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“Nadie sin futuro” (Campaña 2005-2006) SESIÓN DE TRABAJO 3:

La acogida ¡es necesaria! 1. OBJETIVOS DE LA SESIÓN. 1. Tomar conciencia de las consecuencias de una falta de acogida a las personas inmigrantes. 2. Reflexionar sobre las características de una auténtica acogida.

2. ACTIVIDADES. A. LOS NIÑOS DEL ARCO IRIS Se lee el cuento de la FICHA DE TRABAJO 1. Es importante que todos los miembros del grupo comprendan bien el sentido del cuento. A continuación, en el grupo se dialoga sobre lo siguiente: 1. ¿Cuál os parece que es el mensaje del cuento? 2. ¿Cómo hubiéramos reaccionado nosotros si fuéramos los padres del cuento? 3. ¿Qué palabras podemos considerar como contrarias a la acogida?. 4. Indicar cinco rasgos que caracteriza al racismo. 5. Señalar cuatro razones por las que una persona no puede ser racista.


CAMPAÑA INSTITUCIONAL 2005 – 2006: Construyamos un futuro común Proceso Formativo

B. PROFUNDIZANDO EN LA ACOGIDA En la FICHA DE TRABAJO 2 está el documento de trabajo. Se puede ir leyendo en grupo, haciendo las aclaraciones que sean necesarias. Tras la lectura comprensiva del mismo se abre un diálogo a partir de las cuestiones que aparecen en él.

3. CONCLUSIONES. No olvidar anotar en la hoja correspondiente las conclusiones a las que hemos llegado para tenerlas presentes en la vida del grupo. Esta es una tarea a realizar por la persona que hace de secretaria del grupo al concluir la reunión. Además las vamos a necesitar para la última sesión.

Sesión 3: La acogida ¡es necesaria!


CAMPAÑA INSTITUCIONAL 2005 – 2006 Proceso Formativo Sesión3: La acogida ¡es necesaria! FICHA DE TRABAJO 1: Los niños del Arco Iris. Proverbio africano: "La belleza del Arco Iris está en sus diferentes colores"

A

l principio de los tiempos, hubo una vez un pueblo donde todos sus habitantes vivían con gran armonía y tranquilidad. Un día les sucedió algo asombroso. Tras una fuerte tormenta, apareció sobre el pueblo un enorme Arco Iris que a todos dejó maravillados y boquiabiertos. Nunca habían visto una cosa así. La verdad es que era la primera vez que un Arco Iris aparecía sobre la Tierra, y era de esperar aquella reacción. Los niños del pueblo, en lugar de quedarse boquiabiertos como sus padres, fueron corriendo hacia aquel sorprendente arco de colores para explorarlo con detenimiento. Inesperadamente se dieron cuenta de que podían subir y bajar por él sin ningún problema. Pronto comenzaron a lanzarse por sus arcos como si fuera un gran tobogán. Pero cuando más estaban disfrutando de todo aquello, lentamente el Arco Iris comenzó a desaparecer, y ellos ya no pudieron subirse encima de él. Entonces los niños se dieron cuenta de que de tanto deslizarse por aquel tobogán su piel se había teñido de los colores del Arco Iris. Así que de pronto, por todas partes había niños completamente rojos, amarillos, azules, verdes, morados, anaranjados... Sus padres intentaron limpiarlos, pero al tocarlos también se hicieron del mismo color que sus hijos. Por más que intentaron lavarse, no consiguieron quitárselo. Aquel color resultó ser permanente, y vivirían con él para el resto de sus vidas.

Sin embargo las cosas fueron a peor. Los padres prohibieron a sus hijos que se juntaran con otros niños que fueran de color diferente a ellos. Los castigos fueron cada vez más duros porque los niños no querían de ninguna manera separarse de sus amigos de color diferente. Por ello todos fueron castigados a quedarse en sus casas sin poder salir ni jugar. La tristeza se apoderó de ellos. Mientras tanto los adultos vivían peleándose entre ellos por el color de su piel. Las personas adultas habían convertido su pueblo en un lugar de odio y racismo. Estando así las cosas, tras una nueva tormenta, volvió a aparecer el Arco Iris sobre el pueblo. Era el segundo Arco Iris que aparecía sobre la Tierra. Los niños, al verlo desde sus ventanas, a pesar de estar castigados, coincidieron en hacer lo mismo: salieron a escondidas de sus casas y fueron corriendo hacia aquel increíble arco de colores. Allí se reencontraron nuevamente con sus amigos, y subieron a él para volver a jugar como hicieran la primera vez. Todos recuperaron la alegría que habían perdido. Entre tanto, sus padres estaban tan ocupados peleándose con las personas de otro color, que no se enteraron del nuevo Arco Iris, ni de que sus hijos estaban allí.

