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DOMINGO | 24 de mayo de 2015 | año 6 | N° 286

¿LA ESCRITURA SE NOS MUERE? UNA SERIE DE EJEMPLOS Y REFLEXIONES MUESTRAN CÓMO EL PERIODISMO PARECE ENTRAR EN UNA DEBACLE A RAÍZ DE LA PÉRDIDA DE UNA MOTIVACIÓN QUE UNA AL PROCESO CREATIVO CON EL EJERCICIO PROFESIONAL DENTRO DE UN MEDIO DE COMUNICACIÓN, INCLUSO PESE A LA REVELADA VENTAJA DE LA ESCRITURA SOBRE LOS MEDIOS ELECTRÓNICOS. 7

GRAN PODER: LA TRINIDAD EN LA PAZ

Museo Nacional de Arte

MÁS ALLÁ DEL VALOR FOLKLÓRICO DE LA ENTRADA, EXISTE UNA RELEVANCIA HISTÓRICA DADA POR LA FIGURA DEL CRISTO DE TRES ROSTROS.


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Domingo 24 de mayo de 2015

Como bandera de Patria Rompe horizontes de espadas Juana la libertadora.

Juana Azurduy Ariel Ramírez y Feliz Luna - Oscar Alfaro y Luis Rico

Una muestra de la obra musical basada en la figura de Juana Azurduy, que se presentará mañana, en Sucre, resaltando la vida y proezas de Azurduy y recordando un nuevo aniversario de Chuquisaca, con la voz y guitarra de Luis Rico.

Juana Azurduy flor del Alto Perú No hay otro capitán más valiente que tú. Oigo tu voz más allá de Jujuy Y tu galope audaz doña Juana Azurduy Me enamora la patria en agraz Desvelada recorro su faz El español, no pasará Con mujeres tendrá que pelear. Juana Azurduy flor del Alto Perú No hay otro capitán más valiente que tú.

Ay soldaditos de plomo Mandados por la Corona Todos cayeron rodando Al paso de la Amazona. Y en la cumbre del coraje Donde destella la gloria Juana de Arco se inclina Y abraza a su hermana criolla.

Archivo

Juana Azurduy de Padilla Cruza a caballo la historia Sembrando el alto sendero De armaduras españolas. Con los cabellos al viento

Truena el cañón, préstame tu fusil Que la revolución viene oliendo a jazmín. Tierra del sol en el Ato Perú El eco nombra aún a Tupac Amaru. Tierra en armas que se hizo mujer Amazona de la libertad Quiero formar en tu escuadrón Y al clarín de tu voz atacar. Truena el cañón, préstame tu fusil Que la revolución viene oliendo a Jazmín

Cuando mueren las madres Marcelino Guibarra

Fábula, poesía, teatro y literatura infantil son algunos de los campos en los que Marcelino Guibarra ha incursionado, dejando remarcables obras, como Esta semilla de paz (1963), Rocío de ilusiones (1968), Vertiente de sueños (1969), Alba sonriente (1977), Arroyo de ritmos (1982) y Nuevo teatro escolar (1963).

Cuando mueren las madres

en los brazos del tiempo.

se llevan

La brisa

el corazón de la rosa.

arrodillada sobre una piedra.

La sonrisa De la luz

Sólo queda

que habita

la tristeza

en el alma del lucero.

que lame la melancolía del pino.

El poema Adalid Cabrera Lemuz

que pende

El agua

EDITOR GENERAL

de la última gota

hecha lluvia de dolor.

Javier Mancilla Luna EDITOR DE LA ESQUINA

del cántaro.

Miguel A. Rivera G. Colaboradores:

Marcelo Arduz Víctor Montoya Luis Rico Juan Cori Ch. María Elena Chambi Marcelino Guibarra Diseño:

Eusebio Lazo Sumi Diagramación:

Horacio Copa Vargas

Sólo Las caricias del arroyo,

el cadáver del río

la música del violín.

que murió de pena.

Cuando ellas mueren

Sólo queda

sólo queda

el clavel

la soledad

con el alma enferma

arrojada

de tanto llorar.

