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Taller a distancia para aprender a elaborar

Jab贸n Artesano En casa Art by chela Marcela Burgos


Contenido Taller a distancia que comprende teoría distribuida en 11 clases Clase 1 Historia del Jabón: primeros indicios a.C. Clase 2 Historia del Jabón: 2.000 años hasta hoy

Clase 3

Clase 4 Clase 5 Clase 6 Clase 7

Clase 8

Clase 9

Clase 10

Clase 11

El jabón en América De los álcalis o sosas naturales a los sintéticos Glosario de Términos Los productos e ingredientes Colorear el jabón: Colorantes naturales y sintéticos Extracción de las propiedades de las hierbas Inclusiones para Jabones medicinales Aceites Esenciales y Fragancias Materiales y elementos Jabones Melt & Pour Jabón de Manzanilla y Avena Jabón de Glicerina y Naranja Jabones reciclados o recuperados Jabón de Almendras, Canela y Miel Jabón de Caléndula Porque fabricar nuestro Jabón: Saponifiquemos Hagamos jabón...pero antes 10 CONSEJOS! Los materiales y el lugar de trabajo Las recetas Jabón de Castilla Jabón de café y leche de cabra Jabón humectante de Coco y Jojoba Jabones con chocolate Jabón de cerveza Jabón de caléndula Jabón de lavanda Jabón de vino rioja Jabón de higo

Art by chela © 2010 marcela burgos CDA Barcelona, España- jabones@marcelaburgos.com - www.marcelaburgos.com


1º Clase Historia del jabón

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Introducción En este primer taller de elaboración de jabones, compartiremos mis recetas preferidas, comenzando con las más sencillas y fáciles de elaborar, aún para los niños, ideales para hacer presentes y quedar mas que bien. Este puede ser el inicio no solo de un maravilloso hobby, para muchos suele ser una salida laboral o el principio de un emprendimiento comercial. En mis 10 años detrás del jabón he leído mucho, preguntado, tomado un sin fin de clases y experimentado mucho con las grasas vegetales. He aprendido que fabricar jabones no es alquimia, es más bien como cocinar. Aprendí que hay muchos aceites vegetales que se pueden convertir en un excelente jabón, que los conservantes y colorantes usados no tienen que ser necesariamente artificiales y así lograr un jabón más natural. También que no necesitamos hervir el jabón por horas en una olla gigante como lo hacia la abuela y utilizar técnicas menos agresivas con las cualidades de los aceites y no ser químico para realizarlas. Aunque siempre es bueno interesarse en la química, trataré de ser lo mas completa posible sin agobiarte con fórmulas químicas complejas, ya las podrás ver en el curso siguientes (2º Nivel: formulación de recetas). Recibirás a cambio concejos y la información necesaria para que trabajes con conocimiento y prudencia. He consultado en todo este tiempo a químicos y fabricantes de jabón artesanal (algunos con cierto recelo en dar datos) y he formulado recetas seguras y naturales, algunas proveniente de fórmulas milenarias, esperando que te den bienestar en cuerpo, mente y espíritu. Cuando hagas tus propios jabones y cosméticos tendrás el control absoluto sobre los ingredientes que utilices, su grado de frescura, pureza y calidad. Salvo los jabones elaborados por proceso en frío que requieren un estricto curado, las demás preparaciones de este curso pueden usarse de inmediato, son a base de elementos de pH neutro, elaborados a partir de jabones bases o jabones en pastilla (comerciales). Todos los ingrediente que utilizas tienen un precio asequible, son fáciles de conseguir y preparar y tienen el beneficio de actuar a partir de sus enzimas y principios naturales. Es importante que tomes conciencia que cuando saponificas aceites debes tomar las precausiones necesarias, seguir las recetas al pie de la letra, utilizar recetas seguras provenientes de fuentes confiables, que reflejen al menos la experiencia de generaciones en su uso y eficacia. Lo mismo cuando adquieras los productos para preparalas, asegúrate que sean de proveedores confiables, que vendan productos de calidad.


