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ELEMENTOS PARA UNA FILOSOFÍA DE LA CREACIÓN De Genesi ad litteram de San Agustín

Claudio Calabrese


Claudio Calabrese

1i~路crsidad


Claudio Calabrese

ELEMENTOS PARA UNA FILOSOFÍA DE LA CREACIÓN

DE GENES! AD LITTERAM DE SAN AGUSTÍN


Calabrese, Claudia Elementos para una filosofía de la creación : De Genesi ad litteram de San Agustín . - 1a ed. - La Plata : Universidad Católica de La Plata, 2011. 198 p. ; 20x15 cm. ISBN 978-987-1085-75-0 1. Filosofía. I. Título. CDD 190

Fecha de catalogación: 13/09/2011

ELEMENTOS PARA UNA FILOSOFÍA DE LA CREACIÓN DE GENJ::Sl AD LIITERAi\1 DE

SAN AGUSTÍN

Diseño de tapa e interior: EDITORIAL DE LA UCALP

© 2011 1 Editorial de la Universidad Católica de La Plata PRIMERA EDICIÓN: 28 DE AGOSTO 2011 ISBN: 978-987-1085-75-0 Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723 Impreso en Argentina

Editorial de la Universidad Católica de La Plata Diag. 73 N° 2137. C.P. 1900. La Plata. Argentina Tel.: 0221. 4237375 Correo electrónico: cditorial@ucalp.edu.ar www.ucalp.edu.ar


A la Universidad Cat贸lica de La Plata,

Non quia dif.ficilia sunt non audemus, sed quia non audemus dif.ficilia sunt. Lucio A. S茅neca


ELEM ENTOS PARA l!NA FILO SOFIA DEL'\ CREACIÓ N ·

ÍNDICE

Prólogo l. Introducción ..................................... 9

II. Fundamentos para una filosofía de la creación ........ 17 III. El proceso de creer razonablemente ................ 53 IV. Consistencia de la metafísica de la creación .......... 71 V. Sobre el hombre o las huellas de Dios ............... 89 V.I. El origen del alma ............................ 104 V.II. Las relaciones entre el alma y el cuerpo ......... 118 VI. Creación y gracia. El alejamiento definitivo del neoplatonismo ..................................... 135 VI.I. Creación y gracia: Nemo habet de suo, nisi mendacium et peccatum ..... 145 VII. Filosofía y teología en san Agustín: una aproximación .................................. 155 VIII. Conclusiones .................................. 177 IX. Bibliografía ..................................... 187

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6 · Clcw dio Calabrese

PRóLOGO

He aquí una obra nada común en Argentina, de ajustada hermenéutica, sobre textos de San Agustín a partir del De Genesi ad litteram. El estudio del Dr. Claudia Calabrese contiene, más allá del título, una teología y una filosofía de la creación, mostrando al lector un San Agustín contemporáneo, siempre actual. Todo católico conoce la doctrina medular de la Iglesia (y de San Agustín especialmente) que la gracia ilumina, salva, cura y eleva la naturaleza en cuanto naturaleza. Esta doctrina sustenta la tesis de que la creación ex nihilo no es el resultado, como dice el autor, de una búsqueda filosófica; Santo Tomás diría que, siendo la razón capaz de conocer por sí la creatio, sin embargo, de hecho no la conoció históricamente. Lo cierto es que la fe ilumina la razón y Calabrese logra poner de relieve esta verdad en su valor bíblico y en su hondura ontológica. Es gratificante para el lector actual comprobar la realidad de nuestro "creer razonablemente", desde la filosofía transfigurada por la Revelación puede contemplar la inserción del Verbo Encarnado en el tiempo histórico; San Pablo nos enseña que la Encarnación del Verbo marca la "plenitud del tiempo" (Gal. 4, 4) y el autor, a través de una fina y vigorosa exégesis de San Agustín no sólo lo redescubre sino que nos hace sumergir en la profundidad del "reposo" de Dios como felicidad infinita de la que pende todo lo creado por modo de participación; tiene su punto de partida en la Palabra pues en el principio (acto divino que tiene como Sujeto a Dios sin acusativo de materia) Dios "dijo"; el autor muestra con gran claridad este "hágase" que se muestra en y es la interioridad del hombre.


