entrecortados, es uno de los últimos canales de expresión que le quedan.


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e las formas de escritura, ninguna tan inquietante como el tatuaje, porque al ser su materia y recipiente la piel humana, se vuelve indispensable y única; desplaza a toda otra superficie, y se trata de una escritura indeleble. El tatuaje no es sólo un ícono: tiene función de escritura, una escritura que pretende inscribir algo no nombrado en el cuerpo. El verbo tatuar viene del inglés to tattoo, voz tomada de la palabra tatau, originaria de Tahití, en la Polinesia francesa. Este vocablo, según el filólogo Joan Corominas, en la forma tattow, aparece por primera vez en los Viajes del Capitán Cook (1769), y como tataou en el Viaje alrededor del mundo del francés Bouganville, del mismo año. Significa, según el diccionario de la Academia, “grabar dibujos en la piel humana, introduciendo materias colorantes bajo la epidermis, por las punzadas o picaduras previamente dispuestas”. Esa remota costumbre es censurada por Goethe en su Máxima 104: “Eso de pintarse o tatuarse el cuerpo es un retroceso a la animalidad”. No es difícil refutar por la lógica y la experiencia este espanto burgués del escritor alemán: los animales ni se han pintado ni tatuado nunca, y el estadio animal del hombre no es susceptible de retroceso: lo acompaña en su vida cotidiana, en el comer, el defecar, agredir y vivir el sexo. Sorprende que un hombre de la curiosidad intelectual de Goethe, en vez de escandalizarse, no se haya

El tatuaje en la litera

ALGUNOS DE LOS MÁS FAMOSOS TATUAJES NACIDOS EN L ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE ELLOS. Vladimiro Rivas Escritor

preguntado qué lleva a los hombres a marcar su cuerpo con tatuajes. Otro de los más famosos, inquietantes y maravillosos tatuajes que ofrece la literatura, consta en la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, en sus capítulos XXVII y XXIX. Es la historia de dos náufragos españoles, Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero, capturados por los mayas de la península de Yucatán poco antes de la llegada de Cortés. A pesar de su condición de náufragos, los dos destinos difieren. Al llegar Cortés, Aguilar se escapa de la tribu que había pretendido adoptarlo y se une a las fuerzas de su capitán. Gonzalo Guerrero, en cambio, pese a las súplicas de los emisarios, se niega, pocos años después a reintegrarse a su ejército. Ya no saldría nunca de la tribu que lo había adoptado porque era irreductiblemente otro: se había casado y había engendrado hijos, acaso los primeros mestizos de América española. Pero, sobre todo, llevaba escrita en la piel su nueva condición. He aquí sus palabras: “Hermano Aguilar: Yo soy casado y tengo tres hijos, y tiénenme por cacique y capitán cuando hay guerras; idos con Dios, que yo tengo labrada la cara y horadadas las orejas. ¡Qué dirán de mí desde que me vean esos españoles ir desta manera! Y ya veis estos mis hijitos cuán bonicos son. Por vida vuestra que me deis de esas cuentas verdes que traéis, para ellos, y diré que mis hermanos me las envían de mi tierra”. Cualquier intento por desarrollar o ampliar este texto en su lacónica maravilla no hará sino perjudicarlo, pero surge la reflexión: ¿qué es lo no nombrado en el cuerpo de Gonzalo Guerrero y que esa escritura pretende inscribir? No se trata de una escritura

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blueriza.deviantart.com

pinterest.com

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icollector.com

ARTE

provisional, sino de LA escritura, de la marca según la cual él ha sido inscrito en otra cultura, distinta de la suya. No basta, para apropiarse del otro, la escritura metafórica, es decir, el cambio de peinado, de vestimenta, de modales, ritos de cortesía y hasta de lengua: hace falta una escritura real en el cuerpo: el tatuaje. Y es lo que los mayas de Yucatán hacen con el soldado español. El tatuaje significa, como ilustra la historia precedente, cambio de cultura en quien lo usa. Puede significar también profunda diferencia cultural de origen. Tal es el caso del hombre tatuado por excelencia: el salva-

je Queequ en sí mis do: Moby tocrático nación de la penum luterano viente de ta Años”, son herid deleble. L viva: “El esos form dos y triá Y ese bra berinto c tes que t imagino, to el braz alguno, c a diferen zo, decía, brecama que el bu comparti Nantucke sólo la ca caso de Q y la meta marca de cimiento tuaje de Q civilizado Usado po ra puede La lite célebres: esa mujer mosquete descubier más tarde culina de doblemen francés. A curidad n verdugo s El otro zac. Uno “Maison novela— conocido y banque cos, cuyo nistra ha delincuen blancas s son descu señorita M to por el