En un principio esto no supuso gran problema para los habitantes de este pueblo. Los niños estaban encantados con ser de colores diferentes. Jugaban a todas horas unos con otros a innumerables juegos de mucho colorido.

Entonces, inesperadamente, el Arco Iris subió a lo más alto de los cielos llevándose a todos los niños con él, porque vivían en un pueblo que no se los merecía. Los niños ni se dieron cuenta de que estaban volando por los aires. Lo estaban pasando tan bien con sus amigos de color, que sus rostros brillaban de alegría. Estaban en el cielo. Y tanto brillaban de felicidad que acaba-ron convirtiéndose en estrellas. Estrellas rojas, azules, amarillas, anaranjadas, moradas, ver-des..., formando entre todas un firmamento bellísimo.

Pero, nadie sabe por qué razón, sus padres empezaron poco a poco a juntarse con aquellos que eran de su mismo color: los rojos con los rojos, los amarillos con los amarillos, los verdes con los verdes, y así todos los demás. Lo peor de todo es que comenzaron a hablar mal unos colores de otros. Cada uno creía que su color era mejor que el de los demás, y no paraban de sacarse defectos unos de otros. Pero esto era cosas de adultos, ya que los niños se comportaban como siempre lo habían hecho con sus amigos, fueran del color que fueran.

Y desde allí intentaron avisar a sus padres con sus parpadeos y movimientos fugaces, para que miraran a lo alto, y se fijaran en lo hermoso que es el mundo cuando todos los colores viven y conviven unidos... Tan hermoso como un cielo. Pero sus padres no supieron verlo porque sus ojos estaban cegados por el odio. Cuentan que aquellos niños ya nunca más quisieron bajar de allí. Desde entonces siguen en el cielo, y todas las noches, convertidos en estrellas, siguen parpadeando y moviéndose fugazmente para recordar esto a todos aquellos que las contemplan.


CAMPAÑA INSTITUCIONAL 2005 – 2006 Proceso Formativo Sesión3: La acogida ¡es necesaria! FICHA DE TRABAJO 2: Profundizando en la acogida. QUÉ ES LA ACOGIDA En nuestro entorno de trabajo, de barrio, de vecinos, de escuela, de comunidad cristiana, de equipo de Cáritas, etc, a diario nos encontramos o convivimos personas inmigrantes y autóctonas. ¿Qué actitud de acogida estamos viviendo o practicando? - La acogida es una acción a favor del respeto de los derechos humanos y la dignidad de las personas. - La acogida es, ante todo, abrir el espacio y el tiempo propios, al encuentro con otras personas, crear vínculos e iniciar una relación entre iguales que nos llevará a compartir vivencias. - La acogida es recibir a otra persona, aceptarla, darle su sitio entre nosotros, hacer que se sienta aceptada y parte de "nuestro mundo", que se vuelve diferente por todo lo que nos aporta. - Acoger significa hacer lo posible para que el otro se sienta como en su casa. - Abrirse no es hacer entrar a la otra persona en lo mío haciéndola perder su identidad (que sería igual a la asimilación), sino hacer que surja algo nuevo que es de los dos (interculturalidad). - La acogida, además, es bidireccional e implica ponerme en condiciones de ser acogido por la persona inmigrante. Nos encontramos ante el reto de la integración de las personas que acuden a nuestro país en búsqueda de una vida más digna. Hablar de integración es mucho más que hablar de papeles, reglamentos o leyes, aunque sean necesarios. Es hablar de convergencia entre los esfuerzos de los inmigrantes para realizar su proyecto migratorio, y apertura de parte de la sociedad de acogida; y, por parte de ambos, encuentro activo y corresponsable. Esto significa que el ámbito de la integración de las personas y de los colectivos de inmigrantes se ubica en lo comunitario, espacio en el que todos los miembros de la comunidad están implicados desde su ámbito de responsabilidad, como políticos, empleadores, compañeros de trabajo, asociaciones, vecinos, todos haciendo posible y efectiva la convivencia.

HAY INTEGRACIÓN CUANDO CONVERGEN: Aspectos estructurales • legalidad • ciudadanía • • • • •

participación política empleo y vivienda educación y formación sanidad prestaciones sociales

Aspectos relacionales • familia • relaciones de vecindad • redes de contactos • lazos afectivos • • • •

comunicación positiva sentido de pertenencia participación social identidad

Cuando hablamos de integración, con frecuencia nos paramos sólo en los aspectos estructurales que evidentemente son fundamentales y prioritarios, pero ellos por si solos no harán que el inmigrante esté integrado, ya que como cualquier otra persona tiene otras necesidades: necesidad de sentirse acogido como persona, necesidad de sentirse acompañado, necesidad de sentirse respetado, necesidad de sentirse comprendido, amparado... y todas estas necesidades, aunque quizá menos visibles, deben ser tenidas en cuenta. Sentirse parte de una comunidad, pertenecientes a un grupo humano en esta sociedad de acogida, es el punto clave. Precisamente esto no cuesta dinero, pero es lo más difícil de encontrar, porque depende de la calidad humana de las personas que componen la sociedad, el barrio, la comunidad de acogida. Todo depende de la dureza o la sensibilidad de los corazones, corazones de carne o de piedra. El reto de la acogida empieza en el corazón de todos. FUNDAMENTO DE LA ACOGIDA En Cáritas, haciéndonos eco de la profecía de Ezequiel (Ez 36,26),