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Historia del Jabón: primeros indicios a.C. Existen muchas narraciones que mencionan el origen y uso de materiales jabonosos y limpiadores desde la antigüedad pero en algunas de ellas se entrelazan la literatura y la leyenda y no se sabe con certeza que tanto tengan de veracidad. En el siglo VI a.C., Homero narra en La Odisea, cómo Naucasia, hija de Feacia, junto con sus sirvientas, pateaban en el agua del río la ropa sucia hasta dejarla completamente limpia. Este primer método detergente se le llamó "pie de doncella". Nunca sabremos si Naucasia añadía al agua alguna hierba que aclarase el proceso detergente. Una teoría argumenta que la elaboración del jabón tiene un origen celta o de los beréberes del norte de África. También los fenicios y cartagineses poseían la técnica unos 600 años a.C. y muy problablemente los romanos lo importaron. Puesto que todo lo que no fuera romano era considerado bárbaro, pronto circuló la leyenda que los romanos fueron quienes inventaron el jabón. Esta leyenda cuenta que el jabón fue descubierto accidentalmente en Roma, por un grupo de mujeres que lavaba la ropa a orillas de un río próximo al Monte Sapo. En dicho monte se efectuaban diversos sacrificios de animales que aparentemente quemaban. Los restos de grasa animal se mezclaban con la ceniza y otros restos vegetales. Al llover, los residuos eran arrastrados monte abajo y esta mezcla de grasa con ceniza acababa en el río, donde las lavanderas observaron que la ropa quedaba más limpia al frotarla con ella. Los egipcios elaboraron en la antigüedad una especie de "jabón” de grasas y trona, un carbonato sódico natural impuro, que existía en el valle del Nilo y riberas de los lagos salados del desierto de Libia. Se cree que este producto jabonoso se utilizaba con fines medicinales, cosméticos y para lavar la ropa. La fórmula más antigua conocida de jabón data aproximadamente del año 2250 a.C., pero se han encontrado evidencias físicas del uso del jabón en unas tablas sumerias de arcilla que datan del año 2500 a.C. El jabón se elaboraba a base de sebo de cabra y de lejía obtenida de las cenizas de cedro. Cualquiera que sea el origen del jabón, los primeros usos documentados no estaban destinados a la higiene personal, sino a limpiar y tratar la piel y la lana. Hay indicios de que en la antigua Babilonia se usaba el jabón y que también los hebreos lo conocían. En el año 600 a.C., Jeremías, uno de los profetas relevantes de Palestina, describe que el detergente compuesto por agua y residuos de madera y de betarraga, era particularmente eficaz. El Antiguo Testamento (Jeremías 2:22 y Malaquías 3:2) mencionan agentes purificantes que no eran verdaderos jabones, sino un producto obtenido de cenizas de corteza de árbol.


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Historia del Jabón: 2.000 años hasta hoy El erudito naturalista e historiador romano Cayo Plinio el Viejo (Novocomum 23-79 d.C.) quien murió a los 56 años en Pompeya durante la erupción del Vesubio, dejó en el año 77 todos los conocimientos existentes en su colosal obra literaria “Naturalis Historia”. Con 2.493 temas agrupados en grandes secciones, constituyó una fuente de consulta hasta el año 1600. Plinio recomendaba como medio contra la dermatitis y para lavar los tejidos sucios y activar los colores naturales, un producto compuesto a base de cenizas de huesos de animales. En “Naturalis Historia”, relata acerca de un jabón blando conocido por los antiguos pueblos germanos y otro jabón más duro utilizado por los galos. Conocidos como rutilandis capillis, estas diversas formas de jabones duros y blandos contenían colorantes y los utilizaban tanto hombres como mujeres, ellas lo usaban limpiar sus cabellos y teñirlos de colores brillantes. En el siglo II d.C., las teorías del médico romano Claudio Galeno (130200 d.C) fueron fundamentales hasta el Renacimiento. Nació en Pergamo, ciudad griega que había sido conquistada por los romanos. Aportó las primeras crónicas sobre el empleo del jabón como medio curativo, así como para la fácil eliminación de la suciedad del cuerpo y de los vestidos. En Roma tuvo un gran éxito como anatomista y experimentador y posteriormente como médico y polemista. Fue cirujano de gladiadores tratando heridas, huesos, articulaciones y músculos. A menudo se le conoce como el padre de la medicina deportiva. Los textos de Galeno representan la síntesis del conocimiento médico antiguo y algo más, sus escritos ocupan 22 gruesos volúmenes en la única edición que existe siendo los más voluminosos de toda la antigüedad, pero sólo reunen dos terceras partes de la obra, pues el resto se ha perdido. En su obra existen 9 libros de anatomía, 30 de farmacia, 17 de fisiología, 6 de patología, 14 de terapéutica, 16 sobre el pulso, etc. que posteriormente fueron copiados, interpretados y comentados por muchos traductores a lo largo de toda la Edad Media y hasta el Renacimiento. En ese entonces los libros clásicos eran el dogma y la palabra de Galeno se transformó en la última corte de apelación de todas las discusiones en medicina hasta la época de Vesalio (1543). Durante siglos la receta del jabón no tuvo modificación, el jabón servía alternativamente de ungüento, de cosmético y de remedio.

