Issuu on Google+

El momento no es bueno / Bunker

1


El momento no es bueno / Bunker

2


EL MOMENTO NO ES BUENO BUNKER

El momento no es bueno / Bunker

3


El momento no es bueno / Bunker

4


A Nelly del Carmen AcuĂąa Juica, mi madre, una y mil veces mĂĄs.

El momento no es bueno / Bunker

5


El momento no es bueno / Bunker

6


El momento no es bueno Ya se sabe que los vientos tampoco. テ]gel Gonzテ。lez <<El momento este>> Grado Elemental, 1962

El momento no es bueno / Bunker

7


El momento no es bueno / Bunker

8


DE MALDICIÓN, MUERTE, AMOR, VIAJES, CIUDADES, BARES, NOCHES, SUEÑOS Y OTROS DOLORES NECESARIOS...

Puede que sea hora de entrar ya en razón y llegar a comprender que dentro de este horror no hay literatura. Nacho Vegas <<Ocho y medio>> Desaparezca Aquí, 2005

El momento no es bueno / Bunker

9


El momento no es bueno / Bunker

10


CITA FALLIDA CON LA MUERTE La muerte ha negado su beso, dijo que no lo amaba, que jamás de él ha gustado. No la culpo, yo tampoco siento atracción por quien escribe esto. Pese a que duerme conmigo y come en mi compañía; no es mi tipo. Ahora él me ha traído al umbral de la partida, y había decidido acompañarlo. “Muy bien Pedro, vamos” dije. “Gracias Bunker”, me respondió. Pero a la hora de la cita, cuando las pastillas y el veneno eran degustados, la invitada repudió sus deseos. Hacerle el amor quería, besar sus montes de mal final, abrir sus piernas de abismo y perderse allí... hasta la eternidad. “No te deseo” dijo mientras se alejaba cuando el nuevo día quiso su cuerpo para el aire, el sol, y las tristezas.

El momento no es bueno / Bunker

11


La mañana se posesionó de su desgraciado retrato, quedando con el corazón roto por el desprecio que la muerte hizo en la despedida de su carne. Y es por ello, que lo escribe todo. Tal vez lo lea, y lo cite en la esquina próxima para amarle hasta que su hálito desaparezca en sus labios de hermosa ausencia.

El momento no es bueno / Bunker

12


ACERCA DEL DILEMA DE LOS ERIZOS DE LUIS CERNUDA

Ya sabéis como los erizos

Luis Cernuda

Qué misceláneo castigo es aquél dirigido a nuestro tacto, aquél que lastima, aquél del dilema presentado. Obsesión o mal escrito de cierto dios que se pierde en las púas de su verso inefable. Erizos os ha presentado, y ya sabéis que cuando su verso concluya, será el mismo frío que nos conlleve a crear el amor. Ápice que busca en donde habita el olvido de su Parnaso inamovible lento y bullicioso. Allí la corteza es el resultado leído, ocupado por ciertas voces que lo buscan <<Luis>> dicen y luego callan sus erinaceinos volviendo a sus propias heridas.

El momento no es bueno / Bunker

13


Ya sabéis amigo; un día quisiste explicar el amor, y el resultado fue, ya sabéis: como en los erizos.

El momento no es bueno / Bunker

14


LOS CORAZONES

Y se van llorando, llorando la hermosa vida Jaime Sabines

Los corazones tienen ayer, besos rotos, manos en alzhéimer, amnesia de tacto, y sobre todo silencio. Tienen dolores que nadie comprende, nostalgias que se niegan, rencores enclaustrados, y una prórroga de soledad. Los corazones renacen, pero ilusiones se pierden muy adentro en sus paredes del pasado, en noches que no terminan, en nuevos corazones fallidos. Hay dueños escondidos en ellos, hay dolores en cenizas, ¿pero olvido? (El olvido no es más que la estrategia falsificada que se jura para vivir. Para beber café al despertar, ir al trabajo, seguir en el tráfico; en la oficina con el reloj que llora lentas manijas de apegos. Sirve sólo para morir en los bares, y creer que en otros ojos existe la cura para el nombre que da tos a los días, que da temor a los lugares acostumbrados, en los que nadie espera, y salven lo que esconden.)

El momento no es bueno / Bunker

15


Los corazones tienen imágenes, borrones huidos, canciones que hacen la pena arder, y desesperanzas, por sobre todo desesperanzas, y rezos, y auxilios mudos. ¿Quién existirá que guarde blancura aún en el suyo? El mío comparte habitaciones de ausencias, evocaciones inesperadas, cadenas y sonrisas que se oxidan al despertarlas, y se pierde como otros. Los corazones tienen historias sin final, lágrimas que nadie puede extraer, los corazones tienen tristezas disecadas que piden cicatrizar.

El momento no es bueno / Bunker

16


BOLERO ADOLORIDO ¡Ay dolor! te me presentas tan cercano que desconozco tu caricia. ¡Ay dolor! me sirves una copa y al no negarla la llenas con mis lágrimas. ¡Ay dolor! ¿por qué no tocaste antes de entrar?, parece que los modales no van contigo. ¡Ay dolor! no te duermas en mi cama, deja un recoveco para que al despertar la sorpresa diga que te has ido. ¡Ay dolor! ¿cómo te hube seducido? pues hoy me has besado sin darme cuenta.

El momento no es bueno / Bunker

17


LETANÍA

we stand when one of the two is gone.

Leonard Cohen Si entendieras que te evoco a pesar de que te encuentras en frente. Que la noche llora como un niño huérfano –de ésos que conocimos en El Altocuando susurras mi nombre. Y noviembre es invierno en el sabor de tu beso, y que la nada se deduce en este tacto frío de instante. Buscarías nuestra historia en el debacle que crece entre las dudas de tu ser, y con tus manos sucias de dolor darías sepultura. Entonces: Ten amor, estas, mis lágrimas que caen en tus ojos (son de espuma y sal), buscan lavar mi imagen de tus retinas. Ya tu mano se bifurca de mi camino, y tu cama pretende extrañar el fuego que encendimos a los meses con nuestros cuerpos.

El momento no es bueno / Bunker

18


Entiende que duele más tu presencia, que el abandono próximo, y corta con navajas aquellas promesas de San Telmo; ¿las recuerdas? ...tú y yo –vos y yo- unidos en el ancho mar de la alegría, nadando hacia el puerto donde esperaba la perpetuidad, junto al faro de nuestro amor. Nada queda, ahora, de las páginas escritas en Santiago. ¿Alguna vez las leíste? ...hablaban sobre el debate de vivir un mismo tiempo, y de que mis sacos y tus faldas hicieran el amor juntos en el placard. Lima agoniza cuando observa el cuarto alquilado sin nuestro ayer, donde tú robabas mis detalles, mientras yo leía a Cisneros junto a la ventana. ¿Dónde hemos muerto? pregunta la ciudad, ¿por qué, no dimos repuestas a Las inmensas preguntas celestes?

El momento no es bueno / Bunker

19


Pero ahora, niegas este presente, añorando Montevideo, y nuestras idas a la tumba del poeta, a la plaza, y a nuestra propia frontera instaurada entre sábanas blancas y piel, y largas noches en velas. Mañana Córdoba te suplica, Antofagasta acabar conmigo quiere, y qué más da, si el recuerdo próximo naufraga en lo que no quieres comprender. Pero, ten mis lágrimas, amor, en tus ojos, intentan lavar mi imagen de tus pupilas. ¿Entiendes? Entiendes que ahora te evoco –con dolor, muerte y nicotina- pese a que gritas “te amo, intentémoslo una vez, y otra, y una nueva”, a pesar de tu tregua de aeropuertos y de terminales vacíos, a pesar de la herida que ya hemos sembrado en nuestro pecho, y pese al desatino de amarnos de principio a fin, fin impuesto en este instante, donde sollozas un “Adiós, vete, y no vuelvas jamás”. Amor mío, llevo tus lágrimas en mis ojos, intentan lavar de mis retinas tu imagen.

El momento no es bueno / Bunker

20


INSTANTES ROTOS (NOCHE EN UN TELO)

Hay veces que cuando se cumple el deseo es mejor rajar. Alejandro Dolina

Hagamos de cuenta que duermes, y la noche es un puñado de ruidos que llegan desde la otra avenida. Pensemos que el silencio habita en nuestros corazones, y nuestros nombres son simples susurros cuando despiertes de esta inquietud de instantes rotos. Mientras, fumaré en el balcón de este espacio sin futuro. Del champagne sólo queda el recuerdo, de tus besos me queda el carmín a mal traer, la mancha voraz de tus mentiras. No quiero nada de futuro, nada de hasta luego. Somos simples ecos sostenidos de un minuto que ya no vive.

El momento no es bueno / Bunker

21


Hagamos de cuenta que has despertado, que el día acusa la resaca de la que eres presente, que olvidé darte las gracias, dejarte mi enumeración, decirte bienvenida. No pienses en el bar que sedujo nuestras soledades, en tu auto aparcado en la madrugada, los versos de Gelman que hice míos a tus oídos, la victoria de la carne, y el hotel en penumbra. Tal vez crepite este momento en la memoria, la prisa con que asesinamos nuestras ropas, tal vez lo escriba al regresar a casa. Hagamos de cuenta que todo está muerto, y que en tu dormir mantienes todo vivo. Ahora acomodas la almohada, vuelves a entrecerrar los parpados … y yo me marcho.

