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DIRECTORIO Director Franco Félix Coordinador editorial Óscar Ariel Grajeda Coordinadora de imagen Xóchitl Arellano Consejo Consultivo Paco Inclán Imanol Caneyada David Miklos Paola Tinoco Enrique Vila-Matas Rogelio Villarreal

Shandy 4. Abril de 2009. Hermosillo, Sonora, México. En Portada: Revolution Part 5. De Rodolph Simeon. Agradecemos al ISC por el apoyo brindado en la obtención de esta fotografía.

Revista Shandy es una publicación bimestral independiente de IRIS NEGRO EDICIONES. Naranjo 170. Col. San Benito. CP: 83190. Hermosillo, Sonora, México. Los artículos publicados son responsabilidad exclusiva de sus autores. Su contenido no refleja necesariamente el punto de vista de esta editorial. Carajo. NO está prohibida su reproducción total o parcial. Esta edición consta con un tiraje de 2, 000 ejemplares y fue posible gracias al apoyo del Conaculta, ISC y Alternativa Cultural A.C. dentro del programa “Otro mundo es posible por la equidad de género”. De la misma manera agradecemos a todos quienes aportaron un poco para lograr esta edición. contacto: revistashandy@hotmail.com

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REVISTA SHANDY

EROTISMO+EROSIÓN

Contenido Maletín Duchamp

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Grandes Hits: Nueva generación de narradores mexicanos Andrei Vásquez..............................................................................10 La jornada de la mona y el paciente Óscar Grajeda...............................................................................12 Pétalos y otras historias incómodas Edgar Bili Murillo............................................................................15 La hermana falsa Vikram Dharma.............................................................................. 17 El libro perdido de Heinrich Böll Claudia Apablaza.........................................................................21

Rayógrafo Man Ray

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Littell en Estados Unidos.................................................................24 Bolaño gana el Critics Circle........................................................24 Sentido portátil: Vila-Matas al teatro....................................... 25 Otro libro perdido de Böll...........................................................25


Whiskey de Picabia

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EROTISMO+EROSIÓN El rectángulo ocre de Jakkalsdrif Magdalena Frías.................................................................................. 28 El corazón de la piel Mónica Lavín..........................................................................................30 El erotismo de la muerte o la erosión de la vida Virginia Hernández Reta.................................................................... 34 Fifteen minutes of shame Gabriela Torres.................................................................................... 38 Notas acerca de la fundación mítica de “Tajimara” Manuel Llanes....................................................................................... 42 Desnudarse Eve Gil.................................................................................................... 46 CUENTO Y ACTUALIDAD Notas rápidas sobre el cuento David Miklos.......................................................................................... 50 Cuentos mexicanos Rogelio Villarreal..................................................................................52 Mito y realidad del cuento Paola Tinoco.......................................................................................... 55 Más corto que el de Monterroso Paco Inclán............................................................................................. 58 Entrevista con Antonio Ortuño............................................................ 60

Cajón Fitzgerald David Foster Wallace Sidharta Ochoa.................................................................................... 64

Botón Rigaut Prima Ballerina Assoluta Elma Correa...........................................................................................68 Motor 1 Óscar Benassini..................................................................................... 70

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Máquina de Walter Benjamin The M People de Rodolphe Simeon Christian Cortés..................................................................................... 72 5


