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Fósforo en soja. ¿Cuánto estamos perdiendo por no fertilizar correctamente? El cultivo de soja cubre en la región pampeana el 53 % del área cultivable y se estima que el área fertilizada alcanza el 68 % de la superficie sembrada, con dosis por lo general bajas. Datos recientes demuestran que esta estrategia debería ser revisada ya que se encuentran respuestas económicas a dosis más altas de fertilizantes fosfatados. Introducción

Materiales y métodos

El uso de fertilizantes en soja alcanza sólo al 68% de los suelos sembrados, con dosis bajas de “tipo arrancador”, que no reponen la extracción de nutrientes del cultivo. Esta es la causa principal del desbalance de fósforo en los suelos argentinos que tienen a la soja como principal o único cultivo.

Los ensayos se ubicaron dentro de la zona núcleo sojera en Carcarañá, Pergamino y 9 de Julio, durante las campañas 2010/11 y 2011/12, y un año más tarde se sumó Río Cuarto. En todos los casos se van a repetir los tratamientos en las mismas parcelas durante tres años. La red se desarrolla en lotes de productores con una alta incidencia de cultivo de soja en la rotación y niveles de P extractable menores a 14 ppm. Cada año se aplican 15 kg/ ha de S a todas las parcelas para que no aparezcan limitantes por este nutriente. La dosis de “arrancador” fue elegida por los investigadores por ser la de mayor frecuencia de utilización en la zona de referencia.

Con el objetivo de evaluar distintas estrategias de fertilización con P, Bunge y Fertilizar lanzaron una red de ensayos de fertilización a largo plazo en sistemas de monocultura de soja. En base a lo expuesto es necesario plantear los siguientes interrogantes: 1. ¿Cuál es el incremento promedio de rendimiento por la aplicación de P en soja? 2. ¿Qué efecto tiene sobre el balance de P los distintos tratamientos de fertilización? 3. ¿Cómo se expresa la respuesta a P en “años húmedos” vs. “años secos”?

Resultados productivos La figura 1 muestra los incrementos de rendimiento promedio para las distintas dosis de fertilización. En los tratamientos de dosis alta de P se aplicaron 140 kg de MAP/ha (28 kg de P/ha) y en el tratamiento “Dosis tradicional (arrancador)” se aplicó 40 kg de MAP (8 kg de P/ha) a la siembra.


4.000 3.229

2.926

20

2.500

15

2.000 10

1.500 1.000

5

500

0 Testigo

P baja (8 kg/ha)

Rendimiento

Un punto interesante a destacar es que en la primer campaña la diferencia promedio entre la dosis más baja de P vs. la más alta fue de 190 Kg/ha. Esto indicaría que existe un efecto residual o “acumulado” de un año al otro por realizar una mejor fertilización durante una

140

124%

120 100%

P alta (28 kg/ha)

Respuesta a P

El aumento de rendimiento logrado con la dosis alta es significativamente superior al logrado con el arrancador. Con estos resultados podemos asegurar que una amplia zona de producción de nuestro país está perdiendo 330 kg/ha de respuesta incremental, por utilizar dosis moderadas en soja.

Rendimiento Relativo (%)

Figura 1: Rendimiento de grano para diferentes estrategias de fertilización con

P

en Soja.

Todos los tratamientos fueron fertilizados con azufre.

0

100

Respuesta a P %

Rendimiento (kg / ha)

3.500 3.000

25

3.583

Fuente: Fertilizar AC- UNRC – INTA (L. Ventimiglia, G. Espósito, G. Ferraris y F. Salvagiotti)

campaña más. Este tipo de comportamiento “mejorador” de la fertilidad fue observado también por F. García en la red de nutrición del CREA Sur de Santa Fe.

Balance de P En los distintos tratamientos de fertilización se realizó el cálculo del balance de P tomando los valores de rendimiento y el contenido de P en grano. El balance de P se relacionó con la cantidad de P aplicado, variando entre -12,7 kg de P/ha (balance negativo) para el tratamiento testigo y +12,7 kg de P/ha (balance positivo) para el tratamiento con altas dosis a la siembra.

