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JUEVES 17 de mayo de 2018

esquina La reseña sobre Francisco Coloane Cárdenas, autor chileno, invita a transitar por la literatura de viaje y aventura por aquellos relatos tanto del “narrador de los mares” como de otros autores que nutren la imaginación. PÁGINAS 4-5

Rodolfo Ortiz

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Para el despertar de las conciencias LA CATEDRÁTICA, INVESTIGADORA E HIJA DE ELIZARDO PÉREZ DEJÓ COMO LEGADO UN LIBRO QUE RESUME LA HISTORIA DE WARISATA, LA ESCUELA AYLLU, Y REVELA DETALLES NUTRIDOS POR SUS PESQUISAS Y

IMPORTANCIA DE LOS DIÁLOGOS CON CAFÉ Y

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‘EL PAPIRRI’ CAUTIVÓ A SU PÚBLICO CON DOS CONCIERTOS Y

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Cine

PRODUCCIÓN NACIONAL

Las tres rosas Nueva apuesta / propuesta Claudio Sánchez *

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n nuevo estreno nacional, y de este modo también se promociona la ópera prima de Wálter Valda. Se trata de Las tres rosas, una historia de amor basada en la canción del grupo Alaxpacha. La película ya ha sido exhibida de manera extraordinaria en algunas ciudades del país, entre ellas Oruro y Sucre. Este largometraje está presente en circuitos alternativos desde aproximadamente un año atrás. Su condición de “estreno nacional” puede explicarse porque ahora ingresa en el circuito comercial del eje troncal (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz). Valda hace una propuesta interesante, no sólo por la narrativa o la técnica que desarrolla, sino más bien por el modo de producción que aplica. Se trata de una película filmada en el área rural de Chuquisaca y La Paz, en Tarvita y también en Charazani. Esto aporta no sólo preciosos paisajes como escenarios de esta historia de amor nacida entre dos niños que se vuelve inquebrantable, a pesar de las adversidades, y deja una marca profunda en la vida de los protagonistas; sino también que se convierte en una muy buena forma de financiar un producto audiovisual. A través de los gobiernos municipales se puede acceder a fondos que permiten la creación artística en función del desarrollo cultural de las regiones, es decir que el escenario principal de Las tres rosas sea el área rural y no las ciudades permite que el espectador pueda descubrir otros lugares, y en lo inmediato querer conocerlos en persona. Esto, dentro de un sistema de economía responsable, da lugar a que una película pueda ser un elemento fundamental en el desarrollo del turismo, por ejemplo. En el Estado Plurinacional se ha trabajado de manera continua por dar fe de la existencia de los pueblos y naciones indígenas, ése ha sido el aporte audiovisual para la elaboración de la nueva Constitución Política. Ahora que ya se ha consolidado esta referencia de la existencia de las 36 naciones, queda dar un paso hacia adelante en la posibilidad de imaginar las ficciones desde las realidades propias. Valda debuta en la pantalla grande de los circuitos comerciales del país con una propuesta muy atractiva, tanto en el resultado final como también en su forma de producción. * Crítico de cine

esquina DIRECTOR

Delfín Arias Vargas EDITOR GENERAL

Rolando Carvajal Vargas

JEFE DE REDACCIÓN

COLABORADORES:

Ramiro Ramírez Simons

Homero Carvalho Oliva Claudio Sánchez Pablo Cingolani Aitor Arjol

PERIODISTA

Jackeline Rojas Heredia jadelheredia@gmail.com


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Pintura

Muestra de arte Vivencias en la galería de la UPB Vivencias congrega las creaciones de cinco artistas nacionales: Javier Fernández, Jenny Cahuana, René Botelho, Consuelo Mendieta y Édgar Quispe.

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a muestra colectiva presenta alrededor de 40 cuadros y estará abierta al público del 16 al 31 de mayo, en la zona de Obrajes. Será también uno de los atractivos culturales de la zona Sur durante la Larga Noche de Museos, el sábado 19 en la ciudad de La Paz. La exposición tiene como nexo común la visión de los artistas sobre elementos similares, como paisajes naturales y urbanos, animales, bosques y personajes tradicionales o costumbristas.