COLABORADORES Claudia Apablaza (Chile, 1978). Estudió psicología y literatura en la Universidad de Chile. Ha publicado el libro de relatos Autoformato (2006), la novela Diario de las especies (2008) y El fanzine S(s) y la no historia (2008). Aparece incluida en distintas antologías de jóvenes cuentistas. Es coeditora de la revista Dado Roto. Xóchitl Arellano Ter-veen (Ciudad de México, 1990). Es traductora de Shandy. Actualmente estudia el bachillerato y cursa talleres de danza contemporánea. Óscar Benassini (Ciudad de México, 1981). Es coordinador editorial de la revista de artes La Tempestad. Produce exhibiciones para Preteen, un pequeño espacio en Hermosillo dedicado al arte contemporáneo. Elma Correa (Méxicali, 1980). Es estudiante de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana de la UABC. Colaboró como actriz, dramaturga y asistente de dirección con el grupo de Teatro Tercera Llamada. Imparte talleres de Teatro y Literatura. Christian Cortés (Ciudad de México, 1989). Nunca ha tenido una beca, ni obtenido ningún premio. Bueno, uno: obtuvo gloriosamente el primer lugar en una competencia de natación cuando era apenas un mocoso. Estudia pintura con un irlandés. En su vida, lanzó una naranja al vitral de la iglesia de su pueblo pero no logró romperlo. Vikram Dharma (Ciudad de México, 1980). Publicó el libro de ensayos Nadie de este lado en 2000. Y también las novelas Exorcismo kafkiano (2003) y Dolor de cabeza en Bagdad (2007). 6

Eve Gil (Hermosillo, 1968). Es narradora, ensayista y periodista cultural. Autora de diversas novelas, entre otras Réquiem por una muñeca rota (2000) y Virtus (2008). Tiene a su cargo la columna “Charlas de café” en la revista Siempre! y ha ganado diversos premios estatales y nacionales, entre ellos el Efráin Huerta 2006 con el libro de relatos Sueños de Lot (2006). Franco Félix (Hermosillo, 1981). Es narrador. Ha publicado en revistas locales y nacionales como Nectar, La Tempestad y Universidades. Magdalena Frías (Chihuahua, 1984). Estudió Letras Españolas. No tiene ninguna publicación pero actualmente trabaja en un libro de cuentos y otro de poesía. Óscar Grajeda (Hermosillo, 1987). Forma parte del equipo editorial de Shandy. Ha publicado el libro Sombrero de copa (2007) Virginia Hernández Reta (Ciudad de México, 1966). Estudió Comunicación. Algunos de sus cuentos se han publicado en el periódico Reforma, en las revistas Voces de la Primera Imprenta, Opción (ITAM), Camino Blanco (Mérida), Cult (Brasil), Rio Grande Review (Universidad de Texas). Ganó el Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo 2002, publicado por la Editorial Ficticia en la antología El espejo de Beatriz. Su volumen de cuentos Memorias de un desvelo ganó el Premio Latinoamericano Benemérito de América 2004, publicado bajo el sello de la Universidad Autónoma de Oaxaca.


Paco Inclán (Valencia, 1975). Es transeúnte. Escribió los ensayos “La solidaridad no era esto” y “El País Vasco no existe”. Es editor de la revista Bostezo. Colabora con Milenio y la revista Replicante. Acaba de publicar La vida póstuma con FIDES Ediciones. Mónica Lavín (Ciudad de México, 1955). Es autora de varios libros de cuentos, entre ellos Nicolasa y los encajes (1991), Ruby Tuesday no ha muerto (1998) que recibió el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen, Uno no sabe, finalista del premio Antonin Artaud y La corredora de Cuemanco y el aficionado a Schubert (2008); de las novelas: La más faulera (1997), Tonada de un viejo amor (1996), Café cortado, que en el año 2001 recibió el Premio Narrativa de Colima para obra publicada, Despertar los apetitos (1995) y Hotel Limbo (2008). Sus cuentos aparecen en antologías nacionales e internacionales. Pertenece al Sistema Nacional de Creadores. Manuel Llanes (Hermosillo, 1972). Es autor de la antología de cuentos Decir adiós de noche (2008) y de los ensayos La verdad maltrecha (2006) y La puerta cerrada en Las hojas muertas de Bárbara Jacobs o el testimonio de segunda mano (2008). Ha publicado en El Imparcial y en La Jornada; también ha sido colaborador de Primera Plana, Altanoche, Divergencias, Etel Magazine y La línea del cosmonauta. Como becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en 2007, en la categoría creadores con trayectoria, concluyó su primera novela, Perrolobo. David Miklos (San Antonio, 1970). Es escritor y editor. Autor de las novelas La piel muerta (2005), La gente extraña (2006) y La hermana falsa (2008), trilogía pu-blicada por Tusquets. Director de la extinta revista de creación y crítica literarias Cuaderno Salmón. En agosto de 2008 ingresó al Sistema Nacional de Creadores de Arte. Edgar Murillo (Hermosillo, 1980). Es editor independiente y diseñador de algunas publicaciones en diversas partes del país. Actualmente viaja.