127%

Figura 2: Rendimiento relativo 122%

para diferentes estrategias de

111%

P Soja. Todos los

fertilización con en

80

tratamientos fueron

60 40 20 0 Testigo

Dosis Arrancador

Dosis Alta 100% Anticipada

Dosis Alta 70% - 30%

Dosis Alta 100% a la Siembra

fertilizados con azufre. Fuente: Fertilizar AC- UNRC – INTA (L. Ventimiglia, G. Espósito, G. Ferraris y F. Salvagiotti). Dosis baja = 8 kg/ha de P, dosis alta = 24 kg/ha de P.

3


Respuesta a P (Kg soja/ha)

1000

Año Húmedo

800 600

+ 39%

Año Seco

1000 800

730

+ 383%

618

525

400

600 400

200

200

161

0

0 Dosis Arrancador

Dosis Alta promedio

Dosis Arrancador

Dosis Alta promedio

Año seco 2011/12

Año húmedo 2010/11

Figura 3: Comparación de la respuesta a las dosis bajas y altas de P en soja en años “secos” y “húmedos”. Fuente: F. Salvagiotti, G. Ferraris y L. Ventimiglia. La dosis de arrancador tuvo un balance levemente negativo (-2,2 kg/ha de P). Otro punto interesante que se pudo verificar en estos estudios es que las dosis altas de P no indujeron un consumo de lujo de fósforo por parte del cultivo. Los contenidos de P de los granos de todos los sitios se mantuvieron estables y no variaron por la fertilización recibida.

Forma de aplicación La aplicación de dosis altas de P en soja (mayores a 140 kg/ha de fertilizante) implica un cambio en las reglas de aplicación del mismo. La actual estrategia de aplicar el fertilizante en la sembradora no permite subir las dosis por encima del “arrancador” en forma operativa. Por este motivo en el ensayo se probaron diferentes formas de aplicar la dosis alta de P; a saber: todo anticipado, todo en la línea de siembra

y un 70%-30% anticipado y a la siembra. Los resultados muestran que la respuesta fue muy importante a la dosis de P, no habiendo diferencias importantes entre las distintas formas de aplicación del fertilizante. Siguiendo estos resultados no habría razones para complicar la siembra de soja con la aplicación de altas dosis de fertilizante, la fertilización al voleo anticipada de al menos una parte importante del volumen, parece ser la estrategia más adecuada. (Figura 2).

Efecto año El ensayo fue conducido durante dos campañas muy contrastantes en cuanto al régimen hídrico. Para determinar el efecto “año” sobre el rendimiento del cultivo de soja, se analizó el rendimiento de los tratamientos testigos de los sitios de 9 de Julio, Pergamino y Carcarañá


por presentar la información completa de las campañas 2010/11 (año húmedo) y 2011/12 (año seco). El rendimiento promedio de los tratamientos testigos para el año “húmedo” fue de 3.300 kg/ha mientras que en el año “seco” alcanzó un rendimiento de 2.560 kg/ha. El tratamiento que presentó el rendimiento mayor en el año húmedo fue “Dosis alta anticipada” con 4.090 kg/ha, y en el “año seco” el mayor rendimiento se obtuvo en el tratamiento “Dosis alta 70%30%” con un valor de 3.200 kg/ha. Por otra parte, el tratamiento “dosis arrancador” presentó mucha menor respuesta a fertilización en “año seco” respecto a “año húmedo” (161 vs. 525 kg/ha). Es notorio que en los tratamientos de dosis alta, la respuesta fue muy pareja para el año seco y el húmedo (525 vs. 630 kg/ha), aunque parte de este efecto puede ser explicado por el fósforo residual del primer año. (Figura 3).