El momento no es bueno / Bunker

22


SOBRE FELICIDAD

Es sólo un minuto pero me siento tan feliz

Mario Benedetti

La lluvia visita el vaho que olvidó la madrugada. Fumo mientras te observo, eres tú, simplemente carne y alma que se apean en la ventana, y se visten por las horas, mi tacto, y el futuro; sólo tú. Afuera el mundo huele a napalm, a café y tostadas, a razón y rutina. Aquí los aromas nacen de la posición en que nada adviertes sobre el cristal que separa el mundo de nuestro instante. Tengo tantos adjetivos por decir, dar conjunción al verbo amar desde tu beso, pactar mi mirada en la tuya, y decirte “¿qué ocurre? ven aquí y calla, no ves que la ciudad puede descubrir nuestra fuga, y el reloj nos encuentre.” Mi cigarrillo se diluye en vestigios, y tú sigues inmutable desde el balcón eterno de nuestra cita.

El momento no es bueno / Bunker

23


Cierro los ojos, pero ahí estás; indefensa, sumida en la huerfanidad de mi abrazo, mientras una gotera reniega mis pensamientos desde la habitación... ¡Qué más da si el mundo es inundado por este invierno! Abro mis ojos, y mis pies te buscan, mi caricia te exige. Ahora mis brazos te esconden –como mi preciado tesoro. No observo tu rostro, pero lo imagino con sus párpados cayendo, negando la ciudad que llora desde las nubes. Y tomas mis manos -posadas en tu vientre- y las haces tus riquezas. Sé que es sólo un instante de felicidad, y que nada ni nadie podrá revivir nuestro jaque mate contra todo lo que no es alegría. Nada de aquello importa, simplemente vivirlo junto a ti. Ahí afuera el mundo continúa lejos de este pequeño apartamento donde me haces eterno.

El momento no es bueno / Bunker

24


Pero ahora dices “nos vemos” y todo muere del momento en que volteas con tus ojos maquillados con el rímel de la rutina. “Debo ir a la oficina” susurras como si me dieras la extremaunción, y tu te amo es el pésame contra lo que vendrá. Yo, debo asistir a clases, y reverenciar a mis poetas, el día posa su frente y ya todo es como antes del rapto de nuestra alegría, de la lluvia que se olvida. Espero que cuando los viajes busquen mis horas, y tú lejos te encuentres, sepa recordarte, te extrañe, te viva. Así pueda dar palabras a todo aquello que vivimos en un instante donde comprendí qué era la felicidad. Espero poder escribirlo. “Llamame cuando estés en el subte de Palermo” dices mientras coges el tapado, y la realidad me espera mientras enciendo otro cigarrillo.

El momento no es bueno / Bunker

25


OFERTA Si lo deseas, podría hacer que regresen las putas a cobrar por besos y no por mentiras, o que brinde el solitario hombre su pena doliente en una carcajada de ilusión. Podría derrumbar la muralla que separa el sueño de tenerte en mis brazos, de brindar por tu imagen, por el amor tuyo que ruego sea dirigido a mis suspiros. Podría pedirle su botella vacía al clochard más cercano, dejar en ella el mensaje de que pienso al mundo en tu compañía, lanzar mi corazón al mar de tus dudas y que llegue a la isla de tu pensamiento.

El momento no es bueno / Bunker

26


Podría retomar el viaje y llevarte de la mano por las calles que me conocen, que saben que no escapas de mis versos, para que las aflores con tu andar, con la mirada que espero viva junto a mí. Si lo deseas, podría obviar la noche y el día y hacer la eternidad en tu abrazo. Podría decir que te espero, que guardo junto a mi almohada la caricia de tu instante, y vuelvo a ella cuando el tiempo enfría mi insomnio, y necesito el aire de tus palabras. Si lo deseas, podría decirte bienvenida, quédate a mi lado, y observemos cómo es la vida juntos.

El momento no es bueno / Bunker

27


EN MI ÚLTIMO TRAGO

Tómate esta botella conmigo

José Alfredo Jiménez

Te pienso como te observé en mi último trago; fuiste quimera añil, tacto añorado, y brindis para mi alma. Tu boca aferrada al Philip, y tus ojos fijos en botellas vacías, engalanaron el deseo de mis labios en tu madrugada. Cerca de mi silla como un oleaje manso tu sonrisa me obsequiabas, y creí que en tu cuerpo encontraría la existencia que hace meses perdía. Tus palabras recogí junto al cenicero, cuando mil suspiros envié a tus oídos, y más allá de mis dedos te citaron mis ansias, y el anhelo de mis versos. ¿A dónde te perdiste cuando el bar quiso dormir, pequeño y breve otoño gris que me fuiste entregado?

El momento no es bueno / Bunker

28


La resaca vino sin tus noticias, y raccontos vagos mendigué de nuestro encuentro; y con ellos he dibujado el instante en que tu risa emigró de las paredes de mi embriaguez. Ciego de futuro ahora te recuerdo con el rubor alzando la copa, cuando brindé por tu encuentro; mi dulce presente hallado en el bar. Pero te alejaste como un ladrón victorioso por las calles hacia el taxi de un nuevo crepúsculo, y borracho atenté contra la nada cuando tu nombre perdí de camino al hotel. Y ahora que despierto con la sed de tu imagen; te pienso como te observé en mi último trago; fuiste quimera añil, tacto añorado, y brindis para mi alma.

El momento no es bueno / Bunker

29


LA PARTIDA Ciudad de Santa Fe, Argentina 2011 Niña; este es el último beso, el viaje está a venir, el tacto se va, tenés que volver a tu habitación, ya la vida viene, nuestro capítulo aquí termina. No debí acudir a un te quiero para calmar tu temblor en mi cama deshecha, porque he de volver a la soledad; siempre fue caricia de mis noches, pero luego de tenerte en mí, lagrimeará la mañana, cuando evoque el espacio donde descansaron tus botas y tu ropa interior, o la sábana de roja vergüenza, luego de la desfloración. No debiste llorar en mi pecho, porque quiere de dolor florecer en el asiento de donde observo tu delgado andar, y creo que de tus bolsillos

El momento no es bueno / Bunker

30


caen las tardes de risa adolescente, las del quiosco en Bulevar, y nosotros bebiendo del cielo a sabiendas de que este momento al encontrarnos nos fusilaría sin sospechas, ahora que me alejo de vos y Santa Fe. Niña; ahora temo por tu sonrisa que correrá a esconderse en el placard, por tus ojos espectadores del viaje que me lleva a condenarme en el recuerdo de tu boca; y me duele muy adentro algo que sólo el fernet sabrá calmar. Pero niña decíme si me olvidarás, seré feliz de haber sido incapaz de tatuarme en tus sienes, de robarte el corazón, de mancharte de mí. Pero llevate mis dedos; por tentar tu inocencia, y si querés tomá mis sueños, porque no encontraré madrugadas para hacerlos vivir en mi trozo de fe que no banca un calor más divino que el de la luna de tus piernas con su fragancia de santa en petición.

El momento no es bueno / Bunker

31


Niña; el transporte avanza y borra de mis manos tu cuerpo, el pecado de tus besos al nacer; pero por hoy esto termina aquí. Perdoname por ser el simple chorro de tu inocencia. No sé cómo explicar que un latir ha comenzado ahora que ya no te advierto, y me siento sollozar, algo se derrumba en mí. ¿Será que te pierdo? Pero me duele muy dentro esta duda de entender que tuve tu milagro de Virgen de Guadalupe, tu soplo de alma, la estridencia de tu piel en mis huesos. Entonces niña; me llevo tu último beso, ya la vida vendrá, el capítulo termina aquí. Te quiero y es testigo el silencio que nos ha visto amar y ahora caer.

El momento no es bueno / Bunker

32


CARMEN Carmen tiene el secreto para escribir las líneas de tus manos, búscala en el carnaval allá en Oruro, en sus ojos las desventuras parecen sueños, los guiña para explicarte lo que es vivir. Ella nació en el socavón entre manchas de sucio día gris, baila por los rincones del alba, no espeta si te emborrachas en su compañía, si deseas ver luego de sus ropas de hilo, si descubres la mueca de sus labios al fumar. Ella anhela conocer la mar, desea huir del otoño perenne de su piel, te dirá que las rosas no son verdaderas cuando se obsequian a quien no las merecía,

El momento no es bueno / Bunker

33


y tú querrás obsequiarlas a su pies redentores, darlas a su beso, recitarle aquellos versos de tu cuadernillo; pero a todo rehusará. Sólo quiere tu caricia, sólo añora tu voz, y un poco de Casa Real. Pero Carmen tiene dieciséis heridas en sus muñecas, una por cada año de vida, una por cada viaje que con los dedos realiza, una por cada amor que se ha ido. Quiere conocer el mañana y te cita para que la acompañes antes del amanecer. Le dirás que la carretera no es eterna mientras beben api, le dirás que pronto el carnaval concluye y también tu cariño que no era cierto,

El momento no es bueno / Bunker

34


y ella se aferrará a tus pupilas y es seguro que otro yermo no vuelvas a ver diferente al de su tacto. Mi querida Carmen, sólo desea volar con las golondrinas, tiritar en nuevos inviernos, desea esperar de puerto en puerto a un pescador que le dé a comer maravillas, a un albañil del desierto que regrese y descanse entre sus piernas cada anochecer, tal vez necesita un gaucho ladrón de sus pecados, o a un humano cualquiera que le explique el sentido de despertar cada mañana, que diga que la quiere como no ha querido nunca. Pero ella te citará en el Parque Abaroa a la hora del adiós, mientras la ciudad enciende la koha para chayar a sus muertos en un amanecer púrpura, luego de que los tinkus se emborrachen en promesas, mientras la esperas bajo la lluvia.

