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HOGARES DE ADOPCIÓN Y ADOPCIÓN DE HOGARES Un imperativo de justicia y legalidad en Córdoba


lejandra Castro es la Coordinadora de trabajadoras sociales del Departamento Técnico de Asistencia Jurídica de Tribunales I. Tiene a su cargo a tres profesionales que, junto con ella, se encargan de acompañar a las familias durante el arduo proceso que involucra adoptar un niño en Córdoba. “Realizamos un seguimiento de la guarda, lo cual implica ver como el niño se incorpora en la familia y como la familia lo recibe”, relata. Para poder cumplir con esto, se trabaja en conjunto con cinco psicólogas, para lograr un abordaje interdisciplinario. El equipo técnico (trabajadora social y psicóloga) tiene como primera función preparar a los matrimonios con intenciones de adoptar. Realizan reuniones con cuatro parejas, durante encuentros de cuatro horas y por un período de treinta días, una por semana. En ellas, se tratan diversos tópicos: por qué se desea adoptar, cuales son los prejuicios presentes en la sociedad, la necesidad de la revelación del origen del niño, entre otros. Las parejas son seleccionadas por las coordinadoras. “En Córdoba, hay muchos inscriptos y una lista extensa de candidatos que quieren someterse a ser estudiados. Para adoptar chicos pequeños son cada vez menos, porque está la entrega directa”, afirma Castro. Una vez que el matrimonio ingresó a la lista de espera y un niño es declarado en estado de abandono, se le comunica a la pareja y empieza el período de guarda, que puede extenderse desde seis meses hasta un año. En este período y según la dificultad del caso, las visitas del equipo técnico pueden ser quincenales, mensuales o cada dos o tres meses. “El seguimiento de la guarda es la incorporación

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del niño dentro de la pareja y la construcción del vinculo parentofilial”, dice Castro. El estudio incluye también citaciones a los padres y al niño a la oficina técnica. A su vez, no se monitorea sólo al núcleo familiar sino al extendido: abuelos, tíos, vecinos, niñera, amigos, entre otros. Los aspectos principales en los que se centra este trabajo son el lugar que el niño ocupa en la familia, si sus necesidades básicas están satisfechas, qué actividades laborales realizan los padres y cómo es recibido por el resto de la familia. Con todo lo que se recopila, se elaboran informes para el juez encargado del caso, que luego formarán parte del expediente del juicio de adopción. ”La idea no es controlar al padre. No somos no dioses; intentamos construir un vínculo, ayudar”, afirma Alejandra. Si se descubre durante estas observaciones que el niño está en condiciones riesgosas, se recurre a las visitas sorpresivas y frecuentes. Luego se informará al juez de los problemas y éste decidirá si retira o no al menor de la familia adoptante. En caso de que esto suceda,

el niño será trasladado a un instituto o a una familia transitoria, dónde se busca que elabore el duelo de lo que le ha sucedido, quedando a la espera de una nueva adopción. Puede suceder también que el niño no cumpla con las expectativas que tenían los padres y ellos terminen por devolver al menor. “Esto hace que el equipo se plantee todo, desde lo humano hasta lo profesional”, confiesa Alejandra.

Prejuicios sociales La adopción trae aparejados prejuicios que provienen de la falta de conocimiento por parte de la comunidad, dicen las especialistas. Según Viviana Russo, trabajadora social de Tribunales de Familia, está instaurada la convicción de que “por ser adoptado, el niño tiene problemas”. En realidad, “muchas de las dificultades provienen de la genética del niño, de la crianza por parte de la familia, de los límites que se le imponen o incluso debido a duelos que aún no fueron superados por parte de la pareja adoptante”. Éste último se denomina “duelo de esterilidad” e implica el asumir el hecho de que no se

podrá engendrar un niño y aceptar que se incorpora a un hijo que no es biológicamente propio. Castro resalta que muchos de los problemas con los que se encuentran las parejas, sobre todo de chicos mayores de cuatro años, es toda la historia que deben cargar sobre sus espaldas. “Son niños que vienen muy golpeados por la vida, los padres los abandonaron o fracasaron en las guardas”, sostiene. Además, agrega que para los menores generar in vínculo estrecho con sus adoptantes se dificulta por las malas experiencias del pasado. “Si los adultos les vienen fallando, ¿por qué creerle a otros? Es un periodo lento para que el niño gane confianza”, finaliza.

Revelación del origen Otro de los puntos que mayores dificultades trae es la de confesarle al niño de dónde proviene. Durante el acompañamiento del gabinete técnico, se trabaja acerca de la importancia del proceso de revelación del origen; y se intenta concientizar a las familias de que lo mejor es construir un vínculo desde la verdad. Viviana Russo afirma que “cuando se miente es

cuando surgen los fracasos, los conflictos. Saber la verdad es un mecanismo de defensa”. La trabajadora explica también qué si no se habla sobre este tema, “los chicos perciben que algo se les está ocultando en sus fantasías; lo que no se dice puede traerles temores”. Por su parte, Alejandra Castro también acentúa la importancia de esta revelación: “Se debe forjar la relación desde la verdad; toda relación humana que empiece con algo que no es cierto ya está rota”. Uno de los conflictos que se plantea y que resulta difícil de prevenir son los relacionados con las entregas directas. En estos casos la pareja no es asesorada por un equipo técnico, por lo que está sin corroborar su capacidad psicológica para recibir a un niño que no es biológicamente propio (Ver “Entrega directa...”). Alejandra Castro sostiene que en este tipo de situaciones “el niño comienza a sospechar acerca de su origen, si hubo una cotraentrega, si fue comprado o si fue adoptado por la vía legal”. Finalizando, afirma: “así es muy difícil garantizar un vínculo sano.”

Trabajo Social Adoptar un niño es una tarea difícil. Acompañando ese proceso, existe la dedicada labor de las trabajadoras sociales, quienes se encargan de contribuir a la formación de un vínculo sano.

Guardianes del niño adoptado: protección y cuidado de sus derechos

Entrega directa, ¿beneficio o perjuicio para el niño? Durante el proceso de adopción, los derechos del niño se encuentran descuidados. Según Ricardo Rosemberg, director del Registro Único de Adopciones en Córdoba, la cantidad de trabajadoras sociales que ayudan a crear el vínculo entre los padres adoptantes y el niño se encuentra muy limitada porque existen cuatro trabajadoras encargadas del gabinete para un total de 650 casos de parejas registradas para adoptar. A pesar de estar acompañadas de cinco psicólogas, este gabinete tiene una capacidad de dar respuesta restringida. En medio de esta situación, se pueden pasar por alto algunos hechos dentro del núcleo familiar que resultan perjudiciales para el sano crecimiento y desarrollo del niño. Ante este panorama, desde la sede del Centro de Atención Tècnica de la Municipalidad de Córdoba (Catemu), encargada sólo del juicio de adopción, se realizan las

entregas directas amparadas por la ley. Aunque de esta forma predomina el derecho de elección de la madre biológica para elegir los futuros padres, comienza a perder el niño, ya que la entrega directa impide saber si la pareja se encuentra preparada psicológicamente para recibirlo. Este permiso de la libre elección de los padres puede llegar a solucionar, de manera inmediata, la necesidad de brindar al niño un verdadero hogar. Sin embargo, ¿se le está asegurando un futuro protegido? Desde el departamento técnico, ¿alcanza una trabajadora para 160 casos? La falta de una política de adopciones de fondo, que unifique los criterios para la tenencia de los niños, se impone como una de las tantas necesidades que la justicia y la política deben resolver a favor de los chicos que esperan una familia y un futuro mejor.

