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JUEVES 8 de marzo de 2018

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Cambio

La Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia busca funcionalizar el patrimonio Completó su consejo administrativo y trabaja en una línea integral que responda a las necesidades de la sociedad boliviana en sus seis repositorios. Y PÁGINAS 10-11

Cine con alma femenina

EL MUNDO CELEBRA EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, EN LA PAZ SE LLEVA ADELANTE UN CICLO DE CINE DEBATE, EL WARMI FEST, UN ESPACIO PARA CONOCER E INTERCAMBIAR OPINIONES SOBRE LAS DISTINTAS REALIDADES. Y

SOBRE LA MUERTE QUE NOS PERTENECE Y

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LA SUMISIÓN DE LA MUJER EN EL FEUDALISMO Y

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Cine

PRODUCCIÓN

Cine en El Alto Lenguajes propios Claudio Sánchez*

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l Alto es una ciudad joven y de jóvenes. Quizás por esto dos escenas del cine nacional relacionadas estrechamente con esta ciudad como referencia geográfica tienen como protagonista a un niño —el caso de Chuquiago (Antonio Eguino, 1977)— cuando Isico mira a sus pies la ciudad de La Paz, y recientemente a un joven —Averno (Marcos Loayza, 2018)—, cuando Tupah empieza a bajar para trabajar como lustrabotas. Más allá de estas dos escenas, El Alto, antes de ser fundada como ciudad, en 1985, ya había sido escenario y testigo del cine. Desde los primeros años del siglo XX, éste fue un lugar importante para la ciudad de La Paz, que está marcado por dos cuestiones destacables, al menos, hasta la Guerra del Chaco (1932-1935), se trata de la vía férrea y de la pista de aviación. Ambas estructuras han merecido la atención de quienes filmaron en aquellos años, y estos registros son testimonio de lo que fue el lugar antes de cobijar una de las estructuras urbanas más importantes de la Bolivia en el siglo XXI. Sirva este apunte también para reconocer que tanto el aeropuerto como las rieles del tren siguen siendo parte fundamental del imaginario urbano alteño. En esta ciudad se han empezado a crear referencias audiovisuales propias, los resultados de la formación especializada que ha brindado la Escuela de Artes de El Alto permiten que se identifiquen colectivos que lograron hacer registros y dar forma a sus propias ficciones, que surgen desde sus realidades inmediatas. Hay una camada de realizadores alteños que producen largometrajes de ficción con temática propia, que se sostiene en cuestiones urbanas, y realidades —por lo general— jóvenes. Este denominado ‘cine alteño’ tiene sus características propias, en el que la violencia es un tema predominante y donde existe también un aparente divorcio con la realidad nacional, es decir, es un cine que reflexiona sobre la ciudad y los jóvenes que están allí. La necesidad de separarse de La Paz parece generar formas de representación que ya no coinciden con un cierto ‘cine clásico’, en el que los personajes marginales viven en la periferia, hay aquí una nueva e interesante forma de reconstruir imaginarios y cualidades sociales que ya no coinciden con el estereotipo de hace 40 años. *Crítico de cine

esquina DIRECTOR

Delfín Arias EDITOR GENERAL

Rolando Carvajal

JEFE DE REDACCIÓN

COLABORADORES:

Ramiro Ramírez Simons

Homero Carvalho Oliva Claudio Sánchez Pablo Cingolani Aitor Arjol Víctor Montoya Carlos F. Toranzos Soria

PERIODISTA

Jackeline Rojas Heredia jadelheredia@gmail.com


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Poesía HOMENAJE

Réquiem por el viajero

Por varios años hasta 1997, Yves Froment Debroux ejerció como maestro y catedrático en artes, cine y retórica en universidades de Cochabamba.

Yves Froment Debroux. Eduardo Mitre Poeta, ensayista y escritor

Vino anoche en mi sueño a decirme personalmente que se había muerto. Me lo comunicaron antes amigos nuestros. Pero no pude o no quise creerlo y evadí cobardemente el duelo. Y él lo sabía. Por eso vino anoche de visita a decirme —tristísimo pero firme— que ya no lo negara pues era cierto. Ya de retorno a su Bruselas natal, en un anónimo apartamento, detuvieron su corazón, apagaron sus ojos risueños, silenciaron su cálida voz: la soledad, el alcohol y la pesada cruz de los sueños deshechos. Ahora yo acabo de despertar y él de irse, y en el fluyente vitral de los recuerdos vuelven los rituales felices que compartimos: Los versos de René Char (que él citaba como versículos), la pasión por el cine y sus ídolos, el fútbol y la magia de sus demiurgos, la música húmeda del jazz, el pícaro paraguas de Brassens, el viaje que con el difunto Carlos Navarro hicimos por primera y última vez a las verdes alturas de Machu Picchu… En fin, ojalá fuera uno Sherezade para contarle a la Muerte (hasta intrigarla y mantenerla en vilo) la vida azarosa de Ives Froment: siempre yendo y viniendo entre Bruselas y Cochabamba, buscando tercamente El Dorado como un Cabeza de Vaca sentimental en cada par de ojos femeninos. Sí, ojalá uno fuera Sherezade y la Muerte tuviera oídos para así postergar indefinidamente el desventurado origen de estas imágenes menesterosas: tristes prendas del desventurado amigo —ahora bajo las hojas de Hypnos— que flotan en el caudoloso río de la memoria.


