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Excmo. y Rvdmo. Mons. D. Antonio Ángel Algora Hernando. Obispo de Ciudad Real. Presidente del Patronato de la Fundación Pablo VI.

Nos dirigimos a usted y al resto de obispos miembros del Patronato de la Fundación Pablo VI, gestora de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Pontificia de Salamanca en su Campus de Madrid, como comunidad educativa formada por el colectivo de trabajadores y alumnos. Recientemente hemos sido informados de la inminente supresión de los Estudios de Grado vigentes en la UPSAM, decisión tomada por la Dirección de la Fundación Pablo VI y avalada por el Patronato. Nos sentimos con el deber moral de apelar a sus conciencias, ya que las razones aducidas para tal decisión se limitan a cuestiones económicas, esgrimiendo supuestas pérdidas habidas tan solo en el último ejercicio. Conscientes, como somos, de la grave situación económica que afronta el país y toda la sociedad en conjunto, estimamos que estas pérdidas coyunturales no implican la quiebra económica de la Fundación Pablo VI, y, por lo tanto, no justifican la decisión tomada, más aún siendo una Fundación sin ánimo de lucro y consecuentemente, sin un objetivo mercantilista. Como rezan sus Estatutos y como se proclama en las memorias anuales, la Fundación Pablo VI tiene una finalidad religiosa y benéfico-docente. Realiza actividades para la formación y el desarrollo sociocultural, haciendo presente la Doctrina Social de la Iglesia, y proclamando el papel que le corresponde a la religión en la vida social, dotando de formación adecuada a minorías de universitarios y profesionales en el servicio del bien común, de acuerdo con las orientaciones de la Iglesia. Desde nuestro punto de vista, la situación de la Fundación se deriva de la gestión realizada por la Dirección durante los últimos 6 años. Los trabajadores han tratado de revertir dicha situación aportando propuestas concretas que no han sido tenidas en cuenta o que ni tan siquiera han sido escuchadas. Es un hecho constatable que no ha existido la adecuada comunicación para informarnos durante todos estos años del devenir de la Fundación y de la decisión que se iba a tomar. Lo que nos está privando de la posibilidad de encontrar soluciones consensuadas que pueden evitar este desenlace. Nos ponemos en sus manos para que permitan que nuestras propuestas sean al menos tenidas en cuenta y valoradas para la que entendemos segura viabilidad de este proyecto educativo que todos compartimos. Las acciones que se están acometiendo para incrementar el valor económico de la Fundación solo deberían ser complemento al proyecto social y educativo primordial de la misma, y no constituirse en su actividad principal. Apreciamos que, en los últimos años, esto no ha sido así, conduciendo inexorablemente a la pérdida de la razón de ser de la Fundación, al renunciar a tan importante vehículo para la formación superior inspirada en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia. Preocupados por el deterioro que esta situación supone para la imagen de la Fundación Pablo VI, para la Universidad Pontificia de Salamanca, y para la Iglesia en general, nos sentimos en la obligación moral de alertarles de este hecho. Creemos que como Iglesia, de la que formamos parte, y con la responsabilidad social que ello implica, tenemos el deber de garantizar la formación de los alumnos presentes que han confiado en este proyecto. Debemos garantizar la continuidad y desarrollo de sus


estudios con la calidad comprometida, para que con ello obtengan un título de prestigio de una Escuela viva, y no de un centro extinto, lo que supondría un impacto muy negativo en el futuro laboral de estos alumnos. Como fruto del esfuerzo de los trabajadores de la Fundación y de sus alumnos, se ha consolidado un patrimonio humano que no se puede perder, refrendado por los reconocidos profesionales que han salido de nuestras aulas, por la participación en acontecimientos internacionales a los que hemos sido invitados y por los premios obtenidos. Estos estudios, además, han sido ofertados de forma más asequible, si los comparamos con otros centros similares, garantizándose el acceso a personas con menos recursos económicos. La situación económica actual da aún mayor sentido a este proyecto. Los trabajadores nos sentimos orgullosos de participar en este proyecto educativo, con la seguridad de encontrarnos en una casa de la Iglesia, la cual, por su código ético y moral, no sólo vela por sus trabajadores, sino por sus alumnos, para que inspirados por el humanismo cristiano, lleven a cabo la implantación de una nueva sociedad. Por ello no se entiende que se apliquen de manera exclusiva argumentos puramente económicos, que obedecen a estrategias empresariales y que se amparan en la nueva reforma laboral, la que muchos de ustedes han criticado en algunos de sus escritos y alocuciones públicas. Criticando, como ustedes, la reforma laboral, entendemos que desde la moral cristiana, la Doctrina Social de la Iglesia y la responsabilidad social corporativa, lo que pretende hacer la gestión de la Fundación Pablo VI son acciones que compromenten el futuro de sus trabajadores y el de los alumnos del centro y que, además, ponen en entredicho la labor social de la Iglesia. Apelamos a sus conciencias y confiamos en ustedes con la esperanza de que reconsideren la decisión tomada. Son ustedes nuestro último recurso. Esperamos que salvaguarden nuestro futuro y el de nuestros alumnos. Esperamos una pronta respuesta a través de nuestras autoridades académicas o del medio que consideren adecuado.

Reciba un saludo con el máximo respeto y confianza.

Carta a los obispos  

Carta firmada por más de doscientas personas, remitida a los Obispos que son patronos de la Fundación Pablo VI por la comunidad universitari...

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