E LEMENTOS P,\RA UNA FI LOSOFÍA DE t-.\ CREACIÓ:\ ·

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Valoro especialmente en esta obra, el modo como el autor ha logrado ver la íntima relación existente entre la filosofía como búsqueda racional del misterio sin perder su carácter de estricta filosofía que contempla la inmanencia (todo ente es ente por participación-donación del ser) y la inevitable trascendencia del ser (todo ente por participación es creado por el Ser Absoluto). En este sentido, la interioridad (soy, sé que soy, amo ser, dirá San Agustín) devela la absoluta Esencia que, por modo de participación, genera el ente existente. Creo que éste es el origen de la doctrina tomista de la participación expuesta cinco siglos más tarde y que, sin embargo, es la respuesta justa a la insatisfacción de la filosofía contemporánea, particularmente de Heidegger en adelante. En este estudio se ve cómo el filósofo cristiano reencuentra el sentido (y todos los sentidos) de la interioridad metafísica y a la vez, explicaciones coherentes sobre el alma, la relación entre alma y cuerpo y su natural unión y el sentido más sobrecogedor del pecado y la nada. Como bien dice el autor al final de su estudio, San Agustín se nos presenta como "testigo privilegiado de una época (la nuestra) en que todo lo sólido vacila", lo cual le permite destacar lo esencial de la Roca basilar. La investigación y la exégesis cuando son lo que deben ser, nos conducen siempre a la contemplación amorosa anunciada por Moisés al hacer brotar el agua (figura del agua viva) por medio de un golpe en la roca (Ex 17, 6) signo de Cristo venidero.


8 · Claudia Calabrese

Agradezcamos a Claudio Calabrese su trabajo que ayudará a cuantos lo lean a contemplar lo único necesario.

Alberto Caturelli Córdoba, lü.VI.2011


Quid est, nisi quia Tu es? San Agust铆n

l. Introducci贸n


10 · Claudia Calabrese

1. INTRODUCCIÓN

El desarrollo del presente trabajo constituye el resultado de un proyecto de investigación, que se llevara a cabo en el ámbito del Departamento de Filosofía de la Universidad Católica de la Plata. La doctrina cristiana de la creación expresa un misterio y, por lo tanto, no es el producto de una búsqueda propiamente filosófica. No pertenece a los preambula fidei o contenidos racionales que incluyen verdades metafísicas como la inmortalidad del alma, demostración de la existencia de Dios, intelectualidad y libertad de la persona humana, entre las más significativas; la negación de alguno de los preambula condicionaría negativamente el acto de fe 1 • No puede ser de otro modo, en tanto se la entienda como la libre producción, por parte de Dios, de algo que no es Él; esta revelación veterotestamentaria adquiere una mayor densidad, en cuanto la creación se contempla desde el misterio de Cristo; en efecto, en cuanto el Hijo de Dios ha asumido la naturaleza humana, la creación alcanza su perfección absoluta. Al mismo tiempo, resulta propio y natural al cristianismo la reflexión filosófica del dato revelado; esta actitud ha dado lugar 1. Asiduamente encontramos la expresión "atrio de los gentiles" (Vorhof der Heiden), el conocido giro de K. Barth (Cf. Die kirchliche Dogmatik, 57 disponible en http:// solomon.dkbl.alexanderstreet.com), como sinónimo de los preambula; sin embargo, si bien se refiere a los conocimientos en los que se puede coincidir antes de ingresar a los misterios de la fe, dicha expresión se presenta en un contexto de oposición a aquel papel.