Sidharta Ochoa (Tecate, 1984). Es narradora y ensayista. Ha publicado reseñas para el periódico El Mexicano y ensayos para la revista Volante y la revista Espiral. El cuento “The Bodiez” aparecerá próximamente en la Antología Del Primer Concurso Internacional de Cuento Breve del Salón Hispanoamericano de la Ciudad de México. Antonio Ortuño (Guadalajara, 1976). Es autor de las novelas El buscador de cabezas (2006) y Recursos humanos (finalista del Premio Herralde de novela, Anagrama, 2007), así como del libro de cuentos El jardín japonés (2007). El periódico Reforma eligió su primera novela como mejor debut en la literatura mexicana de 2006. Paola Tinoco (Ciudad de México, 1974). Es narradora y socióloga, gerente de prensa y promoción de la distribuidora de editoriales españolas Colofón, jefa de prensa y coordinadora editorial de Anagrama en México, asesora de prensa y promoción de las editoriales Tumbona, Textofilia y El billar de Lucrecia. Gabriela Torres Olivares (Monterrey, 1982). Codirige la editorial reciclada/orgánica/bilingüe: La Derramadora Press. Desde 2005 coordina el Encuentro de Escritores Jóvenes del Norte de México y Sur de USA. Tiene publicados los libros de cuentos Están Muertos (2004), Incompletario (2007) y Regiomonteses (2008). Actualmente vive en Rosarito, B.C. y trabaja en su novela sobre abducciones aliens. Andrei Vásquez (Oaxaca, 1982). Es diseñador gráfico, reseñista de libros y narrador. Su primera novela Los elefantes del Kilimanjaro (2008) resultó finalista en el segundo certamen Caza de Letras de la UNAM. Rogelio Villarreal (Torreón, 1956). Es periodista, escritor y editor. Autor de Cuarenta y 20 (2000), El dilema de Bukowski (2004) y El periodismo cultural en tiempos de la globalifobia (2006). Colabora en Milenio Semanal y varias revistas nacionales y extranjeras. Es editor de la revista Replicante. 7


Valéry Larbaud dijo: Correspondencia nula. El buzón sigue con hambre. Hemos hecho una selección de textos en esta nueva edición que se divide en dos portafolios, uno temático: erotismo+erosión, el otro lateral se recarga en las perspectivas que tienen algunos amigos de la revista, editores todos, sobre la actualidad del cuento en México. Este número -retrasado en tiemposha tenido casi un par de meses en el cajón debido a complicaciones con las que se ha enfrentado su publicación. Nada de activismo. Nada de represión. Mera depresión económica. Letanías que no repetiremos aquí. Los tres primeros números fueron impresos de manera clandestina en una institución que antes fue autónoma y que se ha convertido en nada. Hoy, lejos de insoportables lamentos, agradecemos a todos los buenos amigos, colaboradores y consejeros que han hecho posible este proyecto editorial en el norte del país. Mensaje leído. Satam, en su primera carta nos alienta: Shandy hasta la victoria. Pensamos en otro texto que nunca nos ha pertenecido: todo principio es la continuación de otro principio. Enviándose mensaje: Shandy hasta la victoria, Satam. 8


Maletín Duchamp Grandes Hits: Nueva generación de narradores mexicanos * La jornada de la mona y el paciente * Pétalos y otras historias incómodas * La hermana falsa * El libro perdido de Henrich Böll

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Grandes Hits: Nueva generación de narradores mexicanos Tryno Maldonado. Editor. Editorial Almadía. 331 páginas.

