Page 1

DOMINGO | 17 de marzo de 2019

GUNNAR MENDOZA EN LA MEMORIA LA VIDA Y OBRA DEL IMPORTANTE HISTORIADOR, BIBLIÓGRAFO Y ARCHIVISTA POTOSINO SON REMEMORADAS A 25 AÑOS DE SU PARTIDA. 4-5

EL ARTISTA DE LA SEMANA:

Mtro. Freddy Escobar Vega Ocaso del antiguo régimen (2005) Panel 1 del tríptico “Poder” (óleo sobre lienzo)

CINE: LA PRIMERA VISITA DE UN PRESIDENTE CHILENO A BOLIVIA

ENTREVISTA: CARLOS GUTIÉRREZ, DIRECTOR DE LA OEIN

EL TALLER DEL HISTORIADOR: RÓMULO MONTERO


2

Domingo 17 de marzo de 2019

CINE

La primera visita oficial de un presidente chileno a Bolivia EL ARCHIVO DE LA CINEMATECA BOLIVIANA RESGUARDA UN AUDIOVISUAL HISTÓRICO PARA EL ANÁLISIS DE LAS RELACIONES BILATERALES. Claudio Sánchez Crítico e investigador

H

asta mediados del siglo pasado la información era difundida a través de los “noticieros” que se emitían como parte de la programación de los cines. Antes de las películas se proyectaban estas producciones que tenían por objetivo informar sobre sucesos de actualidad. Casos ejemplares de este tipo de materiales son, entre otros, Sucesos argentinos (primer noticiero cinematográfico de Argentina), el Noticiero del Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográfica (Icaic), y en el caso particular de Bolivia, Noticieros del Instituto Cinematográfico Boliviano (ICB). Tanto en el caso cubano como en el boliviano se trata de materiales realizados desde oficinas del Estado. El caso argentino es más bien una iniciativa privada. En la línea de Sucesos argentinos se encuentra el Noticiario chileno, producido por Emelco.

En el emprendimiento cinematográfico del Noticiario chileno se puede ver la vida cotidiana del país entre los años 50 y 70. Gran parte de la memoria de Chile se encuentra en estos materiales. Eventos de trascendencia política, social, artística e incluso deportiva son características propias de estas cintas. Dentro del Archivo de la Cinemateca Boliviana se encuentra una de esas películas producidas por Emelco. Se trata de un noticiario que lleva por título (de acuerdo con el catálogo) Presidente chileno visita La Paz. Este es un material por demás interesante, dado que registra el viaje de Carlos Ibáñez del Campo y una comitiva en la que se recuerda como la primera visita de la más alta autoridad chilena a Bolivia en toda la historia. Entre las curiosidades, se puede mencionar que el filme cuenta con el apoyo de la Línea Aérea Nacional (LAN), y que esto le merece al vuelo realizado entre Santiago y La Paz unos importantes minutos, aquellos en los que se ve la atención al interior de la aeronave por parte de las eficientes azafatas y de toda la tripulación,

definitivamente —parece ser—, un placer volar en esa aerolínea. Sin embargo, conforme avanza la cinta, esta adquiere otras cualidades quizás más importantes para la historia misma de las relaciones bilaterales entre ambos países. La visita de Ibáñez del Campo a Víctor Paz Estenssoro (primer presidente de la Revolución Nacional) es el registro de uno de los momentos más interesantes de la tensa relación entre chilenos y bolivianos. Esta tiene como objetivo, de acuerdo con información de la época, la negociación para la construcción del oleoducto La Paz-Arica. Dentro del acercamiento diplomático impulsado por el canciller de Bolivia Wálter Guevara, en 1955 sucedieron dos encuentros entre las más altas autoridades de ambos países, el primero sucedió en enero en la ciudad de Arica y el segundo en agosto, en La Paz. Al parecer el tema marítimo no fue mencionado; el interés de estas reuniones se centraba en la cuestión energética. Antes del encuentro de los presidentes, una comisión de YPFB hizo un sobrevuelo entre las ciudades de Camiri y Arica en una aeronave de Lloyd Aéreo Boliviano para verificar el trazo del oleoducto. El filme registra la llegada a La Paz, el recorrido del aeropuerto al Palacio Quemado, y los honores que se le brinda a la delegación chilena. Se ve también el acto de entrega de la condecoración que otorga el Estado boliviano a Ibáñez del Campo. Todo esto junto a otros momentos singulares e igualmente importantes. Lo que ha dejado Emelco es una pieza histórica de un alto valor, dado que el registro se convierte en fuente de información primaria. Una pieza como esta —que puede parecer menor dentro de la filmografía chilena o boliviana— adquiere nuevas dimensiones en tanto se le otorgue el valor que merece en el contexto que hemos señalado. Las relaciones bilaterales de nuestros países han tenido diferentes registros y tonos en cada uno de ellos. Sin embargo, al ordenarlos, cada uno aporta de manera significativa al cuerpo de nuestra historia común. Asimismo, el cortometraje que se encuentre en el Archivo de Cinemateca confirma la importancia de esta institución dentro de la vida social y cultural de Bolivia.

DIRECTOR a.i.