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a lo que podemos denominar "cultura cristiana". Como escribe Alberto Caturelli2 , es necesario tener presente que la fe llega de manera gratuita, es decir, como un don; esto significa que se puede tener o no esta fe sobrenatural. Sin embargo, una vez que adviene, la razón la recibe. Por ello, el concepto "creación de Dios" ha significado un elemento fundamental para el diálogo del cristiano con el orden cosmológico, en tanto artículo de fe que, en parte, puede ser comprendido por la inteligencia humana. El despliegue histórico puede presentarse sintéticamente de este modo: desde la antigüedad cristiana, como recepción de la herencia de la tradición clásica, hasta hoy se desarrolla una Filosofía, que enraíza en el ámbito de la fe cristiana, unida a la Teología, pero formalmente distinta de ella. Así como la teología ha surgido a partir del esfuerzo racional por comprender el dato revelado, recibido en toda su consistencia por la fe; por el contrario, la filosofía cristiana ha nacido a partir de la reflexión del conjunto de la experiencia, echando mano de aquello que es común a todo filosofar, es decir, la razón natural3. O con palabras de Caturelli: ... hay aquí un proceso de doble vertiente: primero, el mismo pensar, en su proceso racional, es reparación para la fe (que puede luego poseerse o no poseerse), y segundo, Zafe (si adviene) ilumina al pensamiento y lo abraza a la Verdad ... entre ambas La Filosofía, Madrid, Gredos, 19772 , pp. 32-34. Como veremos en el desarrollo del presente trabajo, esta distinción no es tan nítida en san Agustín, pues, por la raíz platónica de su pensamiento, no hay una necesidad metodológica de distinguir filosofía y teología. Esta sentencia de De cívitate Dei (VIII, 1) nos ahorra abundar: ... verus philosophus esta matar Dei. 2•

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hay una distinción radical, pero simultáneamente unión. Una (lafi.losofla) procede por el pensar natural; la otra (la religión), por la fe sobrenatural; pero cuando la fe existe, sin anularse ninguna, congruentemente se unen manteniendo su distinción. No se trata de poner frente afrente a lafilosofla y a la religión, sino comprobar cómo se presentan en la misma naturaleza concreta del hombre.4 Aplicamos estas palabras a san Agustín, aunque su autor les ha dado un horizonte más dilatado, porque el Hiponense es un testigo privilegiado del encuentro entre fe y razón, hasta el punto de haber sido propuesto repetidamente como modelo, sólo por debajo de santo Tomás, de un estilo de reflexión que busca constantemente la verdad, tomando en consideración la naturaleza propia del saber humano. Ahora nos detenemos en el De Genesi ad literam y, más específicamente, en la nociones de "creación desde la nada" y "reposo de Dios", por considerar que contienen los pasos más significativos del buscar agustiniano. Aquí se presenta la referencia a los materiales neoplatónicos, que se encuentran naturalmente presentes en él, y al plus que implica la exigencia de dar cuenta del hecho de la creación. Estamos, entonces, ante un ejemplo viviente de aquella relación señalada en los párrafos precedentes. Tal exigencia tendrá consecuencias tanto sobre la terminología cuanto sobre la perspectiva misma de la búsqueda agustiniana, es decir, su propia instancia hermenéutica. Ibídem. No es éste el ámbito para presentar la polémica del racionalismo y de los irracionalismos contra la noción de "filosofía cristiana"; la famosa expresión de M. Heidegger, según la cual la idea de filosofía cristiana es tan contradictoria como la idea de un hierro de madera (cfr. Einführung in die Metaphysik, Tubinga 1953, p. 6) pone de manifiesto sintéticamente aquel rechazo. 4·


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Para ello, partimos de la siguiente hipótesis de trabajo: si una filosofía de la creación debe dar cuenta, tanto como sea posible, de las relaciones entre el creador y la criatura, es decir, entre Dios y cosmos, entonces, ¿Es una relación del ser al ente la única que puede abrir un camino propiamente ontológico de interpretación de aquellas relaciones? Desplegamos la pregunta de san Agustín, acerca del fundamento de la filosofía de la creación, en De Genesi ad litteram, obra en la que realiza un esfuerzo de exégesis bíblica, en la que los alcances de la interpretación miden la hondura del calado ontológico. Esta pregunta, sin embargo, abre instancias sobre las que conviene trazar, a su vez, límites que no dejan de ser paradojales; en efecto, si consideramos que la creatura es una proyección de la sustancia divina, nos topamos con todas las dificultades del emanatismo. Esto no implica dejar de lado la consideración central, según la cual es necesario que las criaturas tomen su ser de Dios, en tanto que es la fuente de ser5 • No podemos pensar aquella transferencia sin que la creación resulte consustancial. A lo largo de su comentario, san Agustín rechaza esta posibilidad. El problema, para san Agustín, queda en estos términos: la s. Tenemos presente aquí que santo Tomás aplica el principio de no regresión al infinito en las cinco vías: si se busca la causa de un efecto contingente no es posible proceder al infinito, pues de este modo no se encontraría una causa primera y anularía -al mismo tiempo- las intermedias. Independientemente del rechazo de la física moderna, admitimos con el Aquinate la hipótesis filosófica (ponemos la intensidad en cada término) de una materia que hubiese existido desde siempre. Es posible aceptar racionalmente que Dios ejerciera su acto creador desde toda la eternidad; el resultado hubiese sido una materia sin principio en el tiempo, pero nunca eterna dado que no hubiese poseído una existencia absolutamente plena. Esta hipótesis posibilita que las causas se retrotraigan ad infinitum, si se plantea, en concordancia con santo Tomás, una subordinación accidental.