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Literatura

RESEÑA DE AUTOR Y OBRA

Tierra de Fuego: de Francisco Coloane a dos pistoleros del salvaje oeste El tiempo le dejó a medio camino... Aitor Arjol *

Llevo el mar adentro y lo necesito para hoy”. Eso decía el escritor chileno Francisco Coloane en una entrevista que le hiciera la periodista Claudia Alamo para la revista Caras, en junio de 1998. Un hombre de mar precisamente, además de uno de los pilares fundamentales de la narrativa chilena del siglo XX. Nacido en Quemchi, puerto sombrío y apostado junto al frío oleaje patagónico, en un lejano 19 de julio de 1910. Una vida eternamente vinculada a la dureza de las condiciones que impregnan la Patagonia, un amplio territorio que se extiende a lo largo de la costa más austral del continente americano, y que aún guarda reminiscencias de pueblos indígenas que históricamente lo habitaron, como chonos, yaganes o los propios onas, también llamados ‘selknam’. Francisco Coloane debió mirar con ese par de “faroles brillosos que pueden acoger o derrumbar” el inmenso mar, desde la ventana de su casa que actualmente funciona como museo. Por aquel entonces contaba con 88 años de edad, y como reconocía sentado en el banco de una plaza, era su esposa, Eliana Rojas, la

que aún le mantenía vivo y en constante estado de ebullición. La periodista que lo entrevistó describe muy bien en unas pocas líneas el rostro del escritor: “Coloane no cree en Dios, pero sí en la naturaleza. Por eso, no mira los autos ni siente el olor a motores recalentados de la ciudad. Para él todo tiene olor a mar, a ballenas y lobos marinos. Y ésta es su gracia. Porque en este cuerpo de hombre grande y fuerte, habita un niño cándido y soñador. (…) Sus historias encantan por el olor a aventura, a riesgo. Pero (…) aprendió a vivir con esos sentimientos desde niño. No es fantasía, sino recuerdos de infancia en los que su padre, Juan Agustín Coloane, un ballenero fuerte y querendón, murió cuando Francisco tenía 13 años. Su madre, Humiliana Cárdenas, también partió al poco tiempo. Y el Francisco adolescente hizo camino al andar. Entre sus múltiples oficios en el sur, de peón de una hacienda ovejera, de capador de corderos, de amansador de caballos, de crónicas de un diario. Luego vendría el escritor, el redactor, el actor y hasta documentalista”. El escritor chileno falleció en Santiago de Chile el 5 de agosto de 2002, pero además del Premio Nacional de Literatura que le fuera concedido en su país en 1968, dejó obras clave como El último grumete de la Baquedano —aún vigente para su lectu-


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ra en los colegios—, Cabo de hornos”, La Tierra de fuego se apaga, El camino de la ballena o Rastros del guanaco blanco”. El tiempo le dejó a medio camino entre el olvido, el autor de culto y la consideración por la crítica como el Jack London de Sudamérica, por la potencia y visceralidad de los universos descritos en la Patagonia, a la que Francisco reservaba el calificativo de estar situada “al borde del abismo”, pues afirmaba: “En mi fuero interno soy como hijo de esa naturaleza, a veces en la cresta florida de una ola, llena de ojos vacíos, y otras veces en los brazos amorosos de una extendida playa arenosa de sus resacas”. De ahí que la breve lectura de alguno de sus cuentos enseguida establece hilos invisibles con otros escritores de entornos marinos oscuros y grisáceos, como Joseph Conrad, Julio Verne o Edgar Allan Poe. Aunque no los únicos porque los resortes de la Patagonia llegan mucho más allá de la simple curiosidad. Tal es el caso del novelista inglés Bruce Chatwin (1940-1989), quien a la edad de 37 años escribiría En la Patagonia, después de una estancia de seis meses por aquellos lugares tan míticos y apartados de la vecindad humana. Para unos un clásico de la literatura de viajes y para otros una transcripción imaginaria de hechos, conversaciones

