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La razón de ser de las organizaciones gremiales no es la confrontación política...

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En este sentido, vaya el reconocimiento del empresariado porteño a mi amigo, Antonio Landaeta, cuya gestión nos deja un conjunto de realizaciones que contribuyeron decisivamente a enaltecer el prestigio bien ganado por nuestra cámara en ciento quince años de fructífera existencia. La razón de ser de las organizaciones gremiales no es la confrontación política. Sin embargo, esas organizaciones están

propiedad privada, la libertad de cátedra en la educación, son de tal magnitud, que ello nos obliga a asumir una actitud unitaria, caracterizada por la serenidad, sabiduría y coraje que nos permitan a los empresarios, trabajadores, comunidades y en general a la sociedad civil, enfrentar estas calamidades con posibilidades de éxito. Estamos viviendo tiempos muy difíciles. Las recientes medidas de confiscación ejecutadas por el gobierno nacional en contra de las almacenadoras y operadoras, de nuestro puerto, violando la propiedad privada y jugando con la estabilidad la-

integradas por ciudadanos con responsabilidades tanto familiares como civiles. En consecuencia, tenemos el deber y el derecho de manifestar nuestras inquietudes y preocupaciones en todo cuanto concierne el desarrollo de la vida nacional, para contribuir a su estabilidad. No podemos ignorar que recibimos esta responsabilidad en pleno desarrollo de una grave crisis institucional que en todos los órdenes de la vida nacional amenaza a nuestra sociedad y nos produce grandes preocupaciones y angustias. Los graves peligros que se ciernen en contra de la libertad individual, la libertad de expresión, la libertad económica, la

cargas”. La magnitud de la amenaza es tan grave, que en estos momentos, cualquier silencio conveniente es sospechoso de complicidad. La alternativa es la unidad para la acción en la defensa de nuestras libertades, no podemos permanecer callados estamos obligados a utilizar toda tribuna, para denunciar cualquier atropello y manifestar estas preocupaciones. La defensa de nuestras libertades civiles y demás principios y valores consagrados en la carta magna es irrenunciable.

boral y económica de los trabajadores y sus familiares, han generado gran incertidumbre y angustia a toda la comunidad. No es posible ignorar que la vida de esta región gira significativamente en torno a la actividad del principal puerto del país. Esta circunstancia no da tiempo ni siquiera para la duda razonable, ni para esperar que en el camino “se enderecen las

Por ello, ratifico la firme voluntad del empresariado porteño, de coadyuvar en la atención y solución de los problemas que aquejan a nuestra comunidad, teniendo como premisa el diálogo y la negociación, sin imposiciones ni pretensiones de coartar el libre pensamiento.

PUERTO

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