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CUIDADOS FÍSICOS BÁSICOS DE LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA1 En este apartado analizaremos algunas de las buenas prácticas de atención a personas con dependencia en distintos ámbitos: 1. Higiene corporal. 2. Ulceras por presión. 3. La movilidad. 4. Las caídas No pretendemos con este documento realizar una guía exhaustiva ni completa de las actuaciones de los cuidadores en los distintos ámbitos de la vida cotidiana de las personas con dependencia. Se trata de presentar una información básica que sirva de introducción y reflexión sobre algunos aspectos claves.

1. LA HIGIENE CORPORAL 1.1. Higiene corporal de personas encamadas Dentro de la higiene se engloban todas las actividades que tienden a conservar la salud. Para el cuidado de la piel sana, la principal actividad es su limpieza e hidratación. La higiene, que ha de realizarse diariamente, es frecuente que se lleve a cabo en la camaConsiste en asear por completo a la persona en situación de dependencia encamada para conseguir una higiene correcta. Sirve para: • Eliminar la suciedad de la piel. • Evitar que aparezcan úlceras por presión e infecciones. • Estimular la circulación. • Proporcionar comodidad y mejorar el estado psicológico.

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 Para la confección de este material se ha utilizado documentación de la Fundación Eroski 

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Se recomienda seguir el siguiente modo de higiene corporal a fin de simplificar al máximo la tarea: 1. Desnudar a la persona en situación de dependencia encamada, cubriendo con una sábana las zonas del cuerpo que no se estén aseando. 2. Colocar debajo del sujeto una toalla o empapador. 3. Lavar sucesivamente las diversas partes del cuerpo secándolas con cuidado de forma inmediata. Aplicar un masaje con crema hidratante, insistiendo en las zonas de fácil escoriación (talones, espalda, glúteos...). Para ello, cumplimos los siguientes pasos: • Con el enfermo en decúbito supino (boca arriba) ligeramente incorporado, lavar la cara con agua sin jabón y una compresa. • A continuación, limpiar con una esponja enjabonada brazos, manos, axilas, pecho, región submamaria, abdomen, piernas y pies, insistiendo en los espacios interdigitales. Aclarar con agua. • Colocar a la persona que está siendo aseada en decúbito lateral (de lado) y con otra esponja enjabonada o bien agua con jabón y agua limpia lavar el cuello, espalda, glúteos y parte posterior de las piernas, aclarando después. • Ponerla en la posición inicial y llevar a cabo la higiene de áreas específicas: genitales, boca, ojos y cabello. 4. Peinarle y echarle colonia. 5. Cambiar la ropa de la cama.

Para el cuidado de la piel sana, la principal actividad es su limpieza e hidratación. La higiene ha de realizarse diariamente, evitando así la suciedad, la aparición de úlceras e infecciones, mejorando la circulación y proporcionando comodidad y seguridad psicológica

6. Enrollar hasta la mitad de la cama las sábanas sucias y si es necesario la funda del colchón: a continuación, colocar las sábanas limpias remetiéndolas v estirándolas hacia el centro de la cama. Voltear a la persona hacia el lado donde está la ropa limpia, retirar las sábanas sucias y tensar las nuevas todo lo posible para no dejar arrugas. Se aprovechará para poner el empapador y el absorbente si el enfermo lo precisa.   2   


7. Se procede a continuación al cambio de ropa manteniendo a la persona aseada en decúbito supino (boca arriba), incorporándole primero el tórax y bajando la sábana enrollada transversalmente desde la cabecera hasta los pies.

1.2.Higiene de la boca Debe limpiarse la boca después de cada comida y siempre que sea necesario. Cuando la persona es independiente para realizar esta tarea, usará su propio cepillo y pasta dentífrica. Si se encuentra muy incapacitado, la familia o el cuidador llevará a cabo la limpieza del modo siguiente: • Mezclar en un vaso el antiséptico bucal con agua a partes iguales. • Fabricar una torunda con una cuchara y gasas, que se empapan con la solución. • Limpiar la lengua moviendo la torunda de un lado a otro para no provocar náuseas. • Limpiar después el paladar, el suelo y los laterales de la boca y, finalmente, las encías. • Si la persona tiene prótesis dental, ésta se lava con agua, antiséptico y un cepillo. • Hidratar los labios con vaselina o cacao.