El momento no es bueno / Bunker

35


Pero no regresará, se ha marchado, no la busques, yo también fui victima de sus besos, y aún la busco por los callejones del tiempo. Y ella no regresa, ella ha escapado tan lejos que ni el vuelo de las aves la acompañan, ni siquiera el suspiro de un hombre enamorado llega a sus vientos, llega a donde se ha perdido con su sombra a soñar. Carmen tiene el secreto para escribir las líneas de tus manos, búscala en el carnaval allá en Oruro, en sus ojos las desventuras parecen sueños, los guiña para explicarte lo que es vivir, es seguro que de ella te enamores y ni el olvido vendrá a buscar sus pertenencias cuando te haya abandonado.

El momento no es bueno / Bunker

36


EL DIÁMETRO DE SU SONRISA Aún recuerdo el día en que el viento visitó las calles; a lo lejos soñaba con analizar el diámetro de tu sonrisa. Santa Fe tiritaba de frío y creo que tú y yo también. Algunas promesas dormidas en tu móvil, otras en tus dedos, las mías en la mirada que no tomaste en cuenta; el lugar con todos ellos separándome del rojo de tu boca, del escenario de tu cuerpo, y cuatro sillas entre los dos. Tomaste tus pisadas y bajo el tapado gris avanzaste al baño, y la mesa con todos ellos se me hizo de soledad sin el diámetro de tu sonrisa, bebiendo y brindando como otro borracho por entretención. Aún recuerdo el día en que el frío se hacía presente; regresabas tiritando lo mismo que las calles y mis manos. Él dijo “te necesito”, y creíste en su voz. Mi alma conoció el hielo de la noche y el de tu ausencia; hiciste real mi sueño en otros labios; yo sólo medí la distancia en que nos separaban

El momento no es bueno / Bunker

37


…intenté hacer volar mis palabras a tus oídos sordos por entre las Quilmes a medio caer, pero había otra voz en ti. Algunas promesas sin parada se embriagaron en mi garganta, quise decir “te necesito”, pero aquél te necesitó primero, y yo merecería una nueva resaca cuando todos partieran. Pero aún recuerdo la noche en que las botellas escondieron mi mirada hacia tu abrazo volátil para el imprudente afortunado con los dedos en tu cintura; creíste en su voz y nada más importaba. Huyeron de todos nosotros; yo quedé analizando el diámetro de su sonrisa ─que nunca sería hacia mí─, y así marchó debajo del tapado gris temblando el mismo frío de mi derrota y la ciudad. Quise decir “te necesito”, pero él ya la necesitaba. That's all, I don't even think of you that often.1

1

De Chelsea Hotel #2, de Leonard Cohen

El momento no es bueno / Bunker

38


TERMINAL

Y nos duele partir cada mañana como si de verdad otra lejana […]estuviera esperando menos muerta.

Leopoldo de Luis

Tras la maleta el mundo se despide, otra ciudad para detener noches, y las promesas de claudicar el viaje, decir no al camino y sí a tu boca, tu boca varada lejos de esta estación. Frente de la maleta el mundo me saluda; atrás quedaron lágrimas por la ventanilla, tu pelo sucio de lluvia, la tonada de tus besos y banderas y provincias que dicen ayer, que pronuncian despedidas. La noche se hace tejado de un nuevo país; y detrás de la carretera otro muere en pisadas pero respira en mis pobres diarios. Algunos viajantes develan abrazos en las plataformas, leen periódicos en asientos dormidos, beben café o recaudan bienvenidas. Hay colectivos que se estacan detrás del futuro; delante del mañana; frente a la puerta de un nuevo día.

El momento no es bueno / Bunker

39


Enciendo el último y entre bocanadas nadie espera en esta amante por conocer. Hay ruidos y cansancio en quienes llegan, hay silencio y promesas en quienes se van, hay un beso que lo recibe, hay una llamada que lo anuncia, hay soledad en nosotros que preguntamos taxis, hoteles, y sueños. Detrás de la maleta el mundo se despide; frente de ella el mundo saluda aquí; en la terminal.

El momento no es bueno / Bunker

40


TÚ EN MI EQUIPAJE

i carry your heart with me(i carry it in my heart) E.E. Cummings

Creo que pesa el equipaje al descender del ómnibus en la ciudad de mis recuerdos. La noche vive en las calles y me cuesta avanzar de camino a casa con la maleta en las manos. Debe ser porque la traigo llena de ti, de la voz tuya en ese bar donde confesaste tus miedos, llena de esos ojos tímidos por los que quise mirar tu alma en el café de la primera cita, llena de tus besos cálidos, de tu piel, y el tacto en fuego del que supe en la habitación a oscuras. Es cierto; el equipaje se hace cada vez más pesado cuando comienzo a desempacar: primero saco tu nombre, la manera en que fumas tus Marlboros, el vestido blanco con el que fuiste obsequiada aquel sábado en la noche a mi borrachera,

El momento no es bueno / Bunker

41


luego tomo la manera en que caminabas a mi lado, tu país (que ahora es sólo de vos), y tu sonrisa por cada una de mis promesas. Hay tanto de ti en mi valija, tanto, que lleno los cajones de ti, te guardo en el closet, te dejo sobre el velador, hay libros con tu rostro, botellas transparentes como tu ser. Me he traído tu cintura, el brillo de tu mirada, tengo el azul de tus zapatos que durmieron debajo de mi cama. Hay tanto de ti en mis cosas; tu labial rojo estampado en mis camisas, tu pelo entre mis cuadernos, tu perfume en mis trajes, tu cuerpo junto al tapado, y tu corazón junto al mío.

El momento no es bueno / Bunker

42


LLAMADA TELÉFONICA Estoy sentado en las afueras de un café, en esta mano tu recuerdo, en la otra el teléfono. Exijo al visor a que anuncie tu contacto, espero la melodía en vaivén vibrante para entender lo hermoso que resultaría tu llamada. Pero guarda silencio, por más que lo observe y fume uno tras otro, y revuelva por enésima vez la cucharilla en la taza, o retome la lectura y la deje a medio camino. La tarde acusa frío, lo denoto en mujeres que pasean a sus mascotas por el bulevar, otros buscan calor en el beso que no espera, que no se detiene, y se obsequia en la plaza Pueyrredón. Aquí la moza sirve cortados y medias lunas, mientras me hago testigo del negro resplandor de tu ausencia en este rectángulo casi sin batería, y algunas gotas pasean desde el cielo a las calles. Creo que no es tiempo de tu voz en el auricular; la noticia de saber que hoy vienes a mis caricias, y que juntos avanzaremos por la noche, o que beberemos un sorbo de suspiros en algún bar deshabitado.

El momento no es bueno / Bunker

43


Las gotas se convierten en aguacero, y las calles se tiñen de charcos grises como mi espera. Busco con mis dedos el llamado hacia tu beso, pero antes de llegar a la tecla verde, el orgullo se hace mandato y lo dejo en la mesa. Es hora de que mis pies busquen la partida, de que tome este artefacto sin tu información, y me aleje junto a la tarde que no espera y ennegrece como mi alma. Pero antes de que mis extremidades iniciaran el dictamen adolorido, la música y el tiritar del instrumento, y la pantalla que me enseña tu nombre, aquel que nunca quise tanto como ahora, y tu voz en esa tonada de mi país en adopción: “Che, escuchame, tuve un problema. ¿Dónde estás? Aguanteme, llego en quince, voy en el cole. Te extraño” Y yo suspiro y espero, no quince, sino lo que sea necesario, a sabiendas de que vendrás, y que con ello llega eso que juntos creamos, y la gente llama amor.

El momento no es bueno / Bunker

44


QUERIDA

Yes, I lost my little darling

Leonard Cohen

Limpia el vaho del ventanal, el día llora y hace florecer en el desierto una carcajada, así solía ser antes de que un poeta escribiera en tu cristal. Por lo mismo querida, es tiempo de que el mundo gire y volvamos todos a reflejarnos una vez más en ti. ¿Recuerdas el momento en que la vida parecía un ángel a quien sus alas con una sonrisa robaste, pero no sabías volar? Entonces querida, abre los brazos y lanza tus dudas al abismo del pasado, no ves que es hora de trepar donde por ti no esperaré. Nos conocimos una tarde de parodias, tú reías de mis torpes rimas, yo deseaba leer las líneas de tus manos para poder vivir.

El momento no es bueno / Bunker

45


Pero ahora querida, el reloj descansa en tu garganta, y te exige volver a un camino sin prisas, ten suerte allí, que a lo lejos mis versos te recordarán. Olvidamos iniciar el juego del presente, pues preferimos perderlo antes del ayer. Cómo me gustaba la oscuridad de tu pasado cuando te aferrabas a mi intento de futuro, pero jamás imaginamos que el mañana vivía en la esquina donde no nos quisimos detener. Mi querida el instante marca lo que vendrá, ahora que a lo lejos Antofagasta canta nuestro adiós. Por lo mismo dejémonos de romper estrellas y promesas, y no vuelvas a mis pecados, que yo a tu cielo no lo haré.

El momento no es bueno / Bunker

46


CAMARERAS Siempre me han atraído las camareras de los bares; no sé si será que imagino cómo llegaron luego de historias mudas a servirme una copa. Pienso en sus mañanas luego de limpiar cada mesa, barrer las penas borrachas de quienes ─como yo─ buscan perder en estos lugares, o las manos de otros que con o sin intención posan en sus atributos. Deben de citarse con amigas, deben de asistir a la facultad, deben tener una sombra en la que descansan por amor o compañía, deben de tener algo que hacer frente a la luz del sol. Me las imagino maldiciendo su labor; tal vez de camino a casa a las seis y media de la madrugada, o buscando a tientas el despertador a las 9 AM para ir al banco u otro tramite de esos que te tienen hasta pasado el mediodía. Las pienso llenando mesas de alcohol a borrachos alegres, o llevando el conjuro de embriaguez a los tristes como yo.

