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62 l CULTURA Y OCIO

Domingo 12 de mayo de 2013 l Heraldo de Aragón

Arte l Los materiales de las excavaciones arqueológicas conviven con obras de arte, que permiten conocer el patrimonio cultural de Calatayud en unas instalaciones que, en este tiempo, han pasado por cuatro ubicaciones hasta su sede definitiva, en el convento de Carmelitas

El Museo de Calatayud celebra sus 40 años con talleres y charlas

vos, de manera que «siempre haya cosas nuevas para atraer a la gente y que los materiales puedan ser conocidos». Este museo, que depende del Ayuntamiento de Calatayud y forma parte de la Red de Museos de Aragón, abre ocho horas todos los días de la semana.

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Actividades complementarias El año pasado, se organizaron 75 talleres (en los que participaron casi 2.000 personas) dirigidos a grupos de escolares y familias, relacionados con el mundo romano o con el medio ambiente. Esta es una de las iniciativas que se han reforzado este año, coincidiendo con el 40 aniversario. Carlos Sáenz, profesor de Arqueología y subdirector del Museo de Calatayud, destaca que «a lo largo de este año se van a celebrar talleres vinculados tanto a la arqueología de los yacimientos de la comarca como al arte contemporáneo». Esta es una forma «de que los alumnos de los colegios de Calatayud y de la zona vayan pasando por aquí durante el curso». El día 18 de mayo, coincidiendo con el Día de los Museos, se va a ofrecer un nuevo taller, para un público familiar, sobre agricultura. «Este museo –menciona Sáenz– no se queda solo con la exhibición de los fondos arqueológicos vinculados al yacimiento de Bílbilis, sino que se está transformando para cubrir otros aspectos de la vida y del patrimonio de Calatayud». En este sentido, se programan numerosas actividades para darlo a conocer. Por otra parte, para celebrar el 40 aniversario, se programarán conferencias y dos exposiciones. El director subraya la importante labor de la Asociación de Amigos de Bílbilis, «que gestiona actividades culturales y conferencias y sirve de puente para conseguir financiación». El Museo de Calatayud «aprovecha las sinergias entre exhibición e investigación». Este año se celebrará las sexta edición de las jornadas de didáctica de los museos locales. El número de personas que recorrieron el edificio en 2012 fue de 14.689 y, según las estadísticas, desde 2007 hasta diciembre del año pasado casi 52.000 personas. «Hemos sido –valora el catedrático de Arqueología– el museo aragonés con mayor crecimiento en proporción de visitantes», que han ido aumentando además cada año.

l Museo de Calatayud nació para mostrar el rico pasado arqueológico de la comarca, pero hoy es mucho más. Cuarenta años después de su puesta en marcha, este centro expositivo reúne no solo el material encontrado en las campañas de excavaciones y obras de arte contemporáneo sino que es, también, un espacio de divulgación para escolares y familias y un espejo para la labor de investigación. El catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza, Manuel Martín-Bueno es el único director que ha tenido este museo. Es la memoria viva del centro, que ha pasado en este tiempo por cuatro ubicaciones diferentes: «Abrió en la Casa de Cultura (en el Palacio de la Comunidad), donde ocupó dos localizaciones». Entre 2004 y 2007, se trasladó al convento de Claretianos y después se instaló en el de Carmelitas, sede actual. Ocupa tres plantas de un edificio que integró el antiguo claustro, sala capitular y capilla. Los almacenes están en este mismo inmueble y en una nave alquilada a particulares. «Hay que recordar –afirma Martín-Bueno– que este es el más antiguo y legalmente constituido de los aragoneses, aparte de los tres denominados provinciales». Su origen hay que buscarlo en el interés por mostrar la colección arqueológica del Centro de Estudios Bilbilitanos, con decenas de piezas entre las que había cerámicas de la Edad de Bronce o material lítico de sílex que, en este momento, está guardado. Son dos de los ejemplos más antiguos que atesora el museo, que conserva objetos de época medieval y moderna, pero también romana y prerromana. «El espectro cronológico es muy amplio», menciona. En internet se pueden consultar más de 500 piezas, «desde modestos fragmentos arqueológicos a la colección numismática». Y, gracias a este importante fondo, los responsables pueden ir alternando los contenidos expositi-

Un grupo de escolares visita el Museo de Calatayud tras participar en un taller didáctico. JESÚS MACIPE