1.3. Higiene de los ojos Se limpian con gasas estériles impregnadas en suero fisiológico, comenzando desde el lacrimal hasta el ángulo externo del ojo, retirando todas las secreciones y legañas. Se utiliza una gasa diferente para cada ojo con el fin de evitar infecciones.

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1.4. Higiene de los pies Los pies de presentan a menudo problemas debido a alteraciones circulatorias, deformidades óseas, diabetes, etc., por lo que ha de prestárseles especial atención: • Lavar con agua y jabón. Secar con cuidado, sobre todo entre los dedos. • Hidratar con cremas o aceites. Aplicar vaselina en talones y durezas. • Cuidar las uñas sin cortar en exceso para evitar escoriaciones. No obstante, tampoco hay que dejarlas largas ya que producen dificultades para la deambulación. • Vigilar su coloración y la aparición de lesiones cutáneas, informando al médico o a la enfermera si se detectara cualquier anomalía.

1.5. Higiene del cabello El cabello se lava al menos una vez a la semana del modo siguiente: • Introducir tapones de algodón en los oídos. • Enjabonar el pelo, aclarándolo con agua abundante. • Secar con una toalla y, si es posible, emplear un secador de pelo. • Peinar o cepillar el cabello.                   4   


2. LAS ÚLCERAS POR PRESIÓN  Son lesiones producidas en la piel y partes blandas cuando se mantienen comprimidas durante un tiempo prolongado entre una prominencia ósea y una superficie dura. Las úlceras pueden ser causa de dolor, infecciones y aumento de la inmovilidad. Suelen provocar graves dificultades a las familias para mantener a la persona en situación de dependencia en el domicilio. Los factores que producen las úlceras son: • Inmovilidad: es el principal factor de riesgo y cualquier patología que la provoque puede predisponer a la aparición de úlceras por presión. • Deficiencias del estado nutricional (delgadez, deshidratación, anemia, hipoproteinemia, obesidad). • Alteraciones circulatorias. • Disminución del nivel de conciencia. • La aparición de úlceras por presión se ve favorecida por la edad, aunque ésta no sea un factor de riesgo en sí. Se produce un envejecimiento cutáneo que hace que la piel sea delgada, frágil y menos elástica. Las causas que ocasionan las úlceras por presión son: - Presión: es la causa más importante. Actúa directamente sobre las prominencias óseas y produce la oclusión de los vasos sanguíneos y linfáticos. Esto provoca disminución del riego sanguíneo (isquemia) y la muerte de los tejidos (necrosis). Presiones leves aplicadas durante largos períodos de tiempo son más lesivas que presiones fuertes aplicadas en períodos cortos. - Fricción: es una fuerza aplicada sobre la piel cuando se desliza ésta por una superficie. La fricción repetida sobre prominencias óseas vulnerables puede producir erosiones, isquemia y desgarros. Tiene lugar cuando se deslizan dos superficies adyacentes, con el consiguiente estiramiento y angulación de los vasos sanguíneos, lo que puede producir la isquemia. Es frecuente en enfermos que se deslizan sobre la silla (afectación de la zona sacra) o en personas encamadas que se bajan hacia los pies de la cama por tener la cabecera demasiado elevada (afectación de los talones).   5   


- La humedad: incrementa el grado de fricción entre las superficies y produce maceración de la piel y predisposición a las úlceras. La causa más importante de humedad suele ser la incontinencia de esfínteres. Medidas de prevención de las úlceras por presión 1. Reducir la presión en los puntos de riesgo: - Cambios posturales: es la principal medida preventiva cuando la persona no puede movilizarse por sí solo. Se modifica su posición cada 2 ó 3 horas, siguiendo una rotación programada para evitar la lesión en las zonas de riesgo. • Persona encamada: decúbito supino, decúbito lateral y decúbito prono. • Persona sentada: levantarse del sillón durante unos segundos, aproximadamente cada hora. Cuando pueda moverse por sí sola, invitarle a hacerlo cada 15 minutos. Si esto fuera imposible debido al estado del enfermo, se pueden alternar inclinaciones laterales a la derecha y a la izquierda con ayuda de cojines para evitar deslizamientos. - Protección de prominencias óseas: existe una gran variedad de productos en el mercado que ayudan a disminuir la presión en los puntos de apoyo. Se utilizan como complemento a los cambios posturales: • Almohadas y cojines de distintos tamaños y materiales (espuma, algodón, silicona...). • Piel de cordero artificial: disminuye la presión, el rozamiento y la humedad. Se puede lavar con facilidad. • Colchones de agua: redistribuyen el peso por toda la superficie corporal. Los inconvenientes radican en que son pesados, difíciles de manejar, caros y se deterioran con facilidad. • Colchones de aire con presión alternante: están compuestos por una serie de cámaras neumáticas que se hinchan y deshinchan alternativamente por medio de un motor, modificando de esta manera los puntos de presión contra la cama. Los inconvenientes se hallan en que el motor produce ruido, los pinchazos son frecuentes y son también muy caros.   6   