Y sin embargo no lo son. Ni “Reunión en la escalera” es el mejor cuento de Guadalupe Nettel, ni “Un esclavo” el más leído por el público de Chimal. ¿Recomendaría Grandes Hits a todo aquél que quiera entrar en la narrativa contemporánea en México, inmediatamente, en una sola sentada? No, sinceramente. Quizás recomendaría apuntar los nombres de su índice. Ahora sí, fuera de las expectativas que genera el engañoso título, que no deja de ser una buena ocurrencia mercadológica, estamos ante una edición bastante efectiva, un libro que redondea la discusión en torno a la generación de los 70’s, una muestra clara del status quo de la nueva narrativa mexicana. En mayor o menor grado de derroche espiritual y destreza narrativa, diecinueve relatos, algunos elaborados específicamente para esta antología y otros, me da la impresión, sacados del cajón una noche antes de la fecha de entrega. En su prólogo, Tryno Maldonado (recientemente finalista del premio Herralde de novela) habla más de sí mismo que del conjunto de escritores que ha seleccionado. Cuando justifica su selección, no hace más que argumentar lo que para él debe ser la narrativa y cuando nombra a los escritores reconocidos que aportaron su opinión, de nuevo, su punto de vista es subjetivo. Estamos pues, ante los valores literarios de un lector nacido en los años 70’s. Y eso, lo sabemos, es natural y para nada podría recriminarse, toda recopilación revela más de quien la realiza que de sus argumentos. Son las reacciones las que han hablado más que el prólogo de Maldonado: en su encomiable intento por aglomerar a todos los autores, las réplicas personales han dilucidado las verdaderas constantes. Ésta es una generación de escritores que repugnan la colectividad, que se prefieren productos aislados, hechos a sí mismos y con una legítima flojera para pensar en su origen. Se jactan de estar inmersos en una cultura global, más allá de pertenecer o no a una tradición literaria mexicana. ¿Podríamos culparlos? No. Pero es precisamente ese afán tan mexicano el que los identifica. Ese deseo de no ser confundido con el vecino. Es cierto, los de la generación de los 70’s poseen una narrativa eficaz, una amplia cultura general, un desmarque de la arrogancia erudita, una apertura a los demás medios de comunicación y, sobre todo, nada de miedo a los subgéneros. Son la viva muestra de cómo la contracultura ha arribado, de cómo los valores alternativos son ahora el establishment y, salvo algunas excepciones, de cómo adoramos a la literatura norteame-ricana reciente. Aún así, o por eso, esta antología debería servir como un detonador de lectores para la narrativa contemporánea que, sabemos, escasea. “La señora Ballard es la señora Ballard” es una buena introducción para 10


el mundo de Bernardo Esquinca, de igual forma que “Bajo un cielo ajeno” es una invitación honesta para leer a Bernardo Fernández, Bef. Aunque “Mex (next) world” no proyecta toda la erudición de Heriberto Yépez, ni “Carne” todas las vísceras de Antonio Ortuño, sí contienen las entelequias que los ocupan. Aunque poco leídos por la vida cotidiana del país, todos los autores son visibles en la escena mexicana, coincidiendo siempre en los eventos, intercomunicados a través de las mismas revistas y los blogs. Del único autor del cual no tenía ninguna referencia ni había leído absolutamente nada, ni siquiera una reseña, es de Alain-Paul Mallard, cuyo “Ameising” es curiosamente, a mi parecer, no sólo el cuento mejor ejecutado -o el que más me asombró- sino el que más huele al mexicano. Lo cual me hace dudar: ¿cuántos autores mexicanos que jamás he leído de la generación de los 70’s tienen tanta potencia en su voz o un punto de vista verdaderamente desmarcado de los otros?, ¿cuántos Mallard están fuera de nuestro panorama? Me pregunto si no estoy cegado también por el status quo. En este sentido, “Ameising” habla por sí sólo; es la apuesta y al mismo tiempo la lección de la propia antología que lo contiene. Hay que leer a esta generación, pero hay que cuestionar sus paradigmas. Las generaciones posteriores tienen que dejar de aspirar a lo alternativo, buscar nuevas nociones de valor narrativo como sucede ya en otras partes del mundo, de lo contrario, esto comenzará a ponerse aburrido. Andrei Vásquez

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Discurso de agradecimiento dirigido a los jóvenes: Discurso de agradecimiento dirigido a los jóvenes Discurso de agradecimiento dirigido a los jóvenes Discurso de agradecimiento dirigido a los jóvenes Discurso de agradecimiento dirigido a los jóvenes Discurso de agradecimiento dirigido a los jóvenes Discurso de agradecimiento dirigido a los jóvenes Discurso de agradecimiento dirigido a los jóvenes Discurso de agradecimiento dirigido a los jóvenes Discurso de agradecimiento dirigido jóvenes.