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realidad no ha sido sustraída de Dios, pero no proviene de algo distinto de Él. Si la lógica es una conclusión de nuestra experiencia, la que llevó a identificar a Dios con la inteligibilidad (la divinidad aristotélica, Pensamiento del Pensamiento, que sólo puedP pensarse a sí misma6 ), no puede pasar sin magullones por esta reflexión: conocemos en la medida que somos; por esta razón, aquel conocer tiene los límites del mundo participado 7 • Nos aproximamos a Dios en cuanto conocemos las participaciones que Él ha creado; desde nuestra perspectiva cognoscitiva se encuentra aquí la paradoja central del tema que nos ocupa: la creatura existe en sí misma, pero resulta casi inexistente confrontada al ser de Dios; esta "casi-inexistencia" expresa lo más aproximado a lo que queremos decir con "nada"8 . Convienen aquí insistir en el límite difuso que percibe quien no está advertido acerca de la fundamental indistinción agustiniana 6. Cf. Met. 1074 b 33· Aquí el Estagirita plantea la cuestión de qué piensa el pensamiento divino, es decir, cuál es propiamente su objeto: si no pensara nada sería equiparable a un hombre que duerme. Pero ¿qué piensa? Únicamente lo mejor que pueda pensarse, es decir, a sí mismo: " ... y entonces se piensa a sí mismo, al ver que él es la cosa mejor y su pensamiento es un pensamiento del pensamiento" . " ... C.XÚTOV l~QC.X VOt:L,fl7lfQ EOTL TÓ KQlhlCYTOV, KC.XL fOTlV ~ vóqat.; voqaHllC vóqau:: ... " O, según en principio expresado en De anima 430 a 3, cuando el objeto de pensamiento no es material, el pensamiento y su objeto resultan indistinguibles. Cf. Geoffrey Lloyd, Aristóteles, Bs.As., Prometeo Libros, 2007, p. 115. Para una visión de conjunto del problema Cf. Johansen, K.F. "Metaphysics and Theology" in A History ofAncient Philosophy: From Beginning toAugustine, London, Routledge, 1999. Tomás Calvo Martínez, Aristóteles y el aristotelismo, Madrid, Akal, 1996. 7· Cf. Cristaldi, G.; "Che cosa significa il 'pensare teologico'. Annotazione sulla Teosofia di Antonio Rosmini", en AAVV, Il pensiero di Antonio Rosminia due secoli del/a nascita, Brescia, Morcelliana, 1999, Vol. 11, pp. 893-902. s. El ente móvil, en expresión tomista, está siempre próximo a la nada, pues, en ningún momento, alcanza la posesión de su ser.


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entre filosofía (metafísica) y teología; en sede agustiniana, efectivamente, la existencia de Dios (siempre un dato o, más aún, el dato de la realidad, nunca un problema) requiere tomar distancia de la simple observación, en cuanto percepción de fenómenos aislados, y poner en consideración la consistencia de su razonabilidad. Tal vez esto resulte más expresivo en términos tomistas: la teología llega a ser ciencia en cuanto se aplica a buscar la causa última de los efectos considerados en las criaturas 9 ; tanto por la sola razón, cuanto por la fe sobrenaturalmente inspirada, se admite la existencia de Dios como causa y la existencia de los efectos que de ella proceden 10 • ¿Qué relación existe, entonces, entre Dios y el cosmos? Para intentar una respuesta nos adentramos en el Comentario de san Agustín. Este propósito y esta perspectiva le confiere a nuestro estudio una impronta histórica, aunque nos apresuramos a afirmar Cf. Super Sent., q. I, a. 3: ... metaphysica autem considerat causas altissimas per mtiones ex creaturis assumptas. 10. Ibídem: Et, cwn habitus speculativi sint tres, secundum philosophum, scilicet sapientia, scientia et intellectus; dicimus quod est sapientia, eo quod altissimas causas considerat et est sicut caput et principalis et ordinatrix omnium scientiarum: et est etiam magis dicenda sapientia quam metaphysica, quía causas altissimas considerat per modum ipsarum causarum, quía per inspirationem a Deo immediate acceptam; 9·