Respuesta económica Un punto muy importante que se debe estudiar en estos trabajos es la respuesta o viabilidad económica de la tecnología. Es frecuente escuchar que las dosis de reposición de fósforo no son económicamente sustentables. Si hacemos un análisis de la relación entre las respuestas encontradas vs. la cantidad de P aplicado veremos que la relación encontrada supera ampliamente los costos de aplicación. La relación de Kg de soja necesarios para comprar un Kg de MAP promedio de los últimos 5 años (2007-2012) es de 2,7 Kg soja/Kg de MAP. Las respuestas promedio en los tratamientos de reposición nunca arrojaron relaciones Kg soja/Kg MAP inferiores a 4,3 y llegando a ser incluso de 5,4 para el tratamiento de aplicación repartida 70%-30%. Esto demuestra que las respuestas encontradas fueron para todos los tratamientos económicamente favorables.

C onclusiones El incremento promedio a la aplicación de P en soja fue de 264 kg para el tratamiento “Dosis Tradicional” (arrancador) y 600 kg/ha para los tratamientos de dosis altas de P. Estos resultados preliminares indican que para alcanzar altos niveles de rendimiento en soja las estrategias de fertilización en suelos bajos en P extractable deben ser mayores a las que en promedio usa el productor. En todos los casos hubo respuesta económica positiva a la tecnología. La dosis utilizada impacta tanto en el rendimiento como en el balance de P del suelo. Aún con aplicaciones altas de P, no se detectó consumo de lujo por parte del cultivo. En base al análisis de estos resultados, se puede concluir que en “años secos” la respuesta a la fertilización con P con dosis de reposición se vería condicionada en menor medida respecto a dosis de arrancador.

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Montes cítricos.

Eficiencia en la aplicación de fertilizantes nitrogenados. Los fertilizantes líquidos pueden mejorar sustancialmente la eficiencia de las aplicaciones de nitrógeno en montes de cítricos. Las menores pérdidas por volatilización y la mejor distribución de los fertilizantes líquidos en superficie, son las claves para lograrlo. Por otro lado en aplicaciones junto con equipos de riego presurizado, los líquidos presentan también ventajas muy importantes. Introducción La fertilización nitrogenada en cítricos es una de las prácticas más efectivas para incrementar los rendimientos y mejorar la calidad de la fruta, tanto para consumo como para industria. A partir del cuarto año, se realizan fertilizaciones únicamente nitrogenadas, donde el fertilizante empleado con mayor frecuencia suele ser la urea. Este fertilizante, a pesar de poseer la mayor concentración de N del mercado de granulados, no es el más eficiente para utilizar en citricultura, principalmente por las pérdidas de nitrógeno que sufre en forma de amoníaco -volatilización-. Otra ineficiencia que tienen los fertilizantes sólidos, es la referida a la deficiente distribución de los mismos en aplicaciones al voleo, ya que una porción importante cae fuera de la zona de mayor absorción de las raíces. En fertirriego, los fertilizantes sólidos requieren una dilución previa antes de ser inyectados, lo que representa una labor extra que incrementa los costos de mano de obra. Los fertilizantes líquidos son soluciones perfectas, de modo que no requieren dilución alguna y cada gota presenta la misma concentración de nutriente. Esta ventaja es fundamental ya que elimina cualquier inconveniente en la dilución o distribución del producto minimizando costos operativos y permitiendo sistematizar la

fertilización sin la necesidad de gastos extras en mano de obra.

Absorción de nutrientes en cítricos Los estudios relacionados con la distribución del sistema radical de los cítricos, indican que la mayor concentración de raíces finas y por lo tanto con mayor capacidad de absorción de nutrientes, se encuentran localizadas entre la mitad del radio de la copa y la proyección externa de la misma. Es por esto que se debe efectuar la localización del fertilizante en esta zona, de modo de lograr un mejor aprovechamiento del mismo.