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Desnudarse ...................... eve gil La alusión a la ropa interior en el título del nuevo poemario de la cubana Wendy Guerra (La Habana, 1970), refiere a algo más abstracto que lo que llamamos “alma”. Menos aún tiene que ver con la lencería. Como la foto de la portada, la poesía de esta joven autora cubana sugiere más que sensualidad: inocencia, melancolía, represión, soledad, etcétera. Ropa interior (2008), según Wendy Guerra, es aquella que nos arropa por dentro, que nos devuelve inviernos en pleno trópico, a voluntad de la nostalgia que a su vez produce luces de bengala. Ropa interior es el otro nombre del silencio. Lo que callamos, del mismo modo que insistimos en disfrazar nuestros complejos con prendas estratégicas. En ese sentido la escritura es el striptease, por así decir, que termina por lograr la verdadera desnudez sólo posible mediante el acto de impudor por antonomasia: escribir. Wendy Guerra se dio a conocer internacionalmente gracias a su espléndida novela Todos se van (2006), Premio Bruguera de Novela, donde a través de un alter ego de nombre Nieve, nos lleva de la mano por una experiencia común a los jóvenes de la generación de la autora: nacidos en una Cuba desencantada de la revolución, a un tiempo familiarizados con la carencia y la promiscuidad y no obstante curiosos respecto a las “delicias” que ofrece el mundo capital14

ista para los jóvenes. Ropa interior reproduce un par de poemas que acompañan a la novela, como “Nieve en la Habana”, en la que se alude a un imposible, metafórico invierno en una isla donde no existe el paisaje navideño ni la Navidad misma: “Zambullo el cuerpo en la clarividencia de la playa/ Rompo la inmovilidad del miedo haciendo equilibrios/ en la punta./ Un malecón nevado un espacio inundado por la duda.” Para los enamorados y enamoradas de la citada novela de Wendy Guerra, Ropa interior representará el retorno a aquel mundo de secretos, de gritos ahogados, de diversiones y abrazos clandestinos, a través de la complicidad de la poesía que admite todavía menos caretas que la novela. En este caso la desnudez es total. Wendy no es Nieve sino la joven del sombrero rojo que ha decidido permanecer en la isla –el suyo, de hecho, es un caso casi único en este sentido–, lo que no le ha impedido viajar y ejercer, en cada destino, esa clase de observación propia de quienes sienten gula por el conocimiento, por paisajes y climas, circunstancias asociadas, invariablemente, al cuerpo y sus emociones: “Deportes de invierno/ Juegos de la nieve que nunca conocí hasta tragar la tuya/ Cacería que termina en un hambre de fieras tirados por/ trineos arrastrada por tu sexo/ Sin más vencedor que mi cuerpo en


Imagen tomada de www.havana-cultura.com/ES-literatura-cubana/wendy-guerra/poesía#1379

tu cuerpo/ resguardado/ Deportes de invierno en que somos/ La gloria de nuestros propios territorios derretidos.” Aunque por momentos se advierte el discurso de la niña narradora de Todos se van, se palpa también el proceso de madurez entre uno y otro libro. El lenguaje suyo, desenvuelto, confortable, ágil sin ser gimnástico propio de esta autora, adquiere un tono ligeramente más alto: el de la mujer que escapa de su cuerpo de niña y habla desde un cuerpo maduro que contempla a aquella niña que intenta jugar “con muñecas tan frías como comprarse un hijo”, con una mezcla de ternura y compasión. De ahí que la escritura de Wendy Guerra fluya naturalmente, sin saltos