Recursos limitados: 650 casos divididos entre 4 trabajadoras En la provincia de Córdoba los recursos con los que cuentan las trabajadoras sociales en materia de adopción son escasos. Esto entendiendo que para abarcar todo el territorio cordobés se cuenta con cuatro trabajadores sociales y cinco psicólogos. A su vez, hay un responsable social por cada una de las veintidós sedes judiciales pero éstas son multifuero, es decir, atienden también cuestiones penales y civiles entre otras. En lo que va del año, en tribunales ingresaron alrededor de 650 casos de padres que buscan adoptar, los cuales fueron distribuidos entre las cuatro trabajadoras sociales (aproximadamente 160 expedientes a cada una). Según la Coordinadora de trabajadores sociales de la Provincia de Córdoba, Alejandra Castro, “los recursos son escasos. Lo ideal sería incluir como mínimo tres trabajadoras más, ya que así el seguimiento del niño podría hacerse mensualmente o cada quince días”. Por ultimo, sostiene que “lo fundamental al poseer más recursos se cometerían menos errores”.


os niños en edad tardía no son los primeros escogidos para ser adoptados, el 98 % de los matrimonios inscriptos en el Registro Único de Adopciones pretende adoptar a niños menores de cinco años. Los chicos que no están dentro de ese rango de edad, deben esperar encontrar alguna familia que los reciba y mientras tanto viven con familias u hogares de acogimiento. Con respecto a la temática, María Luisa Moreno, Licenciada en Trabajo Social afirma que “cuando se decide la adopción, los niños permanecen en una institución hasta decidir qué hacer. Es un tiempo muy fuerte para el niño, por lo que desde las áreas de niñez hacemos todo lo posible para que ese tiempo sea el mínimo posible”. Una de las dificultades que tienen los niños en edad tardía, es que en algunos casos no se adaptan rápidamente a su nueva familia. Esto hace que sus nuevos padres se encuentren frustrados e impacientes y decidan regresarlos, generando que los niños se sientan confusos con lo que está ocurriendo. Est os padre s prin cipian t e s d e b e n s ab e r q u e e l pequeño pudo haber v iv i d o s i t u a c i o n e s d e violencia y por este motivo e s que le cu e st a for mar un vínculo de manera inmediata. Por ello tienen que h acer el mayor esfuerzo para que el niño se acostumbre y se adapte a este seno familiar que le resulta extraño para su vida. Es importante destacar que si el chico se siente bien, su aprendizaje y conducta será buena o la esperada como cualquier niño que se encuentra cómodo en su hogar. “El niño que finalmente es adoptado y que puede integrarse a su nueva familia, es un niño feliz, obviamente es un proceso que varía según la edad y en como fue la partida de su familia o del lugar donde estuvo últimamente”, afir ma Maria Luisa Moreno. Dar el ejemplo Cuando Fernanda Pérez y su marido tomaron la decisión de adoptar, se anotaron en el Registro de Bebes que es de 0 a 1 año. “En el Registro de Adopción nos explicaron que el tiempo de espera que en un bebe significa un promedio de siete u ocho años, en un registro de niños más grandes se acorta mucho. Lo pensa-

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mos un tiempo y decidimos hacer el cambio de registro. Nos pasamos hasta niños de 5 a 6 años con grupos de hermanos”. Luego de varios trámites y de haber realizado un taller para padres preadoptantes, fueron convocados por un caso de tres hermanitas y, a partir de allí, recibieron la guarda provisoria, guarda definitiva y finalmente consiguieron la adopción plena. Esta es la historia de uno de los pocos matrimonios que se animan a adoptar a niños desde tres años, aún sabiendo que vienen con una historia familiar. Desde que se plantearon la decisión de adoptar, no pensaron la edad que podía tener ese niño, tampoco se imaginaron que actualmente en su hogar tendrían a tres niñas y que lograrían concretar el sueño que es el de formar una familia. El proceso completo de adopción lleva mucho tiempo, pero ese momento puede ser bien utilizado para ayudar a la familia a que se for men los lazos. Para ello es necesario el acompañamiento de un equipo técnico que les brinde, al matrimonio adoptante, infor mación adecuada para poder conocer la historia familiar de los niños y criarlos con su verdadera identidad.

Sin pensar en la edad Decidirse a adoptar un niño no es algo sencillo, pero ¿Qué sucede al momento de resolver si adoptamos bebes o niños mayores de 3 años? La mayoría de las personas que decidieron adoptar eligieron a niños menores de un año. Pero cuando hay que justificar esta elección la única razón que resta es el desconocimiento. Los niños más grandes se adaptan a un ambiente diferente, más aún teniendo en cuenta que este es mucho mejor que el que le brindaban sus padres biológicos. Es cierto que insertar al niño mayor dentro del núcleo familiar puede ser más complicado que para un bebe, ya que un niño de 5 o 6 años comprende lo que le ha sucedido: el abandono, el maltrato, la espera al no ser adoptados. Pero esto sólo requiere de paciencia y la ayuda de especialistas. Después de todo, nadie sabe ser padre hasta que lo es, todas las vivencias siempre serán nuevas, sin importar si el hijo es biológico, adoptado, si es un bebe o un niño de 7 años.

Adopción de niños en edad tardía

La adopción de niños mayores no es la primera opción de las parejas En la ciudad de Córdoba, las personas prefieren adoptar bebes, esto se debe a que buscan formar un vínculo desde que son pequeños por considerarlo más sencillo.


a Convención sobre los Derechos del Niño considera a la familia como grupo fundamental de la sociedad, medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, en particular de los niños, quienes deben recibir la protección y asistencia necesarias para poder asumir progresiva y plenamente sus responsabilidades dentro de la comunidad. En este principio se basan las “familias transitorias” u “hogares sustitutos” entendiéndose a estos como aquellas familias que reciben y dan amparo temporáneo a niños, niñas o adolescentes que viven en situación de maltrato o abandono. Así, se les ofrece la posibilidad de compartir sus vidas como un miembro más de la familia. Se considera a dichas moradas como un sistema alternativo de protección. Su objetivo es proporcionar estímulos, a través de la atención individual de cada niño o niña, para que puedan desarrollarse sanamente y lograr superar las dificultades, por los que han atravesado. Por eso, estos hogares buscan crear las figuras paternales adecuadas para el menor, para que su sentido de identidad y pertenencia se vea favorecido en el proceso. En Córdoba, existen diferentes organizaciones que llevan a cabo esta tarea. Una de ellas es el “Programa Nazaret”, el cual promueve el derecho de todo niño a la convivencia familiar y comunitaria, mediante el sistema de protección alternativo de “Familia Transitoria” u “Hogar de acogimiento”. Su vicepresidenta, Ruth Fontaine, afirma que “en los últimos 13 años, este programa logró evitar la internación de más de 400 niños en instituciones de menores”. ¿Cómo funciona el Programa Nazaret? “Nosotros somos un grupo de familias, que voluntariamente se acercan por que quieren ser familia de transito”, explica Yanina Chialva, asistente social que colabora con el programa; los interesados se comunican con Nazaret y se presentan para una primera entrevista vocacional donde se les informa en que consiste el programa, cómo funciona, es decir todo lo que sea informativo; nosotros no damos el apto profesional, eso lo hace el Estado.” Chialva agrega, “después de ese

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Familias de acogimiento

Hogares de tránsito: a favor de los niños los hogares de acogimiento cuidan y contienen a niños cuyas familias biológicas no pueden hacerse cargo.