El momento no es bueno / Bunker

47


Me he soñado esperándolas a la salida, besándolas bajo faroles celosos, compartiendo la cama con el único vestido de nuestras caricias. Siempre me han gustado las camareras de los bares; son tristes, rutinarias, misteriosas; saben el secreto de la nocturnidad, conocen el vaso y la copa; te seducen con la mirada, te interrogan con la voz; tienen eso que sólo las grandes hijas de la madrugada te pueden ofrecer.

El momento no es bueno / Bunker

48


CREACIÓN Yo te hice mujer con estas manos; estas que vuelven a escribir, las que buscan muerte entre los dedos, las que conocieron cada instante de tu piel. Fuiste niña en mis ojos, estos que persiguieron tus pasos, los que observaron el manantial escondido entre tus piernas, los mismos que lloraron tu partida. Te dieron amor estos labios, estos que recorrieron el diámetro de tus montes, que durmieron junto a tu boca, que guardaron silencio el día de tu ausencia. Y hoy ─que la nostalgia peca de valor─ te concedo eternidad en estos versos.

El momento no es bueno / Bunker

49


CORREO DESDE SAN JOSÉ DE MAYO He leído tu correo, preguntabas por mi vicio de fumar en ayunas, y obviar la alegría. Citaste la noche para decir que nada duele tanto como tus calles de San José de Mayo sin mi sombra. Al final del escrito, tu nombre asturiano danzaba en el silencio, y no en las tardes en playa Pascual entre cerveza Norteña e historias de Onetti. He de recordar que te sentabas en mis ruinas, y yo entre falacias me hacía el héroe de tus madrugadas de camino al bar “El Patio”. Sostenía tu dulzura del Río de la Plata para besar tus sueños, tu hiel, y tu rubia melena que se arremolinaba en mi pasión de poeta de paso. Entre líneas descifré tu tristeza: Has escrito que el puente se dividía (como se dividió nuestra historia), sobre un crucero del Ártico (que pasó por ahí como mi tiempo).

El momento no es bueno / Bunker

50


Describiste mis bocanas de Casino, o de cómo te aferraste a mis promesas de cruel ladrón de tu cuerpo. Un día te dije ya no será; y el silencio declamó el poema de Vilariño, para no volver abrazarte nunca como esa noche, nunca en tu país de oriente. Tus palabras han dado luz a mi intento de futuro, al insomnio que ahorro bajo la almohada, a esto que llamo vida propia. De aquel viaje, sólo conservo la dicha con que cebabas mate mientras el atardecer moría en tus manos, tu tonada irreprochable, tu cintura en mi abrazo, y este latir que ha despertado al leer tu correo. Uruguaya propia, conservo tu beso en el mío, y ahora tus palabras, que entran directas y sin vías a mi corazón. Tal vez el Atlántico me regrese a tus años por el caudal eterno de tus ojos serenos, y pueda ser cuerpo en tu mirada, en vez de un correo en respuesta.

El momento no es bueno / Bunker

51


ADVERTENCIA A TU OLVIDO Cuando decidas darme olvido sentirás mi tacto, vendrá como respuesta junto al aire el humo de mi cigarrillo, y oirás por el silencio: «Tenez-moi, l'amour, jusqu'à ce que vous ne pouvez pas respirer. Ai peur, pas danser avec vous plus».2 El día que quieras olvidarme, mi nombre se colará por el eco de tus horas, serán mías sus manos, será mía su boca, estaré en su carne que aprietas, y dormirás aquí donde no te has ido. Si quieres echarme al olvido, amor, me sentaré en tu mesa, serán míos tus ojos en la carta y beberás en tu copa el licor de mis besos. En la habitación debajo de su compañía seré yo en tus piernas, y Antofagasta entera se alzará en fiesta.

Guión de la película “El marido de la peluquera” de Patrice Leconte. Traducción: <<Abrázame, amor, hasta/que no pueda respirar/Temo que no bailes conmigo más.>> 2

El momento no es bueno / Bunker

52


Cuando exijas al olvido expulsarme de tus labios, del calor de julio, del dolor en tus miedos, vendré de las sombras y caminaré contigo por las tiendas, por la ciudad desnuda de nuestra caricia, y te diré el poema que quemé en la agonía de no tenerte, aquel que escribí una tarde amando el verano de tu voz. Si quieres olvidarme, amor, seré tu rutina, seré su mano y billetera contigo en el Mall, me colaré por detrás de tus gafas de sol y observaremos las cenizas de un cariño que se extravía sin nosotros por los lugares donde antes reinamos como dos creyentes de la felicidad. El día en que puedas olvidarme me iré con tus lagrimas, tomaré tu recuerdo y marcharé bajo la luna del fracaso que has levantado olvidándome detrás de tus años, detrás de mí, amor, detrás del olvido.

El momento no es bueno / Bunker

53


MUERTE Tus labios no pronuncian la muerte; son ellos quienes la traen disfrazada de carmín barato. Los observo titubeando frente a la barra cuando bebes de tu Caballo Blanco y luego me ofreces el veneno boca a boca. Sé que existe vida luego de la muerte, pues lo entiendo al despertar en el ataúd de tu piel. Pronuncias algunas mentiras y el sudor de la lucha de nuestros cuerpos se hace sangre en tu cama. A veces me pierdo en el ánfora de tus piernas y soy cenizas cuando te apartas, cuando vistes el pijama. Pero hoy que el teléfono no desea tus palabras y no hay rastro de ti por los lugares de costumbre

El momento no es bueno / Bunker

54


he muerto, ya no respiro, esto es el infierno y las sillas y mesas vacías son las llamas. Ahora sé que hay dos tipos de muerte; una nace en tu cuerpo, la otra es el suicidio de mi alma cuando la guadaña de tu ausencia corta mi corazón. Prefiero la primera; descansar en el cementerio de tu tacto; y no en el funeral de tu abandono.

El momento no es bueno / Bunker

55


ENTRE TÚ Y YO

Como un cocotero como un rascacielos así de bonita Ángel Guache

Hay tanto entre tú y yo; un puente de vasos, mesas, sillas, alcohol por brindar y personas medio borrachas, medio inoportunas contra la empresa de llegar a donde bebes. Hay tanto entre tú y yo; la noche que decide separarnos, la ciudad embelesada de frío, distintas tonadas, años, marcas de cigarrillos, y esta música que se interpone ante la voz deseosa de vivir en tu presencia espectadora del chisme de una de tus amigas. Hay tanto entre tú y yo; este latir sin destino que desea crujir en tu compañía, que quiere decaer en tus manos, ingresar en tu escote y perderse en tu piel; en tu horizonte. Pero hay tanto entre tú y yo; la indiferencia, tus idas al baño, las mías a la barra, la botella que trae una de tus amigas que derrama la otra, y más indiferencia para quien no existe

El momento no es bueno / Bunker

56


otro espectáculo más que mirar como enciendes el cigarrillo, y ríes con ellas, y logras disimular mis ojos, mi vaso de güisqui y los tres borrachos que me acompañan. Hay entre tú y yo: el miedo a sentirme yo mismo e incitar tus palabras, tu encuentro, tu todo en esta madrugada en la que nada adviertes del milagro que eres a mi juicio. Podrías deletrearme tu nombre por el vaso que se pierde de tu boca, por el mío que tiembla en mis manos, podría decirte: “amo tus ojos, amo, amo tus ojos. Soy el hijo de tus ojos, como una gota de tus ojos soy.”3 Pero hay tanto entre tú y yo; el silencio que se hace verdad, tu mirada en la cuenta, la mía en ti, tu mano en el abrigo, la mía en el mechero, tus piernas que avanzan, las mías que no avanzan, tu cuerpo en la salida, mi corazón en la salida, tu ausencia, mi bocanada y nada, nada más entre tú y yo.

3-

Versos del poema “Me dueles” de Jaime Sabines

El momento no es bueno / Bunker

57


TESTIMONIO PORTEÑO ¿Lo recuerdas?, Buenos Aires llovía, alguien a lo lejos susurraba tu nombre ─Judith, Judith, Judith─ tres veces, pero tú no te dabas cuenta. Yo acababa de llegar a San Telmo, y con mi calendario roto, y el tapado descocido ingresé a fumar en silencio en aquel viejo cafetín. Un hombre gritó lejano tu leyenda ─Judith, Judith, Judith, Judith─ cuatro veces, sin que te dieras por enterada. ¿Te acuerdas? En tu mesa dibujabas algas de coral, oficinas en fuego, a Borges llorando, corazones de algodón y rostros; muchos rostros sin labios ni promesas. Mi cortado lloraba de frío, mis botas traían barro y pintaban ocre el parqué de mi vida. Escuché a alguien llamándote en lontananza ─Judith, Judith, Judith, Judith, Judith─ cinco veces, pero tú lo ignorabas. Me observaste sin espetar prudencia, tus ojos seguían a mis dedos (del cigarrillo al lápiz, del lápiz a la taza, de la taza al libro de González Tuñón, del libro

El momento no es bueno / Bunker

58


de González Tuñón al cigarrillo). Creo que tu voz preguntaba algo, creo que el rubio de tu cabello dio luz al atardecer. ¿Te acuerdas? En la calle una sombra te invocaba ─Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith─ seis veces, pero seguiste dentro del cafetín bebiendo de mis versos, de la sangre negra de mis manos, fumando la nicotina de mis horas, quitando la melena de mi rostro para poder leer mi alma. El tiempo se detuvo cuando él abrió la puerta y habló con todas las paredes, y las sillas, y las mesas ─ Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith─, siete veces te pronunció. Tú dibujabas soles en mi diario, torsos paralíticos en las hojas de mis poemas; canciones sin letras ni melodías me dedicabas. ¿Te acuerdas? Tomaste tu cartera, tu corona de espinas y el abrigo. Vi tus pechos debajo de la blusa, vi grietas debajo de tu piel, sentí tu rostro en mi mejilla tatuando la ausencia. No dije nada, sólo pagué la cuenta y fié el olvido; simplemente lo escuché nombrarte ─Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith─ ocho veces,

El momento no es bueno / Bunker

59


lo vi forjar su palma en tu brazo, y sacarte del cafetín, dejando un rastro de oscuridad, un rastro perdido de tus ojos. ¿Te acuerdas? Buenos Aires era un aguacero, y emprendí tu búsqueda; salí dirección Martín García ─creo que eran las nueve de la noche─, llevando la mancha de tu encuentro, mi calendario roto, y el tapado descocido. Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, dije tu nombre nueve veces de camino al hotel; con la derrota de no encontrarte en una esquina discutiendo con tu raptor, dando razones de mi insignificancia, soportando su golpe por querer sentirte viva. ¿Te acuerdas? Tal vez nada recuerdas, y quizás lo soñamos en lugares diferentes; o puede ser que soy yo quien nada recuerda; excepto tu nombre: Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, Judith, que repito diez veces, antes de dar por finalizado este testimonio porteño: Recuerdo; Buenos Aires llovía, alguien a lo lejos susurraba tu nombre pero tú no querías darte cuenta.