mortales ni giros abruptos, al compás de la sangre que hace palpitar el pulso de quien escribe: “De Rusia/ De Viena/ De los montes Cárpatos/ De qué sitio remoto viene George Sand huyendo en su/ caballo/ Perseguida por dos pianistas locos deshechos en sus / libros Desatados.” Wendy Guerra colabora para publicaciones de todo el mundo, entre ellas la revista Nexos y el suplemento “Laberinto”, de Milenio. Tiene inédita una novela cuyo solo título hace agua la boca: Posar desnuda en la Habana. Diario apócrifo de Anäis Nin, autora presente, por cierto, tanto en el epígrafe del libro como en uno de los poemas mejor logrados de este libro titulado “Lo peor del incesto”. ● 15


Botón Rigaut Elma Correa * Óscar Benassini

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Prima Ballerina Assoluta Elma Correa

Por eso decidí poner fin a la amargura de mi padre. Porque por las noches podía escucharlo gemir durante minutos y después de una pausa, si ponía atención, algo similar a un sollozo. Además, cuando encontré la caja sobre mi cama, supe que debía pasar los días realizando mis actividades disfrazada de Prima Ballerina Assoluta. Siempre fuiste demasiado regordeta como para enfundarte un tutú. Ese delicado faldellín que con tanta gracia y majestad portan las invariablemente escuálidas bailarinas. Etéreas gasas y tules que no encontraron jamás un sitio en tu cintura de pre púber. Lo mismo las inoportunas zapatillas, con sus lazos de seda llenos de afectación rodeando entretejidos tus pantorrillas, y su punta, la suprema inquisidora de tus piececillos, torcidos sin remedio después de varios años bajo su yugo. Los callos en esos tiernos dedos de ninfa eran trofeos para mi madre, los exhibía a cuanto familiar o extraño se atravesara en nuestro camino, me sacaba las calcetas y mostraba los enrojecidos tumores, para ella constancia irrefutable de mis avances en el arte de la línea, las cabriolas, adagios, arabescos, pliés, brisés y demás técnica de terminología francesa o italiana mientras se regodeaba en la ilusión de verme como solista en cualquier cosa que sonara un poco a ruso. A nadie engañaba, todos podían notar tus nulas aptitudes no sólo para el ballet, sino para toda clase de

danza: absoluta falta de flexibilidad, coordinación y ritmo musical. Tropezabas a cada momento andando con paso torpe y desenfadado por más que se empeñaba en obligarte a caminar con garbo. Sumir la barriga, enderezar la espalda, sacar el pecho, tensar los hombros, soltar los brazos. Me esforzaba, pero solamente conseguía pellizcos y manotazos por no ser capaz de mantener la postura más de unos minutos. En clase eras la típica alumna a la que la instructora no ponía atención, ni linda ni espigada ni talentosa para asumir con orgullo la tarea de hacer de ti una verdadera bailarina, ni lo suficientemente inepta para tomarse la molestia de echarte del grupo. Así que mientras la miss se esmeraba con las chicas que parecían tener futuro, yo me dedicaba a colgar de cabeza en la barra o patinar en la duela dándole un mejor uso a las vadanas. La mayor parte del tiempo llevabas dulces dentro del leotardo, los escondías en las mangas y comías gomitas azucaradas, mazapanes o pastillas de menta mientras tus compañeras se desgarraban los ligamentos en el tendré. Aún en esa época de tortura y aburrimiento, no odié a mi madre. Yo era una niña comprensiva, entendía 17