DIRECTOR DEL CENTRO

«MI PRIMERA VISITA A BÍLBILIS FUE UN FLECHAZO» «Bílbilis lo tenemos ya muy conoEl catedrático Manuel Martín-Buecido, así que ahora habría que cenno (Zaragoza, 1946) aún no había trar los esfuerzos en Valdeherrera», terminado la carrera cuando visitó que se encuentra a cinco kilómetros por primera vez el yacimiento de de Calatayud, en la desembocadura Bílbilis. «Fue un flechazo, me fascidel río Jiloca con el Jalón. Las invesnó». Tanto es así que su vida ha tigaciones desde hace un tiempo se discurrido en paralelo entre el basan en rescatar una necrópolis isamor por la arqueología y la excalámica, construida en las ruinas de vación de este yacimiento. La prila ciudad celtibérica. Este verano se mera prospección se realizó en 1965 llevará a cabo la séptima campaña y las excavaciones comenzaron en 1971, aunque previamente se habían Martín-Bueno. J. MIRET de excavaciones en este amplio yacimiento, «de unas 50 hectáreas». hecho sondeos en 1910 (Narciso Todos los materiales que aparecen en las suSentenach, del Museo Arqueológico Naciocesivas campañas se depositan en el Museo de nal) y entre 1933 y 1934 (a cargo del arqueólogo alemán Adolf Schulten). El interés por este Calatayud. «Tenemos la suerte de contar con yacimiento demuestra, en su opinión, «la per- un equipo de investigación amplio y consolidado por parte de la Universidad» y «nuestro traseverancia aragonesa por el reconocimiento bajo es vocacional y altruista», valora. HA de nuestra historia y de nuestro patrimonio».

E. PÉREZ BERIAIN


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Aragón

#AtecaEsChocolate

A MANO. Hasta que llegaron las primeras máquinas (1900), la elaboración era artesanal. Gracias a un salto de agua que compró la familia Hueso para producir la energía que necesitaba, llegaron la luz y el primer cine a Ateca.

DE TEJA Y PURO. En la primera etapa de esta industria, el chocolate que se hacía era el de teja y puro: demandado por su alto valor calórico, era además un producto presente en las celebraciones familiares.

VENTA. Pasó a Cadbury en 1997 y la producción de chocolate se trasladó a Inglaterra.

EL PAN DE ATECA La fábrica de Huesitos ha sido la vida de un pueblo volcado en el chocolate desde 1862 y que ha llevado el nombre de la localidad por todo el mundo, gracias a la visión del atecano José María Hueso y a sus tabletas ‘La Fama de Aragón’

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Texto SILVIA LACÁRCEL Fotos ARCHIVO DE ROSA MORTE Y MELQUIADES SÁNCHEZ JESÚS MACIPE

uentan la historia y los documentos que a unos 30 kilómetros de Ateca, en la cocina del Monasterio de Piedra, se elaboró en 1534 el primer chocolate de Europa. Fray Jerónimo Aguilar, un monje de la Orden del Cister que viajó con Hernán Cortés en su conquista del Imperio Azteca, envió al abad de este cenobio, a Antonio de Álvaro, unas semillas de cacao con la receta. Tres siglos después, un importante terrateniente atecano con numerosas propiedades y ganados en la zona, uniría la relación de este rincón con ese alimento y que se ha mantenido hasta estos días. Explica Francisco Martínez, historiador del municipio, que en 1861 durante la desamortización, José María Hueso compró

CACAO. En el envoltorio de estas tabletas, que en 1909 se servían a la Casa Real, se menciona la llegada del cacao al Monasterio de Piedra y se explica que el chocolate «activa el calor animal y el aroma del cacao excita el apetito».

un molino harinero que destinó a moler cacao. Un año después empezaba la producción de chocolate. Su hijo Francisco apostó por la fábrica y en 1900 la modernizó con maquinaria francesa. El producto que hacía se suministraba a la Casa Real y en 1908 se degustó en la Exposición Aragonesa de 1885. «Era bastante conocido, sobre todo unas tabletas llamadas ‘La Fama de Aragón’», señala Melquiades Sánchez, trabajador ya jubilado. Como comenta, en unos años (más de escasez que de abundancia) el componente altamente calórico de este alimento favoreció su consumo, y hasta avanzado el siglo XX, «todas las bodas, bautizos y comuniones se celebraban con un chocolate», puro y de teja.