La educación en las familias de acogimiento Durante el tiempo en que un niño vive en un hogar de acogimiento, es cuidado por la familia que allí habita, denominada familia transitoria. Por un lado, los chicos de pre-jardín, de entre 2 y 5 años, van al jardín que la familia transitoria elige para éste. Y por el otro, los pequeños que ya cursan la primaria, según Ruth Fontaine, Vicepresidente del programa Nazareth, si éstos están concurriendo ya a un colegio

determinado cuando ingresan al hogar de acogimiento, el juez solicita un pase para que el niño pueda ir a uno más cercano de su nuevo hogar transitorio. Tanto e n su casa como en el colegio, el niño es asistido psicológicamente, ya que, cuando ingresan a la escuela suelen tener problemas de aprendizaje y de conducta, como hiperactividad, falta de atención y concentración.

primer paso el equipo técnico, asistente social y psicóloga, hace un examen donde se tiene que cumplir con ciertos requerimientos, por ejemplo a Nazaret no se puede acercar un matrimonio sin hijos, porque no funcionamos para dar niños en adopción y porque cuando se retira al menor puede producirse un daño. Nosotros tenemos que cuidar también psicológicamente a la familia que se acerca”. El segundo requisito que figura en el programa es que la pareja, no tenga intención de adoptar. “Nazaret no es una vía de adopción de niños, es una medida transitoria hasta que el juez decide la medida a largo plazo que puede ser la adopción o la restitución a la familia biológica del niño”. Por último, se exige a los interesados que respeten las decisiones del juez, “hay veces que el juez decide que vuelva con su familia biológica, y la familia de transito está en desacuerdo, pero hay que acatar la orden del juez.” Continúa Chialva, comentando: “Si se cumple con todos éstos requerimientos se pasa a una segunda entrevista que es con un psicólogo y con una asistente social del Instituto Eva Perón, que pertenece al Estado. Porque son situaciones muy complejas en donde las organizaciones del Estado saben cómo manejarse y lo hacen diferente a una ONG. Una vez que se evalúa a la familia voluntaria, los jueces de menores autorizan o no la entrega de un niño en tránsito a dicha familia”.Considerando lo antedicho, se puede concluir que “la familia transitoria” tiene por fin evitar la institucionalización, ya que resguarda al niño brindándole comprensión, cariño, protección y cuidado hasta que éste sea adoptado por una nueva familia o regrese a su familia biológica. Así, a través de la alternativa de un hogar de tránsito, se consigue que el niño pueda superar sus conflictos vividos bajo un modelo de contención adecuado, según explicó Ruth Fontainer, coordinadora del Programa. En nuestro rol de ciudadanos es necesario que adoptemos un compromiso para garantizar la protección, la asistencia, el bienestar de las futuras generaciones; como también es preciso generar espacios para promover el desarrollo individual y social de los niños que el día de mañana asumirán plenamente sus responsabilidades dentro de la comunidad.


¿Nos adoptamos? ara dar cuenta sobre el desafió que un matrimonio enfrenta al momento de adoptar, la historia de “Beto” nos ayuda a bajar los conceptos y tiempos con los que se maneja la justicia. En el año 1995, Beto, en su deseo de ser padre, comenzó los trámites de adopción de su hija Camila. La niña en ese momento solo tenía 3 años de edad. Beto y su mujer, sabían que los tiempos y la burocracia de la justicia se presentaban como un reto al cual sólo con entrega y paciencia podrían superar. Hasta el 2002 el matrimonio llevó el caso con un abogado, siempre los atendía la misma gente, el mismo juzgado, los mismos psicólogos, la misma asistente social. Hasta que en el año 2003 lograron contactarse con otro abogado, pensando que la lentitud del trámite se debía a la falta de compromiso del profesional anterior para con el caso. Nada cambió desde aquel momento, Camila cumplió 18 años el pasado marzo, y ahora es ella, con su mayoría de edad, quien pide el apellido de su padre. La joven, es quien solicita a la justicia que apruebe el cambio de guarda, que hoy tiene Beto como padre. Lo que siempre quisieron, pero con la diferencia que ahora Camila, en primera persona, se suma y busca el reconocimiento legal. Los largos tiempos con los que trabaja la justicia, provocaron que sea ahora Camila quien anhele por esos padres, quien pelee ante la justicia para que su apellido sea el mismo que el de Beto. Pasaron 15 años y todavía luchan por conservar su familia.

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Adopción en números -1.900 aspirantes. -500 esperas recién nacidos -40 niños en estado de adaptabilidad. -Cinco años de espera. -Dos años en hogares sustitutos. Según datos de la Fundación Adoptar el 75 por ciento de los niños son entregados a través del tráfico de niños, mientras que sólo el 25 por ciento respeta el camino legal.


n Córdoba, desde que se creó en 2001 el Registro Único de Adopciones se anotaron 1.900 aspirantes, pero en todo 2009 hubo sólo 40 niños en condiciones de ser adoptados. Esa brecha hace que pasen años entre el día de la inscripción y el de la entrega de un niño. Según estimaciones de especialistas y padres adoptivos, la espera de un niño, en Argentina, casi nunca es menor a cinco años. La demora para que un niño pueda ser dado en adopción radica en que debe existir alguna causa que la justifique, como el abuso sexual, violencia familiar o abandono por sus padres. Y ese abandono no es fácil de dictaminar; hay plazos extensos para los tiempos de un niño que deben respetarse, y existe la obligación de que se intente que éste viva con su familia biológica. Sólo como excepción se puede dar una guarda con fines de adopción. La principal causa de demoras radica en el tiempo en que debe establecerse el “estado de adoptabilidad” de un niño. La nueva ley de adopción 24.779 en su Artículo 316 declara el estado de adoptabilidad cuando: “Personas menores de edad cuyos padres sean desconocidos, y hayan resultado infructuosas las medidas adoptadas para localizarlos. Cuando los padres de la persona menor de edad, luego del cumplimiento del período de mantenimiento del vínculo familiar, ratifiquen su decisión de entregarlo en adopción. Cuando se trate de personas menores de edad huérfanos, sin autor o cuando el niño o la niña así lo soliciten”. La declaración del estado

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Demoras/Adopción

La espera en Argentina casi nunca es menor a cinco años Miles de personas quieren adoptar y, por diversas razones,los trámites se hacen eternos y muchas veces la adopción termina siendo imposible.

de adoptabilidad será determinada por la autoridad judicial en todos los casos antes de otorgar la guarda e iniciar el juicio de adopción. Se tramitará ante la autoridad judicial con competencia en asuntos de familia de la jurisdicción donde se encuentre la persona menor de edad. Según Patricia García de Arce, Coordinadora del Servicio de Adopción: “La realidad es que muchos chicos están en institutos por una situación transitoria, pero después vuelven con su familia biológica y en muy pocas ocasiones el juez dictamina que estén en condición de ser adoptados. Hoy, la legislación argentina, prioriza la relación biológica”. La realidad muestra a jueces de familia que deben decidir sobre la condición de adoptabilidad de chicos que, en muchos casos, cargan con una historia familiar muy complicada. La larga espera que implica el proceso de adopción en los registros -opción que busca darles transparencia a las adopciones y seguridad a los padres adoptivos- hace que, paradójicamente, se fortalezcan los caminos ilegales. A pesar de las demoras para poder adoptar por la vía registral, Ricardo Rosemberg, titular del Registro, recomienda esa opción sobre la adopción directa. “Es más segura y transparente, tanto para los padres como para el niño”, afirma. “Pero hay que estar en los zapatos de quienes deben esperar”. El titular del ente cree que lo mejor sería un cambio de ley para limitar la adopción directa pues, en la práctica, lo que se da es la compra-venta de niños disfrazada de la elección de la progenitora de dar su bebé a la familia que ella quiere.