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y personajes que, sin embargo, llevan a otro hecho insólito: Bucht Cassidy y Sundance Kid, célebres prófugos de la justicia en el salvaje oeste americano, dejaron sus correrías y asimismo fueron a dar de bruces en la Patagonia. Dos bandidos con un largo historial de asaltos a bancos y trenes, que en febrero de 1901 embarcan a Buenos Aires y una vez allí, les aconsejaron instalarse en la Patagonia. Así debieron hacerlo, pese a que las correrías y robos seguirían siendo la tónica en aquellas nuevas tierras que guardaban similitud con las propias de donde venían. El misterioso final de aquellos bandidos patagónicos, sin embargo, tiene lugar en Bolivia. El 3 de noviembre de 1908 en alguna parte de San Vicente, por páramos tan polvorientos y silenciosos como los de la Patagonia, un correo a lomos de una mula viajaba con el dinero destinado a pagar los sueldos de los trabajadores de una mina de plata. El correo es asaltado por dos bandidos norteamericanos. Tres días después los asaltantes fueron abatidos en la casa donde se habían refugiado, por miembros de la milicia boliviana, y sus cuerpos debieron ser finalmente sepultados en alguna parte del cementerio de San Vicente. *Escritor español


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Ensayo REMEMBRANZA

Diálogos y cafés Los cafés poseen un poderoso influjo sobre el idioma, pues allí se acuñan palabras y se eliminan otras por gastadas u obsoletas. Homero Carvalho Oliva*

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os cafés son uno de los motivos de la literatura, en mi caso los he convertido en personajes de mis novelas, como La ciudad de los inmortales, que retrata a la ciudad de La Paz durante la época de reconquista de la democracia, y Santo vituperio, que lo hace con los del bulevar de la avenida Monseñor Rivero de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, cafés que reinventaron esta ciudad, transformándola en cosmopolita. Los caminos me llevaron a muchos cafés, muchos más que las tantas ciudades que conocí. Los cafés son comarcas orales en las que se manifiesta la verdadera naturaleza humana: el diálogo, y a mí me gusta conversar: escuchar y ser escuchado. En los cafés, las conversaciones son abiertas, los que participan emiten significados y los que escuchan los reciben y los pueden reciclar entablándose una dialéctica particular que convierte al diálogo en un juego, en un ritual, dependiendo del tema y de los participantes y cada quien lo hará en la conversación que se merezca. No hay que olvidar que el diálogo también se da con un buen libro y la soledad, en estos casos, es la mejor compañera. Los cafés poseen un poderoso influjo sobre el idioma, pues allí se acuñan palabras y se eliminan otras por gastadas u obsoletas, las nuevas salen jubilosas de esos lugares y toman los medios de comunicación y los discursos políticos. Los cafés, además de servir de refugio a viajeros, turistas, hombres de negocios, ena-

morados y solitarios de toda calaña, cobijan a grupos definidos y son sede permanente de los más conspicuos conspiradores políticos, así como de chismosos que pasan su vida yendo de un local a otro llevando y trayendo chismes aumentados y corregidos por su propia perversidad. Los cafés que conocí de joven en la ciudad de Nuestra Señora de La Paz de Ayacucho me traen gratos recuerdos porque eran cosa seria. Después de la amnistía irrestricta arrancada por Domitila Chungara al dictador Hugo Banzer en 1978 se convirtieron en un personaje más en el proceso de recuperación de la democracia, acogiendo a muchos revolucionarios, jóvenes novatos y veteranos llegados del exilio, que hicieron de ellos sus centros de reunión y de agitación permanente. Cafés y revolución. Fueron los lugares preferidos de diferentes y hasta irreconciliables tendencias de izquierda y de solitarios intelectuales que habían marcado sus territorios como animales salvajes en una selva urbana. En ellos se conjuraban militantemente o se iban reuniendo espontáneamente para la conspiración perpetua: el ejercicio teóricopráctico que los hermanaba a todos. Con la recuperación de la democracia, algunos de los míticos dirigentes de la Revolución Nacional, del partido socialista, de los comunistas so-


