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domingo 27 DE Abril de 2014 / IDENTIDAD

La ópera prima del joven cineasta tijuanense Gilberto González Penilla es un trabajo genuinamente divertido, inteligente y profundo. Es notable el esfuerzo de utilizar actores poco conocidos o completamente desconocidos dentro del cine nacional, con ello consigue un mayor acercamiento con el público. Tal parece que en realidad estamos viendo gente común y no actores interpretando tal o cual personaje. Entre estos intérpretes tenemos al veterano dramaturgo y actor de teatro Ángel Norzagaray, quien logra añadirle a su personaje una veta de desesperación y melancolía que lo redime de ser un simple señor con mucha mala suerte. Gisela Madrigal resulta creíble y simultáneamente fuerte y vulnerable. Y ni qué decir de los jóvenes Hozé Meléndez y la novata Monserrat Minor quienes cargan con igual facilidad sus papeles con el humor justo para hacerlos simpáticos, y no convertirse en un par de adolescentes odiosos. Por Cuauhtémoc Ruelas Twitter: @esquinadelcine

La película aún no encuentra compañía distribuidora.

Luego de una destacada carrera realizando divertidos cortometrajes alrededor de 10 años, entre los que destacan: Sonreír el cual fue alabado en el Festival Kustendorf, auspiciado por el realizador serbio Emir Kusturica, y el reciente corto documental Conversaciones de un Matrimonio nominado al Ariel, el joven cineasta tijuanense GilbertoGonzálezPenilla se gradúa finalmente en la pantalla grande con Los Hamsters, su primer largometraje, y el resultado es genuinamente divertido, inteligente y profundo. Y es que en ocasiones aparecen películas que fallan por no poder comprometerse con un sólo género, pues buscan ser en parte comedia, en parte drama, o alguna combinación similar. Pero rara vez se presenta una película en la que esa misma ambigüedad funciona a su favor. En ese sentido, el guión escrito por el mismo González Penilla es una de esas inusuales construccio-

nes que toma las fórmulas de varios géneros y las combina en la exacta proporción para parecer algo único y novedoso. Quizás no lo sea, pero el cuidado que González Penilla aplica a la creación de personajes y a sus interacciones es ciertamente raro, pero muy efectivo. La trama se centra en Rodolfo (Ángel Norzagaray) y Beatriz (Gisela Madrigal), quienes junto a sus hijos adolescentes Jessica (Monserrat Minor) y Juan (Hozé Meléndez), forman una familia de clase media que, al parecer, hace lo posible por mantenerse incomunicada. En ese entorno, Rodolfo sale todos los días como si fuera al trabajo pero en realidad está desempleado. Por su parte Beatriz, quien se encuentra en una crisis de edad, es seducida por un galán en el gimnasio. Mientras tanto Juan a su corta edad se entera que será papa, lo que lo llena de ilusión. Finalmente Jessica, quien juega en un triángulo amoroso entre su novio y su mejor amiga. Todo esto sucede en el transcurso de un día común.


domingo 27 Abril de 2014 / IDENTIDAD

ángel Norzagaray, Gisela Madrigal, Monserrat Minor, Gilberto González y Hozé Meléndez. Y prácticamente eso es todo. No hay misterio por resolver, no hay persecuciones o nudos narrativos. Simplemente compartimos los vaivenes emocionales de esta familia. Sin embargo, sobra decir que en este día común que nos muestra la película todos los personajes enfrentarán dificultades que les enseñarán cosas nuevas sobre sí mismos... aunque quizás ninguno de ellos tenga la capacidad o el interés de comprender lo que sucede a su alrededor. Como lo mencioné al principio, aunque Los Hámsters parezca ostensiblemente un drama, hay genuino humor por debajo de las inesperadas y difíciles situaciones. Esta familia está obviamente en un período de transición, y muchos de los eventos que presenciamos son dolorosos, aunque nos hagan reír. Durante el transcurso de las horas

La cinta se filmó en Tijuana en el 2013.

que vemos pasar casi todo lo que puede salir mal sale mal, pero a pesar de ello (o quizás por esa razón) el humor aflora constantemente en los chispeantes diálogos y en el detallado trabajo de los actores, que dan palpitante vida a estos excéntricos pero realistas personajes. Por ello es notable el esfuerzo de utilizar actores poco conocidos o completamente desconocidos dentro del cine nacional, con ello consigue un mayor acercamiento con el público. Tal parece que en realidad estamos viendo gente común y no actores interpretando tal o cual personaje. Entre estos intérpretes tenemos al veterano dramaturgo y actor de teatro Ángel Norzagaray, quien logra añadirle a su personaje una veta de desesperación y melancolía que lo redime de ser un simple señor con mucha mala suerte. Gisela Madrigal resulta creíble y simultáneamente fuerte y vulnerable. Y ni qué decir de los jóvenes Hozé Meléndez y la novata Monserrat Minor quienes cargan con igual facilidad sus papeles con el humor justo para hacerlos simpáticos, y no convertirse en un par de adolescentes odiosos. Sin embargo, a pesar de la gran respuesta que ha recibido por parte de la crítica y el público en los festivales, así como eventos especiales donde se ha presentado, hasta este momento la película aún no encuentra distribución comercial, lo cual es muy decepcionante, no hay que dejar que eso ocurra, aunque sea recomendándola de boca en boca, tan solo para mandar un mensaje a los distribuidores fílmicos: si la cinta es buena, ésta merece encontrar su mercado, pues funcionaría como perfecta vacuna contra la inminente llegada de los cansados espectáculos hollywoodenses que presenciamos mes tras mes. La moda actual son las comedias vulgares y pedestres, pero las risas saben mucho mejor cuando están respaldadas por inteligencia y por auténtico talento narrativo. Fin del editorial. Entonces Los Hámsters es una brillante película cuya precisa combinación de humor y drama captura a la perfección las emociones de una familia superficialmente incompatible, pero altamente identificable en un entorno real, lo que la convierte en una de las mejores tragicomedias del año. Sin duda un excelente trabajo de este director y guionista, que augura un brillante futuro.

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Los Hamsters