Estando la empresa en funcionamiento, en 1955, la familia Hueso la vendió al propietario de chocolates Zahor, a Juan Ignacio Egaña, de la localidad guipuzcoana de Oñate, y a Francisco Unzurrunzaga, Don Francisco, como todavía le llaman quienes con él trabajaron. «Ese fue un cambio fundamental porque entendía la gestión de la fábrica a la antigua usanza y se creó un gran sentimiento y vinculación de la gente con la empresa», dice Martínez, que como otros vecinos conoció en 1970 San Sebastián en un viaje que costearon en parte los propietarios de la fábrica de chocolate. «Los beneficios que había se invertían y así creció», añade Isabel Cristobal. Sus dos hermanas trabajaron aquí, y también su marido y

EN LA VUELTA. De 1981-86 patrocinó un equipo que se hacía las fotos en Ateca. Dicen que la afición a la bici que aquí se mantiene guarda relación con aquellos años.

sus hijos en algunas temporadas. En campañas como la de Navidad se hacían contrataciones extra, o se trabajaba a destajo. Ana Martín tiene ahora 71 años y durante trece años, hasta que se casó, por sus manos pasaban cada día frutas de chocolate y bombones, o los caramelos que empezaron en 1957 y que se hacían en la planta de arriba de unas instalaciones que hubo que ampliar. «Yo entré a los 14. Esto ha sido el pan de Ateca durante muchos años, y el cierre es un palo muy grande», afirma entristecida. En la empresa han trabajado muchas mujeres, pero muchas otras lo han hecho en su casa, envolviendo las frutas de chocolate y otros dulces. Eso ha permitido que en numerosos hogares hayan entrado dos y


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«Primero se llamó ‘Ambrosía de Praliné’, pero estaba registrado y le pusieron ‘Huesito’»

«Nos organizaban y pagaban viajes a los trabajadores, a Jaca, el Palacio Real, Panticosa...»

EL ‘HUESITO’. Es su producto estrella desde 1976. Ha cambiado su envoltorio y el chocolate que lo cubre, que se trae de Alemania desde 2012 y que ha cambiado sus barras marrones y amarillas por el morado de Milka.

«Se vendió a Zahor y se le dio un gran impulso, y además se vinculó mucho con el pueblo» propaganda, y estas barritas se repartían en cada etapa». Uno de los actuales 108 trabajadores enumera algunos de los integrantes de aquel equipo con maillot de rayas marrones y amarillas. «Machín, Suárez… eran ciclistas punteros, y nosotros una empresa familiar pero con una marca fuerte y que se vendía sola», recuerda Teodoro Larriba. «Aquel fue un momento muy bueno. Venía a Ateca el equipo uniformado, se hacían las fotos con la torre de la iglesia o la fábrica de fondo y mucha gente de la que sale en bici aquí es a raíz de aquello», añade Martínez. El director tenía una tienda de bicis en Toledo y algunos vecinos, entre ellos Francisco, le adelantaron el dinero para que en la siguiente visita al pueblo les trajera la bicicleta que le habían encargado. «Los Huesitos y el Respiral son dos hijos de este pueblo y tenemos que luchar porque sigan en casa», afirma Rosa Pérez, mujer de uno de los empleados. Estos dos productos desbancaron a las tabletas de chocolate, que dejaron de hacerse en 1997. «Para seguir con ellas había que renovar la maquinaria y la empresa decidió llevarlas a otras líneas que tenía en Inglaterra», explica Melquiades. Por entonces, y desde 1989, la propietaria era Cadbury. Dos años antes, de Ateca salió también el Tokke, con los mismos ingredientes que hicieron famoso a su primer hermano, aunque esta barrita algo más grande y llevaba además arroz inflado. En 1992 la plantilla alcanzó los 395 empleados. La antigua carretera Madrid-Zaragoza acababa de ser reemplazada por la autovía A2, pero Ateca era ya conocida por los que la atravesaban como ‘el pueblo del chocolate’ y cientos de escolares pasaban por Cadbury para conocer los procesos de fabricación de estos dulces. «Los pasábamos por todas las secciones, aunque luego por cuestiones de seguridad estas visitas dejaron de hacerse», dice Melquiades. En esta tercera etapa se hicieron importantes inversiones y la tecnología fue reduciendo la mano de obra. LA VENTA A KRAFT

PUBLICIDAD. En 1987 empezaba a fabricarse el Tokke. Tras el éxito de los Huesitos se mantuvo la misma fórmula, añadiendo arroz inflado, y trataba de llegar a un público joven.