atura

LOS LIBROS Y

queg, el arponero de ese libro que es smo una imagen tatuada del muny Dick de Melville. Procedente ariso de una isla imaginaria, esta encare la “otredad” salvaje se aparece en mbra a los ojos no tan inocentes del Ismael, el narrador, “como sobrevie mil batallas de la guerra de Trein, tan tasajeada se ve su piel. Pero no das sino marcas de una escritura inLa descripción de Melville es muy cubrecama”, escribe, “era uno de mados por retazos, lleno de cuadraángulos abigarrados y multicolores. azo tatuado con un interminable lacretense en el cual no había dos paruvieran el mismo matiz (cosa que, , se debía al hecho de haber expueszo al sol y a la sombra sin método con la manga de la camisa recogida nte altura en cada ocasión), ese bra, parecía una tira de ese mismo cuhecho de retazos”. La suerte hará uen salvaje y su contrario terminen iendo la cama esa primera noche de et y que estrechen una amistad que atástrofe final podrá romper. En el Queequeg coinciden la escritura real afórica: el tatuaje es la escritura, la e que él ha sido inscrito desde su nao en una cultura determinada. El taQueequeg lo distingue del hombre o, lo hace “otro” por nacimiento. or un occidental dentro de su cultusignificar marca de la infamia. eratura francesa ofrece dos ejemplos la flor de lis en el hombro de Milady, er fatal, esposa de Athos en Los tres eros, la adúltera y traidora a Francia rta por D’Artagnan en la intimidad y e decapitada por la solidaridad mase los mosqueteros. Milady ha sido nte desleal: a su esposo y al Estado Al final, un rayo iluminará en la osnocturna el hacha levantada por el sobre el cuello de la desdichada. o consta en El padre Goriot de Balo de los huéspedes de la burguesa Vauquer” —escenario central de la es el ex-presidiario Jacques Collin, o como “Burla a la muerte”, agente ero de los presidiarios, pobres y rio dinero coloca, conserva y admiasta que logren evadirse. Es el nte capitalista. Las dos letras sobre fondo rojo en la piel ubiertas de un golpe por la Michonneau, descubrimiencual ella se gana tres mil

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1. Moby Dick es una historia que ha motivado a numerosas personas a tatuarse motivos referidos a la novela. 2. Queequeg, personaje de Moby Dick, es un ficcional ser humano conocido por ser poseedor de numerosos tatuajes. 3. De la piel del protagonista de El hombre ilustrado, de Bradbury, emergen 18 historias de forma multicolor. 4. Una máquina de tatuar, herramienta que escribe historias en la piel.

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francos. Descubrir un tatuaje en el otro es revelar una identidad social infamada por un pasado inconfesable. La estrecha vinculación entre el tatuaje y la cárcel —y el sexo como evasión— palpita en la literatura mexicana con El apando de José Revueltas. El Albino, escribe Revueltas, “tenía tatuada en el bajo vientre una figura hindú —que en un burdel de cierto puerto indostano, conforme a su relato, le dibujara el eunuco de la casa, perteneciente a una secta esotérica de nombre impronunciable, mientras Albino dormía profundo y letal sueño de opio más allá de todos los recuerdos- que representaba la graciosa pareja de un joven y una joven en los momentos de hacer el amor y sus cuerpos aparecían rodeados, entrelazados, por un increíble ramaje de muslos, piernas, brazos, senos y órganos maravillosos -el árbol brahamánico del Bien y del Mal— dispuestos de tal modo y con tal sabiduría quinética, que bastaba darle impulso con las adecuadas contracciones y espasmo de los músculos, la rítmica oscilación, en espaciado ascenso, de la epidermis, y un sutil, inaprehensible vaivén de las caderas, para que aquellos miembros dispersos y de caprichosa apariencia, torsos y axilas y pies y pubis y manos y alas y vientres y vellos, adquiriesen una unidad mágica donde se repetía el milagro de la Creación y el copular humano se daba por entero en toda su magnífica y portentosa esplendidez”. Las contorsiones del tatuaje configuraban la danza del vientre, objeto de excitación sexual para sus espectadores, los reclusos de Lecumberri, y medio de seducción de mujeres, en especial de Meche, mujer del Albino. Tal era su prestigio. Pues la incisión, como anota Lacan, tiene precisamente la función de ser para el Otro, de situar en él al sujeto, señalando su puesto en el campo de las relaciones del grupo, entre cada uno y todos los demás. Y, a la vez, tiene de manera evidente una función erótica, percibida por todos los que han abordado su realidad. Kafka inventó metáforas de intolerable crueldad y nadie como él ha hecho una crítica radical del poder, es más, inventó el antipoder en narraciones como La metamorfosis. “En la colonia penitenciaria” es una pesadilla, una cruel metáfora acerca del peso del poder sobre el individuo. En la abstracta y