Archivo

DIRECTOR


Domingo 24 de mayo de 2015

E

stos versos, escritos con la mano en el pecho y la mente lúcida, son en parte el reflejo de la etapa más sombría de la historia contemporánea de un país, cuyas dictaduras militares, a tiempo de sembrar el pánico y la violencia bajo el lema de “lucha contra el terrorismo de izquierda”, desencadenaron una represión insensata contra sus opositores, motivados por la clara convicción de liquidarlos físicamente, flagelarlos en las cámaras de tortura y lanzarlos a la diáspora del exilio sin más consuelo que la esperanza. Así, los primeros bolivianos llegados a Suecia en calidad de refugiados políticos, a partir de los años 70 y 80, trajeron consigo un rico bagaje cultural y una experiencia que pronto se plasmó en obras literarias tanto en verso como en prosa. De este modo, la literatura boliviana, parte integrante de la robusta columna vertebral de la vida cultural del país, ha trascendido las fronteras nacionales y se ha difundido allí donde sus promotores sentaron sus bases de residencia. La elaboración de un compendio general, aparte de mostrar los avances de la poesía escrita por bolivianos (as) residentes en Suecia, sirve no sólo como un documento de época, sino también como un punto de referencia para quienes están interesados en conocer algo más de la literatura boliviana creada fuera de las fronteras. No es casual que el discurso de estos poemas trascienda el espíritu boliviano en el exilio. Los versos hablan del desarraigo, la nostalgia y las hostilidades de un mundo cada vez menos ancho y más ajeno. Aquí es donde la poesía, con mayor o menor destreza técnica y lingüística, constituye un testimonio tanto personal como colectivo. La poesía, leída desde esta perspectiva, es una herida abierta en la vida nacional, un grito de protesta de quienes no se resignan al silencio ni a ser los sempiternos desplazados en la cola de la historia. Y, lo que es más importante, algunos de estos poetas, acaso sin saberlo, son los encargados de representar a Bolivia en el mapa de la literatura latinoamericana en Suecia. Por otro lado, es interesante observar que estas composiciones, aparte de estar salpicadas de metáforas y figuras de dicción, se caracterizan por el uso de voces y giros idiomáticos propios de un país multilingüe y multicultural. De ahí que los “bolivianismos” insertados en varios de los poemas, como interferencias naturales y hasta necesarias, son elementos complementarios del proceso de versificación que culmina en el instante de la revelación. Si bien es cierto que hay versos referidos a la cosmogonía andina, a los dioses tutelares del cielo, la tierra y el subsuelo, es también cierto que hay otros referidos al paisaje y la topografía, donde el macizo andino es tan deslumbrante como los valles, las selvas y los llanos; no en vano Bolivia es un país multifacético, una suerte de caleidoscopio en el corazón de América Latina. A los versos intimistas, que afloran desde lo más hondo del alma, se suman los versos escritos con explosión expresiva, donde los mineros son la fuerza combativa y los campesinos “los herederos del hambre” desde que los con-

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Poesía boliviana fuera de fronteras VERSOS QUE TRASCIENDEN LA ESTÉTICA, HACIÉNDOSE GRITOS DE PROTESTA DE QUIENES NO SE RESIGNAN AL SILENCIO. Víctor Montoya Escritor y pedagogo

Portada del libro editado el año 2005.

quistadores irrumpieron en sus tierras llevando armas en el cuerpo y mentiras en la lengua. Asimismo, están presentes los temas inspirados, así sea en menor grado, por las experiencias adquiridas en el país que los acogió de manera transitoria o permanente, pues a través de la escritura nos dan cuenta de su modus vivendi; de sus silencios y protestas, de sus sueños, amores y espe-