hasta tres sueldos y «las carreras de muchos hijos han salido de esta fábrica», comenta Ana. Se cargaban camiones con la mercancía todos los días y «nos organizaban y pagaban viajes a los trabajadores», resalta. Jaca, el Palacio Real de Madrid o Cella fueron algunos destinos. «Sería a principios de los 60», calcula, y todavía recuerda el mareo que le provocó uno de esos viajes en autobús hasta Panticosa y las bromas entre la plantilla en el balneario. Eso fue en 1962, cuando la empresa celebraba su centenario y hubo una tableta de chocolate conmemorativa. Dicen quienes estuvieron en la fábrica en esta segunda etapa que era una empresa familiar y que el director miraba por su empresa y por sus trabajadores co-

RECUERDOS ARCHIVADOS. Rosa Morte y Melquiades Sánchez han sido trabajadores de esta fábrica que ahora se ve amenazada por el cierre, y guardan una gran colección de fotografías y objetos que explican la historia de Hueso y la relación intensa de su pueblo con el chocolate.

mo por una familia. Con la posterior venta, se perdió ese carácter cercano. Dolores Semper formó parte de la plantilla durante seis años, desde los 16. Como otras tantas atecanas dejó su puesto al pasar por el altar: «Cuando estaba yo hacíamos muchos bombones, ni se hacían las frutas todavía; que la quieran cerrar ahora es una barbaridad». «Al pueblo nos dio vida» apostilla otra vecina. «Es que la fundaron y ha crecido con nuestros antepasados», asegura Antonia Domínguez. Melquiades Sánchez y Rosa Morte tienen recuerdos que no solo se agolpan en su memoria porque guardan fotografías, tabletas o envoltorios de lo que ha sido toda su vida laboral. La de ella suma 29 años; y 50 la de él, jubilado

con 65 en 2012. Entró con 15 de aprendiz, pasó a oficial y luego a encargado del chocolate, de las frutas y de los caramelos. Los más conocidos los de Respiral que nacieron en 1970 pero antes salieron los llamados ‘Coctel’, ‘Simpatía’, los que iban rellenos, y las pastillas de café con leche. Cuarenta y tres años fueron los dedicados por Javier Polo a esta industria, desde 1963. «Hacíamos todo lo que tocaba. Al principio descargar sacos de azúcar de los camiones, luego todo estaba más mecanizado. Peleábamos porque salieran cosas nuevas», recuerda. El verdadero salto de la empresa llegó con la barrita de barquillo cubierta de chocolate, que primero se llamó ‘Ambrosía de Praliné’. Fue en 1976. «Debía de ser un nombre que

ya estaba registrado y tuvieron que cambiarlo» indica Francisco. Y gracias a ello nació ‘Huesito’. «Fue un boom. Es el producto estrella y el que nos hizo levantar el vuelo dentro y fuera de España. Se exportaba a numerosos países, incluso a Japón», rememora Melquiades. Ahora salen unas 300 de estas barritas cada minuto, pero en su nacimiento la producción era casi artesanal. «Se envolvía a mano tipo recogido, y se expandió con mucha rapidez, así que se compraron máquinas, y se hicieron nuevas líneas de fabricación», recuerda. Gustó al mercado y entre 1981 y 1985 recorrieron las carreteras españolas con un equipo ciclista, el ‘Hueso’. «La Vuelta a España se retrasmitía por la tele, se hacía mucha

En 2010 Kraft Foods, integrada en Mondelez Internacional, adquiere Cadbury y, además de los 20.000 kilos diarios de caramelos, aquí se sigue haciendo Huesito, Tokke, y se envasan los chicles Trident. En 2011 se invirtieron unos 650.000 euros en tres depósitos a los que llega el chocolate Milka desde Alemania. La media de edad de la plantilla es de 51 años, pero con ella, en sus reivindicaciones, está la juventud atecana, los jubilados, los comercios y negocios del pueblo, así como atecanos dispersos por distintas partes del mundo. Los llaman la ‘marea amarilla’. «Es que es un sentimiento general, porque ven que se le está arrancando algo de sus raíces». Habla así Conchi Casado, trabajadora y miembro del comité de empresa. A su lado, un compañero, Fernando Blanco, se ha visto desbordado por los apoyos o propuestas que a través de las redes sociales están recibiendo, y por los contactos que comparten, #AtecaEsChocolate.