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Literatura RESEÑA

“Elogio del caminar” El autor, sociólogo francés, señala que “el tiempo es también por sí mismo un viajero sin reposo”. Homero Carvalho Oliva*

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scar Vega, que es un empedernido lector y un entusiasta caminante, me prestó el libro Elogio del caminar, de David Le Bretón, un pequeño tomo acerca del placer de recorrer lugares, autores, espacios y tiempos, en el que su autor constata que “caminar, en el contexto del mundo contemporáneo, podría suponer una forma de nostalgia y resistencia” y que “el caminar es una apertura al mundo. Restituye en el hombre el feliz sentimiento de su existencia. Lo sumerge en una forma activa de meditación que requiere una sensorialidad plena”, sin embargo, el camino también es una metáfora para crecer en la lectura. Le Bretón afirma: “En este libro, la sensorialidad y el disfrute del mundo están en el centro de la escritura y de la reflexión. He querido darme a la fuga a la vez por la escritura y por los caminos ya abiertos por otros. Y si este libro mezcla en las páginas a Pierre Sansot con Patrick Leigh Fermor, o hace dialogar a Basho con Stevenson, lo hace sin intención de rigor histórico alguno, pues el objetivo no

es ése: se trata únicamente de caminar juntos e intercambiar nuestras impresiones como si estuviéramos alrededor de una buena mesa en un albergue del camino, de noche, cuando el cansancio y el vino desatan las lenguas”, su lectura me trajo de vuelta muchos de los textos que incluí en mi libro Diario de los caminos, en el que realizo un intenso viaje interior por lugares, gente y autores que conocí. El autor, sociólogo francés, también señala que “el tiempo es también por sí mismo un viajero sin reposo como observa Basho viendo pasar las estaciones y los días”, y yo


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escribí: “Toda partida/ nace de un silencio/ y si dices que vas a partir/ es porque ya te has ido/ y el camino peregrina en ti/ así como las montañas/ los ríos las quebradas/ y las ciudades que imaginas/ distantes como la que vas a dejar/ ya son esencia enraizada/ en tu paisaje interior”. Las ciudades, por ejemplo, hay que caminarlas como si uno fuera un flâneur, un caminante que busca el asombro cotidiano entre las calles y los transeúntes. Y es que si observamos con cuidado siempre habrá algo nuevo, incluso en la calle por la que siempre pasamos. La poesía resucita cuando te alejas de la realidad/real/ cotidiana y dejas que surja en ti el tiempo mítico con el que naciste. La lectura de este libro también me trajo recuerdo al Tao Te Ching o Libro del camino, de Lao Tse, en el que aprendemos que es necesario pertrecharnos de amor antes de dar una batalla y que nos rebajemos de igual manera que aspiramos a la grandeza. Lao Tse también nos propone el equilibrio entre el ser humano, el cielo y la tierra, es decir tres planos metafísicos propios de la cosmovisión asiática que también están presentes en las culturas nacionales, entre los aymaras el Alaj Pacha o mundo de arriba, el AkaPacha o mundo de aquí y el Manqha Pacha o mundo de adentro y de todos los seres que habitan estos espacios; para los guaraníes son Ivate, Ivi y Japipe y para los

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moxeños es Anugie’e, Poigie’e y Mo’e. Los weenhayek los nombran Pule, Wikywet y Honhat, su traducción vendría a ser el cielo, de arriba, el cielo de abajo y el cielo de adentro. Uno de los poemas del Tao dice: “Conocer a los demás es sabiduría/ conocerse a sí mismo es iluminación”, por eso el camino más largo y difícil es el camino hacia uno mismo y es un camino que a veces nos cuesta la vida. Luego de leer a Le Breton me pareció que lo había conocido en algún descanso del camino, donde alrededor de la fraternidad de la palabra, en la que el yo es el de toda la especie humana, deslumbrado por la forma pura de la narración, el reino de la memoria, aprendí a respetar a los que, ante la más fogosa y entretenida conversación, guardan silencio como si fueran rocas inmutables frente a las furiosas olas del diálogo. Cierro este artículo con unos consejos de Le Bretón: “Caminar es una biblioteca sin fin que escribe, en cada ocasión, la novela de las cosas habituales en el camino y nos enfrenta a la memoria de los lugares, a las conmemoraciones colectivas señaladas por placas, ruinas o monumentos. Caminar es una travesía por los paisajes y las palabras. (…) Pasar por los lugares comunes de incógnito, huir de los caminos trillados para inventar un camino nuevo con los propios pasos”. *Escritor, gestor y poeta