que la mayoría de las mamás tratan de culminar a través de los hijos por lo menos una de tantas frustraciones que arrastran. También comprendías a tu papá, ¿quién querría pasar tiempo con una mujer amargada e hipócrita?, los ataques de celos, el rictus acartonado y su pedantería sin escrúpulos eran patéticos incluso para ti. No es que no amara a mi madre, sólo quizá, la compadecía un poco. Era realmente insulsa, de un vulgar insoportable. Nunca me quedó claro cómo papá se había relacionado con alguien así. Por eso no me extrañó que la dejara. No lloraste cuando se fue, no te resentiste con él, no trataste de consolarla. Seguiste chupando caramelos a escondidas en la eterna clase de ballet hasta el día feliz en que tu madre perdió el interés por todo lo relacionado contigo. Al principio mi madre pasó por una etapa de preocupación encarnizada acerca de mi estado emocional: volcando todas sus empalagosas atenciones en mí pretendía que había una conexión profunda entre nosotras. Me abrazaba sin razón, sollozaba un poco mojándome las mejillas de saliva espesa, repetía con voz fangosa que todo estaría bien y se arrojaba en un sillón llorando arrebatadamente. Agradezco que sólo haya durado algunos meses. Con tu papá mantuviste una correspondencia cordial y mesurada donde narrabas anécdotas banales, no hacías mención del estado nervioso de tu madre y procurabas terminar siempre con un, te quiero papi, antes de la firma. El día de tu cumpleaños pediste como regalo un boleto sólo de ida a la ciudad donde tu papá había encontrado un nuevo empleo y una nueva esposa. En una pequeña maleta cargué algunos vestigios de mi infancia reciente, moños para mis coletas, calcetines de colores, un paquete de bombones para el viaje y fotografías del último recital de ballet que tuve que sufrir. 18

La segunda esposa estaba encinta. Nenúfar, llamaba a su vientre hinchado y te tomaba las manos para que lo acariciaras. El nenúfar pateaba bajo la piel tirante cuando le agitaban una sonaja o entonaban una melosa canción de cuna; tu papá sonreía benévolo ante la escena y tú te retirabas resignada a la habi-tación de huéspedes, con una mezcla de pena y nauseas, a pensar en el sino de tu padre, condenado sin remedio a la cursilería y a la simpleza. Fue cuando el nenúfar se transformó en cardo y los médicos condenaron a la segunda esposa a pasar los meses restantes de la gestación recluida en una clínica, que empecé a notar ciertas manías en papá. Cuando dormías la siesta, se acercaba y ponía sus labios muy cerca de los tuyos, respiraba tu aliento unos segundos, y en ocasiones le gustaba detenerse un poco más en el aroma de tus senos incipientes mientras observaba las fotos de tus actuaciones de ballet. Una tarde, después de la siesta, desperté con la sensación de haber tenido un sueño extraño, papá estaba frente a mí, con un tutú rosa en la mano. No volvió a sonreír. Aparecía en cualquier parte arrastrando el tutú; mientras te duchabas podías sentirlo en el pasillo, esperando; durante el desayuno, escuchabas el rumor de los encajes frotados contra la tela de su pantalón; si salías al jardín, aparecía de repente para podar los arbustos o regar las plantas, y un trozo de tul rosa asomaba de sus bolsillos. Cuando encontré la caja sobre mi cama, supe que debía pasar los días realizando mis actividades disfrazada de Prima Ballerina Assoluta. Por las noches tomaba tu vestuario y ponía llave a su habitación. Podías escucharlo gemir durante minutos y después de una pausa, si ponías atención, algo similar a un sollozo. Por eso decidiste poner fin a la amargura de tu padre.


Motor 1 Óscar Benassini A continuación reproduzco un par de fragmentos del último libro de Ilmar Laaban titulado El amor es la vida. Nota 266 Y yo, he besado a diosas de aireadas y desnudas axilas y desnudo agua y cielo y cielo y el aire Higiene acuidad unos edenes energía nervioso yo voy allí unas ayuda idea ateo ¿Es para comprar? ¿Está comprado? Ellas compraban ocas está petrificado cedido fallecido he sido he tenido tengo unos he ido a compra unos he secado he intentado ella tenía he pagado y aquí yacen huesos y nalgas y la efigie Ella tiene calor en las axilas Axila tiene calor y chica ha caído de cuidadosa elección Alto y cae en el país de los héroes unas cucharas ayer crié oise y d efebo y efímero a gato compra hay

Ella ha comprado héroes y encarga unos esmaltes. Ella ha cagado en el país y sólo le gusta bajar el culo y las nalgas a ella le gusta errar ella erró ella me tuvo y me engañó es ella ella hace ella obedeció a ella le gusta a ella le gusta atrapar bruscamente con agudeza aireado y su compra unas compras espada Eiffel Pederasta en el culo agitar