Esperas que desesperan Según especialistas, en nuestro país las esperas son un tanto extensas debido a que hay muy pocos niños para adoptar. Pero es pertinente señalar que debería haber más apertura por parte de los incriptos para que analizaran la posibilidad de adoptar a chicos más grandes. En relación a las demoras en materia de adopción, y como una alternativa a la reducción en los tiempos de espera, la diputada nacional Cynthia Hotton plantea que, pasado un lapso de dos años en un hogar o institución, los jueces deberían encontrarle una familia. Por otra parte, la senadora María Eugenia Estensoro intenta desde su banca en el Congreso de la Nación, que se informe sobre la cantidad de niños y adolescente en estado de adoptabilidad en las instituciones del país y la razón por la cual todavía permanecen en dichos hogares. El problema que azota a miles de familias argentinas es complicado y más para la provincia de Córdoba en donde son 1700 los interesados en obtener la adopción y son 500 esperan recién nacidos.


Daños psicosociales

Abandono de menores e institucionalización: “chicos víctimas de grandes” Las situaciones de riesgo en los menores pueden determinar su adoptabilidad. El abandono y la institucionalización generan daños en su personalidad y desarrollo que dificultan su nuevo vínculo familiar.

i hubie ra conciencia de parte de los padres de los daños que se le hacen a los chicos exponiéndolos a estas situaciones de expulsión del seno familiar, creo que las cosas serian diferentes”, reflexiona la psicóloga, María Molina, sobre la situación de los menores que deben ser alojados en instituciones por diversos problemas sociales. La Ley Nacional de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes (26.061) establece que los menores podrán ser privados de su familia excepcionalmente y por tiempo limitado. La disposición no se aplica por falta de recursos económicos sino por situaciones que pongan en riesgo la integridad de los menores: violencia, maltrato, abusos, entre otros. Esta normativa prioriza el interés superior de los niños y el mantenimiento de los vínculos familiares. Los 650 menores que se encuentran en guarda preadotiva en la provincia de Córdoba, fueron retirados de sus familias porque “muchas veces no pueden permanecer en ese ambiente por estar expuestos a un sinnúmero de peligros y riesgos, más cuando hay violencia familiar, hay distintas experiencias muy fuertes desde lo físico y emocional”, explica Molina.

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Ingreso a una institución Un Juez de Menores en lo Prevencional decide que un niño vaya a un Instituto de menores, hogar de tránsito

o familia acogedora hasta determinar restituirlo a su familia biológica o declarar el estado de adoptabilidad. Ruth Fontaine, vicepresidenta y coordinadora del “Programa Nazaret”, de familias de acogimiento, sostiene que “la institucionalización, de cualquier forma, evita la socialización, hay una privación emocional, no tienen familia propia. A los niños los afecta mentalmente, psicológicamente, emocionalmente, ser retirados de su familias.” La “Fundación Querubines”, alberga niños de hasta 5 años “porque es la

tiene modalidades de trabajo diferentes con los menores en adopción, desde que ingresan por semiabandono hasta que es otorgado a una familia en guarda preadoptiva. Todos declararon estar orientados a la contención del niño luego de una situación de abandono. “Los chicos son víctimas de situaciones de grandes, que los ponen en una vulnerabilidad permanente”, según Ruth. En Nazaret, recibe niños que tienen entre 0 y 10 años. “El Programa surgió viendo la necesidad de los niños que están en institutos de

Perón, alojan niños de entre 5 y 8 años, y reconocen problemas de adaptación de los niños, pese a las acciones realizadas. Sin embargo, Gorjon reconoce que “los problemas en general vienen de las familias biológicas más que de los Institutos”.

Adopción Paula Angaramo, psicóloga especializada en niñez y adolescencia sostiene que incluso en la restitución del derecho del niño a una familia cuando ingreso es adoptado, no es “fácil”. “Está ingresando una persona que es

“Te da la sensación de que lo que ellos han vivido jamás lo van a poder superar , hay chicos que tienen dificultades de conducta, en la relación con sus pares...” etapa que nos marca durante toda la vida, al principio, cuando los niños ingresan tienen mucho miedo o desconfianza con los adultos, algunos muy introvertidos, pero también hay otros muy agresivos donde muestran la bronca reprimida”, según Micaela Rodríguez. Adoptabilidad El plazo máximo en que un niño puede estar alejado de su familia y en el que debe determinarse su condición de abandono y adoptabilidad es de 90 días. Fontaine afirma que “los chicos tardan entre 3 y 12 meses en ser declarados en adoptabilidad, ese tiempo debería ser más corto”, agrega. Cada tipo de institución

menores, el derecho a la convivencia familiar que ahí no se cumple”, explica Ruth. Evelina Gorjon, psicóloga de la institución afirma que incluso la institucionalización puede obstaculizar la adopción del menor. “El hecho de ingresar a una familia es la misma terapia salvo casos de niños con problemas serios”, agrega Ruth. Rodríguez afirma que la misión de “Querubines”, es “que los niños puedan conocer otro trato con los demás que no sea la agresión, que puedan superar los problemas que tuvieron y confiar de nuevo. Si bien el hogar es chico no se compara con una familia”. En el Instituto de Intervención Temprana Eva

diferente, hay que crear hábitos en esos chicos y la familia también tiene que tener mucha paciencia y adaptarse a los ritmos que va a tener este chico”. Para Molina “te da la sensación de que lo que ellos han vivido jamás lo van a poder superar, hay chicos que tienen dificultades de conducta, en la relación con sus pares y empiezan a incursionar en transgresiones, también existe problemas para poder integrarse a la vida escolar” y concluye “si pudiéramos asegurar más tranquilidad para los chicos y no tuviera que aparecer la instancia de la adopción mejor, pero estamos hablando de una utopía”.

Adopción directa a Ley Nacional de Adopción regula cuáles son los procedimientos, requisitos y tiempos para poder adoptar. A pesar de esto, los tiempos del proceso de adopción son muy largos; y si la familia originaria decide apelar este plazo se extiende aún más. Debido a ello, y a la negativa de los padres de que sus hijos pasen a institutos, hogares o a familias existe lo que se denomina “adopción directa”, cuando la mamá decide dar a su hijo a una persona que conoce y quiere adoptar, Este es el caso de Nené Nicolás, quien decidió adoptar a Emilse. “Vino a hablar conmigo…no podía hacerse cargo . la anotó, y me llevó el documento a… cuando nació nos presentamos en tribunales”. aquí, Nené comenzó a transitar los trámites de adopción. Este es un caso típico de “adopción directa” donde las cosas funcionan de otra manera: la madre biológica elige y los trámites de adopción se hacen de una manera diferente, sin que los niños pasen por un proceso de institucionalización. Este tipo de adopción está permitida en nuestro país, ya que es legal pero no socialmente aceptada debido a que se podría llegar a confundir con otro tipo de situaciones que no están contempladas por la ley.

