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EL SILENCIO DE LOS INOCENTES

POR: VÍCTOR ALFONSO ALVARADO CORTÉS. En cada ser hay un poder, una gran capacidad de lucha inexplorada, reinos indomables de lealtad y firmeza, juramentos de honor y pasión, ¿Qué hay en mí? Hay un poder, grande, no sé qué tan grande es, pues no lo he usado, ¿cómo será? Seguramente es distinto a todos, no sé qué tanto, pero lo es. No lo he usado ¿a quién beneficiará? Espero que a muchos y muchas, no sé cuántos, pero…pero...¿qué hago? Ya sé ¡Haré algo!, ¡NO! Mejor no. Y si esto o lo otro, o si él o aquél, ¿Qué es esto? ¿Quién es él o aquél? ¿Acaso busco excusas? ¿Sentiré miedo? No habría por que, igual no es mi culpa. Me contó el amigo de un amigo que: La ciudad donde vivía era llena de incertidumbres, la racionalidad arduamente limitada aparecía donde quiera que pasaba, solo dudas, preguntas y acciones daban fe del enorme vacío de la gente acerca del poder que tiene el pueblo para ser pueblo. Así pasaban las horas, contando las innumerables experiencias en su paso por la tierra en que brillaba riqueza y a la vez po-

breza. Yo no lograba explicarme cómo puede una persona caminar al mismo tiempo entre la pobreza y la riqueza – él me explicó que este fenómeno se daba entre dos mundos paralelos, puedes ver lo que hay al otro lado pero no te permiten pasar, es regla general. ¿Cómo? Pero me confundí, pues pensé que se trataba de un sector que frente a su falta de recursos no lograba hacer algo, pero ahora me daba cuenta, que aun en el interior de nuestro mundo hay otros mundos paralelos que no permiten tener sueños, que cortan pasos y te limitan el sendero. Me decía el amigo de un amigo, que aun así, la pobreza sostenía a la riqueza, siendo mayor número los que vivían en el mundo que se acostumbró a las dadivas, al favor, al conformismo, siendo más los que vivían en el mundo que se dejó llevar por el miedo, la opresión, el maltrato, que prefirió hablar de vulnerables en lugar de vulnerados. Lo más complicado es que esa mayoría tiene la solución, puede promover y proveer el cambio, esos muchos son los INOCENTES, pero en la inocencia también está la CULPA, el dejar hacer también es una ACCIÓN, y como toda acción trae consecuencias. Ahora, ¿qué haré? Yo tengo poder y es distinto a todos, ¿y? pues tengo conocimiento, no sé cuánto, pero seguro si lo sumo al de otros, será mucho. ¿y a quienes beneficiaré? No sé, pero seguro no quiero