El momento no es bueno / Bunker

60


AÑOS Pasa el año y siguen quemando en mí tus huesos, cuando busco en otro cuerpo calor. Avanza un nuevo año e ignoro otros besos que aterrizan en mis noches sin amor. Me pregunto: ¿Si has olvidado la primavera disfrazada de alegría cuando flores te obsequiaba, o ese otoño de rutina y tarde donde nos juramos persistir? Vuela otro año y me fusila el tiempo con su carabina y su confesión: Dice que alguien llegará, y no le importa si este poeta te amó. El beso suyo concluirá mi eternidad contigo. En éste año aún me seduce el recuerdo de mis labios en tu piel, y me enfermo del mañana desierto donde recordaré:

El momento no es bueno / Bunker

61


Que nos perdimos en el verano y en su mejilla más vehemente, o que en el invierno nuestro llanto adelantó la lluvia fría, esa que intenta borrarte de mis horas. Maldito año del retrato me hablas y explicas: Que alguien a mí vendrá y de nada importa que me amaste. El beso suyo concluirá tu eternidad conmigo.

El momento no es bueno / Bunker

62


A UNA MUJER CON PASADO

De qué color quieres el ocaso, ya es tiempo de que vuelvas a los bellos recuerdos del ayer, el hoy es un lecho de muerte que me pertenece por derecho, no enfríes su tacto de otrora conmigo, que allí aguarda por tus pensamientos. Yo, he robado el alcanfor dormido de tus horas, y con ellas fabrico el sepelio para mis decepciones. Tal vez no debí beber de tus labios cuando diste lumbre al olvido en el vértice de mi candor, cuando suplicabas piel para lavar la concluida. Fui un principiante, que aprendió de tu idilio el lacónico murmuro para sonreír, para creer en tus piernas manchadas de sus manos, en tu equipaje roto de aquellas caricias que soñabas cuando descansaste en la carretera de mis dedos.

El momento no es bueno / Bunker

63


No he perdido la batalla contra tu fantasma, fui victorioso en tus pechos, en tu caballera sucia de sus pupilas, en tu cuello con perfume de otro instante. Yo sólo hice esperanza tu miedo a creer en un nuevo nombre, y llené de nubes tu viaje de regreso a la esquina de su boca. Y tu recuerdo es la lumbre que con esas lágrimas no apagarás, tu recuerdo será el ataúd donde yace la estrella de mi fe, fe a creer que mañana llamarás. (Deseo verte, dirás, y la tos suya en la habitación, no significa esta derrota. Yo diría “me muero porque estés aquí, ven, cruza el horizonte de la avenida llamada amor, aquí tienes mi abrazo”.) ¿De qué color quieres que pinte el ocaso? Opino que sea negro ─como este final─, pero si quieres lo pinto con el color del hasta luego.

El momento no es bueno / Bunker

64


LOS GRILLOS PLATICAN DE POLÍTICA

Aquí dentro, los grillos platican a sus anchas, tú te aferras a mi cuerpo, buscas mi frontera en la oscuridad. Afuera oigo autos que en su galope avanzan por la madrugada, algunos borrachos que lloran entre pisadas, y la noche en su agudo crujir. Busco la forma de dar palabras a este momento, enciendo un cigarrillo, pero el humo te incomoda, te hace dar la vuelta hacia tu propia oscuridad, alejándote de esta desnudez que antes estuvo vestida de tu tacto. Voy a la ventana y mi acción te interrumpe, así enseñas un poco de fulgor entre tus ojos aún dormidos. Dices que regrese a tu lado, que narre algunas de mis mentiras, quieres saber lo que escribo en este momento; pronuncias ideas sobre el mañana y yo temo, temo que el día secuestre nuestra pasión, de que el interruptor que buscas devuelva la luz y que en ella todo se extinga.

El momento no es bueno / Bunker

65


“¿Volverás?” pronuncias mientras enciendes una lámpara, y todo huye hacia su sitio. Los grillos ya no platican, mientras que los borrachos son simples sobrios que regresan a sus casas. Pregunto si quieres café, haciendo caso omiso a tus preguntas, no quiero que sepas que esta es una ciudad más de las tantas en que detengo mis alas rotas. Es difícil que comprendas que ahora te extraño a pesar de que esperas bajo las sábanas. Si tan sólo devolvieras la oscuridad, cerraría mis versos, y haría el presente en tus brazos, pero ya es muy tarde, el café desnuda nuestro instante y lo bebes en silencio, silencio que se hace pronóstico entre las cuatro paredes. Pronto amanecerá, digo mientras hurtas uno de mis cigarrillos, me acerco a darte fuego, y te beso, pero este beso no enciende como el mechero, se hace hielo entre tus labios.

El momento no es bueno / Bunker

66


“¿Volverás?” insistes, y mis armas caen a tus pies, explican lo que ambos no queríamos oír. Ahora detienes el tiempo, sabes la táctica necesaria, tu mano borra la luz, y yo busco la cama, te busco en ella, entre esa selva de piel y tela, y me obsequias tu tacto, tus susurros, y el peligro de estar vivo. “¿Qué es lo que suena?” y yo te explico que son los grillos; que ellos charlan de política, y tú ríes mientras te aferras a mi alma. Afuera los borrachos vuelven a su brindis, y yo te amo, te amo como se ama aquello que sabes que mañana ya no estará; así como los sueños son anhelados cuando despiertas, así vida mía es esto, que juntos vivimos en la oscuridad.

El momento no es bueno / Bunker

67


PLAYA DESTRUIDA

A Ivanna Olate

Hacía tiempo que mis instancias no buscaban valor para llegar aquí, y a pesar de aquello aún observo aquel infante de cigarrillo en los labios y gafas oscuras, suspirando en el abrazo de una cándida niña de cabellos dorados y mirada triste. Entre promesas y alegrías ─ella─ observaba el mundo nacer en su beso. Inefable tiempo dormitando en la arena que visito a deshora, devorado por el oleaje que guardó ese idilio adolescente, hoy destruido al igual que esta playa. ¿Qué será de aquella joven quien amó la nada que tenía? Sé que lágrimas le obsequié con mis malas actitudes, sé que dolores dejó en mi puerta y un eterno hasta nunca. Pero ahora que la casualidad me ha traído hacia el derrumbado paisaje,

El momento no es bueno / Bunker

68


los años ya han perdido su rastro, y pese a que en nuevo calor busca lo que yo busco en quien toma mi mano, comprendo la alevosía de este retrato en sepia, que vive (aún) en esta playa (hoy) destruida al igual que nuestras antiguas promesas infantiles. Sé que la nostalgia no me devolverá lo que hube olvidado entre alcohol y resaca extranjera, y que es sólo la cobardía de quien aún no quiere avanzar lo que me trajo; pero no mentiré; la extraño como quien nunca ha podido vivir del olvido. Ahora los dos jóvenes serpentean en palabras. Ella llora sus penas adoloridas, mientras él siquiera un ápice de engaño posa en sus gritos de mal final, y las rocas; únicas testigos, se desmoronan en decepción. Ya es hora de que regrese a lo que dejé en el presente y bese otra boca y le jure amor eterno; como ella hará con quien vela su calendario. Así daremos felicidad a quienes no merecen el daño que nos encontró a ambos en esta playa gélida, destruida, sola; aborrascada …sin nosotros.

El momento no es bueno / Bunker

69


AVERNO

Tengo que recoger mis escombros.

Óscar Hahn Tengo que empezar el viaje destino al abismo de mis necesidades, allí espera por mí el sinsentido anonadado; me busca en la acera maltratada por mis botas, me sigue por el horizonte de mis equivocaciones. Yo también lo sé: Es de día afuera, es de noche en mi corazón, cada uno en sus tardes de primavera y la ciudad teje cristales que sangran en mi otoño más cercano. Tengo que robar la maleta de una nueva soledad, esparcir mis camisas, tu nombre, el mañana oxidado, la perfección de un segundo ahora muerto, y llevarlos por la vía del olvido. Sé que la madrugada odia mi espera que en algún bar remataré por un cuerpo sucio de otros recuerdos. Pero ahora, tengo que avanzar por estos escombros, recoger algunos para formar el vehículo que me lleve de camino al averno.