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Historia ENSAYO

La mujer, entre el marido y el señor feudal La obediencia y sumisión a la que estuvo obligada la mujer. ¿Impera aún ese pensamiento retrógrado? Víctor Montoya*

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urante el feudalismo, como en ninguna otra época de la historia, la familia constituía una unidad económica autosuficiente, aunque la mujer seguía sujeta a la autoridad del marido y dependía de un señor feudal —dueño de vastas extensiones de tierra—, a quien entregaba la mayor parte de los bienes que producía junto a su familia. Los historiadores y sociólogos, al referirse al feudalismo, coinciden en señalar que las mujeres de los variados estamentos sociales eran económicamente activas, puesto que todas participaban en el sistema de producción y estaban asociadas a sus maridos en las funciones económicas de la familia, situación que dio origen a lo que se podría denominar una ‘igualdad tosca’ pero eficaz. Y, aunque existía una división del trabajo entre el hombre y la mujer, ambos cooperaban indistintamente en la producción de los medios de subsistencia necesarios, lo que implica que no existían determinadas labores reservadas exclusivamente para los hombres y otras para las mujeres. Entre los artesanos y comerciantes, la mujer estaba considerada como socia comercial, y cuando fallecía su marido, tenía el derecho de sucederle en sus obligaciones. En la familia

de la nobleza, como entre los siervos y comerciantes, el hombre y la mujer cooperaban en la administración de la propiedad, en el mantenimiento de la buena salud y la conducta de sus numerosos dependientes. La mujer del señor feudal tenía más privilegios, pero no por esto estaba exenta de algunos deberes. Gozaba de más tiempo para el ocio que las mujeres de los estamentos más bajos, pero en su vida había también días arduos y normas severas. Durante la ausencia del marido, ella era la señora de los siervos y vasallos, y su obligación era cuidar la educación de los hijos, además de “salvaguardar el honor del blasón familiar”. Entre las mujeres de la nobleza, la norma de vida más importante y apreciada era la de doblegarse totalmente y sin protestar a la voluntad del padre y después del marido. Además, ella no podía elegir a su cónyuge, se disponía de ella a partir de los 12 años edad para pactar una alianza matrimonial. Su papel consistía en ser la criada del hombre. Así aprendía ella el futuro deber de sumisión doméstica. El derecho feudal permitía al marido golpear a la mujer cuando ésta lo contrariaba o no compartía su opinión. Esta conducta se reflejaba también en el resto de las clases sociales.


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El campesino, que era siervo y estaba sometido a la autoridad del señor feudal, alzaba el gallo como dueño de la mujer y los hijos dentro del hogar. De igual manera que el caballero, en su castillo, ejercía el mando sobre la esposa con título de nobleza. Si el caballero estaba autorizado a apostar su mujer en el juego o encerrarla en un monasterio por adúltera, el campesino podía expulsar a su mujer del hogar o venderla al mejor postor. Es decir, cuando la propiedad privada comenzó a imponerse entre los siervos y artesanos se fortaleció el derecho del padre, y, con ello, el del marido sobre la mujer y los hijos. Por consiguiente, la mujer tenía dos hombres a quienes servir: al marido y al señor feudal. Ya en el esclavismo se estableció la costumbre de que la mujer pasaba de la patria potestad del padre a la del marido. Los poderes de dominación de entonces, y sobre todo la religión, habían inculcado la concepción de que la autoridad plena estaba en manos del hombre y que la mujer le debía obediencia y sumisión. Sin embargo, en el feudalismo, el concepto de supremacía del hombre sobre la mujer era más habitual entre las clases pudientes que entre las clases desposeídas. De modo que el señor feudal, aparte de dirigir y controlar la vida social, política, jurídica y económica, era dueño de sus tierras y vasallos, como era dueño de la mujer y los hijos. El señor feudal, al poseer un poder ilimitado sobre los siervos, a quienes les casaba o separaba, gozaba del derecho de pernada, que le permitía disfrutar la primera noche de bodas con la esposa del vasallo recién casado. En el feudalismo, donde el gobierno, la administración de la justicia, la elaboración de las leyes y la política correspondían a los hombres, las mujeres estaban marginadas de las superestructuras sociales. Se las consideraba moral e intelectualmente inferiores a los hombres, y, ante cuya visión dicotómica de la sociedad, se podía constatar frente a