NO MÁS CARRETA Cifras del DANE indican que en el año 2010, la población estimada de Buenaventura creció aproximadamente un 1,93% al ubicarse en 362.625 habitantes, de estos, el 90,4% vive en la zona urbana y el 9,6% lo hace en la zona rural. A estos datos hay que agregarle que el 88,5% son afrocolombianos, el 10,6% blancos y mestizos, mientras que solo el 0,9% indígenas. Sobre estas estadísticas con que contaba Buenaventura en el 2010, en materia de educación, el 35,60% están en población de edad escolar, es decir, oscilan entre 5 y 17 años, lo que corresponde a 129.143 entre niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Más números, a noviembre del 2010 en un estudio realizado por la Cámara de Comercio de Buenaventura, se da a conocer que la Tasa de Desempleo está cercana a 63,7%, porcentaje superior al de ciudades como Barranquilla 10,3, Cartagena 10,5 y Santa Marta 9,7. En lo que a necesidades básicas insatisfechas se refiere, a diciembre del 2008 la ciudad presentaba en la cabecera un 34,46% y en el resto 44,21%12 para un promedio de 35.48%, situación ligada a las condiciones de pobreza en el municipio, otros estudios señalan que la pobreza en Buenaventura alcanza el 80,6% de su población, con un índice de indigencia cercana al 43,55%. Y lo que es más preocupante, 12.474 personas viven en casas o viviendas que no cumplen con las mínimas condiciones para alojar humanos una ciudad por la que transita el 55% de la carga exportable. No hay que desconocer que el mayor generador de empleo en la ciudad es el sector privado con una participación del 83%, mientras que la Alcaldía Distrital y el Ministerio de Transporte intervienen con el 17%, la Sociedad Portuaria y el Terminal de Contenedores de Buenaventura (TCBuen) aportan 550 empleos directos y 7.000 indirectos. También es cierto que 67.121 habitantes de Buenaventura no tienen acceso a condiciones vitales y sanitarias mínimas en sus hogares, tales como acueducto, alcantarillado y otras condiciones necesarias para vivir dignamente, en fin, problemas por doquier. Pero esto no es la novedad, es precisamente las mismas estadísticas que vienen repitiendo los diferentes candidatos al Congreso que pasan por Buenaventura para querer impactar diciendo que conocen la problemática. Buenaventura ya no quiere más carreta y que le repitan unas estadísticas que están desgastadas de tanto mencionarlas, Buenaventura quiere es más compromiso social de parte de los candidatos, más sinergia con la Administración Local, sin sectarismos y revanchismos, que sean más serios, más responsables, que no solo vengan a pescar votos en medio de un mar de necesidades, en una ciudad que está sobre diagnosticada que lo que necesita es más resultados y menos promesas.

EL ROMANCE, COQUETEO, PICARDÍA Y MALICIA

POR: SHEIJ MUNIR VALENCIA POTES, TEÓLOGO Y SOCIÓLOGO. Lo más dañino que tiene el hombre es de no ser agradecido con el Creador de los dones innato que le otorgó. Hay un atributo dado por Dios al ser humano pero exclusivamente debe manifestarlo el hombre. El hombre debe ser el pionero para hacer brillar dicho don. Este atributo entre la mujer más lo oculte es recomendable, por ser su esencia pero en el hombre es una obligación sacarlo a flote para toda la vida desde su noviazgo hasta toda la vida de esposo. Se llama “el romance coqueto”. El hombre debe utilizarlo para conquistar a su pareja quedando ella derretida y atraída por su encanto romántico zalamero y coqueto. Esa malicia es que se llena de coraje el hombre y dice: “cae porque cae”, “esa es la mía”, la que me recomendó el médico. Ese amorío pícaro fue dado por Dios al ser humano pero lo manifestará mucho más el hombre a su mujer. Mi pregunta es la siguiente: ¿Por qué nos estamos desamorando de la malicia, coquetería, picardía y zala-

mería para nuestras esposas? Nos volvemos insípidos y monótonos en nuestro hogar ¡Ojo hermanos! No quiero llegar a decir que lo hemos perdido, ya que si fuera así, no iríamos a conquistar y declararle romance malicioso y pícaro a otra mujer. Lo más peligroso del caso que la mujer por ser dotada de tan grande inteligencia, se da cuenta muy rápidamente que su esposo ya no quiere ser romántico y coqueto para ella. Se da cuenta que ya no quiere ser el pícaro como cuando la enamoró. Es cuando sale a flote nuestras excusas de hombres cobardes e inmaduros por no afrontar la verdad para corregirla; solo decimos: “fue por la responsabilidad de hombre, los hijos, el trabajo, el poco tiempo y súmele el estrés. ¡Mami! Por favor usted es mi tesoro, mi bombón, mi kuchulú*, ¡Por favor! El casado ha perdido para su esposa el cortejo, la zalamería de conquista. Se olvido para su esposa el guiñarle el ojo. Pero si pasa la otra mujer inmediatamente utiliza ese sello picaresco de hombre que se debería merecer su esposa. El romance de malicia y picardía lo apagamos para el ser que siempre nos ha amado, ese compromiso de hombre enamorado no lo manifestamos a nuestras esposas al contrario lo eliminamos con mentiras porque esa cualidad no se pierde, lo que pasa es que la enterramos para el ser que amamos y que realmente se lo merece dignamente.


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