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viéticos y chinos, y otras leyendas de la política criolla recién llegados del exilio o salidos de la clandestinidad, volvieron a juntarse en el Café de La Paz, donde los jóvenes íbamos a mirarlos como si fueran piezas de un pasado de lucha cuyo emblema era la Asamblea Popular de 1971. Allí, juntos pero no revueltos, cada uno en la mesa de su partido, se podían ver a algunos de ellos que luego fueron desapareciendo vencidos por los años o asesinados en los sucesivos golpes de Estado que siguieron afrentando a Bolivia hasta octubre de 1982. Hoy, gracias a sus fortalezas físicas (jamás aceptarían que Dios tenga algo que ver con su longevidad) se puede ver a algunos de estos sobrevivientes de una época de valentía y de compromiso. A veces me doy una vuelta por las instalaciones remodeladas de este café tan sólo para tener el gusto de compartir algunas palabras con los sobrevivientes. Nosotros nos reuníamos en el Tokio, en El Prado paceño, era el refugio de los pocos militantes del Grupo Octubre y de otras organizaciones de izquierda nacional. Antes del golpe de García Meza, los dirigentes mineros y obreros tenían la costumbre de ir al mediodía y por la tarde al famoso ‘Lechingrado’, que debía su nombre al apellido del entrañable líder obrero, en la planta baja de la COB. Al mediodía, cuando las cosas perdían su sombra bajo un sol perpendicular, se veía al maestro Juan Lechín Oquendo parado junto a un arbolito, una chalina envolvía su cuello y un pucho sin encender apuntaba desde su céle-

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bre boca de irreductible líder de los trabajadores. Después de su destrucción, por órdenes de García Meza, se quedaron sin refugio y se dispersaron como golondrinas después del corto verano de la anarquía. Hoy, en La Paz se abrieron decenas de cafés, pero extraño el Tokio, quizá porque me miro sentado con mis bigotes negros, mi nariz aguileña y mis redondos lentes de carey, y me recuerdo dueño de la verdad y de la revolución. He frecuentado cafés en Madrid, Nueva York, Florencia, Estocolmo, Medellín, Copenhague, Oslo, Santiago, Lima, Barquisimeto, San Pablo, Buenos Aires, Quito, Managua y otras ciudades que la literatura me ha permitido conocer, y en todas ellas he saboreado buenos expresos, cortados y capuchinos. Ahora, en Santa Cruz de la Sierra, los caminos me llevan a los cafés cercanos a la plaza 24 de Septiembre y a los de la avenida Monseñor Rivero, que reinventaron esta ciudad brindándole un aire urbanomoderno que los cruceños no pierden la oportunidad de anunciar. *Escrotor, poeta y gestor cultural


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Libro RESEÑA

Elizardo Pérez, el despertar de las conciencias

La autora del libro, María Victoria Pérez Oropeza, falleció el viernes 11 de mayo. La facultad de Humanidades de la UMSA le rindió un homenaje póstumo el martes 15. Jackeline Rojas Heredia