• Colchones de espuma: alivian la presión y proporcionan una superficie de descanso cómoda. Son más baratos, pero menos eficaces que los anteriores. • Protectores locales: hechos con gomaespuma, vendas de algodón, guata... y útiles para proteger talones, codos y rodillas.

2. Cuidados de la piel. La piel de las personas mayores es extremadamente frágil. Debe mantenerse limpia, seca e hidratada. Su inspección cuidadosa es muy importante y debe convertirse en una rutina diaria. La hora del baño o de los cambios posturales es un buen momento para observar su integridad, color, textura, vascularización e hidratación. El masaje produce vasodilatación, que aumenta la afluencia de sangre en la zona y, gracias a ello, mejora el aporte de nutrientes y oxígeno. Ha de ser suave y realizarse alrededor de las zonas de apoyo, evitando las prominencias óseas. En los enfermos incontinentes se utilizan los métodos de control que estén indicados en cada caso (absorbentes, colectores externos de orina, sonda vesical), sin olvidar, eso sí, la reeducación de esfínteres cuando sea posible. La cama y el sillón deben estar limpios, secos y libres de objetos o arrugas que puedan lesionar la piel de la persona.

3. Nutrición adecuada. Una nutrición e hidratación correctas son tan importantes para la prevención de las úlceras como para su curación. Es obligado vigilar de forma especial la dieta de ancianos con depresión, problemas gastrointestinales, disfagia, pérdida de apetito o cualquier otra dificultad que pueda disminuir la cantidad o calidad de la ingesta. La dieta debe ser equilibrada, rica en proteínas, vitaminas y minerales. A través de las lesiones se pierde gran cantidad de líquidos. La hidratación evita que la piel se seque, formando excesivos pliegues. Deben administrarse con frecuencia líquidos como agua, leche, zumos, infusiones, etc. Cuando la persona tenga disfagia, se pueden ofrecer gelatinas o zumos espesos.

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4. Curas. Las úlceras tienen tendencia a la cicatrización espontánea. Por tanto, el objetivo del tratamiento será el de proporcionar las mejores condiciones posibles para favorecer el proceso fisiológico de curación. Estas lesiones se regeneran por segunda intención, es decir, se van rellenando con tejido de granulación hasta que al final se produce la epitelización. El tratamiento le corresponde al personal de enfermería de zona. Usted debe exigir que sea él el que realice este tratamiento y no usted. Tiene derecho a ser curado todos los días o los días que el personal de enfermería estime oportuno. Sólo en una situación de urgencia, por ejemplo a altas horas de la mañana con un enfermo que se encuentra sucio o con el apósito que cubre la úlcera totalmente fuera, es cuando el familiar debe realizar una cura hasta que al día siguiente acuda al personal de enfermería. El modo de realizarlo es como sigue: - Limpiar la herida con la solución adecuada y una gasa estéril, primero por dentro y después por los bordes, mediante técnica de arrastre. - Secarla con gasas estériles suavemente. - Aplicar el producto adecuado (pomadas, apósitos, geles...) o nada. - Cubrir con gasas estériles (cuando se utilizan parches, no es necesario). - Fijar con esparadrapo hipoalérgico. - Proteger la zona con una almohadilla o vendaje hecho de algodón.

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3. LA IMPORTANCIA DE LA CORRECTA MOVILIZACIÓN El aparato locomotor está compuesto por huesos, articulaciones y músculos, y sus funciones se centran en proporcionar el sostén y permitir la movilidad del organismo. Los movimientos no sólo contribuyen a disfrutar de la vida, sino que además son esenciales para su conservación. El movimiento es esencial para la salud de personas en situación de inmovilidad. La inmovilidad provoca: - Disminución de la fuerza y tono muscular. - Aumento del riesgo de infecciones y embolias. - Problemas respiratorios. - Problemas urinarios. - Estreñimiento. - Úlceras por presión. - Aumento de la osteoporosis, etc. Para prevenir la aparición de estos problemas, es fundamental asegurar una movilidad adecuada y el mantenimiento de posturas correctas.

