Reseña del libro "Disegni spagnoli e italiani del Cinquecento della Biblioteca Nacional de España"

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NAVARRETE PRIETO, Benito; REDÍN MICHAUS, Gonzalo (a cura di)

Disegni spagnoli e italiani del Cinquecento della Biblioteca Nacional de España Roma, De Luca Editori d’Arte, 2020, 359 páginas

Los doctores Benito Navarrete y Gonzalo Redín encabezan este magnífico trabajo, en el que, como se ha dicho anteriormente, nos abren las puertas de la Biblioteca Nacional de España para mostrarnos unas pequeñas joyas del Cinquecento: los dibujos de lo más granado de la pintura española e italiana presentes en dicha institución. Es un libro que respira y trasluce los viejos y muy importantes trabajos que sobre este fascinante tema del dibujo ya fueron iniciados por Diego Angulo y Alfonso Emilio Pérez Sánchez durante la segunda mitad del siglo XX. De hecho, y como escribe el director del Kunsthistorisches Institut in Florenz, Gerhard Wolf, el catedrático de historia del arte de la Universidad de Alcalá, Benito Navarrete Prieto y su colega Gonzalo Redín Michaus han realizado una esplendida investigación “sulle orme di Alfonso Pérez Sánchez”.

1. Juan de la Cueva (?): Dios Padre, c. 1561-1564.

Así pues, y guiados por unos cicerones de excepción, la obra nos lleva por un magnífico viaje en el que se exponen los estudios de estos fondos con anterioridad a los años 80 del siglo XX, nos explican el origen de las colecciones que forman este maravilloso legado (enseñando las marcas que permiten identificar el origen de cada uno), o la especificidad de los dibujos genoveses conservados en Madrid. Resulta precioso el texto de Navarrete “Identità e appropriazione culturale nel disegno del Cinquecento in Spagna. Fra la tradizione vernacolare e la ‘maniera’ italiana” (pp. 47-72), donde se nos presentan, por ejemplo, trabajos de copia realizados por maestros de la talla de Alonso Berruguete, Pedro Machuca o Pedro de Campaña, mostrándonos cómo fue la adaptación del manierismo de corte italiano por los artistas españoles.

2. Luis de Vargas: San Sebastián, c. 1530-1535.

3. Miguel Àngel: Esclavo moribundo, 1513-1516, Museo del Louvre, París.

Sumamente interesante resulta también el estudio de los diseños de Gaspar Becerra, que nos ayuda a entender la revolución que se gestó en los retablos españoles en el siglo XVI (estudio de Manuel Arias Martínez), y poco puede compararse al disfrute de conocer mejor el que es una de las joyas de la Biblioteca Nacional: el manuscrito de Leonardo da Vinci que tiene el orgullo de preservar (estudio de José Ramón Marcaida López). Después de estos plácidos lugares, el libro se encamina al propio catálogo de las obras, profusamente ilustrado con penetrantes imágenes acompañadas de doctos a la vez que ajustados y amenos textos, escritos por los mejores especialistas, que nos invitan a conocer mejor estos pequeños tesoros.