Óscar Huaygua Delgado

JEFA DE REDACCIÓN

Carmen Maldonado Choque EDITOR DE LA ESQUINA

Reynaldo J. González contactohistoriadelarte@ gmail.com Colaboradores:

Claudio Sánchez Luis Oporto Ordóñez Homero Carvalho Oliva Gonzalo Molina Corrección:

María Luisa Quenallata E. Artista invitado:

Mtro. Freddy Escobar Vega

Fotografia del encuentro entre Paz Estenssoro e Ibañez del Campo.

EDITOR GENERAL

Javier Humberto Mancilla Luna


Domingo 17 de marzo de 2019

S

emana 20 de nuestra encuesta entre artistas, guionistas y lectores sobre los mejores cómics de la historia. El entrevistado de esta edición es una de las figuras más brillantes y admiradas del escenario local. Dejemos que él mismo se presente con su humildad y humor característicos: “Me llamo Marco Antonio Rolando Guzmán Rocabado, pero como es un nombre espantoso. Firmo mis trabajos como Marco Tóxico. Nací en La Paz, Bolivia, en 1982. Me dedico a la ilustración, los carteles y la historieta. Hacer carteles e ilustraciones me da para vivir. Hacer historietas no, pero es lo que más me gusta (...). Publiqué mis trabajos en revistas, libros y antologías alrededor del mundo, entre ellos en el volumen 4 de Illustration Now!, de la editorial alemana Taschen. Tengo cinco libros y varios fanzines, casi todos autoeditados. Actualmente organizo la feria gráfica La Fiera. Tengo el cráneo trepanado y me gusta el pollo frito”.

3

SUGERENCIAS

Los cinco mejores cómics de la historia, según Marco Tóxico

SELECCIÓN DE UN AUTOR CLAVE DE LA ESCENA LOCAL, QUIZÁS EL ILUSTRADOR BOLIVIANO DE MAYOR PROYECCIÓN INTERNACIONAL.

4. Moowiloo Woomiloo Molg H. y Nestor F.

“Hasta donde sé, este libro comenzó como un experimento narrativo en el blog del mismo nombre. Cada semana uno de los autores subía una página y el otro respondía contando parte de la misma historia desde otra perspectiva. Hasta ahí todo muy bien, de no ser porque los personajes de Moowiloo Woomiloo están siempre involucrados en sádicas venganzas, son víctimas de crueles situaciones o simplemente son frikis feos haciéndose atrocidades (una pista divertida: una gran parte de los personajes son historietistas buscando ser publicados cueste lo que cueste)”.

1. El boulevar de los sueños rotos Kim Deitch. EEUU, 2002.

“Lo que me conquistó de Kim Deitch fue el dibujo. Un trazo muy trabajado, inspirado (tanto por lo limpio como por lo delirante) en los primeros animadores estadounidenses y sus cortometrajes están llenos de surrealismo y sin sentido (época antes de que Walt Disney metiera su patita y convierta toda la animación en producciones blandas, estrictamente comerciales e infantiles). Precisamente este libro narra justo ese momento de quiebre a través de la vida de Ted, un animador muy tímido y frágil esclavo del perverso Waldo, un gato imaginario salido del infierno. Me fascina la mezcla de tristeza, inocencia, delirio y nostalgia de este libro”.

2. Total overfuck

Miguel Ángel Martín. España, 2017. “Una antología que contiene cuatro libros antes publicados y varias ilustraciones temáticas. Un libro salvaje que quizás no es para todos. Y no digo que haya una barrera intelectual ni nada por el estilo, pero pienso que las crueles historias, narradas con una frialdad libre de prejuicios, pueden ser demasiado para algunos lectores. Una antología de historietas cortas que van desde anécdotas de los más famosos asesinos en serie hasta las fantasías más extremas. Pero todo esto narrado de una manera inteligente y cuestionadora”.

3. El hombre que se dejó crecer la barba Oliver Schrauwen. 2010.

“El flamenco Oliver Schrauwen es uno de los autores más maravillosos que existen en la tierra. Encontrarse con cualquiera de sus libros (Mowgli, Arsene Schrauwen, Mi Pequeño) es una de las mejores cosas que nos podrían pasar en la vida. Este libro en particular me dejó tan asombrado que aún a veces siento golpes de felicidad cuando recuerdo algunas páginas. Seis historias cortas protagonizadas por hombres con barba. Schrauwen construye un libro lleno de maravillas. Pero no me crean, léanlo y luego me dicen si es que ven algo ahí que no vieron en ningún otro lado”.

5. Wild Palms

Bruce Wagner y Julian Allen “Este libro salió de la costilla de Twin Peaks, pero a pesar de eso creo que logran crear algo memorable. Aprovechando esa popularidad de “lo extraño”, Bruce Wagner quiso hacer su propia versión de mundos siniestros mágicos y secretos que gobiernan el nuestro. Harry Wyckoff es un empresario exitoso de Los Ángeles que de a poco comienza a involucrarse con la gente de Wild Palms, una especie de empresa y secta de la que, al parecer, todos sus amigos y familia forman parte. Una historia paranoica narrada en frenéticos capítulos de dos páginas en un ambiente siniestro. Recomendado para fans de David Lynch y de Lars Von Trier”.