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Mejor prevenir a situación de abandono o semiabandono, junto a la institucionalización posterior, posponen la integración del niño en una organización familiar (derecho reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niño). Ello, dependiendo de la edad del menor, las razones de su ingreso, el tipo de institución y la duración, genera daños psicosociales porque impide realizar de forma completa un proceso regular de identificación personal y de socialización. A pesar de esto, también es cierto que muchas veces en la familia biológica no pueden permanecer ya que están expuestos a un sinnúmero de peligros y riesgos, como violencia familiar y abuso. Es por eso que la “erradicación” de la situación de los niños semiabandonados u abandonados implica la toma de conciencia de la sociedad para evitar su devenir. Lo ideal sería que los padres pudieran tener conciencia de los daños que le provocan a los niños exponiéndolos a estas situaciones de expulsión del seno familiar y lo que genera el ir y venir en el proceso judicial. Cada uno de ellos, presenta una historia de vida particular que debe ser tomada en cuenta por las autoridades, los futuros padres y la sociedad en su totalidad. El dolor que ellos experimentan, la desilusión, la desesperanza, son marcas imborrables de una infancia quebrantada que tiene como actores responsables quienes incurren en la falta de concientización y compromiso con el sector más vulnerable y artífices necesarios del futuro de nuestra sociedad.

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aría es estudiante, y el mate, junto al termo en el escritorio, es testigo de ello. Se sienta en la punta de la mesa, y comienza a hablar, sin dar tiempo a las preguntas. Hoy, tiene veinte años…y una magnífica historia para contar. “A mis hermanos y a mí nos adoptaron de muy chicos. Yo me acuerdo de todo. Mi mamá, Alba, quería tener un bebé, pero no podía. Entonces, decidió cumplir su sueño y adoptar uno”; cuenta mientras comienza la ronda de mate. Se ríe con cierta ironía y recalca: “uno”. “Yo nací en la localidad de Nono. Mi mamá biológica me tuvo a los catorce años. ¡Catorce! ¡Una nena! Y más tarde nacieron mis hermanos, José y Angy. Como mis papás no podían mantenernos, nos entregaron a “La casa del niño”, del Padre Aguilera.. Parece que su voz fuera a quebrarse. Pero de su boca se desprende una sonrisa radiante, y no se detiene ni un momento. Ya ha contado su vida una y mil veces, pero se sorprende de su propio relato. Quizás el destino, quizás la suerte, quizás el amor, llevó a Alba a visitar el hogar para convertirse en madre. “Mi mamá estaba muy apurada, parece. Bebés no había, y además había muchas familias anotadas para adoptar. Para ese momento, yo tenía cuatro años, y mis hermanitos, tres y dos. Cuando le dijeron a mi mamá que había en el hogar tres hermanitos, no lo dudó. Decidió no separarnos y pidió la tutela.”

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Todo lo que dice se dibuja en sus gestos. Se acomoda el pelo renegrido. Suspira. El celular suena.Sonríe al ver la pantalla.:su hermana acaba de avisarle que aprobó un parcial de fotografía. “Y bueno, el juez nos permitió esta casa como hogar sustituto. Pasaron como dos años y la adopción no salía. Hasta que un día, vi que mi vieja llegó muy contenta. Ese sábado, creo, hubo una fiesta en casa. ¡No faltó nadie!”. María, José y Angy eran oficialmente los “hijos de Alba”. Hasta hoy, los hermanos le agradecen a la vida aquella aventura del destino y recuerdan su primera Navidad en familia y como si algo mágico se apoderara de sus corazones, reavivan el recuerdo una y otra vez. Otra historia En otro rincón de Córdoba, también hay una historia que moviliza. La voz de Gustavo, desnuda los miedos de un padre que convive con la

incertidumbre. Desde hace dos meses, en su casa viven dos hermanos, bajo la situación de guarda. Los niños se transformaron en sus hijos, porque así los nombra, a cada rato y para siempre. Sin embargo, si el juez lo decide, los nenes deberán volver con su padre biológico. “Tengo miedo de que el juez no me los deje. Yo me preparo para lo peor, el tema es que ya nos encariñamos con ellos. Estoy hasta las pelotas”, expresa con un nudo en la garganta. El papá biológico es adicto a las drogas y la mamá desapareció de la escena. En total son cuatro hermanitos, dos de los cuales están con Gustavo y el otro par, al amparo de dos familias diferentes. “Si el juez entiende que el padre se recuperó y tiene los ingresos, se los va a dar. Es duro porque uno los quiere mucho. De hecho, nos dicen papi, mami. Son mis hijos”. A la hora de analizar el proceso judicial, Gustavo es crítico. “Es insano para los

chicos y para nosotros. Ya creamos un vínculo y de pronto, te los llevan y después te quedás con un vacío enorme. Igualmente, antes de dártelos te aclaran que esto puede pasar”, remarca con dolor. Gustavo afirma una y otra vez que no volvería a intentarlo. La posibilidad de que sus hijos vuelvan con su papá biológico es un dolor que no quiere vivir dos veces. Sin embargo, deja algo en claro. “Voy a ir a visitarlos cada vez que pueda, o hasta que empiece a ver que me hace muy mal”. Igualmente, entiende que lo mejor para los nenes es volver con los padres biológicos. “No tengo dudas que sería lo más apropiado, siempre y cuando el padre esté recuperado y pueda contenerlos. Ellos estuvieron en estado de desnutrición y atravesaron muchas cosas feas”, aclara con algunas lágrimas asomando en sus ojos. Desde hace dos meses, los cuatro hermanitos se reúnen con su papá biológi-

co. Los jueves, el día indicado para el encuentro, Gustavo vive una mezcla de sensaciones. “Ese día en el Instituto de Menores se vuelven a juntar todos los hermanitos. Mi señora me cuenta que la nena que está con nosotros juega con el padre. El nene, es indiferente. Lo duro de la jornada es cuando acaba y los hermanitos son separados para volver respectivas familias”. La visión de Gustavo cambió en todos los ámbitos de su vida. “Desde hace un tiempo estoy evaluando qué hacer en las vacaciones y no puedo definirlo.Tengo armadas unas vacaciones con los chicos y otras sin ellos. Me encantaría poder llevarlos pero no quiero ilusionarme”, sostiene ahora con la voz quebrada. Sin dudas que sus días se visten con la sonrisa de sus hijos, que desparramados en el living juegan a quererlo a través de la intuición, de a poco, como se construyen las historias que explican el sentido de la vida.

Adopción múltiple La historia de vida de dos familias: una adoptó a tres hermanos para no separarlos; la otra, vive con la incertidumbre de la guarda adoptiva. Pese a la dificultad, evitar la separación es posible .