Reglas básicas para movilizar correctamente a la persona en situación de dependencia con problemas de movilidad El familiar y el cuidador también deben adoptar posiciones correctas para evitar problemas musculares y de columna vertebral. Debemos recordar que los músculos de las piernas son más fuertes que los de la espalda. - Por tanto, para levantar a una persona en esta situación, conviene doblar siempre las rodillas, manteniendo la espalda recta e inclinada hacia delante desde las caderas.   9   


- Los pies del cuidador se colocan separados, bloqueando uno, a su vez, los pies del enfermo y situándose en la dirección del movimiento. - Cuando el sujeto es demasiado pesado o está muy incapacitado, se pueden utilizar medios mecánicos, como grúas, que son de gran utilidad. Movilización correcta en las distintas posiciones en que se puede encontrar una persona en situación de dependencia inmovilizada Giros en la cama: La persona en situación de dependencia tiende a moverse poco en la cama y convencerle de que lo haga, y que lo haga en giros. Es más fácil dar la vuelta sobre un colchón firme. - Las personas que aún conservan cierta movilidad pueden hacer los giros por sí solos. Para ello, deben doblar las rodillas y apoyar los pies sobre la cama, ladear las piernas hacia el lado sobre el que se va a realizar el giro, entrelazar las manos y levantarlas estirando los codos al mismo tiempo para, finalmente, girar la cabeza y desplazar los brazos hacia ese mismo lado. - En caso de que la persona esté más incapacitada, el familiar o el cuidador deben ayudarle a realizar el giro colocándose a su lado. Siguiendo los pasos descritos anteriormente, se le sujetan los brazos por las muñecas y las piernas por las rodillas y se tira con suavidad del enfermo hacia el lado del giro. A la persona se le pide que mire sus manos durante el giro para que mueva su cabeza al mismo tiempo. Levantarse de la cama: Las personas dependientes pero con movilidad pueden: mover las piernas hasta el borde de la cama, apoyarse en el codo y en la mano, levantar la cabeza y bajar los pies al suelo quedando sentados en la cama. - Si la persona necesita ayuda, nos colocamos frente a él con las caderas flexionadas y nuestras rodillas pegadas a las suyas, bloqueando sus pies con los nuestros. Pasamos los brazos a su espalda por debajo de las axilas, invitándole a que intente levantarse y, en ese momento, tiramos hacia arriba hasta colocarle de pie. La sedestación: Una parte importante de la población en situación de dependencia, ocupan una butaca durante bastantes horas al día. A continuación se anotan algunas recomendaciones de cómo deben de ser las sillas y los sillones de las personas con problemas de movilidad:   10   


- Los reposabrazos son fundamentales para una mayor comodidad y para facilitar los movimientos de sentarse y levantarse. Existen sillas recomendables de distintos tipos y alturas. - El respaldo debe proporcionar un buen soporte a la espalda y a los hombros, lo que implica apoyo lumbar y torácico. - En los sillones de descanso, es conveniente que el respaldo sea lo suficientemente alto como para apoyar la cabeza. - La firmeza del acolchado es un factor clave para proporcionar comodidad y facilitar la entrada y salida del asiento. - La tapicería debe ser fácil de limpiar. Postura correcta de la persona sentada: Permanecer con la espalda apoyada en el respaldo de la silla. Distribuir la carga del peso del cuerpo por igual en ambas caderas. Caderas, rodillas y pies, en flexión de noventa grados. Apoyar totalmente los pies en el suelo y evitar que queden colgando. Si es necesario, se coloca un banquillo para apoyar toda la planta del pie. Levantarse de la silla: muchas de estas personas tiende a apoyarse en su bastón o a sujetarse en cualquier objeto que tenga delante cuando va a incorporarse de una silla. Esto puede ser peligroso, además de mucho más difícil e incómodo. - El sujeto debe desplazarse hasta el borde de la silla y llevar el tronco y la cabeza hacia delante. Con los pies bien apoyados sobre el suelo y ligeramente separados, se da un pequeño impulso sujetándose con las manos a los brazos del sillón.. - A las personas con un brazo impedido o limitado más que el otro les resulta más fácil levantarse apoyando su brazo sano en el brazo de la silla e impulsándose sobre su pierna sana. - Nunca se debe tirar del sujeto para ayudarle a levantarse por rutina; hay que animarle a que lo haga por sí mismo. Si esto no fuera posible, se le ha de prestar la ayuda mínima, dándole un pequeño impulso desde la espalda o sujetándole por la cinturilla del pantalón.