Pérdidas de nitrógeno en aplicaciones superficiales

A la hora de hablar de aplicaciones de N en superficie, es importante destacar que la eficiencia en el uso del nitrógeno se ve afectado por varios procesos que producen pérdidas de este N aplicado. Dentro de dichos procesos se destacan: la volatilización, interferencia/inmovilización y la lixiviación. Por otra parte, en frutales los índices de cosecha de nutrientes en general son menores a los encontrados en cultivos anuales. Esto se debe a que los frutales requieren de nutrientes para formar los nuevos tejidos: raíces, ramas y hojas, los cuales no se redistribuirán luego hacia los frutos, como


Figura 1: Volatilización de distintas fuentes nitrogenadas en un monte de cítricos en Tucumán. Fuente: Agustín Zansano y col., EEAOC. Aplicados manualmente bajo la copa del árbol. 20 18 16 Volatilización %

14 12 10 8 6 4 2 0

Testigo

Urea

sí ocurre en la mayoría de los cultivos anuales. Se estima que lo extraído por una cosecha, representa sólo un 30% del total de nutrientes requeridos por una planta para cumplir sus procesos vitales en forma satisfactoria.

Pérdidas por volatilización El mayor riesgo de pérdida por la aplicación de fertilizantes sólidos ocurre principalmente con la urea y su distribución sobre la superficie del suelo. Esto genera una alta volatilización en forma de amoníaco llegando a un 40% de pérdida de N en suelos de textura arenosa con rastrojo en superficie y temperaturas elevadas. Para las condiciones encontradas en montes de citrus en Tucumán, la EAOC comprobó perdidas de volatilización significativamente menores respecto de la urea para los fertilizantes líquidos SolUAN y SolMIX (Figura 1). Al igual que lo que ocurre en cultivos extensivos, la menor volatilización del SolMIX permite aplicarlo en superficie aprovechando la velocidad y mejor distribución de las pulverizadoras adaptadas para este fin.

Pérdidas por interferencia y lixiviación La aplicación mecanizada de fertilizantes sólidos se lleva a cabo generalmente con fertilizadoras pendulares o centrífugas. Éstas realizan

SolUAN

SolMIX

una distribución del fertilizante al voleo de 180° detrás de la máquina, de modo que gran parte del mismo cae sobre el entresurco cubierto de pasto o golpea contra las copas de los cítricos, cayendo al pie de los mismos. Este producto no podrá ser aprovechado por el cultivo, ya que será mayormente absorbido por las malezas que se encuentran en el entresurco. En caso de usar fertilizantes con alto contenido de nitrato de amonio, el mismo es agresivo para el follaje, de modo que se pueden generar efectos de fitotoxicidad sobre las hojas golpeadas por el fertilizante. Por otro lado, el fertilizante que caiga sobre el suelo cercano a la copa, en donde las raíces son más gruesas y prácticamente no tienen capacidad de absorción, no podrá ser aprovechado correctamente por el árbol y será susceptible de sufrir pérdidas por lixiviación. De esta manera se puede observar como la correcta ubicación del fertilizante impacta mucho sobre la eficiencia de utilización del mismo por parte de las plantas.

Evaluación de la distribución de fertilizantes sólidos

Por todo lo anteriormente citado, durante la campaña 2012, Bunge realizó ensayos en la quinta “5 estrellas” en Monte Caseros con el objetivo de medir la calidad en la distribución

7


Distribución del fertilizante sólido 50% en zona de raíces poco absorbentes. 20% en el entresurco o fuera del alcance de las raíces. Zona de mayor absorción

50 cm

50 cm

Distribución del fertilizante líquido Aplicación precisa, 100% sobre la zona de mayor concentración de raíces. Zona de mayor absorción.

50 cm

50 cm


Figura 2: Distribución de urea aplicada en superficie con una fertilizadora pendular en un monte de cítricos. Campaña 2012, Monte Caseros. Distribución de fertilizante granulado desde centro de copa, en porcentaje. 70

% Lado Izquierdo

60

% Lado Derecho

% Total

Porcentaje

50 40 30 20 10 0

0 - 0,5

0,5 - 1 1 - 1,5 Distancias al tronco en metros

de las fertilizadoras de sólidos normalmente usadas.