4. Francisco Pacheco: Torso de estatua, 1595.

5. Círculo del Maestro D del taller de bordado de El Escorial: San Simón y San Tomás apóstoles, 1587-1589.

6. Bartolomeo Passarotti (?): Los escarnios de Cristo, 1589.

7. Bartolomeo Passarotti: Los escarnios de Cristo, en comercio.

Entre los dibujos españoles encontramos trabajos del gran escultor valenciano Damián Forment, de Alonso Berruguete, Francisco Pacheco (fig. 4), El Greco, los diseños preparatorios que realizó Francesco da Urbino para los techos de San Lorenzo de El Escorial, Carducho, Cajés, etc. Los temas son sumamente variados, oscilando desde la copia de figuras de obras conocidas (e identificadas) hasta secciones longitudinales de edificios. Eso sí, todos estos dibujos muestran la introducción en España de las formas italianas y en concreto del Manierismo a lo largo del Cinquecento, siendo quizá uno de los ejemplos más claros el San Sebastián dibujado por Luis de Vargas (fig. 2), que bebe de forma espléndida y clara del Esclavo moribundo de Miguel Ángel que se conserva en el Museo del Louvre (fig. 3). La última parte del libro nos muestra los hermosos dibujos italianos de la institución, subdivididos, señoreando nombres como Arcimboldo, Ricci, de’ Vecchi, Passarotti (figs. 6, 7 y 8), Reni, Castello, Cambiaso, etc., poniendo de relevancia estos pequeños tesoros que España tiene la fortuna de albergar. En suma, el valioso estudio realizado por Benito Navarrete y Gonzalo Redín tiene en cuenta la relación indiscutible que unía a Italia y España en el siglo XVI, entendida como parte de una identidad mediterránea común, fruto de intercambios, flujos, hibridaciones e influencias de artistas españoles e italianos. A nivel de estudios preliminares, el volumen se abre con una introducción historiográfica de Marzia Faietti que hace un balance de los estudios sobre el dibujo italiano conservados en España realizados hasta los años

8. Bartolomeo Passarotti: Estudio de un perro, 1559.

9. Andrea Lilio: San Pedro de Alcántara conversando con Santa Teresa, 1622 (?).


ochenta. Le sigue el pulcro ensayo de Elena Santiago Páez y Beatriz Hidalgo Caldas sobre la procedencia de las colecciones de dibujos adquiridas en el siglo XIX por la institución española, fundamentalmente las de Valentín Carderera, José de Madrazo y Manuel Castellano. Desde este punto de vista, el estudio caligráfico de las inscripciones y marcas de colección fue fundamental para trazar el camino de las colecciones más antiguas, como la del pintor español del siglo XVII Francisco de Solís o, en el siglo siguiente, la del Padre Sebastiano Resta, objeto del estudio de Francesco Grisolia. Benito Navarrete Prieto, como ya ha sido señalado, aborda con lucidez 10. Bernardino Gatti, llamado El Sojaro: 11. Bernardino Gatti: La Caridad, Estudio para la Caridad, 1561. detalle de la base de La Anunciación el tema de la identidad y la apropiación de la iglesia de San Segismundo, cultural del dibujo español e italiano Cremona, 1561 analizando los vínculos entre España e Italia y, posteriormente, Gonzalo Redín Michaus hace un ajustado balance de las nuevas atribuciones del dibujo italiano de la Biblioteca Nacional. Federica Mancini aborda el percorso del dibujo genovés y sus problemas de atribución, planteando nuevas propuestas de investigación, mientras Carlos Plaza, arroja luz sobre las colecciones de dibujos arquitectónicos, reflexionando sobre la riqueza de estas colecciones y la forma de estudiarlas. Como se ha dicho, Manuel Arias Martínez se centra en la importancia del dibujo para los retablos de Gaspar Becerra y en su relación con los modelos italianos; finalmente José Ramón Marcaida López analiza en términos metodológicos las posibilidades de estudio para la historia de la ciencia que ofrecen los dos valiosos manuscritos de Leonardo da Vinci que son parte del valioso patrimonio de la Biblioteca Nacional de España. Los autores expertos y específicos de cada uno de los dibujos estudiados son (por orden alfabético): Manuel Arias Martínez, Antonella Chiodo, Elisabetta Fadda, Marzia Faietti, Mauro Vincenzo Fontana, Carmen García Frías-Checa, Antonio Geremicca, Francesco Grisolia, Federica Mancini, Giorgio Marini, Manuela B. Mena Marqués, Francisco Merino Rodríguez, Carmen Morte García, Benito Navarrete Prieto, Elena Parma, Calos Plaza, Gonzalo Redín Michaus y Patrizi Tosini. En definitiva, estamos ante un gran y bienvenido libro de la historia del dibujo del siglo XVI. Una pieza clave para el progreso de la comprensión, cada vez más ajustada y más precisa, de la plástica española, italiana y europea de eso que el sabio profesor Eugenio Garín convino en llamar la revolución cultural del Renacimiento.

Marc Borrás y Ximo Company