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- Cuando la persona está más incapacitada, se le ayuda a incorporarse sujetándole por la espalda. Se bloquea la parte externa de la rodilla del sujeto, con la rodilla del familiar o cuidador, colocando uno de los pies del familiar o cuidador entre ambos pies de la persona. Sentarse en la silla: El sujeto no debe nunca arrojarse sobre la silla, sino aproximarse lo suficiente hasta tocarla con la parte posterior de las rodillas. En esta posición, debe coger con las manos los brazos del sillón, inclinarse hacia adelante y doblar las rodillas hasta sentarse. Cuando la persona está más incapacitada y necesita la ayuda de una persona, se le sujeta por la espalda bloqueando las rodillas y los pies del sujeto. Para que mantenga la postura correcta y se impida que se deslice en la silla, se le sujeta el tronco por debajo de sus brazos hasta pegar su espalda por completo al respaldo del sillón. Bipedestación: Constituye la actitud normal del ser humano que se sostiene con dos pies. La tendencia de algunas personas en esta posición es adoptar una actitud encorvada en exceso. Por ello, es importante recordarle que autocorrija esa postura y se mantenga lo más erguido posible. La posición idónea en bipedestación supone: colocar los pies separados, uno de ellos avanzado ligeramente con respecto al otro; mantener las caderas paralelas y el tronco erguido, aunque con una ligera flexión y las plantas de los pies apoyadas por completo en el suelo. Para las personas que han perdido su capacidad para la deambulación, pero que aún pueden levantarse solos de una silla, es importante que mantengan la bipedestación durante algunos minutos. Para dar la máxima seguridad al sujeto y prevenir posibles caídas es conveniente realizar esta actividad frente a una mesa estable. En esta posición, el apoyo alternativo de las piernas proporciona mayor estabilidad y relajación. Debe animarse a la persona a que se levante y se siente cuantas veces sea posible para prevenir la aparición de escaras. Para los hemipléjicos, que han perdido el control del equilibrio, es muy importante que mantengan sus miembros en una buena posición: manos colocadas sobre la mesa y plantas de los pies totalmente apoyadas sobre el suelo. En los ancianos con fractura de cadera conviene evitar, en lo posible, la tendencia a la rotación externa (es decir, punta del pie hacia afuera), recordándoselo y ayudándoles a corregir la postura. Cuando la persona no tiene el equilibrio necesario para mantenerse en bipedestación, es preciso permanecer a su lado. No ha de olvidarse que, al menor síntoma de cansancio o dolor, debe sentarse.   12   


La marcha: La marcha puede verse dificultada en las personas por diversas razones: lesiones, enfermedades físicas o psíquicas, el propio proceso de envejecimiento o razones de tipo social. En gran número de ocasiones se hace necesario, o al menos aconsejable, la utilización de un medio auxiliar (bastón, muleta, etc.). Cuando el sujeto no precisa ninguna ayuda y puede caminar de forma independiente, debe orientársele para que mantenga una postura erguida y relajada, acompañada del balanceo de sus brazos. Si tiende a arrastrar los pies por el suelo, es preciso recordarle que debe levantarlos apoyando primero el talón y luego la punta. Cuando tenga una marcha inestable y necesite ayuda, el familiar o el cuidador debe caminar a su lado sujetándole por las dos manos para proporcionarle la máxima seguridad.

Los productos de apoyo más utilizados son: - Muletas con codo. Son las de manejo más sencillo, pero en ocasiones no proporcionan la estabilidad necesaria, por lo que son rechazadas por algunas peresonas. Es muy importante su utilización correcta, colocando bien el brazo en la abrazadera y la mano en la empuñadura. - Bastones. Es el medio más común. El bastón debe prolongar al brazo contrario a la pierna afectada, aumentando así la base de sustentación, para lo cual se utiliza ligeramente adelantado y en paralelo al cuerpo. Es necesario tener en cuenta la altura y el peso de cada individuo y comprobar que la punta lleva una goma antideslizante. El bastón es útil como punto de apoyo si se utiliza como tal y no si se arrastra. - Trípode y bastones de cuatro patas. Son más estables. Están indicados sobre todo en personas de edad avanzada y/o con gran inestabilidad. Es importante que tengan la altura adecuada. - Andadores. Pueden llevar ruedas o no. Para manejarlos de manera adecuada, es necesario tener prensión y fuerza en las dos manos, agarrarlos por la empuñadura y situarse cerca de ellos. La persona tiende a colocarse a más distancia, favoreciendo el riesgo de caídas. Están indicados cuando existe una inestabilidad elevada.