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Nota 267

ella obedeció emocionado ayudado oca Héroe veló auer limpiar a escoger alto y actúas actúa mamar y hace con efecto y el abate ipecacuana especular

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agua y cielo chica ha caído aquí yacen huesos y nalgas y la Higiene. y la energía. y la efigie. y la agudeza y chica ha caído aquí yacen huesos y nalgas con agudeza ella obedeció y le gusta atrapar bruscamente Agua y cielo con aspecto nervioso fui a comprar ocas al país de los héroes y La efigie de los edenes Probar Higiene agua y cielo unas cucharas agudeza enérgica con higiene agua y cielo efigie y es la higiene de los edenes a efigie agua y cielo con agudeza ayer sequé cucharas voy con agudeza y chica ha caído con agudeza aquí yacen huesos y nalgas Ella cagó con agudeza (?) y sólo le gusta bajar el culo y las nalgas


La máquina de Walter Benjamin Presenta la exposición de Rudolph Simone (Vancouver. 1970) en el interior de las páginas y portada de esta edición dedicada al Erotismo y la Erosión. A continuación un texto de Christian Cortés sobre esta obra titulada The M People del artista canadiense que busca analizar y hacer suya la interpretación para luego reflejarse en los rostros de esta gente misteriosa.

Cuando veo las fotografías de “The M-People” veo a dos fotógrafos distintos. Paralelos en su grito silencioso, pero dos Yo expresivos nontheless. Uno, el más salvaje, es el fotógrafo de “Madame” o “Mother”, fotografías donde hay referencialidad mezclada con el metalenguaje propio de la pintura. Es en este Yo fotográfico en el que la convergencia entre la pintura y la fotografía, que pretende la alteración digital, alcanza su homogeneidad. Lo violento de las miradas calmadas, las posiciones rígidas, la indiferencia de la cámara. Todo eso atina hacia un signo abstracto de humanidad. Signo que intentan expresar tanto la pintura como la fotografía. Una con una valoración o desvaloración proveniente del artista, la otra con la representación visual del elemento. En la mayoría de las imágenes, el valor del color es superior al del humano como elemento. Los magentas son los que dominan sobre el blanco común de los modelos, quedando estos relegados a segundo plano visual. Eso parece en la primera mirada. Sin embargo, en varias ocasiones Rodolphe Simeon, utiliza esto para resaltar a la empobrecida figura humana. El color en las piezas hacen de las personas sentimientos. El blanco mata al modelo, el magenta le da vida artificial. Lo que queda es un signo deshumanizado de sentimiento. El otro fotógrafo, el más domado, es el autor del resto de las fotografías. La manera en la que se nos presenta este trabajo es a través de imágenes que intentan expresar sentimientos vagos, indefinidos. Sentimientos propios de la música, no del visual. Ver fotografías como “A sweet taste in the mouth” o “Scissor brothers” me hacen pensar en bares del high street, alguna calle de alternativos en Nueva Zelanda. Son imágenes demasiado limpias, demasiado cuidadas. La imagen contrasta entonces con el signo. Se pelan. Mickey mouse nos mira, amenazando con saltar hacia nosotros: nadie le quite su manzana. Pero no está lo suficientemente sucio. Aun cuando sangre le escurre por el rostro, está demasiado pulido, demasiado limpio. Sin embargo, hay algo de interesante en esta imagen. ¿Es Mickey mouse el héroe que ha robado la manzana o es él y todos sus secuaces los monstruos protectores de las manzanas doradas? No me agrandan las referencias en las artes visuales. Mucho plástico. Fotografías al plástico. Demasiada cultura. Aun así, se puede percibir una calidad estética en cada una de las fotos. Una idea de espacios y elementos complementarios. El conocimiento de la perspectiva de el, la tercera persona. El artista. Otra persona M mas importante que sus objetos de estudio, al dar el clic. 21


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Prueba Elías Serrano  

Pureba diseño

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