El momento no es bueno / Bunker

70


A SALTA

Y Salta se hizo con corazón como el hijo que crece. Don Juan Carlos Dávalos

Tierra norteña, en tus montes hube encontrado la luz que perdí en otra frontera. Y fue camino a la 9 de julio donde vi mi corazón nacer en tus calles trasandinamente robadas de alegría. Avancemos juntos hacia el tren de las nubes, o por un trago inamovible en algún bar en Balcarce. Y festejemos vos y yo: por tu abril, tu otoño, mi tonada extranjera y esta tierra del milagro. Y es así, tierra norteña, Salta de mis caricias, me puedes ver esperando el teleférico para ascender a tus brazos. Pues en ti me quedo, pues te recuerdo, pues te amo, y estoy de vuelta; geografía de verde carmín.

El momento no es bueno / Bunker

71


HISTORIA DE MAL FINAL

No vuelvas a mis complicadas pasiones, no debí rezar por vez primera cuando susurraste que allí un dios presionaba el botón de mi camino, y yo en esa fantasía pedí que en la carretera tus labios me dieran de beber el fino porvenir; pero sólo dolores se aferran a mis viajes. Te busco por horarios de aviones que seducen París, y yo en el desierto de mi nacimiento me pregunto si tal vez visitaré las calles donde duermes con él. Ahora la marejada del Pacífico te lleva y te trae entre errores que no logro resolver. En mi bolsillo sólo un trozo de olvido me hace comprar recuerdos de tu viaje, que no fue más que un simple testimonio de lo que logra una noche de alcohol por tu vida, de lo que un saludo en otro idioma puede otorgarle a mis ideales de amar por sobre todas las cosas.

El momento no es bueno / Bunker

72


— Hola ¿cómo estás amor mío? — Qui vous êtes? — dijo antes de que el funeral de mis ilusiones llorase a los pies de un dolor. — Au revoir, mi intención no fue acriminar nuestra madrugada en tu hotel, o el ruido del pueblo cuando el transporte te alejaba humillando lo poco que dejaste en mi verso que no llega al país en donde le juras amor. Asesínenme estrellas pues nada dicen, la luna trae la herida que en un bar dio luz hace algún tiempo, donde el universo en su escote se descifró. Preguntaste qué te entregaría por un trago, y fue mi corazón el dote. El puerto duerme, y la farola del único pensamiento da lumbre a esta historia de mal final. Mon amour où que vous soyez, bonne chance et au revoir. Te desean mis más sinceras pasiones; desde el lugar donde te amé. — Je t'aime poète— le oí decir antes de olvidarla.

El momento no es bueno / Bunker

73


CON GONÁLEZ EN UN OTOÑO CON POCAS LUCES

A Ángel González (mi maestro) Maestro; el otoño ha llegado, lo sé porque el silencio me lo ha dicho, pero ahora el ángel que pasa no es luz, o fuego, o vida, yo lo he visto; eres tú. Caminemos por el torrente del calendario, y si te pierdes, déjame una última palabra; yo sobrepondré la propia, así este poema será mi obsequio para que tu memoria no peque en este frío. No es la suntuosa cola de un verano ya ido lo que a lo lejos resplandece, es tu huida hacia el fin la que entrega fulgor.

El momento no es bueno / Bunker

74


Tal vez por eso, hoy he decidido que en la somnolencia tu libro me acompañase, así no temía al visitante que ha llegado con pocas luces en su prodigio. Y aunque digas que aquí no pasa nada; no es así. Te he recordado como un milagro que resplandece un instante y luego se irá; como este otoño que a sus anchas llega (espero que de hielo no te vuelva, y sigas junto a mí, González).

El momento no es bueno / Bunker

75


RECUERDO

Basta que alguien te piense para ser un recuerdo. Oliverio Girondo

Me recuerdas por las arrugas de tu voz, por las arterias de tu pasado; en la cocina al recalentar la cena; y en el transporte cuando vas de prisa a la oficina. Te pienso entre mis cátedras, por la tos de mi alma, en la fiebre de mis mañanas, o en el silencio de mi historia. En noches ausentes por la nada del piso rentado; o en el que juro será el último, te pienso. Me imaginas en sus dedos, por la comisura del nuevo calor; en el beso conque lo provocas, o de espaldas cuando el gozo va a concluir. Te evoco en la silla desocupada de un café argentino; en las charlas sobre el progreso del país, en lecturas de Girondo, o en la mano que me sostiene para no huir de la cama,

El momento no es bueno / Bunker

76


que me exige pronunciar un te amo, la misma que esconde mi saco para no perderme lejos de sus sábanas. Al fin de cuentas: somos un triste y fantasmal recuerdo que pensamos sin intención de concederle vida; ese que observas cuando maquillas en el espejo con carmín la sombra de mi boca ─que aún vive de la tuya, ese que pateo bajo las aceras dirección al debacle; el que agoniza, que no muere, y en nuestras horas nos sorprende sin saludos, ni caricias; viene; simplemente llega; crepita en nuestros inviernos, y nos convierte en el último y aborrecible ─pero a la vez querido─ recuerdo de un recuerdo de otro recuerdo que intentamos dar olvido bajo el manto del día a día.

El momento no es bueno / Bunker

77


LÁGRIMAS

La lágrima fue dicha

Ángel González Las lágrimas hablan; es cierto. Lo descubrí el día en que el silencio trajo más silencio a nuestra habitación, cuando decidimos mirar hacia nuestro lado de la cama, y tú, con tus ojos hablaste; cada gota que derramabas concebía una palabra: "Porqué nos ocurre esto", "Cuándo cambiarás", "¿Ya no me amas?", "Dónde está el que me presentaste". Las lágrimas hablan; es cierto. Lo descubro ahora que caen, que se convierten en mis poemas, en cartas que no te envío. Hay tardes de domingo en que las escucho hablar por mí; dicen que te he perdido, gritan cuanto te extraño, se hacen mudas sin dirección; ni entrega.

El momento no es bueno / Bunker

78


Las lágrimas hablan, susurran historias que no queremos concluir, nombran amores que se alejan, que se pierden en noches de nuevos besos. Mis lágrimas dicen que ya no estás, las tuyas que lo nuestro muere día a día sin nosotros; nuestras lágrimas murmuran entre dientes el dolor del final.

El momento no es bueno / Bunker

79


DICHO SUCESO Ha concluido el presente, nos dijo adiós. Creo que saliste a la calle a reunirte con las tristezas, creo que salí a fumar en silencio y compartir barra con la derrota. Nuestro amor por su parte, cogía su saco y huía junto al invierno; Antofagasta no era más que el testigo de dicho suceso. Fui a la mar e intenté empaparte de ausencia, sujeto a sus brazos de arena hundí tu rostro procurando ahogar tu nombre, tus mentiras y a mí con todo aquello. Por tu parte, saliste deprisa persiguiendo otros sueños, dejando la luz encendida; luz que ahora sólo alumbra mi soledad. Te fuiste robándote mis últimos versos, mi Werther de Goethe, la rutina, y nuestra costumbre de despertar cara a cara, sueño contra sueño, cuerpo junto a cuerpo.

El momento no es bueno / Bunker

80


Así te alejaste con mis celos, los gemidos, las noches y el penúltimo “te amo”; Antofagasta no era más que el único testigo de dicho suceso. Así luché ante los meses persistiendo en el plan del olvido, asentado en los labios del desierto, llorando lo árido de sus madrugadas. La ciudad dormía –creo-, y te vi perdiéndote con lo nuestro por las calles, con el ruido del tren interrumpiendo el sonido de tus fracasos y tu miedo a mi llegada. Al fin logré olvidarte, aquel día donde también olvidé a la ciudad. Cogí mi saco, huí junto al verano y Antofagasta no era más que el único testigo de dicho suceso.

El momento no es bueno / Bunker

81


HISTORIA DE MIS SUEÑOS Hace días que mis sueños se entrecruzan en tu parada, creo que esperan en la esquina a que pasen tus incertidumbres. El otro día uno de ellos vio el atardecer cerca de tu boca, otro en cambio casi pierde una de tus miradas. Un sueño se quejaba preocupado sobre una tristeza que descubrió en tus horas, mientras otro acurrucaba un segundo de tu cuerpo cuando te detuviste en la panadería de la calle Francia. Hace días que mis sueños se sientan en el café frente a tu trabajo, es posible que aguardan a que cruces a su encuentro. Hay uno que dijo a otro que fue vestido de tu perfume, el otro un poco celoso, increpó que casi escucha una palabra desde tu misma boca. Todos mis sueños te toman de la mano cuando subes al colectivo, todos caminan detrás de tu sombra cuando vuelves al barrio. Todos; excepto uno, aquél que despertaste el día en que soñó dormir en tus brazos.

El momento no es bueno / Bunker

82


CUANDO DUERMES CONMIGO Antes de que despiertes y la oscuridad se esfume de la habitación, intento sentirme parte de tu piel, de la almohada donde enarbolas tu melena, parte de tus ronquidos, de la sábana que te esconde; ser tus manos quietas o el lunar de tu espalda. Antes de que despiertes y el sol llegue por tus ojos, me imagino lo que sueñas ─arpas en las nubes, árboles de oro, ciudades y rascacielos. Y añoro con no ser sólo la compañía desnuda en la cama; también estar y compartir tus sueños; volar por otros siglos y salvarte de altas torres o de alguna rutina escupe fuego.

El momento no es bueno / Bunker

83


Antes de que despiertes, apago el cigarrillo, me acerco a tu lado y te estrecho suplicante de que no despiertes, que sigas soñando ─si no es conmigo no importa. Ya no quiero ser parte de tu piel ni de nada; me conformo que sigas con tus ojos cerrados, con el aliento a las copas compartidas; roncando, quitándome la almohada, la sábana, el corazón y mis suspiros. Porque antes de que despiertes, y el nuevo día lo traigas en ese momento, y regreses a la rutina, a tus padres, la cena, la facultad, y todo lo siguiente que toma importancia ahora que bostezas y estiras los brazos, y me saludas preguntando si tuve insomnio. Quiero que sepas, que hasta nuestros peores fracasos, dudas, y discusiones, valen vivirlas si duermes conmigo.