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4.LAS CAÍDAS

Las caídas son la forma más frecuente de accidente en las personas mayores y representan además la principal causa de muerte accidental en este grupo de edad. Las personas mayores sufren caídas muy a menudo. Se estima que alrededor de un tercio de los ancianos que viven en sus casas y la mitad de los que están en residencias u otras instituciones similares tienen al menos una caída al año. Para recalcar la trascendencia del problema cabe decir que, de los individuos que sufren una caída, entre el 5% y el 25% pueden presentar lesiones relevantes, y de los que requieren ingreso hospitalario tras una caída sólo el 50 % sobrevive un año después. Las caídas son muy importantes en Geriatría por su elevada incidencia y por las consecuencias que acarrean. Por lo general, las caídas se deben a varias causas coincidentes que se suelen clasificar en: Causas intrínsecas: Casi cualquier patología del anciano puede ocasionar caídas, pero las más frecuentes son: - Enfermedades neurológicas: por afectación del nivel de conciencia (epilepsia y accidente cerebrovascular), o por alteración de la marcha y el equilibrio (enfermedad de Parkinson, demencias, etc.). - Enfermedades reumatológicas: enfermedades como la artrosis o la artritis reumatoide producen caídas por el trastorno de la marcha, el dolor o la rigidez que las acompaña. - Enfermedades cardiovasculares: las arritmias, la insuficiencia cardíaca, la hipotensión ortostática (bajada de tensión y mareo al incorporarse o levantarse bruscamente) pueden producir caídas por pérdida de conciencia o por la debilidad que generan. - Enfermedades de los sentidos: los trastornos de la audición y, sobre todo, de la vista predisponen y a menudo originan caídas en los ancianos - Fármacos: las personas mayores son especialmente susceptibles a los efectos secundarios de los fármacos. Los fármacos pueden provocar caídas por alteración de la conciencia, del equilibrio y de la atención, así como por rigidez muscular o hipotensión postural. Los que más a menudo se asocian con la aparición de caídas son los antihipertensivos, los sedantes en general y los antidiabéticos.   14   


Causas extrínsecas: Son los factores que dependen de circunstancias sociales y ambientales. Por tanto, en este grupo se engloban las caídas meramente accidentales (aunque conviene recordar que suele haber varios factores implicados de manera simultánea). - En el domicilio: suelos resbaladizos del baño, iluminación insuficiente, mobiliario poco apropiado, obstáculos en los lugares de paso, escalones demasiado altos, ausencia de asideros y pasamanos, alfombras, etc. - En el exterior: aceras en mal estado, tráfico excesivo, mala señalización, falta de elementos de adaptación en los medios de transporte y en los accesos a edificios para las personas discapacitadas. - En los hospitales e instituciones: ausencia de mobiliario adaptado: camas, sillones geriátricos, etc, así como el empleo de medios de restricción física (cinturones) cuando no están indicados. Consecuencias de una caída La consecuencia más grave de una caída es, como resulta obvio, la muerte, que acontece en un número no despreciable de casos Las consecuencias se dividen en: consecuencias físicas, psicológicas y sociales. Consecuencias físicas. - Fracturas: son las lesiones graves más frecuentes en relación con las caídas. Las de mayor trascendencia son las de cadera, debido a la incapacidad y las complicaciones que generan. Otras fracturas frecuentes son las del radio, húmero y pelvis. - Contusiones y heridas: se dan con mucha frecuencia y su importancia radica en el dolor que producen, que puede desencadenar una situación de inmovilidad. - Lesiones neurológicas: hematoma subdural (colección de sangre en el cerebro), conmoción y contusión cerebrales. Son problemas más raros, pero muy graves. - Lesiones asociadas a largas permanencias en el suelo: este es un factor de mal pronóstico ya que acarrea complicaciones graves, como la hipotermia.   15   