El Peri贸dico de Arag贸n 12/05/2013


Domingo 12 de mayo de 2013 l Heraldo de Aragón

18 l ARAGÓN

COMARCAS

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COMUNIDAD DE CALATAYUD / VALDEJALÓN / RIBERA ALTA DEL EBRO

JESÚS MACIPE

La cola del embalse de La Tranquera, esta semana. El pantano se encuentra al 57% de su capacidad, con 47 hectómetros cúbicos, cuando hace un año estaba al 92%.

JESÚS MACIPE

La misma zona, hace dos meses. A principios de marzo, cuando comenzó la campaña de riegos, el embalse estaba al 39% con solo 32 hectómetros cúbicos.

Los embalses del Jalón se recuperan, pero la campaña de riego aún no está asegurada La Tranquera y Maidevera siguen en alerta, aunque han ganado 20 hm3 entre marzo y abril Los regantes son optimistas y esperan otro episodio de lluvias que descarte las restricciones

ZARAGOZA. Las lluvias y las nieves de la primavera han permitido que las reservas de los embalses del Jalón se estén recuperando. No obstante, esta cuenca sigue en alerta por sequía y aún no tiene garantizada la campaña de riegos. Los pantanos de La Tranquera y Maidevera han ganado 20 hectómetros cúbicos (hm3) entre marzo y abril, pero todavía están al 60% de su capacidad conjunta. Pese a todo, los regantes confían en que la situación continúe mejorando y esperan un nuevo episodio de precipitaciones que permita descartar las restricciones. «Si logramos aguantar hasta

mitad de junio regando con el agua que lleva el río salvaremos la campaña... y ya tenemos prácticamente asegurado todo el mes de mayo –explica el presidente de la Junta Central de Usuarios del Jalón, Jesús Lamuela–. Si no llueve más y tenemos que utilizar los embalses antes puede haber problemas a final de campaña, pero no serían graves salvo que no caiga ni una gota más. Mucho tendrían que estropearse las cosas». Los embalses aragoneses del Jalón tienen 102 hm3 de capacidad conjunta –81 en La Tranquera y 21 en Maidevera– y de ellos dependen unas 35.000 hectáreas de regadío –20.000 que cogen el agua directamente del río y 15.000 que riegan con pozos y que por tanto se benefician de los caudales que van a parar a los acuíferos–. En 2012, la cuenca superó la campaña de riegos sin restricciones gracias a que los pantanos comenzaron el año prácticamente llenos. Sin embargo, mientras en los ríos del Pirineo y en la mayoría de los afluentes de la margen derecha la sequía remitió ya en otoño, en el Jalón los efectos de la

SITUACIÓN ACTUAL

60%

Los embalses de La Tranquera y Maidevera están al 60% de su capacidad conjunta. Hace un año estaban al 83%.

escasez de lluvias aún persisten. En marzo, el pantano de La Tranquera inició la campaña de riegos al 39% de su capacidad con solo 32 hm3, y el de Maidevera, al 47% con 9 hm3. Desde entonces, ambas presas han ganado 20 hm3 entre las dos, lo que ha mejorado sensiblemente las perspectivas de los agricultores pero es insuficiente para evitar posibles restricciones de agua. Según los datos del sistema automático de información hidrológica (SAIH) de la CHE, La Tranquera se encuentra actualmente al 57% con 47 hm3 –hace un año

estaba al 92%– y Maidevera ronda el 72% con 14 hm3 –5 más que en mayo de 2012– Esto supone que la cuenca del Jalón continúa en niveles de alerta según los índices de sequía que maneja la Confederación. Previendo esta situación, en octubre, la Junta Central de Usuarios recomendó a los agricultores pasar parte de la cosecha de verano a cosecha de invierno–cultivos que, aunque son menos rentables, también gastan menos agua–. Su presidente calcula que este año la superficie destinada a cultivos de verano se ha reducido entre un 20% y un 25% respecto al anterior, lo que permite afrontar la campaña con mayores garantías. «La situación no es buena, pero somos optimistas porque en marzo era mucho peor –destaca Lamuela–. El río se está portando mejor que el año pasado, y gracias a eso en abril hemos metido en el embalse de La Tranquera más agua que entre octubre y marzo». Los agricultores van a retrasar «todo lo posible» el uso de las reservas de los pantanos e insisten en que si aguantan así hasta mediados de junio la campaña podrá darse por salvada. «A lo mejor hay que suprimir los últimos riegos de las alfalfas en septiembre, pero a nada que llueva algo más no esperamos tener problemas graves», señala su presidente. I. ARISTU


Noticias de Calatayud 12 de mayo de 2013