genérica penitenciaría del título se ha inventado una máquina de tortura que escribe en la espalda del condenado la disposición que él mismo ha violado y, después de destrozar la carne de la espalda, lo lleva a la muerte en medio de vómitos, dolores sin término y efusiones de sangre. La escritura en el dorso es infamante: el condenado no tiene tiempo ni energía de exhibirla en sociedad porque se la lleva a la tumba, manchado y marcado hasta la muerte por la falta escrita en su piel. Como la ejecución se hace en público, éste llega a enterarse del delito cometido por la víctima. Cuando el investigador pregunta si el condenado –al que no se le ha dado ninguna oportunidad de defenderse- conoce la sentencia, el oficial –que además es juez y verdugo- responde que no, pero que ya la sabrá en carne propia, es decir, en su carne tatuada y lacerada por el poder. La novela de aventuras, particularmente la inglesa, ofrece muchos ejemplos de personajes tatuados que arrojan un sentido más que novedoso al tatuaje: afirmar, en una época anterior a la fotografía el “yo estuve allí”, esto es, en las lejanas tierras donde es costumbre, como Queequeg, marcarse la piel. Pero este tipo de tatuaje, rebajado a mera visión del turista, no entraña mayor riesgo ni compromiso. Finalmente, Ray Bradbury inventa en el prólogo de El hombre ilustrado un personaje de cuya piel emergen los cuentos del libro. Tal hombre hace honor al título: trae escritas en la piel 18 historias maravillosas en colores sulfurosos como los del Greco, prados amarillos y ríos azules, montañas, estrellas, soles y planetas, voces y gestos, los de las historias que conforman el libro. Bradbury subraya en el prólogo la distinción entre el tatuaje y la ilustración, y el hombre de Wisconsin que muestra su cuerpo al narrador-personaje es efectivamente un hombre ilustrado, un museo ambulante. Con el hombre de Wisconsin el escritor norteamericano ha llevado el tatuaje literario a un plano en que la escritura metafórica y la real se confunden en una sola unidad. Ese hombre es, en suma, un texto, o mejor, una serie de textos: no se llama siquiera Gonzalo Guerrero, ni Queequeg, ni el Albino, ni Milady, ni Collin (o Vautrin), sino El hombre Ilustrado, esto es, el Hombre Tatuado, el Hombre Texto. ¿No es acaso esta la meta suprema de la literatura: inventarse un hombre que sea el personaje a la vez que el texto, un texto de textos? ¿No fue ésa acaso la aventura espiritual de Cervantes al inventar a ese Alonso Quijano que habló con la voz de Amadís, de Tirant lo Blanc, de Orlando Furioso, de Palmerín de Inglaterra, de los Caballeros de la Mesa Redonda, que habló, sí, con la voz de ellos pero para superarlos, para trascenderlos?

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I

.- Cada 23 de mayo la pampa le dice al viento que no se olvida del martes del año 65, en que vio correr la muerte republicana y temida detrás de la masa obrera. - Ya deja en paz esa historia que no va con tu aridez, le dice el viento molesto, señor de la desmemoria. ¿Por qué la guardas, qué esperas de eso que nadie se acuerda? - Es que no soy como vos que vas y vienes sin rumbo repartido en el vacío, responde la pampa seca que en ese mayo, esa tarde, sorbió angustiada la sangre con que el odio la regó.

2.- En eso interviene el sol

con su lenta voz de otoño: Alumbré banderas, gritos y vi brillar metralletas. Fueron 27 muertos, mineros y unas mujeres, al noroeste de Oruro… - El viento le dice al sol que no hay que ir por el tiempo cargando penas humanas que se vuelven huracanes, que ante la muerte la vida necesita de la amnesia indulgente y piadosa. - Me llamaban Pampa Hilbo y en mí pasó la matanza, dice la amargada tierra. Eran gente de Colquiri, de Caracoles y Kami, proletarios del estaño, rebeldes de sindicato.

motaen.com

3.- El sol reconviene al viento: ¿Qué fue de Radio Vanguardia? Vos llevaste su palabra de denuncia al horizonte. ¿Qué fue de la soldadesca homicida y temeraria? - Son 49 años y ya no sé qué decir, dice el viento acomplejado. A nadie le importó el hecho, la COB nunca dijo nada y los au-

La pampa, el viento y el sol* UNA MEMORIA VERSIFICADA EN OCTOSÍLABOS Y UN VERSO RECUERDAN LA MATANZA DE HILBO. Jorge Mansilla Torres (Coco Manto) Periodista y escritor

tores reales, dictadura y embajada, se alzaron de impunidad. La pampa muerde el silencio y el sol se nubla un instante. Pronto será medio siglo. Los hijos de aquellos muertos ya deben ser sesentones disolviéndose en el viento, sin nada que recordar.