Hacia la industria del jabón Edad Media (siglo V-XV) el jabón se utilizaba para lavar la ropa llegando a Europa probablemente por los cruzados. Durante el siglo VIII, la fabricación de jabón era común en España, Francia e Italia. Alrededor del siglo XIII la industria del jabón llegó a Francia desde Italia, la mayoría de los jabones se producían a partir de sebo de cabra y cenizas de haya que proporcionaban el álcali. Durante los siglos posteriores se comenzó a utilizar el aceite de oliva en lugar de sebo y la industria jabonera floreció en las ciudades costeras del Mediterráneo, favorecidas por la abundante presencia de aceite de oliva y sosa natural que se obtenía de las cenizas de las algas marinas. Este método de fabricación con aceite de oliva producía un

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Escuela Taller Artesanal jabón mucho más suave, de mejor olor y apariencia que los que se conocían hasta el momento elaborados con grasa animal, apareciendo así el “Jabón de Castilla”, que debe su nombre a la región homónima. En el siglo XV, la producción artesanal de jabón es abandonada y aparecen en Marsella las primeras jabonarías industriales que producirían jabones para Rodees, Alejandría y Ginebra. Es aquí donde aparece el famoso "Jabón de Marsella", yo diría el jabón de los jabones y es aquí donde empieza la gran historia de la fabricación del jabón.

El jabón de Marsella El origen de jabón de Marsella proviene del jabón de Alep, existente desde hace miles de años. El método de fabricación de la Villa de Alep en Siria a partir de aceite de oliva y de laurel, es llevado por el Mediterráneo por los Cruzados, a través de Italia y España, hasta Marsella. El jabón de Marsella se fabrica desde el siglo XII, como materia prima se utilizaba el aceite de oliva extraído en la Provenza. Se utilizaba Soda: un bicarbonato de sodio, más o menos puro, proveniente de las cenizas de plantas halófitas de ambientes salinos, especialmente la salicornia. Crescas Davin, siglo XIV, es el primer fabricante oficial de jabón de la ciudad. En 1593, Georges Prunemoyr estableció la primera fábrica Marsellesa. A principios de siglo XVII, la producción de jabón de Marsella lucha para satisfacer la demanda de la ciudad y su región. El puerto de Marsella eran aún Génova y Alicante. Pero la guerra rompió el suministro a España, los jaboneros de Marsella debieron aumentar su producción con el fin de proporcionar suministros a la Europa occidental, en primer lugar la zona norte del Gran Reino de Francia, las Islas Británicas, Holanda y Alemania en particular antes del gran colapso de la Guerra de Treinta Años. En 1660 hubo fábricas en Marsella con una producción anual de alrededor de 20.000 toneladas. Luis XIV controla la calidad de las producciones de jaboneras tal que el "jabón de Marsella" sería un nombre común, un jabón verde que se vendería principalmente en barras de 5 kg o en panes de 20 kg. En 1688, un edicto de Luis XIV, regula la fabricación de jabón. En virtud del artículo III del decreto: "No puede ser fabricado jabón con barrilla , ceniza de sosa, sin grasa, mantequilla u otros materiales, pero sólo de aceite de oliva puro y sin mezclar grasa, bajo pena de confiscación de bienes ". Las Fabricas de jabones deben cesar su actividad porque el calor del verano afecta la calidad del jabón. El cumplimiento de este reglamento garantiza la calidad del jabón y el renombre de jabón de Marsella. Al mismo tiempo, las fábricas de jabón se trasladaron a la región, en Salon-de-Provence, Arles y Toulon.