1,5 - 2

• Radio de copa: 1,3 m.

de los árboles, sólo el 30% cae en la zona de mayor absorción (distancia entre 0,5-1 m del tronco). Existe también un 20% que directamente cae por fuera de la zona de la proyección de la copa, de modo que no puede ser aprovechado correctamente por la planta y deriva en pérdidas económicas.

• Aplicación en secano con fertilizadora basculante.

Mejorando la distribución de

• Fertilizante aplicado: urea. • Dosis aplicada: 2,94 kg/planta.

La determinación de la eficiencia de la distribución se realizó colocando una alfombra en la entre fila, con estacas de 1,2 m de largo y distancia entre las mismas de 0,50 m. Luego del paso de la máquina, se tomaba el peso del fertilizante de cada sector para determinar la distribución del mismo. Esto se realizó con dos repeticiones.

Resultados Al evaluar la distribución del fertilizante sólido, (figura 2) se puede apreciar que si bien el 80% del fertilizante se distribuye debajo de la copa

fertilizantes

Las aplicaciones de fertilizantes líquidos SolUAN, SolMIX, SolFOS o SolKS, mejoran notablemente la eficiencia en el uso del fertilizante aplicado, principalmente porque permiten una aplicación más precisa y uniforme del producto, justamente en la zona de mayor concentración de raíces. Las aplicaciones de Fertilizantes líquidos se realizan empleando las mismas máquinas que se utilizan para la aplicación de herbicidas debajo de las copas, necesitando sólo cambiarles los picos, para poder chorrear en vez de pulverizar el producto.

C onclusiones Los trabajos analizados muestran que la tradicional forma de aplicación al voleo de urea presenta ineficiencias que superarían ampliamente el 30% del nitrógeno aplicado. Como se vio anteriormente, los fertilizantes líquidos presentan menores pérdidas de volatilización y permiten ser ubicados en un 100% en aquellas zonas con alta densidad de raíces activas, de modo que aumentan en forma significativa la eficiencia en el uso de nitrógeno aplicado. Esto ya ha sido comprobado con resultados de cosecha en naranja.

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Fertilización en la secuencia Trigo/Soja. Al plantear la fertilización del cultivo de trigo se debe tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, el cultivo de trigo en la pampa húmeda es seguido por una soja. Por este motivo es indispensable contemplar los requerimientos de ambos cultivos, apuntando a maximizar el rendimiento de la cada uno de ellos. Introducción

Fertilización con nitrógeno

Tradicionalmente el nitrógeno y el fósforo fueron los nutrientes deficientes en las distintas zonas trigueras de la Argentina. A estos hay que sumarle el azufre cuya deficiencia ha sido comprobada en la última década en prácticamente todas las zonas productivas de Argentina y Uruguay.

El nitrógeno es el nutriente más limitante en la producción de granos. Para el caso de la secuencia Trigo / Soja se debe tener en cuenta solamente los requerimientos del trigo.

En las últimas campañas y debido a las sucesivas extracciones por parte de las cosechas, han aparecido también respuestas interesantes a micronutrientes como Zn y B. El diagnóstico de la fertilización de la secuencia sigue las mismas pautas que el diagnóstico de un único cultivo: evaluación de los requerimientos nutricionales según rendimiento esperado y análisis de suelo para determinar la oferta de nutrientes del mismo. En la tabla 1 se pueden ver los requerimientos por tonelada de ambos cultivos y extracciones de una secuencia Trigo / Soja. Se calcularon para un objetivo de rendimiento de 4.000 Kg/ ha en trigo y 2.500 kg/ha en soja de segunda (extraído de IPNI, 2009).

Los métodos de diagnóstico utilizados para las recomendaciones en trigo son muy variados destacándose los modelos de simulación que permiten incorporar a la decisión, el agua útil a la siembra y los riesgos climáticos. En los últimos años se ha desarrollado para algunas zonas el estudio del nitrógeno anaeróbico, que estima el potencial de mineralización de los suelos y puede ser incluido en los modelos de respuesta.