ranzas, de su apego a la vida y su odio contra los atropellos de lesa humanidad; ellos son quienes le ponen la palabra al sentido común y en ellos se sintetiza el sentir popular. En este libro, sin más pretensiones que las inherentes a un trabajo honesto, está compendiada la poesía boliviana publicada en las tres últimas décadas en Suecia. Es una selección sencilla pero significativa, sobre todo, si se trata de difundir la literatura de un país que, por los avatares del destino y la desinformación, es mucho más conocido por los golpes de Estado, el narcotráfico y la inestabilidad política; una imagen nacional que, a despecho de su grandeza, no siempre corresponde al valor de sus recursos naturales y su riqueza cultural. Debo aclarar que, en el proceso de elaboración de este volumen, no he manejado los parámetros propios de una obra antológica, que en principio considera el oficio escritural del autor y el valor estético de la obra seleccionada, sino el criterio de mostrar un panorama general de la poesía boliviana en Suecia, incluyendo a los autores que tienen uno o más poemarios publicados. Lo contrario hubiera implicado registrar sólo a quienes, con legítimo derecho, destacan en el contexto de la poesía boliviana contemporánea y cuyas obras son dignas de ser tomadas en cuenta en las antologías de la poesía latinoamericana. El libro, que contó con el respaldo de José Vargas, secretario de Cultura de la Federación Nacional de Asociaciones Bolivianas en Suecia, reúne a los siguientes autores: Efraín Arizcurinaga (La Paz, 1925), Héctor Borda Leaño (Oruro, 1927), Javier Claure Covarrubias (Oruro, 1961), Édgar Costa (L a Paz, 1943), Iván Decker Molina (Cochabamba, 1946), María Joaniquina (Oruro, 1957), María Miranda (La Paz, 1957), YarkoRhea Salazar (La Paz, 1956), Edwin Salas Russo (Casarabe, 1954), Rodolfo Siñani Paz (La Paz, 1939), María Luisa Umboni (Cochabamba, 1947), Olga Vásquez de Arizcurinaga (La Paz, 1927) y Galia Yaksic (Oruro, 1971). Ahora sólo queda aguardar que se sumen nuevas voces al quehacer poético boliviano en Suecia, donde ya se fijó la primera piedra de toque, a partir de la cual pueden proyectarse otras iniciativas tendientes a rescatar lo más significativo de la literatura boliviana escrita en la diáspora de la emigración y el exilio.


HISTORIA

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mediados del siglo XVI, los indígenas chicheños se hallaban asentados en los márgenes de los ríos de lo que ahora son las provincias Nor y Sur Chichas hasta Modesto Omiste, frontera sur boliviana colindante con Argentina. El territorio de los Chichas, que aún conserva ese denominativo en parte de la región, fue llamado por los españoles región de los “yndios chichas”, ya que éstos habitaban dispersos por las poblaciones de Calcha, Cotagaita, Tupiza, Talina, Suipacha, Mojo, Lonte, Moraya, Calahoyo y Tarija, además de lo que ahora son poblaciones argentinas como: Moreta, Casabindo y Cochinocas; y en Lípez convivían junto a los Atacamas y

Apatamas, en la zona de San Pedro de Atacama - ahora Chile. En vista de la formación de reducciones, llevada a cabo por los españoles, en Chichas los ayllus reducidos fueron concentrados en Calcha, Talina y Cotagaita. Los ayllus chichas reconocidos en 1645, mediante un padrón de visita realizado por el Marqués de Mansera a Talina (Sur Chichas) eran: Yoscaba, Iscaya, Sinsima, ubicados en tierras que abarcaban desde La Quiaca (ahora Argentina) incluía Nazareno (ahora Bolivia) y se sumaban los

Rescatando la provincias del s

EXTRACTO DEL LIBRO LOS CHICHAS EN LA SERÁ PRESENTADO EL 25 DE MAYO, EN EL M María Elena Chambi Cáceres Comunicadora Social elenachambic@ gmail.com

ayllus de Yurcuma, Espicaya y Esmoraca, en territorio nacional. Los ayllus de la parcialidad de Cotagaita (Nor Chichas) eran Tulla, Pancori, Manasaia, Quillaca, Zora y Arasaia. Mientras que los establecidos en Calcha eran los ayllus de: Ara, Espasla, Tambalis, Mitmiri, Chontola, Sitomacha, Churumata y Pacaxis, teniendo como indios principales a los indios

de apellid Choque y El valle de la prov con meno nador a u quina, mi apellidaba Chirica y S

CURATO

La regió tos, cinco de Tar par

Fotos: María Elena Chambi Cáceres

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historia de las sur de Potosí

A COLONIA, DE MARÍA ELENA CHAMBI, QUE MINISTERIO DE CULTURAS Y TURISMO.

dos Chilaca, Yelma, Aco, Condori, Berquis. e de Sococha, actualmente parte vincia Modesto Omiste, contaba os población y tenía como Goberun indio chicha de apellido Churientras que los indios principales an Socpassa, Acalla, Madrigal, Surubay.

OS

ón de los Chichas tenía nueve curao en la puna y cuatro en los valles rija. Un curato era una especie de rroquia con jurisdicción espiritual, a cargo de un cura español, quien extraía rentas a los lugareños para beneficio eclesiástico y cuya misión era evangelizar bajo los principios católicos a los indios, enseñando el idioma y aprendiendo el originario, además de impartir la enseñanza de sometimiento a las nuevas leyes y autoridades.