4

Domingo 17 de marzo de 2019

ENTREVISTA

CARLOS GUTIÉRREZ Director de la OEIN: “LA APROXIMACIÓN DE LAS Y LOS JÓVENES A LAS MÚSICAS INDÍGENAS ES MÁS PROFUNDA, MÁS INQUIETA Y MÁS PROPOSITIVA...”

R.J. González

T

ras casi 40 años de existencia, la Orquesta Experimental de Instrumentos Nativos (OEIN) fundada por Cergio Prudencio se ha consolidado como el ensamble de música contemporánea más importante y longevo de Bolivia. Su vocación creativa vinculada con una reflexión sobre las sonoridades indígenas adelantó en su tiempo la práctica de una actitud intercultural y descolonizadora e implantó un modelo singular en la formación de varias generaciones de músicos. Precisamente uno de los músicos formados en su interior asumió recientemente su dirección en reemplazo de Prudencio. Se trata de Carlos Gutiérrez Villegas (La Paz, 1982), experimentado músico y formador de visión clara con respecto al futuro de la orquesta.

¿Puede contarnos sobre el tránsito de músico a director de la OEIN? Yo ingresé a la OEIN en 2002 luego de escucharla. Decidí dedicarme por completo a la música gracias a ese encuentro. Mis planes de entonces apuntaban a estudiar en el extranjero y desde allí desarrollar mi carrera. La OEIN era, creía yo, un espacio provisional de acercamiento a la música contemporánea. Estos planes duraron poco. Gracias a la OEIN, y también a la influencia de Prudencio, descubrí que es posible pensar la generación de nuevos modelos creativos musicales y formas de producción, tan o más interesantes que los que conocía de la tradición occidental y, más importante aún, coherentes con mi realidad. Luego pasé a ser instructor del Programa de Iniciación a la Música y un poco después a dirigir algunos de los elencos juveniles de la orquesta. A finales de 2018 me postulé a la dirección y tras un proceso de votación de los miembros más antiguos, mi propuesta fue aprobada.

¿Puede hablarse de un recambio generacional en la OEIN? Y si es así, ¿este implica un cambio de mentalidad y de perspectivas? Sí, me alegra decir que realmente hay un cambio generacional que se ha dado a partir de la aparición de nuevos liderazgos. Se siente que la aproximación de las y los jóvenes a las músicas indígenas es más profunda, más inquieta y más propositiva. Paralelamente, ganaron experiencia en música contemporánea porque han tocado prácticamente todas las obras compuestas para la OEIN, las han comprendido bien y han superado sus diferentes desafíos técnicos. Están acostumbrados a otras velocidades en el flujo de la información y eso incide también en su actitud y apertura hacia otras formas de trabajo.

¿Cuáles son los principales desafíos de la OEIN a futuro? En primer lugar, reencauzar nuestro trabajo hacia una renovación contundente. Hemos abierto una convocatoria para integrar más gente a nuestro elenco. Hemos armado un programa de cinco ciclos de conciertos para este año con la orquesta titular. Dos de estos ciclos estarán dedicados a músicas indígenas como resultado de diferentes procesos de investigación. Creo que otro de los desafíos tiene que ver con realizar una aproximación de carácter historiográfico a las músicas tradicionales y sus influencias en la música y el arte mestizo. Compositores como Velasco Maidana, Caba, Sandi, Villalpando y Prudencio han sido influenciados por las músicas

indígenas de diferentes maneras y es importante conocer y entender esa genealogía. Hay mucho por hacer en el ámbito de la investigación, por lo que otro de nuestros desafíos es el de crear un archivo y memoria musical documentado. Hemos ido acumulando grabaciones, videos, fotos, textos y transcripciones que necesitan ser ordenados. A largo plazo los objetivos son varios, hay que consolidar a la OEIN como un espacio de desarrollo colectivo en el que se realicen intercambios sobre todo con músicos del campo. Yo quisiera de aquí a pocos años ver a la OEIN organizando encuentros de investigación, residencias de creación y otros espacios...

Además de su permanencia y del rescate de sonoridades originarias, ¿cuáles han sido los principales logros de la OEIN? Creo que el término rescate no es el adecuado porque implica una posición de ventaja de parte del “rescatista” y lo que sucede más bien es que nuestra posición es la de aprendices. Existen tantas técnicas, principios y conceptos que entrañan las músicas indígenas que al practicarlos nos han transformado incluso en nuestras formas de entender la vida. Estas sonoridades han encontrado sus propias formas de resistir y trascender los embates de la modernidad. Si bien es cierto que muchas músicas han desaparecido o están en franco proceso de desaparición, también hay estilos en pleno desarrollo, como la moseñada, que goza de mucha popularidad entre la gente joven y representa estas formas de sobrevivencia porque innova en sus códigos de interpretación año a año y, por otro lado, conserva principios sonoros y de ejecución muy antiguos. Considero que la vigencia de la propuesta de la OEIN como espacio de creación y educación es uno de sus principales logros. La mayoría de las y los compositores de mi generación que han desarrollado sus propios proyectos de formación y elencos de música contemporánea han pasado por la OEIN y han sido influenciados por esa experiencia. De manera personal, creo que el repertorio compuesto para la OEIN es de lo más interesante que se ha compuesto en la música boliviana contemporánea.