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ememorar la historia es una necesidad básica para comprender el desarrollo del Estado Plurinacional, sus cambios y transformaciones. Entendido de ese modo y con la finalidad de que el lector tenga los elementos necesarios, la hija de Elizardo Pérez, María Victoria Pérez Oropeza, publicó en 2017 el libro Elizardo Pérez, el despertar de las conciencias, sobre la base de lo publicado por su padre en 1962: Warisata, la escuela ayllu, que fue financiado y pedido por los indígenas de las poblaciones de Warisata y Llica. La publicación de Pérez Oropeza fue apoyada por la Campaña Boliviana por el Derecho a la Educación, que prioriza el rescate de la memoria histórica y de las conquistas sociales por el derecho a la educación, liderada por los pueblos originarios. La obra se constituye en un documento fundamental que no sólo resume la experiencia de lo que fue el modelo educativo, sino que permite comprender la necesidad humana de acceso al conocimiento, a la justicia y al derecho a vivir en una sociedad menos discriminadora y más equitativa. Pérez Oropeza inicia el contenido con el primer encuentro entre Elizardo Pérez y Abelino Siñani, en 1917, cuando éste último enseñaba el abecedario a niños indígenas a escondidas de los patrones. El segundo encuentro y definitivo fue para iniciar las labores de construcción de lo que posteriormente sería la escuela ayllu y su posterior inauguración, en 1931. La obra recorre todas las peripecias burocráticas para lograr el per- miso del

En la escuela se descubrió el talento de grandes compositores aymaras. Ministerio de Educación de entonces, para operar y buscar fondos, a los que casi nunca tuvo acceso. Elizardo Pérez se dio a la tarea de construir una escuela indígena en el lugar más habitado por las poblaciones aymaras, no todas bajo dominio del pongueaje. Contó con la ayuda de otros maestros que no creían mucho en el proyecto, sobre todo porque los indígenas no se involucraban. Durante va-

María Victoria Pérez Oropeza muestra su obra.


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rios días trabajaron solos, hasta que un día llegó Siñani con los hombres de la comunidad de Achacachi, lo que habían hecho fue observar a Pérez para saber si realmente estaba dispuesto a emprender el proyecto, una vez convencidos, ellos aportaron su mano de obra. Son recuerdos y situaciones de enorme valor emotivo y cultural. Iniciadas las labores educativas se llevó a la práctica la base de los principios andinos de liberación, reciprocidad, complementariedad, intercambio cultural entre lo rural y urbano, y la estimulación y desarrollo de las habilidades de los niños, niñas y adolescentes.

LOS ATAQUES Para conseguir ítems, fondos y demás, Pérez siguió luchando contra la burocracia y contra aquellos funcionarios, maestros y políticos que le declararon la “guerra sin tregua a Warisata” debido a que para ellos representó un peligro a los intereses de los patrones gamonales. Muchas son las situaciones y nombres que el libro menciona con los detalles de las bajezas destinadas a perjudicar la escuela. Si bien la prensa los apoyó al inicio, luego también los atacó y los tildó de ser un sistema educativo falso, de estarse aprovechando recursos y demás. Con el apoyo de su esposa, Jael Oropeza, Elizardo sorteó varias ocasiones de peligro. La situación empeoró cuando se dispuso ampliar la red de núcleos educativos. Empezó por inaugurar otra escuela en la población de Jesús de Machaca en 1937. Luego se dispuso irradiar el modelo al oriente y se trasladó a Beni para fundar una escuela en la población de Moré para los indígenas sirionó. La travesía de viaje afectó terriblemente su salud y fue internado en el hospital de Cachuela Esperanza, atendido por un médico suizo. (En ese entonces,