Fertilización fosfatada El Fósforo es un elemento poco móvil dentro del suelo, motivo por el cual su dinámica es completamente diferente a la de elementos más móviles como N o B. En el caso de la secuencia Trigo / Soja, debido a su gran residualidad en el suelo, la recomendación debe contemplar los requerimientos tanto del trigo como de la soja siguiente.


6000 2001 2002 2003 2005 2007 2008 2009

Rendimiento (kg/ha)

5000 4000 3000 2000 y = 1423,5 x 0,2097 R2 = 0,3793

1000 0 0

50

100 150 200 250 300 N Disponible suelo (0-60 cm) + Fertilizante

350

400

Figura 1: Ejemplo de método de diagnóstico más utilizado: curva de rendimiento en función del Nitrógeno disponible. Contempla el N del suelo a la siembra de 0-60 + N del fertilizante en función del rendimiento esperado. Fuente CREA sur de Santa Fe, campañas 2001-2009.

Trigo Nutriente

Soja de Segunda

Secuencia Trigo / Soja

Requerimiento

Extracción

Requerimiento

Extracción

Necesidad

Extracción

kg / ton

kg

kg / ton

kg

kg

kg

N

30

72,4

75

121,1

271

194

P

5

14,1

7

13,5

33

28

K

19

14,1

39

42

153

56

Ca

3

1,5

16

6,6

46

8

Mg

4

8,8

9

7,7

34

17

S

5

6,0

4,5

7,0

27

13

B

0,025

0,025

0,017

0,143

0,017

0,237

0,245

0,025

0,029

0,090

0,056

0,300

0,165

1,144

0,165

0,150

0,109

0,577

0,198

0,005

0,009

0,060

0,093

Cl Cu

0,010

Fe

0,137

Mn

0,070

0,026

0,089

Mo Zn

0,052

0,081

0,245

0,009 0,315

0,173

Tabla 1: Requerimientos y extracción de la secuencia Trigo / Soja. Rendimiento esperado de Trigo: 4.000 Kg/ha, Soja 2.500 kg/ha. Fuente: INPI 2009.

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Tabla 2. Recomendaciones de

Rendimiento

fertilización fosfatada para trigo según

P Bray y rendimiento esperado. Adaptado de: Echeverría y García 1998. nivel de

Tabla 3. Recomendaciones

Menos 5

según nivel de

P

Bray y rendimiento esperado. Adaptado de: Echeverría y García 1998.

5-7

7-9

ton/ha

9 - 11 11 - 13 13 - 16 16 - 20

kg P/ha

2

20

15

13

11

9

7

3

23

19

17

15

13

11

4

27

22

21

18

17

14

10

5

31

26

24

22

20

18

14

6

34

30

28

26

24

22

17

7

38

33

31

29

28

26

21

Rendimiento

de fertilización fosfatada para soja

Concentración de P disponible en el suelo (mg/kg)

Concentración de P disponible en el suelo (mg/kg) Menos 4

4-6

ton/ha

6-8

8 - 11

11 - 16

kg P/ha

2

19

14

12

10

2,5

21

17

15

13

3

24

20

18

16

11

3,5

27

22

20

18

14

4

29

25

23

21

16

4,5

32

28

25

24

19

El método de diagnóstico más utilizado es el de umbral. Este método relaciona el contenido de P en el suelo (P Bray 0-20 cm) con el rendimiento y las respuestas a la fertilización observada en cada región. De esta manera se fija un umbral de contenido de P a partir del cual no se observan respuestas a la fertilización fosfatada. Los rangos observados por diferentes investigadores van desde 15 a 20 ppm para trigo y 9 a 14 para soja. En la tabla 2 y 3 se pueden observar algunos ejemplos de recomendaciones de P para trigo y soja.