¿Cómo evalúa el panorama de la música contemporánea-indígena local? Probablemente me equivoque, pero tengo la sensación de que hay un adormecimiento en la producción. Los ensambles no duran mucho o se forman para un concierto y luego no tocan más. Conocemos el discurso de la falta de apoyo, pero creo que nos toca inventar otras formas de sostenibilidad en las cuales la falta de financiamiento no sea lo que defina nuestro trabajo. La música indígena por otra parte sigue siendo un fenómeno marginal para la gente de la ciudad, más allá de su instrumentalización en los procesos políticos propagandísticos. A finales del año pasado leí en dos periódicos reseñas sobre lo que se había hecho en música durante 2018. Ambas se limitaban a hablar del ambiente musical de la clase media. La cumbia chicha, la pandilla de pinkillus, la cumbia sureña están lejos de aparecer en esos reportes y, sin embargo, muchas veces estas músicas son más interesantes en sus composiciones, sus formas de producción, su creatividad, su humor, etc. Lo bueno es que estas expresiones encuentran su modo de sobrevivir e influenciar al mundo urbano aunque sea de forma subterránea...


Domingo 17 de marzo de 2019

LITERATURA

AMÉRICA REVISITADA AMÉRICA DAMOS LA BIENVENIDA AL INSIGNE ESCRITOR HOMERO CARVALHO, QUIEN SE SUMA A LOS COLABORADORES REGULARES DE LA ESQUINA A TRAVÉS DE UNA COLUMNA QUINCENAL DE CRÍTICA LITERARIA. Homero Carvalho Poeta

H

acer una antología de poesía no es tarea fácil, se trata de presentar a los lectores una selección de textos editados en un solo libro, de acuerdo con los criterios del o de los antologadores que se han impuesto ciertos límites, ya sean temporales y/o espaciales; por tanto, no pretende ser algo definitivo, sino una muestra de lo que se está escribiendo en un momento histórico. Por eso mismo las antologías son una importante referencia literaria para definir panoramas específicos y sirven a los investigadores para realizar sus respectivos ensayos literarios. Los poetas y traductores Teresa Arijón, de Argentina; Érica Casado y Sergio Cohn, de Brasil, se propusieron una tarea colosal y trascendental: elegir poemas de diversos autores de nuestra América Latina para configurar un mapa literario de lo que se está escribiendo en la actualidad; así, al leer esta selección titulada Toda América revisitada, antología bilingüe español/portugués, nos encontramos ante un panorama de seres humanos, animales, montañas, ríos, selva, alzados por sentimientos y emociones que nos dejan leer cómo es que habitamos y empalabramos nuestro continente. La edición es un homenaje al libro Toda América, editado en 1925 por el poeta brasileño Ronald de Carvalho, poco conocido en el mundo y sin embargo un gran poeta. La organización y traducción de los poemas fue un trabajo en equipo. Sergio aclara: “Decidimos actualizar el libro trayendo poemas de poetas vivos de varios países de América Latina, que formaban parte de la red que estábamos

creando alrededor de la revista. Un homenaje que llamamos Toda América reevaluada. A los pocos días, los poemas fueron creando narrativa, una mirada múltiple, terrible y hermosa sobre nuestro continente. Las poesías traían a la luz la violencia —genocidio indio, genocidio negro, Guantánamo, Marielle— junto con las posibilidades de nuestro tiempo”. En la introducción a la antología se señala: “En 1925, Ronald de Carvalho —figura central de la Semana de 1922 y posiblemente el más internacional de los modernistas que, entre otras cosas, ha sido editado en Portugal, en 1915, en colaboración con Fernando Pessoa, Mário de Sá-Carneiro y Almada Negreiros, la revista Orfeu— publicó el libro Toda América. En ese volumen de poesía Ronald trajo un registro de sus experiencias por diferentes países de América, dialogando de forma libre con sus culturas. Como se dijo en un anuncio que acompañaba el libro, “Aquí está América. Aquí está América civilizada y salvaje, la América de los aztecas, los incas, los guaraníes, de los sajones y de los latinos. La América de los rascacielos, de los pastores, de los señores de ingenio y de los gauchos, de los mineros y de los vaqueros. Ronald de Carvalho vio el papel de toda América y lo fijó al ritmo de su virgen y libre poesía”. El libro fue una experiencia seminal de pensamiento sobre América. Desafortunadamente, Ronald murió prematuramente, en un accidente de coche en 1935, y su la obra se ha vuelto menos conocida que la de algunos de sus pares modernistas. En el presente libro hacemos un