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Cachuela poseía el hospital más completo de toda Sudamérica) Cuando llegó a Casarabe, quedó sorprendido por el trabajo que realizó el también maestro Carlos Loayza Beltrán y su esposa. Ya operaba una escuela en esa población beniana, llevada adelante desde la misma visión indígena de convivencia y respeto por la naturaleza. Luego Pérez se trasladó al Chapare para fundar el siguiente núcleo educativo de similares características y destinado a los yuracarés. Otra fue la escuela de Murmuntani. La obra recupera también la historia de las seis becas otorgadas a Bolivia para ir a México y compartir la experiencia de Warisata, cinco de las cuales se dispusieron para otros maestros enemigos del modelo y sólo una fue destinada al maestro Carlos Salazar Mostajo, quien defendería Warisata hasta el final. Pese a todos sus detractores, la escuela ayllu se hizo conocer a escala internacional y fue un ejemplo para varios países, los que entendieron que no se podía convivir con las poblaciones originarias en el oscurantismo y la ignorancia. Elizardo Pérez rememora gratamente el apoyo que le brindó el periodista y escritor peruano Gamaliel Churata (Arturo Pablo Peralta), más una veintena de intelectuales y escritores que se manifestaron a su favor. También resalta y detalla el apoyo que tuvo por parte del presidente de Bolivia, Germán Busch. Sin embargo, una vez muerto Busch, después de un supuesto suicidio, las nuevas autoridades dieron rienda suelta a su odio y destruyen los núcleos educativos fundados por Pérez, expulsan a maestros, directores y persiguen a estudiantes. En el oriente, los estudiantes fueron masacrados a látigos y varios asesinados. Casarabe queda destruida, pero la historia es como un río que avanza sin detenerse y es el puntal que debe generar la curiosidad en el lector para adquirir el libro y acercarse un poco más al ser humano que se considera “diferente”, acercarse a la construcción de patria.

Promoción de maestros de Warisata.

Las clases se integraban al trabajo agrícola.


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Música REMEMBRANZA CONCIERTO

‘El Papirri’ celebró 39 años de canciones El público abarrotó el teatro y pese a las más de dos horas de interpretaciones se los escuchó pedir más y más. Dos noches memorables para Manuel Monroy Chazarreta.

Ojos de botón, cuello de resorte, patas de bastón, alma de consorte…”, es la letra de una composición de Manuel Monroy Chazarreta, ‘el Papirri’, dedicada a un perro que lo acompañó durante su estadía en Ecuador. La pieza fue interpretada por un grupo de niños (Papirri´sKinder) durante los conciertos que el artista compartió con su público el 10 y 11 de mayo en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, La Paz. Así celebró 39 años de canciones e invitó a un elenco de grandes artistas que lo acompañaron en el escenario. Con David Portillo estrenó la morenada “Mamita Cantila, …estrellita de la mañana madre de la Luz…”, que no sólo invita a bailar, sino que despierta la devoción en quienes la escuchan y posiblemente en quienes participan en la entrada del Carnaval de Oruro. La pieza Mi compañera fue interpretada con el talento de Gabo Poma y Mauricio Segales, jóvenes que se abren paso en la música. La función fue emotiva no sólo por la respuesta de un público que ovacionó las canciones y le expresó su cariño incondicional, sino por la profundidad de las letras, que al escucharlas despertaban emociones, como Samba para Anita, escrita por él en homenaje a su madre, además de las ya mencionadas. Un sector conmovedor fue protagonizado por el artista Sergio Caballero, quien interpretó una de las crónicas del ‘Papirri’ dedicada a Ilaria, la mujer indígena que acompañó la infancia y parte de la adolescencia de manuel Monroy Chazarreta. La melodía fue tan sentida que parecía provenir de la voz del protagonista. La alegría, elegancia y glamur llegó con al baile de los waphuris Galán, quienes destellaron lentejuelas y sonrisas. Wara también se hizo sentir con la magistral interpretación y estreno de Mama coca. El creativo Ale Arxondo participó con la ilustración de una imagen inspirada en Maribel, que reivindica el valor de una mujer. Las carcajadas llegaron con el artista cochabambino Guery Sandoval, ‘El Pocholo’, cuya presencia cautivó y llenó de risas todo el teatro. Monroy Chazarreta fue acompañado por Tere Morales y por Papirri´sKintet, además de Raúl Flores en el bajo, Vico Guzmán en la batería, Heber Peredo en el teclado, Ariel Choque en el charango y Roberto Morales en vientos. Sin duda una presentación que quedará por mucho tiempo en el recuerdo.

‘El Papirri’ acompañado por el Pocholo.