Hermanos biológicos: un universo atravesado por la esperanza y el desasosiego

Cuando tu vida es un problema y No es obligatorio no sos culpable de nada que las familias adopten al grupo Cómo explicarle a un niño que su hermanito se debe ir pero él no lo puede acompañar? ¿Cómo hacerle entender que la personita que ve todas las semanas, por disposición legal, lleva su misma sangre pero ya no comparte su suerte? Estas preguntas surgen cada vez que en los pasillos de los juzgados en los Instuto de menores, los hermanitos se van con familias distintas. La legislación en materia de adopción tiene aún, fisuras, que marcan a fuego a las personas que recurren a ella. El proceso de guarda judicial va desde 4 meses a 1 año pero no asegura la tenencia definitiva. Los padres conviven ese tiempo con la criatura pero cabe la posibilidad de que su hogar definitivo no sea ese mismo. Además, comienzan a jugar la incertidubre y la angustia de no saber si los hijos permanecerán en los hogares de las familias que decidieron cobijarlos.

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La prioridad de adopción en un niño que finaliza el proceso de guarda la tiene quien encabeza la lista de espera. Generalmente el juez solicita que los hermanos biológicos en adopción no sean separados. Sin embargo en la práctica no resulta tan fácil ya que, por lo general, los adoptantes no tienen hijos propios y comenzar con más de uno, genera inseguridades. A eso debe sumarse el trastorno psico-afectivo que afecta, en gran medida, a quienes poseen como primeros recuerdos las paredes de un hogar sustituto. La negación a estar solos, la facilidad para la socialización, la inquietud por las cosas que los rodean y la predisposición al afecto representan las patologías ms comunes para estos niños. Los tiempos de la justicia no mantienen relación con la cronología del niño. Y la culpa lastima la ingenuidad de los pequeños.

as familias que llegan con la intención de adoptar, deben completar diversos formularios. Uno, cuenta con categorías para que los futuros padres “seleccionen” lo que buscan. Hay alrededor de diez categorías. Las dos últimas corresponden a niños que forman un grupo de hermanos. Como regla general, se tiende a no separarlos, y se los coloca a todos en una guarda pre adoptiva. Según Ricardo Rosemberg, titular del Registro Único de Adopciones en Córdoba, las familias no están obligadas a adoptar al grupo, sino que lo hacen para no destruir sus lazos familiares. En estos casos, no hay leyes específicas ni regulaciones escritas. Los padres que están dispuestos a adoptar un solo niño, no son tenidos en cuenta si surgen grupos de hermanos. Además, puede suceder que una familia adopte a un infante, y al tiempo se entera de que la madre tiene otro hijo. El objetivo es el mismo: mantener unido el lazo de hermandad. En estos días, todavía no existen regulaciones que puedan organizar la situación de los hermanos biológicos.

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Aunque no haya legislaci贸n vigente respecto de la adopci贸n de hermanos, evitar laseparaci贸n es posible. La comunicaci贸n interna, juega un papel fundamental.


Adopciones Internacionales

30 familias cordobesas buscan adoptar en el extranjero Adoptar un niño extranjero en nuestro país, ya es una realidad. Es una elección quizás impulsada ante la imposibilidad de adoptar en Argentina. Claves para realizar el trámite.

La necesidad de tener un hijo traspasa los límites nacionales. En la provincia de Córdoba, unas 30 familias ya experimentan distintos grados de avance en el trámite de adoptar internacionalmente a un pequeño. Algunas lo hacen porque consideran propicio no tener que esperar tantos años en adoptar en nuestro país. Además, en Córdoba capital, cada vez hay menos chicos que se entregan en guarda pre- adoptiva. En 2002, desde el Registro Único de Adopciones se concedieron en guarda a 100 niños, mientras que en 2009 sólo se otorgaron 40 en Córdoba capital, informó Ricardo Rosemberg, titular del registro provincial. Según el Registro Único de Aspirantes con fines Adoptivos, hay 2000 matrimonios en espera para adoptar niños, y según el Juzgado de Familia en Argentina hay aproximadamente 10.000 familias en la misma situación. La adopción internacional es un tipo de adopción por la cual un individuo o una pareja se convierten en los padres legales y permanentes de un niño o niña nacido en otro país. La legislación argentina no explicita, ni regula las adopciones internacionales. Nuestro país no firmó la Convención sobre Adopción Internacional, adoptada en La Haya en 1993, que prevé mecanismos a para adoptar internacionalmente. Sin embargo, ninguna ley del país las prohíbe.

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.Proceso y requisitos Para residentes argentinos, la manera correcta de lograr una adopción en el extranjero es cumplimentando los requisitos exigidos por la ley del país donde se va a adoptar. La especialista Fabiana Quiani en Derecho Internacional Privado, explica, que el proceso de la adopción internacional depende de las leyes del país de los padres adoptivos. Un expediente para una adopción internacional contiene una gran cantidad de información sobre los futuros padres. Esto incluye: información financiera, comprobación de antecedentes, huellas digitales y el certificado de idoneidad. Una vez completado, el expediente se somete a la revisión de las autoridades correspondientes en el país de origen del niño. Después de que se repasa el expediente y aprueban a los preadoptantes, se les otorga.un posible niño. El país del pre adoptado envía a los padres información sobre el niño: edad, género, historia de la salud, etc. Luego, se establece una fecha para el encuentro en el país de residencia del niño a ser adoptado. Para finalizar, cuando el Juez del país del niño adoptivo dicta la sentencia, el proceso está terminado y el pequeño puede ingresar, sin problema al pais de residencia de

sus padres adoptivos. El Certificado de idoneidad Sólo a través de un proceso judicial en Argentina se puede obtener actualmente una evaluación psicológica y de un asistente social considerado como "oficiales" que determinen la idoneidad de los preadoptantes. Esta evaluación se hace en base a los requerimientos

cionales. Ninguna agencia, asociación, fundación y/o intermediarios pueden obviar este requisito. Tiempos de la Adopción El tiempo de adopcion depende de los requisitos de cada país. La adopción internacional presenta la ventaja de ser mucho más cortas en tiempo en relación a las adopciones en Argentina.

La adopción internacional es un tipo de adopción por la cual un individuo o pareja se convierten en los padres legales y permanentes de un niño nacido en otro país. del país donde se encuentra el menor. Por otra parte, la mayoría de los países requieren un compromiso de seguimiento de la adopción por varios años. Todo certificado emitido por cualquier otra autoridad, psicólogo o asistente social matriculado privado no es válido como emanado de "autoridad oficial" o "privada autorizada". Una sentencia extranjera pronunciada sin un certificado de idoneidad, puede ser cuestionado por autoridades judiciales argentina e incluso extranjeras ya que la constancia de la idoneidad es un documento ineludible para adopciones internacionales. Los equipos técnicos del Juzgado son los únicos autorizados para otorgar el Certificado de Idoneidad. Esta constancia es un requisito indispensable para tramitar adopciones interna-

Esto se debe a que los países extranjeros donde hay niños para adoptar, presentan mecanismos más ágiles y rápidos. Estos países requieren, con urgencia, padres y hogares para niños, ya que mucho de ellos se encuentran en extrema pobreza como es el caso de Haití, países de África y América Central. Además en la mayoría de los lugares donde aceptan adopciones internacionales, la adopción directa está prohibida salvo para parientes consanguíneos y colaterales. Por eso, todos los niños entran en listas de adopción, lo que evita cualquier tipo de venta encubierta de menores por parte de progenitores e intermediarios. Frente a esta realidad, en Argentina no hay estadísticas oficiales sobre cuantos son los padres argentinos que decidieron adoptar en el extranjero.