Los cuatro curatos del valle de Tarija se encontraban ubicados en Tarija, Patcaya, Yavi y Omaguaca, de éste último dependían las comunidades de San Andrés de Iruya y Bacoya; mientas que del curato de Yavi sus anexos eran Puscaya y Acoiti. Los últimos dos curatos. Yavi y Omaguaca, en la actualidad son parte del territorio argentino, ubicado al norte de este país. Estos curatos llevaban a los de la puna, madera para intercambiar con maíz, trigo, carne y charque, mientras que los pobladores de Lípez proveían de sal. Los cinco curatos de la puna eran Talina, Tupiza, la Gran Chocaya, Santiago de Cotagaita y Calcha. El primer curato de la puna, Talina, tenía habitantes indios y mestizos, que producían maíz y trigo, se dedicaban a la arriería y contaban con minas de oro. El segundo, con sede en Tupiza e identificado por los españoles como “la cabeza de las provincias de los Chichas” tenía más de 400 almas y en el poblado residían unos cuantos españoles, más que en los otros, quienes se sustentaban con la explotación de

las minas de oro y plata en Choroma, Estarca, Nazareno y Portugalete, además del comercio de géneros de Castilla. Dependían de esta jurisdicción Oploca, Salo y Mochará, cuya característica era la producción de trigo, cebada, maíz, papa, alfalfa y ganado caprino, siendo la arriería el principal oficio de los indios. La Gran Chocaya cobijaba al tercer curato, descrito como un lugar frígido pero con minas nutridas de profuso mineral y bastante producción de carneros de la tierra y guanacos. Por su parte, el cuarto curato tenía su asiento en Santiago de Cotagaita, con clima regular y benigno. En él habitaban pocos españoles, muchos mestizos y algunos indígenas, que como ya era común, vivían de la arriería y de la siembra de maíz, trigo, cebada, frutas como higos, duraznos y la única viña en toda la jurisdicción de Chichas, pese a que estaba prohibida su producción. Calcha era el último curato de la puna, sus pobladores cultivaban, igual que en los anteriores, maíz, trigo, cebada y frutas propias del valle, uva, durazno, higo, aunque en menor cantidad, ya que al ser tierras “repartidas” a los españoles, la cosecha de los nativos era únicamente para su abastecimiento. Vitichi dependía de este curato y sus pobladores se dedicaban con mayor intensidad a la crianza de cabras, curtían los cueros para cinchar a los animales, fabricaban cinturones, zapatos y ojotas, que les servía para hacer trueque con ganado, maíz y madera que llegaba de Tarija. El pueblo de Esmoraca estaba anexado al curato de San Pablo, mientras que la población de Cerrillos era parte de Santa Isabel, ambos pertenecían al

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partido de Lípez, pero dependían en lo civil de la provincia de Chichas. Era de particular interés de los españoles, debido a que existían minas que generaban abundante oro, plata, además de sal que era imprescindible para el refinamiento del mineral explotado. Son fragmentos del libro Los Chichas en la Colonia, que será presentado el próximo 25 de mayo, por el Ministerio de Culturas y Turismo, en el patio de esa dependencia estatal, a horas 19.00. Esta investigación tiene como fuente, documentos del Archivo Histórico de Bolivia, Casa de Moneda, archivos de la República Argentina y Archivos de la Nación Argentina, de Salta y de Jujuy, además de colecciones de publicaciones históricas de la Biblioteca del Congreso Argentino y la Recopilación de las Leyes de Indias del Congreso peruano.

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1. Iglesia y hacienda de Mojo, a 25 kilómetros de Villazón. Ahí vivían los chichas durante la Colonia y fue el lugar donde acamparon los españoles para sofocar la rebelión de 1781. 2. Claudia Sosa, en Lonte (chicheña), en la provincia Modesto Omiste, a punto de extraer leche para la elaboración de quesos de exportación. 3. Paisaje valluno que es parte de la provincia Modesto Omiste. 4. Plaza e Iglesia de Vitichi, donde se hacían cordobanes en el siglo XVII. En la actualidad perdura la producción de chicha y ratafía. 5. Máximo Mamani Girón, nativo chicheño de Talina, es el catequista y lleva la ropa típica.


