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Vida y Obras del Primer Periodista del Ecuador

-Vida -Importancia de su pensamiento -Actividades literarias y políticas -Primicias de la cultura de Quito -Conclusiones Este ilustre ecuatoriano nació en Quito el 21 de febrero de 1747. Hijo legítimo de Luis Chusig, que en quichua significa ‘lechuza’. Según varios historiadores, fue él quien cambió su apellido por el de Benites y luego por los de Santa Cruz y Espejo. Los primeros años de Eugenio fueron de duro trabajo al lado de su padre. De él recibió las primeras letras, luego estudió en las aulas que abrieron los dominicanos para los niños pobres; y entre 1759 y 1762 fue alumno de los jesuitas. Cuando tenía quince años se ocupó como criado o paje de cámara del fraile José del Rosario. El 5 de junio de aquel año se graduó de maestro en filosofía. Seguía viviendo en el hospital de mujeres, mientras se producía en Quito la irrupción de las nuevas tendencias científicas y filosóficas, que históricamente se las conoce con el nombre de ‘Ilustración’, fundamentadas en la experimentación y el raciocinio. En 1765 ingresó a la Facultad de Medicina de San Fernando, debido a que tenía experiencia como ayudante de su padre en el hospital, donde tomó lecciones con el padre Liria, hombre de vastos conocimientos en Ciencias Naturales. Dos años después, el 22 de julio de 1767, se graduó de médico y recibió el título de manos del rector, padre Nicolás García. Pese a que tuvo problemas para ejercer la profesión hasta 1772, las continuas epidemias de viruela hicieron imprescindibles sus servicios y sólo entonces el Cabildo le autorizó desempeñarse, a manera de prácticas, en el Hospital de la Misericordia. En 1779 publica su primera gran obra, ‘El Nuevo Luciano de Quito’, una crítica terrible a todos los problemas y deficiencias de la vida cultural en la Real Audiencia de Quito. Fue acusado de ser el autor de un texto que aplaudía el levantamiento de Túpac Amaru y Tupac Catari. El doctor Espejo también soportó muy malos ratos. Fue tratado como un ‘facineroso’. Se trató de confinarlo en las selvas con pretexto de una expedición científica. Se lo enjuició haciéndolo responsable hasta de hechos y papeles que nunca se comprobaron que le eran realmente imputables. Él aclaró su posición sin cobardía. Fue uno de los más grandes literatos del ecuador en su época, gran poeta, escritor político, uno de los más grandes.


Importancia de su pensamiento Su pensamiento es una adaptación de ideas ilustradas en el entorno colonial de la Audiencia. Sus ideas promovían la igualdad de todos los ciudadanos y nacionalización de las propiedades eclesiásticas. En su ideario aparecía -por primera vez- la igualdad de los indígenas con los criollos (ideal que quedó eliminado en los procesos de independencia) y también por primera vez planteaba los derechos de la mujer. En Ecuador se considera que fue el primero en afirmar la necesidad de una emancipación de España y en proclamar la individualidad del país y, en general, de toda América; y que sus ideas, si bien modificadas en algunos aspectos importantes, inspiraron a los revolucionarios del 10 de Agosto de 1809. Sin embargo, autores como Efrén Avilés Pino indican que Eugenio Espejo realmente no fue un precursor de la independencia, pero resalta la importancia de su ideal para reformar las estructuras sociales y políticas de la época. Actividades literarias y políticas Fue nombrado primer director de la biblioteca pública, compuesta por más de 40.000 volúmenes procedentes de los fondos de la Compañía de Jesús. También publicó importantes trabajos de medicina, como las reflexiones acerca de las viruelas (1785), el cual se convertiría en el primer texto científico que refería la existencia de microorganismos (inclusive antes que Louis Pasteur) y que definiría como política de salud conceptos básicos en la actualidad como la asepsia y antisepsia de lugares y personas. Luego colaboró en la creación de la Sociedad Patriótica de Amigos del País de Quito a semblanza de las otras que comenzaban a surgir en España y en las colonias y, sobre todo, editó el primer diario de la ciudad: ‘Primicias de la Cultura de Quito’ (1792). Por su actividad de denuncia continua fue nuevamente encarcelado, hasta su muerte el 27 de diciembre de 1795 a causa de disentería. Al momento de su muerte quedaron inéditos varios escritos suyos. Un estudio sobre la fiebre de los indios, el tifus exantemático epidémico, fue publicado por el Dr. Homero Viteri Lafronte a principios del siglo XX. Federico González Suárez editó sus obras completas en dos gruesos volúmenes en 1912 en la imprenta municipal de Quito. El tercer volumen apareció en 1923 debido a los esfuerzos de Jacinto Jijón y Caamaño y Homero Viteri Lafronte. Fue uno de los más grandes literatos del ecuador en su época, gran poeta, escritor político, uno de los más grandes.

Primicias de la Cultura de Quito Fue la primera publicación que apareció en la antigua Presidencia de Quito, y fue editada bajo los auspicios de la Escuela de la Concordia. Su primera edición circuló el 5 de enero de 1792, y a través de sus páginas se hicieron importantes reflexiones morales y disquisiciones filosóficas, así como recomendaciones y consejos sobre salubridad, higiene, buenas costumbres, etc. Apareció quincenalmente bajo el espíritu impulsador del Dr. Eugenio Espejo. Las suscripciones se admitieron al precio de real y medio de plata por cada


pliego completo, pero los quiteños no respondieron a su publicación y, por el contrario, lo acogieron con frialdad, propiciando inclusive una absurda persecución que se extendió también en contra su autor. No fue ni revolucionario ni subversivo y solo buscaba el mejoramiento de Quito en lo intelectual y la reactivación de su espíritu adormilado y como resignado a lo peor. En “Primicias” Espejo emplea un lenguaje rebuscado y elitista que aún hoy no es fácil de interpretar o leer; peor aún debió serlo en esa época y para un pueblo al que el mismo Espejo había reconocido ignorante en su “Discurso” de 1789, cuando dice: “Estamos destituidos de educación. Sería adulación, vil lisonja, llamar a los quiteños ilustrados, sabios, ricos y felices, No lo sois: hablemos con el idioma de la escritura santa; vivimos en la más grosera ignorancia y la miseria más deplorable” (Eugenio de Santa Cruz y Espejo / Primicias de la Cultura de Quito, p. 136). “Primicias de la Cultura de Quito” fue una “revolucionaria novedad en el monótono y encogido vivir de la conventual ciudad. Espejo, el acusado de libelista y panfletario, al que "lo habían mandado sacando a Santa Fe" -como debían decir con uno de sus tan pintorescos gerundios las gentes quiteñas, ahora convertido en secretario de la "Sociedad Patriótica", publicaba un papel periódico. Aquello a muchos no satisfizo, y usando el quiteñísimo recurso del rumor maledicente se dieron a socavar el naciente edificio” (Idem, p. 144-145). Fue por eso que tuvo una trayectoria efímera que solo alcanzó su séptima publicación, que apareció el jueves 29 de marzo de 1792. Conclusiones •

Podemos concluir diciendo que este gran hombre ilustro al Ecuador con sus pensamientos que hicieron cambiar los pensamientos de todas aquellas personas, para así hacer la libertada de prensa y pensamiento una ideología de este país. Podemos decir que fue el padre del periodismo del ecuador, con su publicación Primicias de la Cultura de Quito, fue una publicación con acusaciones que no fue bien tomada en esa época, pero Eugenio Espejo lucho para hacer saber un poco más de su pensamiento y mejorar el sistema que se manejaba. Fue un revolucionario, un grande en el periodismo.


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