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NOIZE Debate: “CONFLICTO MAPUCHE” Columna del Profesor:

“El Sistema Binominal” *Entrevista con el profesor Francisco Gallego

SEPTIEMBRE

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Se viene... SEMANA DE SAN FRANCISCO TEST: ¿Qué Tan Chileno Eres?


Conflicto Mapuche

¿Quién tiene la razón?

Si bien es cierto que este es un país en que, en general, se mantiene cierta estabilidad en base a los consensos, las visiones en común y los planes a futuro, hay ciertos temas que siguen convocándonos invariablemente al pasado. Ciertos hechos específicos que se han vuelto difíciles de tratar porque en su momento se han resuelto a medias, se han dejado para más tarde, o simplemente se han dilucidado mediante el uso de la fuerza. En el caso de la discriminación hacia la población mapuche y el no reconocimiento a sus territorios, existe un poco de todo esto. Es necesario entender que, más allá de las formas en que se están llevando a cabo protestas (muchas de estas“organizadas” por secto

“Falta un reconocimiento a la (...) “deuda histórica” (...) con la población mapuche” res que poco tienen que ver con la esencia de la causa mapuche), existe un problema real en el cual hemos fracasado al intentar poner solución. Aún falta en este sentido un reconocimiento a la, por decirlo de cierta forma, “deuda histórica” que se fue perpetrando con la población mapuche del sur del país. Espero no se malentienda el concepto. El tema no es buscar responsabilidades, apuntar con el dedo y buscar culpables específicos, sino buscar un modo de compensación territorial que contribuya de una vez por todas a empezar a dejar conflictos atrás. Dar un paso adelante para dejar atrás los conflictos, y centrarnos en una etapa de colaboración constructiva. De reconocer realidades a nivel país desde antes incluso de ser independientes. La evidencia nos enseña que la represión, el desconocimiento sistemático y el “mirar para otro lado” hasta hoy no nos han proporcionado nunca una solución definitiva. ¿Por qué no intentar algo distinto?

El comienzo del conflicto del pueblo Mapuche con el Estado de Chile viene de hace muchos años e incluso siglos atrás. Hace como dos siglos se promulgó una ley que tenía como objetivo primordial radicar a los pueblos indígenas en territorios delimitados. Esto se hacía para que se fuese posible disponer de la mayor parte de la tierra y llevar a cabo la colonización del sur. Si vemos el caso mapuche en particular (sin menospreciar a los otros pueblos indígenas en Chile), se les nota un claro desagrado con respecto a este tema, pues a nadie le gustaría que le quitaran su territorio en donde uno vive. Sin embargo, esos terrenos no fueron quitados porque sí, sino que tenía como fin el progreso para todo el país, en donde se instaurarían nuevas familias con una mayor tecnología para, por decir un ejemplo, explotar

“La restitución de tierras para el pueblo mapuche no debería realizarse” bien las tierras para el avance de la agricultura de toda una nación. Los mapuches piden reconocimiento por parte del Estado chileno y que se les devuelvan las tierras que dicen les pertenecen. Sin menospreciar que el Estado en diversos gobiernos ha tratado a los mapuches de mala manera, ese no es un motivo para que se les “devuelvan” las tierras a éstos, ya que si lo vemos de ese modo, nunca habrían existido las conquistas y colonizaciones. Esto último se hace para el bien de todo un país, es decir, para que se avance en temas de cultura y tecnología, por ejemplo, por lo que la restitución de tierras para el pueblo mapuche no debería realizarse, sino que entre mapuches y demás personas deben llevarse mejor para así seguir con el progreso en nuestro país.

Sebastián Julio

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“El Sistema Binominal” ¿Se debe derogar el Sistema Binominal de Elecciones en Chile? Mi respuesta: no mientras no tengamos clara la alternativa.

El recientemente fallecido Edgardo Boeninger sostenía que la disyuntiva involucrada en los sistemas de elección era entre gobernabilidad y representatividad, una disyuntiva que el sistema binominal muestra con claridad. Este procedimiento para la generación de representantes consiste en que, para dos escaños (Senador o Diputado) cada sector en competencia presenta una lista con hasta dos candidatos. Son elegidos los dos candidatos de una misma lista si ella logra mayor número de votos y a la vez duplica la votación de la lista que le sigue. En caso contrario, los cargos son llenados por los candidatos que, dentro de cada lista más votada, alcanzaron mayoría. La principal de las ventajas del sistema es su promoción de la gobernabilidad. El mecanismo estimula la creación de dos bloques fuertes por lo que el multipartidismo chileno tiende a converger a coaliciones. Esto implica formar alianzas, adoptar compromisos y generar mecanismos de cumplimiento. Lo anterior se traduce en que aumenta la probabilidad de estabilidad política en la medida que se facilita la formación de mayorías. Sin embargo, la otra cara de la moneda tiene que ver con los problemas de representatividad. Es perfectamente posible que resulte electo un candidato que tiene menos votos que un rival y, de hecho, basta con que la segunda coalición tenga un 33% de los votos para asegurarse uno de los dos cargos. Este segundo hecho explica, además, que el sistema puede no estimular competencia entre coaliciones, privilegiando acuerdos que garanticen la elección de sus candidatos. En mi opinión, el tema de la reforma al sistema binominal pasa por la búsqueda de un mecanismo diferente que, conservando sus características positivas (gobernabilidad), corrija sus falencias (representatividad). Como no hay una solución perfecta, quisiera indicar dos alternativas que podrían someterse a discusión. Una es regresar a un sistema de representación proporcional, donde la composición de las cámaras

“...aumenta la probabilidad de estabilidad política...”

“...el sistema puede no estimular competencia entre coaliciones...”

refleja la distribución de las preferencias de los electores. En este caso, la gobernabilidad sólo es posible imponiendo supramayorías para la adopción de decisiones, es decir, trasla dando la adopción de acuerdos al momento

de legislar. Una segunda alternativa es implantar un sistema uninominal, al estilo del existente en Reino Unido desde 1948. En este sistema, en cada división electoral es electo sólo un candidato: aquel con mayor número de votos. Aunque el resultado esperado es menos proporcional que el binominal (sobrerrepresenta a la mayoría) introduce un alto grado de competencia entre los partidos. Los párrafos anteriores son sólo divagaciones en voz alta. Para modificar el sistema electoral se requiere un 60% de mayoría parlamentaria. Es decir, necesitamos que los jugadores estén dispuestos a modificar la cancha en que juegan y, eventualmente, a salir de ella.

José Gregorio Diaz

<<Sabía usted que...si te tirases pedos sin parar por 6 años y nueve mese, producirías bastante gas para crear la energía de una bomba atómica>>


FĂĄcil extremo

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Auspicios:

<< SabĂ­a usted que ... Chile va a ganar el mundial>>

Noize - Septiembre 2009  

Revista Noize, CAAE2009