Consecuencias psicológicas: Estas secuelas se engloban bajo el nombre de «síndrome postcaída» que se caracteriza por: - Miedo a volver a caer. - Pérdida de la autonomía personal y de la autoestima. - Modificación de los hábitos de vida previos. - Actitud sobreprotectora de familiares y cuidadores, que provoca una mayor pérdida de autonomía. - A menudo aparecen asociadas la depresión y la ansiedad. Consecuencias sociales. Las más importantes son: - Necesidad de ayuda social para las actividades cotidianas. - Cambio de domicilio (habitualmente al de familiares) ante la imposibilidad de vivir solos. - Institucionalización (ingreso en una residencia). - Hospitalización: se produce cuando las lesiones físicas son importantes. Cabe destacar el mal pronóstico vital y funcional que supone el ingreso en un hospital a consecuencia de una caída.

Medidas preventivas para evitar la caída. Además del tratamiento sobre las enfermedades o los factores intrínsecos que se encuentren, se pueden adoptar las medidas siguientes: Actuaciones sobre la vivienda en general:   16   


- Dimensiones adecuadas de pasillos, puertas, etc., y una disposición del mobiliario que no obstaculice la deambulación. - Iluminación adecuada sin deslumbramientos o sombras. Los interruptores deben ser accesibles y fáciles de manejar. - Suelos: no deben ser deslizantes ni parecerlo (hay suelos antideslizantes que tienen un aspecto pulimentado y dan la impresión de que van a resbalar). Conviene evitar las alfombras o, al menos, fijarlas al suelo. Escaleras: los peldaños admiten tiras antideslizantes o, si tienen una altura excesiva, la colocación de peldaños intermedios. Deben ponerse pasamanos en las escaleras y en el resto de la casa si es necesario. Tiradores con mango en las puertas, en lugar de pomos redondeados. - Sillones con brazos, de respaldo alto y que permitan ponerse en pie sin esfuerzo. - Anclaje adecuado al suelo de los muebles que puedan servir de apoyo, sobre todo en los lugares de paso. Actuaciones en el dormitorio: - Altura adecuada de la cama, de forma que el anciano pueda levantarse sin problemas. - Interruptor accesible. - Botella u orinal cerca de la cama para evitar desplazamientos nocturnos al servicio. - Recomendar al anciano que se levante de la cama de forma progresiva y evitar la hipotensión postural (mareos). Actuaciones en el baño: - Superficie antideslizante o alfombrilla de goma en el baño o la ducha. - Asideros tanto horizontales como transversales en la ducha para ayudar en la movilización. - Silla de ducha o taburete para facilitar la transferencia y evitar la fatiga durante el baño.   17   


- Asiento del retrete elevado. - Puerta del baño con apertura hacia el exterior para maniobrar mejor (especialmente si se utiliza andador o bastones). Actuaciones en la cocina: - Evitar que haya objetos en el suelo que dificulten la movilidad. - Esteras antideslizantes en las zonas de mayor riesgo: fregadero, etc. - Colocación de los objetos de uso frecuente en lugares accesibles.

Vestido y calzado: - El anciano debe vestirse y desvestirse sentado.

- Ropa cómoda y amplia, preferentemente con apertura hacia delante. - Zapatos: cómodos, de tacón bajo, suela antideslizante (mejor de goma) y bien ajustados.

Medidas para atenuar las consecuencias de las caídas

Forma de levantarse tras una caída: 1. Una vez en el suelo, intentar darse la vuelta, colocándose boca abajo. 2. Colocarse en posición de gateo. 3. Incorporarse: a) apoyándose en una de las piernas si no se encuentra otra sujeción.

- Enseñar a la persona en situación de b) apoyándose en un mueble que dependencia a levantarse en caso de caída porque está sólidamente anclado. la permanencia durante un largo tiempo en el suelo puede traer consecuencias graves, como hipotermia (temperatura muy baja), destrucción muscular, alteraciones cardiacas, etc - Vigilar a la persona en situación de dependencia que ha sufrido una caída, ya que algunas complicaciones pueden mostrarse varios días después. - Proporcionar sistemas de telealarma para aquellas personas que estén solas, para que puedan avisar en caso de caída u otro problema.   18   


CUIDADOS FÍSICOS BÁSICOS DE LAS PERSONAS EN SITUACION D DE DEPENDENCIA