Rivera: Indiscutible pionera nacional LA TELEVISIÓN Y EL TEATRO FUERON LOS CAMPOS EN LOS QUE INCURSIONÓ Y DEJÓ HUELLA. MURIÓ EL JUEVES PASADO. La Esquina

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Mabel Rivera le tocó enfrentar una época complicada para las artes bolivianas: su inicio. Sin embargo, encaró el reto con arduo trabajo y creatividad, a tal punto que el denominativo de pionera no le queda grande, y resume la trascendencia de su actividad en el teatro y la televisión. Nació en 1934, y desde pequeña mostró su inclinación por las artes, como cuenta la periodista Mabel Franco en una entrevista que le realizó en 2012. El salto cualitativo sucedió en la década de los 70, cuando la televisión nacional apenas quería empezar a gatear. La producción propia tuvo en Rivera a uno

Museo del aparapita

Mabel Rivera

de sus grandes hitos, pues se empezó a difundir un programa infantil en el que se presentaban cuentos infantiles clásicos, como Blanca Nieves, Caperucita Roja y otros a cargo de la dramaturga, quien por ese entonces era directora del teatro El Arlequín. La tarea era más exigente de lo que sería ahora, pues la joven televisión de aquel entonces demandaba un proceso de producción mayor, el que encaró Rivera con el fin de lograr el objetivo de llevar a la pantalla chica sus adaptaciones y puestas en escena. Franco también cuenta la aparición de Las aventuras de Till Eulenspiegel, la primera miniserie infantil de producción boliviana que se vendió para ser difundida en Paraguay. Rivera fue la productora de los 12 capítulos. Posteriormente, se dio a la tarea de montar obras de corte clásico y muchas otras producciones, enriqueciendo su canon teatral y que se transmitieron a través del canal estatal. Después Rivera fue parte del Instituto Boliviano de Cultura, en una fase abocada totalmente a la formación de nuevas generaciones en el teatro. Rivera respiró y vivió arte durante toda su vida, y su compañero en ésta fue el periodista y radialista Mario Castro, otro ícono nacional de la cultura. Recibió una Medalla al Mérito Cultural otorgada por el Gobierno en 2006. El legado que deja se aprecia en sus enseñanzas a través de las generaciones que aprendieron de ella el arte de la actuación, y como una de las primeras figuras de la televisión boliviana.

Rubén Vargas: Más allá de versos y páginas SU REPENTINA DESAPARICIÓN PONE EN EVIDENCIA UN VACÍO EN EL PERIODISMO CULTURAL BOLIVIANO. Miguel Rivera La Esquina

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o conocía a Rubén Vargas a través de las letras. Después de leer un buen puñado de notas culturales, no era ninguna sorpresa el identificar que las más atrayentes, reflexivas y pulcras, eran las que llevaban su firma. El ejercicio se repetía semana tras semana, mes tras mes... Además, críticas y reseñas suyas traspasaban las fronteras del país constantemente, ya Rubén Vargas, poeta y periodista. sea para dar cuenta de las letras nacionales o versar sobre las del mundo. Desde el suplemento Tendencias, de La Razón, configuró en los pasados cinco años un corpus temático fresco y actual, ofreciendo una visión especial y única no sólo del mundo de las letras, sino de las artes en general. Antes, la revista literaria Alejandría (de la que fue director) ya daba cuenta de la claridad y visión del que ahora es ratificado como personaje trascendental del periodismo cultural y paladín de la poesía. Las amarillentas hojas de estas publicaciones (y otras tantas de las que fue partícipe) pasan a engrosar un importante espacio en el estante de la cultura boliviana. Pero cualquier acercamiento sobre su nombre o su trabajo no hacían justicia a la agradable impresión que tuve después de conocerlo. Ese nombre y apellido cobró un nuevo sentido ya en carne y hueso. La firma adquiría un aire más fresco aún, cargada de un humor muy particular y de varias aficiones. Después, ya en el ámbito profesional, fugaces encuentros de índole periodística siempre dejaban una sonrisa, un intercambio de opiniones sobre tal o cual libro, autor, exposición o música. Lastimosamente, esta interacción no fue tan fructífera como la que desarrollé con el papel que aloja sus escritos. Algo que siempre me llamó la atención de su trabajo fue la profundidad y cuidado con la que abordaba cada tema, tanto de sus escritos como en las varias conferencias en las que tuve el placer de escucharlo; su capacidad de síntesis y análisis, su cuidada expresión, la amabilidad que demostraba con los interlocutores es una imagen que siempre quedará grabada en mi mente. No tuve el gusto de pasar clases con él, pero me imagino que mis sensaciones son similares a las de sus alumnos. Un repaso a las muchas notas, semblanzas, homenajes y expresiones de pesar que se escribieron en los pasados días motiva una reflexión sobre la urgencia de repensar y exigir un trabajo de profundidad en el campo del periodismo, y particularmente, en el ámbito cultural. La labor que Rubén desarrolló en su fructífera vida es testimonio de que un periodismo serio y comprometido es posible, más allá de impedimentos de cualquier tipo, ya que lo que motiva este trabajo va más allá de un móvil laboral, se trata de una condición personal y un deseo individual. Desde los medios queda el seguir con la huella que dejó Rubén, y desde los lectores el exigir el profesionalismo y calidad que él entregó en todo trabajo que desarrolló. Ultimamente lo vimos trabajando en el equipo editorial para la confección de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia, el proyecto editorial más grande que el país encaró en su historia, magnitud que es acorde a todo lo que dejó y deja el siempre querido Rubén, un vate de la poesía y las letras.