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la visibilidad del hombre, quien llenaba el espacio social, la invisibilidad de la mujer; frente al poder del hombre, que dominaba el escenario político, la subordinación de la mujer, que se movía entre el claustro y la familia; frente a lo público como mundo masculino, lo privado como esfera de reclusión femenina. Los últimos años del siglo XVI y los primeros del siglo XVII han sido interpretados por los historiadores como el momento decisivo en el colapso de la economía feudal y el simultáneo proceso de capitalización, puesto que la burguesía naciente y el campesinado se alzan contra el régimen feudal. La familia, en esta etapa de transición del feudalismo al capitalismo deja de ser la unidad económica de la sociedad para dar paso al trabajo asalariado de sus miembros y la respectiva acumulación de capital. La naciente burguesía no vive ya del producto de su propia fuerza de trabajo, como lo hicieron sus predecesores artesanos y comerciantes, sino de la fuerza del trabajo que los obreros vendían a cambio de un salario. Con una parte de su trabajo —convertido en mercancía— cubrían el coste del sustento familiar, y con la otra, no retribuida —plusvalía—, acrecentaban la fuente de riquezas de la burguesía. Coincidentemente, en la separación que se verifica entre la producción y el consumo, entre el trabajo y el hogar, entre la labor doméstica no remunerada y el trabajo productivo, entre lo público y lo privado, se desarrolla la división del trabajo entre hombres y mujeres, inherentes al modo de producción de tipo capitalista; más todavía, junto a la formación de una clase asalariada —proletariado—, la mujer pasa del feudalismo a una época que se caracteriza por su doble explotación: privación de derechos en el Estado y la sociedad, servidumbre en su propio hogar y explotación despiadada por parte del capitalista. *Escritor y pedagogo

Mujeres durante el trabajo en el campo.


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Cine HOMENAJE AL 8 DE MARZO

La mujer en distintas realidades a través del cine La producción cinematográfica permite compartir realidades similares en las que las mujeres, muchas veces, sufren violencia, algunas veces sobreviven. Jackeline Rojas Heredia

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esde que se instauró en varios países del mundo el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer por la Organización de Naciones Unidas (ONU), y desde que Bolivia adoptó la práctica, se realizan actividades artísticas, reflexivas con relación a la situación de la mujer en distintas sociedades. Si bien el país es pionero en la elaboración de leyes encaminadas sobre todo a reducir los niveles de violencia, como la Ley 348, la 243 y otras, Bolivia sigue encabezando la lista como uno de los países con mayor registro de casos de feminicidio (homicidio en razón de género), violencia familiar y tráfico de menores. Las críticas son múltiples como las necesidades y ese camino no genera cambios, pero días como el 8 de marzo, el 25 de noviembre o el 11 de octubre al menos permiten a las organizaciones tener una excusa para dialogar y compartir criterios, para visualizar a través del arte, el cine, la música y otras expresiones la realidad en la que viven las mujeres en Bolivia y en el mundo. El cine genera el encuentro y el debate, y tiene como escenario la Cinemateca Boliviana, en la que se ha desarrollado, desde el 5 de marzo, un amplio programa que concluye mañana 9 de marzo y que ha permitido centrar el lente del foco en la mujer. Para quienes aún no asistieron, hoy y mañana se proyectarán importantes producciones acompañadas por la guía de un representante o invitado especial para moderar los posibles debates. La actividad se denomina Warmi Fest y es apoyada por las embajadas de Canadá, Suecia, España, Brasil y por la representación de la ONU en Bolivia y más. Se estrenó con la proyección de Las 3Magalys, una producción del canadiense Fréderic Julien, quien registró la historia real de una comunicadora de la población de Moxos en Beni, drama que cuestiona las diferencias de clases sociales y el racismo contra las poblaciones originarias. Una situación más difícil para la protagonista que además de ser discriminada por mujer lo es también por su origen y su posición económica. Julien llevó adelante la producción con el apoyo del Centro de Formación y Realización Cinematográfica (Cefrec) en Bolivia. La película fue estrenada el pasado año. Junto a ésta se proyectó el corto Clara Consiente. El ciclo continuó el martes con el filme Bring The Sun Home, (Traer el sol a casa) y el corto Deus de Suecia. El miércoles se proyectó el cortometraje Rompiendo el silencio y la película La Novia de Paola Ortiz, producción española.