Tráfico de niños Cuando decida adoptar fuera de Argentina debe tener información precisa del origen de los niños y verificar que las adopciones sean transparentes en el extranjero. Es imprescindible garantizar que todas las adopciones sean lícitas y no supongan la explotación de los niños, niñas y familias involucrados en estas. En algunos casos, las adopciones no se han realizado dando prioridad al interés superior de los niños, ya que los procedimientos empleados no fueron suficientes para prevenir las prácticas deshonestas. La persistencia de las debilidades sistémicas ha dado lugar al secuestro y la trata de menores, la coerción y la manipulación de sus padres biológicos, a la falsificación de documentos y al soborno. La Convención sobre los Derechos del Niño, estipula claramente que todos los niños tienen derecho a crecer en un entorno familiar.Las adopciones internacionales constituyen una de varias opciones en materia de cuidado estable. Cuando se trata de un niño que no puede ser criado en un ámbito familiar en su país de origen, la adopción internacional puede resultar la mejor solución de carácter permanente. Muchos son los paises que se encuentran preparados para la adopción internacional.


Burocracia Argentina n Argentina, hay más de 10 mil chicos en condiciones de ser adoptados y un número similar de parejas que quieren tenerlos en sus hogares y tratarlos como los hijos que, por diversas razones, no tienen. Pero la burocracia del Estado, el atraso de las leyes y la desidia de la justicia impiden ese encuentro. Hasta que eso no cambie, miles de argentinos se desgastan deambulando por los juzgados, tratando de acelerar los trámites. Como es el caso de Marcello y Laura Chivazza, que permanecen en una lista de espera hace 16 años intentando adoptar un niño argentino. Cansados de esperar, decidieron tramitar la adopción de un niño haitiano, Jeffson. Lograron una sentencia definitiva seis meses después. En Argentina se ha perdido de vista que el tema de las adopciones no es un derecho para los que buscan adoptar, sino para que el menor adquiera una familia. El sistema debe mejorar. La falta de agilidad en los procedimientos, como el tiempo de averiguación sobre los posibles familiares del niño lleva un periodo muy largo: “muchos años”, lo que provoca que el bebé crezca y deje de ser atractivo para las parejas. Ante esto, las adopciones internacionales van en crecimiento. Si bien es un fenómeno relativamente nuevo en nuestro país. Ante el porcentaje minoritario de menores susceptibles de adopción nacional, los futuros padres adoptivos se ven obligados a recurrir a los niños de los países subdesarrollados para satisfacer el deseo de formar una familia.

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Acogimiento alternativo

Sólo 30 familias están dispuestas a acoger menores en su hogar Al contrario de lo que ocurre con la lista de espera de adopciones, pocas personas se interesan en el acogimiento de chicos bajo medidas excepecionales. Los motivos serían la falta de información y el requisito de un especial perfil psico-social.

as medidas excepcionales son aquellas que se adoptan cuando las niñas, niños y adolescentes estuvieran temporal o permanentemente privados de su medio familiar o cuyo interés superior exija que no permanezcan en ese medio. Históricamente, en nuestro país, cuando un menor era separado de su hogar, la solución se sustentaba en el poder de coerción del Estado: institucionalización o judicialización del menor afectado. Ahora bien, desde que en 2005 este esquema ha sido reemplazado en el aspecto legislativo por el Sistema de Protección Integral (que considera a la niña, niño y adolescente como un sujeto activo de derechos), el desafío ha sido la elaboración de un plan que se adecue a este nuevo sistema. En este sentido, en nuestra ciudad, se lanzó el año pasado el programa “Familias para Familias”, mediante el cual, un menor bajo medida excepcional, es acogido por una familia seleccionada por el menor tiempo posible, hasta que se resuelva su situación. Los especialistas dicen que esta modalidad de acogimiento alternativo, es la respuesta más adecuada para la separación temporaria de un niño con su familia de origen. Sin embargo, actualmente sólo 30 familias cordobesas participan del programa. Para Carolina Zemborain, responsable de “Familias para Familias”, el número

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insuficiente de participantes se debe, entre otras razones, a la escasa difusión de programas de acogimiento, a la confusión conceptual entre adopción y acogimiento, y al perfil psico-social que debe reunir la familia acogedora para ser seleccionada.

extensa, o su familia comunitaria, en el menor tiempo posible. Y el rol de la familia de acogimiento es cuidar del niño mientras se da el proceso de revinculación, sin tener expectativas de una posible adopción a futuro. Debido a esto, el interés de muchas familias desapareció.

Acoger no es lo mismo que adoptar

La solidaridad en juego

Cuando se lanzó el programa “Familias para Familias”, la Subsecretaría recibía un promedio de entre 30 y 40 llamadas por día de personas interesadas. Esta cantidad hacía suponer que el programa sería todo un éxito. Sin embargo, la falta de información les jugó en contra. La mayoría de esas llamadas se efectuaban desde el desconocimiento: se confundía la

Las familias acogedoras deben tener un sentido de solidaridad totalmente desinteresado. No reciben ningún tipo de remuneración económica por su participación. La única motivación debe ser la intención de brindarle al menor protección física, psicológica y social, proveerlos del bienestar integral al que tienen derecho. Carolina Zemborain, expli-

Familias” funcione, el elemento clave es una solidaridad fundada en el amor desinteresado por el otro. Pero, hasta el momento, sólo 30 familias con este perfil se han animado a hacer propio el desafío de luchar por la protección integral de los menores en riesgo.

Requisitos para acoger El programa “Familias para Familias”, establece una serie de requermientos para ser seleccionado: -Presentar un certificado de antecedentes. -Aaprobar un examen psicológico y social que demuestre que el grupo familiar esta en condiciones óptimas para cuidar a un niño. - Que los interesandos no estén atravesando un emba-

Los especialistas dicen que esta modalidad de acogimiento alternativo, es la respuesta más adecuada para la separación temporaria de un niño con su familia de origen. oportunidad de acoger a un niño con la posibilidad de adoptar. Las familias que ingresan a este programa no tienen la posibilidad de adoptar al menor que reciben en su hogar. Esto se debe al trabajo en conjunto que se realiza con el área de “Revinculación familiar”. Verónica Salas, responsable del programa de revinculación, explica que el objetivo principal es que el niño pueda volver a vivir con su familia biológica, su familia

ca que encontrar familias con este perfil es bastante difícil porque muchas veces, los intereses de quienes acuden al programa son el de “llenar el vacío de los hijos que no pueden tener”, o simplemente nunca pierden la esperanza final de la adopción. La familia debe tener bien claro desde un principio que el proceso de revinculación se tiene que hacer, y deben tener una apertura para acompañar al niño durante este proceso. Para que “Familias para

razo ni un período de amamantamiento. - No haber tenido pérdidas afectivas recientemente, ya que los niños necesitan cuidado intensivo. - Mantener una actividad laboral y acreditar una situación económica estable. - No presentar problemas de salud graves o incapacidades. - Asistir a todos los talleres de información y orientación que se brinda entorno a las características del Programa.