5

homenaje a Ronald de Carvalho y su espíritu libre e innovador, repensando América Latina y sus posibilidades y desafíos a través de la poesía de autores contemporáneos de diversos países”. Por eso mismo el libro se abre con un verso/pregunta de Ronald de Carvalho: “¿Dónde están tus poetas, América?”, que los compiladores intentan responder con los poemas de los poetas incluidos. Érica Casado, otra de las autoras, señala que es “una obra ambiciosa, que espera dar cuenta del torbellino poético del continente. Esta antología abraza esta ambición y reúne a 18 poetas de 12 países, en una presentación bilingüe. Un proyecto para celebrar nuestra viva identidad americana, híper fluida, híper fuerte, tropical, andina, polar, ecuatorial, que nos acerca y distingue a la medida en que su poesía revelada (y traducida) extingue sus fronteras”. Los poetas incluidos son: Bárbara Belloc y Teresa Arijón (Argentina), Homero Carvalho Oliva (Bolivia), Ricardo Domeneck, Ana Paula Simonaci, Pedro Rocha y Domingos Guimaraens (Brasil), Héctor Hernández Montecinos (Chile), Julio César Goyés Narváes (Colombia), José Ramón Sánchez Leyva (Cuba), Ernesto Carrión y Cristóbal Zapata (esquiador), David Huerta (México), Christian Kent (Paraguay), Andrea Cabel (Perú), Martín Barea Mattos (Uruguay), Luiz Delgado Arría (Venezuela). He aquí un fragmento de un poema de Cristóbal Zapata, poeta ecuatoriano acerca de su país que, sin embargo, imagina a toda Latinoamérica, el poema se titula Ecuador: Geografía moral y dice: “país hecho de noche,/ quimera de las eras:/ sueño metafísico de los andes,/ fiesta litoral del cuerpo,/ desnuda lanza amazónica,/ archipiélago celeste/ anclado en la selva/ engastado en el mar/ enquistado en la piedra // país de bolsillo,/ recortado y portátil,/ pacífico y perdido/ en todos los trámites y protocolos,/ ecuador se dice en minúsculas/ como la medianía,/ como se escribe un sustantivo común /y sin embargo/ te padezco y te gozo paisito campesino/ como mi órgano genital/ como mi sustancia propia” Y estos fragmentos de un poema de David Huerta, de México, acerca de una tragedia que es también la nuestra, la de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa: “Mordemos la sombra/ Y en la sombra/ Aparecen los muertos/ Como luces y frutos/ Como vasos de sangre/ Como piedras de abismo/ Como ramas y frondas/ De dulces vísceras/ Los muertos tienen manos/ Empapadas de angustia/ Y gestos inclinados/ En el sudario del viento/ Los muertos llevan consigo/ Un dolor insaciable // Esto es el país de las fosas/ Señoras y señores/ Este es el país de los aullidos/ Este es el país de los niños en llamas/ Este es el país de las mujeres martirizadas/ Este es el país que ayer apenas existía/ Y ahora no se sabe dónde quedó”. Para mí es un honor estar incluido, con mi poema Amazonía, en una antología que recorre nuestra Latinoamérica en la que la palabra funda la realidad, la esencializa en tanto se presenta como lenguaje sensible y racional, creando conocimiento y conciencia para reconocernos como habitantes de este planeta, evocando emocionados que somos lo que somos: pasajeros del infinito.


6

N

Domingo 17 de marzo de 2019

ació el 21 de septiembre de 1944 en Potosí. Su padre, empleado municipal afiliado al Partido de Izquierda Revolucionaria huyó de la represión, se trasladó a Oruro y llegó a Siglo XX en 1948. Rómulo estudió primaria en la escuela Siglo XX y secundaria en el colegio Primero de Mayo, donde salió bachiller. Realizó su servicio militar en el Regimiento Max Toledo, de Viacha (1961-1962). Contrajo matrimonio con Teresa Velasco Inclán (1970), con quien tuvo cuatro hijos que le apoyaron constantemente, “ya que ellos piensan como obreros, entienden y comparten sus ideas”. Recuerda que cuando estaba preso y sin trabajo, su esposa se solidarizó con él y gracias a su esfuerzo nunca les faltó el pan del día y lograron superar las dificultades que se les presentaban. Cuando recuerda su ingreso a las minas, afirma: “Entré a trabajar a la Empresa Minera Catavi a los 16 años (1962). El que me ayudó a entrar a trabajar al interior de la mina fue don Federico Escobar Zapata que en ese entonces era control obrero. Trabajé en la sección Ánimas y el número de archivo era 74040, era el número de obrero de la Empresa Minera Catavi y también llegué a ser empleado y mi archivo, era 4418. Trabajé aproximadamente 21 años y fui retirado en 1967, habiendo regresado a trabajar en 1970 después de cuatro años”. Su primer trabajo fue como carrero en la sección Ánimas de la Empresa Minera Catavi. Un poco más tarde desarrolló tareas de ayudante de perforista en Block Caving, en Siglo XX. En 1970 fue reincorporado junto a Filemón Escobar, después de cuatro años de retiro, trabajando como ayudante, y lamparero, en el taller eléctrico; luego pasó al laboratorio químico. En una primera etapa fue dirigente del Sindicato de Trabajadores Mineros de Siglo XX, donde ocupó el cargo de secretario de conflictos en dos gestiones junto a Constantino Murillo y Severo Tórrez. Posteriormente fue delegado permanente de los trabajadores del Laboratorio Químico y de Almacenes de Catavi. En 1982 fue presidente de la Cooperativa Asunción, siendo el primer obrero en ejercer dicho cargo, reservado para los curas. Afirma que su ingreso a la política fue por influencia de su padre: “Me metí a la política porque mi papá era pirista. Yo era vecino de don Federico Escobar Zapata y se conocían con mi papá; siempre iba a su casa a jugar con sus hijos y con sus hijas. Don Federico organizó el equipo de fútbol Los Huayrurus y ahí me cooptaron a la Juventud Comunista a los 12 años, en 1960, cuando estaba en colegio. Desde esa época he sido siempre militante del PCB (Partido Comunista)”. Aprendió la teoría marxista en la “Jota” (Juventud Comunista), donde tenían formación cerrada de economía política y de la problemática nacional. Era uno de los alumnos destacados y por esa razón fue enviado por dos años a profundizar el estudio de teoría marxista en la Escuela de la Juventud de la Konsomol (1) Moscú (1966-1970). A su regreso comenzó a ejercer su tarea político-sindical interviniendo en las asambleas, transmitiendo sus ideas y organizando reuniones seccionales. Las asambleas eran los mejores “espacios de formación de los mineros”, pues los trabajadores participaban libremente, aunque con posturas ideológicas diferentes (comunistas, falangistas y emenerristas). Recordó que la for-