En la Casa de la Cultura de La Paz se lleva adelante una muestra de mujeres artistas. No será menos importante la proyección prevista para hoy precisamente 8 de marzo, con la película Memorias de Antonia, ganadora del Oscar a Mejor película de habla no inglesa en 1995; que narra la vida de Antonia a través de sus recuerdos situados al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Su retorno a su pueblo y su lucha por vivir en un contexto de respeto a los derechos, deseos y necesidades de una mujer. Es la historia de una mujer tenaz muy adelantada a su tiempo. El viernes, y con el apoyo de Brasil, se proyectará Antonia, de la directora brasileña Tata Amaral, con las actrices Negra Li, Leilah Moreno, Cindy Mendes, Jacqueline Simao. Amaral destaca como una de las mejores directoras de cine latino. La obra se sitúa en los suburbios de San Pablo y tiene como protagonistas a cuatro jóvenes mujeres negras que cantan juntas y luchan por cumplir el sueño común de vivir de su música. Con la ayuda de un empresario inician una serie de presentaciones en bares y otros escenarios, pero cuando el sueño parece cumplirse, los reveses de un universo cotidiano marcado por la pobreza, el machismo y la violencia amenazan al grupo y ponen a prueba las amistades. Las proyecciones para los dos últimos filmes mencionados inician a las 19.00.


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La novia, filme español.

Escena de Memorias de Antonia.

Las 3 Magalys, producción nacional.


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Entrevista

CERGIO PRUDENCIO

Vamos a funcionalizar El Consejo Administrativo de la Fundación Cultural del Banco Central (FCBCB) ya completó los siete consejeros que precisa para operar.

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ergio Prudencio, poeta, compositor y actual presidente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FC-BCB), comparte las líneas temáticas o ejes hacia donde se encaminará el trabajo de esta importante institución que administra seis de los museos más grandes del país.

en su planilla a los siete consejeros completos.

Estos últimos días, el Consejo Administrativo de la Fundación ha pasado por cambios, ¿cómo sigue este proceso de adecuación y ajuste?

Para mí es una injusticia que se los cuestioné, son valoraciones subjetivas. El Consejo, según estatuto, es la máxima autoridad, es un colegiado que responde plenamente a prácticas culturales de nuestras naciones y pueblos originarios. Ancestralmente eran esos colectivos los que tenían la máxima decisión sobre las actividades comunitarias. El trabajo del Consejo es justamente eso, generar criterios que respalden y amparen la sustentabilidad de la gestión. Cada consejero viene de una experiencia en el área de cultura, historia, gestión, arte, su visión permite enriquecer, proteger la gestión. El Consejo opera como colectivo, genera políticas, aprueba el Presupuesto Operativo Anual (POA), el plan estratégico. Y en lo práctico, desde mi experiencia, como MAE (Máxima Autoridad Ejecutiva), no me imagino la administración de la Fundación sin el Consejo, sin esa lógica de los amautas que generan la sostenibilidad de una gestión, toda mi valoración por ese trabajo sin el cual la fundación no se habría reencauzado.

Son situaciones normales en el proceso de la gestión institucional, se han incorporado dos nuevos consejeros correspondientes a dos acefalías que había en el Consejo y que han sido designados por el Ministerio de Culturas, que es lo que corresponde, tres designa el Ministerio y cuatro el Banco Central de Bolivia. Entonces se integró a Claudia Peña y Manuel Monroy Chazarreta, ambas personalidades de la cultura que se incorporan para contribuir desde su experiencia a este colegiado, que es la Fundación.

¿Estaban acéfalos los puestos que ocupan los nuevos consejeros? Habíamos tenido a Natalia Campero hasta hace poco, ahí estaba una de esas acefalías, la otra venía de la plaza que fue ocupada por el consejero Homero Carvalho, el último en ocupar ese cargo, y ahora estamos completos luego de mucho tiempo, la Fundación tiene

Se ha cuestionado mucho la labor de los consejeros a través de los medios, ¿podemos dejar en claro qué trabajo realizan?

Este año es especial para la Fundación, ya que se encamina hacia retos significativos, ¿cierto? Efectivamente, la Fundación crece y se plantea ser más funcional al país de manera general, eso nos ha llevado por la ruta de reflexionar nuestra misión general y específica en cada uno de los repositorios. Hemos trabajado en un documento base de planificación (2018-2022), que es el quinquenio que me corres-


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el patrimonio ponde, y en ese marco fue un documento consensuado por el consejo de la Fundación, los directores de los repositorios y el equipo técnico. Hemos establecido dos líneas estructurales, la primera relativa a gestión cultural y otra a gestión en infraestructura. Tenemos una importante infraestructura patrimonial como base de nuestros activos museológicos, y en los seis centros, tenemos proyectos de crecimiento, lo cual lleva a que la infraestructura sea central y la gestión cultural se dedique a ser la cabeza que lidere los procesos de transformación museológica, museográfica, sobre todo en dos centros: Casa Nacional de Moneda y Casa de la Libertad.

