Page 1

EL NIÑO CON PROBLEMAS EN LAS COMIDAS


A pesar de todo, es muchas veces el nerviosismo de los padres el que puede llegar a empeorar las cosas. Es por ello que proponemos las siguientes reflexiones y orientaciones para ayudar al niño que presenta problemas en las comidas: - Es muy importante hacer agradable el momento de las comidas y el hecho de comer. Así se asocia la comida con sensaciones agradables. Por ello, hemos de evitar las regañinas y las amenazas en la mesa. - El que los niños ayuden incluso a hacer las comidas les predispondrá a tener una mejor actitud a la hora de comerlas. - Es preferible que todos los miembros de la familia coman juntos, o al menos hagan una comida al día en común. - De ese modo todos podrán ayudar poniendo la mesa y recogiendo finalmente los platos, fomentando así los hábitos de orden y colaboración familiar. - Asimismo se fomenta que todos permanezcan sentados durante las comidas. - Esa situación también permite a los padres ser un buen modelo de conducta para sus hijos. Entre otras cosas, si queremos que el niño coma de todo, han de ser los adultos los que intenten no evitar comer ningún alimento. - No es recomendable realizar otras actividades que distraigan de comer: ver televisión, manipular juguetes, etc. - Hacer agradables las comidas también significa presentar los platos de manera atractiva y presentar comidas variadas y apetitosas. -Tener en cuenta sus preferencias en cuanto a la forma de preparar las comidas y de presentar los platos, también facilitará el que coman. Muchos de los problemas se derivan de la cantidad de comida que se le sirve al niño en el plato. En este punto, proponemos: - Al niño no se le debe preguntar si quiere algún alimento, ya que si le preguntamos significaría que tendríamos que respetar su negativa. Es preferible, en todo caso, preguntarle si quiere esto o lo otro. De esta manera no le damos la posibilidad de decir que no. - Dejar que el niño decida la cantidad de comida. - Es preferible servirle una cantidad pequeña y que pueda repetir si quiere más. - No entrar en una guerra de poder si es que deja algo en el plato. Se le podría recordar pero no obligar a que se lo acabe todo. - No se le debe forzar a comer, ni "comprarle" para que coma. - El niño sabe que negándose a comer puede conseguir cosas; es importante que eso no ocurra. - Si no ha comido, no ponerle la comida del día anterior como castigo. La alimentación es un hábito, y como tal hay que instaurarlo. Por ello, se recomienda: - Comer a horas fijas, en el mismo lugar, respetando las comidas principales. - No permitirle picar entre comidas. - Dejar que coman solos desde pequeños, aunque se manchen. Es un momento clave para fomentar su autonomía. - Introducir las comidas y sabores nuevos muy poco a poco - No permitirle comer sólo lo que le gusta. - Puede resultar conveniente redactar un menú semanal para toda la familia Es muy importante la actitud que tomamos durante la comida y ante los problemas que pueda presentar, ya que muchas veces la negativa del niño a comer se produce por la atención que recibe por el hecho de no comer: - No prestarle atención ni hacer comentarios negativos por no comer. - Indicarle la hora de finalización en el reloj de cocina (un periodo de 30 minutos debería ser suficiente), y una vez transcurrido el tiempo retirarle el plato. - Elogiarle y prestarle atención cuando come. Atenderle más cuando come que cuando remolonea, protesta o no come. - No compararle con otros niños que coman más que él


con la comida, cuando el niño esté presente.

EL NIÑO QUE NO QUIERE ACOSTARSE Pautas a seguir: - Lo primero es elegir una hora determinada e intentar respetarla. A esa hora debe comenzar la rutina de irse a la cama


- Pero previamente, al menos media hora antes de esa hora, hay que evitar juegos físicos violentos o de pelota; es preferible actividades más relajantes, como la lectura, un sencillo juego de mesa, la música, los cuentos, etc. - Es bueno marcar alguna señal para que el niño sepa que ha llegado la hora: puede ser el fin de un programa de televisión, o cuando el reloj marque tal hora, etc., dependiendo de la edad del niño. - Intentar que sea un momento acogedor. Es bueno por ejemplo dedicar unos minutos cuando el niño ya está acostado, a contar o leer un cuento (a muchos les gusta escuchar un mismo cuento una y otra vez) o algunas canciones infantiles adecuadas para la ocasión. Es también un buen momento para la comunicación, para estar afectivamente cerca del niño. - Pero también hay que intentar ser firmes para que esos momentos no se prolonguen indefinidamente ni a voluntad del niño. Por eso es bueno marcar una hora tope a partir de la cual se tendrá que apagar la luz. - La noche es también más propicia para que el niño manifieste miedos y temores. Hay que escucharle, tranquilizarle, ayudar a que se relaje. - Si el niño muestra miedo a la oscuridad se puede colocar una luz de emergencia o piloto luminoso nocturno e ir bajando la intensidad de la luz con el paso de los días. - No olvidar que el objetivo es que el niño se acueste y se quede en su cama a su hora, por eso llegado el momento hay que irse de la habitación con decisión. - Si el niño saliera de su habitación hay que ser igualmente firmes. Si el niño consigue su objetivo de quedarse una rato más en el salón tras levantarse de la cama, costará mucho más recuperar el hábito. Por ello, no se debe ceder, sino actuar con firmeza (no se debería caer en el juego de “ahora salgo-ahora me vuelves a meter en la cama”). .

EL NIÑO CON PROBLEMAS EN comida y sueño  

EL NIÑO CON PROBLEMAS EN LAS COMIDAS - Lo primero es elegir una hora determinada e intentar respetarla. A esa hora debe comenzar la rutina d...

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you