Fertilización azufrada Las primeras deficiencias de azufre en cultivos extensivos en la región pampeana fueron observadas por F. Martínez de INTA Casilda

en soja en la campaña 1997. A partir de ese momento las respuestas a la aplicación de S se han hecho mucho más frecuentes, no sólo en soja, sino también en otros cultivos como trigo y maíz, hasta consolidarse hoy como el tercer nutriente más deficiente en la región pampeana. En la tabla 4, se pueden observar algunos resultados obtenidos por diferentes investigadores en ensayos realizados en Trigo / Soja. Como se puede observar en la tabla mencionada, la magnitud de la respuesta a azufre es muy importante superando en muchos casos a las respuestas encontradas con aplicaciones de P. Al no contar con un método confiable para la prescripción de necesidades de S se utilizan criterios más empíricos, siendo la experiencia


Tabla 4: Respuesta a la aplicación de S en trigo y soja de segunda para diferentes zonas de la región Pampeana.

Respuesta a la aplicación de azufre en trigo / soja Región

Pampa Norte

Zona

Investigador / Institución

Trigo

Soja de Segunda

Centro Norte de Santa Fe/Córdoba Centro Este de Córdoba Monte Buey Los Surgentes Entre Ríos Vicuña Mackenna

H. Fontanetto et al., 2003 Gudelj et al., 2004 Red AAPRESID-IMPOFOS 2002 Red AAPRESID-IMPOFOS 2002 R. Melchiori et al., 2004 S. Pergolini 2004

396 485 320 870 257 258

472 708 155 540 205 868

Promedio

431

491

Respuesta

Respuesta

Región

Pampa Centro

Zona

Investigador / Institución

Trigo

Soja de Segunda

Norte de Buenos Aires Sur de Santa fe Zona Nucleo Norte y Oeste Bs. As., Sur de Córdoba Centro de Buenos Aires Oeste de Buenos Aires Centro Oeste de Buenos Aires

G. Ferraris et al., 2011 Red de Crea SFS 2001-2010 Fertilizar Asociación Civil 5 sitios, 2003 Díaz Zorita et al., 2006 Crea Roque Pérez - Saladillo Barraco et al., 2009 Ventimiglia et al., 2008

635 234 150 394 360 232 464

210 460 180 177 250 141 628

Promedio

353

292 Respuesta

Región

Pampa Sur

Zona

Investigador / Institución

Trigo

Tandil Bahía Blanca Sur de Buenos Aires

Calviño y col., 2005 AAPRESID Galantini y col., 2006 M. Zamora et al., 2010

305 190 101

Promedio

199

en la zona muy importante para ajustar este nutriente.

Dosis y momentos de aplicación de S en trigo / soja El azufre es un elemento con una movilidad media dentro del suelo, si bien es susceptible de sufrir pérdidas por lixiviado, las mismas son muy raras y ligadas a suelos muy arenosos bajo regímenes hídricos muy elevados. En situaciones normales, este elemento presenta una residualidad tal que permite ser aplicado en el cultivo de trigo para ser aprovechado por este mismo cultivo y la soja subsiguiente. Varios investigadores observaron este comportamiento (Figura 2), de modo que si se aplica una dosis acorde a las demandas del trigo y

Soja de Segunda

la soja en el cultivo de trigo, no es necesario refertilizar la soja de 2da. Este comportamiento permite concentrar la fertilización de S en el trigo de modo de minimizar las labores y agilizar la siembra de la soja de 2da. Cabe aclarar que para lograr las respuestas anteriormente citadas se deben aplicar dosis de S no menores a los 15 Kg/ha las cuales equiparan la extracción por parte de los cultivos (13 Kg S/ha en el ejemplo). En aquellas situaciones en las cuales se encuentran respuestas a azufre, este se transforma en el nutriente con mayor impacto económico. Esto se explica por su relación costo/beneficio en la que impactan tanto su bajo costo unitario como las menores dosis necesarias. Además existe una muy importante sinergia entre nitró-

13


2800 Trigo

Soja

Rendimiento (kg/ha)

2600 2400 2200 2000 1800 1600 Testigo

NP para la secuencia trigo / soja

NPS para la secuencia trigo / soja

NPS para trigo + PS para soja

Figura 2: Respuesta en rendimiento de trigo / soja de segunda con el agregado de NPS aplicados en diferentes momentos. Promedio de ensayos en Amstrong, Marcos Juárez, Leones, Maciel y Pergamino. Fuente: Extraído de Fertilizar Asoc. Civil, 2003. geno y azufre, por lo que siempre vale la pena tener en cuenta al azufre en planteos de alta producción.