El vicepresidente Álvaro García Linera defendió el valor de los museos como espacios en los que se nutre la raíz y espiritualidad, ¿la Fundación sigue una línea similar en los seis repositorios que administra? Estamos de acuerdo con esa visión. Los museos en Bolivia se han formado, en general, por compromisos de la sociedad civil. Luego ha entrado el Estado. Corresponde ahora proyectar el patrimonio, generar narrativas funcionales al país, y por eso, en la Casa de Moneda trabajamos en un cambio de visión que nos permita contar la historia económica del país, contar qué pasó entre el Cerro Rico y el actual modelo económico en Bolivia, todo lo que ha ocurrido durante siglos, la explotación de la minería, la acuñación de la moneda, las prácticas tecnológicas precoloniales y coloniales, y para eso haremos funcional el patrimonio, nos explicaremos a nosotros esos aspectos funcionales a nuestra historia. De igual manera, en la Casa de la Libertad nos

guaremos no sólo por el hecho independentista, sino por toda una historia acumulada de siglos de lucha por la independencia que nos permita entender nuestra historia y todo lo que atravesamos hasta llegar aquí. Ése es nuestro objetivo, es funcionalizar el patrimonio a narrativas que el país necesita.

En paralelo a esos ejes temáticos que lleva adelante la Fundación, ¿se continuará con el apoyo que brinda a proyectos culturales, como exposiciones y producción de material bibliográfico? Naturalmente, cada uno de los centros tiene vocaciones específicas que se han construido y consolidado respecto a su patrimonio, a su infraestructura y a sus propios modelos de gestión. El Museo de Etnografía y Folklore (Musef), el Museo Nacional de Arte (MNA) y el Archivo y Bibliotecas Nacionales de Bolivia tienen formas de gestión que la sociedad de alguna manera ha esculpido y tallado, y eso no quita que quitemos la continuidad a las prácticas, la dotación de servicios, claro que todas las actividades y proyectos se proyectarán en el marco de esta nueva misión museológica.

¿Y en consenso con cada uno de los directores de los centros, como mencionó? Es un privilegio tener a los actuales directores. Todos son muy comprometidos no sólo con los repositorios que dirigen, sino con una visión integral de la Fundación, que es uno de los logros actuales, el haber podido reconstruir una mirada integral de la Fundación, una mirada fuerte que opere desde esas seis vocaciones, generando programas y proyectos con esa visión.

En esa línea, ¿la imprenta de la Fundación le dará continuidad al trabajo iniciado el pasado año? Tenemos la imprenta y está funcionando, pero por el traslado a nuestras nuevas instalaciones aún se la está adecuando, implica dificultades de orden práctico, pero se dará continuidad al servicio que brinda con algunas publicaciones que demandan los repositorios. Más importante que la imprenta como tal es la política de publicaciones que se está desarrollando, el definir líneas integrales, ¿Qué le vamos a proponer al país en materia de publicaciones? ¿De qué manera nos articulamos con la Vicepresidencia, que es vanguardia de publicaciones hoy en día? Por otro lado, estamos preparando términos de referencia para iniciar la reparación de la Casa (Sopocachi), donde ya está funcionando la Fundación e iniciar la construcción de un anexo que calculo podrá concretarse hasta 2019.


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Leyenda

RELATO

La loma santa Ahora ya saben que, si algo pasa, tienen que unirse y caminar más... Carlos Fernando Toranzos Soria*

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as divinidades, como ya es sabido, se reunían de cuando en cuando e informaban a Cóndor de lo que acontecía con los humanos o los animales y las plantas. Esta vez llegó Puma con cara compungida y le dijo a Katari que urgentemente deberían enviar un mensaje a Cóndor para hablar de algo muy peligroso y preocupante. Katari levantó la cabeza muy alta y lanzó un silbido penetrante. Cóndor lo oyó y bajó inmediatamente a reunirse con ellos. Era un día algo gris y fresco, las nubes no estaban todavía disipadas, era muy temprano por la mañana incluso, Tata Inti estaba todavía adormilado y no golpeaba con sus rayos todos los apus. Cóndor preguntó por el motivo de tanta premura. Katari le dijo que Puma estaba muy preocupado porque había visto algo que daba mucho que pensar y que debería informarle rápidamente a Wirakocha. Puma miró directamente a los ojos de Cóndor y devolvió la mirada a Katari. Se sentaron y esperaron unos buenos minutos mientras recibían los rayos del dios Inti. Habló Puma con voz preocupada, les dijo que necesitaba que Wirakocha estuviera al tanto de esta tragedia.¿Qué ha pasado Puma? Preguntaron al unísono las dos deidades. Puma, con tristeza, relató que unos humanos —que habían llegado de lejos— estaban llevando a los yuracaré a otras tierras. Para los yuracaré no era problema, no se resistían porque sabían que el camino a la Loma Santa era largo y deberían probar todo. Eran una tribu muy feliz, vivían en contacto con lo que Tata Wirakocha les había dado o como ellos preferían decir: eran los frutos y mieles en el camino a la Loma Santa. Recogían frutos, cazaban con sus f lechas, pescaban y colectaban miel. Tenían sus vidas llenas de alegría, y cuando se acababa algo en una parte recogían sus cosas y se iban a otro lugar. Era así como Wirakocha les había hecho y acordó con ellos y ellas que siguieran su búsqueda hasta la Loma Santa. Allá, los yuracaré y las yuracaré sabían que no había maldad, ni penas, ni hambre, ni muerte. Que las personas en


