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las cartas hayan sido tiradas respecto al destino de la isla. Si bien factores como la reciente visita a la isla por parte del Presidente Obama y su comitiva (con partido de beisbol incluido) mostraron una señal bilateral de apertura, nada está dado ni garantizado respecto al porvenir de Cuba tras el fallecimiento de Fidel Castro.

Nos haya gustado o no su mandato, la obra del difunto Castro se basó en un individuo que detestó ver a su país convertido en un burdel para los EE.UU. y no solo se opuso, sino que actuó en consecuencia. Las claras señales de una apertura se han dado – hasta ahora- mediante convenios establecidos con compañías como

AT&T y Google para mejorar la conectividad de la isla, antes de que otras transnacionales deseen disputarse el territorio y a su pueblo como se ha hecho con tantos otros países como fuente de recursos y mano de obra barata; pero habrá qué ver qué planes tiene Raúl Castro para Cuba, que sin duda debe hacer algo tras varias décadas

ya sin el apoyo de la ex Unión Soviética. Recursos naturales hay, y también profesionistas preparados. El turismo médico es hoy la opción más viable para la isla, mientras se determina una estabilidad hacia el interior y se van transformando sus políticas hacia una apertura. 27

Business Review América Latina - Enero 2017