Por el hilo de las dos últimas citas comprendemos que se habla de teología en un doble sentido: 1) natural, en cuanto Dios es el objeto de estudio, partiendo de principios o de sus efectos; 2) sobrenatural, en cuanto se parte de principios revelados (asentidos como verdades inconmovibles); es decir, racional en cuanto creíble. Lo encontramos sintética y magistralmente expuesto en S. Th. na-nae q. 1 a. 4 ad 2

... ea quae subsuntfidei dupliciter considerari possunt. Uno modo, in speciali, et sic non possunt esse simul visa et credita, sicut dictum es t. Alío modo, in generali, scilicet sub communi ratione credibilis. Et sic sunt visa ab eo qui credit, non enim crederet nisi videret ea esse credenda, ve/ propter evidentiam signorum veZ propter aliquid huiusmodi.


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que no intentamos plasmar un horizonte exhaustivo de las ideas acerca de la creación, para lo cual haría falta ahondar más profundamente en diversas áreas, sino de aquellas que convienen a nuestro problema central, tal como lo enunciamos poco antes. Con este propósito, entonces, estudiaremos el horizonte del maniqueísmo, a fin de poder comprender los fundamentos de su rechazo al gnosticismo; como sabemos, buena parte de la juventud de san Agustín transcurrió como su simpatizante, en cuyo lapso realizó las primeras lecturas del Génesis, interpretadas al modo maniqueo, es decir, la creación como obra de un dios perverso. En este sentido nos adentraremos tanto en la exposición del mito maniqueo y de sus refutaciones en las disputas de san Agustín con representantes encumbrados de esta enseñanza gnóstica. En el mismo sentido presentaremos la instancia hermenéutica y sus consecuencias respecto del vocabulario de la secta maniquea cuanto de vertiente neoplatónica, aunque el punto central, para no sesgar la temática, descansará en la Escritura.


11. Fundainentos

para una filosof铆a de la creaci贸n


El desarrollo del presente trabajo constituye el resultado de un proyecto de investigación, que se llevara a cabo en el ámbito del Departamento de Filosofía de la Universidad Católica de la Plata. La doctrina cristiana de la creación expresa un misterio y, por lo tanto, no es el producto de una búsqueda propiamente filosófica. No pertenece a los preambula fidei o contenidos racionales que incluyen verdades metafísicas como la inmortalidad del alma, demostración de la existencia de Dios, intelectualidad y libertad de la persona humana, entre las más significativas; la negación de alguno de los preambula condicionaría negativamente el acto de fe. No puede ser de otro modo, en tanto se la entienda como la libre producción, por parte de Dios, de algo que no es Él; esta revelación veterotestamentaria adquiere una mayor densidad, en cuanto la creación se contempla desde el misterio de Cristo; en efecto, en cuanto el Hijo de Dios ha asumido la naturaleza humana, la creación alcanza su perfección absoluta. Al mismo tiempo, resulta propia y natural al cristianismo la reflexión filosófica del dato revelado; esta actitud ha dado lugar a lo que podemos denommar "cultura cristiana". Por ello, el concepto "creación de Dios" ha significado un elemento fundamental para el diálogo del cristiano con el orden cosmológico, en tanto artículo de fe que, en parte, puede ser comprendido por la inteligencia humana. A lo largo del presente libro nos detenemo'> en el De Genesi ad literam y, más específicamente, en la nociones de "creación desde la nada" y "reposo de Dios': por considerar que contienen los pasos más significativos del buscar agustiniano. Aquí se presenta la referencia a los materiales neoplatónicos, que se encuentran naturalmente presentes en él, y al plus que implica la exigencia de dar cuenta del hecho de la creación.

9 789871 085750


Elementos para una Filosofía de la Creación (De Genesi ad litteram de San Agustín)