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Lírica PROSA Y POESÍA

Hasta el fin del mundo y Cruz del Sur Los vientos retumban tu nombre, lo llevan lejos, en otras orillas lo vuelven a escribir... Pablo Cingolani* Escritor argentino

Las arenas se revuelcan y siempre te ceden el paso. El horizonte se achica y te acerca un tapiz de flores rojas. Hay los que nacieron para ahogarse en un vaso de tristeza, hay los que no: los que son alegres por derecho, por naturaleza, porque, acaso y además, les cuesta mucho amargarse, los subleva ser tristes. Los vientos retumban tu nombre, lo llevan lejos, en otras orillas lo vuelven a escribir o lo pronuncian en lenguas. Siempre habrá espacio y memoria, y cauce y hasta eternidad para que seas eso: nombrado, y te reconozca cada abismo, cada risco, cada llanura sedienta, cada amanecer en el que vos no te acordabas ni siquiera de eso. Ésa es la vida, la que clama. Porque uno tiene derecho, sobre todo al olvido, a ese olvidaje de lo que no huella, no sentencia, no se acuna: no tiene nombre. Ésa también es la vida: lo que vuelve. Hasta el fin del mundo, hasta el fin de los tiempos, te tapizarán tus helechos, te ampararán tus líquenes, te volverán a acunar las piedras, los cerros, la música de las piedras, las palabras que dictan los cerros. Hasta el fin del mundo arreciarás, y vientos y arenas y estrellas y destinos te cederán el paso. Vas a sufrir, padecerás, acaso dudes Eso no importa Hasta el fin del mundo las montañas te cortejarán, y en el silencio que ahueca todas las verdades, en el latir que no cesa y arrecia de faros y musgos y pieles y virtudes y cielos, en la hora nona o en cualquier momento, sucederá, se revelará Pronunciarán tu nombre Hasta el fin del mundo, hasta el fin de tus días, lo vas a envolver en tules, lo vas a evocar en alhajas y almejas y tesoros escondidos, y lo vas a recordar en el más majestuoso, el más inconmovible, el más íntimo de todos tus silencios. (Río Abajo, 12 de mayo de 2018)


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CRUZ DEL SUR Del sur, la cruz Y sus espinas Del sur, la cruz Y su horizonte Del sur, su cruz Y su destino Del sur, siempre del sur Su eterno cielo Del sur, siempre del sur La fe que duele Pero no se oxida La fe que sangra Pero no se agrieta No cicatriza Duele el sur Duele su cruz Duele la vida en el sur Pero no hay más amparo No hay otra guía Que ese dolor Que algún día Se volverá camino Se volverá huella Se volverá faro, alborada Se volverá todas las sangres Del sur para el sur desde el sur Hasta el sur, desde su cruz Hasta la alegría de ser sur Y nada más que sur El sur del mundo El sur del destino El sur del ansía El sur de la esperanza El sur de los sueños El sur del sur El sur de Tunupa El sur del sur de la Cruz del Sur (Río Abajo, 6 de mayo de 2018, tres días después del día de la Chakana)


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Reseña HOMENAJE

Poesía esencial de El 14 de mayo se celebró en El Salvador el día de la poesía en memoria de Roque Dalton, quien trabajó por la transformación social. Telesur

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l 14 de mayo de 1935 nació el poeta salvadoreño Roque Dalton, uno de los principales referentes de Centroamérica. “El gran poeta de hoy debe tener dos puntos de partida necesarios para construir su obra: el profundo conocimiento de la vida y su propia libertad imaginativa”, indicó Roque Dalton en su ensayo Poesía y militancia en la América Latina, publicado en 1963. En 2013, El Salvador declaró el 14 de mayo Día Nacional de la Poesía en homenaje a este poeta revolucionario. Desde que se unió al Partido Comunista Salvadoreño, su actividad política hizo que el Gobierno siguiera de cerca sus pasos. Varias veces fue arrestado y luego tuvo que exiliarse. Estuvo en México y luego se trasladó a Cuba, donde desarrolló una intensa actividad poética. Los años siguientes estuvo en Praga, donde trabajó como escritor para la revista del movimiento internacional comunista. Dalton es uno de los principales referentes revolucionarios del siglo XX en Centroamérica.