EL TALLER DEL HISTORIADOR

Rómulo Montero Amellier:

miembro de Lincoln-Murillo-Castro VIDA Y OBRA RESCATADAS POR LA LABOR DE INVESTIGADORES DE LA UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN ANDRÉS Y DE LA FSTMB.

Fernando Luis Ríos Pérez Director SiDIS−FSTMB

Luis Oporto Ordóñez Historiador y docente / Editor

mación sindical en Siglo XX estaba totalmente ligada a la situación política: “Éramos rebeldes fundamentalmente en Siglo XX, porque los trabajadores éramos altamente politizados, éramos comunistas, [trotskistas] o emenerristas. Muy poca gente puede decir que no estaba inscrita en algún partido político”. Fue apresado en varias oportunidades. Primero, cuando integraba el centro de cuadros Lincoln-Murillo-Castro (2), fue detenido en el Cuartelito, en el Campamento Montes de Siglo XX (1963). A su retorno de la URSS fue detenido por seis días en la policía de Llallagua (1967). Durante el golpe de García Meza, Carlos Soria, quien custodiaba los documentos del Congreso de Corocoro, era buscado. Con Rosendo Osorio, Carlos Soria y Alejandro Enríquez Yanaqhuro se refugiaron en una casa en construcción. Rómulo visitaba su casa furtivamente: “En una oportunidad llegaron dos movilidades, un jeep y una ambulancia, y agen-

tes armados metieron la puerta de mi casa. Salí por la ventana de la cocina y escapé por la cloaca”. Luego fue recluido en una casa de seguridad de Oruro, junto con Casiano Plaza. La última vez que fue encarcelado fue en 1986, durante el gobierno de Paz Estenssoro. Salió de las minas en junio de 1986, como relocalizado. Recuerda que entre los trabajadores mineros primaba la solidaridad: “Siempre nos solidarizamos con los compañeros, aunque no fueran de la doctrina que profesamos”. Más tarde logró el cargo de docente de Ciencias Sociales en el Instituto Técnico Puerto de Mejillones de Ciudad Satélite, dependiente del Servicio Nacional de Educación (1987-2001). Se jubiló y se retiró a Cochabamba, en octubre de 2003. Pese a las circunstancias difíciles de pobreza y persecución que atravesó, Rómulo se atreve a decir que es feliz, porque pese a las adversidades ha construido su identidad como persona dentro de una sociedad. “La pobreza nos fuerza a unirnos y yo creo que la gente que tiene libre disponibilidad de recursos económicos no ha de pensar como nosotros, no ha de tener la necesidad de ser rebelde, pero si un niño de las minas camina con abarcas, no tiene agua en su casa, o tiene que esperar cada dos semanas para bañarse porque no tiene ducha, eso sí es pobreza”. Actualmente vive en Cochabamba, tiene 76 años y mirando el infinito con profunda emoción evoca momentos importantes de su niñez, de su actividad laboral, pero fundamentalmente del desarrollo ideológico que tuvo, cualidad que le permitió comprender la situación del pueblo boliviano y le orientó en la lucha por sus ideales para atenuar los efectos de la pobreza. Su vivencia en Siglo XX le permitió conocer la verdadera situación y las condiciones más adversas que sufrieron él, su familia y sus vecinos. Estas condiciones también le permitieron reproducir sus fuerzas para sopesar difíciles condiciones en las que la vida misma y el futuro de los suyos estuvieron en juego. (Investigación realizada en el Taller de Historia Oral del Movimiento Obrero Minero organizado por la FSTMB y el SiDIS en coordinación con la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional en la ciudad de Cochabamba del 17 al 20 de octubre de 2018). Notas: 1. El Komsomol era la organización juvenil del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). 2. Fue creado para neutralizar a las ligas juveniles católicas que formó Lino Grenier. Eran al menos 30 jóvenes, entre ellos Raúl Fuentes, Wálter Arancibia, Luis Abasto (Sullito), Leónidas Rojas, los artistas “Tranka Llallagua”.