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la Loma Santa eran buenas con bondades eternas. La Loma Santa era igual que lo que los dioses llamaban Hanan Pacha. Esto Wirakocha lo sabía. Había hablado con Inti y Killa para permitir a otras culturas tener sus propias creencias y cosmovisiones. No sólo estaban los yuracaré, estaban los Moxos y otros más que tenían deidades distintas, pero eran compatibles con el universo. Wirakocha de hecho aprovechaba para convertirse, de cuando en cuando, en deidades distintas para que así lo distinto fuera querido y respetado por las gentes en la tierra y las diferencias fueran virtud y no problema. Estos extranjeros llegaron y se llevaron a los yuracaré a un lugar que se llamaba Chapare, allá les dejaron vivir, pero no podían hacer lo que querían. Eso puso a los yuras muy tristes, querían escaparse y si se escapaban los perseguían y los mataban y ya no podían seguir su camino a la Loma Santa. Esto es lo que vio Puma y Wirakocha debería saberlo y hacer algo. Cóndor voló por lo alto de los apus, llegó hasta Wirakocha y le dijo: -Vengo con malas noticias Tata Wirakocha, están matando a los yuracaré y están haciendo que su camino a la Loma Santa no siga. Puma está muy triste y no sabe qué decirles, ni qué hacer. Wirakocha lo miró y le dijo: Hay momentos que lo mejor es no hacer nada, es mejor mirar y seguro que con la ayuda de Inti y Killa saldrán con una respuesta. Así fue. Una tarde cuando Inti estaba acostándose y Killa estaba reluciendo su cara llena de gracia, los yuracaré tomaron la decisión de abandonar la reserva y se fueron. Los persiguieron y quisieron sojuzgarlos, pero como ellos conocían el monte, la selva y los ríos pudieron escapar.

Antigua tribu yuracaré.

Puma vio todo y les ayudó a cruzar tupidas selvas, Katari les ayudó a nadar ríos y lagos, y Cóndor desde lo alto oscurecía la vista de los extranjeros. Los yuracaré, amigos de los moxos, los chiriguanos y los chapare, lograron huir. Ahora viven buscando la Loma Santa, pero sin que los maten, quiten sus tierras u obliguen a trabajar. Claro que ahora ya saben que, si algo pasa, tienen que unirse y caminar más en dirección de la Loma Santa. Esa lección dio Wirakocha a Puma, Cóndor y Katari. *Docente emérito de la Universidad Anglia Ruskin, en Cambridge, Reino Unido.


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Ensayo

Obra del Barroco del pintor español Murillo, difundida por el artista Jarén.

REFLEXIÓN Y POESÍA

Sobre la muerte que nos pertenece Cuando somos niños normalmente tomamos la vida con ingenuidad y observamos la muerte como circunstancial. Aitor Arjol* Escritor español radicado en Ecuador

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o sé de dónde vienen a veces esos presuntos aires de grandeza. Nos llegamos a creer capaces de cualquier proeza. Nos inculcan hasta la exageración que se pueden conseguir cualesquiera objetivos simplemente renunciando a los propios límites materiales. Toda falta de consecución se revela como un fracaso en este macabro camino hacia la felicidad. Es como si a todas horas nos abrieran el alma y practicaran una autopsia anímica para embutirnos dentro los mensajes motivacionales de siempre, a menudo dictados por charlatanes de la autoayuda, quienes tienen la única plusvalía de repetir lo que ya sabemos. Además se supone que debemos ser tolerantes con tales evidencias, vengan de donde vengan, así nos hayan puesto media docena de altavoces en nuestro quehacer diario, con el fin de mantenernos sometidos a tal discurso durante las veinticuatro horas del día. Todo ese castillo de naipes se derrumba por sí mismo ante la brutalidad y certeza de la vida: limitada a un breve paso, incardinada a la muerte desde el momento en que nos procrean y después a la cual no disponemos de la más mínima certeza.


