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Carbohidratos en una dieta alimenticia es fundamental el control de las calorías ingeridas, pero recientes estudios han demostrado que, además de eso, debemos tener una dieta rica en carbohidratos, siempre que estos contengan altos niveles de fibra como los cereales integrales y la fruta que mejorará nuestro nivel de colesterol. Los carbohidratos se encuentran en alimentos como lasfrutas, verduras, legumbres, cereales y azúcares. Cuando ingerimos estos alimentos el nivel de glucosa en sangre cambia y se produce una respuesta hormonal,que tiene efecto sobre las grasas y otras sustancias en la sangre. Pero no todos los carbohidratos tienen los mismos beneficios para nuestro organismo: cuando los alimentos generan niveles de glucose más altos, el cuerpo no los quema y se depositan en el mismo en forma de grasa. A estos alimentos se les llama de índice glucémico alto, y son las harinas refinadas, patatas y dulces, entre otros. Sin embargo, los alimentos enumerados al principio son de índice glucémico bajo y se digieren más lentamente, lo que facilita su utilización como energía y no como depósitos de grasa. Es importante mantener el peso corporal dentro de límites saludables. Desafortunadamente, las personas que desean bajar de peso, y en particular si los kilos en exceso son muchos, optan por el “mágico” camino de las dietas intensivas. Éstas suelen poner en riesgo la salud; con frecuencia tienen tan pocas calorías que el organismo se desequilibra. El resultado es la fatiga, la desnutrición y, a veces, alteraciones psicológicas como exagerada ansiedad o síntomas depresivos. Tanto esfuerzo es, en definitiva inútil, puesto que las estadísticas demuestran que el 95% de las personas que adelgazan con una dieta intensiva (comiendo muy poco y en forma desequilibrada) lo recupera en menos de un año. Cuando se elige una dieta intensiva suelen producirse dos fenómenos: el conocido como de “yo-yo” y el otro, el “estancamiento” . En fenómeno de “yo –yo” se produce porque el individuo no soporta las enormes restricciones que le impone el régimen de alimentación con el cual pierde peso y lo abandona, volviendo a su viejo esquema alimentario y subiendo nuevamente en la escala de peso a los valores previos al inicio de la dieta, e incluso a otros más altos. Entendiendo que debe adelgazar inicia una nueva dieta, pierde peso, la abandona, vuelve a engordar, y así repite el ciclo.

El frustrante fenómeno conocido como "estancamiento" se da cuando el quien está a dieta, aunque continúe a régimen, no puede seguir adelgazando. Los científicos creen que este fenómeno se debe a que en los períodos de escasez (cuando se ingieren menos de 1.200 calorías diarias) durante un lapso prolongado, el organismo trata de conservar su grasa –como reserva energética– y altera el metabolismo de modo tal de requerir menos calorías para cumplir con las funciones básicas. Es entonces cuando aparecen los síntomas de fatiga y se interrumpe la pérdida de peso. Este mecanismo está “diseñado” por la naturaleza para sobrevivir a las hambrunas, pero es un grave problema para quien se somete a una intensa restricción de la ingesta alimentaria. Con el tiempo, la fatiga y el no perder más peso hacen recaer al frustrado individuo en su viejos patrones alimentarios. Sin embargo, su organismo utiliza ahora menos calorías y al aumentar repentinamente las que ingiere, recupera el peso perdido con rapidez, a veces incluso unos kilos adicionales. En estas circunstancias, la persona se siente empujada a iniciar otra dieta "mágica y veloz” y repite el proceso.


El modo efectivo de perder peso y mantenerse en los valores indicados por el médico es seguir una dieta sensata, equilibrada, con alimentos de todos los grupos de la pirámide alimentaria –en la calidad y cantidad que el profesional indicó– y esperar los resultados a largo plazo. Los nutricionistas recomiendan bajar alrededor de 500 gramos por semana, sobre la base de una dieta bien balanceada y el aumento de la actividad física. Cuando se hace dieta, es importante seleccionar una rica gama de alimentos y eliminar de manera tajante aquellos que tienen un alto contenido de grasas. Por ejemplo, una taza de leche entera contiene 8 gramos de grasa y 159 cal, mientras que una taza de leche descremada tiene menos de 0,5 gramos de grasa y 88 cal. Reducir las grasas, especialmente las saturadas, protege además contra las enfermedades cardíacas . La mejor dieta es la que permite el aprendizaje de nuevos hábitos alimentarios, el descenso lento y el dejar atrás los alimentos pocos saludables, optando por los que favorecen una nutrición adecuada y el peso recomendado.


Los carbohidratos y su relación con la salud y la enfermedad Los últimos estudios confirman que las personas con una dieta rica en carbohidratos son menos propensas a acumular grasas que quienes consumen estos componentes en pocas cantidades y abundante materia grasa. Además, existen numerosos argumentos a favor del equilibrio dietético con un espacio diferenciado para los carbohidratos dentro de la alimentación humana. 

El combustible de la vida. Los hidratos de carbono son sustancias producidas por los vegetales mediante la función cloroofílica. Se utilizan para formar sustancias de reserva: almidón (vegetales) y glucógeno (animales). Su combustión en el organismo produce: movimiento, trabajo, pensamiento... Las dietas ricas en carbohidratos son menos energéticas, ya que, tomando cantidades idénticas de carbohidratos y de grasas, el aporte calórico de estas últimas es mayor (9 Kcal/ gramo de grasa frente a 4 Kcal/ gramo de hidratos de carbono). Además, muchos alimentos ricos en carbohidratos lo son también en en fibra, que proporciona más volumen y, por lo tanto, sacia más. Los carbohidratos aportan sabor, textura y variedad a la comida. Constituyen por sí mismos la fuente principal de energía alimentaria de cualquier dieta. En cualquiera de sus presentaciones (azúcares sencillos, féculas, polisacáridos y fibras), son uno de los tres principales macronutrientes que aportan energía al cuerpo humano. Según los criterios de dieta equilibrada, para cualquier persona de edad superior a dos años, se recomienda que al menos el 55% del aporte energético diario provenga de distintos alimentos ricos en carbohidratos: cereales y derivados (arroz, pasta alimenticia, pan...), azúcares sencillos, frutas, verduras y legumbres. Es aconsejable que la mayor parte sean hidratos de carbono complejos, es decir, almidones. Por ello, al dieta actual debe incluir habitualmente cantidades importantes de los alimentos que lo contienen como cereales y derivados, legumbres y patatas. En cuanto a la salud dental, las investigaciones de los últimos años han permitido llegar a un enfoque más prudente del papel de los azúcares y otros carbohidratos en la formación de caries. Ahora se recomienda que los programas destinados a prevenir las caries se concentren en la fluorización, una buena higiene bucal y una dieta variada, en lugar de limitarse a controlar la ingesta de azúcar. Una dieta rica en carbohidratos es beneficiosa para la salud. Los carbohidratos aportan mucho más que energía.


El desequilibrio dietético en cuanto al aporte de hidratos de carbono se relaciona con numerosas enfermedades. Así, un consumo desmesurado de alimentos ricos en hidratos de carbono propicia la aparición y desarrollo de: sobrepeso y obesidad, hipertrigliceridemia, diabetes. Por otra parte, el bajo consumo de fibra (un tipo de hidrato de carbono) también se vincula con la mayor incidencia de algunos problemas de salud, tales como: estreñimiento, hemorroides, diverticulosis cólica, etc.


Carbohidratos en una dieta alimenticia