El momento no es bueno / Bunker

84


ESTÍMULO Ya está Bunker, te vas a morir de ausencia y abandono. Por qué no dejas el sopor de antiguas noches, la mierda derruida que te entregaba. Entiende que ella quien “te amó”, besa a otro, duerme en su cama, llora por sus errores, y los tuyos no son más que ese sucio ayer con el que te despiertas cada día. Ya está Bunker; busca la hora del adiós, exige al olvido que se haga cargo de una vez por todas; no dejes que la derrota se descubra en tus ojos. Ella por quien jurabas amar o sufrir coge otra mano, tiene otra entrepierna temblando ahí ─donde antes fuiste sismos─, y se calienta con nuevas ilusiones. ¡Vamos!, ya es hora de que no seas el hijo de puta de esta historia. Busca razones en las barras, asesina su nombre en otro cuerpo; debes borrarla de tu piel, y tus sienes. Es tiempo de quemar las naves; ponte el saco y ve al bar.

El momento no es bueno / Bunker

85


Bebe amigo mío, bebe hermano; y no pienses, no temas, camina hacia la embriaguez, no cuentes más las noches que han pasado desde su puñalada. Es probable que esté gimiendo como puta recién pagada, ahora que ordenas otro fernet. ¡Vamos!, abandona su fantasma, sus mentiras; ahí tienes ese soplo de esperanza observando tu mesa, sonriendo con ganas de llegar a ti. Alza el vaso, es así el ritual; la llamada a sus caderas. Ves, ahí viene; pregunta su nombre ─¿no es lindo renacer?─, busca un verso que haga juego con su mirada, habla de tus viajes, facilítale fuego, (y che: hablale con la tonada que vos ya conocés). Es seguro que la asesina de tu paz, esté desnuda bajo sábanas de pobre iluso que cree en el oxigenado de su cabello, así como lo hiciste tú. Basta Bunker, di salud, respira hondo; ya vendrá la resaca a buscar explicaciones; tienes en tu bolsillo lo suficiente para un hotel, otro atado de cigarrillos, y para al fin poder olvidarla; entonces di salud y no pienses más.

El momento no es bueno / Bunker

86


VIAJE Qué triste resulta bajar del taxi deprisa al autobús, y observar cada pasajero que fuma, que lee el periódico, que grita por el móvil: “Llego a las ocho”. Qué pena me da meter mi mano al bolsillo buscando el boleto, entregar mi equipaje a cambio de un número, enseñar el pasaporte y a tropezones depositarme en el asiento indicado. Da dolor mirar por la ventanilla, abrir el libro de Dolina, tantear el botón del semi-cama, cerrar los ojos por diez segundos ─antes de que el motor ruja “nos vamos”. Y avanzar por carreteras ya vividas, mientras recuerdas a Machado y eso de que se hace camino al andar, y beber un café frío, o hablar ─sólo por tedio─ con el de al lado, e ir masticando las horas. Pero me alegra fumar en alguna parada, enumerar los kilómetros restantes, la detención en la frontera,

El momento no es bueno / Bunker

87


y nuevamente el pasaporte y ese timbre que murmura: “vas de regreso”. O es una dicha cuando cae la noche y llegas a la ciudad que se viste de luces anaranjadas y recorres con los ojos las calles ─esas que nunca olvidas─, y todos los pasajeros comparten la falta de paciencia pegados a las ventanillas, y hay uno que va al baño y tambalea, o el otro que con la voz temblando en el auricular dice por todos: “Ya llegué”. Y me emociono al descubrirte junto a la plataforma cuando bajo y corres a mi encuentro, y te beso por todos los meses en los que no te tuve, en los que besaba tu fotografía y tus e-mails de cada mañana, y aguardas mientras retiro el equipaje, y al regresar te haces mi patria, y tu cuerpo es mi tierra cuando lo estrecho junto al mío antes de descender por las escaleras automáticas,

El momento no es bueno / Bunker

88


y todo es alegría, todo es dicha, no existe pena ni dolor, nada queda de la tristeza del traslado cuando me increpas por mi extraña tonada. Te abrazo “Estoy con vos” digo, y me vuelves a increpar cuando caminamos; tú con los obsequios extranjeros, yo con la maleta y la sonrisa que da el regreso.

El momento no es bueno / Bunker

89


LA ESCENA QUE ME APARTÓ DE TI

al irme, he de llevarme todo el mundo prendido en la retina de tus ojos.

Antonio Rendic – “Ivo Serge”

Te vi en el subte, cuando yo llegaba en el vagón de los errores; subías sin prisas por Núñez, pero tu corazón huía infinidad de calles más allá. El Gringo tangueaba en Flores, cuando el dolor nos reservaba la mesa en el café; y al sentarnos hablaste en voz baja mientras el submarino valía más que mi compañía: “No sé qué me aparta de vos” Te vi lanzar desde el puente por partes iguales; los sueños y las derrotas de nuestra unión; estabas junto a mí, pero tu cuerpo se ahogaba por el río en direcciones que nunca descifré;

El momento no es bueno / Bunker

90


y al avanzar de regreso a San Telmo, murmuraste: “Hay algo que me aparta de vos” Una lágrima en el calendario, la mancha del fin en mi valija, mi corazón junto a las llaves, y Antofagasta en un viaje sin esperas de mí; y al avanzar hacia la puerta, dijiste entre lágrimas: “Todo me aparta de vos”

El momento no es bueno / Bunker

91


A MI REGRESO Me excuso por mis faltas, no quise desaparecer de tus madrugadas, simplemente quería conocer el abismo más de cerca, fumar algunos bajos cigarrillos junto al recuerdo, visitar otras provincias, perderme en esas calles que me desconocen y desconozco; estar con viejos amigos y brindar desde sus miradas que me visten de otro tiempo. Me excuso por la demora de mi carne, pero me era necesario sentir el viento en mis derrotas, conseguir un par de alas o un alprazolam para poder sobrevivir, entender la noche y robarle su corpiño; incitar antiguas emociones o nuevos fracasos que la luna palidece por igual. Tal vez deseaba aprender la ironía de despertar cada mañana, entender el ritmo de tus piernas, sembrar tus besos en mis evocaciones, tomar tu mano y llevarte por las dudas;

El momento no es bueno / Bunker

92


sólo quería traer mi desierto, que supieras del niño que soñaba con partir, que soñó con esto que ahora es real. Pretendía analizar el mapa de tus caderas, ver cuál es la ruta hacia tus piernas, el desvío hacia tu boca, y enseñarte a amar y luego a sufrir del mismo modo; sólo fui en busca de una cinta para que atarás esos meses en que no estuve en la vereda azul de tus ojos. Pido perdón por mi retraso, pero ya que hoy es otoño en mi alma, y se acerca la ciudad; pretendía regar mis poemas y depositarlos en tu ventana. Necesitaba lontananza para sentirte conmigo, ya el reloj descifra que volveré, que Santa Fe lleva tu nombre; comprende que demoro porque puede que el silencio tenga razón, y te ame a mi regreso.

El momento no es bueno / Bunker

93


PASEO PRAT Al centro de Antofagasta AquĂ­ donde el ruido es un acorde inundando los atajos. Donde el tiempo zigzaguea delante de los pasos. Donde el cafĂŠ demora la vida y cuesta la muerte. Donde el cigarrillo no descansa, y el saludo duerme. Donde ausento la mirada por si pasas y me asesinas con el encuentro. AquĂ­ moran mis recuerdos.

El momento no es bueno / Bunker

94


TARDE EN UN CAFÉ

Y se pasaba las tardes en el mismo café, observando a la chica que en él no se fijaba.

Manuel Puig

Me refugio en la lectura, y mi dicha comienza cuando preguntas si tomaré lo de siempre o si deseo algo más. Diría que deseo tus manos, ser parte de ellas, de ellas que traen con timidez la taza, y se alejan sin las mías. Tu sonrisa endulza mi bebida, y esta mirada con mensajes se detiene en tu escote que desaparece detrás del aparador, que desaparece detrás del sueño de tenerme en el regazo de tu idilio, de sacarte de aquí y fundar con un beso una nueva historia ─la nuestra. Pienso que vendrán los años, que ya viene mi partida, y me pregunto qué ocurrirá cuando regrese vestido de otras horas al café,

El momento no es bueno / Bunker

95


y no sea tu voz quien me dé la bienvenida, y no seas tú quien me traiga este líquido amargo en vez del sabor de tus labios. Pienso, mientras te observo llevar y traer órdenes, dejar platos y tazas en el aparador, cuentas en las mesas, y deseos en mi corazón; tan bella e inalcanzable te me presentas que no encuentro la palabra certera para llegar donde te pierdes lejos de mi timidez. Regreso a mi lectura, y eres tú quien observa como colecciono colillas en el humeante cenicero, y te preguntas el por qué de mis gafas oscuras en esta tarde gris, o deduces mi labor mientras te escribo este poema.

El momento no es bueno / Bunker

96


CALLE SUECIA #1973 Te escribo con la duda que dejaste por las sábanas de calle Suecia #1973; corríamos de la piel a la poesía, perdiéndonos en el sabor de los sueños que nada trajo; sólo malos versos, sólo la sensación de intentar querernos. ¿No sucedió así poeta? Tú con Lihn, yo con Hahn en habitaciones rentadas, sin dinero, sin amor; así era nuestro tiempo; así era Santiago, así era nuestra necesidad. ¿Dónde lloraste mi partida? Aún te oigo gritar “vete lejos, no te marches, quédate, no vuelvas”, cuando en el metro Los Leones te escondiste de mi tacto por siempre. Pero no pienses que nada recuerdo; te pensabas underground, me creía maldito, y la literatura fue la heredera de nuestros besos, pero me olvidé en tu carne el poema que aún no logro escribir, cuando dejaste la sangre de tu inocencia en mi compañía.