Domingo 17 de marzo de 2019

HISTORIA

Gunnar Mendoza, en la memoria SE CONMEMORAN 25 AÑOS DEL DECESO DE UNO DE LOS HISTORIADORES Y ARCHIVISTAS MÁS IMPORTANTES DE BOLIVIA.

Gonzalo Molina Echeverría Historiador e investigador

A

l cumplirse 25 años de la partida del maestro Gunnar Mendoza Loza, un 5 de marzo de 1994, presentamos esta evocación en vida y obra de este destacado archivista, historiógrafo y bibliógrafo. Nació en Uncía, Potosí, el 3 de septiembre de 1914. Hijo del insigne médico y escritor Jaime Mendoza González y de doña Matilde Loza. A temprana edad fue ayudante de los trabajos historiográficos-geopolíticos de su padre, uno de sus maestros-modelo, quien estimuló la naciente vocación historiográfica de su hijo. Los estudios elementales los realizó bajo la tutela de sus padres (1920-1925). Al instalarse la familia Mendoza en la ciudad de Sucre, estudió en el colegio Sagrado Corazón (1926-1931); siendo un destacado estudiante, fue merecedor de certificados de Testimonio de honor por su buena conducta y aplicación y del primer premio en certámenes y asignaturas. Luego estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad San Francisco Xavier (1932-1936); asimismo, fue miembro de la Comisión Revisora de Documentos sobre el Chaco (1933-1936) del Ministerio Relaciones Exteriores (en el Archivo Nacional de Bolivia). Es su primer contacto con el ANB con la compulsa, desciframiento y copia de documentos coloniales y republicanos. Durante la conflagración contra Paraguay también sirvió como reservista auxiliar en el Hospital Militar de Charagua (1934), del cual Jaime Mendoza era director. En su juventud practicó el oficio periodístico como redactor, editor y director del periódico El País de Sucre (1937-1938). A través de una serie de artículos abordó temas de actualidad (cuestión agraria, educación, servicios básicos, higiene y salubridad, transporte y comunicaciones, tradicio-

nes, cuestión política y social, urbanismo, etc.), de denuncia y crítica contra la injusticia social; circunscribiéndose en beneficio del interés público. Al obtener la beca Rockefeller realizó estudios de especialización en archivología en el Instituto de Archivos The American University y el Archivo Nacional Estados Unidos, en Washington, DC (1958-1959). Desempeñó varias tareas con una producción intelectual cuantitativa y cualitativa que le consagraron como distinguido trabajador en la preservación y difusión de los recursos documentales y bibliográficos de y sobre Bolivia, con la organización y servicio en el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB) durante 50 años (1944-1994), que dirigió con acierto. Por su inagotable labor y producción intelectual fue acogido por destacadas instituciones y organizaciones académicas del país y del extranjero, siendo merecedor de varias distinciones y homenajes: Premio Nacional de Literatura, 1956; Condecoración Nacional Gran Orden Boliviana de la Educación, 1979; Premio a la Cultura Fundación Manuel Vicente Ballivián, La Paz, 1979; Condecoración española Gran Maestre de la Orden del Mérito Civil, 1984; Doctor Honoris Causa de las Universidades San Simón de Cochabamba, 1984; San Andrés de La Paz, 1985; San Francisco Xavier de Chuquisaca, 1986 y Tomás Frías de Potosí, 1988; Condecoración Municipal Gran Churuquella, Alcaldía de Sucre, 1987; Premio Nacional de Cultura, 1988; Condecoración de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, 1990, y otros. En historiografía, contribuyó con estudios sobre la historia social, principalmente con la edición, como publicista documental, de fuentes documentales: Diario de un comandante de la independencia