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Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha sido consciente de su propia finitud y por tal circunstancia ha revestido a la muerte de diferentes significados. Desde los más cercanos al orden natural de las cosas hasta los más irrisorios. Resurrecciones, energías transformadoras, inmortalidad del alma, abono para las cebollas, alimento para buitres o gallinazos, cremaciones sanadoras, reencarnación en otros seres y otros mecanismos han surgido producto de tal incógnita, en algunos casos para apaciguar el alma y en otros en justa aceptación de que formamos parte de la naturaleza, sin mayor o menor prelación que el resto de seres vivos. Muchas de tales teorías también han querido ser las primeras en atribuirse la verdad absoluta hasta el punto de convertirse cada una de ellas en dogmas excluyentes o han fagocitado creencias mucho más saludables y respetuosas. Es evidente el peso de las religiones y creencias en este aspecto, a las que nos aferramos a ellas como un hierro candente ante el temor o el misterio de lo desconocido. Otros parten de la aceptación o resignación al respecto. También hay mártires o quienes voluntariamente lo toman como un camino liberador frente a momentos de sufrimiento. Y luego están los que matan y joden al resto sin miramientos o importarles lo más mínimo. Con nuestros muertos más cercanos, la perspectiva se antoja más

esquina

íntima y compleja. Es terrible. Verdaderamente terrible hacerse a esa realidad en el caso de que todavía no la hayamos aceptado. De igual forma que habiéndola aceptado debemos sentirnos orgullosos de lo vivido y compartido. Cuando somos niños normalmente tomamos la vida con ingenuidad y observamos la muerte como circunstancial, lejana y ajena, pero poco a poco crecemos y tomamos conciencia de la realidad que nos espera incansablemente en la próxima esquina, cuestión que Mario Benedetti supo describir a la perfección en este poema:

Cuando éramos niños los viejos tenían como treinta un charco era un océano la muerte lisa y llana no existía. luego cuando muchachos los viejos eran gente de cuarenta un estanque era un océano la muerte solamente una palabra ya cuando nos casamos los ancianos estaban en los cincuenta un lago era un océano la muerte era la muerte de los otros. ahora veteranos ya le dimos alcance a la verdad el océano es por fin el océano pero la muerte empieza a ser la nuestra.


esquina

– 16 – jueves 8 de marzo de 2018

OBRAS LIBROS

DESDE LA PIEL DEL ALMA Poemas de Mireya Ottaviano Díaz. Los libros se los pueden adquirir en cualquier librería de Santa Cruz. CICATRICES

Todos tenemos cicatrices, más de una, es verdad. Pero hay algo en las tuyas que llaman mi atención por el misterio con que las cuidas. No quiero saber el origen de ninguna de ella porque prefiero imaginar que son de batallas que mi guerrero venció. Amo tocarlas y sentir que eres real. Amo saber que el dolor tocó a tu puerta y que no logró mellar tu esencia. Amo creer que aunque vencido llegaste a mí para juntos vencer. Caballero mío, te amo todo. Amo esas huellas dejadas en tu piel. Son ellas las que me llevan a lo más profundo de tu ser. Caballero mío, mi valiente mío.

EL DESEO DE TENERTE

Lo que amo de tenerte, es que no

seas mío. Lo que amo de tenerte, es extrañarte. Lo que amo de buscarte, es encontrarte. Lo que amo de esperarte, es que te has ido. Lo que amo de que vuelves es que al marcharte, me inunda el deseo de tenerte.

SIN MIEDOS

No le tengo miedo a la muerte. No le tengo miedo a la vida. Le tengo miedo a vivirla muerta, mustia y sin respuesta.

II PRODUCCIÓN

DEL LIBRO MENSAJES ENCUBIERTOS... SECRETOS DESCUBIERTOS La escritora nació en Beni, es psicóloga, docente universitaria, misionera y escritora por elección, y se define como “eterna aprendiz”. LÁGRIMA

Sólo una más para terminar de limpiar las ventanas de mi alma.

FANGO

No todo era lodo, no todo estaba perdido. Acudí a la cordura para coordinar los pensamientos, ésos que insistían en dañar mis sentimientos. La tierra estaba húmeda, pero era sólo por mis lágrimas.

Las grietas eran causadas por la sequía del alma. El lodo en todo caso, era sinónimo de vida. Aún el moho que encima mostraba un verde profundo, provocaba en mí esperanzas de poder salir del fango. Era formado por lluvias, caídas por muchos años. Ese barro serviría, para que un buen alfarero, reconstruya lo quebrado, lo agrietado, lo diezmado...

LIBERAR

Abrir las compuertas de las lágrimas, evitando inundarnos por dentro.

La Esquina 08-03-18  
La Esquina 08-03-18  
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