bibliotecabicentenario.gob.bo

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n una conversación con un periodista, en un café de la ciudad, acariciado por el frío y el sol de La Paz, se asomó a la reflexión los escritos (palabras) del Premio Nobel de Literatura de 1982 Gabriel García Márquez (†). El autor de Cien años de soledad, durante su participación en la séptima edición de los premios que otorgan Cemex y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano en Monterrey, México, en septiembre de 2008, realizó un diagnóstico del periodismo que hoy cobra una gran actualidad. Sin ocultar su molestia, el escritor colombiano declaró “sufrir cada mañana como un perro” debido a la mala calidad del periodismo escrito y porque es difícil hallar “auténticas joyas” en las páginas de algún medio. Acusó a los medios de no dar el tiempo suficiente a sus periodistas y admitió que ahora los periódicos deben competir con la radio y la televisión; sin embargo, defendió que la escritura tiene una gran ventaja sobre los medios electrónicos. “Escribir sale del alma, los otros medios son aparatos, son máquinas”, argumentó el literato colombiano. Así García Márquez recordó sus inicios en el periodismo, con sus columnas en El Universal de Cartagena y en El Heraldo de Barranquilla, donde escribía con el seudónimo de Séptimus, en homenaje al personaje de La señora Dalloway de la novelista británica Virginia Woolf. “Siempre ha sucedido así, pero antes había la ventaja de que el periódico era más difícil de hacer y las máquinas nunca funcionaban bien y daba tiempo para pensar un poquito.

Escribir sale del alma REFLEXIÓN SOBRE EL PERIODISMO Y EL NECESARIO AMOR POR LA ESCRITURA Y EL ARTE DE CONTAR HISTORIAS. Juan Cori Ch. Periodista

Esa era la vida de los periodistas de antes, entonces sufríamos tanto que nos teníamos que emborrachar todas las noches”, comentó. Con todo, ‘Gabo’ cerró su reflexión con un dictamen que hoy se hace preciso enfatizar: “El periodismo es una vaina que uno lleva por dentro”. En efecto, el periodismo es la creación diaria, el alimento del alma. No se construye sólo de monólogos, de transcripciones extensas sin una estructura. De ‘teclear’ por horas sobre un dicho, una denuncia o una amenaza, cometiendo errores que debieron ser corregidos en la universidad. Siento una gran molestia por aquellos que con el título que se arrogan de “periodistas” escriben de la peor manera y terminan la jornada como si ganaran un premio para periodismo. ¿Se ha perdido la pasión por la construcción de historias? ¿De relatar con precisión la realidad? No sugiero mentir con relatos extraordinarios para ganar un premio, sino de

recuperar el amor por la escritura, de dejar un poco de tu alma en cada párrafo. El escritor y periodista Ryszard Kapuscinski relató al País de España en una ocasión lo siguiente y que lo dejo para la reflexión: “Heródoto era un hombre curioso que se hacía muchas preguntas, y por eso viajó por el mundo de su época en busca de respuestas. Siempre creí que los reporteros éramos los buscadores de contextos, de las causas que explican lo que sucede. Quizá por eso los periódicos son ahora más aburridos y están perdiendo ventas en todo el mundo. Ninguno de los 20 finalistas de la última edición del Lettre-Ulysses del arte del reportaje [premio que se otorga en Berlín], y del que soy miembro del jurado, trabaja en medios de comunicación. Todos tuvieron que dejar sus empleos para dedicarse al gran reportaje. Este género se está trasladando a los libros porque ya no cabe en los periódicos, tan interesados en las pequeñas noticias sin contexto”.