“Deshilbanado” Aquel sobreviviente enloquecido relataba el suceso sin prosapia, lo repetía más como terapia para quitarse al duende enrojecido. “El 23 de mayo en Pampa Hilbo murieron cien mineros de utopía, ametrallados…“ y se interrumpía con un sollozo, una cerveza, un silbo.. La cantaleta de ese tipo raro acabó en polvo, todo olvido es caro,

por su tono lineal, tan sin matiz.. (En estos años fuera del país prosigo repitiendo de soslayo que “en Pampa Hilbo, el 23 de mayo…”) (JMT) * El viernes 23 de mayo se cumplirán 49 años de una matanza del ejército republicano contra inermes mineros en una pampa llamada Hilbo, al noroeste de Oruro. Los trabajadores, algunos acompañados de sus familiares, provenían de Colquiri, Kami y Caracoles. El autor de estos textos grabó aquel episodio porque, en ese año de 1965, era el director de Radio “Vanguardia” de Colquiri. Esa misma noche se retransmitió la grabación de denuncia por la red de radioemisoras sindicales mineras de Bolivia. Un día después ocurrió la ocupación militar armada de esa región con la subsecuente represión contra obreros, dirigentes y radialistas. Sirve para la memoria histórica de los bolivianos.


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TIEMPO DEL RETORNO

LA FIESTA

Tu objetivo cósmico renombrado,

La pobreza es la reliquia eterna,

tu lógica es muy contabilizada:

saber vivir demasiado explotado.

mirar el pasado proyectando el futuro,

De ahí que las plantas florecen

consolidando el coraje del mar

danzando con el crecer semiente

junto al crecer totoral del oro.

a fin de que no pierda ninguna alegría.

Haces retornar las simbólicas olas,

Las agrupaciones saludan al jayma

propiciando los grandes encuentros,

estrenando los cantares exclusivos

para cambiar el desarrollo cotidiano.

en creciente alegría de optimismo,

El padre viento hace silbar la quena

a los seres que se alejan corriendo

y las aves de nuevo cantan

los va atrapando la música jovial.

alegremente. Desenvuelves el marchar del tiempo rescatando las tradiciones benéficas

flickr.com

En el pueblo natal de ensueños

estableciendo paredes de reflexión haciendo que las piedras de ayer hablen.

Clemente Mamani Laruta

Nació en Qatavi, la provincia paceña de Los Andes. Es poeta, declamador aymara por naturaleza y facilitador de educación permanente. Desde su infancia participó en las tradiciones rituales de la comunidad y de las costumbres ancestrales originarias de la región, cuya vivencia le dio el soporte colectivo para consolidar datos de cultura andina con visión cósmica hacia el porvenir, defendiendo los valores folklóricos nacionales. La presente es una selección de poemas incluidos en su libro Pachakutxa (2013), de edición bilingue (aymara-español).

Muy observado tiempo del retorno, el pueblo quiere escuchar tu discurso valorando las típicas tradiciones. Pachakuti aliéntanos con tu sudor para conocer la identidad de mi raíz.

y abrazos abiertos de plata repartiendo el álbum de colores en aire. Se establece el ritmo de danza en la plaza al vigor de los sones en paredes que se ríen alumbrando de entusiasmo los corazones alentando a los pobladores con espíritu cósmico enraizando la costumbre de la reciprocidad.

PUERTA DEL SOL

ETERNA CRUZ CUADRADA

Fortaleza del planeta tierra hiciste nacer los tiempos,

Sagrada y eterna cruz cuadrada.

monumental pared lítica

Ojo lítico de Tiwanaku

eres muy inagotable.

Interminable medida del tiempo Unificas la tierra y el celaje.

Calendario de los pobladores posada de las estrellas,

Sagrada y eterna cruz cuadrada

- exhibes el pronóstico central

de cuatro puntas precursoras,

Sembrando admiraciones.

escoges estrellas de la región,

ISLA DE LA LUNA

exhibiendo la historia milenaria. Sagrada y eterna cruz cuadrada.