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Roque Dalton Comprometido y con una marcada sencillez, entregó su vida a favor de la transformación social y luchó por la construcción de una nueva sociedad.

VIDA Y OFICIOS Insoslayable para la vida, la nueva vida me amanece: es un pequeño sol con raíces que habré de regar mucho e impulsar a que juegue su propio ataque contra la cizaña. Pequeño y pobre pan de la solidaridad, bandera contra el frío, agua fresca para la sangre: elementos maternos que no deben alejarse del corazón. Y contra la melancolía, la confianza; contra la desesperación, la voz del pueblo vibrando en las ventanas de esta casa secreta. Descubrir, descifrar, articular, poner en marcha: viejos oficios de los libertadores y los mártires que ahora son nuestras obligaciones y que andan por allí contándonos los pasos: del desayuno al sueño, del sigilo en sigilo, de acción en acción, de vida en vida.

COMO TÚ Yo, como tú, amo el amor, la vida, el dulce encanto de las cosas, el paisaje celeste de los días de enero. También mi sangre bulle y río por los ojos que han conocido el brote de las lágrimas. Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pan, de todos. Y que mis venas no terminan en mí sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poesía de todos.

AYER Junto al dolor del mundo mi pequeño dolor, junto a mi arresto colegial la verdadera cárcel de los hombres sin voz, junto a mi sal de lágrimas la costra secular que sepultó montañas y oropéndolas, junto a mi mano desarmada el fuego, junto al fuego el huracán y los fríos derrumbes, junto a mi sed los niños ahogados danzando interminablemente sin noches ni estaturas, junto a mi corazón los duros horizontes y las flores, junto a mi miedo el miedo que vencieron los muertos, junto a mi soledad la vida que recorro, junto a la diseminada desesperación que me ofrecen, los ojos de los que amo diciendo que me aman.


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Publicaciones SUPLEMENTO EDUCATIVO

Goyi participará en la Larga Noche de Museos El personaje, creado por Jaime Sanjinés Vidal, y sus amigos viven inagotables aventuras durante su crecimiento, lo que los lleva a nutrir sus conocimientos.

Ejemplares antiguos de Goyi para colección.

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os niños y niñas pueden visitar durante la Larga Noche de Museos, que se desarrollará el sábado 19, las oficinas de Goyi, donde se apreciará una muestra retrospectiva sobre la vida y aporte del amigo de pequeños y grandes. La exposición estará abierta en la calle Colombia Nº 222, en el primer piso, a partir de las 17.00. Es uno de los personajes de historietas más emblemáticos del país. Nació el 23 de abril de 1967 con el periódico Presencia, luego se convirtió en protagonista de un suplemento a colores que se difundió con el matutino Hoy. Durante décadas, fue adaptándose sin dejar de lado su objetivo: acompañar a los pequeños y contribuir a su desarrollo intelectual. En la actualidad está acompañado por otros personajes y se distribuye a través del periódico Cambio el segundo jueves de cada mes. Sus amigos son Milita, la niña campesina del altiplano; el k’anka (blancón, rubio), nacido en el oriente; el negro, un mulato oriundo de los Yungas, experto en artes marciales, pero también se integra a la th’ojpa (grupo) un niño de 2 años. Por su aporte, recibió varios homenajes, ganó el primer premio en la feria Alasita 1988-1992 en la categoría Periodismo en Miniatura y fue distinguido por otros países, por ejemplo, en 1993, el Ministerio de Educación y Cultura de Ecuador le entregó un reconocimiento por su aporte educativo. También ha realizado otras actividades más lúdicas con los chicos, como la Goyimaratón, que llegó a ocho versiones. Muchas son las historias que descubre y comparte con los niños. Un número especial dedicado a Eduardo Abaroa, héroe de la Guerra del Pacífico.

La Esquina 17-05-18  
La Esquina 17-05-18  
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