NO HAY MEJOR OFICIO EN EL MUNDO QUE ÉSTE, PERO YA A MI EDAD ME ABURRE MUCHO”. (Gabriel García Márquez (1927-2014)

entretantomagazine.com

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e denomina así, en cuanto a iconografía, al Cristo de tres rostros por concentrar los tres poderes divinos en uno solo, de acuerdo con el precepto latino “Pater est Deus, Filius est Deus, Spus Sctus est Deus” (el Padre es Dios – el Hijo es Dios – el Espíritu Santo es Dios), que daría origen en la ciudad recostada a los pies del majestuoso Illimani —símbolo de la Trinidad en sus tres resplandecientes cumbres— a la llamada Fiesta Mayor de los Andes que el presente año se postula ante la Unesco como Patrimonio Intangible de la Humanidad. El origen de la multitudinaria y fastuosa fiesta del Gran Poder en La Paz tuvo su origen en 1940 en una pequeña aldea aledaña a la metrópoli, conocida como Chijini (pastos verdes, en aymara), con motivo de la inauguración de su templo, organizándose el primer desfile folklórico de música y danzas que recorrió junto con la procesión sus todavía incipientes calles ante la prohibición que tenían los indígenas de ingresar bailando al son de zampoñas y bombos al radio urbano. Desde aquellos primitivos tiempos, la festividad sufrió modificaciones extraordinarias, diversificándose al lento paso de los años hasta alcanzar la magnificencia actual. La fiesta movible y los oficios religiosos se establecieron en el día central de la Trinidad (que cae siempre en domingo) y en vísperas de la fecha la máxima atracción de la fiesta la constituye la famosa entrada folklórica que copa las principales arterias de la urbe paceña. Teniendo en cuenta estos parámetros, cada año su esplendor y espectacularidad fue en creciente aumento. Desde su origen entre los devotos promesantes del santo se ha convertido en uno de los acontecimientos más genuinos del folklore nacional, colmando las arterias de la ciudad en un espectáculo de música, colorido y danza que cautiva la atención de los estantes y habitantes de la ciudad, así como la nutrida concurrencia de turistas principalmente extranjeros. Partiendo desde el populoso Barrio del Gran Poder, más de 60 fraternidades con cerca de 30.000 promesantes, entre danzantes y músicos, participan en un recorrido de varios kilómetros

Algo más que etimologías: Gran Poder LO RELIGIOSO Y FOLKLÓRICO SE FUNDEN EN ESTA GENUINA Y GRANDIOSA MANIFESTACIÓN CULTURAL. Marcelo Arduz Ruiz Escritor

1. El arte boliviano también refleja la presencia del Cristo de tres rostros en el imaginario colectivo. 2. Una de las imágenes más tradicionales del Jesús del Gran Poder.

que baja por la avenida Montes y acaba en pleno centro de la ciudad. Desde tempranas horas, los espectadores se instalan a lo largo del trayecto a fin de disfrutar del espectáculo que se prolonga a lo largo de más de 12 horas continuas, pasando inclusive la medianoche. Cabe destacar que la entrada del Gran Poder ha motivado a muchas otras festividades en la sede de gobierno, como la Universitaria y más de mil que se registran en la ciudad y alrededores durante todo el año, convirtiéndose en impulsora del folklore nacional al surgir en su seno bailes como caporales o la saya, que se incorporaron enriqueciendo el carnaval de Oruro, la fiesta de Urkupiña o el Corso de Corsos en la ciudad de Cochabamba, y en reciprocidad recibió el aporte de los Tobas y el Tinku que por su vistoso despliegue se convierten en grandes atractivos de la festividad. Finalmente, ateniéndonos al carácter religioso que reviste la festividad, sería conveniente promover la declaratoria de la sacra imagen del Gran Poder como Patrono de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, de la misma manera que en la otra orilla del océano es Patrono de Sevilla, la metrópoli que antaño fuera la esplendorosa capital indiana del Viejo mundo…

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fmbolivia.com.bo

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