Eterno ojo del Titikaka

Das bienvenida a las admiraciones

sagrado aguayo espiritual,

vestida de mar entero en totalidad,

con pies arenal de plata,

otorgándonos la fuerza y el coraje.

eres la piel de la Madre Tierra.

Sagrada y eterna cruz cuadrada,

Luna llena del mar,

símbolo de bienestar de los aymaras.

en el día contabilizas los sueños Manuel Calle

Destrozando las maniobras tramposas.

llega con sus propios pies de oro

Pachakutxa

tejiendo los caminos de pensamiento

Convocas a realizar la reflexión,

la anhelada gran fiesta anual

de noche controlas los meteoros cantas mirando el celaje.


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Taboada Terán, Condorito y Titicaco EL ESCRITOR NARRA EN UNO DE SUS LIBROS EL GÉNESIS DE LA CARICATURA DEL EMPLUMADO PROTAGONISTA. 4

forodecostarica.com

Juan Cori Ch. Periodista

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1. El plumífero protagonista, Condorito. 2. Titicaco, el personaje boliviano en la historieta chilena. 3. Primer cuadro de una tira cómica en la que aparece Titicaco. 4. El reconocible PLOP de la historieta.

chistescondorito.com

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a pluma de Néstor Taboada Terán es un gran deleite. La composición crónica, de cuento pausado, claro y legible eleva al lector a la imaginación real. Su narración es el camino a una lectura ágil, que no merece pausa. Así es Salvador Allende ¡Mar para Bolivia!, que por fortuna (suerte) llegó a mis manos. Lo fui leyendo entre las paradas del autobús, los minutos libres en el escritorio y antes de pegar la cabeza en la almohada, que desde que no está ella el sueño está más distante cada noche. Taboada Terán realiza una serie de crónicas en las que detalla sus sucesivos viajes a Santiago de Chile, donde, en una ocasión, se encontró ni más ni menos con el primer presidente socialista Salvador Allende. El ganador de las elecciones chilenas del 4 de septiembre de 1970 marcó con claridad su destino y el destino de los chilenos, pero éste no fue del agrado de todos. “Sabemos que el socialismo no se puede establecer de un día para otro por un simple decreto, sino que es un proceso”, estableció Allende al inicio de su mandato que vio en las bayonetas y las botas el freno a su ideal. (El 11 de septiembre de 1973, un golpe de Estado de las Fuerzas Armadas y el cuerpo de Carabineros lo despojó de la presidencia). Entre los relatos, Taboada Terán incorporó su encuentro, en abril de 1970, con René Ríos Boettiger (1911-2000), más conocido por Pepo, el dibujante creador de Condorito y de toda Pelotillehue. “Condorito era un amigo de la casa. Al mediodía, después de mis labores en la Universidad de Cochabamba, llegaba con el infaltable paquete de diarios y revistas. Y mis hijas, Beba y Varinia, esperaban a Condorito que se hallaba integrado a la familia con Yayita, Pepe Cortisano, Huevo Duro, Ugenio González, Comegato, Fonola, Don Chuma, Che Copete y Coné. Y últimamente nacido Titicaco, el personaje boliviano con poncho, chulo y ojotas de la pura tierra andina”. Pero ¿cómo fue que se le ocurrió a Pepo crear a Condorito? Taboada cuenta que una tarde cualquiera el dibujante se quedó mirando el escudo de su país y fijó su atención en el cóndor de las Cordilleras encaramado astuta-

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mente al lado de las ramas del olivo. Sí, así nació Condorito, “lo sacó del escudo, le puso un taparrabo y un par de ojotas”. “El pajarraco cacareador de profesión es joven y luce ojos grandes y redondos, viste una chompa roja, pantalón negro con parches usualmente blancos en la parte trasera, la cola, lugar ‘donde dicen que se enferma el tordo’”, escribe Taboada. Junto al pajarraco, nació Pelotillehue, esa ciudad que varía entre un pueblo pequeño y una gran metrópolis, ubicada en Chile, entre los (pueblos o ciudades) de Cumpeo y Buenas Peras (su ciudad antagonista). Pepo logró fusionar una sociedad real y supo llevar el contexto de la política chilena, local e internacional a los dibujos. Titicaco, el amigo boliviano de Condorito, es una muestra de ello. Él tiene un carácter amistoso y cada vez que visita Chile pasa a saludar al pajarraco, donde nacen conversaciones jocosas que terminaban en plop. Buena excusa que nos da Taboada Terán para releer las historietas y recordar que la amistad entre los pueblos (Bolivia y Chile) puede ser una realidad.


La esquina 25-05-14