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necesitamos muchos corazones «de carne», capaces de ser afectados por el sufrimiento de los que, entre nosotros, viven en tierra extraña. Necesitamos saber que todos hemos sido, somos o podemos ser inmigrantes; necesitamos alimentar la relación personal mutua, de nosotros con ellos y de ellos con nosotros, interesarnos por sus problemas, identificarnos con sus angustias y sufrimientos. Necesitamos muchos corazones abiertos, contra los que nada puedan los poderosos mecanismos que la sociedad moderna utiliza para adormecer, manipular o enfrentar conciencias. Necesitamos tomar en serio la llamada de Jesús a acogerlos porque él mismo necesita ser acogido en ellos (Mt 25,35). A cambio de nuestro apoyo, de nuestra acogida fraterna (especialmente a los más vulnerables, los sin papeles), los inmigrantes nos devolverán la dignidad humana y cristiana. A cambio de un sitio a nuestro lado, ellos nos abrirán la puerta de un futuro realmente humano. La actitud que tengamos con el extranjero será un criterio muy concreto que nos permitirá medir la autenticidad de nuestro humanismo, de nuestra coherencia cristiana. El cristianismo tiene en la hospitalidad, entendida como la acogida a los más extraños cultural-mente, y más necesitados socialmente, el gran criterio para juzgar la fidelidad al Evangelio. Y es que el amor al otro extraño y vulnerable, se revela como una opción prioritaria en la predicación y en el obrar de Jesús de Nazaret. Las primeras comunidades cristianas del siglo primero ya se caracterizaban por su actitud de acogida. Los no creyentes de la época decían de ellos lo siguiente: "Vemos que lo que más ha contribuido a desarrollar ese cristianismo es su humanidad para con los extranjeros, su acogida para con toda clase de seres humanos..." (Juliano el Apóstata) (Hist. Ecl. 5,15). En los primeros

tiempos, el cristianismo representaba para los desheredados un lugar de acogida, un espacio de recepción para las personas desplazadas y necesita-das de ayuda. Para los cristianos de todos los tiempos no existen los "hombres extraños", las personas "extranjeras". Nuestro prójimo es todo aquél que tenemos ante nosotros y que tiene necesidad de nosotros, sea quien sea (Lc 10,25-37). RETOS PARA ACOGER CON LOS CINCO SENTIDOS El tema de las migraciones se está convirtiendo en la nueva coartada de los fracasos políticos, económicos, sociales y culturales de las sociedades occidentales. En torno a ello se está desarrollando un clima de desconfianza y alarma social: la inmigración es usada como arma electoral, como moneda de cambio en las políticas nacionales e internacionales, se relaciona con ella la inseguridad ciudadana y la delincuencia (sin distinción de niveles ni matizaciones). Es en este clima adverso y poco propenso al diálogo y a la reflexión, en donde se nos invita a desarrollar nuestra labor de acogida integradora. No se trata sólo de romper inercias e indiferencias sino oposiciones cada vez más explícitas (aunque no por ello fundadas). Hace falta valor y claridad, sentido de los acentos necesarios en cada momento y circunstancia. En estas circunstancias, Caritas puede asumir la responsabilidad de ser uno de los puentes entre la sociedad y los inmigrantes, de orientar las miradas hacia un horizonte de convivencia positiva. Para ello tenemos que hacer frente a una serie de retos; unos retos que sólo superaremos si somos capaces de poner en práctica nuestra actitud de empatía, nuestra capacidad de ponernos en el lugar del otro, ponernos en su situación, en su mundo interior y exterior, para abrir caminos de comprensión, acercamiento y fraternidad solidaria.

CUESTIONES PARA EL TRABAJO: 1. Ideas que resaltas como más importantes y por qué. 2. Aspectos que aparecen en el documento de los que discrepas y por qué. 3. Retos más importantes que descubres a partir de lo leído.

Sesión 3: La acogida ¡es necesaria!


CAMPAÑA INSTITUCIONAL 2005 – 2006 Proceso Formativo Sesión3: La acogida ¡es necesaria! CONCLUSIONES. 1. Indicar cinco rasgos que caracterizan al racismo.

2. Razones por las que no se puede ser racista.

3. Retos que tenemos para realizar una buena acogida.

/SESION_ADULTOS_NSF_3  

http://www.caritasvalladolid.org/webnew/docs/noticias/SESION_ADULTOS_NSF_3.pdf

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