Otros nutrientes La intensificación en el uso de los suelos junto con una fertilización deficiente, produjo un deterioro de la fertilidad química de los mismos, motivo por el cual se comenzaron a encontrar cada vez más casos de deficiencias de nutrientes poco tradicionales. Esta nueva situación exige el compromiso por parte de las empresas e instituciones en la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías que permitan seguir con el crecimiento en la producción. En este escenario, Bunge ha desarrollado diferentes líneas de investigación orientadas a la búsqueda de nuevas tecnolo-

gías que permitan maximizar los rindes y el retorno económico de la producción. En el año 2010/11 se realizaron varios ensayos exploratorios en trigo en los cuales se probaron diferentes nutrientes y formas de aplicación. Dentro de estos resultados se encontraron respuestas muy marcadas y firmes a Zn chorreado junto con el nitrógeno y el azufre (SolMIX Zn). En la figura 3 se pueden observar diferentes ensayos realizados durante 2 campañas. Estos resultados, si bien incipientes, llaman la atención tanto por la magnitud como por la frecuencia de las respuestas, las cuales fueron aún mayores que las encontradas en maíz.

Interacción de nutrientes El aporte balanceado de N y S permite un mejor aprovechamiento del nitrógeno aplicado


Rendimiento

Respuesta

6000

5.431

4.906

5000

Figura 3: Respuesta Promedio a la aplicación de 1,5 Kg Zn

kg/ha

4000

al suelo en estadío de

3000

macollaje.

Promedio de 5 sitios de

2000

la zona núcleo pampeana

1000

525

0

Rendimiento Relativo %

Testigo NPS

NPS + Zn Suelo

en 2 campañas. Fuente: J. P. Ioele, M. Boxler, F. Cimadomo, D. Buschitari, F. Salvagiotti y G. Ferraris.

Rendimiento Relativo Acumulado en la Secuencia Trigo / Soja.

300 % 250 % 200 % 150 % 100 % 50 % 0%

Testigo

100 N

100 N + S

140 N

140 N + S

140 N + Zn

Soja

100 %

110 %

113 %

110 %

113 %

122 %

Trigo

100 %

113 %

123 %

118 %

141 %

142 %

Figura 4: Respuesta Relativa al agregado de N-S-Zn en la secuencia trigo / soja. Promedio 3 sitios en 3 campañas del Norte de Buenos Aires. Fuente: G. Ferraris, INTA Pergamino. ya que los mismos participan en similares procesos metabólicos dentro de las plantas. En las últimas 3 campañas Bunge ha desarrollado una serie de ensayos junto con Gustavo Ferraris en la secuencia Trigo / Soja en la cual se compararon diferentes dosis y fuentes de N-S-Zn en 2 sitios del norte de la provincia de Buenos Aires (Figura 4). Las dosis de N se ajustaron a 100 y 140 Kg N suelo + Fertilizante, mientras que las dosis de S fueron de 20 Kg/ha. Dentro de los sitios evaluados encontramos Argiudoles típicos (Pergamino) y transicionales a Hapludoles (La Trinidad).

Al aplicar el N solo, el techo de producción se alcanza ajustando a 100 Kg de N (suelo + Fertilizante) mientras que al agregar azufre dicho techo trepa a ajustes de 140 Kg N con rendimientos un 40% y 13% superiores a los testigos para trigo y soja respectivamente. Otro punto interesante que se desprende de esta figura es la respuesta que se tuvo al Zn en ambos cultivos, sobre todo en la soja de 2da, lo cual es un ejemplo más que la nutrición balanceada en las rotaciones permite lograr rendimientos mayores.

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