Eco de una tendencia Proteger el centro de vida, la familia. Ese es el objetivo primario de la ley de protección integral de los derechos de la minoridad. Carolina Zemborain, responsable del programa “Familias para Familias”, asegura que “se está trabajando en línea con las políticas que vienen realizando algunos países de Latinoamérica” y que los programas de acogimiento, son la respuesta más adecuada a la separación temporaria de un niño con su familia de origen. Es que esta modalidad permite el desarrollo armónico de la personalidad del niño, en el seno de una familia que lo respete. En el último seminario organizado por el RELAF (Red Latinoamericana de Acogimiento Familiar) encontraron algunas respuestas a éste escenario y son: Desconocimiento de la experiencia de modalidades de acogimiento, escaso entrenamiento en la temática, búsqueda de respuestas inmediatas y presión ejercida por quienes realizan actividades laborales en residencias y temen perder sus lugares de trabajo. Ante una situación de negligencia, maltrato, abuso o abandono, la contención de los chicos implicados se resolvía con la institucionalización. Hoy, Córdoba busca revertir esta realidad haciéndose eco de una tendencia que se expande en Latinoamérica.


Una total falta de compromiso n Córdoba sólo 30 familias forman parte del programa “Familias a Familias”. No es raro si entendemos que la única motivación de las familias acogedoras debe ser la intención de ofrecer protección ambulatoria a un niño, sin esperar nada a cambio. Así es fácil comprender porque son pocas. La pregunta surge inmediatamente, ¿está preparada la sociedad cordobesa para este tipo de programas?. Solidaridad implica algo más que brindar ayuda. Es compromiso y desinterés. Cualidades que nada tienen que ver con las acciones de la vida moderna. Ocurre que muchas veces las personas que acuden a “Familias para Familias” lo hacen con el fin de cuidar niños porque ellos no pueden tenerlos. Y el programa no busca reparar el vacío de una familia sin hijos, sino resguardar el bienestar del menor temporariamente. Desde esta perspectiva, se hace difícil pensar que los intereses personales no entren en juego a la hora de realizar una acción. En este sentido, no podemos creer tan solo en el significado de las palabras. De hecho, hay programas demagógicos que reciben el nombre de “solidaridad”. Hay que definir nuevos conceptos, ser concientes del verdadero significado de las palabras. De este modo, darnos cuenta que en nuestro tiempo ser solidario no es una tarea fácil. Por otro lado, hay que buscar las causas por la cual la ciudadanía moderna no sea capaz de arraigar el verdadero significado de solidaridad. Quizás sea por la visión simplificada de la sociedad contemporánea, donde las actitudes solidarias se desplazan a la generalización de prácticas colaborativas. En palabras simples, ser solidario hoy es por ejemplo participar de una organización. Prácticas que dejan de lado el compromiso, para promover la autorrealización individual de quien ayuda ocasionalmente. Resulta que una sociedad que no entienda el compromiso con una causa como una entrega absoluta, no está preparada para recibir programas como este. “Familias para Familias” excede los límites de una política de intervención. Pretende cambiar la conciencia ciudadana en cuanto al concepto de solidaridad. Tal vez este programa sea el inicio de algo más o tal vez se quede en mitad de camino.

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l término inclusión remite al hecho de integrar algo o alguien dentro de una determinada acción, movimiento, grupo o cosa. Contener: Tener algo adentro de sí del que pueda formar parte. Una familia acogedora es un marco familiar en el que sus integrantes comparten un hogar, historias, anécdotas y metas hacia el futuro; que promete al niño integrado vínculos afectivos, calidad de vida, seguridad y protección estables que le permitan desarrollar su propia identidad en un presente normalizado y un futuro con más y mejores oportunidades. Dentro de la cultura y las particularidades propias de cada familia; las parejas, personas e instituciones que funcionan como acogedoras temporales, tienen el desafío de contener a un niño que carga con una historia difícil que lo ha marcado de alguna manera. Adentrar: Avanzar hacia el interior de algún lugar. Abrir la puerta del hogar a un niño que cuenta con experiencias traumáticas que han generado que un juez de menores decida sacarlo de su entorno familiar biológico. Darle la posibilidad de conocer lazos sociales hasta ahora desconocidos. Permitirle tener la noción de que lo normal debiera ser estar en un clima de tranquilidad y contención, facilitando que cicatricen las heridas de un pasado cercano. Acompañar: Compartir experiencias, interactuar. La familia que acoge a un niño, toma para sí, el deber de cuidarlo temporalmente y hacer de nexo para permitirle, en el mejor de los casos, volver con su familia biológica o sino, poder acceder a otra familia que pueda adoptarlo permanentemente. El vínculo entre padres acogedores y niños acogidos genera una suma de valores y sentimientos de cariño mutuos aún cuando finalmente se pueda llegar a la separación. De hecho, si reflexionamos veremos que algunos de nosotros hemos colaborado sin darnos cuenta en situaciones de acogida: cuidando puntualmente a un sobrino nuestro, al hijo de unos amigos, o incluso al de algún vecino que, por ejemplo, ha estado ingresado en un hospital durante un tiempo. Esto que en ocasiones se realiza de manera voluntaria en realidad está regularizado por las Administraciones Públicas, que tratan que todo menor disponga de aquellos elementos adecuados y necesarios para su correcto desarrollo, crecimiento y educación. Acoger: admitir a alguien

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en su casa o compañía para ayudarla o protegerla. El niño llega desprotegido al hogar y necesita ser recibido de manera tal que sienta que en este nuevo lugar ocupa un lugar de relevancia. Las familias de acogimiento pasan por un proceso de adaptación y seguimiento para ver cómo se desenvuelven y cómo es la relación con el niño que ocupa el hogar. Pero, ¿En qué consiste el trabajo dentro de los hogares sustitutos o familias acogedoras? La evolución de un niño en el hogar requiere de la atención individual y de los estímulos que proporcionan los padres temporarios. Las familias son visitadas con regularidad por equipos técnicos profesionales, especializados en la psicología infantil y en la asistencia social. Estos realizan entrevistas personalizadas con los niños y padres para seguir de cerca la relación y evolución. Mediante la ayuda de los profesionales y de sus padres sustitutos se va a tratar de instalar al niño en un medio familiar donde las figuras paternales son adecuadas. Esto le posibilitará desenvolverse y crear una relación abierta con el medio, favoreciendo y “alimentando” su sentido de identidad y pertenencia, y su proceso de socialización, el cual es vital para un niño. para el logro de una personalidad.

Una familia adoptante n Córdoba, precisamente en Unquillo, una historia de vida conmovió a la sociedad. La familia Lencinas adoptó a cinco chicos. El sacrifico fue la herramienta con la cual, Claudia y Jorge se sustentaron para lograr su objetivo. Formar una familia. Su historia de vida se propagó por los medios de comunicación de la provincia y luego por los de alcance nacional. Innumerables adversidades debieron de afrontar, pero lograron superar todo tipo de obstáculo, y cumplieron su sueño, formar una familia. Jorge y Claudia se dedican a sus cinco hijos día y noche. Les brindan afecto, los cuidan, los educan, satisfacen sus necesidades básicas, pero sobre todas las cosas cumplieron con el Derecho que los representa e identifica: tener una familia. Esta familia adoptó dos parejas de hermanos biológicos. Rocío y Celeste son hermanas y Dilan y Luz , entre ellos. Ahora todos forman parte de un nuevo hogar, los Lencinas. La adopción les permitió formar una familia.

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Ciudadanía / El rol de la familia

Muchas palabras, una misión: el trabajo dentro de los hogares de acogimiento El sistema alternativo de protección de niños en riesgo. Recibir a un hijo no biológico e incluirlo en una familia ya conformada, para brindar una atención personalizada que permita generar vínculos.


Laboratorio Turno Tarde