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La Industria del jabón hasta nuestros días España era el principal fabricante de jabón en el 800 (s. IX) y la fabricación de jabón "hawking" comenzó otra vez en Inglaterra cerca de 1200 (XIII), probablemente como resultado de la invasión normanda. En el siglo XIII Marsella, Génova, Venecia y Savona se convirtieron en centros del comercio debido a su abundancia local de depósitos de aceite de oliva y de soda. En el siglo XVII el jabón de Marsella adquiere una reputación categórica, el progreso de la medicina y de los hábitos de higiene permiten aumentar el consumo del jabón. En 1730 se fabricaban dos clases de jabón: el veteado, usado para lavar lanas y destinado a las colonias y el blanco, más puro, para las sedas, el textil, las tintorerías y la higiene corporal. Este conocido jabón de Marsella ya no se fabrica hoy día. En 1786, cuarenta y ocho fabricantes de jabón producían 76.000 toneladas, empleando a 600 trabajadores y una fuerza motriz a la altura de la temporada de producción: 1.500 condenados en préstamo del arsenal de las cocinas. Después de los disturbios causados por la Revolución Francesa, la industria Marsellesa sigue creciendo hasta sesenta y dos fabricantes en 1813. En 1826, gracias al reciente proceso químico de Nicolás Leblanc, la Ceniza de sosa se obtiene a partir de sal marina y ácido sulfúrico, lo que aprovechan los jaboneros para crear pastillas de jabón de mejor calidad y más económicas. Desde 1820, el aceite de palma, maní, coco y sésamo de África o del Oriente Medio, eran las nuevas materias grasas importadas y transportadas a través del puerto de Marsella. En 1823 el químico francés Michel Chevreul determinó la naturaleza química de las grasas y detalló la composición, fórmula y el proceso de la elaboración del jabón para que se pudiera hacer con receta y con precisión con las cantidades a añadir de los componentes. Este fue el origen de la producción controlada a gran escala de jabones suaves reproducibles. Los hallazgos de Louis Pasteur (1822-1895) habían establecido firmemente que el aseo personal reducía el contagio y la expansión de las enfermedades; había nacido "la higiene personal" provocando un aumento en el consumo del jabón. A comienzos del siglo XX, la ciudad de Marsella tiene noventa y cuatro fabricas de jabón. François Merklen fija en 1906 la fórmula del jabón de Marsella: el 63% de aceite de coco y de palma, el 9% de sosa o sal marina, el 28% de agua. La industria ha prosperado hasta la Primera Guerra Mundial, donde la dificultad de la navegación afecta gravemente a la actividad del jabón. En 1913, la producción es de 180.000 toneladas y baja a

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5.817 toneladas en 1918. Después de la guerra los fabricantes se benefician con los avances de la mecanización, aunque la calidad del producto se debe a la utilización de los viejos métodos de producción y se remonta a 120.000 toneladas en 1938. Los franceses hicieron grandes aportes al desarrollo de la elaboración del jabón como ser los primeros en hacer jabón perfumado mediante infusiones de aceites florales. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Marsella todavía proporciona la mitad de la producción francesa, pero los años siguientes fueron desastrosos. El Jabón se suplanta por detergentes sintéticos y los fabricantes de jabón de Marsella cierran uno tras otro. Todo lo que queda hoy en día sólo un puñado de fabricantes en la región. A finales de la década de 1960, debido al aumento de la preocupación por la contaminación del agua, se puso en juicio la inclusión de compuestos químicos dañinos en los detergentes, como los fosfatos. En su lugar se usan mayoritariamente agentes biodegradables, que se eliminan con facilidad y pueden ser asimilados por algunas bacterias. Desde que se elaboró el primer jabón hasta hoy, éste ha evolucionado más en su apariencia que en su formulación. Su transformación fue lenta, desde su antiguo aspecto rústico de olor seboso al estético y perfumado jabón industrial que conocemos actualmente sin olvidarnos de las decorativas presentaciones de los jabones artesanales que se encuentran en el mercado.


Jabones Naturales Artesanos, taller a distancia