El momento no es bueno / Bunker

97


Te escribo con la lágrima que te di en calle Suecia #1973; vagábamos de la universidad a talleres, a lecturas y lanzamientos; y de regreso a la pensión. Entiende que no he dejado de pensar en el camelo de tus palabras, aún corta mi insomnio tu voz diciendo que te gustaba, y la mía diciendo te quiero; pero no era cierto; sólo teníamos juventud; simplemente creíamos en la poesía. Ahora intento no morir a diario, para seguir en la misma senda que avanzas; probablemente ya no te acuerdes de la habitación a oscuras, de tus detectives y mi norte grande, de la batalla de sudor, besos y promesas. Por todo eso te escribo con la virginidad que me obsequiaste en calle Suecia #1973; hoy por fin eres famosa; te haces victoria en frente de todos ellos que aplauden y releen el testimonio de tus anhelos, así es tu vida ahora, ese es Santiago, pero nadie entiende por qué has escrito: “Antofagasta nunca será tu lugar/ahora vives en mi corazón”

El momento no es bueno / Bunker

98


Quiero que sepas que yo sigo corriendo de la piel a la poesía, sin dinero, sin amor. ¿Cómo te encuentras? Probablemente responderás con silencio, pero te escucharé decir “ vete lejos, no te marches, quédate, no vuelvas”, mientras en el metro Los Leones desciende del vagón tu tacto perdido de mí. Sólo te he escrito, no pienses que dependo todavía de tus manos, sólo te he escrito; no existe otra razón, simplemente pasé por aquí y es bueno de vez en cuando recordar aquello que vive aún en las páginas de nuestros versos, pero que ha marchado lejos de calle Suecia #1973.

El momento no es bueno / Bunker

99


LOS VERSOS QUE NUNCA TE HICE Concluyó. Juntos no despertaremos, tus gozos mi dinero no los dará, tu vientre no será reservado para mi sangre, ni avanzaremos juntos por el supermercado. No habrá discusiones sin argumentos ni reconciliaciones a calzón quitado. Nuestras risas no volverán a oírse por toda calle Rivadavia. Ahora que los sueños se apartan de nuestras creencias ahora que existe desconfianza hacia el regazo, el querer no será entendido sin comprender que luego viene el dolor y nuestro rostro cansado de recuerdo. Nunca sabremos cómo será compartir una cama a cinco cuotas de pago, beber mate para engañar la cena, que fumes medio cigarrillo y me des el resto, o esperar fin de mes para salir de fiesta

El momento no es bueno / Bunker

100


nunca sabremos si vivir juntos hubiese sido necesario para no convivir ahora con las lágrimas. ¿Tendremos valor para el próximo beso, la nueva compañía y el calor que pronto querrá reemplazarnos? Delante de los espejos no seremos tú y yo, sino tú sin mí, tú que ya no estarás mañana o pasado en mi piel ardiendo como ahora ardes en mi memoria que no entiende lontananza ni buzón de mensajes o emails sin respuestas. Jamás volverás a la guarida de mis brazos como aquellas tardes frente al río Paraná; ni yo regresaré a tus piernas como esa noche muda en el recuerdo. No te haré llorar por mis celos cada mañana mientras bebíamos café. Dejaré el halito de existencia sin ti en mi funeral; no seré yo quien lleve flores a tu tumba. Concluyó.

El momento no es bueno / Bunker

101


RITUAL Sé que no somos los primeros que comienzan el ritual; tus cabellos empapan la almohada mientras fumo y leo a Bellesi; duermes como si afuera la ciudad nada perverso trae al romper el nuevo día. Pero el destino no entiende de historias que no ha imaginado; es por eso que buscas tus ropas a los pies de la batalla de la que sobrevivimos, dejando como ganadores al deseo y la piel, en la que no has puesto en juego tu libertad, en la que yo perdí la mía en tus caderas. Cuestiono a la mañana tu nombre, creo haberlo perdido entre las sábanas; el mío lo preguntas mientras me observas como si no entendieras mi presencia; tenemos sed de preguntas, y la resaca es inútil para buscar excusas mientras preparo café y entras al baño. Sabes que no somos los únicos que un domingo a la mañana comienzan el mismo ritual.

El momento no es bueno / Bunker

102


Pero la ciudad despierta y va a la tienda por el periódico y facturas, se prepara para el partido de Colón; y tú y yo atamos los cabos de besos y pasiones que decidieron partir junto a la luna olvidándonos el uno frente del otro sin nada de qué hablar. Dejas la taza y el sudor de la madrugada, buscas un racimo de palabras para partir mientras en tu móvil llamadas perdidas testifican que debes coger el próximo colectivo, antes de que la ciudad abandone Nuestra Señora de Belén, y yo a mis libros regrese ahora que cierras la puerta olvidándote las caricias en la cama y en mi corazón. Sé que no seré el último con quien realices este ritual. Puedo verte en el bar de calle San Jerónimo con mi tacto en ti, esperando que el destino escriba otra mañana de la despertarás con el maquillaje perdido de su posición y queriendo huir antes de que la ciudad te dé los buenos días. Y ahora que te has ido, encuentro en mi apartamento tu sortilegio de mentiras, tu labial y un beso con los que he escrito el secreto de tus manos y el ritual que estoy seguro que no seremos los últimos que lo realizarán.

El momento no es bueno / Bunker

103


VENTE A ANTOFAGASTA Aquí tienes mi desierto a los pies de Domeyko, para que tus besos florezcan un jardín cada atardecer. Te obsequio los brazos del Pacífico Sur, mis caminatas por Coviefi, el ruido del tren por la tarde, los bares donde beoda la madrugada nos recibirá, y un soplo de esperanza junto a la brisa marina. Sueño con que observes las calles de mi infancia, beber café en el paseo Prat, mañanas en La Caleta, gaviotas varadas en tus sueños, en la ciudad donde aguardo por tus mejillas de argentino rubor. Te espero donde escribió Sabella, donde lloro como un niño huérfano sin tu caricia, y añoro tus palabras con el sol quemándome los recuerdos, tras la rutina de mi espera que te invita a viajar. Te doy el rincón de las Ruinas de Huanchaca ese al que iba a escribir, La Portada y su eternidad, la carencia de lluvia, poemas de Serge,

El momento no es bueno / Bunker

104


pisco en el Café del Sol, mi tacto que te busca en el ayer, y estos ojos que te nombran en Antofagasta. Te espero donde comencé mi historia, donde yacen mis dolores, donde la vida es un rumor que se pierde por los atajos del cobre, y junto la orilla de la playa de mi adolescencia te extraño cada día y te oferto a que estés aquí. Te entrego el balcón donde acostumbraba a fumar, mis libros de Bahamonde y Fariña, canciones de Illapu, mi corazón, y el último rincón de mi ciudad; mi nortino pensamiento, las pocas luces que alumbraron mi partida, y unos labios que te quieran. Aquí, con la lontananza como único testigo junto el polvo de las ocho te vuelvo a pronunciar

El momento no es bueno / Bunker

105


cuando tus llamadas se secan en lo árido de las avenidas, donde me duermo a diario sin tu llegada en la carencia de tus manos, donde me pregunto qué otra cosa podría darte para que vengas a mí.

El momento no es bueno / Bunker

106


Carson McCullers, dijo: “Todo lo que he escrito me ha sucedido o me sucederá”, yo intento hacer lo mismo a cada momento, a pesar de que

EL MOMENTO NO ES BUENO PERO HABRÁ QUE HACERLO MEJOR...

El momento no es bueno / Bunker

107


El momento no es bueno / Bunker

108


Pasa la vida como en autopistas, pasan los años como un tranvía, pasó el sueño como un flash back no vivido. Todo pasa; tu mano que ya no es mía, el depósito bancario por sobregirar, la ciega ciudad que no nos presenta, el dolor en tus ojos al despertar, luego de haber llorado en mis pesadillas. Pero el momento continúa perenne, casi inamovible y perverso, con las ruinas de un pasado que muere donde no lo puedes ver. Un poeta con nombre de ángel ─y apellido González─, agoniza en voz baja, mientras fumo mis primeros cigarrillos, mientras pasa mi infancia entre incertidumbres y cementerios; ...y pasa mi adolescencia con el beso de quien hoy duele en silencio, y pasa el estudiante con alas de norte en Santiago, dicha gaviota en la capital, que susurra sonrisas detrás de la cordillera, amblando otro momento distinto en matices e historias, y otro diferente explica:

El momento no es bueno / Bunker

109


...el regreso a la mar, a sorprenderme con mis botas arsénicas de salitre y cobre, y así pasan las horas entre el humo zigzagueante y los errores, entre el lacónico sabor del alma, y la ironía de sentirse vivo, mucho después de huir del triunfo y la derrota para ingresar en el laberinto de las dudas, y de mi tierra. Pasan mis amores como estrellas rotas de triste amanecer, pasaron instantes rotos como gotas de rocío, pasa la ciudad como dedos en la llaga, todo ha pasado: excepto, este momento, momento que no es bueno, pero añoro hacerlo mejor. Porque alguien ya lo dijo, y yo no hice caso: mi juventud no regresa a mis latidos, es cierto, alguien ya lo dijo: ─¿O no es así Jaime?─ La vida iba en serio4...

4

Verso de “No volveré a ser joven” de Jaime Gil de Biedma

El momento no es bueno / Bunker

110


Santa Fe (Argentina) - 2011 El momento no es bueno / Bunker

111


El momento no es bueno / Bunker

112


EL MOMENTO NO ES BUENO