7

americana, 1814-1825, de José Santos Vargas (1952, 1982); Causa criminal contra Francisco Ríos, El quitacapas, 1809-1811 (1963); Historia de la Villa Imperial de Potosí de Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela (1965); Álbum de paisajes, tipos humanos y costumbres de Bolivia, 1816-1871 de Melchor María Mercado (1991); Sucre y la organización de la República de Bolivia en 1825 (1998). De sus estudios biográficos se destacan versiones originales de Jaime Mendoza, Gabriel René Moreno, José Santos Vargas —personajes con quienes se identificó—, Pedro Vicente Cañete y Melchor María Mercado. Los proyectos, informes y manuales sobre archivística se cuentan como textos imprescindibles en teoría y metodología. Su preocupación y atención constantes sobre la situación de los archivos y documentos de Bolivia se orientaron a la preservación y conservación desde la legislación archivística con proyectos originales de disposiciones legales promulgadas (decretos supremos), con la recopilación de estos e informes. Asimismo, sobre bibliotecas. Las guías, catálogos, listas, efectivos instrumentos descriptivos documentales y bibliográficos, con materiales del ABNB y de materiales sobre Bolivia en archivos y bibliotecas del exterior del país, son derroteros en la búsqueda, localización y control de las fuentes, que permiten accesibilizar la información para la consulta e investigación, elaborados por él o bajo su dirección y supervisión. Impulsó y asistió a varios congresos, coloquios, reuniones, seminarios (nacionales e internacionales), particularmente sobre archivística y fuentes documentales; asimismo, sobre bibliotecas con ponencias o documentos de trabajo. Además de impartir clases como instructor. En cuanto a estudios y ensayos, se cuenta sobre archivística, historiografía, comentarios y crítica. En bibliografía (inédita y publicada) destacan fundamentalmente sus bio-bibliografías de Jaime Mendoza, Pedro Vicente Cañete, Gabriel René Moreno (aunque preliminar e inconclusa), Ricardo Jaimes Freyre; la Bibliografía Guaraya preliminar y Los cien primeros años del periodismo impreso en Bolivia, 1823-1922. Mendoza fue centro de varias entrevistas, reportajes y respondió a cuestionarios referidos al ABNB, sobre archivística e historiografía, o a su obra. Asimismo, las conferencias, disertaciones, discursos o charlas referidos a archivística, historiografía, como así en ocasión de las distinciones, presentaciones de libros, actos oficiales y otros. De acuerdo con sus funciones y actividades, contribuyó a la archivística, la historiografía y bibliografía para la información e investigación y el desarrollo nacional. Su producción intelectual se encuentra en libros, folletos, revistas, boletines y periódicos reunidos en seis volúmenes de sus Obras completas editadas por el ABNB (2005-2007). Sus Honras y exequias fúnebres contaron con la asistencia de representantes de varias instituciones académicas, culturales, universitarias, políticas y autoridades nacionales, amigos y familiares. Una serie de homenajes póstumos se realizaron en Sucre, La Paz, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz, que expresaron reconocimiento a este conspicuo ciudadano que honró a Bolivia, por lo que fue considerado entre los 100 personajes del siglo XX. En su homenaje se crearon dos premios: Distinción Unión de la Cámara Junior de Sucre Jóvenes Unidos para el Progreso (Vocación a la Cultura, versiones: I-IX, 1994-2003), y el Premio Nacional de Gestión Cultural, entregado por el Ministerio Culturas y Turismo (Resolución Suprema de 27 de mayo de 1998).


8

Domingo 17 de marzo de 2019

EL ARTISTA DE LA SEMANA

Freddy Escobar, arte y compromiso político R. J. González

D

esde el inicio de su búsqueda de una identidad propia en la segunda y tercera década del siglo XX, el arte boliviano tuvo casi siempre un discurso social manifestado más o menos explícitamente en cada período: la pintura de los indigenistas, representada por Cecilio Guzmán de Rojas, se nutrió igualmente de un americanismo reivindicativo de lo local como del debate sobre la cuestión indígena de Tamayo, Arguedas o Mariátegui. De la Revolución Nacional de 1952 emergió el muralismo social de Solón y de Alandia Pantoja, fundado sobre las ideas de las revoluciones mexicanas y soviéticas de un arte “por y para el pueblo”; ante los gobiernos dictatoriales de las décadas de 1970 y 1980 surgieron artistas críticos y neoindigenistas, como el grupo Los beneméritos de la utopía (Arandia, Aruquipa, Morales, Peñaloza), y miradas ácidas como de Roberto Válcárcel y Gastón Ugalde. En épocas más recientes, este sentido social del arte boliviano se ha decantado por la reivindicación a ultranza de la identidad andina o una timorata crítica caricaturesca al poder. En este escenario, son contados los artistas que se han comprometido militantemente con una ideología o una tendencia política determinada, sea cual esta fuera. Uno de estos pocos artistas comprometidos, más allá de cualquier coyuntura, es el maestro Freddy Escobar Vega, quien desde hace varias décadas puso sus lápices y sus pinceles al servicio de una ideología de izquierda y de un discurso político y social de corte crítico. Efectivamente, si algo llama la atención de la prolífica obra de este artista es su compromiso permanente

con los gobiernos revolucionarios de Latinoamérica y sus héroes. En su obra aparecen una y otra vez las efigies de personajes como Ernesto Che Guevara, Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Simón Bolívar, además de literatos y pensadores que admira. El paroxismo de esta disposición del arte a la manifestación de ideas e ideales políticos se dio el año pasado con la realización por parte del artista y sus discípulos de un mural de 100 metros de largo dedicado a la Revolución cubana en una estación de Mi Teleférico. La misma constancia que Escobar ha tendido con sus ideales políticos y con su concepción de una función social del arte la ha tenido en cuestiones formales de estilo en el que un colorido brillante e intenso se suma a un trazo dibujístico altamente barroco. Si el maestro no tuviera oficio en la plasmación de retratos veraces, el resultado sería completamente expresionista, pero la academia detrás de su pulso le permite nunca distanciarse demasiado de un arte que puede comunicarse con el pueblo. El currículo de Escobar es por demás basto. A su amplia trayectoria artística se suman títulos a nivel licenciatura en Filosofía y Ciencias Jurídicas y Políticas y un doctorado en curso en Derecho Constitucional en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam). La obra de este artista apareció en varios libros de arte nacional de Bolivia y de Venezuela y se encuentra en colecciones de todo el mundo. Participó en la Bienal de Osaka, Japón, en la Bienal de Dibujo de Caracas, Venezuela. Expuso en la feria itinerante de arte latinoamericano junto a Fernando Szislo. Fue docente en arte en universidades de El Alto, Umsa y ANBA. Contacto del artista: ferediescobar@hotmail.com. 76409549.

La Esquina  

La Esquina  

Advertisement